Martín Fierro; José Hernández

Literatura hispanoamericana contemporanea del siglo XIX. Lírica y poesía gauchesca. Protesta y crítica social. Vida. Personajes

  • Enviado por: Camila Medina
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 15 páginas
publicidad
cursos destacados
Escritor
CCC
¿Te has visto en la necesidad de contar algo por escrito y no has encontrado las palabras adecuadas? ¿O no has sabido...
Solicita InformaciÓn

La Edad Media en su Recta Final: el Siglo XV
UNED
En el curso se tratarán aquellos aspectos que consideramos más relevantes del siglo XV, y también aquellos otros,...
Solicita InformaciÓn

publicidad

Análisis 1º parte del Martín Fierro

  • Investigar y elaborar un informe acerca del gaucho, su contexto histórico durante el siglo XIX, la literatura gauchesca (origen, evolución, representantes, características) y la biografía de José Hernández.

  • Analizar la 1º parte del Martín Fierro :

  • Elaborar el titulo de cada canto.

  • Caracterizar al protagonista, observar su evolución y ejemplificar con versos.

  • Analizar el canto VII. Observar consecuencias.

  • Caracterizar el personaje de Cruz.

  • Reflexionar sobre el final en el canto XIII.

  • Observen los distintos tipos sociales que aparecen: gaucho, indio, inmigrante, autoridades. Ejemplifica con versos.

  • 1)

    El gaucho.

    El gaucho es el protagonista de los poemas gauchescos y de las obras en prosa del mismo género.

    Según la aparición del gaucho en el Rió de la Plata hay algunas discrepancias: según algunos estudiosos los gauchos comienzan a existir recién en el siglo XVIII, cuando en virtud de ordenanzas del gobierno, los hombres libres y pobres optan por vivir en el campo, en una existencia nómada y transhumante, renunciando a la propiedad, la vida ordenada, el hogar, el amor permanente. Tiene tropilla y a veces ovejas, y cuando la necesidad los acucia, se contratan para empleos transitorios, arrimados, en las estancias. Casi todos ellos son criollos y muy pocos mestizos.

    La otra tesis los considera individuos sin oficio, que vivía holgazanamente de las vaquerías y pillerías, para tener así la comida segura, sobre todo en la provincia de Bs As, ladrones de vacunos y yeguarizos, a quienes había que forzar por la ley para obligarlos a trabajar o servir al desarrollo y seguridad del país.

    Habitaban las extensas llanuras a ambos lados del Rió de la Plata y desde el límite con la Patagonia, hasta el Estado de Rió Grande del Sur de Brasil, por el norte. Mas que una raza señalaba un tipo de vida. Recorrían la llanura dedicados a la caza del abundante ganado cigarrón. El caballo era su medio de transporte y se mostraba habilidisimo en el manejo de las boleadoras, el lazo y el cuchillo durante las vaquerías.

    El comercio de carne y cueros fue su sustento hasta que la insaciable demanda de estos productos por parte de europeos y portugueses en Brasil, la competencia con los indios y el inicio de actividades agrícolas en la llanura diezmaron los ganados cimarrones.

    Participo en las luchas por la independencia, en el periodo rivadaviano fue confiscado a la defensa la frontera de Bs As como consecuencia de la Ley del Vago; sirvió en las filas de distintos caudillos federales; durante la presidencia de Sarmiento, se vio forzado a la participación en la Guerra de la Triple Alianza, y también obligado a la lucha contra los indios en la frontera. Otros entraron a trabajar como peones en saladeros y en las primeras haciendas.

    Contexto histórico durante el S XIX.

    El gobierno de Rosas, con una retórica federal, solidifico el poder económico y político de Bs As a través de un régimen centralista. A partir de su derrota en la batalla de Caseros, en 1852, y tras el breve liderazgo de Justo José de Urquiza, la hegemonía de Bs As se acentuó, a medida que se afianzaba la política económica liberal que termino por destruir la industria local y regional.

    Tras la batalla de Pavón en 1861, se impusieron los ideales de los liberales porteños. Bartolomé Mitre subió al poder y, con el, comenzó a luchar contra los montoneros en el interior y contra los indios en la frontera. El desarrollo del ferrocarril, establecido en 1857, la pacificación del interior y el establecimiento de las comunicaciones entre las provincias a través de caminos y postas, la difusión de la enseñanza, el telégrafo, la inmigración y la centralización del poder fueron los principales factores que transformaron al país.

    A mitre lo sucedió Sarmiento, cuya presidencia, además de estar signada por numerosas medidas progresistas en materia de comunicaciones, educación, navegación fluvial y desarrollo de las ciencias, se vio sacudida por la Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay. Fue un enfrentamiento largo y sangriento, que tuvo graves consecuencias económicas y sociales. La participación forzada en esta guerra, las luchas contra los malones en la frontera y las epidemias diezmaron a los habitantes de la campaña, los gauchos.

    Origen, y evolución de la literatura gauchesca.

    Esta manifestación surge a través de una corriente genuina que hacia fines del S XVIII encuentra expresión en los primeros payadores (hombre de campo que reúne a un auditorio formado por un grupo de paisanos amigos, a los cuales refiere, con un dejo folclórico, el espontáneo discurrir de versos de improvisación).

    En sus comienzos, fue considerada fuera de toda orbe cultural, unida únicamente al ambiente básico de la gente rural. Esta poesía era colectiva, oral, tradicional y anónima, y se nutria de la vida, cantos y costumbres del gaucho.

    Era impensable que esta forma de expresión, que solo había nacido en la necesidad del hombre de campo de expresar sus sentirse y cuitas, ingresara en el claustro de las letras cultas.

    Poco a poco algunos escritores románticos comenzaron a prestar cierta atención a estos cantares. También les llamo la atención la idiosincrasia del gaucho, circunstanciado en las raíces mas profundas del ámbito rural. Pero la adopción del personaje del gaucho como de su registro oral por parte de los escritores letrados tuvo dos motivos principalmente ligados al desarrollo político y cultural de la nación. Por un lado, la necesidad de apelar a un publico iletrado que participaba activamente en las luchas militares y políticas de los años posteriores a la independencia, y por el otro, el deseo de diferenciarse de la literatura culta de origen europeo, creando una expresión que fuera signo de una identidad artística y cultural propia del país.

    Características de la literatura gauchesca.

    Surge hacia fines del S XIX dentro de las letras rioplatenses.

    Responde en su raigambre a la transmisión oral de los payadores de fines del S XVIII y XIX.

    La temática esta ligada al ámbito rural y a la vida y costumbre del gaucho.

    Recoge elementos simbólicos inherentes a la idiosincrasia gauchesca: el mate, el poncho, el caballo, el rancho, etc.

    Emplean algunos autores el habla natural del gaucho, y otros la lengua culta pero siempre el motivo inspirador es el gaucho y su hábitat.

    Se escribe mayormente en décimas o cuartetas.

    Muchas veces esta presente el tema de la libertad y la coerción social.

    Representantes clave.

    Bartolomé Hidalgo (1788-1822): conocido también como el primer autor gauchesco propiamente dicho. Inicia la forma dialogada que será una constante en la poesía gauchesca y que tiene sus modelos en las payadas populares y anónimas.

    Hilario Ascasubi (1807-1875): siguió la brecha abierta por Hidalgo. Utilizo el seudónimo de Paulino Lucero y Aniceto el Gallo. Sus poemas se tiñeron con la vena política de sus composiciones.

    Estanislao del Campo (1834-1880): con su poema Fausto, en lugar de presentar la vida del gaucho tamizada por la visión del hombre culto, en esta obra se lee la alta cultura a través del filtro, la interpretación y lenguaje del gaucho.

    Biografía de José Hernández.

    Nació el 10 de Noviembre de 1834, en la Chacra de Pueyrredón ,en el caserío de Perdriel, partido de San Martín, provincia de Buenos Aires. A la edad de 4 años José ya leía y escribía, y cursó su escolaridad en el Colegio de Don Pedro Sánchez.

    Cuando tenía 9 años, a causa de una enfermedad y ya con su madre fallecida, los médicos recomendaron a su padre (capataz de las estancias de Rosas) que lo llevara a vivir al campo. Se trasladaron entonces al sur de la provincia, al poblado de Camarones. Fue allí donde entró en contacto con el estilo de vida, las costumbres, la lengua y los códigos de honor de los gauchos. Vive 9 años en el campo y tiene participación en varios enfrentamientos con los indios, que en aquel entonces ocupaban gran parte de la provincia de Buenos Aires.

    En marzo de 1857 se instala en ciudad de Paraná donde conoce a Carolina González del Solar, con quien se casa el 8 de Junio de 1863 y luego tiene 7 hijos: seis mujeres y un varón.

    Con el correr de los años, José Hernández se transformó en un autodidacta, y a través de sus numerosas lecturas adquirió unas claras ideas políticas.

    Entre 1852 y 1872, durante una época de gran agitación política en el país, defendió la postura de que las provincias no debían permanecer ligadas a las autoridades centrales, establecidas en Buenos Aires. En 1871 se exilia al Brasil.

    Se desempeño como Diputado (1879) y como Senador por la Provincia de Buenos Aires ( 1881).

    Su inicio en la literatura fue con algunas composiciones poéticas cultas, sin mayor fortuna. El 28 de noviembre de 1872 el diario “La República” anuncia “El gaucho Martín Fierro” (Martín en honor de Martín Güemes) y lo publica en forma de entregas. En diciembre aparece editado por la imprenta “La Pampa”, precedida por una importante carta del autor a su amigo y editor Don José Zoilo Miguens. La obra comenzó a venderse en las zonas rurales. Era leída en grupo, en fogones o pulperías y su gran éxito se debió a que pintaba con veracidad las vicisitudes del gaucho y los paisanos se reconocían en la desgracia del protagonista. En 1879 se publica la continuación de la obra, llamada “La vuelta de Martín Fierro”, en una edición ilustrada por Carlos Clérice. Ambas partes conforman el “Martín Fierro”, extenso poema nativo calificado de obra maestra en su género, que logra la interpretación sociológica de una época y de una sociedad, aúna lo lírico, lo descriptivo, lo satírico y lo épico, alcanzando los caracteres de una epopeya.

    El 21 de Octubre de 1886 muere en su quinta de Belgrano (Buenos Aires). Sus últimas palabras fueron: “Buenos Aires... Buenos Aires...”
    En su homenaje, el 10 de noviembre (aniversario de su nacimiento) se festeja en la Argentina el Día de la Tradición

    2) a)

    I- Nacido para cantar y ser libre.

    II- Aquellos tiempos buenos.

    III- La vida sirviendo al gobierno.

    IV- Servicio a cambio de humillación.

    V- La frontera gringada.

    VI- Fierro desertor y sin familia.

    VII- Desertor y matrero.

    VIII- La desgracia de ser gaucho.

    IX- La ayuda de Cruz.

    X- Cruz y su mujer.

    XI- Las consecuencias de ser gaucho.

    XII- Una identidad compartida.

    XIII- La única salida.

    b)

    El protagonista de la obra es el gaucho Martín Fierro. El cuenta su vida, acompañándose con la guitarra. Es un gaucho de la pampa bonaerense. Un hombre honrado que es victima de injusticias y abusos por parte de las autoridades de la campaña, lo que ha condenado a la miseria, al crimen, a la persecución y a la soledad.

    Con respecto a su evolución, yo no la llamaría así, ya que de una forma de vivir tranquila y rodeado de afecto pasa a ser desertor, matrero y tiene que vivir la vida huyendo condenado a la soledad. Su vida ha ido en retroceso.

    […]

    Yo he conocido esta tierra
    en que el paisano vivía
    y su ranchito tenía
    y sus hijos y mujer…
    era una delicia el ver
    como pasaba sus días.

    Entonces… cuando el lucero
    brillaba en el cielo santo,
    y los gallos con su canto
    nos decían que el día llegaba,
    a la cocina rumbiaba
    el gaucho… que un encanto.

    […]

    Y verlos al cair la tarde
    en la cocina riunidos,
    con el juego bien prendido
    y mil cosas que contar,
    platicar muy divertidos
    hasta después de cenar.

    Y con el buche bien lleno
    era cosa superior
    irse en brazos del amor
    a dormir como la gente,
    pa empezar el día siguiente
    las fainas del día anterior.

    […]

    Yo he sido manso primero,
    y seré gaucho matrero;
    en mi triste circunstancia,
    aunque es mi mal tan projundo,
    nací y me he criado en estancia.
    Pero ya conozco el mundo.


    Ya les conozco sus mañas,
    le conozco sus cucañas;
    sé como hacen la partida,
    la enriedan y la manejan;
    deshaceré la madeja
    aunque me cueste la vida.


    Y aguante el que no se anime
    a meterse en tanto engorro
    o si no aprétese el gorro
    y para otra tierra emigre;
    pero yo ando como el tigre
    que le roban los cachorros.


    Aunque muchos creen que el gaucho
    tiene alma de reyuno,
    no se encontrará a ninguno
    que no le dueblen las penas;
    mas no debe aflojar uno
    mientras hay sangre en las venas.

    […]

    c)

    Canto VII: Martín Fierro es considerado vago y entran a perseguirlo. Estaba solo y en la miseria y supo que había un baile donde encontró varios amigos. Vio llegar una morena y la ofendió (… va-ca-yendo gente al baile) y el moreno que venia con ella había estado juntando rabia pero Fierro lo ofende también a el (por-r-rudo que un hombre sea nunca se enoja por esto…)

    Luego el moreno se le viene encima a Fierro y este último lo mata. Luego se entera que al finao ni lo velaron y sin rezarle lo enterraron, y a Fierro a veces le dan ganas de sacar los huesos y enterrarlo en el camposanto.

    El actúa así como resentimiento hacia los demás por su resentimiento. Será con los demás como fueron con el, que no tuvieron compasión alguna.

    d)

    Cruz era un hombre valiente y fiel a su destino.

    […]

    No hay juerza contra el destino
    que le ha señalao el cielo,
    y aunque no tenga consuelo,
    ¡aguante el que está en trabajo!
    ¡Nadies se rasca pa abajo,
    ni se lonjea contra el pelo!

    […]

    No le temía a la muerte.

    […]

    Yo nunca me he de entregar
    a los brazos de la muerte;
    arrastro mi triste suerte
    paso a paso y como pueda,
    que donde el débil se queda
    se suele escapar el juerte.

    […]

    Era un hombre valiente.

    […]

    A mí no me matan penas
    mientras tenga el cuero sano;
    venga el sol en el verano
    y la escarcha en el invierno
    ¿por qué afligirse el cristiano?


    Hagámosle cara fiera
    a los males, compañero,
    porque el zorro más matrero
    suele cair como un chorlito;
    viene por un corderito
    y en la estaca deja el cuero.

    [...]

    Considera que si la mujer no es “calavera”, es la mejor compañera.

    […]

    Quién es de una alma tan dura
    que no quiera una mujer!
    Lo alivia en su padecer:
    si no sale calavera
    es la mejor compañera
    que el hombre puede tener.


    Si es güena, no lo abandona
    cuando lo ve desgraciao,
    lo asiste con su cuidao,
    y con afán cariñoso,
    y usté tal vez ni un rebozo
    ni una pollera le ha dao.


    ¡Grandemente lo pasaba
    con aquella prenda mía,
    viviendo con alegría
    como la mosca en la miel!
    ¡Amigo, qué tiempo aquel!
    ¡La pucha, que la quería!

    e)

    Canto XIII: Es el ultimo canto de la obra, donde Fierro y Cruz se dan cuenta que son gauchos “del mesmo palo”. Pide perdón a Dios porque aunque tantos bienes le dio el será cruel con los crueles y le reprocha que los males que le dio igualaban a los bienes.

    Luego ambos deciden ir a tierra de caciques,porque estos amparaban a los cristianos que iban por cuenta propia, porque allí pasarían menos males. Finalmente el cantor de un golpe al instrumento lo hace astillas contra el suelo y da así paso al autor siguiendo un esquema tradicional de la gauchesca.

    El autor cuenta que entraron Fierro y Cruz por el desierto y que al primero le corrieron lágrimas por la cara cuando miro las ultimas poblaciones.

    Dando fin al relato el autor se despide.

    […]

    Pero ponga su esperanza
    en el Dios que lo formó;
    y aquí me despido yo
    que he relatao a mi modo
    MALES QUE CONOCEN TODOS,
    PERO QUE NAIDES CONTÓ

    f)

    Gaucho:

    No existe el gaucho individual, si el general; todos son victimas de la discriminación y el abuso.

    […]

    Estaba el gaucho en su pago
    con toda siguridá,
    pero aura… ¡barbaridá!,
    La cosa anda tan fruncida,
    que gasta el pobre la vida
    en juir de la autoridá

    […]

    Y al punto dese por muerto
    si el alcalde lo bolea,
    pues ahí nomás se le apea
    con una felpa de palos;
    Y después dicen que es malo
    el gaucho si los pelea.


    Y el lomo le hinchan a golpes,
    y le rompen la cabeza,
    y luego con ligereza,
    ansí lastimao y todo,
    lo amarran codo a codo
    y pa el cepo lo enderiezan.


    Áhi comienzan sus desgracias,
    áhi principia el pericón,
    porque ya no hay salvación,
    y que usté quiera o no quiera,
    lo mandan a la frontera
    o lo echan a un batallón.


    Ansí empezaron mis males
    lo mesmo que los de tantos;
    si gustan… en otros cantos
    les diré lo que he sufrido,
    después que uno está… perdido
    no lo salvan ni los santos.

    […]

    Indio:

    Los considera individuos crueles, fríos, sin moral, tolerancia ladrones, asesinos, que con solo verlos sembraban el terror. También describe las habilidades del indio con las armas que este utilizaba.

    […]

    pues donde dentra,
    roba y mata cuanto encuentra
    y quema las poblaciones.


    No salvan de su juror
    ni los pobres angelitos;
    viejos, mozos y chiquitos
    los mata del mesmo modo:
    que el indio lo arregla todo
    con la lanza y con gritos.


    Tiemblan las carnes al verlo
    volando al viento la cerda,
    la rienda en la mano izquierda
    y la lanza en la derecha;
    ande enderieza abre brecha
    pues no hay lanzazo que pierda.

    […]

    Inmigrantes:

    Si bien los inmigrantes perjudicaron al gaucho porque competían con ellos en el trabajo de la tierra, aquí los únicos extranjeros nombrados son los gringos que estaban en la frontera, a los cuales trataba de inservibles, ignorantes, delicados, tacaños y maricas.

    […]

    frontera
    gringada que ni siquiera
    se sabe atracar a un pingo.
    ¡Si creerá al mandar un gringo
    que nos manda alguna fiera!


    No hacen más que dar trabajo,
    pues no saben ni ensillar;
    no sirven ni pa carniar:
    y yo he visto muchas veces
    que ni voltiadas las reses
    se les querían arrimar.


    Y lo pasan sus mercedes
    lengüetiando pico a pico
    hasta que viene un milico
    a servirles al asao-
    y eso sí, en lo delicaos,
    parecen hijos de rico.


    Si hay calor, ya no son gente;
    si yela, todos tiritan;
    si usté no les da, no pitan
    por no gastar en tabaco,
    y cuando pescan un naco
    uno al otro se lo quitan.

    […]

    Autoridades:

    Aparecen como personas traicioneras que se abusan del gauchaje. Son intolerantes, violentos, mentirosos, juegan con la esperanza de los ignorantes.

    […]

    Y al punto dese por muerto
    si el alcalde lo bolea,
    pues ahí nomás se le apea
    con una felpa de palos;
    Y después dicen que es malo
    el gaucho si los pelea.


    Y el lomo le hinchan a golpes,
    y le rompen la cabeza,
    y luego con ligereza,
    ansí lastimao y todo,
    lo amarran codo a codo
    y pa el cepo lo enderiezan.

    […]

    Al mandarnos nos hicieron
    más promesas que a un altar,
    el juez nos jue a proclamar
    y nos dijo muchas veces:
    muchachos, a los seis meses
    los van a ir a relevar.

    Yo primero sembré trigo
    y después hice un corral,
    corté adobe pa un tapial,
    hice un quincho, corté paja...
    ¡la pucha que se trabaja
    sin que le larguen un rial!.

     


    Y es lo pior de aquel enriedo
    que si uno anda hinchando el lomo
    se le apean como un plomo...
    ¡quién aguanta aquel infierno!
    si eso es servir al gobierno,
    a mí no me gusta el cómo.