Masais

Historia. Etnias. Grupos étnicos africanos. Sociedad. Estructura social. Población. Costumbres. Alimentación. Religión

  • Enviado por: Sandra
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 6 páginas
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1. INTRODUCCIÓN

Los masai son un pueblo estimado en unos 883000 individuos. Hablan maa, una lengua nilótico oriental. La mayoría mantienen su religión tradicional, aunque algunos han adoptado alguna forma cristiana. Son pastores nómadas que viven en las llanuras abiertas del sudeste de Kenia (este de Narok y Namanga) y el noreste de Tanzania.

Su vida y su cultura giran en torno a su ganado vacuno, su riqueza y se trasladan a dondequiera que las condiciones sean mejores para sus reses.

2. HISTORIA

A mediados del S. XIX ejercían un importante poder en la zona. Eran temidos, ya que dominaban el resto de los pueblos del este de África, tenían los mejores pastos y practicaban sin resistencia el rapto y robo de ganado. Pero los enfrentamientos con las tribus vecinas y las fuertes sequías mermaron esta influencia.

Con la colonización británica de África a principios del S.XX comenzó la presión para que este pueblo abandonase su tradicional forma de vida, pero los masai mostraron su oposición. El gobierno británico adquirió enormes superficies de su territorio.

La peste bovina, traída por los ingleses, afectó y causó la muerte del ganado. Más tarde Kenia y Tanzania intentaron que abandonasen el pastoreo y se integraran en la cultura de sus respectivos países como agricultores.

En la actualidad siguen ignorando reglamentos, leyes o mandatos oficiales que modifiquen sus costumbres, les prohíban ser guerreros o les obliguen a pagar impuestos.

3. ALIMENTACIÓN

Está basada en la leche y en la sangre de los bueyes que mezclan en ocasiones con la orina de los animales. Para extraer la sangre de los bueyes, hinchan la arteria yugular del animal mediante un garrote y luego disparan un dardo o flecha quemarropa (tiene la punta roma para que no desangre y haga daño al buey). Extraen en cada ocasión dos litros de sangre, después cierran la herida mediante un empaste con tierra y estiércol.

Casi nunca comen carne y menos si han bebido leche. Solo lo hacen por motivos festivos en el que se realiza el sacrificio de algún buey.

Ocasionalmente ingieren vegetales, pero nunca procedentes de tierras o árboles cultivados. Los vegetales que consumen son semillas o frutos de plantas silvestres. El régimen alimenticio de los guerreros reúne una serie de privilegios prohibiéndoles beber aguamiel y masticar tabaco.

4. RASGOS MASAIS

Las características físicas de los masais, fundamentalmente de origen sudanés, desfavorecía para la actividad guerrera, ya que son personas altas, fuertes y muy ágiles. Son concientes de que poseen una gran belleza y adornan profusamente su cuerpo con elegancia y coquetería, utilizando llamativos collares de cuentas, brazaletes y pendientes que corresponden con el corte de la oreja del buey o con un dibujo del hierro candente con que marcan su ganado.

Cuidan mucho su complicado y decorativo peinado, con trenzas largas a las que dan consistencia untando con grasa y barro cuyo color tiñe el pelo rojizo. Los guerreros llevan el pelo largo con una trenza que les cae por delante de la frente y otra que dejan caer sobre la espalda.

Son esbeltos y de facciones finas. Visten con telas de vivos tonos rojizos y azulados.

Las mujeres suele adornarse con multicolores cintas del pelo y con grandes collares de cuentas colocados uno tras otro. A veces se ciñen los brazos y los tobillos con gruesos filamentos de cobre.

Hombres y mujeres acostumbran a alargarse los lóbulos de las orejas, colgándose pesados pendientes y ornamentos de cuentas.

También suelen decorar artísticamente sus cuerpos con una mezcla de sebo de vaca y ocre, mineral rojo triturado hasta convertirlo en polvo fino.

5. SOCIEDAD

ESTRUCTURA SOCIAL

La etnia masai esta compuesta por los amburu, los arbusa, los baraguru y los masai. Estos últimos son el grupo principal dominando militar y socialmente a los demás.

El pueblo masai se divide en cinco clanes: los il-makesen, il-aiser, il-melelian, il-taarroseno e il-ikumai. Cada clan se divide en secciones que se distinguen entre las diferentes marcas de sus ganados.

Los herreros son el clan más bajo de la sociedad. Los kraal, poblados de los herreros, tienen muy mala reputación. Ser su vecino atrae a la muerte y la mujer casada con un herrero, tendrá hijos inválidos y perderá la razón.

No tienen jefes, aunque cada sección tiene un Laibon o líder espiritual.

  • Clases sociales:

Tienen relación con la edad. Una primera clase es la de los niños, la segunda esta formada por lo guerreros (desde los 15 hasta los 30) y la tercera esta constituida por los ancianos (responsables del orden político y religioso). Cada persona pertenece durante toda su vida al mismo grupo de edad con el que participo en los rituales de circuncisión.

Pasan por siete etapas o grupos de edad de las que cuatro corresponden a situación de guerreros: guerrero menor, guerrero mayor, superior menor y mayor superior.

Los intervalos entre las clases sociales se establecen en circos de siete años y medio. Cada una de ellas posee unos derechos y deberes específicos otorgados a través de rituales.

RITOS Y DERECHOS

Los ritos se relacionan con la edad o con los ciclos vitales, pero no con la muerte. En los masai, los niños vigilan el ganado. Cuando alcanzan los 16 años pasan a otro nivel mediante el rito de iniciación, que convierte a los muchachos en jóvenes guerreros o moran.

En esta ceremonia son circundados al amanecer y recluidos todos juntos (manyatta) para pasar un periodo de convalecencia. Se les viste con una túnica negra y les pintan la cara de blanco; normalmente se dedican a mendigar.

Cuando la herida esta cicatrizada cazan pájaros con los decorar su cabeza, convenientemente rapada. No se consideraran guerreros hasta que su pelo crezca y pueda ser recogido en pequeñas trenzas.

El primer acto que deben realizar para consagrarse definitivamente como guerreros y que forma parte de este ritual, es dar muerte a un león, armados exclusivamente con la lanza y el machete, con la que han de cortar la melena de la fiera para luego enarbolarla como señal de victoria en las lanzas festivas. Es símbolo de valor y a partir de este momento serán respetados.

Actualmente las leyes proteccionistas de la fauna en Kenia y Tanzania impiden estas ceremonias, con lo cual el rito esta extinguiéndose. Pero todavía algunos lo practican clandestinamente.

Los guerreros

Se dedican al pillaje y a la guerra. Los jóvenes guerreros serán alimentados por la madre, se les llevará prostitutas al poblado y donde habitan y llevaran una vida disciplinada con el objetivo de los buenos guerreros, ya que de ellos ha difundido la prosperidad de su pueblo a lo largo del tiempo.

Estos jóvenes guerreros desempeñaban continuamente la función de defensa del territorio, pero hoy en día se ocupan de las tareas más difíciles del pastoreo, de la caza y de las exhibiciones de valor y aunque algunos regresan a las escuelas tras la circuncisión.

Las armas son su tributo inseparable. Consiste en una lanza de hierro con mango de cuero, un sable o un cuchillo largo y un escudo, que suele estar que suele estar adornado con dibujos que identifican al clan de procedencia.

Aprenden las tradiciones y se ejercitan en la fuerza y en el valor.

Llevan esta vida durante quince años. Entonces se celebrará el rito Eunoto, es decir: grupo de edad después de guerrero para adquirir responsabilidades en la vida social del poblado (familia, hijos y ganado). A partir de este momento pueden casarse (siempre fuera del clan de al familia y a veces con varias esposas) y vivir con sus familias, así como fumar.

Para el Eunoto los guerreros, pintan sus rostros con pintura rojiza, símbolo de la ferocidad del guerrero .Dejan sus lanzas y solo van armados con largos palos. S e sacrifica algún buey en un recinto rodeado de chozas construidas por las madres de los guerreros y se celebras festivas danzas.

La ceremonia llaga a su momento más importante cuando las madres se disponen a cortar el cabello de sus hijos.

Este hecho simboliza que abandonan la condición de guerreros y que el vínculo materno se rompe para comenzar una nueva vida, tras lo cual un anciano les otorgará el primer consejo de adultos:

“Ahora que eres un adulto, arroja tus armas y en su lugar emplea la cabeza y la sabiduría”

Asumirán las tareas de proteger la casa, velaran por el suministro de agua de la comunidad y defienden el rebaño de animales salvajes y ladrones.

Los ancianos

A medida que pasan los años irán pesando cada vez más sus opiniones en la sociedad. Este culminará cuando el grupo pase a considerarse “ancianos”, ya que son ellos quienes tomaran todas las decisiones importantes, de forma igualitaria y reunidos en consejo.

La “edad de jubilación” de los masai son los sesenta y cinco años, a partir de ese momento se dedican a descansar, beber y jugar a un juego similar al de las damas, llamado “eskeshui”.

También existen ceremonias de inicialización o ritos para las mujeres como podremos ver en el siguiente apartado.

Las mujeres y el matrimonio

Llevan la cabeza rapada y pasan muchas horas charlando y confeccionando collares de abalorios.

Las mujeres están sometidas al dominio del hombre dentro de una sociedad patriarcal fuerte. Para convertirse en mujeres aptas para el matrimonio y la procreación, hay un rito de iniciación (al entrar en al pubertad) sufra la extirpación del clítoris y luego les enseñas la vida del ganado. Antes del momento de casarse viven mantenidas en el clan del padre, pudiendo relacionarse con los jóvenes guerreros que deseen. En la sociedad masai no esta mal vista la promiscuidad masculina y femenina.

Su matrimonio generalmente es decidido por el padre en su infancia o a veces antes del nacimiento, pero cuando esto no es así, se celebra feria de matrimonios donde los jóvenes buscan esposa. Por lo general, el elegido es mucho mayor que ella y tiene ya varias esposas.

Las mujeres se casarán con un hombre de otro clan para evitar los problemas de consanguinidad, aunque suelen tener un hijo antes del matrimonio.

La fase de comienzo de relaciones entre los jóvenes o el “enamoramiento” adquiere un carácter muy materialista, dando mucha importancia a la atención por la belleza física.

Para comunicar a las mujeres sus intenciones matrimoniales, el hombre hace sonar unas campanillas tantas veces como ganados tiene su padre. La dote del matrimonio se compone de tres vacas, un buey y dos ovejas.

Después de la boda, la mujer pasa a ser bien personal del hombre, formando parte de su patrimonio hasta el punto que es ofrecida en señal de hospitalidad pudiendo ser poseída por cualquier amigo guerrero del marido que este de paso por el poblado.

Abandonan la casa familiar para acompañar a su marido y construirá su nueva casa, utilizando barro y ramas cubiertas de excrementos de vacas, con la ayuda de las mujeres de su familia política. El marido puede tener más de una mujer, todas con el mismo status. También las mujeres, aún casadas y con conocimiento de su marido, pueden tener relaciones con otro hombre del mismo grupo de edad que su esposo. Entre sus derechos de esposa. Entre sus derechos de esposa se incluyen la exclusividad del ordeño de algunos animales y la asignación de las cabezas de ganado familiar a sus hijos.

Es bueno traer descendencia inmediatamente después de la boda, por lo que la mujer queda embarazada. Desde ese momento los masai no vuelven a mantener relaciones sexuales en el matrimonio hasta que los hijos hayan nacido. Después del nacimiento se celebra una fiesta en la que se sacrifican dos bueyes de la luz en su propia cabaña, a la que el marido no podía entrar hasta diez años después del parto. Tampoco pueden comer en casa hasta que su hijo haya dado los primeros pasos.

Un anciano bendecirá al niño escupiendo en su cabeza o pecho.

POLÍTICA

El sistema político masai esta descentralizado, se realizan reuniones de ancianos y discusiones públicas para decidir sobre los asuntos más generales. Lo más importante para ellos es el ganado.

6. VIDA

Viven en asentamientos llamados bomas, círculos de chozas hechas de ramitas y rodeadas por empalizadas para encerrar el ganado. Su vida cultural está llena de celebraciones, iniciándose con el nacimiento.

Cuando un masai cae enfermo, ha sufrido una circuncisión o está agotado, se le da de beber sangre de buey. Para obtenerla, agarran el animal y le atan una correa de cuero alrededor del cuello; luego retuercen la correa de modo que la vena yugular se abulte. Entonces clavan en la vena una flecha que lleva en la punta un pequeño trozo de madera para evitar que penetre demasiado y recogen la sangre en una calabaza. Una vez extraído un litro, ponen un poco de estiércol en la herida para hacer que la sangre coagule y sueltan al animal.

Los masai vivían en grupos familiares cuyas casas rodean a los rediles de ganado.

Luchan por sobrevivir manteniendo sus rasgos culturales propios, aislándose de las zonas más invadidas por la industria del turismo. Sienten desprecio por la agricultura, la consideran indigna e impura. Rechazan también los productos de la tierra cultivados como fuente alimenticia.

Viven arraigados a su ganado. En el idioma Maa, hombres y bueyes se designan de la misma manera. Para ellos, el ganado es el símbolo más representativo de riqueza y poder. Cuando entraban en relación con otras culturas las consideraban inferiores, llegando a la convicción absoluta de que ellos constituían una raza superior.

La carne de las reses provee a los masai de alimento y la leche y sangre de bebida. En un hábitat sin agua, la leche en forma de grasa se usa como medio de aseo.

En la comunidad masai, la importancia y posición social de un hombre se mide por la cantidad de animales e hijos que posee. De hecho, a un hombre que cuente con menos de 50 cabezas de ganado se le considera pobre. Con la ayuda de sus numerosos hijos y esposas, el masai espera llegar a alcanzar los 1000 ejemplares.

Los masai se agrupan para danzar, distribuyéndose en círculo, comienza a moverse cadenciosamente. Al intensificarse el ritmo, los pesados collares de cuentas de las muchachas golpean sus hombros al compás de la danza. Entonces uno a uno, los guerreros masai se sitúan en el centro, y dan unos espectaculares saltos verticales, los cuerpos rígidamente rectos, las manos pegadas a los costados, las rodillas juntas y un puñado de hierba fresca apretada bajo los sobacos. Pueden seguir bailando hasta que todos se hallan exhaustos.

Los jóvenes masai dedican horas a trenzar el pelo de los guerreros, signo de fortaleza. Las niñas también pasan por una ceremonia de iniciación que incluye la circunsición femenina. Su futuro matrimonio está pactado por sus padres desde pequeñas, pero como se ha dicho antes, desde el rito de iniciación se les permite relacionarse con los jóvenes guerreros que desean.

-Los niños masai: temprano en la mañana, el poblado retoma el bullicio. Los niños, cuya indumentaria se limita a cinturillas y collares de cuentas, juegan a pesar del frío. Su risa constituye un agradable sonido para los masai, quienes aman a sus hijos.

La crianza de los hijos es una labor comunitaria; cualquier persona mayor puede disciplinar y castigar a un niño desobediente. A los pequeños se les enseña a respetar a sus ancianos y a seguir las demás costumbres familiares, que no tardan en aprender. Pasan una infancia despreocupada, pero pasando el tiempo, las muchachas aprenderán a atender las tareas domésticas, y los muchachos a cuidar y proteger el ganado. Asimismo, los padres transmiten a sus hijos el conocimiento de las medicinas tradicionales y les enseñan los rituales.

7. RELIGIÓN

Estos pueblos se consideran como pueblos escogidos de Dios y creen que éste les enviará un Mesías. Además de esta coincidencia con las creencias Hamíticas también comparten la misma costumbre de abstenerse de beber leche al comer carne, así como las prácticas de la circunsición y clitoridectómia, el sistema de grupos de edad, el afeitado de las cabezas de las mujeres, la extracción de los dos dientes delanteros de la mandíbula inferior, la posición sentada conocida como posición de la garza y el uso constante de los interminables saludos y bendiciones.

Engai es el Dios Supremo. Hay dos aspectos diferentes en Ngai; Engai Narok, el Dios negro, el Dios bueno y benévolo; y Engai Na-nyokie, el rojo o vengativo.

En su familia diaria es fácil escuchar expresiones y oraciones que muestran su fe religiosa en la vida cotidiana.

Pueden reclamar las reses a cualquier otro pueblo y obligarles a entregar todo el rebaño. Son guiados por un sacerdote supremo, el Laibon, que se ocupa de ser el médico, adivino, consejero espiritual y experto en rituales. Tanta influencia con el Laibon, ha causado la creencia de los masai en que son la tribu perdida de Judá.

Para los masai no existe el más allá, por lo tanto no tiene sentido rezar o honrar a los muertos.

Practican la eutanasia con los enfermos; el sistema consiste en que los enfermos son llevados a la selva, donde quedan abandonados hasta que les sobreviene la muerte. Los masai suelen olvidar a los muertos y no practican ningún sistema de enterramiento, sólo los magos dejan señal de haber pasado por la vida dejando un pequeño túmulo allí donde mueren.

La hierba es sagrada y en la circunsición de las mujeres se esparce hierba sobre su cabeza.

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