Meninos da rua

Niños de la calle. Pobreza, mendicidad, prostitución y drogadicción infantil. Caso La Candelaria. ONG (Organización no Gubernamental) pro infancia

  • Enviado por: Hector Martinez
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 23 páginas
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Los ninos de la muerte:

Cada dia son asesinados cuatro ninos de la calle en Brasil. Millones de meninos de rua, ninos y ninas de la calle, pululan por las ciudades brasilenas. Trabajan, trafican, roban y se prostituyen a los extranjeros por unos dolares, son detenidos, golpeados, violados y asesinados. El Movimiento Nacional de Meninos e Meninas de Rua denuncia la marginacion y el olvido que sufren y trabajo con los mas desfavorecidos.

No tienen casa ni familia ni derechos. A veces, ni siquiera tienen una existencia oficial. Los meninos de rua, de Brasil son ninos y ninas para los que la calle se ha convertido en la cuna, el lugar de trabajo, el techo y, tantisimas veces, tambien en el cementerio. El hambre, la prostuitucion, los golpes, las detenciones y en muchos casos, la muerte violenta a manos de grupos extremistas, sicarios pagados o de la propia policia, son el pan de cada dia de varios millones de ninos brasilenos.

"El caso tipico es el nino huerfano sin vinculos familiares", explica Tess Alves, coordinadora del Movimento Nacional de Meninos e Meninas de Rua (MNMMR, Movimiento Nacional de Ninos y Ninas de la Calle) en Fortaleza, una de las ciudades mas importantes en el nordeste de Brasil. "A veces tienen una madre que trabaja como prostituta, o un padre que suele ser alcoholico o drogadicto". Segun Alves, un 35 por ciento de los dos millones de habitantes de Fortaleza se puede clasificar de indigente. Las calles de esta bonita ciudad costera albergan durante el dia a unos diecisiete mil ninos, de los que un sesenta por ciento no tiene otro techo que las marquesinas de los centros comerciales o alguna ruina donde dormir. Otros ninos 'viven' en las chabolas de su familia o regresan alli al caer la noche, tras haber pasado todo el dia en la calle.

EL MIEDO, LA PROSTITUCION Y LA MUERTE

Tienen entre cinco y diecisiete anos y se buscan la vida como pueden. Venden bolsas de plástico, limpian botas o parabrisas, trafican con todo lo que parece tener algún valor, hurtan alguna cartera y acuden de noche a los hoteles de la playa donde atraen las miradas y los dolares de los turistas.

Fortaleza se ha convertido tanto a nivel nacional como para muchos extranjeros en un atractivo paraiso de sexo infantil. La mayoria de las muchachas y muchos ninos empiezan con diez u once anos, se maquillan para aparentar mas edad y se entregan a los redes de taxistas y duenos de hoteles que les proporcionan los clientes. El dinero lo llevan a la chabola familiar para mantener a su familia, si es que la tienen, o se lo gastan en el mismo dia por miedo a que se lo roben en cuanto se duermen. Puede ser que lo primero que se compren sea una muneca o cualquier otro juguete que nunca han podido tener.

Las drogas tambien forman parte de la realidad cotidiana de los ninos. Aspirar pegamento o gasolina es una practica frecuente. Sufren todo tipo de violencia, son detenidos por la policia y hasta asesinados a sangre fria. El ano pasado murieron 350 ninos en Fortaleza en extranas circunstancias. Muchos se encuentran en la calle disparados en la cabeza. La policia acude para investigar los hechos, pero nunca se aclaran. Entre 1988 y 1990 fueron asesinados unos 4.611 ninos en 17 de los 26 estados de Brasil, segun las estadisticas de la policia federal. Eso equivale a una media de 4 ninos al dia. Entre 1991 y 1993 parecen haber sido unos 5.000 en todo el pais. El desinteres del sistema judicial y del gobierno garantiza la impunidad total a los asesinos.

"Lo peor de todo es la desidia y la pasividad de la gente", opina Tess Alves. "Cuando un nino es golpeado en plena calle por un policia, todos se asoman para mirar, pero nadie hace nada. Es como si los ninos no existieran".

CLASES Y CALOR HUMANO

El desinteres es una de las razones por las que es casi imposible dar datos sobre el numero de ninos brasilenos que viven en la calle. Se barajan cifras que van de tres a dieciocho millones, aunque algunos afirman que unos treinta millones de ninos en Brasil viven en condiciones de riesgo o en la miseria. Un censo oficial de Fortaleza arrojo la cifra de algo mas de seis mil ninos que estan todo el dia en la calle, aunque el MNMMR afirma que son alrededor de 17.000. La misma disparidad de cifras se da a la hora de determinar el porcentaje de los pequenos que viven directamente en la calle frente a los que solo acuden durante el dia.

El Movimiento lleva ya diez anos trabajando con los meninos. Fundado en 1985, se dedica a tareas de educacion, sensibilizacion y denuncia.

"Intentamos demostrar que los meninos son ninos como todos y que tienen los mismos derechos", explica Alves. Los veinticinco miembros que componen el grupo de Fortaleza cuentan con un centro de apoyo donde los ninos pueden acudir para pedir consejo, aprender a leer o simplemente rercibir el calor humano de lo educadores. Son hombres y mujeres que salen a diario a la calle para hablar con los ninos, acompanarlos al hospital - de otra manera, no serian atendidos - y motivarlos para que cambien las aceras por las pequenas aulas del centro, donde se imparten clases de alfabetizacion por la manana y talleres de teatro, musica o circo por la tarde.

"La base de nuestro trabajo es la libre participacion de los ninos", describe Tess Alves la tarea del Movimiento. "Es vital que los ninos tengan la oportunidad de de intervenir, de opinar y hacer sugerencias porque asi aprenden a autovalorarse y empiezan a confiar en su capacidad de cambiar ellos mismos su futuro". Los frutos de tantos anos de esfuerzos estan a la vista: actualmente hay cinco educadores en Fortaleza que antes han formado parte del anonimo ejercito de los meninos.

Los educadores no reciben ningun salario por su labor. Algunos cuentan con trabajos remunerados y ayudan a mantener a sus companeros que se dedican a los ninos los veinticuatro horas del dia. Todos arriesgan su vida, ya que les plantan cara a la arbitrariedad de la policia y de los tristemente famosos escuadrones de la muerte e intentan denunciar los frecuentes asesinatos. Estan acostumbrados a pasar dias en la carcel cuando son detenidos junto con los ninos, recibir amenazas de muerte por telefono o sentir en su sien la boca de una pistola.

Alguna vez pagan con la vida su fe en un cambio de la sociedad. El caso mas reciente ha sido el asesinato de dos educadores en Recife, que ha desencadenado una ola de protestas por todo el pais.

SON CIEN MILLONES

En el mundo existen cien millones de niños que viven en la calle, según Unicef. La mayoría se concentra en los países en vías de desarrollo, aunque no es un problema exclusivo del Tercer Mundo sino que afecta también a países como Estados Unidos. 40 de esos cien millones de niños viven en Latinoamérica; entre 25 y 30 en Asia y 10 millones en Africa (1). En algunas metrópolis de América Latina hay más de 100.000 niños que viven en las calles, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) (2).

Estas cifras abarcan tanto a los jóvenes que pasan todo el día en la calle, aunque por la noche regresan a casa de sus padres o de algún familiar para dormir, como a los que siempre pernoctan a la intemperie, en las paradas de autobús o bajo las marquesinas de las tiendas. La gran mayoría de los niños que deambula por las ciudades pertenece a la primera categoría, aunque resulta difícil estimar su porcentaje exacto. En una encuesta realizada por el diario brasileño O Povo en la ciudad de Fortaleza se estableció que sólo un 10 por ciento vivía permanentemente en la calle. El 90 por ciento restante solía regresar a casa o a la chabola familiar para dormir (3). En Ouagadougou, capital de Burkina Faso, el resultado de un sondeo realizado por Unicef era parecido: poco más del 6 por ciento de los niños encuestados no tenía hogar (4). A nivel global, esta organización estima que para uno de cada diez niños de la calle, ésta se ha convertido en su casa (5).

El fenómeno de los niños de la calle es fruto del imparable crecimiento urbano, la pobreza y la falta de alternativas. Algunos huyen de la violencia en su casa, otros se ven obligados a buscar trabajo porque sus padres no los pueden mantener. Los niños que no han roto sus vínculos familiares, suelen entregar sus ingresos a su madre para contribuir de esta forma a la economía doméstica. Cuando la calle se ha convertido ya en su único hogar, suelen gastar el escaso dinero que obtienen en comida, tabaco, drogas y en el juego, pero también en ver películas o comprar juguetes. La imposibilidad de conservar sus ingresos en un lugar seguro y el contínuo miedo a ser despojados por sus propios compañeros o por la policía, les impide ahorrar el dinero para poner los cimientos de un futuro mejor.

LA CALLE DEL SEXO

De acuerdo con los datos de un estudio elaborado por Naciones Unidas en 1991 en 10 ciudades (Alejandría, Bombay, El Cairo, Lusaka, Manila, México, Montreal, Río de Janeiro, Tegucigalpa y Toronto) los niños de la calle son a menudo víctimas de las "industrias del sexo", que los emplean en pornografía y prostitución "frecuentemente desde una edad muy temprana" (20). La OMS ha constatado una "incidencia creciente de VIH/sida" entre los niños de la calle que son explotados sexualmente y ejercen la prostitución (21).

Un estudio realizado en 1991 por el Centro de Orientación y Tratamiento de Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) de Guatemala y la ONG estadounidense Casa Alianza entre 147 niños y niñas entre 7 y 17 años reveló que todos habían sufrido abusos sexuales. Más de la mitad dijeron que se los habían infringido sus propios familiares. En el caso de las chicas, esta cifra se elevó al 85 por ciento. Un 64 por ciento reconoció que tuvo sus primeras relaciones con su padre o madre, un 10 por ciento las mantuvo con un hermano, otro 10 por ciento con un tío y sólo un 8 por ciento con un amigo o novio.

Un 25 por ciento de todos los entrevistados dijo tener más de cuatro compañeros sexuales al día, aunque en el caso de las chicas esta proporción alcanzó el 92 por ciento. Ninguno utilizaba preservativo. Las enfermedades de transmisión sexual eran frecuentes: un 93 por ciento de los niños afirmó haberlas padecido. Todos utilizaban además pegamento u otros disolventes como droga, un 96 por ciento de ellos a diario (22).

En Brasil, un estudio publicado por la revista semanal Isto é dio resultados parecidos. Los niños y niñas marginados, trabajadores infantiles y habitantes de las calles suelen iniciarse sexualmente a la edad de 11 años. Tres de cada cuatro aseguran estar informados sobre el sida, pero sólo un 27 por ciento suele usar preservativo y un 44 por ciento no lo usa nunca. Sólo un 5 por ciento de los entrevistados declaró mantener relaciones sexuales por dinero (23).

ALCOHOL Y DROGAS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que "una proporción importante" de los cien millones de niños de la calle existentes en todo el mundo "consume regularmente alcohol y otras drogas" para "contrarrestar su estrés, dolor y sufrimientos; en muchos casos no consideran la droga un problema, sino la solución" (20).

De acuerdo a los datos del citado estudio de Naciones Unidas, una "proporción significativa" de los 550 encuestados tomaban alcohol u otras drogas. Las más consumidas eran las más baratas y fáciles de obtener: alcohol, tabaco, cannabis, pegamento, disolventes y fármacos. También se informó del consumo de cocaína, heroína, anfetaminas, cócteles de drogas y sustancias inyectables (20). El estudio reveló también que los niños de la calle son utilizados frecuentemente en la producción y venta de cocaína y en el tráfico de cannabis y heroína.

Estimaciones de la OMS indican que nueve de cada diez niños de la calle en Latinoamérica están enganchados al disolvente de pintura, al pegamento barato y otras drogas más fuertes. En los países andinos, y sobre todo en Bolivia, Colombia y Perú, se está registrando un "tremendo" aumento del consumo de cigarrillos mezclados con un derivado de la cocaína. Este derivado, denominado "basuco", es especialmente tóxico porque contiene queroseno, ácido sulfúrico y otros productos químicos utilizados para extraer la cocaína de la hoja de coca. El "basuco" causa una sensación de euforia más fuerte que la inhalación de pegamento y crea más adicción que éste (21).

Las investigaciones realizadas indican que la edad de consumo inicial es muy baja y está cayendo aún más. En México DF, un 12 por ciento de los encuestados dijo que había empezado a utilizar pegamento con regularidad cuando tenía 12 años, según la OMS (21). En Colombia y Bolivia, niños de 8 años aseguraron que traficaban y fumaban cigarrillos de basuco. En muchos casos, los camellos inician a los niños de la calle en la adicción para que sean clientes estables y sirvan de mensajeros.

Tanto en Centroamérica como en Brasil, la cola de zapatero se ha convertido en la droga más usada por los niños. "Oler cola" es tan frecuente que muchos niños ni siquiera conocen el uso original de esta sustancia, como relata el educador Francisco Lima del centro de acogida Barraca da Amizade en Fortaleza: "Un día un niño de siete años entró en el taller en el que realizábamos trabajos artesanales de cuero con chavales algo mayores y al ver los botes de pegamento, dijo que ahora comprendía por primera vez para qué servía la cola en realidad" (25). El tolueno contenido en el pegamento crea una fuerte adicción.

El consumo de este tipo de drogas tiene serias consecuencias para los niños. La inhalación de cola industrial produce sensación de ligereza, alucionaciones ocasionales, pérdida de apetito y náuseas. A largo plazo puede afectar a los pulmones, daños irreversibles en el cerebro y los riñones y un deterioro de la salud general (21).

Unicef estima que más de la mitad de los 40 millones de niños de la calle latinamericanos usa la cola industrial como droga. "20 millones de clientes que consumen alrededor de 70 millones de litros de cola al mes es un gran negocio para los fabricantes de la cola", señala la organización americana Casa Alianza. En Estados Unidos, donde el problema de los niños de la calle es también, por cierto, muy serio, las sustancias basadas en tolueno están controladas estrictamente, mientras que son precisamente dos empresas estadounidenses las que producen la cola vendida en Latinoamerica.

Recientemente estas empresas, H.B. Fuller y Henkel, anunciaron que iban a suprimir el componente de tolueno en sus productos, aunque lo sustituirán por ciclohexane, otra sustancia seis veces menos tóxica que sin embargo causa efectos parecidos al tolueno tanto en el momento de su inhalación como a largo plazo sobre la salud, según Casa Alianza (26).

UNA BRECHA EN LA IMPUNIDAD

El juicio del "caso de la Candelaria" ha marcado un punto irreversible en la historia de los ninos de la calle. Por primera vez se ha condenado, el pasado 30 de abril, a un policia militar por su participacion en una masacre en la que murieron mas de siete "meninos y un adulto. Los hechos ocurrieron en julio de 1993, cuando un grupo de policias abrio fuego a medio centenar de ninos que dormian en el portal de la Iglesia de la Candelaria en Ri o de Janeiro.

El tribunal condeno al policia Marcos Emmanuel a trescientos nueve anos de carcel, mientras que los juicios para otros tres implicados se celebraran el 27 de este mes. El representante de Amnistia Internacional considero que este juicio abre una brecha definitiva en la impunidad de los asesinos de menores en Brasil. Amnistia tuvo que proteger y sacar del pais al testigo clave del caso, Wagner dos Santos, despues de que este sufriera un secuestro policial en el que fue disparado y dejado por muerto por haber denunciado a los culpables del caso.

Tess Alves preciso que la presion internacional ha sido fundamental para la decision del tribunal. "Una carta de Espana dirigida al presidente del gobierno o al alcalde de Fortaleza tiene mucho mas efecto que una manifestacion ante el ayuntamiento de la ciudad. Necesitamos vuestra ayuda, no solo en sentido economico sino mas aun como apoyo moral. Lo minimo que podais hacer desde Espana, aunque os parezca que no tiene ningun valor, seria muchisimo para nosotros", dijo la coordinadora del Movimiento en Fortaleza, al tiempo que agradecio la solidaridad de todos los espanoles a los que ha conocido durante su estancia en nuestro pais, a donde fue invitada por la ONG malaguena Asociacion de Ninos y Ninas de la Calle.

LATINOAMERICA

BRASIL

En Brasil hay como mínimo unos 200.000 niños de la calle, aunque la cifra de pequeños en situación de extremo riesgo o miseria es mucho más elevada. Algunas fuentes, como Unicef, elevan el número de los niños en condiciones de pobreza hasta los 44 millones (6). El hambre, la prostitución, las palizas, la droga, las detenciones y la muerte violenta a manos de escuadrones de la muerte son su pan nuestro de cada día. Venden bolsas de plástico, bolígrafos o chicles, limpian parabrisas o botas, roban carteras y, al caer la noche, hay muchos que acuden a los hoteles de turistas para ofrecer sus favores sexuales a cambio de algunos dólares. Muchos aspiran pegamento o gasolina para drogarse.

La ONG brasileña Movimento Nacional de Meninos e Meninas de Rua (Movimiento Nacional de Niños y Niñas de la Calle) denunció el pasado mes de octubre, que 172 menores de 18 años fueron asesinados sólo en dos estados (Pernambuco y Alagoas) entre enero de 1995 y julio de este año (7). Entre 1988 y 1990 se asesinaron 4.611 niños en 17 de los 26 estados que tiene Brasil, según estadísticas de la Policía Federal. En algunos estados la violencia es extremadamente alta: hay estudios que indican que sólo en el estado de Río de Janeiro fueron exterminados unos 3.500 niños entre 1993 y 1995 (6).

El Movimiento cuenta en estos momentos con 4.000 educadores en todo el país. Algunos de ellos proceden de la calle: en su infancia fueron meninos de rua (niños de la calle). Su actividad les sitúa, muchas veces, en el punto de mira de los violentos. "Dos fueron asesinados recientemente en Recife", declaró a Infomundi Tess Alves, miembro del Movimiento de Niños y Niñas de la Calle en Fortaleza, capital del Estado de Ceará situado en el nordeste del país en el que, durante 1995, 350 niños y adolescentes murieron de manera violenta, en muchos casos atropellados por coches. 85 niños fueron asesinados, 48 de ellos con un arma de fuego, 22 con arma blanca, 4 murieron tras ser golpeados....

En el mismo año 1995 se denunciaron una media de 28 violaciones de menores al mes. La mayoría de las víctimas eran niñas entre 10 y 14 años. Las denuncias por agresiones a niños y adolescentes superaron las 127 por mes (8).

La situación se agrava por el hecho de que muchos de los asesinos son agentes de la policía militar. El hecho de que sólo puedan ser juzgados por un tribunal militar, si el crimen se cometió en su horario de servicio, les otorga en la práctica una impunidad total. Según Tess Alves, educadora del Movimento, "lo peor de todo es la desidia y la pasividad de la gente. Cuando un niño es golpeado en plena calle por un policía, todos se asoman para mirar, pero nadie hace nada. Es como si los niños no existieran" (9).

El "caso de la Candelaria" ha marcado, sin embargo, un ligero cambio en este sentido. El 30 de abril pasado se produjo una resolución histórica: un policía militar fue condenado, por primera vez, por su participación en el asesinato de más de siete meninos y un adulto. Los hechos ocurrieron en julio del 93, cuando un grupo de policías abrió fuego sobre medio centenar de niños mientras dormían en el portal de la Iglesia de la Candelaria, en Río de Janeiro. El tribunal condenó al policía Marcos Emmanuel a 309 años de cárcel. La presión internacional ha tenido su influencia en el caso, según Alves, quien reclamó la "ayuda de España" para frenar este tipo de fenómenos. "Una carta de España dirigida al presidente del Gobierno tiene mucho más efecto que una manifestación ante la sede de las autoridades. Necesitamos vuestra ayuda, no sólo en el sentido económico, sino más aún como apoyo moral", aseguró la educadora del Movimiento de Meninos de Rua (9).

"Los pequeños sufren todo tipo de violencia: son golpeados en plena calle por personas ricas, detenidos por la policía e incluso asesinados a sangre fría", añadió Alves. Fortaleza tiene unos 17.000 niños marginados.

MEXICO

Un estudio realizado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef-México) y el Gobierno de la Ciudad de México registró unos 13.373 menores que viven y/o trabajan en la calle sólo en la capital de este país. Esto significa un incremento del 20 por ciento de 1992 a 1995 y representa un índice anual de crecimiento del 6,6 por ciento en el número de niños y niñas en esta situación. El citado estudio señala que la cantidad de menores creció y el fenómeno se generalizó en toda la ciudad. También aumentó la proporción de menores de 0 a 6 años que sobreviven en la calle junto a sus familias (10).

Los niños de la calle son, fundamentalmente, varones, aunque el número de niñas se está incrementando notablemente. Su edad fluctúa entre los 5 y los 16 años, con algunas excepciones de jóvenes entre los 17 y los 20. Presentan una baja escolaridad (generalmente primaria incompleta) y algún grado de desnutrición.

Proceden de colonias y barrios urbanos marginales, cuyas familias, originalmente rurales, han emigrado a la ciudad. En algunos casos los propios niños han emigrado sin su familia del interior de la república, principalmente de los estados del centro y sur del país (10).

GUATEMALA

Se estima que sólo en la capital de Guatemala existen más de 5.000 niños de la calle. Llevan el estigma de la delincuencia y sufren la violencia de las fuerzas de seguridad. Son golpeados, torturados y muchas veces asesinados de la manera más cruel por agentes de la policía que quieren "dar un aviso" a otros niños.

La sociedad suele considerar la violencia empleada contra estos críos como algo natural "como aplastar a una cucaracha", según un portavoz de Amnistía Internacional (11).

En Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica la situación es parecida: miles de niños viven y trabajan en la calle, bajo la contínua amenaza de ser disparados a sangre fría por la policía, aunque sólo cometan un pequeño hurto o se estén drogando (12).

PERU

Un estudio realizado por Educa a instancias de Medicus Mundi entre 150 niños y niñas trabajadores entre 10 y 14 años que frecuentan colegios en zonas marginales de la capital de Lima evidenció que un 40 por ciento de ellos trabajaba de vendedor en la calle y un 46 por ciento utilizaba sus ingresos para ayudar en el hogar. Un 30 por ciento de los niños entrevistados gastaban sus ingresos en sus necesidades personales.

Aunque estos niños se vuelcan en su trabajo, no lo consideran más importante que la escuela: un 45 por ciento prefiriría estudiar en el tiempo que actualmente emplea en trabajar y un 92 por ciento asegura estar decidido a continuar sus estudios secundarios. Aproximadamente la mitad sueña con una carrera universitaria, de acuerdo al estudio realizado por la contraparte local de Medicus Mundi en Lima.

AFRICA

BURKINA FASO

Una encuesta realizada por Unicef y el Gobierno burkinabé en 1991 cifraba en 1.300 el número de jóvenes que vive en las calles de la capital, Ouagadougou, de aproximadamente 700.000 habitantes. 81 de ellos afirmaron dormir en la calle mientras que el resto disponía de casa para pernoctar o se albergaba en su local de trabajo (4).

El perfil típico de un niño que se busca la vida en las calles de esta ciudad es el de un varón - sólo el 11 por ciento son chicas - que tiene entre 7 y 17 años -. El 30 por ciento es menor de 14 años. Uno de cada dos vende algún tipo de mercancía: ropa, fruta o bebidas, otros realizan transportes con carretillas de mano, lustran botas o limpian objetos. Sólo un 7 por ciento mendiga. La prostitución no parece incluirse entre sus actividades.

Los resultados de la encuesta entre los niños que habitan permanentemente en la calle eran parecidos, con la diferencia de que en este colectivo sólo se encontró una niña frente a 80 niños.

La mitad de los niños de la calle de Ouagadougou ha estado escolarizado en algún momento. Hay que apuntar que uno de cada dos lo está en centros coránicos, un factor que puede contribuir a aumentar el fenómeno de la marginalización, ya que los alumnos de estas instituciones pueden ser incitados a romper sus vínculos familiares y ejercer la mendicidad para completar su educación religiosa. La interrupción de los estudios en la escuela oficial es frecuentemente consecuencia de la incapacidad de los padres para pagar el material escolar o de la distancia que separa la escuela del hogar. La escolarización primaria alcanza al 30 por ciento de la población en edad escolar. La mayoría de estos niños procede de áreas rurales. Sólo uno de cada cuatro es nativo de la capital (4).

"Los niños de la calle de Burkina Faso no tienen nada que ver con los niños de la calle de Latinoamérica. Aquí son de primera comunión, muy inocentes, aunque se empiezan a detectar fenómenos preocupantes: aspiran colas y comienzan a tomar anfetaminas", declaró a Infomundi Ernesto López, administrador de programas de Unicef en Ouagadougou. También asisten a cines pornográficos. "Cuando roban, la policía les muele a golpes", según López. De acuerdo a sus datos, apenas existen organizaciones capaces de afrontar un problema "cualitativa y cuantitativamente cada vez más importante". "Hay asociaciones que declaran trabajar para la infancia, pero en realidad viven de la infancia porque", añadió López, "quienes las integran son, ellos mismos, jóvenes en situación precaria".

GHANA

La capital, Accra, cuenta con unos 10.000 niños de la calle. 4.000 de ellos son niñas, que están "especialmente expuestas al abuso sexual" (13 y 14). No tienen lugar fijo de residencia y trabajan por su cuenta en la calle o para operadores de distintas actividades del sector informal. El 88 por ciento de estos niños de la calle no asiste a la escuela. (13). Entre los que sí van al colegio, el 77 por ciento acude irregularmente, mientras que algunos niños de más edad siguen cursos de formación profesional. Muchos dejan la escuela antes de completar su formación. En especial, los que tienen entre 10 y 14 años. En el 84 por ciento de los casos se debe a problemas económicos y en el 10 por ciento a falta de interés por los estudios. El 96 por ciento de los niños son emigrantes. Sólo el 20 por ciento son huérfanos, aunque en más del 40 por ciento de los casos, los padres viven separados, según una encuesta de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Los niños de la calle de Ghana duermen en el exterior de edificios o tiendas en colchones de cartón o paja. Su jornada laboral comienza a las cuatro y media de la madrugada. Buscan en las basuras, lustran zapatos, portean bultos, venden géneros o mendigan. Las niñas se dedican más a las ventas (62 por ciento). Los niños, a los servicios (55 por ciento). Muchas de las niñas no consiguen mantenerse con los ingresos que obtienen y se convierten en prostitutas. Algunas comienzan a la temprana edad de 11 años, inducidas por sus compañeros sexuales que las prestan a otros hombres (14).

CHAD

Un estudio realizado por Appert, contraparte local de Medicus Mundi en un microproyecto destinado a apoyar a este colectivo, estima en 2.000 el número de niños que vive en las calles de Nyamena, una capital con alrededor de 600.000 habitantes que crece al ritmo de un 24 por ciento al año. Suelen ser varones entre 6 y 16 años. Se agrupan en pandillas, trabajan juntos y muestran cierta responsabilidad mútua. Vigilan y limpian motocicletas, lustran botas, trabajan en restaurantes o en el mercado. Algunos mendigan como parte de su educación coránica. Si conservan el contacto con sus padres, les ayudan económicamente. Otros confían sus ahorros a los dueños de los restaurantes u otros establecimientos para disponer de ellos en caso de necesidad. Los juegos de azar y las drogas también forman parte de su vida, aunque muchos declaran, por ejemplo, que preferirían jugar al fútbol, si tuvieran un balón.

El estudio reveló que estos jóvenes muestran un gran compromiso social y comunitario: colaboran en trabajos de emergencia para prevenir las inundaciones; plantan árboles en la ciudad tras haber recibido el material necesario por entidades como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO); se comprometen en la limpieza de plazas; conciencian a la vecindad sobre la necesidad de acometer trabajos de saneamiento.

ASIA

INDIA

En Madras, donde habitan más de 5 millones de personas, se estima que existen 45.000 niños de la calle y que cada día se añaden cinco más al ejército de pequeños indigentes urbanos. Un estudio realizado en Madras con 110 niños reveló que la mitad trabajaba en hoteles y puestos de té, 22 mendigaban, 5 recogían basura para después venderla...

La prensa hindú ha denunciado en varias ocasiones el acoso que sufren estos niños por parte de la policía. Según el diario The Hindu, "si un niño de entre 7 y 18 años es encontrado por una patrulla de policía después de las 10 de la noche, tendrá que pasar la noche en la comisaría. Muchas veces se solucionan pequeños hurtos vinculándolos con estos niños que, incluso, son utilizados como mano de obra gratuita para limpiar los servicios de los cuarteles, fregar las habitaciones y hacer trabajos desagradables para los agentes" (15).

En una ciudad como Vijayawanda, en el sur de India, que cuenta con 900.000 habitantes, se calcula que existen unos 20.000 niños trabajadores o que viven en la calle. Suelen escaparse de casa a causa de las tensiones familiares, la violencia doméstica o simplemente atraídos por la ciudad donde, sin embargo, tendrán que vivir bajo los puentes (16). También aquí se alistan al ejército de los recogedores de basura, trabajo frecuente en todo el sur de Asia y considerado por Unicef como especialmente "antihigiénico, peligroso y degradante", ya que expone a los críos a heridas, enfermedades cutáneas como úlceras, sarna, etc. Se alimentan de restos de comida y corren el peligro de sufrir intoxicaciones y trastornos digestivos (5).

NEPAL

La organización Child Welfare Society ha denunciado que en Nepal existen más de 11.000 niños de la calle, la mayoría entre 13 y 16 años. Casi todos son varones ya que la opinión pública es especialmente crítica con las niñas que están en la calle y tiende a considerarlas más que víctimas, culpables de cualquier agresión que puedan sufrir, por el sólo hecho de no haberse quedado en casa. La pobreza no es el único factor que impulsa a los críos a vivir en la calle: un estudio demostró que en la ciudad de Dharan, un 45 por ciento de los niños abandonó su hogar debido al desinterés de los padres y sólo un 32 por ciento lo hizo por razones económicas. Pocos son huérfanos. Algunos incluso son incentivados por sus padres a buscar un trabajo en la ciudad para contribuir a la economía familiar (17).

TAILANDIA

Tailandia cuenta con 10.000 niños de la calle, según el informe sobre el Estado Mundial de la Infancia 1995, de Unicef (18). Esta cifra parece incluso baja frente a los cien mil menores que trabajan en la prostitución infantil en el mismo país. "Los niños deberían considerarse recursos y Tailandia es uno de los países que debería luchar duro para proteger sus recursos naturales", declaró el representante de Unicef Anthony Hewett.

En Vietnam, hay unos 50.000 niños sin hogar y en Camboya, un 20 por ciento de todos los mendigos son niños. Según Unicef, la infancia paga un alto precio por la rápida industrialización y urbanización de estos países asiáticos, que lideran el desarrollo mundial con un crecimiento anual que alcanza el 6,5 por ciento. En China existen alrededor de 200.000 niños de la calle (18).

FILIPINAS

En Filipinas existen unos 15.000 niños de la calle, según datos de Unicef. Otras fuentes estiman, sin embargo, que su número es mucho más elevado. Sólo en Manila podría haber unos 75.000 niños y adolescentes que trabajan en la calle. La proporción de menores abandonados o trabajadores oscila ahora entre el uno y el tres por ciento de la población infantil y está aumentando a un ritmo de un 4 por ciento al año.

Se estima que la mitad de ellos consume drogas, sobre todo disolventes y pegamento (19). Muchos se dedican a recoger bolsas de plástico, latas, botellas, piezas de automóvil, neumáticos y otros objetos reciclables en los inmensos vertederos de Manila, una actividad casi lucrativa que puede generar en seis horas más ingresos que los que obtiene un obrero en una fábrica tras una jornada de diez horas (5).

AFRICA

El sexo forzado es una realidad cotidiana para los niños de la calle en Kenia. Su indefensión frente a los mayores los expone a todo tipo de abusos. Tanto las niñas como los niños suelen sufrir agresiones sexuales contra las que prácticamente no pueden hacer nada. El agresor suele ser un adulto en busca de sexo o, simplemente, compañeros mayores que viven igualmente en la calle. Para las niñas, la violación en grupo puede ser incluso un rito obligado para ser aceptadas en una pandilla. Su iniciación tiene lugar a menudo a los seis o siete años y es frecuente que terminen convirtiéndose en prostitutas.

En Nairobi, ya existen algunas organizaciones que acogen a estas niñas, les ofrecen alojamiento y la posibilidad de empezar una vida nueva (24).

ASIA

Los países del sureste asiático, como Tailandia y Camboya, destacan por el hecho de que la prostitución infantil no forma parte del fenómeno de los niños de la calle sino que abarca un sector mucho más grande de la población infantil. Según Unicef, en Tailandia hay diez veces más menores prostituidos que niños de la calle.

OBJETIVO: SACAR A LOS NIñOS DE LA CALLE

LATINOAMERICA

- Argentina

El Consejo del Menor es una institución estatal autónoma que integra a unas 250 ONG. Se dedica a distintas actividades: prevención del abandono o el mal trato, guarderías, ayuda económica temporal, selección de familias para la adopción, recurso a la justicia en casos de explotación. El Consejo expide pases, es decir, imitaciones de un billete de un peso que se reparten en lugar de limosnas. Estos pases dan derecho a los niños a recibir ayuda y cuidados en instituciones como el Hogar Garrigos, donde los críos recogidos en las calles de Buenos Aires pasan los fines de semana (27).

- Brasil

El Movimiento de Niños y Niñas de la Calle, galardonado por su labor con el premio Príncipe de Asturias en 1994, imparte clases de alfabetización a los pequeños, los conciencia de sus derechos y los acompaña al hospital si alguno requiere asistencia médica. Los educadores no reciben salario alguno por su labor, aunque muchos son profesores o funcionarios que compaginan su actividad profesional con el trabajo en la calle. Algunos comparten el sueldo que obtienen al margen del movimiento, con los compañeros que se dedican exclusivamente a la organización. Frecuentemente reciben amenazas telefónicas y a veces incluso pagan su vinculación al movimiento con la vida (28).

La labor del Movimiento de Meninos prioriza la sensibilización y la denuncia. Los niños son invitados a organizarse en los llamados núcleos de base, que reúnen a grupos de jóvenes marginados. Estos núcleos se convierten en un espacio de debate, donde los niños pueden decidir y diseñar actividades para reivindicar sus derechos como ciudadanos. Algunos de estos grupos se integran en las actividades culturales que les ofrece el Movimento: la representación de obras de teatro, la coreografía y aprendizaje de bailes populares y hasta la grabación de canciones. Estas manifestaciones artísticas sirven al mismo tiempo de terapia para socializarse y vencer los traumas de la droga y de la violencia y se pueden convertir incluso en una importante fuente de ingresos para los jóvenes artistas (28).

El Movimiento de Meninos, creado en 1985, cuenta hoy con cien ONGs asociadas y con más de 3.000 niños afiliados o vinculados en todo Brasil. Un 61 por ciento de sus cerca de 4.000 educadores son mujeres (29).

La organización Centro Projeto Axé trabaja para llegar a los aproximadamente 3.000 niños que viven y trabajan en las calles de Salvador y otras ciudades del estado de Bahía. Educadores de calle, convenientemente formados durante meses, captan su confianza y les ayudan a obtener documentos de identidad y otros certificados oficiales. Les acompañan a una revisión médica, les facilitan asesoramiento jurídico y les alientan a reanudar sus relaciones familiares. Además, les proporcionan educación no académica, muchas veces en la misma calle, para que puedan asistir a las escuelas y centros de formación profesional o llegar a ser aprendices. Cuando los niños están preparados, se les inscribe en escuelas o se les busca un puesto como aprendices (30). El Projeto Axé cuenta además con emisiones radiofónicas para dar a conocer la magnitud del problema y planifica emitir también un programa televisivo moderado por ex niños de la calle que entrevistarán, entre otros, a los políticos locales.

- Bolivia

Medicus Mundi está apoyando económicamente a dos ONGs bolivianas: Colonia Pirai y Asociación para el Apoyo de Niños y Adolescentes de la Calle (Aanac). Ambas operan en la zona de Santa Cruz. La primera atiende a 360 niños y adolescentes rescatándoles de las calles y proporcionándoles educación escolar y formación para que en el futuro puedan acceder, en condiciones dignas, al mercado laboral. Colonia Pirai dispone de instalaciones para la producción ganadera y agrícola en las que los niños pueden aprender un oficio y contribuir, además, a la autofinanciación de los programas que desarrolla la ONG.

AANAC, respaldada por Medicus Mundi Murcia, persigue la reinserción social de los niños de la calle. Sus educadores contactan con los críos y tratan de reconducirlos familiar y escolarmente. También dispone de una casa de acogida.

- Guatemala, Honduras y México

La organización Casa Alianza ayuda a niños de la calle de estos tres países. Su cuartel general está en San José de Costa Rica. Desarrolla cuatro tipo de actividades: presta asistencia médica y consejo a los niños en la misma calle; les ofrece la posibilidad de integrarse en "centros de crisis", donde reciben comida, ropa, cama, tratamiento médico y educación a corto plazo; crea hogares de transición, en los que se orienta educativa y profesionalmente a los niños que desean cambiar el rumbo de su vida; y establece hogares de grupos, donde se recrea el ambiente familiar para que los niños se sientan, por fin, en casa hasta que cumplen, al menos, 18 años. Además, Casa Alianza ofrece asesoramiento jurídico a los niños desde el asesinato, en 1990, de un crío de 13 años a manos de cuatro oficiales de la Policía Nacional de Guatemala. 1300 niños se han beneficiado, hasta ahora, de este servicio, en el que Casa Alianza es pionera. Desde 1990 la organización ha iniciado 250 procesos contra el aparato de seguridad del Estado y servicios de seguridad privados por asesinato y tortura de niños de la calle guatemaltecos (31).

La asociación mexicana Ednica (Educación con el Niño Callejero) está desarrollando programas de prevención para niños en riesgo de vivir en la calle y de orientación, educación y terapia para las familias de esta población. Intenta fortalecer asimismo las iniciativas locales y comunitarias en el cuidado y atención a los niños de su entorno, para modificar el contexto que hace propicia la salida de los niños a la calle (10).

- Haiti

La fundación del ex presidente Jean-Baptiste Aristide, 'Lafanmi Selavi' (La familia es la vida, en creole), fundada en 1986, acoge ahora a 250 niños de las calles de Puerto Príncipe, entre ellos unas 35 niñas. Tras el golpe de estado de finales de 1991, el número de niños de la calle en Haití se ha incrementado de manera drástica, hasta alcanzar unos 200.000. El centro Lafanmi fue objeto de ataques que costaron la vida a varios menores y un miembro del equipo. Hoy, Lafanmi Selavi cuenta incluso con una emisora de radio moderada por los niños, Radyo Timoun, que emite durante cuatro horas diarias y trata sobre todo temas de pobreza, subrayando el problema de los niños encarcelados (32).

AFRICA

- Burkina Faso

En Ouagadougou existen algunos centros gubernamentales para la acogida y formación de los niños de la calle, aunque en palabras de Ernesto López, coordinador de los programas de Unicef en Burkina Faso, "son centros cerrados, cuasi prisiones. Tienen un altísimo coste y además son absolutamente ineficaces, porque el niño de la calle lleva irónicamente una vida fácil y libre, sobre todo libre, y, aunque les ofrecemos comida y alojamiento, se van a los ocho días". En su opinión, hay que apoyar al sistema educativo en el medio abierto, a los educadores de la calle y no se deben crear servicios como centros de alfabetización o de salud dirigidos expresamente para los niños de la calle, sino que éstos deben ser admitidos en instituciones abiertas a todos. "Es que son ciudadadanos ¿o no se pretende que sean como los demás?", recalca López (33).

Home Kisito, el único orfelinato de Ouagadougou, proyecta crear explotaciones agrícolas que puedan ser utilizadas como escuelas-granja para asegurar una futura ocupación a los niños que abandonan a esta institución y evitar que se conviertan en niños de la calle (34).

-Chad

Medicus Mundi Navarra ha respaldado una iniciativa para la reinserción social de unos 600 niños de la calle en Nyamena, la capital del país. El proyecto, continuado por la contraparte local Association pour la Promotion des Enfants de la Rue au Tchad, persigue entre otros fines la escolarización de los menores, su alfabetización y el aprendizaje de técnicas artesanales. Los educadores se dedican a tomar contacto con los niños en su ambiente callejero, concienzarlos sobre su salud e higiene, integrarlos en trabajos comunitarios del barrio y ayudarles a encontrar formas de mejorar su nivel de vida.

- Ghana

Uno de los problemas más graves de las niñas de la calle en Ghana es la necesidad de buscarse algún compañero que les otorga cierta protección a cambio de favores sexuales. Es frecuente que las niñas se queden embarazadas. En ese caso, suelen ser abandonadas inmediatamente por su protector. Para atender estos casos se creó en 1994 en Accra el refugio Mamobi, dirigido por el religioso Patrick Shanahan. El centro ha acogido ya a unas 140 niñas, dándoles comida, consejos y formación. Está apoyado por Unicef. La mayoría de las niñas embarazadas se queda 3 meses: un mes antes y dos después del parto. Algunas de las jóvenes madres regresan luego a sus pueblos, aunque la mayoría se queda en la capital, más favorable a sus deseos de libertad (13).

ASIA

-India

En Madras existen centros de rehabilitación que se dedican a reintegrar a los niños de la calle en la sociedad. Sólo uno de ellos, denominado Saranalayam, ha recuperado 450 niños en dos años. Técnicos del centro, que cuenta con el respaldo de una ONG alemana, recorren los puntos donde los críos duermen, los recogen y los trasladan a Saranalayam. Una vez allí, se les permite continuar con sus actividades en la calle pero poco a poco se les convence de la necesidad de que reemprendan los estudios que abandonaron o regresen a casa, si la causa de abandono se debió a fricciones pero no a actitudes más graves o violencias (35).

La asociación Child Relief and You (CRY) realiza cinco proyectos de ayuda a la infancia y apoya otros 90 de organizaciones locales en toda India. Algunas de estas iniciativas se dirigen específicamente a los niños de la calle. El proyecto de la organización Shri Krishna Chaitanya Vidhya Vihar (SKCV), localizado en Vijayawada en el sudeste de India, ha conseguido reintegrar a unos 3.000 niños en sus familias, ha abierto un centro de acogida para niños abandonados y ofrece clases de educación primaria a los pequeños, así como cursos de formación profesional en artesanía, reparaciones eléctricas, corte y confección e imprenta para los niños mayores (16).

-Indonesia

En Yakarta, la organización local Mitra Masyarakat Kota (MMK) trabaja desde 1990 con niños de la calle. Los educadores establecen contactos con los menores y les ofrecen amistad, protección y atención sanitaria, así como programas para afianzar la autoestima y actividades de formación y aprendizaje (36).