MERCOSUR (Mercado Común del Sur)

Historia y evolución. Países integrantes. Conflictos. Futuro

  • Enviado por: Benito
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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Qué se entiende por 'Mercosur'

El Mercado Común del Sur (Mercosur) es un proyecto de integración económica en el cual se encuentran involucradas Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

El principal objetivo es aumentar la eficiencia y competitividad de las economías involucradas a través de la ampliación de sus mercados y acelerando su desarrollo económico mediante un aprovechamiento más eficaz de los recursos disponibles.

El Mercosur representa una población total de 190 millones de individuos, dispersos en un territorio de más de 12 millones de km2, equivalente al continente Europeo.

Reseña histórica del bloque

  • Década del 70: Se profundiza la relación comercial mediante el Protocolo de Expansión Comercial entre Brasil y Uruguay y el Convenio Argentino Uruguayo de Cooperación Económica.

  • 1985: Declaración de Foz de Iguazú, por la que se crea una Comisión Mixta de Alto Nivel para la integración entre Argentina y Brasil.

  • 1990: Argentina y Brasil realizan un Acuerdo de Complementación Económica con el cual se sistematizan y profundizan los acuerdos comerciales bilaterales ya existentes.

  • 1990: Uruguay y Paraguay expresan su deseo de incorporarse al proceso bilateral entre Brasil y Argentina. Se acuerda necesario la suscripción de un acuerdo crean un mercado común para los cuatro países.

  • 1991: (26 de marzo) Se firma el Tratado de Asunción, cuyo objetivo es hacer posible la concreción de un tratado posterior entre los cuatro países.

  • 1996: Chile es anexado al bloque como estado asociado.

Países integrantes

Los cuatro países que integran el Mercosur son Paraguay, Uruguay, Argentina y Brasil; siendo estos dos últimos los más importantes.

Solamente el comercio bilateral entre Brasil y Argentina constituye el 75% del flujo comercial de la región económica. Otro buen indicador de la supremacía de estos dos países es que la región absorbe un 17% de las exportaciones brasileñas y un 30% de las argentinas; mientras que casi el 40% de las exportaciones paraguayas son atraídas por la región. Ésto quiere decir que las capacidades productivas (principalmente la de Brasil y en menor escala, la de Argentina) son bastante mayores que las de los otros países.

Los países integrantes se caracterizaron por avanzar decididamente hacia un mercado común al principio, y luego al chocar sus intereses sectoriales, detener y frustrar el proceso de integración.

Una característica propia de los países integrantes del Mercosur es su gran déficit en cuenta corriente. El caso más preocupante es el de Brasil, quien tiene un déficit de U$D 34 mil millones en su balanza comercial. Argentina, en tanto, posee un déficit superior a U$D 10 mil millones.

Existe una gran diferencia en la tasa de desocupación entre los dos principales países del bloque, lo que influencia en forma negativa la integración de los países. Brasil posee alrededor de un 8%, mientras que en la Argentina la tasa supera el 15%. Esta diferencia se debe principalmente a los menores costos laborales brasileños con respecto a los argentinos. Otro factor que influye en la diferencia de tasas de desocupación es el hecho de que el gobierno brasileño entrega subsidios a empresas, lo cual favorece la instalación de empresas en Brasil (nordeste principalmente) y no en la Argentina. Sin embargo, ésto está sujeto al gobierno brasileño vigente; debido a que frente a un cambio de gobierno los subsidios pueden desaparecer.

Instituciones que administran el Mercosur

El Consejo del Mercado Común es la autoridad máxima del Mercosur. Su función es llevar a cabo la política del bloque y hacer cumplir los objetivos en tiempo determinado por el Tratado de Asunción. El Consejo está compuesto por los cuatro ministros de relaciones exteriores de los países integrantes, quienes se reúnen por lo menos una vez al año. Las decisiones son tomadas con el consenso de los cuatro integrantes.

El Grupo del Mercado Común es el cuerpo ejecutivo del Mercosur y es también coordinado por los ministros de relaciones exteriores. Su función es llevar a cabo las resoluciones dispuestas en el Consejo. Puede, además, tomar medidas para la apertura del comercio, coordinar la política macro-económica y la negociacón de tratados con países externos a la organización. Existen diversas comisiones de trabajo subordinadas al Grupo del Mercado Común. Se encargan, por ejemplo, de las cuestiones comerciales, aduaneras, de transporte (fluvial y terrestre), energía, etc.

La Oficina Administrativa se encarga de emitir el boletín (en español y portugués) y de todos aquellos documentos que tienen que ver con el bloque.

El Foro de Consulta Socio-Económica representa a los diferentes sectores socio-económicos de los países miembros. Su función es únicamente para consulta.

Existe un Comité Parlamentario Conjunto, el cual tiene poder para aconsejar y tomar decisiones. Se ocupa de:

  • seguir cuidadosamente el proceso de integración, manteniendo a los distintos Congresos informados;

  • armonizar las leyes de los países miembros del bloque;

  • establecer relaciones entre las agencias internacionales;

  • establecer relaciones de cooperación con Congresos de países que no forman parte del bloque, etc.

Por otra parte, la Comisión de Intercambio asiste al cuerpo ejecutivo del Mercosur. Se encarga, entre otras cosas, de llevar a cabo asuntos relacionados con la política de intercambio regional. Por lo que crea convenios de intercambio con países y entidades externas al bloque, se ocupa de garantizar la unificación de las aduanas de los cuatro países, desarrolla proyectos que defienden al consumidor, etc.

Conflictos históricos y presentes

Algunos de los conflictos entre los integrantes del Mercosur, más concretamente entre Argentina y Brasil son los siguientes:

  • La devaluación: la moneda brasileña, el real, a sufrido una devaluación bastante fuerte, que según los representantes argentinos ha provocado un desequilibrio en el bloque. Ésto constituye una amenaza para la industria argentina, ya que los productos producidos en Brasil son más baratos y por lo tanto más atractivos. La solución a este problema (que es de los argentinos, porque los brasileños se están beneficiando) es la adopción de cupos para el calzado y los textiles brasileños, entre otros productos. Brasil tiene alergia a estas medidas. Sus diplomáticos dicen que la Argentina se benefició durante 4 años con un real sobrevaluado y que, ahora, es el turno de los brasileños de aprovechar una moneda barata.

  • Azucar: para este producto, aún no existe un acuerdo para la tarifa de importación, que debería de ser cero. Se podría decir que el azucar no está aún “Mercosurizada”. Actualmente la Argentina le cobra una taza de 20,7% al azucar brasileño la cual ha sido reducida a un 10% recientemente. Brasil piensa exigir una reducción gradual de la tarifa, para que llegue a 0% en el 2001.

  • Acero: a principios de este año, tras denuncias de Siderar, la Argentina aplico una medida de antidumping contra Brasil. Por esto, la tonelada de acero laminado en caliente, fabricada en Brasil, no podía entrar a la Argentina por menos de 410 dólares. Brasil, que la vendía a un precio menor, dice que de esta manera no podrá competir con la producida en Argentina. Los diplomáticos brasileños se quejaron de esta medida diciendo que es injusta, que no está bien fundamentada y que no se pueden defender. El conflicto llegó a tal punto que Brasil amenazó con ir a la OMC por este tema.

  • Comunidad Andina de Naciones: hace un tiempo, Brasil sorprendió a los demás socios del bloque sentándose a hablar sola con la CAN (cuyos socios son Venezuela, Colombia, Perú y Ecuador) a cerca de un acuerdo tarifario. En otras palabras, Brasil estaba negociando con otro bloque sin el consentimiento de los otros integrantes del Mercosur. Antes de esto, el bloque entero había tratado de llegar a un acuerdo con la CAN, pero sin éxito. Ahora, antes de junio, Brasil pretende armar un esquema de preferencias tarifarias con los países de la CAN. La Argentina y Brasil deberán ponerse de acuerdo en cuanto a la actitud a tomar: si vuelven a intentar un acuerdo entre bloques, o si cada socio del Mercosur negocia por separado.

  • Automotores: este conflicto es una consecuencia de la devaluación de la moneda brasileña. Al suceder esto, los automóviles Argentinos, se han vuelto demasiado caros para el consumidor brasileño y los automóviles brasileños baratos para el consumidor Argentino. Esta situación puede terminar con la industria automotriz Argentina, base de las exportaciones al Brasil.

  • El malestar con Paraguay: últimamente y como resultado del otorgamiento de asilo político al ex gobernador de facto Lino Oviedo, se ha notado una aspereza con el gobierno Paraguayo. Son temas puramente políticos, pero que afectan también lo económico. En estos casos es necesario dejar el resentimiento a un lado y concentrarse en lo que es mejor para ambos países.

Escenario futuro

El escenario que se presenta para el Mercosur en el 2005 es actualmente incierto y dependerá claramente de las voluntades políticas de los países participantes en mantenerlo en pleno funcionamiento. Estas voluntades políticas que se manifestaron claramente en su origen y desarrollo inicial, deberán ahora superar los conflictos que se generan debido a las inevitables asimetrías tanto económicas como sociales, así como también a las diferencias de tiempo que cada uno de los distintos países necesita para llevar sus variables macroeconómicas hacia un objetivo uniforme y común. Dichas voluntades se basarán principalmente en la necesidad de identificar y reconocer mutuamente las reales motivaciones que cada una de las partes tengan para querer participar del acuerdo.

En el caso de los principales países del Mercosur, podemos decir que la Argentina, debido al tamaño de su economía y a la necesidad de transformación de su industria como resultado de la implementación del Plan de Convertibilidad hace que perciba al Mercosur como una unidad regional económica interesante para poder fortalecer su democracia, eliminar hipótesis de conflictos regionales y también poder desarrollarse económicamente en una etapa intermedia entre el nivel del mercado local y el internacional a través de un fuerte aumento de su competitividad.

Con respecto a Brasil, debido al tamaño de su economía, visualizamos que su real interés consiste en impulsar una integración que le permita desarrollar su liderazgo y así ser considerado un interlocutor válido en el contexto internacional.

El reconocimiento mutuo de estas posturas permitirá que se visualicen como rivales cooperativos en vez de conflictivos y de esta manera aumentar las posibilidades de crecer comercialmente, incrementar las inversiones, aumentar las exportaciones de sus PyMEs y generar ventajas de especialización en un mercado internacional tan exigente, convulsionado y cambiante.

Estos importantes cambios económicos a nivel internacional están obligando al mundo a consolidarse a través de la organización en bloques. Debido a esto, nuestra región deberá priorizar el fortalecimiento del Mercosur, ya que no es lo mismo negociar con el NAFTA ni con la UNION EUROPEA en forma individual que hacerlo como región.

Si bien la situación actual en el Mercosur refleja la paridad Peso-Real más desfavorable desde sus orígenes, existen aún bases sólidas que permiten asegurar la posibilidad de un crecimiento fuerte y sostenido en la próxima década, debido al aumento en la capacidad instalada en estos países, la modernización de sus equipamientos y las mejoras de productividad y gestión empresarial alcanzadas.

En cuanto a la política arancelaria, se visualiza la necesidad de reestructurar el Arancel Externo Común del Mercosur alineándolo con la tendencia mundial que marca una fuerte disminución de los aranceles internacionales. Sin embargo, esto deberá realizarse dentro de una apertura negociada y gradual, creando acuerdos de compensación entre el Mercosur, la U.E. y EEUU; de esta manera, poder desalentar aperturas unilaterales como la chilena.

Por otro lado, se deberá apuntar a definir una protección arancelaria interna, que cada industria local necesita para que, sin constituirse en una barrera al aumento de la productividad, calidad y disminución de precios, pueda dar los tiempos lógicos para el asentamiento y desarrollo de las mismas.

El propio éxito del proceso del Mercosur ha provocado tensiones entre los países miembros, de manera tal que si bien están de acuerdo con lograr desarrollar una coordinación macroeconómica regional, no han coincidido con los tiempos para llevarla cabo. Es probable que esta coordinación se implemente en cinco o diez años, lo que hace imprescindible ahora, contar con mecanismos automáticos de compensación para los miembros respecto de las variaciones bruscas en las variables macroeconómicas de alguno de los socios, en especial en los temas cambiarios.

Además, la futura agenda del Mercosur deberá incluir, entre otras cosas, un replanteo de fondo de las disciplinas macroeconómicas que cada socio deberá respetar, un reglamento de defensa de la competencia que incluya hasta las ayudas otorgadas por los estados a sus respectivas industrias, un programa efectivo para eliminar las restricciones no arancelarias y asegurar la plena vigencia del libre comercio, en condiciones equitativas.

En tanto y en cuanto se implementen las medidas mencionadas anteriormente, se podrá reducir el nivel de incertidumbre futuro del Mercosur, lo cual permitirá potenciar su crecimiento para el beneficio de sus países miembros.

Bibliografía

  • Artículos del Diario La Nación:

  • El futuro del Mercosur 07/02/99

  • Tiene futuro el Mercosur? 07/02/99

  • Moneda común a largo plazo 26/07/98

Exposición de Alieto Guadagni, Secretario de Industria, Comercio y Ganadería de la Nación. V Conferencia Industrial Argentina

El Mercosur desde afuera

fecha de publicación 01.08.1999 -Diario La Nación-

Informe elaborado por la consultora Internacional Media Consulting Group (IMCG), basándose en 160 medios de 33 países.

Esta semana estuvo signada por una creciente tensión en el Mercosur por las restricciones a las exportaciones impuestas por el gobierno argentino. Aunque finalmente "solucionado", el tema fue motivo de interés para la prensa internacional, que siguió con atención el desarrollo de los acontecimientos.

En Brasil, los medios apoyaron la posición de Cardoso, acusando al gobierno argentino de proteccionismo, y algunos hasta vincularon las medidas con la posición desfavorable del candidato a presidente por el oficialismo en las encuestas, aunque la gran mayoría coincidió en que era una especie de represalia por los efectos negativos en nuestras exportaciones provocados por la devaluación del real.

Fuera de la región, la prensa se manifestó preocupada por el destino del Mercosur. The Wall Street Journal publicó: "Desde que Brasil devaluó su moneda en enero, sus usualmente inestables relaciones comerciales con la Argentina han estado bajo una gran tensión. Esta tensión parece haber alcanzado el punto de ruptura, amenazando el futuro del Mercosur. La promesa del libre comercio regional ha sido un atractivo para las inversiones multinacionales en América del Sur, y la incapacidad de Brasil y la Argentina para resolver las diferencias podría echar a pique las inversiones a largo plazo en un momento en el que ambos países necesitan capital extranjero. A pesar de todas las fanfarronadas, la situación podría calmarse después de las elecciones presidenciales de la Argentina en octubre. Observadores a ambos lados de la frontera dicen que hay un elemento político vital para el endurecimiento de la postura comercial argentina: al candidato del partido de Menem le va muy mal en las encuestas".

Para el periódico inglés Financial Times, la crisis es seria: "El Mercosur está enfrentando una de las disputas más serias de sus 7 años de historia. La creciente tensión comercial entre los dos países es el resultado de una recesión en la región, la devaluación brasileña de enero y las próximas elecciones en la Argentina. Los diplomáticos dicen que el creciente número de disputas entre Brasil y la Argentina requiere el desarrollo de mejores procedimientos de resolución de conflictos en el Mercosur. En el pasado, los dos países descansaron en la estrecha relación entre sus presidentes, Cardoso y Menem, para resolver los enfrentamientos".

Handelsblatt coincide: "Con la ruptura de las relaciones, el Mercosur atraviesa la peor crisis de su historia. José Alfredo Graça Lima anunció que "seguimos estando en favor de la unión aduanera". La crisis que acaba de explotar se viene anunciando desde hace bastante tiempo".

La alianza con la Argentina es permanente

fecha de publicación 21.08.1999 -Diario La Nación-

Por Fernando Henrique Cardoso para La Nación

"El Mercosur es nuestro más importante proyecto de política externa. Su dimensión económico-comercial se tornó indispensable para el progreso de nuestros países. Y también valorizamos su dimensión política de largo plazo."

BRASILIA.- Es en los momentos con dificultades cuando se comprueba la solidez de una alianza. Desde que se consolidó, con el retorno de nuestros países a la democracia, la alianza Brasil-Argentina ha pasado por sucesivas pruebas.

Algunas, derivadas de circunstancias externas, que ocasionalmente ponen a prueba nuestros esfuerzos de modernización y nuestros extraordinarios avances en el camino de la estabilidad macroeconómica. Otras, más directamente vinculadas con la evolución y la profundización del proceso de integración, tal como se ha conducido en el Mercosur.

Nuestra alianza ha salido siempre fortalecida de esos episodios. En días recientes, una combinación de factores externos e internos contribuyó para que se generase una cierta sensación de crisis en el Mercosur. Esta vez, a las circunstancias objetivas reinantes en los dos países, se sumó una exacerbación de demandas proteccionistas.

Es necesario distinguir controversias que derivan de intereses comerciales legítimos y conflictivos de aquellas que afectan la esencia misma de nuestro proyecto de integración. Con las primeras, vamos a tener que coexistir siempre, con naturalidad. Y cada vez más, a medida que se amplían los flujos de comercio e inversiones. En cuanto a las segundas, en ese caso sí es necesario alejarlas perentoriamente, pues pueden provocar daños irreversibles.

Con base en esos principios, el presidente Menem y yo coincidimos, en los recientes episodios, en que era necesario asumir una actitud firme de defensa de nuestro proceso de integración.

Cualquier hesitación podría comprometer la solidez y la consistencia de lo que hemos construido a lo largo de los últimos años. Con ello, alejamos la amenaza institucional que pesaba sobre el Mercosur y abrimos el camino para los entendimientos sectoriales capaces de resolver pragmáticamente los problemas que aquí o allá puedan estar surgiendo en la profundización de la integración. No podía ser de otra manera, puesto que la integración es una política de Estado en los dos países.

Impedimos, así, el retorno a la dinámica de acciones y reacciones de rivalidades que caracterizó por tanto tiempo y con tanto daño nuestras relaciones. Las actitudes extremas no forman parte de la tradición diplomática brasileña. Buscamos siempre la conciliación de intereses. No será con el Mercosur que cambiaremos nuestra forma histórica de actuar. Examinaremos con todo cuidado los ajustes que sean necesarios para el proceso de integración.

Aun en medio de las dificultades actuales del Mercosur, por lo demás, continuamos teniendo avances importantes. En junio último, decidimos dar inicio a un ejercicio de coordinación macroeconómica. Vamos a trabajar por aproximaciones sucesivas, comenzando por el área fiscal.

Todos ganamos con la integración. Gana la Argentina, con seguridad. En los últimos años, el Brasil fue el único socio importante con el cual la Argentina tuvo superávit en su balanza comercial. Y, a pesar de los temores de una "invasión" de productos brasileños después de la desvalorización del real, la balanza comercial continúa superavitaria en favor de la Argentina. El Mercosur se impuso como parte esencial de las estrategias empresariales en nuestra región. Justamente por ello, no pueden los gobiernos, bajo ninguna circunstancia, transmitir señales que pongan en duda la prioridad de la integración.

Precisamos, al contrario, dar a nuestros agentes económicos y sociales internos, tanto como a nuestros interlocutores externos, la más absoluta y perentoria indicación de nuestra convergencia de propósitos y unidad de operación. No nos dividiremos justamente en el momento en que más necesitamos cohesión.

El Brasil necesita una Argentina estable y fuerte. La consolidación de América del Sur como una zona de paz, democracia y prosperidad compartida es fundamental para el desarrollo de nuestros países. Tenemos una gran confianza en la estabilidad económico-financiera argentina. No pasó inadvertida en Brasil la actitud de los candidatos a la presidencia, que definieron el mantenimiento de la estabilidad económica como un punto de interés común, por encima de objetivos personales y partidarios.

En 1997, en Río de Janeiro, el presidente Menem y yo registramos la disposición mutua de construir una Alianza Estratégica entre el Brasil y la Argentina. No nos alejaremos de ese propósito. El Mercosur es nuestro más importante proyecto de política externa. Su dimensión económico-comercial se tornó indispensable para el progreso de nuestros países. Pero valorizamos el Mercosur también por su dimensión política de largo plazo. En la medida en que continuemos en el rumbo de la integración y la profundicemos, estaremos garantizando para nosotros y para nuestros hijos una mejor inserción en el sistema internacional.

El Mercosur es fundamental para la defensa de los intereses económicos externos de cada uno de nuestros países. Se aproximan negociaciones comerciales decisivas: la Ronda del Milenio en la OMC, el ALCA y la liberalización de los intercambios del Mercosur con la Unión Europea. El proteccionismo de los países industrializados, que tantos perjuicios nos causa, es nuestro enemigo común.

Miramos con serenidad y confianza el futuro del Mercosur y nuestras relaciones con la Argentina. He conversado con los candidatos a la presidencia. Tendré con el ganador de las elecciones, cualquiera que sea, el mismo diálogo provechoso que mantuve por tanto tiempo con mi amigo Carlos Menem.

Con la mirada puesta en el futuro, continuaremos juntos construyendo nuestra alianza. Con firmeza, cuando sea necesario, para asegurar la consistencia del proceso. Con flexibilidad siempre, para preservar el equilibrio de los legítimos intereses recíprocos.