Mayo del 68 francés

Historia Universal contemporánea siglo XX. Revueltas estudiantes y obreros. Movimiento proletario y estudiantil. Lucha de clases

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Indice general

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Introducción 4

Los trabajos y los días 6

Las estructuras y los sujetos 6

Las tomas y las redes 10

Las palabras y las vanguardias 11

Las palabras y los muros 14

Las palabras y las masas 14

Las balanzas y las lecciones 15

El marco historico 19

Conclusión 22

Introducció

Mayo de 1968 o mayo francés Denominación de los sucesos acaecidos en Francia durante los meses de mayo y junio de 1968. Fueron protagonizados por estudiantes y obreros, pero los fines perseguidos por unos y otros no eran idénticos, lo que restó cohesión al movimiento. Los acontecimientos del mayo francés deben ser juzgados como una contestación libertaria a la sociedad de

posguerra.

Mayo del 68 fue el crisol en el que se fundieron todos los síntomas del malestar que arrastraba la sociedad francesa. Por otra, el creciente distanciamiento de amplios sectores de la sociedad francesa, respecto del régimen paternalista, y con fuertes ribetes autoritarios del general Charles De Gaulle.

El movimiento francés de 1968 encuentra su precedente histórico en la Comuna de Paris (1871).

El 3 de mayo de 1968 la Universidad de la Sorbona de París bullía por la agitación, los estudiantes de Nanterre habían intentado participar en la manifestación obrera. Los estudiantes invadieron el Barrio Latino, y en la noche del 3 al 4 de mayo las calles se llenaron de barricadas y enfrentamientos con la policía.

Ante la persistencia de la agitación estudiantil, el 13 de mayo las grandes centrales sindicales llamaron a la huelga general bajo el lema "alto a la represión, libertad, democracia, viva la unión de obreros y estudiantes". Se abría una nueva dinámica en la que sectores del mundo obrero se incorporaban a la revuelta inaugurada por los estudiantes.

El 25 de mayo, sindicatos, organizaciones empresariales y gobierno firmaron los acuerdos de Grenelle, que recogían la aprobación de un salario mínimo garantizado y el reconocimiento de ciertos derechos sindicales.

El 12 de junio se prohibieron todas las manifestaciones y los grupos de la extrema izquierda fueron disueltos por decreto. El 16 de junio, los estudiantes volvieron a las aulas de la Sorbona. El 23 se celebraron las elecciones, resueltas con una clara derrota de la izquierda y el triunfo de los gaullistas y sus aliados; finalizando así el mayo del 68 francés.

Los trabajos y los días

"En Mayo los comportamientos desarticulan los mensajes."

Jean Paul Arón, Los Modernos

Pocos movimientos sociales estuvieron tan directamente vinculados a los debates en el campo intelectual de su época como los sucesos de Mayo de 1968 en Francia. Huelga estudiantil, huelga obrera, movilización de sectores de poca tradición combativa se unen en la única crisis revolucionaria seria que se produjo en una metrópoli imperialista desde la posguerra. Cualquier análisis de este movimiento debe tener en cuenta la relación que existía en la década del 60 entre el trabajo de los intelectuales y la crítica radical del orden social. En esos años las ciencias sociales habían experimentado un gran avance. Los diálogos interdisciplinarios derrumbaban las aduanas académicas de la ciencia burguesa. El estudio de las sociedades coloniales derribaba mitos etnocéntricos. La evolución de los países del capitalismo central y de los regímenes burocráticos era sometida a una aguda crítica.

Queremos analizar la influencia de estos debates en la constitución de la atmósfera que rodeó al movimiento, la apropiación de elementos de estas polémicas por los actores sociales que participaron en la huelga y la proyección de estas cuestiones en los balances del ´68 que se hicieron en los años siguientes.

Las estructuras y los sujetos

"...Esta corriente impulsada por el antropólogo Levi-Strauss, a partir de la lingüística de Saussure, sostenía que así como la lengua podía estudiarse como un sistema de elementos invariantes que mantenían relaciones entre sí [estructura], también podía estudiarse las estructuras básicas de las sociedades primitivas con el mismo método. Esta metodología fue trasladada al conjunto de las ciencias sociales [crítica literaria, psicoanálisis, historia]. El estructuralismo se interesaba más por las categorías básicas del pensamiento que por sus contenidos y su relación con la totalidad social. Postulaba una oposición irreductible entre estructura e historia. Negaba el rol de un sujeto creador en el origen y evolución de las estructuras y presuponía el carácter inmanente de éstas. En 1965 Michel Foucault publica Las palabras y las cosas. Un intento de escribir una historia de la episteme occidental como una sucesión de estructuras del pensamiento que van creando las posibilidades de su superación sin que en este proceso se produzca la evolución de los elementos internos del sistema, ni la crítica de los contemporáneos a las estructuras intelectuales de su época. Ese mismo año Louis Althusser en Para leer el Capital propone un redescubrimiento del marxismo como ciencia que estudia las "formaciones económico-sociales", no a partir de su evolución histórica sino como un sistema de relaciones de producción del que los hombres son meros portadores. Estas obras generaron una gran polémica. La labor de estos hombres se desarrolló en los espacios críticos de la vida académica francesa y fueron un puente entre las novedades del pensamiento crítico y la militancia radical. Fuera de Francia, en otros dos países europeos, se daba una relación semejante entre el campo intelectual y la izquierda anti-sistema. Hablamos de Alemania, donde la revitalización del pensamiento de la escuela de Frankfurt sirvió de punto de referencia al movimiento estudiantil de aquel país. Otro italiano, Umberto Eco, nos dejó en su libro La Estructura Ausente [1968] la impugnación más sólida del estructuralismo radical en vísperas de la revolución de mayo. Eco analizaba la pretensión de Levi-Strauss de que detrás de las estructuras míticas de una sociedad no debemos buscar su elaboración por un sujeto sino su inclusión en estructuras más amplias y generales. Estos espacios son el Seminario Abierto y el coloquio interdisciplinario. Queremos analizar una de las producciones intelectuales del trienio 1966-1968, que fue siendo desarrollada en un Seminario y que aportó elementos a las vanguardias de Mayo para su análisis de la circulación de mensajes en la sociedad. Su objeto era el texto literario tomado desde su producción, reintroduciendo a los sujetos y a la historia en su análisis. La idea de que cada texto remite al conjunto de textos de la sociedad que los produce. El texto es ese espacio en donde se cruzan infinitos textos para adquirir un nuevo orden. Como tendremos oportunidad de ver, esta noción tiene mucho que decirnos del movimiento de Mayo como fenómeno comunicacional.

Ellos son: el ciclo de mesas redondas sobre el marxismo de Althusser, organizado por el Centro de Estudios Socialistas entre marzo de 1967 y enero de 1968, y el coloquio sobre la relación entre estructuralismo y ciencias humanas, realizado en la Sorbona el 22 y 23 de febrero de 1968.

En la discusión que se realizó en la Sorbona el 22 de febrero del año en que se cayó el cielo, polemizaron sobre la relación entre las ciencias del lenguaje y las ciencias humanas André Martinet, Antoine Culioli, Francois Bresson y Henri Lefebvre.

Será Francois Bresson quien defenderá la postura del estructuralismo radical. En su ponencia define a la estructura como un sistema de relaciones entre distintos objetos, estática e invariante. Este sistema nació en la lingüística, ya que la lengua sólo puede ser analizada como sistema, pero puede ser trasladada a otros campos del conocimiento ya que las ciencias sólo pueden constituirse a sí mismas abstrayendo su objeto de las formas elementales de su percepción y ergo -también- de su contexto histórico. La discontinuidad permite analizar los grandes ordenadores sociales [modos de producción, relaciones de producción], su evolución y ruptura en el seno de estructuras precedentes. Señalaron que existe una oposición básica entre el sistema de la lengua y la historia. Propone ahondar los estudios de la lengua como sistema de comunicación y de esta manera hacer entrar en escena a los sujetos que hablan y su papel en la evolución del lenguaje.

En la mesa redonda del 23 de febrero, Lucien Goldmann disertó sobre Estructura social y conciencia colectiva de las estructuras. Goldmann parte de la consideración de que el científico social puede encontrar en todas las áreas de la actividad humana [producción, arte, organización social, comunicación] comportamientos o estrategias que pueden ser estudiados como un sistema estructurado que garantiza cierta continuidad en las funciones básicas de cada sociedad. En ellas, Pierre Vilar y Stanley Pullberg denunciaron el anti-historicismo que hermanaba a Althusser con Lacan, Levi-Strauss y Foucault en la negación del papel de la praxis humana en la evolución de las estructuras sociales y las estructuras del pensamiento científico. En el debate posterior André Akoun impugnó esta tesis analizando a la ideología y a la ciencia como dos lenguajes que circulan en la sociedad. La ideología constituye la forma básica de la comunicación social. En las sociedades de clase, la ideología es la de la clase dominante. La idea de la ciencia abstraída de la ideología es la utopía de una sociedad pura, sin mitos ni condicionamientos ideológicos. Propone pensar a la ciencia como un lenguaje que se integra en el seno del lenguaje ideológico, pero que se diferencia en que busca poner orden a los saberes y fundamentar cierto tipo de prácticas:

Y por consiguiente la idea de un lenguaje que, por ser lenguaje, al mismo tiempo es una práctica, elimina el falso problema de la relación entre la teoría y la práctica.

Mientras los intelectuales debaten, los estudiantes radicalizados dicen lo suyo. En marzo de 1968, un grupo de dirigentes, que luego formarían el Movimiento 22 de Marzo publicó un folleto en el que reflexionaban sobre el rol de la sociología en el mundo moderno y denunciaban la falsa neutralidad de las ciencias sociales:

Uno encuentra sociólogos en la propaganda, en las mil formas de condicionamiento del consumidor, en el estudio experimental de los medios de comunicación; ahí también sin intentar criticar la función social de esos medios de comunicación.

Resumiendo, podemos decir que en vísperas de Mayo de 1968 una serie de tesis que habían gozado de mucha difusión a comienzos de la década venían siendo seriamente cuestionadas en distintos espacios críticos: a] la idea de estructura como fenómeno ahistórico; b] el concepto de lenguaje como sistema independiente de la acción de los sujetos que hablan; c] el carácter inmanente de los códigos y sistemas simbólicos que circulan en la sociedad; d] la ausencia de sujetos colectivos detrás de los códigos sociales; e] la neutralidad de las ciencias sociales; f] la oposición entre ciencia e ideología.

Las tomas y las redes

"No se encarnicen tanto con los edificios, nuestro objetivo son las instituciones"

Paredes de París, Mayo del 68

La imagen básica del movimiento de Mayo es la del pueblo apoderándose de los edificios y subvirtiendo los discursos y las prácticas de las instituciones que allí residían: universidades, fábricas, liceos, canales de televisión, teatros, colegios profesionales, etc. Mientras el poder del Estado burgués se replegaba, las asambleas soberanas y los comités electos se hicieron cargo de la gestión de estos lugares y buscaron establecer una distinta forma de comunicación entre sí y con la sociedad. Proponemos leer el movimiento de Mayo como la constitución de varias redes de comunicación horizontal.

Las palabras y las vanguardias

"La revolución burguesa fue jurídica, la revolución proletaria fue "económica". Se trata de una película polifónica e intertextual, organizada en movimientos como una sinfonía. Reciben clases de un estudiante argelino que les lee fragmentos de un libro de Althusser, organizan un rompecabezas del pensamiento moderno escribiendo en distintos órdenes nombres de pensadores críticos sobre un pizarrón, acusan al estructuralismo de ser una ideología reaccionaria y organizan una representación satírica de la guerra de Vietnam. Este rescate cinematográfico de esquemas con que se buscaba analizar el proceso de producción de los mensajes nos sirve de base para analizar las redes de comunicación y los distintos discursos motorizados por las vanguardias de Mayo.

Distintos grupos radicales actuaron en Mayo dialogando entre sí y con las masas. El universo de la izquierda radical francesa estaba surcado por infinitos diálogos. Diálogos entre trotskistas y anarquistas, forjados en la acción común durante las grandes huelgas de posguerra. Diálogo de estos grupos con corrientes socialdemócratas de izquierda, que recuperan una línea histórica de sindicalismo combativo que había sido bloqueada por el reformismo socialista. Diálogos entre marxistas que redescubren el pensamiento libertario y anarquistas que buscan incorporar el análisis marxista a su corriente.

Tanto el organismo gremial de los estudiantes, la UNEF, como la agrupación que tendrá más peso en la gran huelga, el Movimiento 22 de Marzo, fueron el polo aglutinante de grupos radicales que provenían de distintos horizontes. Este imaginario se nutría de la reapropiación de imágenes provenientes de los movimientos históricos que estas tendencias tomaban como referencia: las secciones parisinas de 1792-94, la Comuna, los soviets de Petrogrado en 1905 y 1917, la revolución Espartaquista, la huelga general francesa de 1936, las comunas libertarias en la revolución española, la revolución cultural china. Desafiando a la "sociedad de la abundancia" reaparece un lenguaje que muchos creían perdido. La nueva ideología autogestionaria se daba la mano con la reflexión sobre los impactos que las nuevas formas de la comunicación tenían y podían llegar a tener en la vida moderna. La comunicación horizontal fue uno de los mecanismos que utilizaron los estudiantes y profesores para subvertir la vida de las universidades ocupadas. Los seminarios abiertos y los cursos se desarrollaron demostrando que una educación no-autoritaria era posible. Una de sus expresiones más profundas fue la organización de los estudiantes por nacionalidades [españoles, italianos, mexicanos, argentinos], que realizaban seminarios para analizar la situación de sus países a la luz del movimiento francés. Los estudiantes españoles establecieron un diálogo sumamente fluido con los trabajadores ibéricos que constituían la mano de obra barata de las plantas automotrices francesas. Estudiantes, obreros y exiliados republicanos con banderas rojinegras tomaron el Colegio de España en un acto contra la dictadura franquista. En estos institutos, que al contrario de la universidad no conocían la experiencia deliberativa, la gestión de la comunidad y la subversión de discursos y prácticas apuntó al corazón mismo del autoritarismo pedagógico francés, en momentos en que éste estaba comenzando a ser objeto de reflexión por distintos estudios de sociología educativa.

Un estudio del análisis del discurso, con base en el método lexicográfico, individualizó dos tipos de escritura de las vanguardias de Mayo. La escritura de cadena se verificaba en el Partido Comunista Francés, que mantuvo una posición entre hostil y oportunista frente a la huelga, y la Federación de Estudiantes Revolucionarios, de inspiración trotskista. La escritura de trama abarca a grupos como la Juventud Comunista Revolucionaria [trotskista], y los Situacionistas. Grupos como el Movimiento 22 de Marzo, la Unión de Juventudes Comunistas marxistas leninistas [maoísmo] y el Partido Socialista Unificado [socialistas de izquierda] participan de ambas. Todas estas agrupaciones convivieron en las redes más radicales de espacios tomados y orientados por comités de base.

Los grupos radicales no lograron establecer un acuerdo con las masas sobre la base de la constitución de un contrapoder. No obstante hubo vasos comunicantes que establecieron diálogos entre las distintas redes que formaban el movimiento. En los meses previos a Mayo, grupos de distintas universidades del país organizaron cortes de rutas con los obreros de algunas fábricas en conflicto. Durante la huelga se realizaron acciones exitosas, como la marcha de los estudiantes a la planta de Peugeot desafiando el boicot del sindicato de industria de esa firma. El diálogo obrero-estudiantil continuó en los años que siguieron al ´68 en distintos comités barriales que se formaron durante la huelga. En él se impugnan las imágenes que el discurso del poder había construido alrededor de las nociones de "obrero" y "estudiante" [Tesis I, IV, VII, XV y XXVIII], se denuncian los mitos del sistema burgués de saber; la ideología del progreso [Tesis XIX], la autonomía de los tecnócratas respecto a la política [Tesis XXI], oposición entre ciencia e ideología [Tesis XXIII], y se buscaba establecer la filiación del movimiento en el ciclo de las revoluciones modernas [Tesis XII, XVI, XXIV, XXV, XXVI, XXVII, XXIX] Las Tesis de la Carta... se construyeron con elementos que circulaban en los ámbitos de discusión previos a la huelga y con diagnósticos hijos de la experiencia de Mayo.

Las palabras y los muros

"¡Arriba la comunicación! ¡Abajo la telecomunicación!"

Paredes de París, Mayo de 1968

Antes de pasar a analizar la acción de las masas en la huelga queremos detenernos en la forma de expresión que ha quedado como símbolo del movimiento. Se ha dicho que en Mayo "las paredes hablan". Los grafitti eran obra de militantes anónimos. Volcándose a la sátira sobre el presente hacen su propia agenda e impugnan la moral sexual dominante, encaran la crítica de la vida cotidiana y denuncian la ideología jerárquica que inunda la sociedad. Los grafitti de Mayo son un gran texto donde se entrecruza todo el pensamiento crítico moderno y se trazan nuevos niveles de crítica al presente. Un texto donde explotan la lengua, la historia y hasta los discursos más radicales.

Las palabras y las masas

"..., hay todo un saber político de los obreros [conocimiento de su condición, memoria de sus luchas, experiencias de estrategias]"

Foucault, M.; Más allá del bien y del Mal

Los trabajadores, profesionales y simples vecinos que participaron del movimiento también formaron sus redes de comunicación. La clase obrera francesa conoció la experiencia de los consejos de fábrica en la gran huelga de 1936, durante la Liberación y en las huelgas salvajes de 1947-48 y 1953 contra la política de pacto social. Hacia 1968, una nueva clase obrera, producto de los cambios en el capitalismo francés, entra en escena. Esta es la experiencia que avanzó desde las fábricas a las calles en el ´68. La recuperación de los saberes técnicos, expropiados por los sistemas de trabajo industrial [fordismo], así como la subversión de la racionalidad industrial capitalista por medio de la autogestión, son los ordenadores del discurso que circula en la red de fábricas tomadas. Las plantas no fueron el eje de un poder revolucionario, pero constituyeron una red de comunicación horizontal donde circulaba el discurso de una praxis subversiva del poder del capital sobre la producción.

El discurso que reunió a todas las redes del movimiento fue el rechazo a la represión y el avance del poder político sobre los derechos de las personas. Esta fue la bandera que presidió las grandes movilizaciones que se apoderaron de París en el momento alto de la huelga [13 de mayo-30 de mayo]. Un pueblo declarado en estado de asamblea no pudo constituir una voluntad revolucionaria única, pero sentó las bases de un lenguaje que encerraba la esperanza de ser dueños de su propio destino.

Los balances y las lecciones

"El discurso es contrarrevolucionario"

Paredes de París, Mayo de 1968

En la primera oleada de libros y artículos sobre este movimiento encontramos varios balances que enfocan con particular atención los aspectos comunicacionales de la huelga. Según Braudillard la transmisión de la huelga por los medios electrónicos era la prueba concluyente del carácter vertical del mensaje televisivo. Señaló las limitaciones de la palabra estudiantil y su convergencia con un lenguaje académico que la neutralizó dentro del discurso tecnocrático. Estudió el campo simbólico formado por signos cuyo significado era reconocido por todos los grupos en pugna [barricadas, banderas rojinegras, automóviles, bolsa de comercio]. Barthes señaló que el movimiento podía ser leído como una forma de violencia:

...un lenguaje de la violencia, es decir de signos [operaciones o pulsiones] repetidos combinados en figuras [acciones o complejos], en una palabra un sistema.

Si Mayo fue una derogación de determinados esquemas de interpretación de la realidad, Barthes propone no tratar de descifrarlo como una estructura unitaria sino pensarlo como "...el establecimiento de un juego de estructuras múltiples" y verlo como punto de partida de una nueva forma de leer los mensajes y códigos sociales.

Dos trabajos de los meses siguientes a la revuelta intentaron hacer un balance de los distintos aspectos del movimiento, colocando en primer plano la cuestión de los mensajes producidos por los sujetos que participaron en la huelga. Se trata de La Toma de la Palabra de Michel Certeau y de El Movimiento de mayo o el comunismo utópico de Alain Touraine. Ambos autores ven en Mayo una experiencia que adoleció de limitaciones por su carencia de programa y por no ser producto de un proceso previo. Sin embargo Certeau y Touraine intentan definir aquellas huellas que la acción masiva de mayo-junio habían dejado en la escena francesa. Certeau ve a Mayo como la irrupción de nuevos sujetos sociales, que toman la palabra para impugnar en distinto grado aspectos del orden social hasta el momento no cuestionados. La palabra radical fue la palabra estudiantil, vehículo de un nuevo lenguaje simbólico que rechazaba los valores de la sociedad de consumo. Como dice Certeau, en Mayo el pueblo se tomó en serio el lenguaje democrático. Tanto las elecciones como el aluvión de libros sobre Mayo, fueron mecanismos para neutralizar el movimiento por medio de la reconstitución de las representaciones políticas y la interpretación de la huelga por el cúmulo de saberes académicos. Certeau hace una reflexión interesante sobre la influencia de los sucesos de mayo-junio en el debate sobre la validez del estructuralismo. Descree que la huelga haya herido mortalmente a esa corriente y sus esquemas. Reconoce que la toma de la palabra por tantos sujetos ponía en tela de juicio el esquema que negaba la evolución y la ruptura en el paso de una estructura intelectual a otra. Pero, mirando el movimiento en su conjunto, ¿acaso no había quedado demostrado que la estructura absorbió el acontecimiento?

Estas reflexiones pertenecen al clima de vuelta a la normalidad de los meses siguientes a mayo, pero la producción intelectual de la década siguiente demostró que el punto de inflexión en el debate de las ciencias sociales fue mucho más profundo. Para Certeau, el principal legado de Mayo es la crítica del sistema de saber de la vieja sociedad, basada en la idea del "conocimiento como un poder sobre los objetos", crítica que permite pensar el conocimiento como un intercambio entre los distintos sujetos. Para Touraine la gran huelga fue un impresionante ensayo de anti-sociedad. Sin embargo, el movimiento no tuvo los mismos objetivos en las masas trabajadoras que en las minorías intelectuales que protagonizaron la experiencia más radical. Los periodistas y técnicos de la ORFT, desnudando los mecanismos de la manipulación de la información; los profesores y estudiantes de las universidades, impugnando el orden académico por medio del seminario anti-autoritario; y los docentes y alumnos de los liceos, haciendo la crítica del autoritarismo pedagógico, son para Touraine los más vigorosos embriones de contrapoder que se desarrollaron en la red de instituciones tomadas. Para Touraine Mayo fue un poco más que la toma de la palabra. El poder tenía a las fábricas,

los obreros las tomaron.

El poder tiene el poder,

¡A tomarlo! "

Paredes de París, Mayo de 1968

El día después de la gran contestación, ¿podía seguir afirmándose que los hombres eran meros portadores de las relaciones de producción?, ¿podía seguir insistiéndose en la imposibilidad de ejercer la crítica superadora de las estructuras intelectuales de cada época?, ¿se podía seguir sustentando la neutralidad del aparato educativo, del establishment académico y de la labor científica o la oposición irreductible entre ciencia e ideología? Mientras un torrente de libros y artículos buscaba escribir la historia de los acontecimientos de Mayo, otro tipo de reflexión, menos instantánea, más difusa, comenzaba a arrojar luz respecto de la huelga y su proyección sobre los debates en el campo intelectual. Es el momento de la reflexión sobre las relaciones entre el poder y el saber, sobre los mecanismos de control sobre las personas por medio de un conjunto de disciplinas, sobre las formas de autorrepresión del deseo en las sociedades modernas, sobre la sexualidad como el punto de fuga de una serie de discursos [jurídicos, médicos, psiquiátricos] que hacen a la arquitectura del poder en el mundo contemporáneo, y sobre la violencia transmitida a través de los distintos saberes y prácticas institucionales. De las ruinas del estructuralismo nació un nuevo escenario intelectual, cuyo punto de partida fue claramente sintetizado en un artículo sobre la obra de Foucault:

Mayo representó un desafío fundamental a la visión de lo social como constituido por sistemas de comunicación o intercambio simbólico, sobre los que el estructuralismo de los primeros 60 se había fundado. Desde otro ángulo de la reflexión, desde donde se buscaba apropiar elementos del trabajo de los intelectuales para fundamentar una teoría y una praxis revolucionaria, tal vez el balance final sobre Mayo no esté saldado. Proponemos pensar este problema a partir de la siguiente idea: el papel del lenguaje y la comunicación como elemento revolucionario y su relación con el problema del poder.

Las palabras que cuestionaban el sistema, cuestionaban también muchas de las formas de construcción política que se postulaban como su negación. La lucha de clases, que tomaba por blanco el sistema burgués de saber, nos planteó el problema de la significación política, del carácter revolucionario o contrarrevolucionario del mismo.

Mientras los dioses agonizaban, la palabra estallaba en el seno de cada espacio o grupo y elegía sus propios interlocutores sin necesidad de pasar por aduanas políticas o académicas. Esa misma necesidad de reorientar las ciencias sociales a un objeto de estudio [la sociedad] que se volvía cada vez más imposible de reducirse a una contradicción única, se proyectaba en el plano político en la necesidad de fundamentar un discurso y una praxis revolucionaria capaz de integrar las distintas formas de resistencia a la opresión que se verifican en el tejido social. Ese redescubrimiento del lenguaje, como comunicación y como herramienta política en los días de Mayo, se proyecta sobre los debates en los que se busca redefinir el sujeto político y social de la revolución, así como sobre la forma de construir experiencias autogestionarias y de democracia directa, embriones de nuevas relaciones sociales.

El marco histórico

Las protestas de aquel mayo no son del todo comparables a las de los estudiantes chinos en Tiananmen, a las de los coreanos a cada rato, a las de los sudamericanos en nuestra época de dictaduras y en algunos dolores de bolsillo posteriores. El boom económico estaba en su apogeo, las masas trabajadoras estaban tranquilas, la guerra fría pasaba por una época "tibia", había más educación, y el futuro se veía promisorio (recién en los 70's aparecieron los problemas que siguen quitando el sueño al mundo de fin de siglo). Se buscaba "transformar la sociedad", como hubiese querido Marx, pero también "cambiar la vida", como lo pidiera Rimbaud. La transformación profunda de la vida cotidiana era una exigencia tanto o más importante que la igualdad social. "Mis deseos son la realidad": la libertad por sobre todo. Rehacer la sociedad, utilizando la tecnología para crear un mundo definitivamente mejor, eliminando toda forma de autoritarismo, desde los exámenes universitarios hasta la presidencia de la República. Allí comenzó en marzo del 68 un movimiento por mayor libertad de expresión política, en un momento en que las instituciones universitarias francesas estaban bastante anquilosadas (no piensen en nuestra universidad; tal vez la comparación habría que hacerla con nuestro sistema judicial, la institución más polvorienta que conozco). El 22 de marzo un grupo se tomó algunas dependencias, y se transformó en el Movimiento 22 de Marzo, liderado por Daniel Cohn-Bendit, un estudiante de sociología de 23 años que pronto sería conocido en todo el mundo como "Dany el Rojo".
El viernes 3 de mayo se realiza una concentración en la Sorbona, en solidaridad con la situación en Nanterre. Al caer la noche la policía clausura la Sorbona y vigila las calles: cualquier estudiante es sospechoso. Hasta aquí las noticias informan sólo sobre "pequeños grupos de agitadores",y la izquierda tradicional -incluyendo al Partido Comunista y a su juventud- critica fuertemente a estos "grupúsculos exaltados".
El fin de semana del 4 y 5 de mayo, un tribunal condena a cuatro estudiantes a penas de prisión.
El lunes 6 casi unánimemente los 600.000 estudiantes de Francia acatan el llamado a paro.
El martes 7 el gobierno comienza a preocuparse. Ya no habla de manifestación, sino de revuelta. Hay estado de sitio en el Barrio Latino. Las centrales obreras desconfían del movimiento, pese a que los sindicatos de base quieren solidarizar contra la represión.
El miércoles 8 la izquierda cambia de línea, ataca al gobierno e intenta tomar la dirección del movimiento, lo que es rechazado por los estudiantes, que lo juzgan oportunista. Fue la chispa que desencadenó el movimiento popular.
El sábado 11, en respuesta a sus bases y a los estudiantes, las centrales obreras llaman a huelga para el día lunes. Los estudiantes se mantienen en asambleas permanentes.
El lunes 13 Francia conoce las mayores manifestaciones desde la Liberación del 45: más de un millón de franceses marchan por París: estudiantes, obreros, profesores, artistas...
Conscientes de que el futuro del movimiento pasa por el apoyo de los trabajadores, el martes 14 delegaciones de estudiantes parten a las fábricas. El miércoles 15 200 obreros jóvenes se encierran en la fábrica Renault, secuestrando a los directores, pasando la noche en el lugar. Los obreros pasan a la ofensiva, y la fábrica Renault, "la Nanterre obrera", se transforma en un símbolo del más vasto movimiento de huelga que haya conocido el país. En una semana y sin ninguna coordinación sindical, Francia queda absolutamente paralizada: diez millones de obreros se han lanzado a la huelga.
El movimiento, pese a estar centrado en París, se repite por toda Francia. Los eslóganes de los estudiantes empezaron a ser reemplazados por ataques directos a De Gaulle, y el gobierno temió por su permanencia. Varios políticos de izquierda, entre ellos Francois Miterrand, llaman a formar un gobierno alternativo, "ante la desaparición del estado".
Pero comienza el fin del movimiento. El gobierno reacciona con energía, De Gaulle alerta al ejército, disuelve la Asamblea Nacional y llama a elecciones. Llegan las vacaciones, y el movimiento estudiantil pierde convocatoria en los meses que siguen (el Odeón y la Sorbona son desalojados a mediados de junio). Lo novedoso fueron las motivaciones de los protagonistas: el deseo de cambiar la forma de vivir en este mundo. Hacer una sociedad de personas libres y plenamente desarrolladas, una utopía que por primera vez (y hasta ahora única, salvo que se consideren las comunas happy y despreocupadas de los hippies californianos) alcanzó resonancia como movimiento social. Pero otros muchos que fueron rebeldes en los 60's son hoy parte del sistema que algún día criticaron. La izquierda tradicional dio paso a una nueva variedad de grupos progresistas, y se acabó la hegemonía del comunismo soviético como "única verdad" para quienes quisieran cambiar la sociedad. Podrán haber rebeliones, podrán haber revoluciones, pero un movimiento cuya motivación sea al mismo tiempo "cambiar la vida", romper las fronteras entre el arte, la ciencias, la vida cotidiana, entre la política y el amor, entre el que trabaja y el que estudia, un movimiento que busque reclamar para el hombre todo aquello de lo que la sociedad lo ha ido despojando, y crear un sistema en que cada quien pueda desarrollarse de manera completa, en todas sus capacidades, con libertad y alegría...

Conclusión

Consideramos que el movimiento de mayo del 68 fracasó como revolución en virtud de que no se produjo la sustitución radical del viejo orden político.

Mayo del 68 francés Trabajo de historia

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