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Periodismo. Noticia manuscrita. Gacetas. Periódicos. Imprenta. Gutemberg. México

  • Enviado por: Jose Carlos Pineda
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 15 páginas
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ÍNDICE

INDICE 1

LA NOTICIA MANUSCRITA 2

LAS GACETAS 3

HISTORIA DEL PERIODICO 5

HISTORIA DE LA IMPRENTA 9

BIOGRAFIA DE JOHN GUTEMBERG 12

PERIODISMO EN MÉXICO 13

LA PRENSA EN MÉXICO EN EL SIGLO XIX 14

TÉCNICAS Y EVOLUCION DEL PERIODISMO EN EL MUNDO 15

LA NOTICIA MANUSCRITA

Es imposible asignar una fecha de nacimiento a la noticia manuscrita. A la ordenanza real contra los propagadores de noticias falsas, dictada en Inglaterra en 1275 y confirmada en 1378 , será invocada en 1682, contra un periodista puesto en libertad por el jurado. Desde muy pronto la noticia manuscrita fue en este país objeto de una verdadera industria ejercida por profesionales que se encargaban de informar a los jefes de las familias nobles. Se han conservado los nombres de Laurence Minot en le reinado de Eduardo III y de Lydgate en el de enrique Vi; otro, llamado Fenn, fue muy solicitado durante le guerra de las dos rosas en las que se debatía la suerte de la aristocracia inglesa.

En el siglo XV la noticia manuscrita tuvo aun mayor importancia en los dos países más divididos y mas agitados de Europa, Alemania e Italia. Era esta, el centro principal de la vida intelectual y social; la iglesia, la aristocracia y la burguesía, realizaban, dentro de sus ciudades en esplendor, en el gusto por las letras y las artes, en interés por las cosas exteriores; como las clases altas italianas estaban mezcladas en todos los grandes acontecimientos del mundo, tenían necesidad de conocerlos bien. Esta intensa copiosidad encontró los hombres que la satisficieran, mercaderes de noticiad hábiles para recoger los informes que ciertos personajes ricos y potentes no vacilaban en pagar muy caros. Venecia era la ciudad mejor situada para esta clase de comercio. La gran republica mercantil, cuya primicia había sido aun arrebatada por españoles y portugueses, mantenían relaciones todos los países; sus patricios, sus gobernantes buscaban las informaciones mas precisas y detalladas posibles. Los mercaderes de noticias hacían cuanto podían para facilitarles estas informaciones avvisis manuscrito. Su clientela se extendió fuera de Venecia, alcanzo a toda Italia y llego a Alemania, pues sus banqueros y comerciantes de las ciudades libres alemanes no eran menos activos y emprendedores que los de la península. Y los Germanos se abonaron primero los “avisos “de Venecia, pero luego encontraron, dentro del sacro imperio, noticieros tan hábiles como los italianos para interrogar a mercaderes, peregrinos y oficiales de Lansquenetes los fugger, poderosos banqueros de Augsbourg concedían tanta importancia a esto, que quisieron tener un servicio de noticias particular. Al principio del siglo XIX los Rothschild pusieron en practica, con buen éxito, esta misma idea.

Cuando la noticie impresa llego a disputarle el mercado a la noticia manuscrita no la hizo desaparecer si no que las dos coexistieron durante todo ese siglo e incluso mas tarde. Una institución establecida sede, muy lentamente, su lugar a una institución recién creada aunque esta sea más perfecta. Se requiero mucho tiempo para construir y multiplicar las prensas, muchas ciudades no las obtuvieron si no tardíamente y además fueron monopolizadas por las autoridades civiles o religiosas. Como los redactores de noticias manuscritas llevan mucho tiempo practicando su oficio, tenían sus informadores y sus clientes y los conservaron durante muchos años, tanto mas cuanto que las noticias impresas, por el hecho de su dúcidio precio que las ponía al alcance de todo el mundo, aparecían desvaloradas, buenas para gente inferiores. Además los impresos desde su origen, estuvieron sometidos a la estrecha y desconfiada vigilancia de las autoridades publicas. Los personajes preferían las noticias manuscritas fabricadas expresamente para ellos por noticieros que les inspiraban confianza, y que les llegaban sin pasar por censura.

LAS GACETAS

Durante el siglo XV, y debido al florecimiento del comercio y de las ciudades, se desarrolló una red de informadores, ya que los comerciantes y banqueros europeos necesitaban conocer la situación de los países con los que mantenían tratos comerciales para poder planificar sus negocios corriendo el menor riesgo posible, y para ello pagaban a informadores que les ponían al tanto de los hechos más relevantes cuanto ocurría. Por otro lado, los habitantes de las cada vez más pobladas y bulliciosas ciudades querían conocer más de cerca los acontecimientos que se producían fuera del área en que se movían cotidianamente y compraban cada vez con más frecuencia las hojas informativas que se vendían por la calle. En la próspera ciudad de Venecia, por ejemplo, se vendían, con cierta periodicidad, notas informativas manuscritas al precio de una gazzetta, una moneda local de escaso valor; de ahí proceden las gacetas que empezaron a publicarse en el resto de Europa como denominación genérica de las publicaciones informativas de precio reducido y, más adelante, entraría a formar parte de los títulos de periódicos ya de cierta importancia.

En Alemania, Holanda e Inglaterra se publicaron, en los siglos XVI y XVII, hojas de noticias de distintos tamaños y formatos, mientras que en Francia se comenzaron a publicar en el siglo XV los primeros periódicos literarios y las primeras revistas. En los primeros periódicos sólo había reportajes sobre acontecimientos extranjeros, pues los reyes y gobernantes prohibían difundir noticias nacionales. En 1609 ya se publicaba regularmente en la ciudad de Estrasburgo una hoja informativa impresa con informaciones procedentes de numerosas capitales europeas relevantes en ese momento por su actividad económica o política. Las hojas informativas tuvieron una gran aceptación por parte del público, y se convirtieron en un medio influyente y muy bien organizado de distribución de noticias. Por esta razón, los gobernantes decidieron prohibir su impresión y difusión a los particulares, y crearon publicaciones oficiales que expresaban el punto de vista del poder y suprimían cualquier tipo de crítica o disidencia escritas.

En España la primera gaceta oficial empezó a publicarse en el año 1661, y constituye el antecedente inmediato del actual Boletín Oficial del Estado (B. O. E.). Posteriormente, en algunos países se comenzó a levantar el monopolio del Estado sobre los medios de comunicación escrita, y se permitió a particulares la edición de boletines. En este clima nacería, en 1702, el primer periódico diario, el Daily Courant inglés, cuyo ejemplo fue seguido por otras publicaciones de Europa y Estados Unidos, como el francés Le Journal de Paris (1777), el estadounidense Pennsylvania Evening Post and Daily Advertiser (1783) y el inglés The Times (1785), que aún continúa editándose. Los primeros periódicos en América Latina nacieron muy pronto. En 1722 se publicó Gaceta de México, con noticias procedentes de las capitales europeas y secciones fijas, como la de crítica de libros y otras publicaciones editadas en España y América. En 1743 empezó a publicarse Gaceta de Lima, así como una edición peruana de Gaceta de Madrid y todavía fue anterior la publicación en Guatemala de Gaceta de Guatemala. Algo más tarde aparecieron sendos periódicos en La Habana y Buenos Aires. En España aparecerían importantes diarios que, al igual que el resto de sus contemporáneos europeos y americanos, faltarían en muchas ocasiones, por unos motivos u otros, a su periodicidad cotidiana. Entre los más interesantes de los diarios españoles se encuentran El Diario Noticioso (1758), de Madrid, El Pensador (1762) y Diario de Barcelona (1792), actual decano de la prensa española. Más adelante, los distintos gobiernos fueron suprimiendo la prohibición de publicar noticias locales en los periódicos, con lo cual se estimuló aún más el crecimiento del medio.

Así, a comienzos del siglo XVIII, los políticos habían empezado ya a adquirir conciencia del enorme potencial del medio informativo impreso a la hora de moldear la opinión pública. Por consiguiente, el periodismo de la época era predominantemente político, y cada facción política del momento poseía, o intentaba poseer, un periódico. Los artículos de carácter político no llevaban firma, en parte para preservar la libertad de opinión y en parte para evitar que el periodismo se convirtiera en un negocio o una profesión. Paralelamente a esta evolución, se comenzó la lucha por la libertad de prensa.

HISTORIA DEL PERIÓDICO

Antes de la aparición de los tipos de imprenta móviles a mediados del siglo XV, las noticias se difundían por vía oral, por carta o por anuncio público. Hasta 1609 no se empezaron a publicar los primeros periódicos. Estos ejemplares, impresos en el norte de Alemania, se denominaban corantos y publicaban `sueltos' sobre sucesos en otros países. La palabra noticia se acuñó un siglo más tarde.

En menos de veinte años ya se publicaban periódicos en Colonia, Frankfurt, Berlín y Hamburgo (Alemania); Basilea (Suiza); Viena (Austria); Amsterdam y Amberes (Bélgica). Los periódicos de Amsterdam, impresos en inglés y francés, llegaron rápidamente a Londres, donde el primer periódico vio la luz en 1621, y a París, donde el primer periódico apareció en 1631. En el año 1645 Estocolmo disponía de un periódico de la corte que aún se publica.

Los primeros periódicos eran de formato reducido y por lo general sólo tenían una página. No tenían ni cabeceras ni anuncios y se asemejaban más a un boletín que a los periódicos actuales de página grande con cabeceras en negrita y abundantes imágenes.

El primer periódico inglés de tirada continua fue el Weekly News (1622-1641). Los primeros periódicos en Inglaterra contenían en su mayor parte noticias extranjeras, pero en 1628 aparecieron las primeras publicaciones por cuenta de los funcionarios que informaban de los debates en el Parlamento inglés. Estos periódicos se denominaban diurnos.

La censura fue uno de los problemas a los que tuvo que hacer frente la incipiente prensa inglesa a lo largo de gran parte del siglo XVII. Hacia el año 1630, bajo el reinado de Carlos I, la prensa tuvo que soportar grandes restricciones (incluida la concesión de licencias); estas restricciones se mantuvieron durante las guerras civiles de la década de 1640. A mediados del siglo XVII, durante el gobierno de Oliver Cromwell, se mantuvieron las limitaciones a la prensa. Con la restauración del rey Carlos II en 1660, se fueron eliminando progresivamente la concesión de licencias y demás restricciones, y la prensa inglesa pudo publicar en un ambiente de gran libertad siempre y cuando se abstuviese de criticar al gobierno. En 1702 se fundó en Londres el primer diario de Inglaterra, el Daily Courant.

En los años siguientes aparecieron un sinfín de periódicos, incluido el diario decano superviviente, el Times fundado por John Walter en 1785. En principio el periódico se llamó Daily Universal Register, que se abrevió a Register of the Times y luego simplemente Times, a finales de ese mismo año. Fue el primer periódico en el Reino Unido que empleó a corresponsales extranjeros, al contratar a H. Crabb Robinson para cubrir la guerra de la Independencia española, frente a Napoleón. El Times fue propiedad de la familia Walter hasta 1908, cuando lo adquirió lord Northcliffe, en feroz pugna con C. Arthur Pearson.

La supresión del impuesto público sobre los periódicos en 1855 provocó una reducción global del precio y un aumento de su circulación. El Daily Telegraph apareció nada más desaparecer dicho impuesto, en un momento en el que ya había diez periódicos diarios en Londres. El Times se vendía a siete peniques, mientras que la mayoría de los demás, incluidos el Standard y el Daily News se vendían a seis. El Telegraph se lanzó al precio de dos peniques. Los precios fueron disminuyendo a finales del siglo XIX al irse abaratando el papel y disponerse de mejores máquinas de impresión. A medida que aumentaba la circulación creció la publicidad, proporcionando a los editores una fuente importante de financiación aparte de la procedente de las ventas. Todas estas circunstancias desembocaron finalmente en la adopción generalizada del periódico a medio penique en Gran Bretaña a principios del siglo XX.

Hasta 1690 no se publicó en las colonias americanas algo que se pareciese a los primeros periódicos europeos. El Publick Occurrences, Both Forreign and Domestick, un periódico de tres páginas, comenzó a publicarse en Boston ese mismo año, pero fue suspendido por el gobierno tras la aparición del primer número.

El primer periódico estadounidense de tirada continua fue el Boston News-Letter, fundado en 1704 por John Campbell. Este periódico, censurado por el gobernador de la Colonia de la Bahía de Massachusetts, contenía noticias financieras y del extranjero y recogía nacimientos, defunciones y sucesos de carácter social. En 1721 James Franklin fundó el New England Courant en Boston; en su redacción figuraba su hermano pequeño Benjamin Franklin, que en 1723 marchó a Filadelfia, donde más tarde publicaría el Pennsylvania Gazette y el General Magazine.

El primer periódico de Nueva York, fundado en 1725, fue el Gazette; pronto le siguieron algunos otros como el New York Weekly Journal, publicado por el editor germano-americano John Peter Zenger. Al publicar Zenger ciertas críticas sobre el gobernador británico de Nueva York y su gestión administrativa, fue arrestado y encarcelado acusado de publicar libelos de carácter sedicioso. Zenger fue juzgado y declarado inocente, constituyendo su juicio un precedente importante en cuanto a la libertad de expresión en Estados Unidos.

En 1750 había 12 periódicos en las colonias británicas, que por entonces contaban con cerca de 1 millón de habitantes. En 1775 la población había aumentado hasta los 2,5 millones y el número de periódicos era de 48. Se publicaban semanalmente, tenían sólo cuatro páginas y por lo general su tirada no alcanzaba los 400 ejemplares. Los periódicos contenían más ensayos que noticias y mostraban un tono claramente libertario, anunciando la guerra de Independencia. Cuando la ley inglesa de 1765 fijó un fuerte impuesto sobre el papel la prensa prerrevolucionaria denunció dicha ley y se negó a pagar tal impuesto. Aun cuando la ley fue abolida en 1766, ya había provocado la unión de multitud de editores y propietarios de periódicos en apoyo de la causa independentista.

El primer diario de los Estados Unidos, el Pennsylvania Evening Post y Daily Advertiser, comenzó su edición diaria en 1783 en Filadelfia. En 1800, había en circulación 20 periódicos diarios y la cifra siguió en aumento durante las tres primeras décadas del siglo XIX según se propagaba la Revolución Industrial, alumbrando una nueva clase obrera en las grandes ciudades del país. Hasta 1830, los periódicos se ocupaban casi exclusivamente de las noticias económicas y políticas; por consiguiente iban dirigidos sobre todo a las clases privilegiadas. Benjamin Henry Day introdujo un gran cambio en 1833, con la primera edición del New York Sun, pionero de la prensa barata que dominó el periodismo estadounidense hasta finales del siglo XIX. En el New York Sun Day amplió el ámbito de las noticias incluyendo crímenes y violencia, artículos de actualidad y pasatiempos. Había nacido el periódico moderno destinado a una audiencia masiva; sólo costaba un centavo.

Al New York Sun, de éxito inmediato, pronto le siguieron el New York Herald, el New York Tribune y el New York Times. La prensa barata llegó pronto a otras ciudades del este y terminó propagándose por todo el país. Las tiradas de los periódicos alcanzaron rápidamente las cotas de decenas de miles de ejemplares. Los adelantos tecnológicos que permitieron obtener papel barato a partir de pulpa de madera y el desarrollo de rotativas rápidas que sustituyeron las tradicionales máquinas planas contribuyeron también al rápido crecimiento de los periódicos en todo el país.

En 1848 se produjo otro avance significativo. Seis periódicos neoyorquinos se aliaron para compartir los costes de la transmisión telegráfica de noticias desde Washington y Boston hasta Nueva York. Esta asociación informal pronto se convirtió en la Associated Press (AP), la primera agencia de noticias del país. Después de la Guerra Civil, AP creció rápidamente, suministrando a los periódicos enfoques políticos muy variados. Así pues, AP obligó a dar las noticias de una manera objetiva y sin partidismos, algo que todavía procuran muchos periódicos estadounidenses.

Entre mediados y finales del siglo XIX apareció en Estados Unidos una serie de excepcionales editores y propietarios de periódicos, anticipando el auge de los magnates de la prensa británica en el siglo XX. Uno de ellos fue James Gordon Bennett, quien en 1835 fundó el New York Herald. Lo convirtió en uno de los periódicos más leídos de su época, en un principio sobre la base de noticias de carácter sensacionalista y escandaloso y más tarde mediante una cobertura exhaustiva de noticias del extranjero. El editor más notable de la época, famoso por sus editoriales en apoyo de los derechos de los trabajadores y de las mujeres, en contra de la esclavitud y en defensa de la Unión en la Guerra Civil, fue Horace Greeley, que fundó el New York Tribune en 1841.

A medida que los periódicos comenzaron a competir entre sí para aumentar su tirada con objeto de conseguir más publicidad, los editores Joseph Pulitzer y William Randolph Hearst comenzaron a practicar un nuevo tipo de periodismo. Pulitzer, en el New York World, y Hearst en el San Francisco Examiner y el New York Morning Journal, transformaron sus periódicos con noticias de carácter sensacionalista y escandaloso, incluyendo dibujos y otro tipo de pasatiempos como las viñetas de humor. Cuando Hearst comenzó a publicar secciones de humor en color, entre las que se incluía una tira titulada The Yellow Kid, a este tipo de periódico se le bautizó como prensa amarilla.

El crecimiento de los periódicos se vio favorecido también por otros avances tecnológicos. La aparición de la primera linotipia a mediados de 1880 aceleró la composición al permitir fundir automáticamente los tipos en líneas. Se fueron perfeccionando las rotativas y las tiradas de los periódicos en las grandes ciudades alcanzaron las cotas de cientos de miles de ejemplares. Véase también Técnicas de impresión.

En cuanto a la historia de la prensa en España y en América Latina, hay que señalar que la más antigua de las publicaciones periódicas en lengua castellana fue el Correo de Francia, Flandes y Alemania, que empezó a publicarse en 1621.Veinte años más tarde Jaime Romeu inició en Cataluña la publicación del semanario Gazeta vinguda a esta ciutat de Barcelona, y en 1661 Julián Paredes dio a la prensa en Madrid el primer número de la Gaceta, diario que en 1697 pasó a llamarse Gaceta de Madrid. Hoy, tres siglos más tarde, se sigue publicando con el título de Boletín Oficial del Estado-Gaceta de Madrid.

En el siglo XVIII deben reseñarse medios como la Gaceta de México y Noticias de Nueva España (México, 1722); Primicias de la Cultura de Quito, el primer periódico de Ecuador (1729); el Diario Histórico, Político, Canónico y Moral (España, 1732); la Gaceta de Santa Fe de Bogotá (Colombia, 1735), el primer periódico colombiano; la Gaceta de Lima (Perú, 1743), el primero peruano; el Diario Noticioso, Curioso, Erudito y Comercial Público y Económico (Madrid, 1758); El Pensador (España, 1762), fundado por Clavijo y Fajardo; Papel Periódico de la Habana (Cuba, 1790), el primer diario cubano, y el Diario de Barcelona (1792), fundado por Pedro Pablo Ussón, decano de los diarios que se publican actualmente en España y el segundo más antiguo de los europeos.

Durante el siglo XIX vieron la luz el Telégrafo Mercantil, Rural, Político, Económico e Historiográfico del Río de la Plata (1801), el primer diario argentino; el Diario de México, la Gazzeta de Río de Janeiro, el primer periódico brasileño (1808); la Gaceta de Caracas (Venezuela, 1812); La Aurora (Chile, 1812), el primer diario de este país; El Museo Americano de Buenos Aires (1835), primera publicación ilustrada argentina; el Semanario Pintoresco Español (1836), fundado y dirigido por Mesonero Romanos, el primer periódico ilustrado español; La Época (1849); el Faro de Vigo (1836), segundo en antigüedad de los que se publican en España; El Telégrafo (1858); La Publicidad (1878); La Vanguardia (1881), que sigue publicándose; El Noticiero Universal (1888); El Pensamiento Navarro (1898); El Correo de Andalucía (1899) y otros.

El siglo XIX vio igualmente el desarrollo de los periódicos en Japón y en las antiguas naciones de la Commonwealth británica. El primer periódico en lengua inglesa en Japón, el Nagasaki Shipping List and Advertiser, apareció en 1861 y tras el derrocamiento del sogunado en 1867 surgieron los primeros periódicos modernos japoneses, que sustituyeron la antigua tradición de los bandos Kawara. El Koko shimbun fue el primero de ellos, mientras que el primer diario, el Yokohoma Mainichi, se lanzó en 1870, seguido en 1874 por el que todavía sigue siendo uno de los periódicos más populares del Japón, el Yomiuri Shimburi.

En la India el primer periódico nacional, The Times of India, surgió del Bombay Times, fundado en 1838. En Australia hubo una serie de pequeñas publicaciones regionales, sobre todo el Sydney Gazette y el New South Wales Advertiser (1803) que consiguieron sobrevivir a la censura, abolida en 1824 y al Impuesto sobre el Timbre, desaparecido en 1830. El primer periódico moderno, el Sydney Morning Herald, se fundó en 1831.

HISTORIA DE LA IMPRENTA

La historia de la imprenta, que por su propia naturaleza es la mejor documentada de todas las historias, es prácticamente idéntica a la de la impresión en relieve, o impresión tipográfica (impresión desde una superficie elevada). Históricamente, la mayor parte de la obra impresa se ha producido con este método totalmente mecánico. Sin embargo, las técnicas de impresión modernas cada vez se basan más en los procesos de tipo fotomecánico y químico.

La utilización de las piedras para sellar quizá sea la forma más antigua conocida de impresión. De uso común en la antigüedad en Babilonia y otros muchos pueblos, como sustituto de la firma y como símbolo religioso, los artefactos estaban formados por sellos y tampones para imprimir sobre arcilla, o por piedras con dibujos tallados o grabados en la superficie. La piedra, engastada a menudo en un anillo, se coloreaba con pigmento o barro y se prensaba contra una superficie elástica y dúctil a fin de conseguir su impresión.

La evolución de la imprenta desde el método sencillo del tampón hasta el proceso de imprimir en prensa parece que se produjo de forma independiente en diferentes épocas y en distintos lugares del mundo. Los libros que se copiaban a mano con tinta aplicada con pluma o pincel constituyen una característica notable de las civilizaciones egipcia, griega y romana. Estos manuscritos también se confeccionaban en los monasterios medievales y tenían gran valor. En la antigua Roma, los editores de libros comerciales lanzaron ediciones de hasta 5.000 ejemplares de ciertos manuscritos coloreados, como los epigramas del poeta romano Marcial. Las tareas de copia corrían a cargo de esclavos ilustrados.

Ya en el siglo II d.C. los chinos habían desarrollado e implantado con carácter general el arte de imprimir textos. Igual que con muchos inventos, no era del todo novedoso, ya que la impresión de dibujos e imágenes sobre tejidos le sacaba al menos un siglo de ventaja en China a la impresión de palabras.

Dos factores importantes que influyeron favorablemente en el desarrollo de la imprenta en China fueron la invención del papel en 105 d.C. y la difusión de la religión budista en China. Los materiales de escritura comunes del antiguo mundo occidental, el papiro y el pergamino, no resultaban apropiados para imprimir. El papiro era demasiado frágil como superficie de impresión y el pergamino, un tejido fino extraído de la piel de animales recién desollados, resultaba un material caro. El papel, por el contrario, es bastante resistente y económico. La práctica budista de confeccionar copias de las oraciones y los textos sagrados favorecieron los métodos mecánicos de reproducción.

Los primeros ejemplos conocidos de impresión china, producidos antes de 200 d.C., se obtuvieron a base de letras e imágenes talladas en relieve en bloques de madera. En 972 se imprimieron de esta forma los Tripitaka, los escritos sagrados budistas que constan de más de 130.000 páginas. Un inventor chino de esta época pasó de los bloques de madera al concepto de la impresión mediante tipos móviles, es decir, caracteres sueltos dispuestos en fila, igual que en las técnicas actuales. Sin embargo, dado que el idioma chino exige entre 2.000 y 40.000 caracteres diferentes, los antiguos chinos no consideraron útil dicha técnica, y abandonaron el invento. Los tipos móviles, fundidos en moldes, fueron inventados independientemente por los coreanos en el siglo XIV, pero también los consideraron menos útiles que la impresión tradicional a base de bloques.

La primera fundición de tipos móviles de metal se realizó en Europa hacia mediados del siglo XV; se imprimía sobre papel con una prensa. El invento no parece guardar relación alguna con otros anteriores del Extremo Oriente: ambas técnicas se diferencian mucho en cuanto a los detalles. Mientras que los impresores orientales utilizaban tintas solubles en agua, los occidentales emplearon desde un principio tintas diluidas en aceites. En Oriente, las impresiones se conseguían sencillamente oprimiendo el papel con un trozo de madera contra el bloque entintado. Los primeros impresores occidentales en el valle del Rin utilizaban prensas mecánicas de madera cuyo diseño recordaba el de las prensas de vino. Los impresores orientales que utilizaron tipos móviles los mantenían unidos con barro o con varillas a través de los tipos.

Los impresores occidentales desarrollaron una técnica de fundición de tipos de tal precisión que se mantenían unidos por simple presión aplicada a los extremos del soporte de la página. Con este sistema, cualquier letra que sobresaliera una fracción de milímetro sobre las demás, podía hacer que las letras de su alrededor quedaran sin imprimir. El desarrollo de un método que permitiera fundir letras con dimensiones precisas constituye la contribución principal del invento occidental.

Los fundamentos de la imprenta ya habían sido utilizados por los artesanos textiles europeos para estampar los tejidos, al menos un siglo antes de que se inventase la impresión sobre papel. El arte de la fabricación de papel, que llegó a Occidente durante el siglo XII, se extendió por toda Europa durante los siglos XIII y XIV. Hacia mediados del siglo XV, ya existía papel en grandes cantidades. Durante el renacimiento, el auge de una clase media próspera e ilustrada aumentó la demanda de materiales escritos. La figura de Martín Lutero y de la Reforma, así como las subsiguientes guerras religiosas, dependían en gran medida de la prensa y del flujo continuo de impresos.

Johann Gutenberg, natural de Maguncia (Alemania), está considerado tradicionalmente como el inventor de la imprenta en Occidente. La fecha de dicho invento es el año 1450. Ciertos historiadores holandeses y franceses han atribuido este invento a paisanos suyos, aduciendo abundantes pruebas. Sin embargo, los libros del primer impresor de Maguncia, y en concreto el ejemplar conocido como la Biblia de Gutenberg, sobrepasa con mucho en belleza y maestría a todos los libros que supuestamente le precedieron. El gran logro de Gutenberg contribuyó sin duda de forma decisiva a la aceptación inmediata del libro impreso como sustituto del libro manuscrito. Los libros impresos antes de 1501 se dice que pertenecen a la era de los incunables.

En el periodo comprendido entre 1450 y 1500 se imprimieron más de 6.000 obras diferentes. El número de imprentas aumentó rápidamente durante esos años. En Italia, por ejemplo, la primera imprenta se fundó en Venecia en 1469, y hacia 1500 la ciudad contaba ya con 417 imprentas. En 1476 se imprimió un gramática griega con tipografía totalmente griega en Milán y en Soncino se imprimió una biblia hebrea en 1488. En 1476 William Caxton llevó la imprenta a Inglaterra; en España, Arnaldo de Brocar compuso la Biblia Políglota Complutense en seis tomos entre 1514 y 1517 por iniciativa del Cardenal Cisneros; en 1539 Juan Pablos fundó una imprenta en la Ciudad de México, introduciendo esta técnica en el Nuevo Mundo. Stephen Day, un cerrajero de profesión, llegó a la Bahía de Massachusetts en Nueva Inglaterra en 1628 y colaboró en la fundación de Cambridge Press.

Los impresores del norte de Europa fabricaban sobre todo libros religiosos, como biblias, salterios y misales. Los impresores italianos, en cambio, componían sobre todo libros profanos, por ejemplo, los autores clásicos griegos y romanos redescubiertos recientemente, las historias de los escritores laicos italianos y las obras científicas de los eruditos renacentistas. Una de las primeras aplicaciones importantes de la imprenta fue la publicación de panfletos: en las luchas religiosas y políticas de los siglos XVI y XVII, los panfletos circularon de manera profusa. La producción de estos materiales ocupaba en gran medida a los impresores de la época. Los panfletos tuvieron también una gran difusión en las colonias españolas de América en la segunda mitad del siglo XVIII.

Durante el siglo XIX, las mejoras incluyeron el desarrollo de la prensa accionada por vapor; la prensa de cilindro, que utiliza un rodillo giratorio para prensar el papel contra una superficie plana; la rotativa, en la que tanto el papel como la plancha curva de impresión van montados sobre rodillos y la prensa de doble impresión, que imprime simultáneamente por ambas caras del papel. Los periódicos diarios de gran tirada exigen utilizar varias de estas prensas tirando al mismo tiempo el mismo producto. En 1863 el inventor norteamericano William A. Bullock patentó la primera prensa de periódicos alimentada por bobina, capaz de imprimir los periódicos en rollos en vez de hojas sueltas. En 1871 el impresor Richard March Hoe perfeccionó la prensa de papel continuo; su equipo producía 18.000 periódicos a la hora.

BIOGRAFÍA DE JOHANN GUTENBERG

Gutenberg, Johann (c.1400-1468), impresor alemán y pionero en el uso de los tipos móviles.

Poco se sabe de su vida y producción; ninguna de las obras que se le atribuyen está firmada. Nació hacia 1400 en Maguncia, y su primera formación fue la de orfebre. Más tarde, su familia se estableció en Estrasburgo. En 1438 Gutenberg se asoció con Andreas Dritzehn para llevar a cabo experimentos de imprenta. Hacia 1450 regresó a Maguncia donde se asoció con el comerciante y prestamista alemán Johann Fust, creando una imprenta donde probablemente comenzó a imprimir la gran Biblia sacra latina, así como libros más pequeños. La Biblia de Gutenberg, o Biblia de las 42 líneas, quedó terminada antes de finales de 1456, y se supone que colaboró en su realización Peter Schöffer, yerno de Fust y aprendiz de Gutenberg.

En 1455 Fust entabló un pleito contra Gutenberg, reclamando el dinero que había invertido en la empresa, por lo que el impresor se vio obligado a ceder su participación en la misma. Después de su ruptura con Fust, Gutenberg siguió imprimiendo, tanto en Maguncia como en la cercana ciudad de Eltvile. En 1465 Adolfo II, arzobispo de Maguncia y elector de Nassau, se convirtió en su mecenas, como reconocimiento a su invento. Gutenberg murió el 3 de febrero de 1468 en su ciudad natal, donde se ubica hoy un museo que recrea su prensa y su taller.

La invención de la empresa creo el instrumento necesario para lo que habia de ser mas tarde el periodico, pero este no aparecio en sequida . Durante mas de un siglo se utilizo el arte de gutemberg y de sus emulos, para imprimir hojas volantes, folletos que davan noticiad, y por este echo contenian el elenento esencial del periodico pero les faltaba la periodicidad. Por otra parte, la noticia impresa habia tenido el presedente de la noticia manuscrita y, precursora de esta, habia sido la noticia oral que fue de todos los tiempos y de todos los países.

PERIODISMO EN MÉXICO

En la historia del periodismo mexicano aparece por primera vez la prensa de combate, divulgadora de ideas políticas, en la época de la revolución de independencia. En ese tiempo fueron editados numerosos periódicos, pues los insurgentes les concedían un valor mayor que a “las bocas de fuego”; sin embargo, una gran cantidad de estas publicaciones desapareció por distintas causas, de suerte que las colecciones que se conocen son limitadas e incompletas. En el desarrollo de este fenómeno, pueden advertirse dos etapas fundamentales: la primera propiamente insurgente, que va de 1810 a 1820; y la segunda que comprende el año de 1821, correspondiente a la culminación de la guerra, con una orientación muy diversa y aun contraria a aquella.

Miguel Hidalgo y Costilla, iniciador del movimiento de independencia, fue también fundador del primer periódico insurgente, El despertador Americano, que apareció el 20 de diciembre de 1910, en la ciudad de Guadalajara, bajo la dirección del Dr. Francisco Severo Maldonado. Este periódico disimulo en un principio sus intereses revolucionarios, para obtener el apoyo de amplios sectores sociales; pero posteriormente, conforme el movimiento popular se extendía, se comentaban en sus columnas las victorias de los ejércitos insurgentes, se denunciaron las injusticias de los españoles se hicieron exhortaciones al pueblo para que participara en la revolución, de escasa vida (siete números ordinarios y dos extraordinarios) apareció por ultima vez el 17 de enero de 1811 el gobierno virreinal contraataco y dicto severas penas para quienes editaran o leyeran los libelos de la independencia; se sumaron a esta campaña periódicos como la gaceta del gobierno de México, el telégrafo de Guadalajara (1811; redactado por el antiguo insurgente Francisco Severo Maldonado) el centinela contra los seductores y el español. Sin embargo, los periódicos de la insurrección continuaron en la lucha, divulgando los avances del movimiento revolucionario; con el fin de dar a conocer los intereses y la justicia del movimiento insurgente y las circunstancias en que se desarrollaron los planes revelados, se publico el ilustrador nacional, en Sultepec, el 11 de abril de 1812, bajo la dirección del doctor José Maria Coss. De tendencia popular, se publicaron 36 números ordinarios y 3 números extraordinarios, el ultimo, el 16 de mayo de 1812. el ilustrador americano apareció el 27 de mayo de 1812, gracias a la colaboración de la sociedad secreta de los Guadalupes quienes consiguieron un retal de imprenta y lo hicieron llegar a Sultepec, lugar donde se inicio su publicación. Este bisemanario contenía planes, proclamas, partes de guerra, cartas y relatos de éxitos militares. Lo redactaron Coss, Andrés Quintana Roo e Ignacio Lopez Rayon. Posteriormente quedo reservado para la difusión de las partes oficiales y noticias militares. Se sabe que fueron publicados en total 36 numeroa ordinarios y 3 extraordinarios, el ultimo en abril de 1813 el semanario patriótico americano aparecio el 19 de julio de 1812 también en Sultepec, con el fin de generalizar los principios de la santa política. Su fundador fue Andrés Quintana Roo y entre sus colaboradores se encontraban el doctor Coss, Francisco López de Velasco e Ignacio López Rayón. Se publicaron 27 números, el ultimo el 27 de enero de 1813. la suprema junta nacional insurgente concibió un proyector consistente en que se separasen sus miembros a fin de propagar en diversos puntos del país, los ideales de independencia; por este motivo José Maria Liseaga fue nombrado el capitán general de los ejércitos del norte y fundo en una fortaleza situada en las lagunas en Yuriria Guanajuato, la gaceta del gobierno americano en el departamento del norte, el 23 de septiembre de 1812. se publicaron 2 números ordinarios y 1 extraordinario. El ultimo numero que se conoce esta fechado con el 30 de septiembre de ese mismo año.

PRENSA DE MÉXICO DEL SIGLO XIX

La consumación de la independencia abrió para el periodismo mexicano una etapa cuyas características generales se mantuvieron mas o menos invariables hasta el advenimiento de la prensa individual a fines del siglo XIX se trata de una forma de periodismo predominante, político y polémico, ligado a la acción de los partidos y de las facciones que se prolongo hasta después de la aparición de la gran prensa empresarial, llego a la etapa revolucionaria de este siglo y tiene aun manifestaciones en la actualidad.

Al separarse México de España surgieron a demás de nuevos periódicos, una copiosa folletería y diversas formas de periodismo populachero. Inicialmente la prensa gozo de ilimitada libertad. Durante la regencia del imperio los intereses de los iturbidistas estuvieron representados por la gaceta imperial del gobierno de México, el fanal del imperio de la capital y el farol de puebla. Los partidarios de la republica editaron en puebla la abeja poblana, redactada por los hermanos Troncoso y después por Manuel Ortega Calderón y en la capital, sucesivamente, la avispa de Chilpancingo de Carlos Maria Bustamante el semanario político del Dr. Mora, y el hombre libre de Juan B. Morales. Por su parte los borbonistas, partidarios de la aparición y restricta del plan de iguala y los tratados de Córdoba, publicaron de diciembre de 1821 a mayo de 1822, el sol, órganos de la logia escocesa del mismo nombre, fundada por el medico catalán Manuel Codorniu; este periódico, así como el oriente de jalapa, recogieron la opinión de los españoles recidentes en México. Entre los folletos que contrarían el plan de gobierno propuesto por el grupo en el poder o cualquiera de las tres garantias, figura el consejo prudente sobre alguna de las garantías de francisco Lagranda, que se opuso a la permanencia de los españoles en México. Como consecuencia, el 22 de octubre de 1821 se declaro reos de esa nación a los escritores que atacaran la unión y Lagranda fue condenado a sufrir 6 años de prisión y la perdida de sus derechos políticos.

TENDENCIAS Y EVOLUCIÓN DEL PERIODICO EN EL MUNDO

Durante las dos últimas décadas, los periódicos han sufrido más avances tecnológicos que en cualquier otra época desde la aparición de las máquinas automáticas de fotocomposición y las rotativas rápidas a finales del siglo XIX. Las enormes y ruidosas máquinas que componían trabajosamente líneas de tipos de plomo, durante casi un siglo, han desaparecido de las plantas de los periódicos. Han sido sustituidas por complejos sistemas electrónicos que utilizan computadoras para almacenar la información y convierten las palabras en líneas tipográficas. En las plantas actuales de los periódicos, los reporteros y los editores que trabajan con teclados conectados a computadoras hacen las funciones también de los tipógrafos. Los diseñadores que antes trabajaban con máquinas lo hacen ahora en tableros distribuyendo pruebas de textos e imágenes para confeccionar las páginas del periódico. La creciente utilización de la fotocomposición y la transmisión electrónica de datos ha permitido el desarrollo de periódicos nacionales con plantas impresoras descentralizadas, como el USA Today.

En el Reino Unido, el cambio a la nueva tecnología ha ido acompañado por fuertes disputas con los sindicatos y el abandono de las tradicionales oficinas en Fleet Street, en el centro de Londres, en beneficio de instalaciones más baratas, a menudo en las afueras de la ciudad.

Los editores de periódicos están probando actualmente las computadoras y la televisión como medio de transmisión directa a los hogares de noticias, anuncios y demás información. Algunas personas defienden que el periódico del futuro no será impreso, sino un servicio electrónico de información disponible de forma instantánea en los hogares. Muchos editores ya incluyen una versión online de su periódico en la Internet, accesible a todo aquel que disponga de una computadora personal y un módem. El Daily Telegraph fue el primero en lanzar en 1994 este avance tecnológico en el Reino Unido al sacar el Electronic Telegraph.

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