Me llamo Kohfam. Identidad hacker: una aproximación antropológica; Pau Contreras

Tecnoantropología. Cibercultura. Delitos informáticos. Ética hacker. Cracker

  • Enviado por: Ana Quintero
  • Idioma: castellano
  • País: Colombia Colombia
  • 7 páginas
publicidad

LA COMUNIDAD HACKER,

MANIFESTACIÓN ÉTICA DE LA NUEVA SOCIEDAD

ENSAYO DEL LIBRO “ME LLAMO KOHFAM”

AUTOR: PAU CONTERAS

LA COMUNIDAD HACKER,

MANIFESTACIÓN ÉTICA DE LA NUEVA SOCIEDAD

A través de la historia, la humanidad se ha encontrado en un permanente estado de transformación. La dinámica evolutiva y cambiante de nuestras sociedades ha caracterizado la evolución del los individuos, la generación de nuevos conocimientos, la mutación de los roles preestablecidos, las características de las comunidades y agrupaciones, entre otras.

En la actualidad nos enfrentamos ante un nuevo reto “La Globalización”, tendencia que ha impactado profundamente la realidad, acelerando hasta pasos agigantados la transformación de nuestra sociedad. Los avances tecnológicos, la apertura de los mercados, la transculturización han logrado constituir una nueva colectividad que ha derrumbado fronteras.

En toda esta nueva concepción de comunidad juegan un papel trascendental los computadores y los sistemas de información. Es a través de éstos que los individuos pueden socializar, crear lazos y vínculos, compartir conocimientos, acceder a agrupaciones, entre otras, sin importar su ubicación espacio temporal.

Tendencias como el Chat han ido configurando la vida de los adolescentes y jóvenes de nuestros países, lo cual ha generado nuevas dinámicas asociativas, nuevas formas de interrelacionarse y nuevos juegos de roles que estructuren y organicen la sociedad.

Dentro de este contexto en el cual la aplicación mediática de la tecnología en todo o en la mayoría de aquello que conforma el diario vivir de la humanidad, se ha generado un nuevo bien de cambio, un nuevo elemento de trueque: El conocimiento. A mayor conocimiento, mayor será el poder y la capacidad de influenciar a las demás personas de una comunidad o grupo.

Y es en este nuevo entorno en el cual podemos apreciar el fenómeno hacking, filosofía y forma de vida surgida hace más de 4 décadas, a finales de los años 50, pero que en nuestros días ha encontrado su auge, después de haber sido modificado, moldeado, matizado por los numerosos cambios que ha vivido la sociedad durante estos 40 años.

Las prácticas hacker iniciaron en medio de la restricción de las nuevas tecnologías. Los computadores eran accesibles sólo para unos pocos y los sistemas operativos estaban bajo el dominio de administradores que imponían reglas duras y rígidas que en ninguna medida respetaban la libertad individual de sus usuarios. Por esto un grupo de conocedores y amantes de la computación y el álgebra, decidieron redimir la situación a través de la violación de los sistemas. De forma anarquista frente a las restricciones existentes, defendían el libre e indefinido uso de sistemas informáticos para todos los individuos.

Con el paso de los años, la actividad hacking se ha ido transformando hasta convertirse en una cultura conformada por agrupaciones de personas con intereses comunes y que generan comunidades virtuales de cooperación.

Estas agregaciones se estructuran en forma de pirámides que se fundamentan y organizan a partir de la capacidad de crear y compartir conocimiento, elementos configuradores del status. En este marco grupal mediado por los computadores, interactúan hackers, aprendices, lamers, piratas y hasta espías industriales.

Los hackers son aquellas personas reconocidas por el grupo gracias a su alto nivel de conocimientos técnicos y a su disposición de compartirlos. Los hackers son personas dedicadas a la investigación, con gran capacidad de analizar. Son perseverantes y entregados pues ante un determinado proceso de generación de hacks dirigen todo su empeño, tiempo, esfuerzo y concentración para encontrar un resultado satisfactorio. No importa dormir, pueden olvidarse de comer, lo importante es finalizar su creación y compartirla con los demás. Esto podría compararse con una adicción ya que se crea una necesidad, una ansiedad que genera múltiples y encontrados sentimientos, adrenalina, inquietud, zozobra, agitación, los cuales no son satisfechos hasta alcanzar los resultados propuestos: Un hack que aporte nuevo conocimiento a su comunidad y a la sociedad en general. Están interesados en incrementar permanentemente su conocimiento para así contribuir en mayor medida con el avance de la humanidad.

Los aprendices son los que imitan a los hackers y solicitan su dirección para convertirse algún día en maestros.

Los lamers son personas que sin ningún ánimo de estudiar ni investigar, utilizan lo creado por los hackers en un intento facilista por ganar status y ser respetados por su grupo.

Los piratas son individuos que sólo aprovechan los desarrollos de los hackers para implementarlos, comercializarlos y obtener un lucro económico.

Los lamers y los piratas son despreciados porque no aportan nada al grupo, son parásitos que esperan que los demás creen para tomar beneficio de ello, pero a la vez su accionar repercute en la mala imagen de los hackers.

Los espías industriales son hackers o personas con gran conocimiento de temas específicos contratados por alguna empresa en particular, que se hacen pasar con miembros de una comunidad para perjudicar a la competencia, descubrir nuevos proyectos y tomar ventaja de la situación.

Algunos estudiosos reconocen otro actor principal dentro del entorno hacking: Los crakers. Este término fue implementado a finales de la década de los 50 para identificar a los “malos”, pues se considera que sus conductas son ilegales, su objetivo destructivo, persiguen fines económicos, sus actos no son constructivos y su conducta no tiene ninguna moderación. Pero el autor, debido a las similitudes encontradas entre hackers y crackers, su actuar, pensar y filosofía, decidió unificarlos.

De este reparto de autores, sólo los hacker y los aprendices defienden una ética que señala un comportamiento integral, particular y característico. Ésta determina que un hacker ético tiene como propósito ayudar a la creación de un mundo mejor, aportando al progreso a través de la investigación, todo fundamentado en una filosofía que promulga un mundo sin fronteras, con ética y libertad.

Según lo establece dicha ética se consideran como públicos los programas que han sido desarrollados participativa y públicamente. En cambio los diseños desarrollados por grupos privados se mantienen como tales a no ser que su o sus autores permitan su difusión. El reconocimiento de la autoría de los hacks es fundamental en el modelo de organización hacker. Es a través de éste que se genera cohesión grupal, estabilidad social y se constituye el sistema de prestigio en el cual se basa la comunidad.

Suplantar la identidad on line, o sea utilizar otro nick socialmente reconocido, que ya es aceptado entre los miembros de la organización es considerado como una violación grave a la ética hacker. El nick esta asociado con una identidad estable, determina a un individuo particular que existe, que tiene unas características, personalidad y status particulares. Ese “yo” on line que pasa a formar parte de la identidad de la persona, conformando la identidad red.

El hacking tiene carácter social pues un hacker busca autosuperarse y aprender más, pero sin el grupo sería imposible pues depende de él para crear conocimiento y es esa comunidad la que determina su estatus y su posición social. Además la investigación y la creación de hacks se basan en el trabajo participativo.

La construcción de conocimientos sigue un modelo de colaboración determinado por el carácter social y participativo del proceso, el carácter público de la investigación y su condición global, pues la ubicación espacio-temporal y la asincronía de los que intervienen en la resolución de un problema común, no representa ninguna barrera. Inicialmente se comparte la información o se plantea el proyecto, se solicita la colaboración de todos los que quieran participar y posean las herramientas adecuadas y se difunde el trabajo que se va desarrollando a través de posts que conforman diálogos técnicos. Las investigaciones a realizar se basan en conocimientos generados con anterioridad.

Pero la ética hacker suscita un gran conflicto entre el carácter público de la información, pues se considera que todo desarrollo es público, frente a la seguridad, pues tales creaciones son ansiadas y aprovechadas por piratas y espías industriales para su beneficio económico. Gran problema sin solución aparente pues los individuos que se consideran como los verdaderos hackers son los que defienden el libre acceso a la información, el valor de compartir el conocimiento pero siempre esto deja abierta una puerta para que individuos sin principio alguno, saquen beneficios.

La ética hacker es una filosofía plenamente aceptada e introyectada por los integrantes de este tipo de comunidades, establece los parámetros y las directrices de su ideantidad-red, de su vida on line. Por esto, el quebrantamiento de lo establecido como principio da origen a fuertes enfrentamientos, al exilio y abandono de integrantes y hasta a la desaparición de una comunidad.

Pau Contreras en su libro “Me llamo Kohfam” nos brinda elementos que permiten analizar la otra cara de la moneda, una que permite apreciar a los hackers y a sus comunidades no como esos entes oscurantistas, malvados e insurgentes que muchos solíamos creer. Si no como a un grupo al que podría compararse con los de otras comunidades como la de los periodistas quienes también defienden el derecho a la libertar de acceder y difundir información. Pero como lo podemos encontrar en cualquier sociedad, siempre existen aquellos seres que se han dejado corromper por el dinero, que son egoístas y no piensan en el beneficio de la sociedad si no en el propio, caiga quien caiga, sin miedo a ninguna consecuencia. Es por ellos que se confunde el significado y valor intrínseco de los hackers, quienes gracias a su buena voluntad, se esfuerzan por investigar como los reconocidos estudiosos, sólo en pro de la sociedad.