México: patrones de competencia y apertura económica; Lilia Domínguez y Flor Brown

Industrialización de países en vías de desarrollo. Inversiones extranejeras en el mercado económico mexicano. Aperturismo. Globalización

  • Enviado por: Jaime Manchón
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 5 páginas
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INTRODUCCIÓN

Antes de empezar a realizar mi trabajo me gustaría dar a conocer en qué consiste el texto escogido para poder facilitar la comprensión del mismo y de mi crítica. El texto elegido está sacado de la revista Comercio Exterior, Volumen 47 nº 9 de septiembre de 1997, y el título del mismo es “México: patrones de competencia y apertura económica” realizado por Lilia Dominguez V. y Flor Brown G.

Resumiendo brevemente el texto, éste trata de los efectos que ha tenido la apertura económica y la industrialización a través de procesos de apertura comercial y reformas económicas sobre la estructura de mercado, y en especial a los patrones de competencia. La evolución seguida por los distintos tipos de mercados (que sugiero que el lector los vea para su mejor entendimiento porque voy a referirme a ellos en varias ocasiones) mexicanos y el proceso de modernización generado por algunos sectores repercute tanto en las exportaciones como en las importaciones, por tanto el efecto último recaerá sobre el comercio exterior.

Las inversiones extranjeras en los mercados y el análisis de los mismos mediante unas variables propuestas por las autoras como son economías de escala, índices de concentración, economías de alcance, etc.., vienen adjuntadas con unos cuadros y cifras para demostrar hechos y facilitar la comprensión del texto.

Pues bien, visto esto pasemos a localizar la hipótesis sugerida por las autoras.

Identificación de la hipótesis:

Tras haber leído el texto varias veces no me ha costado mucho averiguar la hipótesis formulada ya que viene clara en la primera página del mismo, y dice textualmente que pretende mostrar, en primer lugar, que si bien permanecen algunas características de los mercados de principios de los 80, se ha presentado una notable reducción del tamaño de los mercados competitivos en cuanto al número de ramas y su importancia en la economía. En contraste, ha aumentado la magnitud de los mercados diferenciados, particularmente los concentrados diferenciados. También se analiza el comportamiento radicalmente distinto de estos mercados ante la apertura comercial.

Pero especial atención merecen las conclusiones a las que llegan las autoras, entre las que caben destacar el impacto que ha tenido sobre la competencia los cambios macroeconómicos y microeconómicos propios, por otra parte, de esas transformaciones y la apertura comercial provocando inestabilidades en el mercado que han afectado a las exportaciones e importaciones.

El resultado de ésto es, según las autoras, el aumento de la importancia relativa de los oligopolios concentrados y la consiguiente modificación del poder económico entre empresas.

En mi opinión es de agradecer a las autoras que al final señalen que el resultado no puede generalizarse a todo el conjunto de países en desarrollo, por lo que no es un axioma mundial sino concretado en México.

CRÍTICA A LA HIPÓTESIS

Antes de empezar con la crítica quiero dejar bien claro que toda ella es desde mi “humilde” punto de vista, sin duda puedo estar equivocado, pero lo intentaré hacer lo mejor que pueda razonándolo de la forma más lógica posible.

Voy a tratar de llevar mis razonamientos hacia caminos que yo creo que las autoras han obviado o no han tenido en cuenta, y mediante los pocos pero densos conocimientos que poseo sobre la apertura comercial y la competencia.

Pues bien, empezaré por decir que toda apertura al comercio internacional trae consigo unas profundas consecuencias sobre la competitividad en ese sector para todo país. Como bien se indica en el texto las empresas deben de hacerse más eficientes para poder competir en el mercado y eso se mide mediante economías de escala, de alcance, tecnologías, etc.. lo que repercute principalmente en las exportaciones e importaciones. Todo ello puede provocar efectos sobre las empresas y sus sectores respecto a la concentración y a las inversiones extranjeras en los mismos.

Qué duda cabe de que todos los países industrializados han tenido que pasar por esto con resultados desiguales, pero los que sí está claro es que todos ellos han mejorado sus relaciones comerciales y a la larga han ganado competitividad. La visión un poco pesimista de las autoras respecto a las graves consecuencias sobre la economía mexicana con esta apertura acarrean mi primera crítica contra el texto. Está claro que las empresas menos eficientes irán desapareciendo a lo largo de los años, pero que no duden que ayudará a mejorar la competitividad en muchas otras con la consiguiente ganancia del comercio. Con una política de apertura contínua pero sistemática (suave) el efecto sobre el empleo será mínimo y se irá hacia los sectores más productivos y con mayor capital. Todos los países han sufrido esta consecuencia y se han ido especializando en lo que supuestamente tienen más ventaja competitiva y por ahí es por donde hay que tirar para que los efectos sean los más pequeños posibles.

Ese miedo que tienen las autoras a la concentración de determinados sectores industriales de su economía no es tal si el proceso se lleva con el fin último que sería la mejora del comercio y la consiguiente ganancia de competitividad que en algunos casos será pérdida pero ayudará a una mejor estructura de mercado.

Otra cosa de la que me he dado cuenta es el símil que hacen entre desregulación y liberalización comercial con la concentración. Una apertura al comercio puede que haga que las empresas eficientes se queden y otras desaparezcan, pero precisamente esa apertura con ayuda de la desregulación facilita y favorece la entrada de más empresas que en vez de concentrar el mercado lo amplíen más y con ello tenga un efecto mayor aún sobre la competitividad. No hay razón, pues, para que la liberalización comercial mantenga sólo a las mejores empresas, las grandes oportunidades que se dan a las demás pude provocar un efecto totalmente contrario al de concentración del sector. Hay que tener en cuenta esto.

Con ese pensamiento que tienen las autoras han sacado conclusiones (que no son erróneas) con respecto a la inversión extranjera en los distintos sectores. Así, dicen que las ramas que presentan más crecimiento son las que más participación extranjera tienen, y las de menor crecimiento son las que menos participación extranjera presentan. Esto es lógico, las empresas extranjeras invertirán en donde los sectores de la economía mexicana sea más dinámica pero eso no es malo, gracias a ello pueden disminuir el paro, difundir más tecnología y aprender de ello aunque parte del capital se vaya fuera del país. Lo que me parece más lógico es la preocupación de las autoras por la amenaza que tiene que sean estos sectores con alta participación extranjera los que más importancia posean en las exportaciones del país. Sin duda sería muy peligroso dejar en manos extranjeras los principales ingresos por exportaciones.

La segunda crítica iría centrada, entonces, a que no es malo que las empresas extranjeras inviertan en el país siempre y cuando no tengan una importancia relativa lo suficientemente grande en el nivel de exportaciones de los sectores. Es más, es lógico que las mismas inviertan en donde vayan a tener más beneficios. De todas formas hay que tener en cuenta que la tecnología la van a importar ellas, de lo contrario México acusaría una pérdida de competitividad provocado por una carencia de esa tecnología.

Destacar también que las estrategias que se siguen favorecen a una diferenciación de productos que han dado lugar a unos mayores gastos en publicidad. No sé qué tipo de efectos tiene esto en la competitividad o incluso en el comercio (aunque está claro que beneficia), pero en el consumo su importancia es grande.

Cambiando de ámbito y centrándonos más en los mercados, se sigue la clasificación de Steindl en base a los patrones de competencia. Los 5 tipos de mercados van en función del grado competencia, barreras de entrada, tecnología disponible, participación exterior, etc.., de manera que por ejemplo las industrias competitivas (1º nivel) tendrían pocas barreras de entrada, escaso uso de tecnología, predominio de empresas nacionales y un nivel de exportaciones e importaciones muy reducido dentro de la economía, me refiero a ramas como trigo, madera, hilados, etc. De la misma forma los oligopolios concentrados (5º nivel) tendrían elevadas barreras de entrada, tecnología muy sofisticada e importante, predominio de empresas extranjeras, y un nivel de comercio muy amplio.

Las consecuencias sacadas del texto nos indican inestabilidad en los mercados, profundos cambios de distribución del poder de las empresas, y en definitiva una profunda transformación de la estructura de los distintos tipos de mercado.

Ante todo quiero precisar que los datos y estadísticas que aparecen en el texto son desde principios de los 80 hasta el 93. De alguna manera las autoras han querido olvidar la gran crisis sufrida por México a finales de los 80 hasta el 93 con el famoso “efecto tequila”. No es el caso que me ponga a explicar en qué consistió esta crisis, pero sus efectos sobre la economía mexicana fueron devastadores, repercutió desde la deuda del país hasta las innumerables devaluaciones de la moneda que finalizó en una nueva paridad del peso frente al dólar porque era insostenible la deuda.

Con esta matización que hago quiero demostrar que, aunque los datos son reales no son muy fiables porque el sesgo provocado por la crisis en los mismos puede alterar el magnífico estudio de las autoras. Por lo que hay que tener en mente que las contínuas subidas y bajadas en las variables e índices utilizados para la exposición del estudio y los dispares cambios dentro de cada tipo de mercado de las diferentes ramas que se encuentran en ellos pueden ser debidos a causas distintas a las ahí descritas porque sin duda la crisis afectó al comercio mexicano y a la estructura de sus mercados (numerosas empresas quebraron por falta de dinero y los bancos no ayudaron mucho). Pero lo verdaderamente importante del asunto es que aunque la apertura comercial comenzó en los 80, no fue hasta después de la crisis hasta que se pudo hacer una verdadera reestructuración de los mercados internos. Ésta podría ser otra crítica al texto porque de veras me sorprende que no se mencione nada de esto con la importancia internacional que tuvo y sus efectos no sólo a México sino a todo el mundo.

Sin quitar importancia a los datos recogidos en el texto y para no echarlos a perder, efectivamente se puede observar que las distintas ramas han sufrido profundos cambios. Es normal, un proceso de apertura y liberalización del comercio al exterior saca a flote las ventajas y handicaps de cada sector estructurándose cada rama a la mejor situación de competencia posible.

Sin embargo yo no veo una reducción del número de ramas como indica la principal hipótesis del texto. Una reducción de su importancia relativa en la economía sí, y sólo en algunas porque existen otras que han aumentado su importancia en el comercio mediante exportaciones e importaciones (véase cualquier cuadro porque seguro aparece alguna rama con incremento en su tasa respecto a exportaciones o importaciones). Ninguna rama ha desaparecido, puede haber sufrido aumentos o disminuciones pero el número no cambia.

En el caso de la magnitud de los mercados sí estoy de acuerdo en que los mercados diferenciados y en especial los concentrados diferenciados han crecido en importancia lo que demuestra que al menos, para México, ha sido necesario para tirar del comercio y del desarrollo de la apertura empresas con altos usos de tecnología, grandes barreras de entrada (por culpa en parte de esos accesos a la tecnología) y alta participación extranjera pero que ya poseían cierto peso dentro del comercio mexicano.

Se puede sacar en conclusión que son los sectores donde más difícil es el acceso a la tecnología, mayor proporción de empresas extranjeras existe, y ramas de manufactura hay, los que guían el comercio por el gran peso dentro del mismo que tienen.

Desde mi punto de vista esto es bueno porque sigue la tendencia de los países industrializados en la estructura de mercado, reduciéndose por ejemplo la producción en el sector primario, y aumentando las ramas propias de la industria.

Yo no hablaría, pues, de inestabilidad de los mercados como se dice en el texto, sino de una profunda reestructuración y modificación de los mismos necesaria para poder competir con el exterior en las mismas condiciones que los demás países y alcanzar, así, un grado de desarrollo e industrialización propios de un país de estas características y siguiendo un poco la estela y el camino de sus “vecinos” Brasil, Chile, Argentina, y Venezuela y Colombia en menor medida para hacer de América Latina un cono sur más dinámico y emprendedor.

En el aspecto del creciente predominio del oligopolio en los mercados debido a que sólo resisten los más fuertes y eficientes en el proceso de apertura económica, y la preocupación de que sea el capital extranjero el que en algunos casos agrupe la importancia mayor sólo quiero decir que el aumento de competitividad provocado por el proceso de apertura no implica un predominio del oligopolio en sí mismo, la desregulación de los mercados ayudará a que sean más las empresas que se animen a entrar en los mercados. Eso significa competencia, que a igualdad de condiciones todas tengan su oportunidad, si bien es verdad que a veces se parte con ventaja gracias a una mayor dimensión y mejor acceso a tecnologías. Pero estoy en desacuerdo con el texto en que esta distribución del poder de las empresas esté en favor de aquellas con estrategias más complejas (oligopolio concentrado y diferenciado), el mismo tipo de mercado definirá el poder de cada empresa dentro de él en función de la importancia que tenga ese sector en la economía. Ahora son las empresas de oligopolio concentrado las que predominan porque son las que se encargan del desarrollo industrial del país, pero eso no le quita importancia a otra empresas que no contribuyen al sector secundario sino que lo pueden hacer al primario o terciario.

Sin duda será el comercio el que gane a pesar de estas dificultades, una de las cuales es muy “angustiosa” a mi modo de ver que es el aumento de la participación extranjera en sectores clave de la economía mexicana. No es mala la participación de estos capitales, pero en la medida que pueden mermar los ánimos de las empresas mexicanas (mucho más débiles) para competir con ellas, deberían prestar más atención hacia aquellos sectores. Quizás así volvamos a poder leer esa famosa frase característica de los productos mexicanos: Hecho en México por mexicanos.

Reflejadas mis críticas solamente me queda exponer mi hipótesis sobre el texto. No difiere mucho del original pero tiene matices importantes: Tras la apertura económica los mercados mexicanos están “sufriendo” un proceso de reestructuración y renovación de los mismos debido a la competitividad con el exterior. Por culpa de ello se ha visto incrementada la importancia de los mercados concentrados pero no se ha visto alterado el número de ramas que operan en ellos. Este cambio de tendencia en los mercados afecta directamente a la competencia y al comercio.

Antes de terminar he de decir que el estudio hecho por las autoras es muy bueno y refleja las inquietudes y evoluciones del proceso de apertura comercial en los mercados y sus efectos sobre las distintas ramas y empresas, aunque hecho un poco en falta alguna opinión o solución a los problemas descritos a pesar de que el objetivo del trabajo sólo fuera describir la situación actual de los mercados en México.

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