Marx y su contexto

Tendencias filosóficas del siglo XIX. Filosofía marxista. Materialismo histórico. Conocimiento e ideología de Marx. Religión

  • Enviado por: Miguel
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 8 páginas
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MARX 2012

ÉPOCA CONTEMPORÁNEA

  • Contexto histórico sociocultural y filosófico de Marx

  • Vida y obras.

  • Líneas principales del pensamiento de Marx.

  • El problema del ser humano. La alienación.

  • El problema del conocimiento. La ideología.

  • El problema de la sociedad. El materialismo histórico.

  • El problema de Dios o la religión.

  • Contexto histórico sociocultural y filosófico de Marx

  • Las grandes cuestiones históricas del siglo XIX que más influyeron en el pensamiento de Marx fueron:

    • La consolidación de la sociedad industrial y el capitalismo que hacen surgir una clase trabajadora asalariada.

    • El problema de la desigualdad material extrema entre clases, que no había sido resuelto por las revoluciones burguesas.

    La situación de la clase trabajadora con unas condiciones muy duras de trabajo en las fábricas (jornada laboral excesiva, trabajo infrahumano de mujeres y niños, despido libre, sin jubilación, salario miserable, sin seguro ni cobertura por enfermedad o accidente laboral, condiciones de vida miserables, ignorancia y analfabetismo absoluto)

    Marx conocía de cerca estas situaciones y participó activamente en las luchas políticas de las clases trabajadoras que se unirán contra el estado burgués capitalista y formarán la Primera Internacional.

    En este siglo también se producirá la unificación italiana y alemana.

    Culturalmente el siglo XIX está dominado por el Romanticismo, movimiento que exalta el sentimiento, la imaginación, la intuición, la tradición popular, la naturaleza…

    La miseria, lucha y decadencia de ciertas clases sociales se reflejará en la novela realista y, posteriormente, en el naturalismo.

    Contexto filosófico

    El pensamiento de Marx se desarrolla a partir de la crítica a Hegel, a Feuerbach, al socialismo utópico y a las teorías económicas inglesas.

    * (Marx fue muy influido por Hegel, autor idealista que dominaba el mundo intelectual, político y religioso de Alemania en el siglo XIX. Sin embargo, Marx a diferencia de Hegel será materialista. Esto se debe a que perteneció a una interpretación de Hegel que destaca el materialismo, llamada la izquierda Hegeliana. El autor más importante de esta corriente que influyó en Marx fue Feuerbach.

    Marx transformó el idealismo de Hegel (las ideas mueven el mundo) en materialismo (la materia es lo que produce las ideas).

    Hegel es idealista y dialéctico, Feuerbach es materialista.

    Marx tomará de Hegel la dialéctica como ley que rige el movimiento de la materia. Marx afirma, en la línea defendida por Heráclito, que la contradicción y la superación de contrarios es la lógica que permite explicar el desarrollo de la materia.

    De Feuerbach, Marx toma el materialismo y como él, rechazará la explicación idealista de la historia subrayando el papel de los elementos materiales, pero entre estos, Marx destacará la economía.

    Los autores del socialismo utópico: Owen, Fourier, y Saint Simon influyen en Marx porque estos autores se dan cuenta del “antagonismo entre las clases” y de algunos elementos que actúan alterando la convivencia entre los hombres. Proponen cambios que atacan los fundamentos de la sociedad vigente: el fin de la ganancia privada y del trabajo asalariado. Sin embargo Marx los critica por imaginar todos estos autores, proyectos sociales abocados al fracaso por ilusorios o utópicos para cambiar la sociedad.

    Las teorías económicas de Adam Smith y David Ricardo, los economistas clásicos.

    Marx conoció a través de ellos los principios básicos del capitalismo, pero también denuncia los efectos destructivos que producía en la realidad social. La crítica fundamental de Marx es que no coincide riqueza general e individual. Además la libertad teórica o de derecho no siempre lleva consigo la libertad de hecho o real. Marx denuncia que se trató de ocultar con valores tan positivos como el de la libertad una forma de organizar la economía que de hecho se basa en la explotación y la injusticia social.

  • Vida y obras (1818-1883)

  • La vida de Marx transcurre a lo largo del s. XIX, un siglo que está marcado por la formación y consolidación de las sociedades industriales.

    Este proceso es contestado desde sus comienzos por una masa de obreros que se concentra en los principales núcleos urbanos y que protesta contra un sistema que defiende una fuerte productividad y la ley del máximo beneficio. Marx , después de unos años de formación intelectual en la izquierda hegeliana, ve la posibilidad de un cambio que mejore la organización social. Inicia una actividad que le lleva a una comprensión científica de la realidad y a una transformación revolucionaria de las condiciones sociales.

    Nace en Tréveris, Renania, región de Prusia (en Alemania). De padres judíos, convertidos al protestantismo. Estudia en Bonn y Berlín, donde toma contacto con la izquierda hegeliana. Abandona el derecho y se dedica a la filosofía. Forma parte de la redacción de la Gaceta Renana, periódico de la oposición liberal en la zona más industrializada de Alemania. A causa de la censura, le obligan a abandonar el periódico. Se casa y emigra a París, donde entra en contacto con socialistas y comunistas. Después se establecerá en Londres, donde vivirá hasta su muerte.

    Obras:

    • La Sagrada familia

    • Los Manuscritos

    • La Ideología Alemana

    • Tesis sobre Feuerbach

    • Manifiesto del partido comunista

    • El Capital

  • Líneas principales del pensamiento de Marx.

  • Para Marx no existe una naturaleza humana en general, el hombre se hace a sí mismo a través de la historia, la sociedad y transformando la naturaleza. El hombre es un ser activo, siendo el trabajo su actividad principal.

    Es en el trabajo donde el hombre se debería realizar como hombre, pero en las condiciones de división del trabajo y del trabajo asalariado sucede justo todo lo contrario: es donde se produce la alienación del hombre.

    Alienación o enajenación es perder algo que es propio y acaba pasando a otras manos ajenas. En el sistema burgués, el trabajador pierde: la fuerza de trabajo en unas jornadas interminables; el producto de su trabajo, que no ve ni aprecia ni disfruta, porque se convierte en un objeto para el mercado; a sí mismo, pues, se ve transformado en mercancía a cambio de un salario; pierde también su propia vida en una actividad agotadora que solo se mantiene para seguir en el trabajo.

    La alienación del trabajador solo puede ser superada con la abolición de la propiedad privada, que es la causa esencial de las contradicciones que entraña el modo de producción capitalista. La historia tiene que continuar hacia una sociedad sin clases, donde la tierra y los medios de producción sean propiedad colectiva.

    El concepto de ideología, el segundo de los conceptos fundamentales en el pensamiento del joven Marx, tiene un carácter claramente negativo. En sentido general, se puede afirmar que el término ideología se opone al de conocimiento científico, al de ciencia, pues, para Marx, la ideología es una interpretación deformada de la realidad, mientras que la ciencia es una interpretación adecuada y real de la misma.

    El origen de las ideologías se encuentra, según Marx, en las relaciones que los hombres mantienen entre sí y que son consecuencia de las relaciones que existen entre ellos en el proceso de la producción.

    Las relaciones de la de producción, o lo que es lo mismo, el nivel económico de una sociedad, constituyen la estructura de esa sociedad y determina las distintas superestructuras, es decir, los diversos procesos que se produce en la vida de esa sociedad, sean de carácter político o espiritual (los niveles político e ideológico).

    Las ideologías más importantes son, según Marx: la religión, el Estado, la filosofía (que hasta Marx sólo se dedicaba a interpretar la realidad sin transformarla), el derecho, la economía política y la organización social que comporta.

    Su supresión está supeditada a la desaparición de alienación en la relaciones de producción, puesto que ya no tendrá sentido la ocultación y el enmascaramiento de la realidad.

    Marx va a explicar la historia aplicando la dialéctica a las condiciones materiales de vida, a las fuerzas de producción. Esto es el materialismo histórico.

    La estructura económica constituye la base real de la sociedad. Tal estructura está constituida por las relaciones de producción, que son las relaciones que se establecen entre los hombres de acuerdo con su situación respecto a las fuerzas de producción. En una sociedad capitalista la burguesía posee los medios de producción y el trabajador sólo posee la fuerza del trabajo. La desigualdad entre trabajo y beneficio comporta la existencia de clases sociales antagónicas y la lucha de clases como fuente permanente de conflictos.

    La estructura económica condiciona o determina una superestructura constituida por las formas de conciencia o las formas ideológicas que no son sino el conjunto de representaciones y valores de la sociedad en un momento dado. La ideología dominante corresponde en cada momento a la ideología de la clase dominante, por ello tiende a justificar las estructura económica del momento.

    El conflicto estalla por el desarrollo normal de las fuerzas productivas, las cuales ya no encuentran un marco adecuado en las relaciones de producción. Se entra en fase de revolución social que transforma también la superestructura ideológica. Marx creía que el desarrollo del sistema capitalista llevaría a la superación de la sociedad burguesa y de la propiedad privada.

    La historia es conducida por el desarrollo de las fuerzas de producción, la principal de las cuales es el trabajo humano. El hombre es el principal actor de la historia. La historia sólo puede avanzar al precio de las contradicciones y luchas. En esta lucha las formas de conciencia -conciencia de clase- tienen un papel importante.

  • El problema del ser humano. La alienación.

  • Para Marx no existe una naturaleza humana en general, el hombre se hace a sí mismo a través de la historia, la sociedad y transformando la naturaleza. El hombre es un ser activo, siendo el trabajo su actividad principal. Hay que superar la concepción del hombre como un ser teórico que es una concepción griega, sociedad esclavista en la que el trabajo de transformación de la naturaleza está reservado a los esclavos. El trabajo pone al hombre en relación con la naturaleza y con los demás hombres.

    Marx se va a centrar en la alienación del trabajador en la sociedad capitalista.

    Es en el trabajo donde el hombre se debería realizar como hombre, pero en las condiciones de división del trabajo y del trabajo asalariado sucede justo todo lo contrario: es donde se produce la alienación del hombre.

    Alienación o enajenación es perder algo que es propio y acaba pasando a otras manos ajenas. En el sistema burgués, el trabajador pierde:

    • La fuerza de trabajo en unas jornadas interminables.

    • El producto de su trabajo, que no ve ni aprecia ni disfruta, porque se convierte un objeto para el mercado.

    • A sí mismo que se ve transformado en mercancía a cambio de un salario.

    • La existencia o la vida en una actividad agotadora que solo se mantiene para seguir en el trabajo.

    La alienación del trabajador solo puede ser superada con la abolición de la propiedad privada, que es la causa esencial de las contradicciones que entraña el modo de producción capitalista. La historia tiene que continuar hacia una sociedad sin clases, donde la tierra y los medios de producción sean propiedad colectiva.

  • El problema del conocimiento. La ideología.

  • El concepto de ideología, el segundo de los conceptos fundamentales en el pensamiento del joven Marx, tiene un carácter claramente negativo. En sentido general, se puede afirmar que el término ideología se opone al de conocimiento científico, al de ciencia, pues, para Marx, la ideología es una interpretación deformada de la realidad, mientras que la ciencia es una interpretación adecuada y real de la misma.

    El origen de las ideologías se encuentra, según Marx, en las relaciones que los hombres mantienen entre sí y que son consecuencia de las relaciones que existen entre ellos en el proceso de la producción.

    Las relaciones de la de producción, o lo que es lo mismo, el nivel económico de una sociedad, constituyen la estructura de esa sociedad y determina las distintas superestructuras, es decir, los diversos procesos que se produce en la vida de esa sociedad, sean de carácter político o espiritual (los niveles político e ideológico).

    Por tanto, es la realidad, el ser, entendiendo por tal la estructura material básica, la organización económica de una sociedad, la que determina las distintas formas de pensar que se dan en ella, la determina la conciencia general.

    Y como la relaciones de producción en la sociedad capitalista son alienantes, las ideologías son invenciones, tergiversaciones, formaciones nebulosas, imaginaciones, fantasías, -todas ellas son palabras que Marx utiliza para calificarlas- que reflejan y tratan de ocultar las contradicciones y problema reales que ocurren el que en el interior de la realidad. Son por tanto un mecanismo de "dominación y de opresión de las clases dominantes en una sociedad".

    Las ideologías más importantes son, según Marx: la religión, el Estado, la filosofía (que hasta Marx sólo se dedicaba a interpretar la realidad sin transformarla), el derecho, la economía política y la organización social que comporta.

    Su supresión está supeditada a la desaparición de la liberación económica. Únicamente cuando desaparece la situación de alienación en la relaciones de producción el reflejo de la estructura económica será un reflejo real, puesto que ya no tendrá sentido la ocultación y el enmascaramiento de la realidad.

    En cuanto a las funciones que desempeñan las en las ideologías, Althusser, en uno de los estudios más completos sobre el tema señala como los más importantes:

    • Representar de forma imaginaria la relación de los individuos con sus condiciones de existencia reales,

    • Reproducir deformadamente la realidad,

    • Cohesionar una estructura social,

    • Servir a la clase dominante en el ejercicio de sometimiento de la clase dominada.

  • El problema de la sociedad, el Estado, la política. El materialismo histórico.

  • La forma de entender la evolución de la materia, de la realidad, a través de sucesivas contradicciones se llama materialismo dialéctico y a su aplicación al desarrollo de la historia se llama materialismo histórico.

    Marx va a explicar la historia aplicando la dialéctica desde una perspectiva materialista, a las condiciones materiales de vida, a las fuerzas de producción.

    SUPERESTRUCTURA

    Formas de conciencia. (Jurídicas, políticas,…

    Ideología.

    Transformación posterior (más o menos rápida)

    ESTRUCTURA ECONÓMICA

    (Base real, material)

    Relaciones de producción (o de propiedad). Fuerzas productivas.

    El desarrollo de las fuerzas productivas produce el desajuste de las relaciones de producción. Contradicción.

    FASE DE EQUILIBRIO

    FASE DE REVOLUCIÓN

    • La estructura económica constituye la base real de la sociedad. Tal estructura está constituida por las relaciones de producción, que son las relaciones que se establecen entre los hombres de acuerdo con su situación respecto a las fuerzas de producción. Jurídicamente se expresan por las relaciones de propiedad. En una sociedad capitalista la burguesía posee los medios de producción (elementos no humanos de producción: maquinaria, fábricas tierra, materias primas) y el trabajador sólo posee la fuerza del trabajo. La desigualdad entre trabajo y beneficio comporta la existencia de clases sociales antagónicas y la lucha de clases como fuente permanente de conflictos. Los hombres se encuentran necesaria e independientemente de su voluntad formando un sistema de relaciones de producción.

    • El término fuerzas productivas comprende el trabajo -o fuerza de trabajo- y los medios de producción. Se mueven dentro del marco de las relaciones de producción.

    • La estructura económica condiciona o determina -no es una producción causal, además también hay influencia a la inversa, aunque mucho menor- una superestructura constituida por las formas de conciencia o las formas ideológicas que no son sino el conjunto de representaciones y valores de la sociedad en un momento dado. La ideología dominante corresponde en cada momento a la ideología de la clase dominante, por ello tiende a justificar las estructura económica del momento.

    • El conflicto estalla por el desarrollo normal de las fuerzas productivas, las cuales ya no encuentran un marco adecuado en las relaciones de producción. Se entra en fase de revolución social que transforma también la superestructura ideológica. Marx creía que el desarrollo del sistema capitalista llevaría a la superación de la sociedad burguesa y de la propiedad privada.

    • La historia no es conducida por la astucia de la razón -como pensaba Hegel- sino por el desarrollo de las fuerzas de producción, la principal de las cuales es el trabajo humano. El hombre es el principal actor de la historia. La historia sólo puede avanzar al precio de las contradicciones y luchas. En esta lucha las formas de conciencia -conciencia de clase- tienen un papel importante.

  • El problema de Dios o de la religión

  • Marx asume la crítica que había realizado Feuerbach en su libro “La esencia del cristianismo”, dándole categoría de superestructura o ideología y criticándole por haber olvidado la base material.

    El ser humano ha proyectado fuera de sí aquello que es lo más auténtico. Ha puesto en Dios aquello que es realmente el ser humano y que debería buscar en sí: el poderoso, el bueno, el justo, el creador, el señor de la naturaleza,…., es lo que el ser humano debería buscar en sí mismo y que ha proyectado fuera de sí, en Dios, y así el ser humano se aliena, se enajena, se hace extraño a sí mismo. Esta crítica realizada por Feuerbach es asumida por Marx pero al mismo tiempo criticada por olvidarse de su base material e histórica que está en las relaciones de producción: estas relaciones de producción han sido creadas por Dios (así dice la religión) y así deben mantenerse, cada uno debe asumir el lugar que le ha tocado. La felicidad y la justicia no son de este mundo, hay que esperar al más allá para conseguirlas.

    La religión es un ejemplo claro de esa superestructura que justifica la realidad histórica. (Dice en “Contribución a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel” (1844): “La inquietud religiosa es al mismo tiempo la expresión del sufrimiento real y una protesta contra el sufrimiento real. La religión es la queja de la criatura oprimida, el sentimiento de un mundo sin corazón y el espíritu de un estado de cosas desalmado. Es el opio del pueblo”).

    La religión es el opio del pueblo, le adormece para que no busque en este mundo y proyecte en el más allá pero, curiosamente, es la máxima expresión de la injusticia de este mundo.

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