Maximilien de Robespierre

Revolución Francesa. El Incorruptible. Club de los Jacobinos. Convención Nacional. Ideas. Terror

  • Enviado por: Alvaro Gutierrez
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
publicidad
cursos destacados
Gestión del Tiempo y del Estrés
Accerto
Dirigido a profesionales en activo que quieren equilibrar lo personal y lo profesional para incrementar la...
Solicita InformaciÓn

Master en Administración y Gestión Avanzada de Proyectos + preparación PMP
eDAP
Este completo máster de 1500 horas te ayudará a conocer la metodología necesaria para poder liderar los proyectos de...
Solicita InformaciÓn

publicidad

MAXIMILIEN DE ROBESPIERRE

(Arras, Francia, 1758-Paris, 1794)

Político y revolucionario francés que llegó a ser una de las figuras más destacadas de la Revolución Francesa y uno de los principales responsables del periodo de la misma denominado Reinado del Terror.

Nació en Arras el 6 de mayo de 1758. Primogénito de un abobado, quedó huérfano de madre a los nueve años. Poco después, su padre emigró a América, dejándolo al cuidado de unos parientes, junto a sus otros tres hermanos. Protegido por el obispo de su ciudad, estudió con un beca en el colegio Luis el Grande, donde tuvo como condiscípulos a Desmoulins y Fréron. Se convirtió en un acérrimo defensor de las teorías sociales del filósofo francés Jean-Jacques Rousseau. Tras graduarse en derecho en París, en 1781 regresó a Arras, donde ejerció la abogacía. Afín a las ideas liberales y al pensamiento de Rousseau, criticó el sistema judicial y el absolutismo monárquico y abogó por los principios de libertad, igualdad y fraternidad. En abril de 1789 fue elegido diputado por el tercer estado de Artois en los Estados Generales y, venciendo su timidez, se reveló en la Asamblea como un elocuente y fogoso orador. Defendió la concesión de los derechos políticos a todos los ciudadanos, el sufragio universal y directo, las libertades de prensa y reunión, la educación gratuita y obligatoria y la abolición de la esclavitud y de la pena de muerte. Su fama de hombre íntegro y de costumbres austeras le ganó el favor de las gentes, que comenzaron a llamarlo el Incorruptible. Durante el período legislativo afirmó su ascendencia en el Club de los Jacobinos, si bien su oposición a la guerra, por considerar que favorecía a la causa contrarrevolucionaria, lo enfrentó a los girondinos.

Al abolirse la monarquía en agosto de 1.792, Robespierre fue elegido diputado de la Convención Nacional por París. Miembro del grupo de La Montaña, reclamó insistentemente la ejecución del rey Luis XVI (“Luis XVI debe morir para que la patria viva”). Tras la insurrección de la Comuna en 1792, fue elegido miembro de la misma y desde ella promovió la sustitución de la Legislativa por la Convención, constituida finalmente el 20 de setiembre. Elegido diputado por París y convertido en uno de los principales dirigentes del partido de la Montaña, utilizó su tribuna para atacar a los girondinos y buscar su exclusión de la Convención, sobre todo después de la traición del general Dumouriez. Conforme se acelera el curso de la Revolución defendió al Comité de Salvación Pública, del cual entró a formar parte en julio de 1793, y la institución de una dictadura para lograr la unidad de la República ante sus enemigos tanto extranjeros como interiores, así como también para afrontar la falta de recursos. Francis se hallaba sumida en el caos, por lo que Robespierre, secundado por el Comité, procedió a eliminar a todos aquéllos a los que consideraba enemigos de la revolución, tanto extremistas como moderados, con el propósito de restablecer el orden y reducir el peligro de una invasión exterior. Esta política originó el llamado Reinado del Terror y provocó que en marzo y abril de 1794 fueran ejecutados los líderes revolucionarios Jacques René Hébert y Georges Jacques Danton.

Convencido de que el orden constitucional, al que aspiraba la Revolución, era distinto del orden revolucionario que debía llevar a él, instituyó el terror como mecanismo para construir una sociedad transparente y sana. Con este propósito eliminó a los “radicales” (hebertistas) y girondinos en marzo de 1794, con el apoyo de Marat y Danton, y en abril, a los “indulgentes”, entre ellos el propio Dantos, aunque no sin vacilaciones. Acumuló entonces todo el poder en sus manos, junto con Couthon y Saint-Just; en marzo, intentó una redistribución de las riquezas (decretos de Ventose) y trató de restaurar la religión como pilar del Estado y de la moral, para lo que estableció el culto al Ser Supremo, cuyo apogeo fue la fiesta del Ser Supremo, celebrada el 8 de junio. Ese mismo mes llevó todavía más lejos la represión, suprimió las últimas garantías procesales que les quedaban a los acusados e incluso amenazó la inmunidad de los diputados, lo cual le sustrajo sus principales apoyos, incluido el popular, muy afectado por las medidas económicas.

Mientras tanto, el Terror se había intensificado y muchos miembros incluyentes de la Convención y del club jacobino comenzaron a temer por su vida ante la creciente agresividad de los discursos de Robespierre.

Su posición y la del grupo que lo alentaba se convirtió en insostenible a partir del momento en que la situación militar de la República se consolidó, gracias a la victoria de Fleurus Tallien, Fréron y Billlaud-Varenne, logró el control de la Convención, que ordenó su detención y la de sus más próximos partidarios. La sublevación de la Comuna en su favor no impidió su arresto -tras un fallido intento de suicidio de un pistoletazo- y su posterior ejecución en la guillotina el 28 de julio de 1794, 10 de Termidor, junto a Couthon y Saint-Just y diecinueve de sus seguidores. Al día siguiente fueron ejecutados otros ochenta partidarios suyos.

* Nota.- Se adjunta Discurso de Robespierre del 7 de febrero de 1794 ante la Convención Nacional.

LA REVOLUCIÓN FRANCESA

Fomentada por las doctrinas filosóficas y económicas de los enciclopedistas, con la Declaración de los derechos del hombre abolió los privilegios de la clase y estableció la igualdad de los ciudadanos ante la ley, abriendo así en Europa la era de las sociedades modernas.

Se inició en 5 de mayo de 1789 con la reunión de los Estados Generales, que en 17 de junio se transformaron en Asamblea Nacional Constituyente y, a su vez, en 20 de setiembre del siguiente año fue disuelta para dar paso a la Convención. Esta Asamblea abolió la monarquía, proclamó la República y condenó a muerte (1793) a Luis XVI y a su esposa, María Antonieta, reyes de Francia, e implantó el terror, con numerosas ejecuciones en la guillotina, que se mantuvo hasta la caída de Robespierre (1794). En 1795 fue abolida la Convensión y surgió el Directorio, régimen derribado en 9 de noviembre de 1799 (18 brumario) por el golpe de Estado de Napoleón, quien creó el Consulado. En 1804 Napoleón fue proclamado emperador, terminando así el período revolucionario.

LAS IDEAS

Los pensadores franceses admiraban la organización política, social, económica y la filosofía; de esta admiración surgieron las ideas principales de la Ilustración francesa:

  • Fe en el progreso humano.

  • Los hombres mejoran a través de la educación.

  • Libertad religiosa. Todos los seres humanos son esencialmente iguales.

  • El gobierno de un pueblo surge por convenio de los ciudadanos.

Tales ideas fueron propugnadas por pensadores como Rousseau, Diderot, Dálambert y Voltaire. A través de la Enciclopedia y se apoyaron en gran parte en el surgimiento de la Revolución francesa.

ANTECEDENTES: Antiguo Régimen

Luis XIV, Luis XV y Luis XVI impusieron la monarquía absoluta, restando privilegios a la nobleza y burguesía.

Enfrentaron graves problemas económicos que no resolvieron con poner impuestos.

1

1

Página nº.