Maternidad

Psicología. Pedagogía. Madres. Educación. Hijos. Anidamiento

  • Enviado por: Benito
  • Idioma: castellano
  • País: Guatemala Guatemala
  • 7 páginas

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ACTIVIDAD MATERNAL,

ANIDAR Y CONTACTOS

Para poder llegar a comprender la relación de la mujer con su instinto maternal y las actividades relativas al mismo, es necesario comenzar por hacer una reflexión sobre las distintas formas en que las mujeres viven y manifiestan, la relación que establecen con su cuerpo. Es en el cuerpo-persona donde se viven y manifiestan expresan y concretan en forma visible la percepción que se tiene de la vida y la muerte, lo que significa ser mujer en un contexto sociopolítico y cultural específico, concepción del mundo que defina la posición u comportamiento de los sujetos frente a distintos eventos del quehacer cotidiano. Las distintas manifestaciones que expresan las formas de sentir, de interactuar, de percibir el amor y de amar, de participación en experiencias vitales, son expresiones de la construcción social de ser varón o ser mujer.

El vínculo entre la valoración de la maternidad, el ejercicio sexual y el comportamiento reproductivo se expresa necesariamente en la relación que el cuerpo femenino establece con el mundo exterior, es decir, la forma en cómo las mujeres sienten y viven sus afectos, sus emociones y la forma en cómo se perciben ellas mismas; el cuerpo, el espacio donde se sintetizan los contenidos de lo que significa ser mujer, la definición que legitima o descalifica a una mujer en un contexto cultural, es específico.

La maternidad ha sido referente social para ir construyendo la identidad de las mujeres, de tal forma que la identidad de las mujeres se define con base en los atributos que la sociedad ha depositado en una capacidad biológica como es la procreación, interpretación social que reduce los espacios de interacción y limita las posibilidades de desarrollo de las mujeres como seres humanos; en esta forma, las mujeres son especializadas desde la infancia para cumplir con la encomienda de ser madres y su existencia se organiza en torno a la maternidad. De esta forma el significado que las mujeres atribuyen a la maternidad se constituye en el eje organizador de sus vidas, pues a través de esta vivencia se pretende encontrar la legitimidad como mujer en un mundo donde para ser reconocida se necesita haber parido. Las mujeres tienen que dar vida para ser visibles, para ocupar un lugar en este mundo, y esa posibilidad la ofrece la maternidad, la capacidad de procrear, de reproducir la especia y el linaje, de educar, socializar, resguardar y controlar que el orden del universo impuesto, es decir, velar porque la cultura se reproduzca.

Al vincular a las mujeres con el “instinto maternal” -entendido este como una cualidad natural a su identidad femenina- se les atribuye adjetivos relacionados con el amor, la bondad, la renuncia, la entrega; siempre vinculada a la capacidad de dar y, si es necesario, llegar a la renuncia con el propósito de satisfacer las necesidades o deseos del otro (hijo, esposo, compañero amigo/a, etc.). Sin embargo, otra postura alternativa postula que en ese vivir y ser para los otros, las mujeres encuentran también la satisfacción que les dan los hijos, al permitirles que esa necesidad de maternalizar todo en su entorno la cumplan en ellos; a través del trato cotidiano en el proceso de socialización y crianza, las mujeres depositan en los hijos una serie de valores, que en cierta medida recompensan esa expropiación: la compañía que les brindan, el amor que les prodigan a ellos y éstos a ellas, la sensación de felicidad que logran a través de esos ratos y etapas en la cotidianidad, el juego, la diversión.

Asimismo, en el ámbito psicológico la mujer obtiene una serie de gratificaciones a través de los hijos, que incluyen cuestiones tales como tener una motivación para obtener éxitos y realización, el sentirse más femenina, el tener responsabilidades en la vida, el sentir que sus hijos son la prolongación de ellas mismas, y por otra parte, ese poder que se obtiene a través de la manipulación de los afectos de los hijos en el interior de la familia.

Ser madre, hoy.

Dentro de las principales actividades relativas al hecho de ser madre, o mejor expresado, a la relación madre-hijo, se incluyen la socialización de los niños (transmisión de valores, costumbres, creencias, ideología), procesamiento de alimentos, limpieza de la vivienda, higiene de los menores, cuidado de su salud y todos los cuidados físicos y emocionales que requiere cualquier ser humano para poder relacionarse en un contexto social. Inclusive se sabe que la mujer ha fungido como “médico del hogar” como parte de su ejercicio de la maternidad en el interior de la unidad doméstica, gracias a un “sentido común especializado”. Es por medio de estas actividades que se va reforzando en los individuos la concepción de pertenecer a un lugar, de seguridad y estabilidad que la figura materna brinda, y se refuerzan los lazos familiares que permiten desarrollar la suficiente seguridad en sí mismo para establecer posteriormente, por sí mismo, contactos exitosos con otros.

Siempre se ha planteado la cuestión de “¿Y quién nos enseña a ser madre?”; la mayoría de las mujeres aprenden lo que significa la maternidad a través de la manera en que sus propias madres las trataron cuando eran niñas, de la actitud que adopta la sociedad frente a la responsabilidad maternal y sus experiencias personales. Definitivamente el papel de la madre varía de acuerdo con las costumbres y modalidades de cada pueblo; por ejemplo vemos que en nuestro medio nos parece natural que todas o casi todas las tareas relacionadas con la educación y con la satisfacción de las necesidades de los niños, se hallen a cargo de la madre; pero no acontece lo mismo en otras culturas.

En nuestro medio las madres están sometidas a exigencias contradictorias ya que por ejemplo, la madre que insiste en permanecer enteramente dedicada al cuidado de los hijos, puede ser tachada de anticuada y sobreprotectora; mientras que si decide buscar alguna ocupación fuera de la casa, no faltará quien diga que ella ha dejado de ser una “verdadera madre”. Toda mujer que trabaja sabe lo difícil que es conciliar sus compromisos extrahogareños con el papel que se espera que ella desempeñe en relación con sus hijos. Cuenta únicamente con 24 horas para dormir, comer, trabajar, cocinar, atender la casa, revisar tareas y realizar un sin número de actividades obligatorias; si logra mantener intereses y actividades ajenas a la rutina doméstica, tiene más probabilidades de poder acompañar el desarrollo de sus hijos sin experimentar conflictos.

En realidad, una modificación de los patrones de comportamiento relacionados con la maternidad, no depende solamente de la buena voluntad de las mujeres; ellas necesitan contar con la comprensión y el apoyo de todos los integrantes de la familia, principalmente el esposo, quien debe compartir las responsabilidades de la casa y sobre todo de la crianza de los hijos.

También se cometen errores...

En este proceso de aprendizaje diario acerca de cómo ser madre, normalmente se aprende por ensayo y error; a veces por exceso de amor, otras por exceso de cuidado, en otros casos se pretende inculcar en los hijos un sentido de independencia que termina costando algún golpe o cortadura, en fin, es un proceso lento y en ocasiones doloroso para ambas parte, pero lleno de experiencias emocionales que enriquecen la relación madre-hijo, porque pase lo que pase, los niños saben que en su mundo de seguridad, siempre estará la mamá para besar el dedo cortado, o para arrullar y calmar el llanto.

Muchas mujeres, inconscientemente, someten a sus hijos a un verdadero chantaje sentimental, dándoles a entender que ellas son unas pobres sacrificadas, que viven agobiadas por la carga sobrehumana de las responsabilidades que deben asumir. A cambio de este “sacrificio heroico”, exigen de los hijos amor, respeto y obediencia incondicionales. Si los hijos aceptan esta situación, corren el riesgo de adquirir una personalidad insegura y dependiente; si por el contrario, advierten que su amor es considerado un pago obligatorio, lo más probable es que reaccionen en forma negativa, llegando incluso a rechazar a la madre y a buscar alejarse de ella.

Cada vez son más los casos de madres trabajadoras que deben poner sus hijos al cuidado de extraños (nanas, guarderías, etc.) y tienen que confiar en la capacidad y buena voluntad de otros para con sus hijos. En estos casos la madre puede sentir que “pierde territorio” en el afecto del niño, ya que pareciera por momentos que quiere más a la niñera o a quién pase con él la mayor parte del tiempo; por esto es necesario recordar que en un mundo tan agitado como en el que vivimos actualmente, es más importante la calidad que la cantidad de tiempo que se comparta con el niño, de tal forma que éste no pierda el sentido de ubicación y pertenencia a su hogar.

Mamás de mamás...

Hablábamos al principio de este trabajo que en la mayoría de los casos se aprende a ser madre por la forma como la madre de cada quién se comportó; pero qué sucede con la relación madre-hija cuando la hija es madre por primera vez?

Normalmente una mujer joven es vista como adulta únicamente cuando tiene un hijo propio; es entonces cuando las relaciones entre madres e hijas dejan de ser únicamente de amor, para convertirse también en relaciones de mando y dirección, pero también de entendimiento mutuo y de comunicación a un mismo nivel. Normalmente el convertirse en madre da a las jóvenes mujeres la autoridad para hablar con su madre de temas que antes no tenían permitido; ubicándolas al mismo nivel y conociendo detalles y vivencias de su madre que antes no compartían. Ahora pueden opinar sobre cosas de mujeres adultas, lo que antes no era posible.

No es raro que la nueva abuela quiera intervenir en la crianza y cuidado de los nietos, tratando de influenciar y hasta decidir cosas que corresponden únicamente a los padres, posiblemente porque no logran visualizar a su hija como una “adulta”, la siguen viendo como una niña y no confían en su criterio ni capacidad. Pero es necesario recordar que todas fueron en su momento madres por primera vez y cometieron los mismos errores y desatinos que sus hijas han de cometer en su momento, pero no corresponde a la abuela el tratar de evitar esos errores, sino más bien el orientar con amor por medio de la experiencia adquirida pero recordando que cada situación es diferente; de esta forma se fortalecerá el vínculo madre-hija y la nueva madre se sentirá apoyada pero no juzgada.

Anidamiento

El comportamiento con respecto al anidamiento se ha estudiado con varias especies, sin embargo una gran cantidad de información se ha obtenido del estudio concerniente con las ratas.

Kinder en 1927 realizo observaciones sobre el nido que las ratas hacen, el cual consiste en el apilamiento de materiales varios, utilizando deshechos de telas, mota, paja y basura. Kinder pudo observar que usualmente lo acumulan en esquinas y en otras ocasiones desmenuzan en varios pedazos los residuos de materiales para tener en varias partes nidos. Las ratas se echan en el nido para darle forma ahuecada en el centro del nido. Tanto las ratas machos como hembras construyen sus propios nidos, pueden comenzar a hacer sus nidos animales de tan solo 20 días, claro está que mientras el animal sea mas grande la diferencia y experiencia en la fabricación y construcción del nido mejora. Sin embargo Ross, Denenberg, Sawin y Meyer en 1956 pudieron observar que en el caso de conejos la construcción de nidos mejora de la primera camada a la tercera.

Kinder explica que existen tres factores por los cuales las ratas construyen sus nidos:

  • Temperatura Externa o Temperatura Ambiente

  • Embarazo

  • Cuidado de los Recién Nacidos

Kinder pudo probar que la construcción de nidos depende de la temperatura ya que si las temperaturas son bajas, la fabricación de nidos aumenta mientras que disminuye si la temperatura ambiente se encuentra entre los 50 y 90 grados Fahrenheit. Kinder pudo probar que la fabricación de nidos es un proceso para la regulación de la temperatura, idea apoyada por Richter en 1937. Ya que se realizo un experimento en el cual se extirpo la tiroides, glándulas suprarrenales y glándula pituitaria a las ratas, estas glándulas se encuentran interrelacionadas con el metabolismo, un factor que interviene en la regulación de la temperatura.

La fabricación del nido, así como otras actividades maternales, se mantienen no importando si ocurre la pérdida de alguna sentido sensorial, como la visión o el olfato. Las lesiones de este tipo hace que ocurra un retraso el inicio de la fabricación o construcción del nido en la hembra embarazada y, si la perdida es extrema, pueden eliminar la necesidad de hacer nidos.

La fabricación de nido, entonces, parece ser una actividad controla, que se refleja principalmente a la regulación de la temperatura.

EXPERIMENTOS

La recuperación de los recién nacidos generalmente se trata de la resistencia a sobrevivir siempre y cuando la madre cuide a sus recién nacidos adecuadamente. Wiesner & Sheard (1933), intentaron prolongar el período proporcionando a la rata madre un nuevo set de una camada de recién nacidos después de haber dado a luz su propia camada.

Si se quitan un chimpancé recién nacido inmediatamente después de haber nacido, la madre puede no parecerle hacerle falta, se sentirá apenada por una cierto tiempo o un par horas (Nissen, 1951). El mono macaque y el chimpancé, en el nacimiento, tienden a agarrar o adquirir reflejos que les permiten aferrarse a la madre (Tinklepaugh) esto los ayuda a no solamente evitar caer de árboles. Por varios meses, el aferrarse a la madre es común entre estos primates

Levy (1934) trabajo y observo a cachorros Collie. Inicio su observación el décimo día de vida, toda la observación se da entorno a la forma de ser alimentados escogiendo tres forma distintas:

  • dos medio de botellas con mamones o llaves que permitían el paso de los alimentos rápidamente

  • dos por medio de botellas con mamones o llaves lentas, y

  • dos fueron dejados con la madre.

Las llaves rápidas fueron utilizadas para satisfacer a los cachorros con hambre rápidamente y poco esfuerzo de succión al tener que aspirar el alimento; mucho trabajo de succión fue requerido con la llaves lentas. El grupo de la succión- lenta, entonces obtuvo tanto satisfacción para el hambre y la succión, mientras que el grupo con la succión - rápidas obtuvo satisfacción de alimento pero no de succión. Después de haber sido satisfecha la necesidad de la comida, la succión no desarrollada por el tan solo hecho de haber obtenido los alimentos de forma rápida, los cachorros mostraron rasgos de necesidad de succión después de cada comida, por lo que empezaron a succionar sus propios cuerpos, lamieron objetos dentro de la misma perrera o jaula, incluso succionaron el dedo que el examinador insertó en varias ocasiones durante la prueba experimental. Ross confirmo estos resultados en cachorros Spaniel. El utilizó el siguiente sistema: madre-alimento, biberón-alimento, y el gotero-alimento durante las primeras dos semanas de edad. Además separo a los cachorros del lado de sus madre a 2, 3, 4 y 5 semanas de edad durante dos semanas y confirmo el estudio de observación de Levy.

Además James en 1957 realizo un estudio con cachorros híbridos inyectando directamente suficiente leche directo al estomago, antes de realizar un examen de succión y los resultados fueron que los cachorros tiene la necesidad de succionar, por lo tanto el succionar es totalmente independiente de la necesidad de hambre.

Harlow y Zimmerman (1959) realizaron varios experimentos con monos recién nacidos Machaques en el cual sustituyen a la madre. Una de las madres fue hecha de madera y block (con cabeza y cara pintada), cubierto de esponja y cubierto de tela y el otro fue realizado con una figura muy similar pero hecho con alambre y no poseía ningún material suave con el cual fuera cubierto. En ambos casos se utilizo un bombillo para proporcionar calor al recién nacido y todo fue preparado para que ambos pudieran pasar el tiempo como los recién nacidos así lo desearan con cualquiera de las dos madres ficticias, se comprobó que los infantes pasaban mas tiempo con el maniquí vestido. A ambos maniquíes se les instaló un biberón para que pudieran alimentarse. El comportamiento de los recién nacidos fue muy similar al de un mono recién nacido y creado por la madre real y se pudo comprobar que la figura de la madre crea en el recién nacido una emoción de seguridad.

Harlow cree que ha encontrado una importante necesidad o motivo en estos experimentos y que esta motivación es independiente de la relación alimenticia con la madre y que su satisfacción es importante para el desarrollo propicio.

Experimentos realizados después, han indicado que la satisfacción de llenar la necesidad de contacto físico con la madre de tela, no es suficiente para el desarrollo normal de monos.

Comportamiento aberrante sexual, juegos y comportamiento defensivo en animales pareciera ser la característica común de aquellos que han sido amamantados con madres de hierro y alambre. Estos animales si parecen tener un interés en varios niveles de actividad sexual pero no pudieron llevar a cabo y completar el patrón de apareamiento con éxito. Muy a menudo le ponían mucha atención a los otros monos y pasaron mucho tiempo dentro de las jaulas. No jugaban con otros y reaccionaban agresivamente. Se infringieron heridas mordiéndose. Los esfuerzos para sobrepasar estas deficiencias poniéndolos a interactuar con otros monos normales han sido sin éxito y parece ser que los comportamientos desordenados de estos monos son irreversibles.

Por otro lado monos infantes creados sin madres, pero con la oportunidad de interactuar con otros monos infantes, se han desarrollado relativamente normales, después de una retardación inicial. Se ha sugerido que la relación de monos adultos entre los infantes puede sustituir el cuidado maternal y que incluso con el cuidado de la madre es esencial en el desarrollo social y muy satisfactorio de estos animales. Existen varias razones para creer que hay un periodo crítico en el desarrollo, en el que socializarse debe ocurrir para que el desarrollo sea normal. Monos aislados durante 80 días parecen poder recuperar y en cuanto a monos aislados durante 6 meses parecen ser dañados permanentemente. En todo caso se puede decir que el desarrollo se da entre los 3 y 6 meses de vida.

ACTIVIDAD MATERNAL,

ANIDACIÓN Y CONTACTOS