Marihuana

Ciencias sociales. Cannabis. Drogas. Historia. Medicina. Riesgos

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Botánicamente está clasificada como integrante de la familia Cannabaceae y el género Cannabis. Se le diferencian tres especies: La Cannabis sativa, la indica y laruderalis.

La Cannabis sativa; con dos subespecies, sativa e indica. La primera más septentrional, produce más fibra y aceite; la segunda, más meridional, produce mayor cantidad de resina tóxica. La fibra ha sido utilizada para fabricación de tela y papel durante siglos y ha sido la más importante fuente de materia prima para la fabricación de cuerdas. Las semillas han sido utilizadas como comida de pájaros y a veces como comida humana. El aceite contenido en las semillas fue utilizado antiguamente para iluminación y fabricación de jabón y es ahora utilizado en ocasiones en la manufactura de barnices, linóleo y pinturas. Los componentes químicos responsables de los efectos tóxicos y medicinales se encuentran principalmente en una resina dorada y pegajosa exudada por las flores de las plantas femeninas. La función de la resina es servir de protección contra el calor y preservar de la humedad durante la reproducción.

Los preparados de Cannabis utilizados en la India se emplean con frecuencia como patrón popular de potencia. Estos preparados son de tres clases: conocidos como bhang, ganja y charas. El preparado más barato, bhang se obtiene por trituración de hojas, semillas y tallos secos. La ganja se obtiene de las extremidades florales de las plantas femeninas cultivadas es dos o tres veces más fuerte que el bhang. Charas es la resina pura, conocida también como hachís. Cualquiera de estos preparados puede ser fumado, comido o mezclado en las bebidas.

La planta de marihuana contiene más de 460 componentes conocidos, de los cuales más de 60 tienen la estructura carbono-21 típica de los cannabinoides. El único cannabinoide que es altamente psicoactivo y a la vez se encuentra presente en gran cantidad, es (-) (3,4-trans-delta-1-tetrahidrocannabinol), también conocido como delta-1-THC, delta-9-THC, o simplemente THC. Los otros dos tipos fundamentales de cannabinoide son los cannabidioles y los cannabinoles.

Originario del Asia central, el Cannabis pudo haber sido cultivado hace ya 10.000 años. Podemos afirmar con seguridad que se cultivaba en China en el 4000 a. de C. y en Turkestán en el 3000 a. de C. Ha sido utilizado durante mucho tiempo como medicina en India, China, Medio Oriente, Sudeste de Asia, Sudáfrica y Sudamérica. En China el Cannabis era recomendado para la malaria, el estreñimiento, los dolores reumáticos, las distracciones y los trastornos femeninos. En la India el Cannabis ha sido recomendado para estimular la mente, bajar la fiebre, inducir el sueño, curar la disentería, estimular el apetito, facilitar la digestión, quitar los dolores de cabeza y curar las enfermedades veneras. En Africa fue usado para la disentería, la malaria y otras fiebres. En ciertas tribus se tratan actualmente las picaduras de serpiente con cáñamo o se fuma antes del parto. El new english dispensatory de 1764 recomendaba la aplicación de raíz de cáñamo sobre la piel para la inflamación, afirmaba que el aceite era utilizado para el tratamiento de la tos, las enfermedades veneras y la incontinencia urinaria.

El primer médico occidental en interesarse por el Cannabis como medicina fue W. B. Oshaughnessey. Dio Cannabis a varios animales, se convenció de que era seguro, y comenzó a usarlo con pacientes de rabia, reumatismo, epilepsia y tétanos. Descubrió que la tintura de cáñamo era un analgésico efectivo. Estaba también impresionado por sus propiedades para la relajación muscular lo calificaba de remedio anticonvulsivo del máximo valor. Lo consideró útil para tétanos, neuralgias, dismenorrea, convulsiones, dolores reumáticos y de parto, asma, psicosis posparto, gonorrea y bronquitis crónica. Como hipnótico lo comparó al opio: Sus efectos son menos intensos, y las secreciones no son suprimidas en tan alto grado. La digestión no sufre perturbaciones; el apetito más bien se acrecienta... El efecto global de l cáñamo, siendo menos violento y produciendo un sueño más natural, sin interferir en las acciones de los órganos internos, es sin duda preferible en muchas ocasiones al del opio, aunque no sea igual en fuerza y fiabilidad.

El uso médico del cannabis estaba en declive en 1890. La fuerza de los preparados de cannabis era demasiado variable, y las respuestas individuales al cannabis ingerido oralmente parecían desiguales e imprevisibles. Otra razón para el desdén por la investigación de las propiedades analgésicas del cannabis era la invención de la jeringuilla hipodérmica hacia 1850 permitiese la inyección de drogas solubles para un rápido alivio de dolor.

Hacia finales del siglo XIX, el desarrollo de drogas sintéticas como la aspirina, el hidrato decloral y los barbitúricos, que químicamente más estables que el cannabis indica y por siguiente más fiables, aceleró la decadencia del cannabis como medicina, claro está, que son mucho más peligrosos todavía. La ley de impuestos a la marihuana de 1937 impidió cualquier experimentación, esta ley fue la culminación de una campaña organizada por la oficina federal de Narcóticos, con Harry Anslinger a su cabeza, merced a la cual el público fue inducido a pensar que la marihuana creaba adicción y era causa de crímenes violentos, psicosis y deterioro mental.

Incidentalmente la ley hizo difícil el uso médico del cannabis a causa del enorme papeleo que se exigía a los doctores que querían utilizarlo. El cannabis fue suprimido del formulario Nacional de Farmacopea de los Estados Unidos en 1941.

W. C. Woodward apoyaba los objetivos del congreso, pero abogaba por una legislación menos restrictiva sobre la base de que futuros investigadores podían descubrir importantes usos médicos del cannabis.

En 1938, el alcalde de Nueva York, designó un comité de científicos para estudiar los aspectos médicos, sociológicos y psicológicos del uso de la marihuana en la ciudad de Nueva York. Dos internistas, tres psiquiatras, dos farmacólogos, un experto en salud pública, los comisionados de Corrección, salud y hospitales, y al director de la sección de psiquiatría del departamento de hospitales constituyeron la comisión. Comenzaron sus investigaciones en 1940 y presentaron un informe detallado de sus trabajos en 1944. El comité no encontró pruebas de que la criminalidad estuviera asociada con la marihuana o de que esta fuera causa de conductas agresivas o antisociales; la marihuana no era sexualmente estimulante y no provocaba cambios en la personalidad; no había pruebas de tolerancia adquirida.

En 1970 el congreso aprobó la ley de sustancias controladas. Esta ley asignaba las drogas psicoactivas a cinco programas y colocó el cannabis en el programa I, el más restrictivo. Por aquella época el renacer del interés en el cannabis como medicina estaba ya en marcha. Dos años más tarde, en 1972 la NORML (National Organization for the Reform of Marihuana Laws) dirigió una petición a la oficina de narcóticos y drogas peligrosas para transferir la marihuana al programa II, de modo que pudiera ser legalmente recetada por los médicos. El cannabis, al ser considerada, no había pruebas de muertes por sobredosis o adicción, simplemente numerosos testigos, tanto pacientes como médicos, que testificaron sobre su utilidad médica. El gobierno se negó a transferirla al programa II. Porque la reclasificación violaría los compromisos del tratado de los EE.UU con la convención de las Naciones Unidas sobre sustancias narcóticas. En septiembre de 1975 la DEA (Drug Enforcement Admistration), reconoció que los compromisos del tratado no impedían la reprogramación de la marihuana, pero siguió rechazando las audiencias públicas. En octubre de 1980, volvió a remitir la petición de la NORML a la DEA para que fuera reconsiderada por tercera vez. El gobierno reclasificó el THC (tetrahydrocannabinol) sintético como droga del programa II en 1985 pero conservó la marihuana - y el THC, derivado de la marihuana - en el programa I. Después de largas audiencias, el juez de derecho administrativo rechazó la propuesta de la DEA que afirmaba que la MDMA (4-metilenedioximetanfetamina) no tenía uso reconocido en tratamiento médico en EE.UU, y dio la razón a quienes pretendían que debía ser colocada en el programa III y no en el programa I. La DEA desatendió la opinión de su propio juez de derecho administrativo y se negó a reprogramar la marihuana.

En 1978, Nuevo Méjico promulgó la primera ley para hacer disponible la marihuana para uso médico. Treinta y tres estados habían hecho lo mismo a finales de los setenta y principios de los ochenta. Entre 1978 y 1984, diecisiete estados recibieron permiso para establecer programas para el uso de la marihuana en el tratamiento del glaucoma y la náusea producida por la quimioterapia para el cáncer. De 1978 a 1986, unos doscientos cincuenta pacientes de cáncer recibieron en Nuevo Méjico marihuana o THC, tanto el uno como el otro eran efectivos, pero la marihuana era superior. Más del noventa por ciento informaron de una desaparición total o una disminución significativa de la náusea y los vómitos. Sólo tres casos de efectos negativos fueron informados en todo el programa: reacciones de ansiedad que fueron fácilmente tratadas por simple tranquilidad.

En 1976 Robert Randall se convirtió en el primer paciente en recibir un IND (Investigation of a New Drug) humanitario para el uso de la marihuana.

A principios de Junio de 1991, Herberet D. Kleber, director de la Organización Nacional para el Control de la Droga, aseguró en un programa de televisión que cualquiera que tuviera necesidad médica legítima de marihuana podría conseguir un IND humanitario. Pero pocas semanas más tarde, el 21 de Junio, James O. Mason, jefe del Servicio de Salud Pública anunció que el programa sería suspendido porque ello socavaba la oposición de la Administración al uso de drogas ilegales. Desde entonces, no han sido concedidos nuevos IND humanitarios, a pesar de los miles de solicitudes presentados. Ocho pacientes a los que se administraba marihuana continuaron recibiéndolo, son las únicas para las que la marihuana no es una medicina prohibida.

En nuestro siglo, se ha planteado o se ha demostrado la utilidad medicinal del cannabis para el tratamiento de numerosos desórdenes o síntomas. Estos usos van desde los ya demostrados hasta los especulativos, pero todos ellos deberían interesar a quienes están preocupados por el sufrimiento humano.

QUIMIOTERAPIA DEL CÁNCER: La marihuana puede ser un sustituto bastante efectivo para las drogas habituales. En un estudio sobre cincuenta y seis pacientes que no obtuvieron alivio de los agentes antieméticos habituales, el 78% quedó libre de síntomas cuando fumaron marihuana. El cannabidiol, una de las muchas sustancias de la marihuana fumada, reduce la ansiedad provocada por el delta-9-THC. La marihuana puede ser a la vez más efectiva y más cómoda de usar que el THC oral. Se consideró que el fumar marihuana era más efectivo que tomar oralmente THC sintético y, más o menos igual de seguro.

GLAUCOMA: La marihuana reduce la presión intraocular. El cannabis no dilata sino que contrae la pupila. Reduce las lagrimas. Bajo la influencia de la marihuana, las pupilas responden normalmente a la luz; la agudeza visual, la refracción, el campo visual periférico, la visión binocular y la visión del color no se ven afectados. Los investigadores concluyeron que la marihuana puede ser más útil que las medicaciones convencionales y probablemente actúa por un mecanismo diferente. Varios estudios sobre animales has establecido que el cannabis es también activo cuando se aplica tópicamente(es decir, como gotas para los ojos).

EPILEPSIA: estudiaron los efectos de dos congéneres tetrahidrocannabinol sobre cinco niños internados con epilepsia severa que no podía ser eficazmente controlada con las drogas anticonvulsivas habituales, fenobarbital y fenitoína (Dilantin). Tres de ellos no empeoraron; el cuarto quedó casi completamente libre de crisis y completamente el quinto. Las investigaciones concluyeron que, para algunos pacientes, el cannabidiol combinado con antiepilépticos convencionales puede ser útil en el control de las crisis. Si el cannabidiol solo, en grandes dosis, sería o no útil es algo que no sabemos.

ESCLEROSIS MÚLTIPLE: Muchas anécdotas atestiguan su capacidad para aliviar temblores y pérdida de coordinación muscular. El cannabis justifica una evolución adicional como tratamiento para los espasmos musculares y la ataxia (pérdida de coordinación). Hay muestras que demuestran que el cannabis no sólo anula los síntomas de la esclerosis múltiple -espasmos musculares, temblores, pérdida de coordinación muscular (ataxia) y del control de la vejiga, insomnio- sino que también retarda el desarrollo de la enfermedad.

PARAPLEJÍA Y CUADRIPLEJÍA: El cannabis no solo alivia su dolor con más seguridad que los opioides, sino que también suprime de forma eficaz sus espasmos y temblores musculares.

SIDA: El cannabis reduce la fatiga, elimina las nauseas causadas por los anti-sida. Los fumadores de marihuana comen más y por lo tanto ganan más peso.

DOLOR CRÓNICO: Fumar marihuana cuando el dolor comienza, consigue acabar con él. El cannabis puede ser especialmente útil para mitigar ciertos tipos específicos de dolor crónico. La mayor ironía en la prohibición del uso de cannabis para aliviar el dolor es que las mejores alternativas son opiáceas que crean adicción y son, a veces, debilitantes. El cannabis, aunque no sea un mitigador del dolor tan poderoso como los opiáceos, tiene menos efectos secundarios importantes y no tiene riesgo alguno de dependencia.

MIGRAÑA: El alivio de la migraña bien puede ser otro efecto analgésico del cannabis, pero un estudio indica que hay algo más. Se ha comprobado que el THC inhibe la liberación serotonina de la sangre de los pacientes con migraña durante los ataques.

PRURITO: La marihuana es la única droga que evita las lesiones de la piel y la horrible comezón.

CALAMBRES MENSTRUALES Y DOLORES DE PARTO: Dos usos comunes del cannabis en el siglo XIX fueron el tratamiento de los calambres menstruales y la reducción de los dolores del parto.

DEPRESIÓN Y OTROS DESORDENES PSÍQUICOS: Una psiquiatra se sentía desconcertada al comprobar que la marihuana era más eficaz que los fármacos que ella misma había recetado.

OTROS USOS MEDICINALES: Asma, Insomnio, Nauseas intensas, Efectos antimicrobianos, Efectos antitumorales, Distonías.

Dosis Efectiva Dosis letal Factor de seguridad

Secobarbital 100 - 300 mg 1.000-5.000 mg 3 - 50

Alcohol 0,05 - 0,1 % 0,4 - 0,5 % 4 - 10

Tetrahidrocannabidol 50 mcg/kg 2.160.000 mcg/kg.* 40.000*

* Puesto que no hay documentados casos de muerte en seres humanos, las cifras que se ofrecen se calculan a partir de la dosis humana efectiva y la dosis letal para los ratones.

Los efectos físicos más comunes de fumar o ingerir cannabis o THC son una leve hiperhemia conjuntiva (enrojecimiento de los ojos) y un ligero incremento del ritmo cardíaco. Ninguno de estos efectos es molesto o peligroso. La LD del cannabis en los seres humanos es desconocida pues no hay datos de los que pueda deducirse. La marihuana, en su forma natural, es posiblemente la sustancia activa más segura desde el punto de vista terapéutico de todas las conocidas por la humanidad. Tiene algunos efectos conductuales o psicológicos agudos de interés. La atención y la memoria inmediatas, el sentido de la orientación y la coordinación pueden debilitarse bajo su influencia.

El THC encontrado en la sangre después de un accidente no es necesariamente señal de una intoxicación por cannabis, dado que puede permanecer en el cuerpo durante días, o incluso semanas después de haberse consumido por última vez.

El efecto secundario más común es la alteración del estado de conciencia, dura de dos a cuatro horas cuando el cannabis se fuma, y de cinco a doce cuando se ingiere por vía oral. Su forma más habitual es un estado de sosiego, ligeramente eufórico, en el que el tiempo discurre lentamente y la sensibilidad hacia las cosas, sonidos y contactos aumentan. El fumador puede sentirse alegre o divertido. Los pensamientos fluyen con rapidez y la memoria a corto plazo se reduce. La imagen corporal y la percepción visual sufren ligeros cambios. Los colores parecen más ricos y brillantes, y pueden descubrirse nuevos sentidos en obras de arte que anteriormente parecían tener poco o ningún significado. A veces después de una o dos horas aparece la somnolencia o el sueño.

No todos experimentan estos efectos y algunos, les tienen aversión, pero la mayor parte los consideran agradables e interesantes. La marihuana no solo mitiga sus síntomas, sino que, generalmente, les hace sentirse mejor.

Otro efecto psicológico agudo de la marihuana, mucho menos común pero no obstante significativo, es un estado de ansiedad, acompañado aveces de pensamientos paranoicos que pueden llevar, ocasionalmente, a una situación temporal de pánico incapacitante.

No hay alucinaciones y la capacidad de analizar la realidad de pensamientos y percepciones permanece intacta.

La ansiedad y los pensamientos paranoicos pueden aparecer con mayor probabilidad en un consumidor inexperto que tome la droga en ambiente desagradable o extraño.

Los consumidores experimentados saben cuándo han tomado suficiente y son capaces de dosificar la cantidad para no caer en una intoxicación excesiva.

Se dice a veces que el cannabis provoca una psicosis aguda, que se describe como una reacción prolongada con síntomas que incluyen delirios, alucinaciones, emociones perturbadoras y pensamientos desordenados.

En comparación con los pacientes esquizofrénicos, los psicóticos del cannabis son descritos como más asustadizos, eufóricos, bulliciosos y comunicativos; se dice que su conducta es más a menudo violenta y estrafalaria y que tiene ideas fantasiosas sin el desorden del pensamiento esquizofrénico. No hay ninguna razón para creer que el cannabis cause o tenga alguna incidencia en el ataque de esquizofrenia.

El cannabis puede producir un delirio tóxico cuando se toma en dosis muy elevadas especialmente por vía oral. Los síntomas son confusión, agitación, desorientación, pérdida de coordinación, y en ocasiones alucinaciones. Este delirio, a diferencia del de otras drogas no es peligroso.

Esta experiencia es extremadamente sensible a las circunstancias del escenario psicológico y el escenario social.

Tras un uso bastante prolongado, se desarrolla una tolerancia tanto al efecto fisiológico como el psicológico, aunque esto parece variar de manera considerable en los distintos individuos.

Una reacción suave de carencia se ha observado en algunos seres humanos que tomaron dosis altas durante un tiempo prolongado. Los síntomas son ansiedad, insomnio, temblores y escalofríos que duran un día o dos.

Cuando aparece alguna reacción de abstinencia, no supone ningún problema serio para los consumidores de marihuana ni les obliga a seguir tomando la droga.

No hay ninguna prueba de que el uso moderado del cannabis produzca alguna enfermedad mental o daño moral o que indujera a cualquier tipo de exceso, más de lo que pueda hacerlo el uso moderado del whisky.

No se ha encontrado ninguna prueba de daños intelectuales o neurológicos, ningún cambio de la personalidad y ninguna pérdida de la voluntad de trabajar o participar en la enfermedad.

Por otra parte están los informes clínicos sobre un cambio de personalidad llamado síndrome amotivacional. Se dice que sus síntomas son pasividad, carencia de objetos, indolencia, apatía, actitud poco comunicativa y carencia de ambición. Algunas de las explicaciones propuestas son cambios hormonales, daños cerebrales, sedación o depresión inducidas por la marihuana. Afecta únicamente a personas cualificadas y educadas que necesitan elaborar un pensamiento más complejo.

Debido a complicaciones y a la falta de confirmación de estudios controlados, debemos considerar como no demostrada la existencia de un síndrome amotivacional provocado por el cannabis.

Existen varios informes sobre los daños en las células del cerebro y alteraciones de las ondas cerebrales observadas en monos fumadores de marihuana, pero los análisis neurológicos y neuropsicológicos de Grecia, Jamaica y Costa Rica no proporcionan pruebas de ningún daño cerebral funcional. El daño en los glóbulos blancos de la sangre ha sido también detectado en laboratorio, pero, también en este caso la importancia práctica de este hecho es dudosa.

En los hombres, una sola dosis de THC reduce la cantidad de esperma y el nivel de testosterona y otras hormonas.

El THC reduce los niveles de hormonas femeninas y altera el ciclo menstrual.

Se presentan en ocasiones entre la descendencia nacimientos malogrados y una disminución de peso del recién nacido. Se ha registrado también disminución del peso neonato, nacimientos prematuros e incluso una situación semejante al síndrome alcohólico fetal en algunos niños de mujeres que consumen una gran cantidad de marihuana durante el embarazo; otros estudios, sin embargo, no consiguen demostrar ningún efecto sobre el feto o el neonato.

Fumar produce inflamación en los conductos respiratorios, estrechándolos y reduciendo la capacidad respiratoria; el humo de la marihuana carga los pulmones con una cantidad de alquitrán y monóxido de carbono tres y cinco veces, respectivamente, al humo del tabaco. El sistema respiratorio retiene también más alquitranes, porque el humo de la marihuana se inhala más profundamente y se mantiene en los pulmones más tiempo.