Mariano José de Larra

Literatura española del siglo XIX. Romanticismo literario. Artículos periodísticos. Sociedad española. Obra. Biografías

  • Enviado por: Pato Kowey
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 8 páginas
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1-Biografía:

Mariano José de Larra (1809-1837), escritor romántico y periodista español famoso por sus brillantes retratos críticos de la vida y la sociedad española de su época.

Larra nació en Madrid durante la ocupación francesa y pasó sus primeros años de vida en Burdeos, donde su padre, un cirujano militar que había colaborado con los invasores, tuvo que refugiarse tras la derrota de los franceses en 1812. Después de la amnistía de 1818 la familia regresó a Madrid y su padre se convirtió en médico personal del hermano de Fernando VII. Larra estudió en un colegio de jesuitas y completó su formación en Valencia y Valladolid.

Comenzó una brillante carrera periodística, primero en dos periódicos de su propiedad, El duende satírico del día (1828) y El pobrecito hablador (1832-1833), y posteriormente, colaboró como crítico de teatro con el diario nacional La revista española, donde firmaba sus crónicas bajo los seudónimos de "Fígaro". En su obra a parte de “Fígaro”, también utiliza "El pobrecito hablador", "Andrés Niporesas", "El duende satírico" y el anagrama "Ramón Arriala".

Se convirtió en uno de los periodistas más famosos y mejor pagados del país y colaboró en diversas publicaciones además de escribir la novela El doncel de Don Enrique el Doliente (1834), y la obra de teatro Macías (1834). También tradujo diversas obras de teatro francesas.

Larra es conocido ante todo por sus Artículos de costumbres o escenas de la vida española. Estos artículos, típicamente característicos de la época, estaban imbuidos de nostalgia. Larra, por el contrario, utilizó el género para producir una serie de retratos de la sociedad tremendamente satíricos, en los que despliega su talento periodístico para describir la complacencia, la hipocresía, la vacuidad y la corrupción de la sociedad española.

Influido por el neoclasicismo francés, su vida se convirtió, sin embargo, en un símbolo de la confusión romántica. Fue amargamente desgraciado en el amor; se enamoró de una mujer que más tarde resultó ser la amante de su padre, vivió un matrimonio infeliz y acabó suicidándose, tras un fracasado romance adúltero, a los 28 años.

Aunque Larra ofrece una visión muy pesimista de la vida española, su irritación responde al amor que sentía por su país. Es uno de los escritores más destacados del siglo XIX, tanto por su visión de la vida como por la calidad literaria de sus escritos. Sesenta años después de su muerte, la generación del 98 convirtió la figura de Larra en precursora de este movimiento literario.

La prosa romántica de más calidad se encuentra en los escritos de los costumbristas, autores que describieron al pueblo y sus costumbres desde una nueva perspectiva. Este tipo de prosa está impregnada de un afilado tono satírico en los artículos de Mariano José de Larra, que también escribió varias obras teatrales y una novela. Si bien sus obras no figuran entre las más destacadas de los escritores románticos españoles, Larra fue uno de los autores más interesantes de ese periodo, debido a lo atormentado de su existencia y al alto grado de introspección que alcanza en su obra.

2-Resumen de los artículos:

En este país

Este artículo empieza con una introducción del narrador que nos habla de la ignominia de las palabras, dice que del mismo modo que aparecen ciertas palabras y se ponen mucho de moda, se van. Después de introducirnos con el tema de la ignominia de las palabras, nos habla de la frase echa “en este país”. Hace diversas indagaciones sobre el origen de esta, como por ejemplo, dice que puede haber salido de la ignorancia de la gente, de que la gente no se quiere dar la culpa de las cosas malas y se la da al país entero o se trata de una muletilla que al mismo tiempo sirve para excusarse, etc.

A continuación nos habla de una visita que hizo a su joven amigo Periquito, el cual había publicado un folleto y no había conseguido que se vendiera ni uno, la causa según él es que “en este país” no se puede escribir. Según Fígaro (Larra), es que él es un mal escritor. A partir de entonces, a lo largo del día, todas las veces que mete la pata, culpa al país. Dice que no se puede escribir, la gente no sabe leer, la prensa pésima, las construcciones son malas, la gente es ladrona, hay mucha pobreza, el café es malo, el teatro no vale nada, no hay posadas buenas, los caminos están inservibles, etc. Larra le da todo el rato la razón, pero por dentro piensa que en los otros países estas situaciones no pasan. Lo expresa de forma irónica diciendo que en países como Francia, no hay pobreza, ni ladrones, ni mala prensa, ni gente que no lee, etc.

Finalmente el autor concluye diciendo que gente como Periquito, que no ha salido de España, no la puede criticar. También dice que debemos borrar de nuestro vocabulario las palabras “en este país”, ya que esto nos impide confiar en nuestro potencial de prosperidad y da a los extranjeros excusa para criticarnos.

La educación de entonces

El artículo empieza con unas reflexiones de Larra sobre si las costumbres españolas estaban y estarán determinadas según la clase social a la que pertenecen, refiriéndose a las personas a finales del s. XVIII y a su época (s. XIX).

Después prosigue con una conversación que llevan dos personas vestidas a lo del s. XVIII, el siglo de las luces o la ilustración. Estos dicen indirectamente que gracias a los de la ilustración la gente de ahora es lo que es, y tienen fábricas, educación, etc. También hablan de la defensa de las costumbres y del modo de la educación dada en el siglo XVIII, en la que se distinguían las clases sociales en el vestir, los niños rendían más en los estudios porque se cursaba lo más práctico y útil (desde su punto de vista), cuando los hijos e hijas se casaban pedían permiso a los padres, la educación era mejor a base de golpes, eran mejores los hombres y mujeres que se casaban por acuerdo de los padres y sin conocerse, etc. Además este par critica la sociedad de ahora donde todo el mundo hace lo que le place y su educación, con materias inútiles y un método de aprenentaje muy blandengue.

Finalmente Larra dice que esos dos hombres habían hecho un artículo de costumbres mejor que los que él escribía.

Un reo de muerte

Este artículo comienza con unas meditaciones filosóficas del autor acerca del hombre y la sociedad. Nos habla del primero como componente básico de la sociedad y de tipos que hay (envidioso, ateos, coqueta, avaro, etc.) y los relaciona con la sociedad(en concreto al reo). De la segunda, nos habla de sus valores y partes que la componen, como por ejemplo: la política, el deber, las leyes y reglamento, religión, justicia, la censura, etc.; nos habla de ellos con alegorías (algunas mitológicas) que vienen aclaradas a lo largo del texto.

El artículo también incluye la narración de Larra acerca de un reo condenado a muerte y las fases por las que pasa antes de ser ejecutado: el cura le absuelve de pecados, lo pasean por el pueblo hasta el patíbulo y allí lo ejecutan. Durante todo el artículo, el narrador describe la actitud de la sociedad, la cual crea un individuo, no lo educa, este mata a alguien para sobrevivir y la forma de que el reo pague por la muerte de uno, es matándolo a él, de esta forma la sociedad provoca otra muerte. La crítica de Larra a la sociedad se ve incrementada en el último parágrafo, donde relaciona al individuo que forma parte de la sociedad con esta misma, que se enorgullece de cometer un acto tan brutal si de esta forma elimina impurezas de ella misma (el reo) y hace pagar al culpable por la muerte de uno de sus componentes.

El día de difuntos de 1836 - Fígaro en el cementerio

Larra en este artículo critica la vida sin paz y sin libertad de los españoles y también por ir el día de difuntos a visitar a sus muertos, ya que éstos, como dice Larra, son los que mejor viven en Madrid, sin ninguna preocupación, son libres, tienen paz. Por esto, los muertos viven y los vivos son los muertos porqué los vivos no tienen paz ni libertad. Por todo esto Larra cree que “Madrid es el cementerio donde cada casa es el nicho de una familia, cada calle el sepulcro de un acontecimiento, cada corazón la urna funeraria de una esperanza o un deseo.”

Larra nos narra su paseo hacia el cementerio, donde ve a la gente que caminan en grupos hacia el campo santo. Y después nos describe varias tumbas del cementerio y sus inscripciones. En las inscripciones Larra nos cuenta que ponen nombres como, Correos, Puerta del Sol, la Victoria, el Salón de Cortes, la Imprenta Nacional, etc. Son valores y partes de Madrid que Larra critica con una visión pésima de estos.

Por último Larra cuando se siente desorientado, solo y desamparado por todo lo que lee, quiere refugiarse en su corazón, pero lo único que encuentra es otro sepulcro, donde está inscrito: “¡Aquí yace la esperanza!”, (la de Larra); sus esfuerzos y todo por lo que ha luchado esta enterrado en él.

La nochebuena de 1836 - Yo y mi criado. Delirio filosófico

El articulo comienza explicándonos lo horribles que son para Larra los días 24 de cada mes, ya que siempre le ocurre algo malo en dicho día. Para que comprendamos mejor sus sentimientos explica lo que le sucedió el día de Nochebuena de 1836. Mientras narra la historia, nos va mezclando una serie de reflexiones sobre como se encuentra el país y en concreto la ciudad de Madrid, de la cual hace una sátira.

La historia empieza cuando de forma muy sutil se mofa de su criado dándole limosna. Larra pretende que el criado le diga la verdad, todo lo que piensa y que no sea hipócrita como el resto de la gente, que dicen lo que no piensan. Después se marcha al teatro y a la vuelta, al entrar en casa, se encuentra con su criado borracho. Entonces, el criado, debido a su estado de embriaguez, cuenta a su amo todo lo que piensa de él. Al oír la crítica de su sirviente se siente mal.

3-Comentario sobre los esquemas estructurales más comunes en su redacción:

El esquema general de la redacción de Larra es una introducción general al tema, luego concreta el tema, lo explica con un ejemplo que le pasó a él y finaliza con una conclusión crítica sobre este.

En este país

El autor utiliza una reflexión general sobre la lengua para introducir el tema. Luego concreta el tema mediante dos personajes y reflexiones sobre este. Concluye con una crítica sobre el tema.

La educación de entonces

En este artículo Larra nos cuenta en general, que la educación viene determinada por la clase social a la que perteneces. Luego nos habla de forma concreta sobre la educación de la Ilustración y la de su época.

Un reo de muerte

El artículo empieza por lo general, unas meditaciones filosóficas del autor sobre el hombre y la sociedad. Luego concreta este tema con el ejemplo de un condenado a muerte. Finalmente sentencia la pena de muerte como algo perjudicial para todos y nos dice que la sociedad nos corrompe.

El día de difuntos de 1836 - Fígaro en el cementerio

En este artículo Larra nos cuenta un tema concreto y subjetivo, lo que el ve por las calles y otros sitios el día de difuntos. En el principio del desarrollo de esta crítica va intercalando puntos de vista generales y filosóficos, en el resto. Finalmente nos cuenta que le pasó a el con su criado.

La nochebuena de 1836 - Yo y mi criado. Delirio filosófico

En este artículo Larra nos cuenta de un tema concreto y subjetivo, después lo desarrolla. En el desarrollo va mezclando temas generales y filosóficos. Finalmente nos cuenta que le pasó a el con su criado.

4-Temas y enfoque:

En este país

El tema de este artículo es la crítica de Larra hacia aquellos que creen que el hecho de decir mal de su propio país les excusa de culpabilidad en el retraso de España. También critica a España en general. Principalmente enfoca el tema de una forma subjetiva, criticando a los que se quieren escapar de la culpa de que España esté atrasada tecnológicamente. Pero al mencionar las deficiencias Españolas, de boca de estos cobardes que se escapan de la culpa, critica indirectamente a la sociedad; aunque Larra no busca esta última crítica, ya que le gusta su patria y es un fiel defensor de ella. Esto lo refleja en criticar a los que explican los defectos de su patria.

La educación de entonces

El tema de este artículo es la crítica de Larra hacia el modelo a seguir de educación. Para esto plantea dos posibilidades, la dura educación del siglo XVIII frente a la afeminada culturización del siglo XIX. Larra desarrolla su crítica des de un punto de vista objetivo, ya que encuentra cosas beneficiosas y perjudiciales en los dos modelos de educación.

Un reo de muerte

El tema de este artículo es la crítica de Larra hacia la sociedad española que estaba a favor de la pena de muerte. El enfoque es des de un punto de vista subjetivo y muy crítico. Dice que la sociedad mata para dar ejemplo, hacerse respetar y que no se incumplan sus normas, pero como la gente ya ha visto tantas ejecuciones, ya no le importa. Va en contra totalmente de la pena de muerte y crítica a la sociedad diciendo que solventa un problema de una mala manera. La sociedad crea un individuo que mata una persona y luego la sociedad le mata a él, como castigo; eso significa que la sociedad ha provocado dos muertes. Esta crítica de la sociedad, también plantea, que la misma corrompe a los diferentes individuos, ya que al nacer todos somos buenos, pero la sociedad nos vuelve malos.

El día de difuntos de 1836 - Fígaro en el cementerio

El tema de este artículo, al igual que el resto, es la crítica de Larra hacia la sociedad, concretamente por el olvido de los valores que el siempre ha defendido y su comportamiento triste del día de difuntos. Larra enfoca este artículo de manera subjetiva y participando en lo que narra. Lo redacta como si fuera su última voluntad ya que se muestra desesperado y vencido, ya que él ha luchado toda la vida por unos valores que la sociedad ha olvidado.

La nochebuena de 1836 - Yo y mi criado. Delirio filosófico

En este articulo, al igual que en los demás, Larra critica la sociedad y el entorno en el mismo vive. Se queja de la forma de pensar de la gente y de sus criterios hipócritas. Pero además se critica a él mismo, considerándose igual que el resto. En su autocrítica básicamente dice que es un periodista que escribe lo que no piensa, que se ve coaccionado por la sociedad y que hace creer a los demás algo en lo que ni él mismo creería nunca. El criado representa la figura estereotipo de la sociedad de Larra, un hipócrita, a merced de la sociedad y dominado por esta como una marioneta.

5-Larra y su influencia posterior:

Larra, pese a su afrancesamiento y su romanticismo, siguió una línea que le enlaza con el Arcipreste de Hita y con Quevedo, y que se continuará después de él con la generación del 98, la cual le puso como estereotipo de moda de la literatura en esa época. Él se manifiesta como un hombre consciente, preocupado por las cosas de España.

También influenció a celebres autores como Alberdi, cuya labor periodística se inició en La Moda, gacetita semanaria de música, de poesía, de literatura, de costumbres, de modas, dedicada al bello mundo federal. Allí publicó artículos de costumbres al estilo de Mariano José de Larra (Fígaro, en sus artículos). El propio Alberdi se definía de la siguiente manera: “yo soy el último artículo, por decirlo así, de la obra póstuma de Larra”, de esta forma se considera un seguidor fervoroso de la obra satírica de Mariano José de Larra.

Biografía de Mariano José de Larra

Mariano José de Larra nació en Madrid en 1809, pero se trasladó a Francia en 1813. Su familia se exilió allí con motivo del trabajo del padre como médico en el ejército francés de José Bonaparte. En 1818 Larra volvió con sus padres a España; estudió Derecho en Valladolid y Medicina en Valencia. A los 19 años abandonó los estudios para dedicarse al periodismo.

Larra se casó con Josefina Wetoret en 1829. Este matrimonio duró poco y terminó en separación en 1834. Larra mantuvo unas relaciones amorosas con Dolores Armijo que duraron hasta el final de su vida. En 1836 fue elegido diputado por Avila, aunque las elecciones se anularon en toda España tras el motín de los Sargentos de la Granja ocurrido en ese mismo año. Larra se suicidó de un pistoletazo en febrero de 1837, muy poco después de escribir su famoso artículo "La Nochebuena de 1836" y tras el desengaño producido por la ruptura con Dolores. Otro posible motivo del suicidio fue el desespero que sentía Larra frente al fracaso de las ideas liberales en el ámbito político de la época.

Obra literaria y periodística

Como muchos autores románticos, Larra combinó sus actividades periodísticas y literarias con su interés en la política. Fue un escritor comprometido en el sentido más moderno del término. La literatura para Larra era un instrumento del progreso humano. Junto con Goya, Larra representa el paso del neoclasicismo al romanticismo, y pueden considerarse como iniciadores del arte moderno en España.

Larra cultivaba diferentes géneros literarios, pero es más conocido por sus artículos periodísticos publicados bajo el seudónimo de Fígaro o el de El pobrecito hablador. Su actividad periodística puede clasificarse en artículos de costumbres, artículos literarios y artículos políticos.

En sus artículos de costumbres, Larra adopta las formas costumbristas, dotándoles de una nueva perspectiva moral y reformadora. El propósito de Larra en estos artículos es proponer el cambio social e individual. Utilizaba la sátira para retratar los diferentes defectos que observaba, pero siempre con un afán didáctico y reformador. Sus ideas liberales se observan en los artículos de asunto político en los que defiende el progreso y la tolerancia, y critica el conservadurismo y el absolutismo. Era un defensor incansable de la libertad. Su crítica más violenta iba dirigida contra el absolutismo del gobierno de Fernando VII y los carlistas, que representaba los males que amenazaban a la patria: el fanatismo, la ignorancia y el inmovilismo. Debido a su acérrimo espíritu independiente Larra criticaba también unos aspectos de los gobiernos liberales.

En los artículos literarios, Larra se centraba en la crítica teatral. Autor de un drama romántico original, Macías, y de varias adaptaciones de dramas franceses, Larra era también crítico teatral en la prensa.

Los artículos más conocidos de Larra son "Vuélva Usted mañana," "El casarse pronto y mal," "La Nochebuena de 1836," "El castellano viejo," "Yo quiero ser cómico," "Modos de vivir que no dan de vivir", "El café", "Literatura”, "Lo que no se puede decir, no se debe decir".

Además de su prolija producción periodística, Larra era autor de poemas, dramas y novelas. Por lo general sus versos son de estilo neoclásico y representan los ideales de la Ilustración. Larra dejó unos poemas amorosos dedicados a Dolores Armijo. Su novela histórica, El doncel de don Enrique el Doliente, es un modelo de este género. El protagonista de la novela aparece también en el drama Macías, y representa la figura de un trovador medieval, ejemplo y modelo de enamorados.

Otros autores contemporáneos a Larra y con quienes comparte el arte costumbrista son Ramón de Mesonero Romanos (Escenas matritenses, 1832-42) y Serafín Estébanez Calderón (Escenas andaluzas,1847).

Análisis de “Vuelva usted mañana”

“Vuelva usted mañana comienza con un preámbulo en el que el autor reflexiona brevemente sobre el tema del que va a tratar: la pereza. Más adelante, llega al extremo de afirmar que los españoles son capaces de no comer para no llevar la comida hasta sus bocas.

A esta introducción le sigue una anécdota supuestamente verídica en la que el autor participa como personaje. En el caso de Vuelva usted mañana, Larra ejerce a la vez como narrador y coprotagonista de la anécdota.

El otro protagonista es Monsieur Sans-délai, un francés que ha venido a España para reclamar unas propiedades, presentar unas proposiciones de negocios y visitar Madrid. Cuando Monsieur Sans-délai dice que pretende resolver sus asuntos en quince días, Larra, conocedor del carácter de los españoles, le advierte que va a necesitar quince meses.

El pronóstico de Larra empieza a cumplirse de inmediato. En los sucesivos episodios del artículo, la pereza de numerosos personajes impedirá la realización de todos los proyectos de Monsieur Sans-délai, el cual terminará dándole la razón a Larra sobre el modo de ser de los españoles.

Características del lenguaje y exposición del habla

Los artículos de costumbres son más interesantes y, en su mayor parte, plenamente actuales y los mejores desde el punto de vista literario. Larra no se queda en la pura descripción pintoresca; lo que persigue es la crítica de lo que observa y, además, se proyecta personalmente, aportando su dolorida experiencia a lo que escribe. La crítica de Fígaro, mordaz, pesimista y satírica, se dirige a lo que él llamó el “mal español”: el atraso, la pereza y holgazanería, la falta de educación, la hipocresía, la vanidad y la ignorancia.

Casi todos estos artículos tienen una misma estructura: un comienzo generalizador, en el que plantea el problema, y una segunda parte que desciende a casos concretos - tipos, anécdotas, situaciones - para exponer con más garra y más plasticidad el tema, con un lenguaje directo y popular.

El estilo de Larra es claro, directo y efectivo. Se debe destacar la ironía, el humor y el dominio de toda clase de recursos estilísticos. Se ha afirmado que con él comienza la prosa contemporánea en la Literatura española: otro aspecto más de su modernidad.

Conclusión

El texto comentado, en definitiva, es una buena muestra de la disposición argumentativa de los artículos de costumbres de Larra, que parten siempre de una anécdota para analizar los males de la España de la época. En el caso del fragmento comentado, la anécdota sirve para retratar (con frecuentes hipérboles cómicas que caricaturizan a los personajes y hacen más ameno el relato) el modo de ser y las costumbres de una serie de personajes que representan al conjunto de la sociedad. A su vez, a través de este texto Larra intenta explicar el porqué del atraso que tiene su país (España) argumentando que se debe en gran medida a la pereza de sus compatriotas.

La obra periodística de Larra, y particularmente sus artículos de costumbres, se sitúan dentro del llamado costumbrismo crítico del Romanticismo, que se caracteriza, frente al costumbrismo tradicional, por el análisis crítico de tipos, actitudes y costumbres de la sociedad de la época.

Romanticismo

El romanticismo aparece al fin del siglo XVIII y principios del XIX como una reacción tanto contra el clasicismo como contra el barroco y el rococó. En efecto, se trata de un arte del "tercer estado", no de la iglesia, ni de la nobleza.

Técnicamente, se aparta de las reglas, busca el movimiento y da al color un valor casi simbólico.

Si la arquitectura progresa de manera caótica, la escultura madura de manera interesante y la pintura produce con entusiasmo.

El Romanticismo es una búsqueda de la unidad perdida -a partir de una pluralidad caleidoscópica de perspectivas provocada por la crisis de un modelo-, frente a un mundo, que llamamos clásico, porque se comprende a sí mismo de forma unitaria y desde una única perspectiva.

Los pensadores de esta época intentan apresar con su razón la totalidad del ser, y así explicarse el mundo, el universo, lo absoluto, el hombre, etc., como el mismo Schelling afirma: “El juicio de la historia reconocerá un día que jamás se emprendió un combate mayor, en lo exterior y en lo interior, a favor de los más altos valores del espíritu humano que después de Kant.

El Sturm und Drang da origen al Romanticismo. En el primero se rechazaba el deísmo y el mecanicismo de la Ilustración, y se adoptaba una concepción orgánica de la divinidad y de la naturaleza. El romanticismo adopta esto, y además, es un movimiento literario y artístico con tendencias intelectuales, estéticas y religiosas que lo vinculan con la filosofía, siendo el antecedente directo del Idealismo. Al romanticismo no se le puede definir de manera estática, ya que es, sobre todo un proceso vital, un concepto evolutivo. “...el romántico estudia la vida así como el pintor, el músico y el mecánico, estudian el color, el sonido o la fuerza. El estudio cuidadoso de la vida hace al romántico.” El romanticismo es cambiante, siempre está en constante evolución hacia la perfección. “El espíritu romántico, en cuanto tal, era verdaderamente una actitud frente a la vida y al universo más que una filosofía sistemática.” Muchos autores consideraron que con el romanticismo se había llegado a la madurez de un proceso cultura iniciado en la Grecia clásica.

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