Mariano José de Larra

Literatura española del Romanticismo del siglo XIX. Narrativa romántica. Biografía. Vida y obras. Artículos periodísticos

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Mariano José de Larra

Nació en Madrid el 24 de marzo de 1809. Recibió su primera educación en Burdeos y París, donde se exilió su familia; regresó a España en 1817, tras la amnistía de Fernando VII, e inició las carreras de medicina y derecho, que no alcanzó a terminar. En Madrid frecuentó los ambientes artísticos y las tertulias literarias como “El Parnasillo”.

Elegido diputado por Ávila en 1836, el pronunciamiento de los sargentos de La Granja le impidió ejercer este cargo.

Aunque es autor de poemas: La exposición industrial de 1827 (1827), Los terremotos de Valencia y Murcia (1829), novelas históricas: El doncel de Don Enrique el Doliente (1834), obras teatrales: No más mostrador (1831) y traducciones, se le recuerda especialmente por sus artículos, en los que analiza, a menudo sarcásticamente, la situación social, política y literaria de España de acuerdo con su ideología liberal de raíz enciclopedista.

Su labor periodística se halla recopilada en la Colección de artículos dramáticos, literarios, poéticos y de costumbres (1835-1837). Prototipo de escritor romántico, angustiado y crítico testigo de su época, el desarrollo simultáneo de una profunda crisis histórica en España y una desafortunada circunstancia personal condicionó trágicamente su vida, a la que puso fin tras un fracaso sentimental el 13 de febrero de 1837.

· Cronología

1809 24 de marzo. Nace en Madrid Mariano José de Larra. Su padre, médico, estaba estrechamente vinculado a la monarquía bonapartista española.

1813 Su familia abandona España. En Francia estudia en colegios de Burdeos y París.

1818 Con su familia regresa a España.

1822 Primeras notas manuscritas conservadas (entre otras, fragmentos traducidos de El genio del cristianismo de Chateaubriand).

1822-1825 Cursa en Corella, Madrid y Valladolid. Existe la anécdota, incierta, de que en esta última ciudad se enamoró, sin saberlo de la amante de su padre.

1825-1826 Asiste a los Reales Estudios de San Isidro y obtiene un empleo como escribiente en la Junta Reservada del Estado.

1827-1829 Escribe diversas obras.

1828 Publica el periódico El Duende Satírico del día.

1829 Contrae matrimonio con Pepita Wetoret. Entre otros, asisten a su boda el duque de Frías y Bretón de los Herreros. Participa en la tertulia de Gómez de la Cortina.

1830 Nace su primer hijo.

1831-1832 Escribe o adapta del francés seis comedias.

1832 Publica el periódico El Pobrecito Hablador.

1832-1835 Escribe cerca de 170 artículos.

1833 Nace su segundo hijo. Se intensifican sus relaciones con una mujer casada, Dolores Armijo de Cambronero, probablemente iniciadas a finales de 1830 o principios de 1831.

1833-1834 Se deshace de su matrimonio con Pepita Wetoret, que esperaba su tercer hijo, como consecuencia de sus relaciones con Dolores Armijo, que sin embargo, se rompen a finales de ese año o a principios del siguiente.

1835 Probable crisis personal. Viaja a Portugal, Inglaterra, Bélgica y Francia, embebiéndose el espíritu romántico entonces imperante en Europa. En París entra en contacto con Scribe, Delavigne, Nodier y Víctor Hugo. A finales de año regresa a España.

Publicación, en tres tomos, de la primera colección de sus artículos. Colabora en un diario recientemente aparecido, El Español, dirigido por Andrés Borrego.

1836 Elegido diputado por Ávila, el motín de La Granja y la caída del gabinete de Istúriz le impiden ocupar su escaño. Intenta, sin éxito, reanudar sus relaciones con Dolores de Armijo. Atraviesa una gran crisis depresiva.

Publica dieciocho artículos en El Español. Publica, entre otros, los folletos políticos Buenas Noches y Dios nos asista. Colabora con los periódicos: El Mundo, y El Redactor General.

1837 12 de febrero: Inmediatamente después de un encuentro con Dolores Armijo, en el que ésta le anuncia su deseo de suspender todo trato, se suicida en su domicilio madrileño, disparándose un pistoletazo.

El editor Delgado publica dos volúmenes más de sus artículos.

1843 Primera edición de las Obras completas de Fígaro.

Los Artículos

Los artículos de Larra constituyen un fenómeno infrecuente en la historia de la prosa española. Escritos para un medio de publicación efímero como el periódico, consiguieron desde muy pronto trascender esa caducidad, mereciendo la consideración de textos con valor literario propio.

Al mismo tiempo, esos artículos, y en general la trayectoria intelectual y vital de Larra, constituyen uno de los puntos de referencia capitales para toda caracterización del romanticismo español. Junto a la poesía de Espronceda , la obra de unos pocos autores dramáticos y algo de la incipiente novela histórica para tener entre sí lo esencial de la época literaria. Además, la evolución de las ideas y actitudes de Larra, pese a la brevedad de su vida, puede dar pie directamente a una explicación detallada del origen y el desarrollo del romanticismo español. Casi todos los artículos de Larra más ampliamente difundidos tienen una apariencia ligera y a la vez dicen mucho más de lo que parece.

En sus artículos critica la sociedad española, en la que no está nada cómodo. Tampoco no deja de hablar sobre la política. Larra no se muestra nada conforme con la sociedad en que vive.

Larra es un adelantado de su tiempo, y lo muestra en más de un artículo, era un incomprendido de la sociedad, y en sus escritos de los periódicos lo muestra de una manera muy sutil, en tono sarcástico, e intentando no ofender directamente a ninguna persona.

Tiene un estilo satírico, y la mayoría de las personas que leían sus artículos en la época no pudieran percibir la densidad de significado de sus textos a causa de la habilidad expresiva que tenía.

Larra publicó varios artículos políticos por encima de la censura. Fue anticarlista y puso oposición a Martínez de la Rosa. Llevaba Larra nueve meses cuando en septiembre de 1833, la muerte del rey Fernando VII. Fue una época de revueltas, las cuales Larra, seguía con mucha atención. Pero la intervención de éste en los periódicos sobre temas políticos, más allá de la censura, se había iniciado tiempo atrás, a raíz del comienzo de la guerra carlista. El 18 de octubre de 1833, muy pocos días después de los primeros levantamientos antiliberales, apareció en La Revista Española “Nadie pase sin hablar al portero, o los viajeros en Vitoria”, la primera sátira de Larra sobre el carlismo. No era su primer artículo político, pues ya algunas de las sátiras de El Pobrecito Hablador tenían tal carácter. No obstante la serie de intervenciones públicas de Larra que, tanto para los lectores de la prensa de la época como, sobre todo, para los de las antologías posteriores de sus textos, iban a conformar la imagen de Larra como comentarista de la realidad política.

Larra murió antes de ver el final de la guerra carlista, y desde las aceradas sátiras de 1833 hasta la trágica imagen de Bilbao sitiado que aparece en la “Noche buena de1836” o el artículo necrológico por su amigo el conde de Campo Alange, muerto en combate en aquella guerra, el asunto fue tratado asiduamente en sus artículos.

Entre octubre de 1833, y junio de 1834 Larra publicó una serie de siete artículos dedicados primordialmente a la ridiculización del carlismo.

Muy importante fue el viaje que izo por Europa, visitando Portugal, Bélgica, Inglaterra, Francia… A principios de abril de 1835 Larra se dirige a Extremadura, para dirigirse a Liboa, y desde allí escribe a sus padres, el 27 de mayo: “como estoy viviendo de milagro desde el año, me he acostumbrado a mirar el día de hoy como el último; usted dirá que vuelvo a las ideas juveniles; yo no sé si algún día pensaré de modo más alegre; pero aunque esto empezara a

suceder mañana, siempre resultaría que había pasado rabiando una tercera parte lo menos de la vida” .

De su paso por Extremadura habían resultado algunos artículos. En Lisboa estuvo unos veinte días, donde escribió un interesante artículo: “Fígaro en Lisboa. Adiós a la Patria”, no publicado en su momento. Después de pasar unos pocos días en Londres, la ciudad le impresionó vivamente, y al lado de la cual París le parecía “mezquino” . Pasó por Bélgica por asuntos familiares, pero la principal meta del viaje era París. Allí escribió diversas cartas a editores y escritores, a parte de su familia. También escribió el artículo “Cuasi”, que daba muestra de su perspectiva general, muy romántica, según la cual la sociedad parisina y francesa respondía tan poco como la española y las demás europeas a una aspiración fundamental: la de la realización total de algún ideal humano, de la que al omnipresente “cuasi” era la abrumadora negación. Allí también escribió “Conventos españoles. Tesoros artísticos encerrados en ellos”.

Cuando volvió de París, Larra tuvo muchos problemas con el periódico por el que trabajaba. Al llegar a España trabajó para un periódico nuevo que le ofrecía bastante dinero y además le influyó sobre la opinión de El Español su director, un intelectual liberal cuyo combativo pasado en el exilio francés le era sin duda conocido.

En el momento que Mendizábal fue sustituido por Istúriz en el gabinete del Ministerio, se produjo un enfrentamiento entre Larra y el periódico para el que escribía. Poco después del nombramiento de Istúriz como jefe de gabinete, Andrés Borrego, director de El Español, impidió la publicación de una crítica teatral de Larra, sobre una obra titulada Un procurador, o la intriga honrada, en la que entretejía en el relato del argumento de la obra comparaciones burlescas con la formación del nuevo ministerio.

La primera reacción de Larra fue redactar un texto titulado la “Despedida de Fígaro”, que anuncia su abandono de la redacción de El Español. De un momento poco posterior deben de ser unas notas manuscritas en las que, ante el acto de censura de su propio

periódico, Larra considera otras posibilidades, además de la señalada en “Despedida de Fígaro”. Finalmente lo único que se llegó a publicar fue “Fígaro al director de El Español”, en el que Larra se define independiente respecto a todo gobierno.

Así pues Larra fue un gran crítico de la sociedad, la política, y en resumen de toda la realidad española en general. Larra ha sido una de las figuras más importantes del Romanticismo español. Una vía adecuada para entender incluso el romanticismo de Larra podrá ser plantear su relación con lo que en la historia de la literatura castellana se ha dado a llamar el Costumbrismo. Uno de los rasgos del costumbrismo de Larra es que, casi sin excepción, es un costumbrismo satírico.

Vuelva Usted Mañana

· Resumen

Trata de un extranjero que llega a España para unos “intrincados” asuntos de familia que tenía que solucionar. Éste se dirige a una persona a la que le han recomendado, para que le ayude mientras dure su estancia. El extranjero, que se llama Sans-délai (traducido literalmente al castellano como “sin demora”), tenía ya trazado el horario día a día, para hacer todas las visitas necesarias, en quince días. Al oír eso, el anfitrión, al que le pareció un disparate, le respondió que eso sería completamente imposible. Entonces Sans-délai le contestó que sus quince días le parecían hasta demasiados, que habría tiempo hasta de visitar la ciudad. Con su afirmación se encontró con la respuesta de que no marcharía hacia su país en quince meses. El extranjero creyó que estaba exagerando cual español que había oído hablar mal de su país por hacerse superiores a sus conciudadanos.

Al día siguiente fueron a ver a un genealiogista, que ya en sí les costó encontrar, y les dijo que se lo tomasen con calma, y que volvieran dentro de unos días. Al pasar tres días volvieron, y la secretaria les dijo que se pasasen al día siguiente porque el señor aún no se había levantado. Llegaron al día siguiente y otra vez se

encontraron sin poder ver al genealogista. Y así les trajo hasta el decimoquinto día, cuando se encontraron con que se confundió de apellido.

Al ver que su estancia duraba tanto, y los encargos que había de hacer, se buscó un traductor, el cual le izo pasar por la misma situación que el genealogista. Así de mañana, en mañana, llegó el fin del mes. Después de todo eso el escribiente tuvo que hacer las copias.

Pero no se quedó aquí, un sastre tardó veinte días en hacerle un frac, y un zapatero le tardó tanto para hacer sus zapatos que tuvo que comprarlos hechos. La planchadora le tardó quince días para plancharse una camisa, etc. Sus conocidos y amigos llegaban tarde a las citas, o simplemente no venían.

Cuando ya tuvo todo, yendo y viniendo días, lo entregó. A los cuatro días volvieron para saber la respuesta, y les respondieron que volviesen al día siguiente, que el oficial de la mesa no había venido. Entonces al dar un paseo se lo encontraron dando una vuelta con su mujer. A la siguiente mañana llegaron y se encontraron con el mismo problema de siempre, estando su señoría sentado leyendo el periódico. Cuando les dio audiencia, tuvieron la mala noticia de que el informe había llegado a manos de un enemigo del francés. El expediente estuvo dos meses para estudiarse, y cuando se les fue entregado les dijeron que no lo habían depositado en la oficina correcta, entonces fue pasado el expediente a la mesa correspondiente. El escrito nunca llegó a la mesa correcta. Entonces se tuvo que hacer otro. Después de hacerlo les dijeron que les faltaban los trámites legales.

El extranjero ya harto de tantas trabas, le pregunta el porqué de tantos problemas al español, y éste le responde que los españoles son realmente unos perezosos, que “no comerán por no llevar la comida a la boca”. Entonces le explica que al ser un extranjero no lo comprenderá, y que cuando llegue el día en que lo entienda, ya se sentirá español, y se volverá como uno de ellos.

Después de todos los problemas que se encontró, ya cansado de España y de su pereza, decide marcharse a su país sin haber acabado su asunto familiar, y sabiendo que todo había sido una pérdida de tiempo espantosa.

· Estilo

Larra usa mucho la ironía, y el tono del buen humor, para explicar, o más bien dicho criticar, la pereza de que está totalmente impregnada la sociedad española.

En este artículo Larra usa la figura del extranjero para poder explicar perfectamente lo que el ve sin que parezca un simple texto en el que se critica algo, convirtiéndolo en una historia con mensajes no tan simples de coger el concepto. Este extranjero no es consciente de este defecto el cual parecen tener todos los ciudadanos. Así cuando el hombre que acompaña a todos los recados al extranjero, le explica a éste el problema, y la conclusión a que llega, no es más que la opinión y la manera de ver que tiene Larra, sin decirlo explícitamente al lector.

Todo el texto es una hipérbole, con la cual quiere dar un tono de humor al artículo. Aunque trate el tema de una modo poco serio, el autor está bastante indignado con las pocas ganas de trabajar que demuestran los españoles. Así, como en la mayoría de artículos de Larra, muestra un tono irónico en la forma de criticar un problema o situación que no encuentra bueno para la sociedad.

Las figuras literarias más destacadas son las hipérboles, siendo ya todo el tema en general una de ellas.

· Tema

El tema de este texto es una crítica sobre lo trabajadores que son los españoles, y se pasa todo el artículo definiendo a éstos como unos auténticos vagos.

En todo el texto muestra como cualquier español (también se incluye a él) antepone el placer de no hacer nada al trabajo, y sobretodo el “dejar todo lo que sea posible para el día siguiente”. El titulo ya dice mucho sobre el escrito, y el autor ya lo reseña al final del texto cuando hace una reflexión personal, en la cual él también se incluye entre estos “perezosos”.

Se podría decir que entre todas las personas que visitan no encuentran a ninguna con ganas de trabajar. Larra muestra que la vida de los españoles está muy lejos de acercarse a la actividad del resto de Europa. Observando las reacciones del extranjero se puede ver como en España se va mucho más atrasado que los países vecinos a causa de lo poco trabajadores de sus habitantes.

Un problema que no se pueden imaginar los extranjeros, así es como se podría definir la pereza española, según el artículo de Larra. La figura del extranjero nos muestra dónde puede llegar la vagancia, y el nivel de paciencia que se ha de tener para hacer cuanto se ha de hacer en un tiempo limitado.

Es importante también la reacción del extranjero al final del artículo, rendirse. Prefiere volverse hacia su país antes de acabar sus importantes visitas, de continuar un sólo ida perdiendo el tiempo, o de ver como él lleno de energías para acabar rápido su trabajo pendiente. Así se ve, como es realmente mucho más fácil dejarlo por imposible, que intentar cambiar la rapideza en trabajar de cualquier español.

· Larra y la época

Larra fue un romántico, y un adenlantado de su época. Fue un gran crítico de la política y de la sociedad española.

Este es un típico articulo de Larra, de crítica, y con una dosis de sarcasmo. Utiliza la ironía para que la crítica no sea tan dura, así como un alto tono de humor, y en este caso, como en tantos otros, exageraciones fácilmente perceptibles.

Este texto se puede relacionar a Larra por su tono irónico, y por la crítica en clave de humor.

El artículo fue escrito, o más bien dicho, editado, el catorce de enero de 1833.