Merengue

Baile folklórico dominicano. Música tradicional dominicana. Estructura musical. Coreografía. Variantes. Origen

  • Enviado por: Rocio
  • Idioma: castellano
  • País: República Dominicana República Dominicana
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El Merengue es un baile típico, folklórico dominicano que se ha difundido ampliamente.

El merengue ha logrado extenderse fuera de las fronteras nacionales y se ha situado en diferentes lugares del mundo.

Nació en los primeros años de la Republica de 1844 a 1855, como una modalidad de la danza. Resistió los empeños de destierro de los jóvenes de “El Oasis”. Cabe citar a este respecto el parecer del ex Presidente Ulises Francisco Espaillat: “Nos contentaremos con decir que, en opinión de muchos, debería desterrarse el merengue de la buena sociedad: pero yo, que deseo bien para todas las clases, propondría que lo expulsaremos por completo del país”.

El merengue pervivió en una época de tan intenso nacionalismo como fue el periodo de la Restauración y, finalmente, al desaparecer el sonoro “cuatro” sustituido por el acordeón, ocupo el primer rango en nuestros bailes populares, de donde paso triunfalmente a la fiesta aristocrática.

Entre los géneros de música popular dominicana, bailables o no, algunos ya olvidados, se cuentan el punto y llanto, la media tuna, el galerón, el zapateo con estribillo, el callao, el guarapo, la yuca, el carabiné, el merengue, los atabales, la mangulina; el chuin, especie de son; el baile del peje, la lúbrica ventaja, de boga efímera en los comienzos del siglo; la tumba y la plena, consideradas como derivaciones de la tumba andaluza.

Lastima que particularmente ya solo se baile el merengue, con exclusión, casi absoluta, de nuestros bailes típicos del pasado.

El Merengue es un baile típico, folklórico dominicano que se ha difundido ampliamente, no solo nacional, sino internacionalmente, y que muchos consideran como el baile nacional dominicano.

El merengue dominicano es un cadencioso y alegre que ha logrado extender su brazo fuera de las fronteras nacionales y aposentarse en los salones de bailes de todo el mundo.

Dentro de sus máximos exponentes contamos con las figuras de Joseito Mateo y Luis Alberti, o los contemporáneos Johnny Ventura, Juan Luis Guerra, Wilfrido Vargas, Fernando Villalona, Sergio Vargas, Rubby Perez y Los Hermanos Rosario que han exportado nuestra música con gran éxito al extranjero.

Origen
Se discute aún el origen del merengue. Entre las opiniones diferentes acerca del tema encontramos:

  • Fue Alfonseca quien inventó el merengue (Según Lérida de Nolasco).

  • Su origen y aparición se pierde en las brumas del pasado (Julio Alberto Hernández).

Nació con carácter de melodía criolla tras la batalla de Talanquera donde triunfaron los dominicanos (Rafael Vidal).
Parece ser que el merengue se desprende de una música cubana llamada UPA, una de cuyas partes se llamaba merengue. La UPA pasó a Puerto Rico, de donde llegó a Santo Domingo a mediados del siglo pasado (Fradique Lizardo).
Al parecer Lizardo, se acerca al meollo de la cuestión. En 1844 el merengue aún no era popular, pero ya en 1850 se puso de moda, desplazando a la Tumba. A partir de ese momento tuvo muchos detractores.

A principios de la década de 1850 se desató en los periódicos de la capital dominicana, una campaña en defensa de la Tumba y en contra del merengue que reflejaba el auge que iba adquiriendo el merengue en detrimento de la última.

Don Emilio Rodríguez Demorizi dice: "Los orígenes del merengue siguen pues, en la niebla. No parece que pueda atribuirse a origen haitiano. De haber tenido esa oscura procedencia no habría gozado de boga alguna en 1855, época de cruentas luchas contra Haití; ni los que en ese año repudiaban al merengue habrían dejado de señalar tal procedencia como suficiente motivo. Tampoco lo señaló Ulises Francisco Espaillat en sus escritos contra el merengue en 1875".

En realidad, poco se sabe en concreto acerca del origen del merengue. A mediados del siglo pasado, de 1838 a 1849, un baile llamado URPA o UPA Habanera, se paseó por el Caribe llegando a Puerto Rico donde fue bien recibido. Este baile tenía un movimiento llamado merengue que al parecer es la forma que se escogió para designar el baile y llegó a nuestro país donde ni siquiera se mencionó en los primeros años. Posteriormente fue bien acogido y hasta el coronel Alfonseca escribió piezas de la nueva música con títulos muy populares como "¡Ay, Coco!", "El sancocho", "El que no tiene dos pesos no baila", y "Huye Marcos Rojas que te coge la pelota".

La estructura musical del merengue en la forma que se puede considerar más representativa, constaba de paseo, cuerpo o merengue, y jaleo. Se le quiere atribuir a Emilio Arté erróneamente el haber agregado el paseo al merengue tal como existía en su época. Toda la música se escribe a un ritmo de 2 x 4 y existen discrepancias en cuanto al número de compases que deben constituir cada parte, pues se abusaba a veces al alargarlas "ad infinitum".

Las formas literarias que acompañan al merengue son las más comunes dentro del arte popular la copla, la seguidilla, y la décima, apareciendo pareados de vez en cuando.

Desde el principio el merengue se interpretó en los instrumentos que poseía el pueblo y que les eran más fáciles de adquirir, las bandurrias dominicanas, el Tres, el Cuatro. A fines de siglo pasado hizo su entrada por el Cibao el acordeón diatónico de origen alemán que por su fácil manejo desplazó la bandurria. Por sus escasas posibilidades melódicas este instrumento limitó la música que interpretaba y así el merengue se conservó en cierta forma desvirtuado con relación al original.

Con esta variante, el merengue adentró en la sociedad dominicana, integrándose por completo con sectores sociales desplazando inmediatamente a otras danzas que como la Tumba, requerían de sus ejecutantes (bailadores) un gran esfuerzo mental y físico. Este último tenía once figuras diferentes. Es fácil de imaginarse por qué el merengue con su coreografía reducida a la más simple expresión pudiera desplazar a todos sus rivales y acaparar el fervor del pueblo.

Rechazo inicial-Aceptación posterior

A pesar de su auge entre las masas populares, la clase alta no aceptó el merengue por mucho tiempo, por su vinculación con la música africana. Otra de las causas que pesaron sobre el repudio y ataques contra el merengue fueron los textos literarios que lo acompañan, generalmente subidos de tono. Por ejemplo:


Tó' lo' cuero* son de Santiago
y en Santiago ello' viven bien
y por culpa de'sa maidita
santiaguero soy yo también”

  • En la Rep. Dominicana se le llama “cuero” a una mujer de poca dignidad, prostituta, inmoral.

Otras danzas dominicanas de origen negro no fueron atacadas por su carácter de danzas rituales. Esto que chocaba con la concepción religiosa de los grupos de la clase elevada. Su mismo carácter ritual hacía que su práctica se restringiera a unos pocos lugares o días al año, con un alcance o difusión entre la población muy limitado. El merengue por el contrario por su carácter de danza de regocijo se introdujo con más facilidad en los lugares de fiestas generales y por esto la reacción en contra si bien fue fuerte, fue vencida por el sabor de su ritmo.

En 1875 Ulises Francisco Espaillat inició una campaña contra el merengue que fue totalmente inútil pues ya el baile se había adueñado del Cibao donde se hizo fuerte a tal punto que se asocia hoy esta región como cuna del merengue.

A principios del presente siglo músicos cultos hicieron una gran campaña para la introducción de esta danza en los salones. Los músicos populares se unieron a esa campaña, la que encontraba siempre la resistencia que inspiraba el lenguaje vulgar de las letras que acompañaban el ritmo. Juan F. García, Juan Espínola y Julio Alberto Hernández, fueron pioneros en esa campaña. Su éxito no fue inmediato ya que a pesar de que establecieron la forma musical del merengue, no pudieron conseguir que el merengue penetrara en "la sociedad" y se considerara como una creación del pueblo dominicano aceptándola sin aspavientos.

El panorama cambió a partir de 1930, pues Rafael L. Trujillo en su campaña electoral usó varios conjuntos de "Perico Ripiao" y logro difundir el aire nuevo a zonas donde no se le conocía previamente, ayudándole mucho en esa difusión el uso de la radio recién llegada al país antes del inicio de la dictadura.

A pesar de esta gran difusión y propaganda no se aceptó de pleno el merengue en lo que se llamaba "la buena sociedad dominicana" hasta que en una familia de la "aristocracia" de Santiago, en ocasión de la celebración de una fiesta solicitaron a Luis Alberti, que iba a amenizar con su orquesta, que compusiera un merengue con "letras decentes", y éste accedió. Compuso para tal ocasión el "Compadre Pedro Juan", el cual no solo gustó, sino que causó furor, llegando a convertirse en el himno de los merengues. A partir de ese momento comenzó a diseminarse el merengue. Para esto la radio prestó una ayuda generosa.

Al diseminarse el merengue por todo el ámbito nacional, produjo, como toda manifestación cultural, variantes. Estas reflejan el manejo de los elementos culturales echo al acomodo y conveniencia de algunos.

Como fueron músicos cultos los que fijaron la forma musical del nuevo merengue, los músicos populares trataron de imitar y seguir este modelo mientras que el hombre de campo continuó tocando el merengue de la misma forma. Esto dio origen a dos formas de merengue bien diferenciadas entre sí. El merengue folklórico auténtico que aún se encuentra en los campos, y el merengue de salón. Este último es el que más se difunde y el que la gran mayoría de personas creen que es folklórico.

Variantes

Algunas de las variantes del merengue se redujeron a designar con este nombre a otro tipo de música tradicional, por simple asimilación del nombre como se ha encontrado en algunos pueblos de la República Dominicana. Pero este fenómeno ha sido poco estudiado y es difícil emitir juicios sobre las formas peculiares de estas variantes.

No sucede así con lo que se llama "pambiche" que según leyendas que puede tener visos de verdad, no es más que el nombre que recibe el jaleo del merengue desprovisto de sus otras partes y adaptado al paso lento de los marinos "yanquis" que ocupaban nuestro país y a los cuales se les hacía un poco difícil adaptarse al ritmo más rápido del merengue.

El Merengue es un baile típico, folklórico dominicano que se ha difundido ampliamente; ha logrado extenderse fuera de las fronteras nacionales y se ha situado en diferentes lugares del mundo. Aposentándose en los salones de baile. Muchos lo consideran como el baile nacional dominicano.

Lastima que particularmente ya solo se baile el merengue, con exclusión, casi absoluta, de nuestros bailes típicos del pasado.

Nació en los primeros años de la Republica de 1844 a 1855, como una modalidad de la danza. En 1875 Ulises Francisco Espaillat inició una campaña contra el merengue que fue totalmente inútil pues ya el baile se había adueñado del Cibao donde se hizo fuerte a tal punto que se asocia hoy esta región como cuna del merengue.

Desde el principio el merengue se interpretó en los instrumentos que poseía el pueblo y que les eran más fáciles de adquirir, las bandurrias dominicanas, el Tres, el Cuatro. Luego se fueron incorporando nuevos instrumentos que fueron remodelando el merengue y surgieron dos tipos del mismo. El merengue folklórico auténtico que aún se encuentra en los campos, y el merengue de salón. Este último es el que más se difunde y el que la gran mayoría de personas creen que es folklórico.