Martín Fierro; José Hernández

Literatura hispanoamericana contemporánea del siglo XIX. Lírica y poesía gauchesca: Rafael Obligado. Protesta y crítica social. Secuelas románticas

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intercambio espiritual entre la naturaleza y el poeta, y entre el poeta y las otras almas humanas, aspiración infinita a Dios;

Sentimiento de la religión: tendencia a Dios, que está asociado al hambre (diezmo) y a la naturaleza (panteísmo); creencia en el demonio, Satán y el Ángel Caído, inclinación hacia el Dios cristiano por encima de dogmas y del credo;

Sentimiento del amor: el amor es el principal sentimiento, porque no es racional; es una forma de culto a Dios, y debe ser idealizado y ennoblecido; la mujer es un motivo fundamental en la vida humana, y por su gran capacidad racional, puede ser ángel o demonio; como derivado de una fuente divina el amor tiene prevalencia sobre la tradición y las normas o perjuicios sociales;

Otros contenidos del ideario romántico: dolorismo, optimismo, ensoñación, visiones, música, gigantismo, sepulcralismo y “byronismo”;

Ideología: libertad, democratismo vago, progresismo, cientificismo, feminismo, revolución;

Géneros preferidos: la poesía, la novela histórica, la novela indianista, el drama (mezcla de tragedia y comedia); la prosa autobiográfica; la “tradición”; el cuento;

Lengua: independencia idiomática: la lengua propia.

Rafael Obligado nació en un hogar de antiguo cuño porteño, el 27 de enero de 1851. Su infancia y su adolescencia transcurrieron, casi íntegras, en una estancia de sus padres - don Luis Obligado y Saavedra y doña María Jacinta Ortiz Urién - a orillas del río Paraná. Inicia estudios en la Facultad de Derecho, pero los abandona en breve. Su vocación lo lleva al estudio de los clásicos, antiguos y españoles, "ansioso de lograr, dice su hijo Carlos, el dominio de la expresión sobria y limpia, que no solía preocupar suficientemente a los jóvenes poetas de su generación".

Pasó gran parte de su infancia en la casa que la familia tenía a orillas del Paraná, donde aprendió a querer al paisaje, a sus criaturas y a la naturaleza.

Fue un poeta romántico, continuador de Echeverría en lo referente al tratamiento del tema gauchesco en lengua culta. Lo dicho se refleja en Santo Vega (1883), poema escrito en décimas, en el que narra como este payador fue vencido por Juan Sin Ropa, quien representa al progreso que superará al país tradicional.

El paisaje familiar deja en él huella muy honda, tal como la vemos en las Poesías, aparecidas en 1885, que se ampliarán más tarde. Muy corta, es verdad, pero ella basta para discernir a Rafael Obligado un lugar alto y de honor en Hispanoamérica.

Ya entrado en años se casa en 1886; tres años después, en 1889, le nombran correspondiente de la Academia Española. Viaja muy poco, sin alejarse mucho de su patria, y, en uno de estos viajes por las provincias mediterráneas argentinas, recoge los elementos de sus Leyendas.

Es uno de los fundadores de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y su consejero y vicedecano en varias oportunidades. De ella recibe, en 1909, el doctorado Honoris Causa. Sus últimos treinta años nos lo muestran alejado de toda labor literaria. Siente vacilar su salud y se traslada a Mendoza hacia fines de 1919. Su existencia, dividida entre el estudio y la meditación, el hogar y el manejo de sus posesiones rurales y su fortuna, se extingue allí el 8 de marzo de 1920. Sus restos descansan en su ciudad natal: Buenos Aires.

Es un género literario escrito por lo general en lenguaje rústico y tiene como artista principal al Gaucho.

Fue el uruguayo Bartolomé Hidalgo (1788-1823) al que se considera iniciador del género. Entre sus obras podemos citar "Diálogos Patrióticos" o sus "Cielitos". La literatura gauchesca nace hacia el siglo XVIII en el Río de la Plata, su difusión llega al último tercio del siglo XIX.

Refleja actitudes como el culto por las armas, la habilidad del jinete y el sentimiento de libertad. No debe confundirse la literatura gauchesca con la tradicional, que habla de canciones, rondas, villancicos, héroes legendarios, caballeros, reyes, pastores, etcétera, que es la poesía que trajeron los españoles en el siglo XVI.

En el 1er tercio del siglo XIX surgen los payadores, que en un mundo analfabeto, sin iglesia, sin presión social, eran los letrados, maestros, periodistas y predicadores. Concolorcorvo ya los nombra en su "Lazarillo de los ciegos caminantes" hacia 1772.

En el sainete "El amor de la estanciera" de 1787 se quiere llevar la vida de estancia a la escena. Aquí se utilizan el habla tradicional y el que hacer del gaucho (enlazar, jinetear, voltear, etcétera). Y el tema gauchesco se vuelca hacia el caballo, parte del alma del gaucho.

Referencias y semejanzas entre la literatura gauchesca, nativismo y folklore

Gauchesco

Nativista

Folklórico

Lenguaje

Rústico

Común

Común

Temas

Rústicos

Rústicos

Humanistas

Autor

Letrado

Letrado

Anónimo

Difusión

Imprenta

Imprenta

Canto

Versificación

Arte mayor y menor

Arte mayor y menor

Arte menor

Para poder observar el desarrollo de la literatura gauchesca podemos decir que el tema político nace y se traslada de:

Bartolomé Hidalgo (Cielitos) a

Hipólito Ascasubi (Paulino Lucero),

Antonio Lussich (Los 3 gauchos orientales),

José Hernández (Martín Fierro)

Y del poema o diálogo a la descripción completa, para fuente novelística:

Bartolomé Hidalgo (Diálogos)

Hipólito Ascasubi (Santos Vega o los mellizos de la flor)

Estanislao del Campo (Fausto)

José Hernández (Martín Fierro).

Acostumbrado a andar por la pampa en su caballo, enlazando el ganado cimarrón para subsistir, el gaucho se vio profundamente afectado por las transformaciones económicas que se produjeron a mediados del siglo XIX como resultado de la modernización del país. Las tierras, generalmente pertenecientes a familias adineradas, comenzaron a ser alambradas por sus propietarios, ya no era posible para los gauchos andar libremente por ellas como lo hacían antes.

Esta situación se vio agravada por un componente político: la “ley de leva”, que era una disposición que permitía a la policía de la campaña detener a todo aquel que no estuviera trabajando en alguna estancia como peón y enviarlo a la frontera a luchar contra los indios. De ahí que al gaucho sin papeleta de conchabo, es decir sin comprobante de trabajo, se lo denominaba “gaucho malo” o “gaucho matrero”, como si solo por eso fuera un delincuente. La arbitrariedad del reclutamiento de gauchos para el servicio en la frontera fue grande y dio lugar a una serie de injusticias, ya que no solo eran reclutados los gauchos sin conchabo, sino también aquellos que, por capricho de la autoridad local, tenían su propio rancho y una familia. En muchas ocasiones, el gaucho escapaba, y se convertía, de ese moda, en un desertor al que perseguían las partidas de policías con las que se enfrentaban cuerpo a cuerpo.

Paulatinamente, estas circunstancias hicieron desaparecer al gaucho de la campaña. Muchos murieron en la lucha contra el indio, otros en distintas guerras en las que participo el país en el siglo XIX. Debido a la dificultades crecientes para sobrevivir en el campo, en las tres últimas décadas del siglo una buena parte de los gauchos se trasladó a los suburbios de la ciudad de Buenos Aires, con los inevitables cambios en el tipo físico y en las costumbres que implica la vida en la ciudad.

Hacia principios del siglo XIX se describía el contexto socio-cultural del gaucho como un campesino acostumbrado a andar con la barba siempre crecida, inmundo, descalzo, y aun sin calzones, con el poncho usándolo de tapalotodo como única vestimenta, sin sensibilidad y casi sin religión. En fin la apreciación del gaucho frente a la sociedad de esa época no era muy buena teniendo estas característica como referencias.

José Hernández nació en 1834 y murió en 1886, poeta y federalista argentino, su gran poema Martín Fierro, considerado un clásico de su país, cantó la independencia, el estoicismo y el coraje del gaucho.

No se tienen muchos datos sobre la infancia de Hernández, aunque parece ser que una enfermedad de la adolescencia le obligó a vivir en las pampas. Allí fue donde entró en contacto con el estilo de vida, la lengua y el código del honor de los gauchos.
Autodidacta, adquirió una sólida ideología política a través de sus numerosas lecturas. Su postura federal y reformista le llevó a enfrentarse con Sarmiento. Entre 1852 y 1872, durante una época de gran agitación política, defendió la idea de que las provincias no debían permanecer ligadas a las autoridades centrales, establecidas en Buenos Aires. Participó en la última rebelión gaucha, la del general Ricardo López Jordán, un desdichado movimiento que finalizó en 1871 con la derrota de los gauchos y el exilio de Hernández a Brasil. Con la victoria de Nicolás Avellaneda, pudo regresar a Argentina en 1874. Vivió en Buenos Aires y continuó su lucha por otros medios: fundó el periódico Revista del Río de la Plata, en el que defendió posturas federalistas, y desempeñó los cargos de diputado y senador de la provincia de Buenos Aires.

Martín Fierro fue escrito en dos partes. En 1872, José Hernández publicó El gaucho Martín Fierro, más conocida como “La Ida” debido al título lo que le puso a la segunda parte, La vuelta de Martín Fierro, publicada siete años después, en 1879.

La ida:

El protagonista, martín Fierro, se presenta como un gaucho cantor y empieza a relatar su vida: cómo pasó de ser un paisano que tenía un rancho, una mujer y dos hijos, a ser un gaucho matrero perseguido por la justicia. Cuenta su vida feliz en el pasado, cuando trabajaba en una hacienda, hasta que un representante de la autoridad lo recluta para ir a la frontera a luchar contra los indios.

En su canto, Fierro denuncia las injusticias del servicio de fronteras, donde pasa tres años de privaciones tras los cuales decide huir. A su regreso al rancho, no encuentra nada: su mujer y sus hijos se habían ido para poder subsistir. Allí comienza entonces su vida matrera, huyendo de la justicia por desertor y enfrentando a otros gauchos con facón en las pulperias.

Finalmente, un día una partida de policía lo encuentra y Fierro les hace frente, ayudado por el sargento Cruz, un miembro de la partida que se cambia de bando. Tras vencer a la policía, Cruz le cuenta a Fierro su historia y después, los dos juntos deciden escapar al desierto, como se llamaba en esos tiempos a la tierra donde vivían los indios.

La Vuelta

La vuelta con el regreso de Martín Fierro de las tolderías. El gaucho narra su vida entre los indios, la muerte de Cruz y el camino de retorno a la campaña, donde se entera de que la justicia ya no lo persigue. Pero también se entera de le muerte de su mujer y se reencuentra con sus dos hijos, quienes cuentan a su turno su propia historia; el mayor de ellos narra sus aventuras y el tiempo que estuvo en la penitenciaría, y el menor refiere sus andanzas bajo la tutela del Viejo Vizcacha, un menesteroso sucio e ingenioso, que solía darle famosos consejos.

Además, hay otro personaje que relata su vida: Picardía, un gaucho joven que resulta ser hijo de Cruz. Una vez narrada todas estas historias, tiene lugar una payada, es decir un enfrentamiento cantado, entre Fierro y el Moreno, en la cual vence el primero. Finalmente, Fierro da a sus hijos una serie de consejos acerca de cómo actuar en la vida e insertarse en la sociedad.

Estructura

No se registra aquí el orden tradicional de la estructura narrativa (introducción, nudo y desenlace) en forma definida, aunque se puede señalar, en la primera parte:

un principio o introducción: el primer canto;

un nudo: desde el Canto II hasta el XII inclusive, cuyo clímax está dado por el momento en que Fierro regresa de la frontera;

un desenlace: el Canto XIII.

En la segunda parte, la introducción corresponde al Canto I, en el cual pide atención y dice que a su historia “le faltaba lo mejor”. Esto suprime en cierto modo el desenlace de la primera parte y se entreteje con el nudo, constituido por la vida en la toldería, cuyo punto culminante lo marca el episodio de la cautiva. El desenlace de esta segunda parte es el de la obra completa: la dispersión del protagonista y sus hijos.

El Martín Fierro esta compuesto por versos octasílabos que se organizan en sextinas (aunque esta organización no sea regular y el primer verso se deje suelto).

La primera parte se conoce como el Gaucho Martín Fierro comprende 2.316 versos que se agrupan en 13 cantos, donde intervienen como narradores el gaucho Martín Fierro, el Sargento Cruz y José Hernández, siendo publicada en 1.872.

La segunda parte que se conoce como la Vuelta de Martín Fierro, publicada en 1.879 siete años después se estructuro de la siguiente manera con una introducción o prologo, donde se justifica ante los lectores y luego 4.849 versos distribuidos en 33 cantos, en esta se observa la presencia de cinco narradores: Martín Fierro, el hijo mayor, el hijo segundo, Picardía y el autor

Primera parte

Cantos I y III: La vida del gaucho es presentada en el Canto I como cantor; en la cual invoca la intervención divina. El canto, las diversiones y le tararear del gaucho son muy importantes en los momentos de triunfo, y el elemento utilizado para esto es la guitarra. Su vida fue afectada por la leva, la policía, los enfrentamientos con los indios y la convivencia en la frontera.

El Canto III se representa con el gaucho altanero y luchador, quien ve a la vida como pesimista y se queja de la sociedad de su época, lamentándose por haber perdido aquél feliz ayer y sufriendo una actual desgracia permanente.

Canto IV y V: La vida en la toldería era difícil ya que pasaban hambre, porque no les llegaba el sueldo y la miseria los acosaba. No tenían nada de ropa, pero a él le quedaba solo una manta de abrigo que se la saco al Comandante.

Paso un año y las cosas seguían igual. Pero la vez que dieron algo de dinero a Fierro no le pagaron por no estar en la lista.

Cansado de esta situación en la toldería Fierro esperaba una ocasión en que los indios entraran y hacerse el cimarrón (salvaje) y volverse para su pago. Creía que si se quedaba iba a morir.

Canto X y XI: Cruz era un amigazo de Martín Fierro, hombre fuerte. Martín Fierro posee una gran amistad con Cruz, desde su primer encuentro están siempre juntos recorriendo las pampas.

Cruz le empieza a contar su historia: habla del gaucho, y de su mujer; y le explica como conoció al Comandante. Este lo tenia de lado a lado y no le pagaba nada. A veces lo mandaba a hacer viajes largos. Pero en una ocasión, entro a su rancho y lo encontró abrazando a su china.

Canto XII: Deciden ir a tierras indígenas, al lugar donde estaban los caciques, pues estos trataban a los cristianos que iban por su gusto de "hermanos". Y hacia esas tierras partieron porque allí iban a tener más seguridad y pasarían menos males.

Segunda parte

Canto I: En la primera parte pide a los Santos que le refresquen la memoria para contar su historia, además el decía que no era cantor letrado, que si se ponía a cantar no iba a terminar, que hacia gemir a la prima y llorar a la bordona (Cuerdas de la viguela); en la segunda pide silencio para demostrar que a su historia le faltaba la mejor parte y que había recibido la facultad para el canto.

Canto III: Uno de los temas que aparecen en el texto, es el del indio. Se lo caracteriza como vago, ladrón, asesino y saqueador. Era astuto, receloso, audaz y vengativo. Los indios entraban cuando querían, a su territorio, pero no los perseguían.

Canto VI: Al cabo de un tiempo de estar en la aldea, apareció la viruela negra y empezaron a morir los salvajes (indios). Cruz y Fierro, por esto, tenían ganas de volver a sus pagos, pero como el indio que los salvo enfermó, decidieron ir a su lado a cuidarlo. Pero murió a los pocos días y Cruz también enfermó, tuvo un terrible desmayo y murió. Cuando Cruz muere por la epidemia, Fierro lo siente muchísimo dado que le tenía un gran afecto.

Canto XII, XIII y XIV: El Canto XII cuenta que el hijo mayor de Martín Fierro vivía en la soledad, en la pobreza y sin amparo; no tenía camisa que ponerse y poncho con que taparse. En tal terrible soledad, oye el latido de su pecho y piensa en su madre, padre y hermano. No sabía leer, de lo cual se lamentaba, y sufrió mucho al ver que a otros presos los visitaban sus familias y a el nadie. Cuando estaba en la cárcel no se le permitía hablar, ni matear, ni cantar, ni fumar y vivió en ella la mitad de su vida.

El Canto XIII describe al hijo menor de Martín Fierro como un jovencito de diez años mimado, holgazán y cuidado por su tía, que luego recibió una herencia de ella, pero como era menor el Juez se la confiscó hasta que sea mayor y le puso como tutor al Viejo Vizcacha.

El canto XIV introduce al Viejo Vizcacha en el relato; describiéndolo como un viejo que pronto mostró la hilacha, era cimarrón (salvaje), muy renegado, ladrón, con gusto por los perros (no dejaba de tener media docena), carneaba de noche alguna res (vaca, chancho, etcétera) en el pago dejando allí el rezago, alzaba en ancas el cuero, que se lo vendía a un pulpero por yerba, tabaco y trago; le tenia rabia a las vizcachas. Vizcacha mató a su mujer de un palazo porque le dio un mate frío. Soñaba siempre con ella y decía que ella desde el mismo infierno lo estaba llamando a gritos. Vivía en una cueva, era un perdulario (muy descuidado en su persona o en sus vienes); sus pertenencias eran una carreta podrida y las paredes sin techo de un rancho medio desecho, que le servía de guarida.

Canto XXI: Picardía era un huérfano que no pudo conocer a su padre, siendo su madre Inocencia. Primero se lo llevó a su lado un hombre para cuidar las ovejas, pero todo el día eran quejas y guascazos. Luego se fue a Santa Fe buscando mejores fines, pero también le fue mal. Quiso volverse pero lo recogieron sus tías. Ellas se pasaban el día rezando y luego lo obligaron a él. El rezaba sin dificultad todo el día pero a la noche no podía. Por culpa de una morena que lo tentaba, rezaba pero se equivocaba. Se aburrió de esos enredos y se fue.

Canto XXXII (y XIV):

Viejo Vizcacha

Martín Fierro

“Jamás llegues a parar a donde veas perros flacos.”

“El diablo sabe por diablo pero más sabe por viejo.”

“El primer cuidado del hombre es defender el pellejo.”

“El Hombre no debe creer en lágrimas de mujer ni en la renguera del perro.”

“No dejés que hombre ninguno te gane el lao del cuchillo.”

“La vaca que más rumea es la que da mejor leche.”

“Cada lechón en su teta es el modo de mamar.”

“Ni el miedo ni la codicia es bueno que a uno lo asalten.”

“Pongan su confianza en Dios; de los hombres, sólo en uno, con gran precaución, en dos.”

“Un padre que da consejos más que un padre es un amigo.”

“Aquél que defectos tenga disimule los agenos.”

“Siempre el amigo más fiel es una conducta honrada.”

“El trabajar es la ley, porque es preciso alquirir; [...] sangra mucho el corazón del que tenga que pedir.”

“Si la vergüenza se pierde jamás se vuelve a encontrar.”

Evidentemente que por ser una Obra Romántica el sentimiento del amor se encuentra en todos o casi todos los Cantos (al igual que la “lengua propia” por tratarse de literatura gauchesca), de todos modos ha sido nombrado y especificado en los mismos.

Primera parte

Canto I:

Sentimiento de la religión: tendencia Dios (deísmo).

Sentimiento del amor: el amor es el principal sentimiento, tiene prevalencia sobre la tradición y las normas o los perjuicios sociales.

Géneros preferidos: la novela histórica y la prosa autobiográfica.

Otros contenidos del ideario romántico: el dolorismo y la música.

Lengua: Independencia idiomática: la lengua propia.

Canto III:

Otros contenidos del ideario romántico: el dolorismo y la música.

Sentimiento del amor: el amor es el principal sentimiento, tiene prevalencia sobre la tradición y las normas o los perjuicios sociales.

Lengua: Independencia idiomática: la lengua propia.

Canto IV:

Otros contenidos del ideario romántico: el dolorismo, la música y drama (mezcla de tragedia y comedia).

Géneros preferidos: la prosa autobiográfica.

Sentimiento del amor: el amor es el principal sentimiento, tiene prevalencia sobre la tradición y las normas o los perjuicios sociales.

Lengua: Independencia idiomática: la lengua propia.