Metropolis; Fritz Lang

Cine europeo siglo XX. Ciencia ficción. Angustia vital. Deshumanización. Expresionismo. Comentario

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METROPOLIS

FICHA TÉCNICA:

Director: Fritz Lang

Productor: Erich Pommer.

Producción: UFA.

País y Año de producción: Alemania, 1929

Guión: Thea von Harbou y Fritz Lang.

Fotografía: Karl Freund, Gunter Rittau y Eugene Schüfftan.

Música: Gottfried Huppert.

Decorados: Otto Hunte, Erich Kettelhut, Karl Vollbrecht y Walter Schultza-Middendorf.

Vestuario: Anne Willkom.

Intérpretes: Brigitte Helm, Alfred Abel, Gustav Froelich, Rudolf Klein-Rogge, Heinrich George, Theodro Loos, Erwin Bisbanger, Fritz Rasp, Olaf Storm, Hanns Leo Reich, Heinrich Gotto, Margarte Laner, George John, Max Dietze, Walter Kuhle, Artyhur Reinhard, Erwin Vater, Greta Berge.

Metrópolis es un largometraje alemán realizado por la productora UFA. Se trata de una película de ciencia ficción dirigida por Fritz Lang, cuya trama se desarrolla en un mundo futurista. Este filme fue lanzado originalmente en el año de 1927, antes de la cinematografía sonorizada. Se lo considera uno de los máximos exponentes del expresionismo alemán en las artes cinematográficas.

El guión fue escrito por Fritz Lang y su esposa Thea von Harbou, inspirándose en una novela de 1926 de la misma von Harbou.

El filme se desarrolla en el año 2026, en una ciudad-estado de enormes proporciones llamada Metrópolis.

COMENTARIO

La película comienza haciendo una descripción de los dos mundos; en primer lugar metrópolis, el mundo tecnológico solo permitido o restringido a unos pocos; en segundo lugar, se muestra el mundo de los obreros.

El mundo de metrópolis, se ve como un autentico mundo futurista. Naves voladoras, edificios lujosos, etc. Los elegidos se divierten, son los que disfrutan; es “lo normal”. Es el mundo que dirige, que da órdenes a los obreros. Un día aparece María (la hija del capataz de los obreros) con los hijos de los obreros en dicho mundo y Fredder (el hijo del dueño y señor de metrópolis) se queda prendado de su belleza. Al saber que es hija de un obrero decide bajar al mundo subterráneo en su búsqueda.

El mundo de los obreros se presenta automatizado; los obreros, además de manejar las máquinas, se comportan como tales: se ha mecanizado, o mejor dicho, se ha limitado su función. Su ocupación consiste en que la maquina funcione correctamente; es como una “máquina” de otra máquina. Cuando esto llega (deshumanización del hombre), el hombre muere. Esto se ve al principio, cuando se produce una explosión en el mundo subterráneo. Inmediatamente son sustituidos por otros obreros, como si nada hubiera pasado; es normal, las piezas se agotan y hay que cambiarlas por otras nuevas...

El hijo del creador de metrópolis (Fredder o Freddersen) visualiza atónito dicho espectáculo. Pero no ve a María, así que decide hacerse pasar por un obrero.

Mientras tanto, el padre de Freddersen va a visitar al científico, que en otra época fue rival en el amor de una mujer, el cual le muestra su última creación: el hombre máquina. El inventor esta extasiado con la perfección de su creación; como el mismo dice “sólo le falta alma”. Me llama bastante la atención por parte de este director (en la época en que fue creada la película) que se adelantase ya en varias décadas a los films sobre androides y robots modernos.

El padre descubre unos planos de los obreros (las catacumbas), el sitio de reunión de los obreros; decide espiar a ver lo que se cuece y le pide al científico que le conduzca a dicho lugar. Éste lo lleva a un lugar en el que no pueden ser detectados y desde allí observan la reunión que tiene lugar.

Mientras, Freddersen, en una visión un poco apocalíptica, trabaja en la maquina que da el tiempo. Impacta sobre todo una escena en la que está con los brazo extendidos, simulando una crucifixión y emulando a Jesucristo cuando exclama “padre, ¿Por qué son tan largas estas horas?”. Otro detalle interesante aquí es el reloj; ¡sólo tiene 10 horas! Se ve que el científico que construyo Metrópolis, con una mentalidad un tanto precisa, adopto el sistema decimal en la medida del tiempo. Esto puede significar (no sé el significado que querría darle el director) la relatividad existente en la ciencia. No relatividad en cuanto a teoría física, sino a la relatividad en la adquisición de normas y convenios; ¿acaso no es un convenio usar el sistema sexagesimal? Los científicos crean convenios; desde la medida del tiempo, hasta la formulación química pasando por la asignación de signos en las funciones matemáticas. Estos convenios son necesarios para poder comunicarse y entenderse de la misma manera en todo el planeta, pero no podemos negar que es una construcción artificial del hombre. Este detalle es el que se muestra en la película. De ahí que el científico, como tal, escoja un sistema arbitrario como referencia para el tiempo.

Por otro lado, si la duración del día es la misma que en el sistema sexagesimal es normal que Freddersen dijera lo larga que son esas horas, pues 1 hora en ese sistema corresponderían a 1-2 horas en el nuestro.

Llega la hora del relevo y a Fredder le comunican el sitio de reunión (las catacumbas); es una especie de iglesia donde todos los obreros escuchan a María. Ésta cuenta la historia de la Torre de Babel para mostrar cómo los intereses de los obreros y el patrón son distintos; para que no ocurra un desastre como ocurrió en la torre, María muestra la necesidad de un salvador entre los trabajadores y el jefe que manda. Fredder siente la necesidad de ser el mediador.

La reunión es escuchada por el padre de Fredder y el científico; el padre teme una revuelta de los obreros y, para mitigarla y poder manejarlos a su conveniencia, hace que secuestren a María.

A continuación pide al científico que transforme su Hombre Maquina en María, para así controlar las pasiones de los obreros.

Éste es otro detalle interesante. El patrón pide que clone a María. Aunque en esa época no se sabía nada alrededor de la estructura y la composición del ADN, el director (o la escritora en este caso) se estaba adelantando 60 años a la moderna biotecnología de clonación! Por eso se muestra al científico no sólo como científico sino también como un medio-brujo. Aquí la transformación se realiza con la tecnología secreta que solo el científico conoce, no con ninguna teoría científica de replicación de ADN.

También se puede considerar como el alcance de la superpotencia en el hombre, que en este caso sería la gran potencia de la ciencia y la tecnología. ¡Aquí se muestra al científico como si fuera Dios! De hecho se ignora por completo la resistencia que la naturaleza ofrece al proceso de clonación.

El clon es creado y presentado en sociedad. La gente (los elegidos, en este caso) aplaude e idolatra al científico y a la maquina.

Se inicia ahora el plan de control del padre que introduce a la maquina en el mundo de los obreros. Ésta induce el caos y la violencia entre los obreros en una de las reuniones de éstos.

Fredder se da cuenta que María ha cambiado e intenta, sin éxito, que los alborotados obreros cambien a su antigua actitud pacífica. La maquina pierde el control sobre ella misma y motiva a los obreros para que destruyan todas las maquinas del mundo subterráneo.

El capataz comunica al jefe de Metrópolis la revolución de los obreros y éste le convence para que aguante en su puesto. Otro detalle interesante que se ve en esta sección es el aparato utilizado por ambos para comunicarse: ¡es un circuito de cámara cerrado! De esta forma el director se adelantaba a la televisión (1936).

Los obreros, dominados por la pasión, comienzan la destrucción de las maquinas del mundo subterráneo. Cuando están casi todas destruidas, el mundo subterráneo comienza literalmente a desmoronarse.

Los obreros se dan cuenta de lo que han hecho y culpan a la que los provocó. De esta manera buscan a María (máquina) y la queman en la hoguera, mientras Fredder lucha por impedirlo (creyendo que es la verdadera María). Todos quedan asombrados cuando descubren que era una maquina.

En esta visión apocalíptica de la técnica se muestra que los obreros, unidos, pueden dominar a las maquinas; es la sociedad quien debería controlar a la técnica no al revés, aunque hoy en día vemos (con cierta resignación) que es esta ultima quien moldea a la sociedad. Desde la forma de las ciudades hasta los ordenadores personales, la técnica actual hace que el hombre se adapte a ella. La técnica condiciona, moldea, forma al hombre.

Los obreros intentan salvar su vida mientras Freddersen y la verdadera María (que se había escapado de la casa del científico) salvan a los hijos de los obreros.

Mientras los obreros agradecen su acto, el científico enloquece y secuestra a María de nuevo. Freddersen va a salvarla y después de una larga lucha en la que mata al científico, recupera a María. Es como si el científico fuese el culpable de todo lo que ha pasado y debe ser eliminado.

El final es un poco extraño; el padre de Freddersen pretende ajustar las cuentas al capataz de los obreros por lo sucedido. Sin embargo, Freddersen actúa como mediador entre ambos; es decir que el patrón seguirá mandando y los obreros continuarán obedeciendo.

FRITZ LANG Y METRÓPOLIS:

La vida del director será una de las más agitadas: atraviesa dos guerras mundiales, dos huídas, una docena de países, un régimen totalitario, una caza de brujas...Por esta razón, y la extensión de su biografía, me centraré en la etapa en que Fritz Lang concibe Metrópolis.

El director parte el 4 de octubre de 1924 con destino a Nueva York para estudiar los métodos de trabajo de las grandes productoras. Al llegar a Manhattan y contemplar su arquitectura comenzó a concebir las primeras líneas claras de la película. Se estrenará en 1927 en Berlín y poco después se hará lo mismo en Estados Unidos, en una aversión que realizaría Channing Pollock.

La calidad del film es constantemente discutida: para unos podría haber sido superada mucho mejor en cuanto al aspecto técnico y para otros, como es el caso de Quim Casas, Fritz Lang no necesita justificación y esta es una película “eminentemente visual”. El caso es que el propio director no estuvo del todo satisfecho con el resultado y es cierto que en películas como el Doctor Mabuse (1922), película anterior a Metrópolis, ya encontramos todas las características y genialidades que no debemos achacar a su viaje a EEUU ni a Metrópolis. Como reconocería el propio Lang, intentó expresar un simbolismo que no era tal, sino su propio interior y realizó un film que podríamos denominar “ingenuo” por ese final que nos ofrece de un “abrazo” perfecto entre patrono y trabajadores.

Fritz Lang presenta un film de concepción estética muy imaginativa, debido al propio director y a su equipo de decoradores e iluminadores. Muestra un estilo geométrico, conciso, atendiendo tanto al plano general como al más mínimo detalle. En esta película encontramos el común de Fritz Lang: la fatalidad del individuo, la rigurosidad del destino, la tragedia o desesperanza en esos obreros, los miedos, los espacios opresivos...Al fin, mediante estos lugares remotos, estrechos, Fritz Lang pretende provocarnos sensaciones oscuras, incomodidad ante la tragedia. Utilizará para ello espejos deformantes de la realidad, arabescos narrativos, arrebatos temáticos o concentración visual. Muestra en fin el poder de la ciencia y su visión acerca del hombre del futuro.

Es un film plagado de grandilocuencia visual, tanto de planos como de decorados. El director pretende conseguir una reacción en el espectador y para ello juega con el movimiento de la cámara; siempre y cuando sea necesario, puesto que no le gustan los simples alardes técnicos (debe tener un motivo para moverla).

A la vez, también ilumina lo necesario, lo que quiere que se vea, sin ningún tipo de inconveniente que pueda despistar al espectador sobre lo realmente importante. Con el sonido refuerza el efecto dramático, contrastando silencio y ruido en una misma secuencia. Fritz Lang también utilizará en numerosos films la prolongación de la voz en la siguiente escena para crear una asociación de ideas.

En cuanto a la fotografía, es muy importante en la película, puesto que tuvieron que fotografiar detalladamente centímetro a centímetro cada coche, avión o edificio para cada movimiento del encuadre.

Fritz Lang, en fin, pretendía no tener que explicar nada de sus películas porque si no habría conseguido llegar al espectador . No obstante, en la película hay un fundamento dual en varios sentidos que no todo el mundo llegó a entender. André Labarthe y Jacques Siclier explicarán los simbolismos duales que aquí encontraremos: “la ciudad futura representa la imagen de la sociedad capitalista..., el tema del doble lo volvemos a encontrar bajo una forma abstracta, en la separación de Metrópolis en dos ciudades, una de luz y una de sombra, y sobre todo en el personaje de las dos Marías…

La máquina está creada en semejanza total del hombre; es su doble mecanizado y, simultáneamente, una caricatura de la máquina…

De todos modos, este film sorprende en algunos aspectos que anteriormente había trabajado Lang; puesto que en Metrópolis la calidad técnica discrepa de sus otras películas. Por otro lado, es claro el afán que tiene el director para experimentar todos los terrenos y en ese sentido es indiscutible el valor del film.

BIBLIOGRAFÍA:

CASAS, Q.: Fritz Lang, Ed. Cátedra. Madrid .1991.

FAULSTICH, W. Y KORTE, H.: Cien años de cine. Vol.III. Siglo XXI. Madrid. 1995.

LATORRE, J.Mª: El cine fantástico. Ed. Dirigido. Barcelona. 1987.

MOULLET, L.: Fritz Lang, Ed. Seghers. París. 1963.

PABLOS GARCÍA, T. Cine e historia contemporánea: análisis filosófico y técnico-lingüístico del film alemán Metrópolis. Universidad de Barcelona. Publicaciones y Ediciones, 1994.

PEDRAZA, P. Metrópolis, Fritz Lang: estudio crítico. Ediciones Paidós, 2000

Mundo Científico, nº217, 2000

Caso de José Mª Latorre: LATORRE, J.Mª: El cine fantástico. Pág. 23. Ed.Dirigido.Barcelona.1987

CASAS, Q.: Fritz Lang, P.111. Ed. Cátedra. Madrid.1991.

“Un director debe ser un creador...en todo caso, un director no debe hablar”. Entrevista de J._LUC GODARD a Fritz Lang en la selección del programa Studio de la revista “LE DINOSAURE ET LE BÉBÉ”, nº38, abril, 1990.

SICLIER, J. Y LABARTHE, A.S.: “Images de la Science-Fiction”. Les Editions du Cerf. París. 1958.(Recogido en el libro ya citado de José Mª Latorre, pág. 24.)