México: hacia la reconstrucción de una economía; Nora Lustig

Crisis económica. TLC (Tratado de Libre Comercio)

  • Enviado por: Julio Fco González
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 5 páginas
publicidad

MÉXICO

Hacia la Reconstrucción de una Economía

Esta obra de Nora Lustig, nos hace ver de una forma más detallada y metodológicamente hablando, el camino que ha seguido México a través de su economía durante las tres últimas décadas que faltan para concluir el milenio. De esta forma, Lustig trata de que la sociedad entienda el problema económico a partir de hechos específicos como el de México y de otros países Latinoamericanos, para comprender y no caer en los errores que se presentaron específicamente en nuestro país.

Por eso a partir de esta breve introducción, me permito explicar lo acontecido en México en base a los estudios que realizó Nora Lustig en su obra: Hacia la reconstrucción de una economía.

El principio de la crisis económica en México se debió más que nada a causas internas, esto es que la política fiscal expansionista agravó la inflación y el desequilibrio de la balanza de pagos. Una solución a esto pudo haber sido que el gobierno debió de seguir una política fiscal menos expansiva, además se recomendó la reducción del déficit fiscal y la realineación de los precios relativos incluyendo al tipo de cambio; también se opinaba por la eliminación de las restricciones a las importaciones y avanzar a un libre comercio, para asegurar la estabilidad económica que requería el país. Sin embargo, si el gobierno hubiera implantado una política fiscal menos expansiva en 1980 y 1981, el choque hubiere sido más leve, desgraciadamente el gobierno no hizo nada por remediarlo y dejo que continuara, ya que pensaban que solo duraría poco tiempo ese problema relacionado con los precios del petróleo, por lo que la economía nacional quedo por los suelos y se presentara una sobrevaluación de la moneda, acompañado por supuesto de un déficit fiscal, que conllevó a que se presentaran fugas de capital. De esta forma, el auge petrolero ni produjo aumento de capital, ni tampoco un mejor nivel de vida que tanto nos decían Echeverría y López Portillo, al contrario, nos hicieron más pobres y el país se hundió más de lo que pudieron imaginar.

Ahora, la recuperación que efectuó el país para salir adelante y no cometer los mismos “errores” que le produjeran una devaluación, fue el de mantener una elevada tasa de interés real interna, controlando su postura fiscal y usando buena parte de sus reservas de divisas. Lamentablemente por medio de criticas, el sistema Bretton Woods que se especializa en la austeridad económica y que se ha seguido en México, no puede ser suficiente para activar la economía que se espera. Lo que se requiere es una innovación de las instituciones para convertir la estabilización en crecimiento sostenido, como es el ejemplo de un acuerdo de libre comercio (TLC), que sobresalga al país y de una nueva imagen en los mercados externos, para capturar más divisas y se posibilite la recuperación económica.

Pero para alcanzar y llegar a una estabilidad segura, se tienen que sufrir muchas penurias, tales como la austeridad o el llamado “apretón de cinturón” que todos los mexicanos sufrimos desde tiempo atrás; los salarios reales en los años ochentas cayeron estrepitosamente, por lo que muchas familias tuvieron que trabajar horas adicionales para sacar el gasto familiar, trabajaban más las familias y gastaban con más cuidado, a modo de proteger su capital. Otra consecuencia del proceso de estabilización fue el de la alta inmigración a los E.E.U.U. de mexicanos que buscaban otra fuente de ingresos, ya que en México el alto desempleo y el alza de precios, provocaban este fenómeno sobre todo en la gente de pocos recursos económicos.

Los ricos en este caso, pudieron proteger y expandir sus riquezas con mayor facilidad que la demás sociedad, simplemente transfiriendo sus activos al exterior, donde se calcula que la fuga de capitales fue de 22,100 y 35,700 millones de dólares entre 1977 y 1987. De esta forma, los mexicanos que tenían un capital alto, no sufrieron los estragos de la crisis de los años ochenta, al contrario, gozaron mas que nunca y más que el resto de la población mexicana, donde los que no tenían una riqueza que los solventara para aguantar los estragos de la crisis, tenían que padecer un nivel de vida muy difícil, por ello el fenómeno de la migración ilegal hacia el país del norte. Sin embargo, la clase media fue la más afectada, porque el salario era su única fuente de ingreso principal, sufriendo constantemente con el alza de precios y sobre todo, en la canasta básica, haciéndolos de una clase media, a una clase pobre y los pobres, a una clase muy pero muy pobre.

Para seguir adelante con la estabilización y la recuperación económica, se tuvo que recurrir a la reforma del sector público mexicano para que se volvieran más eficientes y reducieran sus costos las empresas públicas que no fueron privatizadas. El gobierno central de igual manera realizó reformas, pero administrativa, a manera de simplificar y descentralizar las decisiones y ahorrar recursos. Además, se ha checado perfectamente a la macroeconomía, así como a los mecanismos del financiamiento del déficit fiscal, donde los resultados han sido que el impuesto inflacionario desapareciera. Viéndolo del lado positivo, el ajuste económico traería poco a poco un levantamiento del nivel de vida de los mexicanos y sobre todo, del país, llevándolo a un estrato de reconocimiento internacional por el esfuerzo que hizo al levantarse de una crisis colapsante, atrayendo inversiones extranjeras por la confianza que hay y que impera en la comunidad internacional sobre México.

El acuerdo de libre comercio que se negoció en el sexenio de Salinas, fue de alguna manera la apertura máxima de la economía mexicana, ya que de los tres países Canadá-E.E.U.U.-México, nuestro país fue el más beneficiado al aumentar su PIB, aunque de todas maneras los E.E.U.U. tienen unos de los PIB más altos en todo el mundo.