Medicamentos: Cosmética

Química. Industria farmaceútica. Producción. Pruebas. Cosméticos

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QUÍMICA Y SOCIEDAD

-cuidado del cuerpo-

Medicamentos: Cosmética

3 º ESO `C' Nº 21.

QUÍMICA

INDICE

MEDICAMENTOS Pág. 3

COSMÉTICA Pág. 5

BIBLIOGRAFÍA

Enciclopedia Microsoft® Encarta® 98 © 1993-1997 Microsoft Corporation.

Química orgánica, de Francis A. Carey. Editorial Mc' Graw Hill

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Medicamentos

Introducción

Los medicamentos son unos compuestos utilizados para la prevención o control de enfermedades. Su origen se encuentra en las civilizaciones de la antigua India, China, Mediterráneo y Oriente Medio; que descubrieron y emplearon gran número de plantas medicinales y minerales. Entre estas se encuentra la ipecacuana, que aún hoy se sigue utilizando.

De toda maneras, la farmacia (el estudio de los fármacos) no cobra fuerza como profesión independiente hasta el siglo XVII. El gran apogeo de descubrimientos se desarrolla en el siglo XX, donde miles de fármacos nuevos llegan a manos de los médicos a través de la investigación. Éstos avances suponen una verdadera revolución en la práctica de la medicina.

La historia del desarrollo de los fármacos ha estado basada durante mucho tiempo en sustancias den origen natural. Sin embargo, los compuestos que podían ser fármacos eficaces eran producidos por plantas y microorganismos en tan pequeña cantidad que su aislamiento de fuentes naturales no era practica. Si la estructura es relativamente simple, la síntesis química es una fuente alternativa del medicamento haciéndolo más disponible y a menor precio. Igualmente, las síntesis química, la modificación o ambas pueden aumentar la eficacia del fármaco. Los compuestos diseñados ofrecen la ventaja adicional de ser más adecuados para la síntesis en gran escala.

Una reciente estimación sitúa el numero de medicamentos recetados en el mundo en alrededor de 2000. Aproximadamente la tercera parte de ellos son sustancias naturales o preparados por modificación química de productos naturales.

Los fármacos se dividen en dos grupos: fármacos éticos, o de prescripción, que se obtienen solamente a través de recetas; y los fármacos de propiedad, o patentados, que están ideados para calmar males menores o temporales.

Investigación y pruebas

Tras el descubrimiento de las sulfamidas en la década de 1930 y el de la penicilina en la de 1940, la industria farmacéutica se volcó en una frenética investigación sobre antibióticos, antihistamínicos, hormonas esteroideas, vitaminas, y posteriormente muchos otros tipos de fármacos (analgésicos, antiácidos, antipiréticos, broncodilatadores y diuréticos).

Una formula para investigar nuevos fármacos es cultivar colonias de microorganismos y ensayar la actividad biológica de las sustancias producidas, buscando aquellas que sean más tóxicas para los organismos infecciosos que par su hospedador humano.

Desde el desarrollo de estos primeros fármacos, se puso en marcha un elaborado programa de pruebas para realizarse primero en animales pequeños como el ratón, y después en animales más grandes como monos y perros. No obstante, también se experimenta en humanos, aunque en la mayoría de los países es imprescindible obtener el permiso de las autoridades gubernamentales para realizar dichas pruebas. Éstas se efectúan primero en voluntarios sanos y más tarde en pacientes afectados por el trastorno que el fármaco pretende combatir para observar las posibles mejorías.

La legislación posterior ha prohibido los productos adulterados y sin marca, las pruebas prescritas por los fabricantes, y ha exigido a éstos que demuestren la eficacia de sus productos. Los narcóticos están sujetos a un control administrativo especial.

Progreso y producción

Para desarrollar un nuevo fármaco de acuerdo con la legislación vigente en la actualidad, primero se sintetizan en el laboratorio una gran cantidad de compuestos para encontrar aquel que produce un mayor efecto con menores efectos secundarios. Éstos compuestos se prueban in “vitro” (sobre células u órganos aislados). A continuación, se pasa a pruebas sobre animales vivos, y si se supera esta fase, se llega a las primeras pruebas sobre humanos. Esto supone entre 10 y 20 años de trabajo, aunque hoy en día se han acortado las primeras fases de diseño, empleando los ordenadores.

Una vez aprobada la comercialización de un fármaco, éste se debe combinar con ingredientes (excipientes) para darle forma líquida o de comprimido. Por lo general, es necesaria su elaboración en una planta piloto para detectar los problemas de fabricación antes de iniciar su producción en masa.

En ciertos países la introducción de los llamados fármacos genéricos en la década de 1970 suscitó una gran polémica respecto a las diferencias en el precio de venta al por mayor de los fármacos patentados con marca y los mismos fármacos vendidos bajo su nombre científico genérico. Los críticos denunciaban que la desigualdad de los precios no estaba justificada y que muchos farmacéuticos perdían gran parte de los beneficios al vender los productos genéricos.

Cosméticos

Con éste término general se designa a todas las preparaciones y elementos de uso externo utilizadas para acondicionar y embellecer el cuerpo, que limpian, colorean, suavizan o protegen la piel, el pelo, las uñas, los labios o los ojos.

El uso de cosméticos es universal y data de la más remota antigüedad. A pesar de la creencia general de que los cosméticos, como ahora se conocen, proceden del Lejano Oriente, el estudio de las culturas primitivas indica su empleo en todas las partes del mundo. Las pinturas de tipo simbólico o mágico de las culturas indígenas, los tatuajes y las escarificaciones (incisiones superficiales en la piel) practicados por muchos pueblos (por ejemplo, los maoríes de Nueva Zelanda y numerosas culturas africanas), y el uso de tinturas para decorar el cuerpo son todas formas de cosmética empleadas tanto para la intimidación psicológica del enemigo como para servir de adorno.

Los primeros cosméticos conocidos provienen de la I Dinastía de Egipto (c. 3100-2907 a.C.). En las tumbas se ha encontrado jarrones con ungüentos que parecían estar perfumados según muestran los hallazgos realizados después. Tanto los hombres como las mujeres egipcias emplearon con gran profusión estos preparados, así como aceites perfumados para mantener su piel flexible y tersa en el seco clima de su país. En la preparación de estos ungüentos empleaban sus conocimientos sobre aislamiento y purificación de grasas animales (como la lanolina de la lana de oveja) o la cera de abejas obtenida de los panales. Estos ungüentos los coloreaban utilizando pigmentos naturales. Así mismo, descubrieron el arte de decorarse los ojos aplicando un color verde oscuro en el párpado inferior (extraído de la malaquita) y oscureciendo las pestañas y el párpado superior con kohl, un preparado de antimonio u hollín, que a la vez que decoraba, ejercía funciones de prevención de enfermedades, ya que prevenía la formación de oftalmias del desierto debidas a la gran luminosidad existente en el mismo. Los griegos heredaron los conocimientos de los egipcios, pero se dedicaron principalmente a potenciar el desarrollo del cuerpo y su cuidado. Tanto ellos como los romanos, partidarios de una piel blanca en la mujer como signo de clase y belleza, utilizaban pasta de plomo blanco y cera para conseguirla. Parece probable que los judíos adoptaran la utilización de los cosméticos de los egipcios, ya que el Antiguo Testamento hace referencia a las pinturas para la cara.

A mediados del siglo I a. C. los romanos utilizaron además de algunos cosméticos como el kohl para oscurecer las pestañas y los párpados, la tiza (o gis) para blanquear la cara, y el colorete, los depilatorios (compuestos para eliminar el vello) y la piedra pómez para limpiar los dientes. Durante la edad media el uso de cosméticos cayó en desuso en Occidente, aunque se mantuvo en BIzancio. Los cruzados observaron este uso de los cosméticos en Oriente Próximo, y fueron ellos quienes lo propagaron nuevamente por Europa.

El empleo casi universal de los cosméticos en los tiempos modernos ha crecido junto con el estudio científico de los ingredientes empleados. Esta investigación, que fue iniciada en el siglo XIX por los franceses, condujo al desarrollo de más y mejores productos a menor precio. Así, por ejemplo, se introdujo el rimel, pasta para oscurecer las pestañas conseguida a base de ceras, jabón negro y óxido de carbono introducida hacia 1880. también por estas fechas se inventó el rojo de labios, pomada compuesta por mantequilla fresca, cera de abejas, raíces de orcaneta (un colorante natural) y racimos de uvas negras. La primera barra de labios como las que conocemos en la actualidad, no aparece hasta 1927, cuya composición permanece todavía en el secreto, aunque las de hoy en día, además de contener elementos grasos o del tipo cera, incorporan productos que filtran los rayos ultravioleta y otros que ayudan a hidratar la piel de esta zona. Así, por ejemplo, una barra de labios protectora contiene incluye entre sus ingredientes aceite de palma, cera de abejas, alfa-bisalobol, y ácido esteárico.

El uso de cosméticos y perfumes no se limita a las mujeres. Los preparados que utilizan los hombres comprenden polvos, colonias, lociones (especialmente las que contienen alcohol para su aplicación después del afeitado), tónicos para el cabello, con una base de quinina o de alcohol, y desodorantes.

Las ventas anuales de productos de belleza para hombres y mujeres hacen que esta industria tenga hoy un importante desarrollo y que sea muy rentable.

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