Mercado laboral español

Relaciones laborales. Trabajo en España. Flujos migratorios. Desempleo estructural. Reducción del paro

  • Enviado por: Exedra
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8.2. Caracterización del mercado de trabajo en España

Etapas en la evolución de las variables:

- 1960-1975: El falso equilibrio en el mercado de trabajo (reducida tasa de paro, aunque con escasa creación de empleo), se rompe con el inicio de la crisis.

- 1975-1985: El desempleo aumentó de forma exponencial.

- 1985-1990: El período se caracterizó, por un fuerte y continuo crecimiento del empleo hasta el año 1990.

- 1990-1994: Acusa­da destrucción de empleo y una elevación de la tasa de paro.

- 1995-2004: Aumento muy sustancial del em­pleo y una caída también apreciable del desempleo.

Rasgos relevantes de la situación laboral actual española:

• La disminución del desempleo en las etapas más recientes (hombres).

• El notable crecimiento del empleo, ha tenido una influencia significativa en la disminución del paro.

El aumento de la población activa ha impedido una mayor reducción del paro. Se explica por:

-Aumento población en edad de trabajar.

-Avance tasa de actividad (inmigración).

Principales rasgos diferenciales del mercado de trabajo respecto la UE.

1º.- Tasa de paro más elevada del conjunto de países de la Unión Europea.

2º.- Tasa de actividad inferior.

3º.- Menor porcentaje de población ocupada.

4º.- Muy elevada tasa de temporalidad y una escasa presencia del empleo a tiempo parcial.

Características de la población desempleada.

Cuatro son los rasgos a destacar:

1)- El alto porcentaje de mujeres desempleadas.

2)- La tasa de paro juvenil casi dobla la tasa media de la economía.

3)- La diferente incidencia del paro según nivel de estudios.

4)- Diferencias en las tasas de paro de las Comunidades Autónomas.

Dos comentarios finales:

Primero, pese a registrar la tasa de desempleo más elevada de Europa, no se han producido tensiones sociales insostenibles debido a que la mayor parte de los desempleados disponen de una estructura familiar que los sostienen.

En segundo lugar, la inci­dencia desigual del paro entre diversos colectivos pone de manifiesto la existencia de deficiencias en el funcionamiento del mercado de trabajo y de obstáculos a la contratación.

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De Recuadro 1.- FLUJOS MIGRATORIOS Y MERCADO DE TRABAJO

Los años más recientes han significado un cambio en las pautas de los flujos migratorios en los países europeos y en España.

*Las causas que están detrás de los procesos migratorios hay que buscarlas en:

1º.- La disposición de las personas a emigrar (factores de oferta): las expectativas de obtención de un ma­yor nivel de renta y de una mejora de la calidad de vida determinan la mayor o menor disposición al desplazamiento. A ello deben añadirse factores no económicos, como las diferencias culturales o de idioma, que pueden ejercer una influencia notable en la propensión a emigrar y en la elección del lugar de destino.

2º.- En las necesidades de mano de obra del país de destino (factores de demanda): la escasez de mano de obra en determinadas actividades puede impulsar a las empresas a demandar Factor trabajo en otros países.

*Los efectos sobre el mercado de trabajo español: Algunas hipótesis a partir de los estudios realizados para otros países.

Efecto sobre el desempleo. A menudo se señala que el aumento de la inmigración conducirá a un aumento del desempleo, especialmente en aquellos países donde la tasa de paro es más elevada y existe una importante presencia de parados de larga duración. No obstante, esto dependerá de diversos facto­res, como la cualificación profesional de los inmigrantes, el sexo o la edad, entre otros. Algunas investigaciones referidas a Europa indican que, si bien en el corto plazo el desempleo podría aumentar, a largo plazo el paro dismi­nuiría. La menor flexibilidad del mercado de trabajo español y su capacidad de ajuste pueden hacer más costoso y más duradero este tránsito.

Efecto sobre los salarios. El aumento de oferta de trabajo que supone la inmigración debería provocar una tendencia a la baja en los salarios. Sin embargo, teniendo en cuenta que la mayor parte de la población inmigrante posee niveles de cualificación bajos previsiblemente, caerían los salarios de los empleos de menor cualificación, mientras que tenderían a aumentar los salarios del factor trabajo complementario, es decir, el más cualificado. No obstante, el efecto en la variación de los salarios parece ser más bien reducido.

Efecto sobre la producción y el empleo. El incremento de población que provoca la inmigración se traduce, asimismo, en un aumento de la demanda de bie­nes y servicios en el país de destino, con un efecto favorable en la producción y la demanda de trabajo. La población inmigrante puede mostrar también una mayor movilidad geográfica o funcional, aumentando así la capacidad de ajuste del mercado de trabajo. Pero, esto no debe considerarse un sustitutivo de la flexibilidad laboral.­

En suma, no hay una conclusión clara sobre las consecuencias económicas de la inmigración en el mercado de trabajo.

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8.3. Factores explicativos del desempleo en la economía española:

A) LOS SHOCKS Y LAS INSTITUCIONES

El aumento del desempleo en la economía es­pañola en la crisis del decenio 1974-85 fue consecuencia de una intensa destrucción de puestos de trabajo, y sólo modestamente del crecimiento en la población activa.

Tres shocks de oferta afectaron a la economía española y a su mer­cado de trabajo:

1º.- El encarecimiento del precio del crudo de pe­tróleo.

2º.- La desaceleración de los avances de la productividad (PTF).

3º.- El aumento de los salarios reales y de las cotizaciones a la Seguridad Social.

B) LA PERSISTENCIA DEL DESEMPLEO ESTRUCTURAL ( 1985-1994)

El decenio comprendido entre 1985 y 1994 comprende un ciclo econó­mico completo, con fuerte creación de empleo entre 1986 y 1990 y muy acusada destrucción en el trienio 1992-94.

Esta elevada sensibilidad del empleo es producto de las facilidades aprobadas en 1984 para la con­tratación temporal, que aumentaron la propensión a contratar v a despe­dir. La traslación del mayor empleo (1 millón) en un paro más reduci­do fue anulada por la presión de una creciente población activa

*Los resultados que conviene explicar son dos:

  • a) La creación de empleo neto en el conjunto del ciclo y

  • b) La persistencia del desempleo estructural.

a) La creación de empleo a partir de 1985 debe atribuirse a la exis­tencia de dos shocks de oferta positivos de los que se benefició la economía española:

1-En primer lugar, la reducción del precio del crudo de petróleo.

2-En segundo lu­gar, la incorporación española a la Unión Europea en 1986.

b) La explicación de la persistencia del desempleo estructural: En principio, en un mercado perfectamente competitivo, la existencia de una elevada tasa de paro conduciría a un ajuste a la baja del salario real.

La sensibilidad del salario real al desempleo depende, de dos aspectos: de un lado, el modelo de negociación colectiva y la actuación de los sindicatos y, de otro, la actitud y características de los trabajadores en paro.

1.- Sindicatos y modelo de negociación salarial. En la economía española, la determinación de los salarios se lleva a cabo mediante un proceso de negociación colectiva entre empre­sas y sindicatos.

El resultado del proceso negociador depende de tres aspectos institucionales:

-Primero, del grado de afiliación de los trabajadores a los sindicatos.

-Segundo, de la cobertura de los convenios colectivos.

-En tercer lugar, los salarios dependen del ámbito de la negociación.

2.- Características y actitudes de los desempleados. Tales características son, en esencia, dos: la intensidad de búsqueda de empleo por parte de los parados y su grado de adecuación a las necesidades del aparato productivo.

El paro de larga duración tiene una gran impor­tancia a la hora de configurar la actitud (por el efecto desánimo) y la ade­cuación (por el efecto obsolescencia) de los desempleados. El origen de este paro de larga duración, en una primera explica­ción reside en el propio nivel de desempleo y al marco institu­cional, del cual destacan dos elementos centrales:

1.º Los Costes de despido. Los costes de despido incluyen tanto los trámites administrativos necesarios para reducir personal (preaviso o consulta, negociación, trámites administrativos o judiciales) como la indemnización por despido, la cual depende de la procedencia o no de las causas que lo provocan y de la antigüedad en la empresa del trabajador despedido.

A partir de la reforma del Estatuto de los Trabajadores de 1984 las empresas recurrieron de forma generalizada a los contratos temporales, que se veían favorecidos por unos costes de finalización míni­mos y una gran permisividad en su uso. Sin embargo, ello tuvo como efecto negativo la aparición de una clara dualidad en el mercado de trabajo español, con una tasa de temporalidad que llegó a alcanzar el 35 por 100, el triple que la media europea. Así, ante una recesión, el ajuste del empleo se produciría a través de la reducción de este tercio de asalariados temporales.

2.° Prestaciones por desempleo.

C) LA REDUCCIÓN DEL PARO EN LOS AÑOS RECIENTES

A partir de 1995 el mercado de trabajo español registró una notable mejoría gracias a una vigorosa creación de empleo y a una sustancial reducción del desempleo de hasta doce puntos porcentuales en la tasa de paro.

Además de la expansión de demanda propia de toda fase alcista del ciclo económico, son dos los shocks de oferta que explican dichos resultados:

- Reducción del tipo de interés real por la desaceleración de la inflación, la reducción del déficit público y la presencia española en la Unión Monetaria Europea

- Liberalización de determinadas activi­dades terciarias en el decenio de 1990 dirigidas a esti­mular la competencia.

Debe añadirse un tercer factor como son las sucesivas reformas del mercado de trabajo. Estas reformas laborales han afectado, entre otros aspectos, a los costes de despi­do, las prestaciones por desempleo y la negociación colectiva.

El resultado ha sido la práctica estabilidad del salario real, la me­jora de la rentabilidad empresarial, el mayor dinamismo inversor y una fuerte creación de empleo.