Mariano José de Larra

Literatura española contemporánea siglo XIX. Narrativa. Prosa romántica. Romanticismo. Artículos periodísticos. Crítica social

  • Enviado por: Cristina
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 10 páginas
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“ARTÍCULOS” DE MARIANO JOSÉ DE LARRA

  • GENERALIDADES

  • Escritor romántico y periodista español famoso por sus brillantes retratos críticos de la vida y la sociedad española de su época.

    Larra es conocido ante todo por sus “Artículos de costumbres” o escenas de la vida española. Estos artículos, típicamente característicos de la época, estaban imbuidos de nostalgia. Larra, por el contrario, utilizó el género para producir una serie de retratos de la sociedad tremendamente satíricos, en los que despliega su talento periodístico para describir la complacencia, la hipocresía, la vacuidad y la corrupción de la sociedad española.

    Aunque Larra ofrece una visión muy pesimista de la vida española, su irritación responde al amor que sentía por su país. Es uno de los escritores más destacados del siglo XIX, tanto por su visión de la vida como por la calidad literaria de sus escritos.

    Una de las importantes aportaciones de Larra a la literatura española fue el haber elevado a categoría literaria la reflexión y el comentario sobre la actualidad inmediata; lo que pasaba en las calles y en las casas, las discusiones políticas, los acontecimientos del día, las maneras de ser, de pensar y de vivir de sus contemporáneos.

    Los artículos de Larra constituyen una de las bases del ensayo contemporáneo.

    La obra de Larra fue escrita para las páginas de los periódicos y ello explica muchas de sus características formales y temáticas. En la personalidad intelectual de Larra se aúnan indisociablemente las tres dimensiones de su biografía: el yo íntimo, el yo político y comprometido y el yo escritor.

  • VIDA, OBRA Y PENSAMIENTO DE Larra

  • Inicios literarios y periodísticos (1827-1832):

    Estamos en plena <<década ominosa>>: censura, aislamiento de Europa, liberales perseguidos o en el exilio... En este ambiente se consolida la conciencia liberal del joven Larra, opuesta a los principios del absolutismo.

    En 1829 se casa con Josefa, los problemas conyugales empiezan pronto y la pareja termina separándose en 1834. La fracasada experiencia matrimonial le inspira a uno de sus mejores artículos, “El casarse pronto y mal”.

    Su pensamiento sigue las líneas ideológicas de la Ilustración: confianza en la razón, defensa de la educación y la cultura para todos, optimismo ante los avances de la ciencia y del progreso, esperanza en el futuro político y social de España.

    El periodismo político de Fígaro. Éxito profesional y la primera crisis de Larra:

    Tras la muerte del rey en 1833, los liberales apoyan esperanzados el gobierno constitucional de Martínez de la Rosa. El debilitamiento de la censura permite entonces a Larra cultivar el periodismo político. A los artículos de costumbres y de crítica teatral, se añaden ahora los artículos de sátira política, cuyos objetivos son los carlistas y muy pronto también la política del <<justo medio>> de Martínez de la Rosa, que acaba defraudando las expectativas de los liberales.

    Larra decide buscarse una nueva personalidad periodística y, siguiendo la sugerencia de un amigo, crea a Fígaro, su seudónimo más famoso.

    Martínez de la Rosa es relevado al frente del gobierno y finalmente se impone un gobierno liberal progresista presidido por Mendizábal, cuyo eje fue la desamortización de los bienes eclesiásticos.

    Últimos años: decepción y amargura:

    Su confianza en la política de Mendizábal empieza a resquebrajarse. La desamortización no sólo no mejoró la situación de las clases humildes, sino que sirvió para un mayor enriquecimiento de burgueses y terratenientes. De nuevo los ideales de Larra se veían frustrados por la realidad.

    Poco después se convocaron elecciones a diputados y decide presen-tarse, sale elegido, pero las elecciones quedan sin efecto al producirse el motín de los sargentos de la Granja, que obliga a la Regenta María Cristina a proclamar la Constitución de 1812.

    Le censuraron algunos artículos que contenían críticas al gobierno y dejó de escribir sátiras políticas. Este episodio afectó profundamente a Larra, su soledad y aislamiento se acentuaron.

    Poco después, la muerte de uno de sus mejores amigos vino a agravar su pesimismo. Finalmente se produce la definitiva ruptura de su relación con Dolores Armijo. La idea del suicidio, que ya se había anunciado en dos artículos, se hace realidad.

    El entierro de Larra constituyó una importante manifestación romántica. Pero la reivindicación de su figura intelectual literaria llegaría muchos años más tarde, con los escritores de la llamada <<generación del 98>>.

  • LAS PERSONALIDADES FICTICIAS DE LARRA

  • Un recurso convencional del género costumbrista consiste en que los autores firmaran sus artículos con un seudónimo.

    Los costumbristas tenían por objeto la observación de los usos y costumbres de su sociedad; para ello, adoptaban la personalidad ficticia de un observador caracterizado por una serie de rasgos tópicos: curioso, entrometido, indiscreto, que se oculta para sorprender lo que dicen y hacen las personas, y que critica con humor las maneras de vivir de sus contemporáneos.

    Larra continúa esta tradición del género, pero sus observadores ficticios presentan unos caracteres muy originales. De entre los cuatro que adoptó destacó Fígaro. Sus personajes nos ofrecen una personalidad mucho más rica y original que los convencionales observadores costumbristas. Todos ellos demuestran una clara intencionalidad crítica que les convierte en continuadores del periodismo satírico del XVIII. Esto separa radicalmente el costumbrismo de Larra del costumbrismo romántico, atento sólo a lo pintoresco y con una actitud crítica benévola y superficial. Larra no es propiamente un costumbrista, sino un escritor satírico; a Larra no le interesan las costumbres en sí mismas sino en cuanto reveladoras de los modos de ser de la sociedad. Por eso su mirada va siempre más allá de lo anecdótico y se dirige a detectar lo que hay debajo de las apariencias.

  • LA SUBJETIVIDAD DE LOS ARTÍCULOS

  • Larra trae antes que nadie la impresión íntima de la vida con el personalismo conmovedor y artístico.

    Sufre en sí mismo los conflictos y las carencias de su tiempo y de su país. Advirtió que él también era un producto de ese mismo mundo que rechazaba, y por tanto su proyecto de transformarlo era a la vez su propio e íntimo proyecto de realización personal.

    El discurso de los artículos avanza en un doble movimiento: del yo al mundo y de éste de nuevo al yo, en un diálogo siempre difícil y contradictorio.

  • EL LECTOR

  • Larra entendía que su misión como escritor consistía en <<enseñar verdades a aquellos a quienes interesa saberlas, mostrando al hombre no cómo debe ser, sino como es, para conocerse>>. Escribe con el fin de influir en el pensamiento y en la conducta de su público, para incitarles a cambiar se observa una especial preocupación por ganarse a los lectores.

  • TEMA, ESTRUCTURA Y TÉCNICAS DE LOS ARTÍCU-LOS DE COSTUMBRES

  • Tema:

    El tema general de estos artículos lo constituyen las costumbres de la sociedad española analizadas desde una perspectiva crítica.

    Cada artículo se ocupa de un aspecto en particular: la pereza, la hipocresía, la vulgaridad, los modales groseros, la irresponsabilidad, etc.

    Finalmente, el tema se desarrolla a través de la presentación de distintas situaciones, en las que intervienen personajes ficticios.

    A partir de 1833 el análisis de la realidad social y política acaba imponiéndose sobre la observación de las costumbres.

    Estructura:

    Los artículos de costumbres presentan una disposición en tres partes:

    Introducción: el narrador reflexiona sobre sí mismo o sobre algún tema de carácter social que a menudo se anuncia ya en el título.

    Núcleo central: la anécdota costumbrista, que ejemplifica las ideas expuestas en la introducción.

    Reflexión final: el narrador extrae las consecuencias de lo que ha contado y enlaza con el tema propuesto al principio.

    Técnicas:

    Los artículos de costumbres combinan una parte ensayística con otra parte narrativa, descriptiva o dialogada que los aproxima al cuento.

    La ironía: es un fenómeno comunicativo que implica una colaboración muy estrecha entre el autor y el lector para interpretar correctamente lo que se dice en el texto.

    En la ironía se produce un choque de significados opuestos: el dignificado literal de las palabras, y el significado encubierto, incom-patible con el anterior, y que responde a las verdaderas intenciones del autor.

    Las cartas entre el Bachiller y Andrés Niporesas están totalmente escritas en clave irónica. Pero las ironías aparecen por todas partes en sus escritos. Con ellas consigue dos objetivos: burlarse de todos los que pueden decir en serio lo que él está diciendo en tono irónico, y expresar de forma indirecta su verdadera opinión, que contrasta con las palabras. El autor hace así cómplice al lector de su pensamiento y juntos se ríen de personajes, situaciones, opiniones,...

  • ARTÍCULOS POLÍTICOS

  • Contenidos:

    Objeto de su sátira son los carlistas, partidarios de la vuelta del absolutismo, y la política timorata y conservadora de Martínez de la Rosa. Más tarde aparecerán sus artículos en contra del gobierno de Mendizábal.

    Los principales problemas de la realidad política y social de España: la incapacidad y la desidia de los gobernantes para acometer reformas amplias y progresistas, la separación radical entre una élite culta y privilegiada de ciudadanos frente a una gran masa ignorante y atrasada, la ambición de poder de la clase política, y las contradicciones internas entre los grupos liberales, divididos e incapaces de llevar a la práctica sus planes de transformación social.

  • ARTÍCULOS LITERARIOS Y DE CRÍTICA TEATRAL

  • Larra considera que la literatura debe cumplir una función social de educación del público. En este sentido, se muestra continuador de las concepciones de la Ilustración. Sin embargo, también comparte la visión historicista del Romanticismo según la cual la literatura es expresión de la época y la sociedad que la producen, y por tanto no cabe someterla a unas reglas y a unos modelos predeterminados.

    En las crónicas teatrales no sólo analiza la estructura de la obra dramática (personajes, acción, diálogos), sino además valora la escenografía, el vestuario, la interpretación de los actores, y nos informa de las reacciones del público.

    Técnicas satíricas:

    Larra conocía bien la literatura satírica, ésta ha ido creando toda una serie de recursos técnicos y procedimientos estilísticos destinados a resaltar lo falso y lo absurdo de las conductas sociales y humanas. Algunas de las técnicas que utiliza Larra son:

    El perspectivismo: el sátiro primero desmonta los puntos de vista <<oficiales>> que dan por bueno lo que él ve como negativo y ridículo. Para ello se vale del contraste entre personajes que encarnan diferentes perspectivas de la realidad. Los recursos son:

    - Aparición de un personaje <<ingenuo>> que se asombra de lo que para todos es abso-lutamente natural.

    - Un observador escondido que descubre lo que las gentes ocultan ante los demás.

    - El sueño ficticio.

    - La oposición entre dos personajes que tie-nen visiones del mundo muy distintas.

    - Las cartas.

    La caricatura: en la sátira, el escritor pone ante los lectores una imagen distorsionada del hombre y del mundo que provoca la risa, pero que, al mismo tiempo, nos recuerda que eso de lo que nos reímos está formando parte de nosotros mismos.

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