Menón; Platón

Diálogos platónicos. Diálogo el Menón. Filosofía platónica clásica griega. Justicia. Esclavitud

  • Enviado por: Fanny
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 6 páginas
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MENON de PLATÓN

  • ¿Cuál es la pregunta con la que arranca el diálogo?, ¿Por cuál desea transformarla Sócrates?.

  • ¿Qué definiciones de justicia da Menon?, ¿Cómo las rebate Sócrates?.

  • ¿En qué pasaje y con qué significado aparece por primera vez el concepto “eidos”?.

  • ¿Cuál es el argumento erístico que usa Menon para poner en duda la posibilidad del conocimiento?, ¿Por qué no le convence a Sócrates?.

  • ¿Qué trata de probar Sócrates en su largo diálogo con el esclavo?.

  • ¿Qué argumentos hay para considerar que la virtud no nos llega por naturaleza?.

  • ¿Qué argumentos hay para considerar que la virtud es ciencia (y , por tanto enseñable)?.

  • ¿Qué argumentos hay para considerar que la ciencia no es ciencia (enseñable)?.

  • ¿Todo lo que puede guiar de forma exitosa nuestra conducta es ciencia?, ¿qué diferencia hay entre ciencia y opinión verdadera?.

  • ¿Qué explicación irónica da al final del dialogo acerca del origen de la virtud?.

  • 1. Menon comienza el diálogo con una serie de preguntas a Sócrates: La primera y más importante es si la virtud es enseñable. También le pregunta si la virtud se aprende con la practica, es decir, si mientras actuamos utilizando esa virtud, aprendemos más sobre ella; y por último Menon también le pregunta si la virtud se encuentra en los hombres de forma innata, es decir, por naturaleza.

    Sócrates ante estas cuestiones, le responde irónicamente diciendo que no conoce el significado de virtud, y que aún no ha encontrado a nadie que la conozca.. Con esta postura, Sócrates pretende hacer ver a Menon que antes de hablar o cuestionar sobre cualquier concepto (sea virtud o cualquier otra cosa) es necesario conocer su significado o definición, es decir, lo que significa la palabra en si. Así, Sócrates transforma la pregunta inicial en: ¿qué es la virtud?

    2. Ante la pregunta de Sócrates de saber qué es la virtud, Menon describe una lista sobre las virtudes que él considera como válidas. La virtud del hombre debe basarse en manejar, de la mejor manera posible, los asuntos del estado; también debe hacer el bien para sus amigos e impedir que les ocurra algo malo; y por otro lado debe hacer el mal para sus enemigos. En la virtud de la mujer, Menon dice que sus deberes son llevar a cabo la administración de la casa y de sus bienes, y obedecer a su marido. Según Menon, éstas no son las únicas virtudes, sino que también existen otras para los niños, los ancianos, para cada clase o posición social, etc.

    Sócrates, ante el intento de Menon de definir la virtud, le rebate diciendo que una lista de virtudes no fundamentan el concepto de virtud. Para Sócrates el concepto de virtud debe ser algo que no defina las partes, sino su conjunto (su forma común). Sócrates le pone el ejemplo de salud, tamaño y fuerza para explicar a Menon que todas éstas tienen la misma forma aunque se pueden dar de manera distinta tanto en hombres como mujeres. Menon sigue sin comprender la metodología de Sócrates y no entiende que los ejemplos anteriores se puedan relacionar con la virtud. Surge así un segundo intento por comprender qué es la virtud, en el que Sócrates le pide a Menon que recuerde la definición de que Giorgias y él daban de virtud. Menon le rebate que la virtud es la capacidad de gobernar a los hombres y afirma que también lo es la justicia. Sócrates le responde que estas segundas virtudes enumeradas no se dan por igual en todos los hombres.

    3. Sócrates pretende que Menon reconozca su error al preguntarle si la justicia es una virtud o “la virtud”. Menon sigue sin entrar en razón y le enumera otro listado de virtudes como pueden ser el valor, la sensatez, la magnificencia, etc. Aquí es donde aparece el termino “eidos”, contestándole Sócrates que de nuevo le había enumerado una serie de virtudes cuando él sólo buscaba una, la virtud verdadera. Y le rebate que la única virtud, en la que se encuentran todas las enumeradas anteriormente, siguen sin encontrarla. Finalmente, Menon reconoce su incapacidad de dar una definición de virtud y le pide a Sócrates que responda el. Sócrates sigue intentando que Menon entienda que la virtud es aplicable a otros ejemplos por lo que sigue discutiendo sobre qué es la figura o el color. Sócrates cree que si es capaz de responder a estas cuestiones sobre figura y color, también podrá hacerlo sobre la virtud.

    4. Menon expone una tercera intención por explicar qué es la virtud en su esencia, fuera de la multiplicidad. Éste dice que la virtud es desear las cosas bellas y poder conseguirlas, a lo que Sócrates le rebate otra vez con una serie de cuestiones:

    • ¿Quién desea cosas bellas, desea cosas buenas?

    • ¿Existen personas que también desean cosas malas?

    • ¿Los que desean cosas malas lo hacen sabiendo que son malas o es que creen que son buenas?

    • ¿Hay personas que desean cosas malas porque son útiles para él, pero sabiendo que tambien se dañan a sí mismos?

    • ¿La persona que quiere algo malo porque le resulta útil , cree que en el fondo es algo bueno y entonces lo desea como algo bueno?

    • ¿El que desea algo malo sabiendo que se hace daño a sí mismo se le puede considerar desgraciado o sentir lástima por el?

    • Nadie desea cosas malas ni quiere dar lástima. Entonces, ¿nadie desea cosas malas a no ser que sea un desgraciado?

    Tras esta discusión los dos llegan a la conclusión de que todos los hombres pueden desear cosas buenas, pero la diferencia es que lleguen a conseguirlas. Las cosas buenas que entienden los dos son términos como la salud, la riqueza, tener oro, tener honores, etc. A pesar de todas estas definiciones siguen sin encontrar qué es la virtud, puesto que sólo se han molestado en enumerar más cualidades de la virtud sin poder definirla por completo.

    Menon se siente confuso y no sabe como responder a un término que en principio creía que conocía perfectamente. Así surge su argumento erístico en el que pone en duda la posibilidad del conocimiento; y le plantea a Sócrates una serie de cuestiones:

    • ¿Cómo buscar una cosa que no conoces?

    • De todas las cosas que ignoras, ¿cómo sabes cuál es la que estás buscando?

    • Y si das con eso que buscas, ¿cómo sabrás que es la que estabas buscando si no la conocías?

    A Sócrates este razonamiento erístico no le convence y le expone a Menon sus pensamientos sobre el “saber de las cosas”. En estos Sócrates afirma que no existe ninguna idea o concepto que no conozcamos puesto que el alma de los individuos lo conoce todo de manera innata. Sócrates afirma que la virtud y otros conceptos ya existen en nosotros gracias a nuestras almas pero sólo tenemos que aprender o mejor dicho, saber cómo llegar a ellos a través del dialogo y la reflexión (con estas ideas Platón quiere exponer su teoría sobre la reminiscencia y sobre la inmortalidad del alma). La naturaleza y al alma están relacionadas y por esta razón un individuo puede encontrar el concepto de virtud como el de todas las cosas que “no conoce” a través de la reminiscencia.

    5. El esclavo es un hombre que en principio no tiene ningún conocimiento de geometría y tras las diversas cuestiones y reflexiones que Sócrates le plantea es capaz de ir construyendo un cuadrado de unas determinadas características geométricas. El esclavo durante el dialogo y sin ninguna ayuda, más que las preguntas que le hace Sócrates, es capaz de corregir él mismo sus propios errores y llegar al concepto deseado.

    Con este experimento Sócrates quiere probar la teoría sobre la reminiscencia y sobre la existencia del alma, explicada anteriormente. Tras ello, Sócrates y Menon comprueban que el esclavo ha sido capaz de construir un concepto sobre algo que anteriormente no conocía. Así demuestra que las opiniones que el esclavo ha dado ya las poseía en su conocimiento, aunque él no lo supiera, y sólo ha necesitado una serie de preguntas para hacer que estas ideas se despierten en él mediante la reminiscencia. Con todo esto Sócrates afirma que nuestros conocimientos verdaderos, como anteriormente había expuesto, existen en nosotros porque ya los contienen nuestras almas y que además, estas almas son inmortales y han preexistido siempre; tan sólo necesitamos usar la reminiscencia para llegar a ellos.

    6. Menon y Sócrates se introducen nuevamente en la búsqueda del concepto de virtud. Menon quiere empezar por saber si la virtud se puede enseñar o si se da en los hombres por naturaleza y así comienzan una nueva investigación mediante el diálogo en la que plantean una hipótesis: la virtud es un conocimiento. Tras esta exposición, surge un nuevo debate en el que se plantean una serie de ideas:

    • La virtud es un bien y por ésta los hombres somos buenos. Por lo tanto, la virtud es útil, ya que todo lo bueno es útil.

    • La salud, la fuerza, la belleza y la riqueza (características de la virtud) son cosas útiles cuando se utilizan de buena manera, pero si por el contrario, se utilizan de mala manera nos causan daño.

    • Las cosas del alma como pueden ser la sensatez, justicia, valor, aprendizaje, memoria, etc; también son útiles en función de si se usan con prudencia.

    • Por lo tanto, la virtud, que procede del alma es útil dependiendo si se usa con prudencia o no. Entonces, la virtud es una forma de prudencia.

    • La prudencia hace útiles y buenas las cosas del alma.

    Sócrates y Menon concluyen afirmando que todo para el hombre depende del alma y lo que es relativo al alma depende de la prudencia para que sea bueno y útil. Por lo tanto, la virtud es prudencia.

    Con estas reflexiones Sócrates y Menon pueden decir que entonces los buenos no lo pueden ser por naturaleza. Si los buenos lo fueran por naturaleza, éstos estarían reconocidos por la sociedad y por lo tanto serían muy privilegiados, acaparando los mejores cargos políticos y serian intensamente cuidados; y ésto no sucede así.

    7. Como los hombres no tienen virtudes por naturaleza, entonces Sócrates se pregunta la siguiente cuestión : ¿lo llegarán a ser por aprendizaje?

    Menon afirma que si la virtud no se nos da de manera natural, y la virtud es conocimiento (como habían expuesto anteriormente en su hipótesis) entonces sólo puede darse por aprendizaje. Sócrates no está de acuerdo con que la virtud sea enseñable y por tanto, un conocimiento y así le rebate la opinión dada por Menon. Sócrates piensa que si la virtud fuera enseñable existirían maestros de la virtud, cosa que por el momento no existían.

    Entra Anito en la conversación y Sócrates aprovecha para argumentar su opinión, a la que le pone varios ejemplos. Afirma que existen maestros en otro oficios como pueden ser la medicina, la elaboración de zapatos, la música, y que si existieran maestros capaces de enseñar la virtud esos serían los sofistas. Anito reprime duramente estas afirmaciones rebatiendo que los sofistas nunca podrán llegar a ser maestros de nada porque según él sólo se limitan a creas el mal en las personas que les dan su confianza y quieren ser sus aprendices.

    8. Tras la discusión anterior, Sócrates le pide a Anito que nombre a algún maestro de la virtud. Éste responde que un maestro debe ser cualquier persona bella y buena, y que estas virtudes han sido aprendidas por sus antecesores que eran igual que él.

    A esta afirmación Sócrates le rebate exponiendo varios ejemplos sobre padres que se les ha considerado hombres bellos y buenos y que por el contrario, no han conseguido que su hijos lo sean también. Por este razonamiento, anula la validez de la afirmación que expuso Ánito y afirma que por lo tanto, ni los hombres buenos, ni los sofistas pueden ser maestros.

    Como por el momento no han sido capaces de encontrar ningún maestro de cualquier conocimiento, incluyendo la virtud; Sócrates reafirma que si no existen maestros, ni discípulos; el conocimiento no es enseñable y por tanto la virtud tampoco lo es.

    9. Retoman la conversación desde la pregunta, ¿cómo se forman los hombres de bien?.

    Sócrates afirma que los hombres de bien deben ser útiles y sabios; pero también hay personas que sin ser sabios pueden hacer el mismo bien que el buen hombre. Con esto pretende explicar que el segundo hombre, teniendo una opinión verdadera, está en iguales condiciones que el que tiene un tipo de conocimiento, a pesar de no conocer la opinión verdadera. Por lo tanto, la opinión verdadera y el conocimiento (ciencia) pueden conducirnos a los buenos actos, y son los dos igual de útiles.

    A pesar de esta afirmación, Sócrates y Menon piensan que existen características diferentes para el conocimiento(ciencia) y la opinión verdadera planteando estas ideas:

    • La opinión verdadera nos hace realizar el bien, pero no vale por sí misma hasta que no esté sujeta a un razonamiento, es decir a una reminiscencia. Una vez basadas en la reminiscencia, primero se convierten en primeras ideas o fragmentos de conocimiento , y finalmente se hacen estables.

    • El conocimiento (ciencia) es un saber de las causas de algo en concreto y de sus relaciones. Esto sólo se conoce porque tenemos un conocimiento previo.

    Por lo tanto, conocimiento y opinión verdadera son cosas distintas, y no se dan en el hombre de forma natural; pero las dos son útiles y válidas para conducir al hombre a actuar de buena manera.

  • Después del largo dialogo los dos llegan a la conclusión de que la virtud ni es enseñable, ni se da en los hombres por naturaleza, ni tampoco es un conocimiento.

  • Sócrates concluye el dialogo irónicamente diciendo que si la virtud no se da por todas esas cosas, entonces debe darse por un “don divino”, pero que antes de debatir cómo la virtud se da en los hombres, es necesario conocer qué es la virtud en sí misma, y por lo tanto, nos situaríamos de nuevo en el principio del dialogo y volviéndonos a preguntar: ¿qué es la virtud?.