Marianela; Benito Pérez Galdós

Narrativa española del siglo XIX. Novela realista. Argumento. Personajes. Biografía. Formas litararias. Figuras patéticas. Lógicas. Pintorescas

  • Enviado por: Marcos Romero
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 31 páginas
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MARIANELA

BENITO PÉREZ GALDÓS

Prólogo

En este trabajo de análisis se plasmaron los aspectos más importantes de la obra Marianela de Benito Pérez Galdós, los cuales se estudiaron de forma minuciosa a lo largo de toda la obra. A este trabajo se le emplearon largas horas de trabajo y de estudio, por lo que me encuentro muy satisfecho de haberlo concluido.

Este trabajo como ya se mencionó es acerca de la obra Marianela, sus elementos que la componen, un poco del ambiente social en el cual ésta se escribió; pero mas que eso, el trabajo es una manera de que el lector de este análisis, sepa de que trata la obra y se acerque a ésta para leerla, o si bien, para que el lector de la obra, complemente su lectura con este serio análisis de la obra para que pueda comprender y apreciar esta obra.

Como ya se mencionó este análisis va dirigido hacia toda persona que quiera conocer más a fondo la obra literaria Marianela. Éste trabajo se realizó por la simple razón de pulir los conocimientos y habilidades que se nos impartieron en nuestras clases de Taller de Lenguaje, porque ya se efectuó un primer trabajo de análisis de un libro, es por eso que en este segundo el objetivo principal, es mejorar; los objetivos secundarios que me beneficiaron de este segundo análisis son: que tuvimos la oportunidad de poder hacer el trabajo sin tanta ayuda del maestro, y segundo, que al hacer éste análisis conocí más a fondo la obra.

Este análisis esta compuesto por el argumento de la obra, el asunto de la misma, una caracterización de personajes, la acción de ésta, las formas literarias que son: las figuras patéticas, lógicas y pintorescas; además de la estructura de la obra y una muy breve explicación del ambiente social reflejado en la obra, sus objetivos, la biografía del autor y las conclusiones.

Las fuentes consultadas en esta ocasión fueron libros, tales como enciclopedias, diccionarios para entender palabras de difícil entendimiento, el Internet, dónde se consultaron biografías del autor, para poder redactar otra destinada exclusivamente para el análisis, combinando y comparando los datos encontrados; es así como por medio de la consulta de estas fuentes, me pude apoyar para realizar el análisis.

Es de este modo, como les doy una breve introducción por la cual podrán entender el trabajo, sus objetivos, su estructura y de esta manera apreciar tanto la obra como el trabajo que fue una ardua tarea pero, pues, muy bien vale la pena leer ambos para tener un acceso completo a Marianela.

Índice

Tema Página

1.Argumento 5

2.Asunto 6

3.Caracterización de Personajes 6

4.Acción 11

4.1.Verosimilitud 12

4.2.Unidad 12

4.3.Integridad 12

4.4.Interés de Acción 12

5.Estilo de Autor 12

6.Formas Literarias 12

6.1.Figuras Patéticas 12

6.2.Figuras Lógicas 15

6.3.Figuras Pintorescas 16

7.Estructura de la obra 17

8.Ambiente Social 17

9.Conclusiones 18

10.Bibliografía 19

11.Anexo 20

Biografía de Benito Pérez Galdós 21

12.Escala Estimativa 22

Argumento

La historia empieza con descripción del lugar, un pueblo en el norte de España, Socartes, donde se encuentran dos hombres, Teodoro un hombre de mediana edad llamado Teodoro y Pablo, un joven ciego, habitante de esas tierras. Teodoro es médico, hermano del ingeniero Carlos Golfín, responsable de las minas. Teodoro, que está perdido, pide ayuda a Pablo, quien se maneja con mucha seguridad por el campo y las cavernas. Teodoro es médico y viene a quedarse una larga temporada, éste, intrigado, pregunta a Pablo por el canto que a lo lejos se escucha. Es Nela, el lazarillo de Pablo y su mejor amiga. Llegan hasta la casa del muchacho y Nela continúa el camino con el médico hasta la casa del ingeniero.

Nela es una chica que creció huérfana y bajo ningún consuelo. Tiene 16 años pero pareciera tener 12 por la precaria alimentación que ha tenido. Es muy delgada, viste andrajos y va descalza. Nela ha sido lazarillo de Pablo desde hace año y medio. Francisco, el padre de Pablo, que goza de una posición económica muy buena, nunca ha tenido reparo alguno en ofrecerle todo lo mejor a su único hijo. Pablo siempre lo ha sido todo en su vida y nada le parece suficiente para aminorarle el dolor de no poder ver.

Nela conoce esas tierras como a ella misma y Pablo dice haber descubierto el mundo por sus ojos. Todos los días salen a pasear por el bosque. Entre ellos hay un gran amor y, sobre todo, el que Pablo le profesa a Marianela.

Nela ha crecido al libre albedrío y al amparo de quien quiera socorrerla. Sin educación ni vestido, con una mala alimentación pero siempre bajo el cobijo de su natural bondad. El amor que Pablo sentía por Nela era tan grande que siempre le juraba que nunca se separarían y llegó a prometerle que algún día se casarían. Teodoro Golfín era un médico especialista en ojos y, después de hacerle varios estudios, creyó que Pablo tenía alguna esperanza de poder ver. Aunque las esperanzas eran muy pocas, don Francisco y su hijo estaban muy entusiasmados, tanto así, que después que don Francisco le contó la noticia a su hermano Manuel, éste último prometió que, si Pablo Penáguilas salía con éxito de la operación, casaría a su hija Florentina con su sobrino.

Pablo era un joven sumamente sensible y con una curiosidad intelectual que su padre se había encargado de nutrir con lecturas nocturnas. Tenía la cabeza llena de conceptos e ideas que le habían permitido suplir su ceguera. Ahora, estaba obsesionado con la belleza y decía que Nela era la persona más preciosa del mundo, cosa extraña para los ojos de todos que, aunque no negaban que Marianela era una buena persona, creían lo contrario. Días antes de la cirugía llegaron a Socartes don Manuel y su hija Florentina, una joven llena de belleza no sólo exterior sino también de una infinita bondad. Ella era la futura esposa del joven Pablo, aunque Pablo insistía en querer a Marianela como su mujer. Con la operación y tantos movimientos en la Aldeacorba, la casa de don Francisco, Marianela y Pablo se distanciaron. Ahora estaba la familia para cuidarlo y Marianela sufría por el temor de perder lo único que la vida le había brindado, el amor del joven Pablo. Pasaron los días y todo el pueblo hablaba del éxito de la operación. Pablo veía y su mayor obsesión en su nueva vida era distinguir la belleza de la fealdad. Marianela temía a ser rechazada y decidió alejarse del pueblo y huir con Celipín, un niño con el que vivía y que había decidido dejar su casa.

Florentina, que estaba llena de bondad y de gratitud hacia Nela, le ofreció un verdadero hogar junto a la familia y, además, le avisó de los deseos de su primo por conocerla. Marianela se rehusó y triste y confundida estuvo vagando por el bosque. Un día, Teodoro la encontró en las peores condiciones y la llevó a Aldeacorba a descansar. Ya en casa de los Penáguilas, Florentina cuidaba de Nela, que se veía cansada y confundida. Una tarde, mientras la prima Florentina cosía un vestido para Marianela, Pablo irrumpió en la habitación y, sin la costumbre de la vista, vio a su prima sin percatarse de la presencia de Nela y el doctor: el joven empezó a hablarle a su prima de su belleza y de la fortuna de haberla conocido. Cuando descubre al doctor y a Nela era demasiado tarde. Marianela turbada por el dolor, el desencanto y la mala vida murió minutos después de confesarle a Pablo su identidad. Florentina que no se perdonó no haber podido ayudarla en vida, cosa irónica, le brindó a Marianela el más bello de los sepulcros.

Asunto

El asunto de Marianela es que lo importante de una persona es la belleza interna, aunque a veces la belleza externa puede hacer que la otra no sea tomada en cuenta y afectar la vida de cualquier persona.

Caracterización de personajes

  • Teodoro Golfín

Teodoro Golfín es una persona que confía en su suerte y se guía por ella.

“No puedo equivocarme. Me dijeron que atravesara el río por la pasadera... Así lo hice. Después, que marchara adelante siempre adelante. En efecto; allá detrás de mí, queda esa apreciable villa a quien yo llamaría Villafangosa por el buen surtido de lodos que hay en sus calles y caminos... De modo que por aquí, adelante, siempre adelante he de llegar a las famosas minas de Sócrates.” (1)

Teodoro Golfín muestra un carácter y un fuerte poder de decisión al sentirse perdido.

“¡Bonita situación!¿En dónde estás querido Golfín? Esto parece un abismo. ¿Ves algo allá abajo? Nada, absolutamente nada...; pero el césped ha desaparecido, el terreno está removido. Todo es aquí pedrusco y tierra sin vegetación, teñida por el óxido del hierro... Sin duda estoy en las minas...; pero ni alma viviente, ni chimeneas humeantes, ni ruido, ni un tren que murmure a lo lejos, ni siquiera un perro que ladre... ¿Qué haré? Hay por aquí una vereda que vuelve a subir. ¿Seguirla?¿Desandaré lo andado?... ¡Retroceder!¡Qué absurdo! O dejo de ser quine soy, o llegaré esta noche a las minas do Sócrates y abrazaré a mi querido hermano. Adelante, siempre adelante.” (2)

(1) Marianela, Pérez Galdós, Benito, p. 6

(2) Op. Cit., p. 7

Teodoro Golfín es un hombre compasivo, bondadoso y con un gran sentido de altruismo.

“Yo no leo la estadística, querida hermana, ni me hace falta para nada tu estadística. Buenos son los asilos; pero no, no bastan para resolver el gran problema que ofrece la orfandad. El miserable huérfano, perdido en las calles y en los campos, desamparado de todo cariño personal y acogido sólo por las corporaciones, rara vez llena el vacío que forma en su alma la carencia de familia...; ¡Oh!, vacío donde debían estar, y rara vez están en la nobleza, la dignidad y la estimación de sí mismo. Sobre esta tema tengo una idea, es una idea mía; quizá os parezca un disparate.” (3)

Teodoro Golfín hombre que se forjó, solo así formo su carácter y da muestra de su modestia.

“Aquí tienes, querida Sofía, un hombre que sirve para todo. Éste es el resultado de muestra educación, ¿Verdad Carlos? Bien sabes que no hemos sido criados con mimo; que desde nuestra más tierna infancia nos acostumbramos a la idea de que no había nadie inferior a nosotros. Los hombres que se forman solos, como nosotros nos formamos; los que, sin ayuda de nadie, ni más amparo que su voluntad y noble ambición, han logrado salir triunfantes en la lucha por la existencia..., sí, ¡Demonio!, éstos son los únicos que saben como se ha de tratar a un menesteroso. No te cuento diversos hechos de mi vida, atañederos a esto el prójimo como a ti mismo, por no caer en el feo pecado de la auto alabanza, y por temor a causar envidia a tus rifas y a tus bailoteos filantrópicos. Quédese esto aquí.” (4)

Teodoro Golfín proviene de otras tierras de Europa para ser exactos y lo relata con su característica sencillez.

“Nosotros, aunque descendemos de las hierbas del campo, que es el más bajo linaje que se conoce, nos hemos hecho árboles corpulentos... ¡Viva el trabajo y la iniciativa del hombre!... yo creo que los Golfines, aunque aparentemente venimos de los maragatos, tenemos sangre inglesa en nuestras venas... hasta nuestro apellido parece que es de pura casta sajona. Yo lo descompondría de este modo: Gold, oro...; find, hallar... es, como si dijéramos, buscador de oro... he aquí que mientras mi hermano lo busca en las entrañas de la tierra, yo lo busco en el interior maravilloso de es universo en abreviatura que se llama el ojo humano.” (5)

(3) Op. Cit., p. 79

(4) Op. Cit., p. 83

(5) Op. Cit., p. 72

  • Marianela

Marianela niña triste y avergonzada de sí misma, cuenta a Golfín su trágica historia.

“Quiero decir que cuando el ayuntamiento puso por primera vez los faroles en las calles, mi padre era el encargado de encenderlos y limpiarlos. Yo estaba ya criada por una hermana de mi madre, que era también soltera, según dicen. Mi padre había reñido con ella... dicen que vivían juntos..., todos vivían juntos, y cuando iba a farolear me llevaba en el cesto junto con los tubos de vidrio, las mechas, la aceitera... un día dicen subió a limpiar el primer farol que hay en el puente, puso el cesto sobre el antepecho, y me salí afuera, y caíme al río.” (6)

Marianela, que es la lazarillo de pablo, describe su trabajo que tiene con el joven pablo.

“Sí, señor; yo le digo todo. Él me pregunta como es una estrella, y yo se la pinto de tal modo hablando, que para él es lo mismito que si lo viera. Yo le explico cómo son las hierbas y las nubes, el cielo, el agua, los relámpagos, las veletas, las mariposas, el humo, los caracoles, el cuerpo y la cara de las personas y de los animales. Yo le digo lo que es feo y lo que es bonito, así se va enterando de todo.” (7)

Marianela admira a Don Teodoro por tener las mismas raíces que ella.

Don Teodoro tenía menos que tú, porque tú vas a tener 5 duros y con cinco duros todo parece que se ha de venir a la mano. ¡Aquí de lo hombres guapos! Don Teodoro y don Carlos eran como dos pájaros que andan solos por el mundo. Ellos con su gobierno se volvieron sabios. Don Teodoro leía en los muertos y don Carlos en las piedras, y así los dos aprendieron el modo de hacerse personas cabales. Por eso es don Teodoro tan amigo de los pobres. Celipín, si me hubieras visto esa tardo cuando me llevaba del hombro... después me dio un vaso de leche y me echaba unas miradas como las que se echan a las señoras.” (8)

Marianela es una niña que se tienen compasión y no se valora, pero lo por dentro es una persona bondadosa y sentimental.

“Madre de Dios y mía, ¿Por qué no me hiciste hermosa? ¿Por qué cuando mi madre me tuvo no me miraste desde arriba? Mientras más me miro más fea me encuentro. ¿Para qué estoy yo en el mundo? ¿Para qué sirvo? ¿A quién puedo interesar? A uno solo, Señora y Madre mía, a uno solo que me quiere porque no me ve. ¿Qué será de mí cuando me vea y deje de quererme?...; porque, ¿Cómo es posible que me quiera viendo este cuerpo chico, esta figurilla de pájaro, esta tez pecosa esta boca sin gracia, esta nariz picuda, este pelo descolorido, esta persona que no sirve sino para que todo el mundo le dé con el pie? ¿Quién es la Nela? Nadie. La Nela es algo para el ciego. Si sus ojos nacen ahora y los vuelve a mí y me ve, me caigo muerta... él es el único para quien la Nela no es menos que los gatos y lo perros.

(6) Op. Cit., p. 23 (7) Op. Cit., p. 25 (8) Op. Cit., p. 95

Me quiere como quieren los novios a sus novias, como Dios manda que se quieran las personas... Señora Madre mía, ya vas a hacer el milagro de darle la vista, hazme hermosa a mí o mátame, porque para nada estoy en el mundo. Yo no soy nada ni nadie más que para uno solo... ¿Siento yo que recobra la vista? No; eso no; eso no. Yo quiero que vea. Daré mis ojos para que él vea con los suyos; daré mi vida toda. Yo quiero que don Teodoro haga el milagro que dicen. ¡Benditos sean los hombres! Lo que no quiero es que mi amo me vea, ¡Madre mía!, me enterraré viva, me arrojaré al río... sí, sí; que se trague la tierra mi fealdad. Yo no debí haber nacido...” (9)

Marianela siempre ayudando a los demás, aconseja a Celipín.

“No pienses todavía en esas cosas de remontarte mucho, que eres mas pelado que un huevo. Vete poquito a poquito, hoy me aprendo esto, mañana esto otro. Yo te aconsejo que antes de meterte en eso de cuidar enfermos, debes aprender a escribir para poner un carta a tu madre pidiéndole perdón y diciéndole que te has ido de tu casa para afinarte, hacerte como don Teodoro y hacerte un médico muy cabal.” (10)

  • Pablo

Pablo es un joven que a pesar de sus límites trata de ayudar a la gente.

“Soy ciego, sí señor; pero sin vista sé recorrer de un cabo a otro las minas. El palo que uso me impide tropezar, y Choto me acompaña, cuando no lo hace la Nela, que es mi lazarillo. Conque sígame usted y déjese llevar.” (11)

Pablo a pesar de la desgracia de ser ciego, el toma el lado bueno de ésta.

“Sí, señor, de nacimiento. No conozco el mundo más que por el pensamiento, el tacto y el oído. He podido comprender que la parte más maravillosa del universo es esa que me está vedada. Yo sé que los ojos de los demás no son como estos míos, sino que por sí conocen las cosas; pero este don me parece tan extraordinario, que ni siquiera comprendo la posibilidad de poseerlo.” (12)

Pablo es fiel de la religión católica y de su doctrina.

“No, no. No creas desatinos. Nuestra religión nos enseña que el espíritu se separa de la carne y que la vida mortal se acaba. Lo que se entierra, Nela, no es más que un despojo, un barro inservible que no puede pensar ni sentir, ni tampoco ver.” (13)

(9) Op. Cit., p. 104

(10) Op. Cit., p. 97

(11) Op. Cit., p. 10

(12) Op. Cit., p. 11

(13) Op. Cit., p. 50

Pablo, aunque más culto que Marianela, no desprecia ni hace menos ha Marianela por sus conocimientos.

“¡Ay Nela!. Tus disparates, con serlo tan grandes me cautivan, porque revelan el candor de tu alma y la fuerza de tu fantasía. Todos esos responden a una enorme disposición para conocer la verdad, a una poderosa facultad que sería primorosa si estuviera auxiliada por la razón y la educación... es preciso que tú adquieras un don precioso del que yo estoy privado; debes aprender a leer.” (14)

Pablo por su ceguera solo distingue la belleza interior de Marianela.

“Sí, tú eres la belleza más acabada que puede imaginarse. ¿Cómo podría que tu bondad, tu inocencia, tu candor, tu gracia, tu imaginación, tu alma celestial y cariñosa, que ha sido capaz de alegrar mis tristes días?; ¿Cómo podría suceder, cómo, que no estuviese representada en la misma hermosura?... Nela, Nela. ¿No es verdad que eres bonita?” (15)

  • Sofía

Sofía mujer hasta un cierto punto vana, por el siguiente comentario.

“¡Zapatos a la Nela! Y yo pregunto ¿Para qué los quiere? Tardaría dos días en romperlos. Podrías reírte de mí todo lo que quieras... bien, yo comprendo que cuidar tanto a Lilí es una extravagancia..., pero no podrían acusarme de falta de caridad... alto ahí..., eso sí que no te lo permito. Y en lo saber practicar la caridad con prudencia y tino, tampoco creo que me eche el pie adelante persona alguna... No consiste, no , la caridad en dar, sin ton ni son, cuando existe la seguridad de que la limosna ha de ser bien empleada. ¡Sí querrás darme lecciones!... Mira, Teodoro, que en eso sé tanto como tú en el tratado de los ojos.” (16)

Sofía es malhumorada en ciertas situaciones como cuando la tratan de entrar en razón.

“Ya tenemos nuestro filósofo en campaña.¿Qué sabes tú lo que yo he hecho, ni lo que he dejado de hacer?” (17)

Sofía es estricta, pero lo hace para cuidar a Marianela.

“¡Eh... Nela!. No te alejes mucho; que te vea yo para saber lo que haces.” (18)

Sofía también muestra su lado tierno, su lado compasivo, y siente tristeza por Marianela.

“Atrasadilla está. ¡Qué desgracia! Y yo me pregunto: ¿Para qué permite Dios que tales criaturas vivan? Nada, nada más que darle de comer, vestirla... hasta cierto punto... ya se ve..., rompe todo lo que le ponen encima.

(14) Op. Cit., p.52 (15) Op. Cit., p.58 (16) Op. Cit., p.76 (17) Op. Cit., p.77 (18) Op. Cit., p.77

Ella no puede trabajar, porque se desmaya; ella no tiene fuerzas para nada. Saltando de piedra en piedra, subiéndose a los árboles, jugando y enredando todo el día y cantando como los pájaros cuanto se le pone encima convirtiese pronto en jirones...” (19)

Sofía con su característica frialdad y poca sutileza cuanta lo sucedido a la mamá de Marianela.

“Es decir, que se suicido. Era una mujer de mala vida y peores ideas, según he oído contar. Nos han dicho que se embriagaba como un fogonero. Y me pregunto: esos seres tan envilecidos que terminan un vida de crímenes con el mayor de todos, que es el suicidio, ¿Merece la compasión del género humano? Hay cosas que horripilan; hay persona que no deberían haber nacido, no, señor, y Teodoro podrá decir todas las sutilezas que quiera, pero yo me pregunto...” (20)

Acción

  • Introducción:

La obra inicia con la llegada de Teodoro Golfín al pueblo, este se pierde en las minas de Sócrates buscando a su hermano que trabajaba como ingeniero ahí, en las minas encuentra a Pablo, un joven ciego que lo guía hasta donde se explota la mina, que es donde esta su hermano; El doctor Golfín se da cuenta de la ceguera de Pablo, luego Pablo tiene que marcharse porque su padre lo llama y el doctor continua su camino con Nela, la lazarillo de Pablo, éste le pregunta sobre su vida y ésta le dice que el Ingeniero Carlos Golfín le ha dado esperanzas al padre de Pablo de que este recupere la vista, ya que tiene un hermano medico (Teodoro Golfín).

  • Nudo:

Durante el desarrollo de la obra Pablo hace unas hermosas declaraciones de amor a Nela y este es operado de la vista exitosamente, pero Nela huye de el porque no quiere que vea lo fea que es. Pablo deslumbrado por la belleza de su prima Florentina se casa con ella, provocando aun mas dolor a Nela que se encuentra vagando por las calles del pueblo evitando a toda costa ser vista por Pablo que pregunta incesantemente por ella. Nela dice al doctor que desea suicidarse.

  • Desenlace:

Pablo finalmente logra ver a Nela, pero la vergüenza que ella sentía era tan enorme que muere porque Pablo por fin se da cuenta que ella era fea. El día de su funeral todo el mundo la recordaba como si hubiera sido una mujer bella, y fue enterrada como una persona rica. Su tumba se convirtió en punto turístico y en el Times se escribió sobre ella, como una rica joven aristocrática que se vestía con harapos para ser confundida entre los pobres.

(19) Op. Cit., p. 77

(20) Op. Cit., p. 78

  • Verosimilitud

En esta obra, la verosimilitud se hace presente, ya que es muy parecida a la realidad; es más, con los últimos comentarios de la obra, en el último capítulo, se crea la duda acerca de que la obra puede ser real o ficticia.

  • Unidad

Esta obra tiene unidad por que toda la obra gira alrededor de el concepto de la belleza donde al final gana la belleza exterior, opacando e incluso eliminando a la belleza interior.

  • Integridad

Esta obra posee integridad porque integra el principio, el nudo y el desenlace de una forma completa, ya que se presentan los personajes el ambiente, después se plantean los problemas, y al final un problema se soluciona aunque el otro tiene un final triste, pero eso le da un toque trágico a la obra.

  • Interés de acción

Realmente esta obra es muy interesante porque plante una temática muy diferente inclusive ahora donde el tema de la belleza envuelve a la gente con sus conceptos y con su final nos enseña una valiosísima lección.

Estilo del Autor

Es estilo que Benito Pérez Galdós nos presenta es un estilo narrativo en el que éste elemento es muy importante para poder entender de una mejor manera la historia, el autor se vale de una diversa gama de figuras literarias que se presentan a continuación. La amplia gama de figuras literarias hace que los sentimientos como la tristeza, la desesperación, la felicidad, etc., se hacen mas profundas y así tocan las fibras sentimentales del lector.

Figuras Literarias

Figuras Patéticas

  • Ironía: Consiste en decir lo contrario por el tono de voz.

Sofía: “Ya tenemos nuestro filósofo en campaña.¿Qué sabes tú lo que yo he hecho, ni lo que he dejado de hacer?.” (21)

Teodoro: “...me he perdido no hay duda de que me he perdido... aquí tienes, Teodoro Golfín, el resultado de tu adelante siempre adelante...” (22)

Marianela: “¡Madre de Dios Divino! ¡Qué calladas tenías picardías!.” (23)


(21) Ibíd., p. 77

(22) Ibíd., p. 6

(23) Ibíd., p. 3


  • Prosopopeya.- Consiste en atribuir cualidades humanas a quienes no lo son.

Teodoro Golfín: “¿Esas tenemos, señor planeta?... ¿Conque quiere usted tragarme?... Si ese holgazán satélite quisiera alumbrar un poco, ya nos veríamos las caras usted y yo... y a fe que por aquí abajo no hemos de ir a ningún paraíso. Parece el cráter de un volcán apagado... hay que andar suavemente por tan delicioso precipicio. ¿Qué es esto? ¡Ah!, una piedra. Magnífico asiento para echar un cigarro esperando que salga la Luna.” (24)

Pablo: “...algunas personas tienen miedo de acercarse; pero la Nela y yo nos sentamos ahí a menudo a oír cómo resuena la voz del abismo. Y, efectivamente, señor, parece que nos hablan al oído. La Nela dice y jura que oye palabras, que las distingue claramente. Yo, la verdad, nunca he oído palabras, pero sí un murmullo como un soliloquio o meditación, que a veces parece triste, otras veces alegre, tan pronto colérico como burlón...” (25)

Narrador: “...faltara en ella el escudo de la parra, cuyos sarmientos, cargados de hoja, parecía un bigote que aquella tenía en su lugar correspondiente de su cara, siendo las ventanas los ojos, el escudo la nariz, y el largo balcón su boca, siempre sonriendo. Para que la personificación fuera completa, salía del balcón una viga destinada a sujetar la cuerda de tender la ropa, y con tal accesorio la casa con rostro estaba fumándose un cigarro puro.” (26)

  • Apóstrofe: Hablar de seres inanimados, muertos o ausentes.

Sofía: “Es decir, que se suicido. Era una mujer de mala vida y peores ideas, según he oído contar. Nos han dicho que se embriagaba como un fogonero. Y me pregunto: esos seres tan envilecidos que terminan una vida de crímenes con el mayor de todos, que es el suicidio, ¿Merece la compasión del género humano? Hay cosas que horripilan; hay persona que no deberían haber nacido, no, señor, y Teodoro podrá decir todas las sutilezas que quiera, pero yo me pregunto...” (27)

Narrador: “¡Cosa rara, inaudita! La Nela, que nuca había tenido cama, ni ropa ni zapatos ni sustento, ni consideración, ni familia, ni nada propio, ni siquiera nombre, tuvo un magnífico sepulcro, que causó no pocas envidias entre los vivos de Sócrates. Esta magnificencia póstuma fue la más grande ironía que se ha visto por aquellas tierras calaminíferas. La señorita Florentina, consecuente con sus sentimientos generosos, quiso atenuar la pena de no haber podido socorrer en vida a la Nela con la satisfacción de honrara sus pobres despojos después de la muerte. Algún positivista empedernido criticóla por esto; pero no faltó quien viera en tan desusado hecho una prueba más de la delicadeza de su alma.” (28)


(24) Ibíd., p. 7

(25) Ibíd., p. 15

(26) Ibíd., p. 42

(27) Ibíd., p. 78

(28) Ibíd., p. 173


  • Exclamación: Expresión viva de los sentimientos.

Teodoro Golfín: “¡Muchacha, hombre o quienquiera que seas!” (29)

“¡Eh¡ ¡Buen amigo, muchacho de todos los demonios, o lo que quiera que seas, sujeta ese perro, que soy hombre de paz!” (30)

“¡Oh, cuán lamentable cosa es no haber visto nunca la bóveda azul del cielo en plena luz del día!...” (31)

“Gracias a Dios que os vuelvo a ver, estrellitas del firmamento! Nunca habéis parecido más bonitas que en este instante.” (32)

Marianela: “¡Ah Madre de Dios! Chocolate crudo... ¡Y poco que me gusta el chocolate crudo!... nueces..., una cosa envuelta en un papel.” (33)

“Ay, divina Madre de Dios! ¡A mí que tengo ojos, me parece lo mismo! (34)

“Ah, niño mío, estoy bailando! Mi contento es tan grande que me han entrado ganas de bailar.” (35)

“¡Si está lleno de flores! ¡Madre, qué guapas!” (36)

Pablo: “¡Oh! ¡Qué bien dicho! Ven acá, dame un abrazo.” (37)

“Bien, como tú quieras... ¡Ay, Nela, compañera mía, si fuese verdad si Dios quisiera tener piedad de mí y me concediera el placer de verte!... aunque sólo durante un día de mi vida, aunque volviera a cegar al siguiente, ¡Cuánto se lo agradecería!.” (38)

  • Interrogación: Cuestiona lo que no se entiende o sabe.

Pablo: “Sí, tú eres la belleza más acabada que puede imaginarse. ¿Cómo podría que tu bondad, tu inocencia, tu candor, tu gracia, tu imaginación, tu alma celestial y cariñosa, que ha sido capaz de alegrar mis tristes días?; ¿Cómo podría suceder, cómo, que no estuviese representada en la misma hermosura?... Nela, Nela. ¿No es verdad que eres bonita?” (39)

“¿Qué haces, Mariquilla?” (40)

“¿Sabe que tengo vista?” (41)


(29) Ibíd., p. 8

(30) Ibíd., p. 7

(31) Ibíd., p. 8

(32) Ibíd., p. 10

(33) Ibíd., p. 47

(34) Ibíd., p. 49

(35) Ibíd., p. 49

(36) Ibíd., p. 49

(37) Ibíd., p. 59

(38) Ibíd., p. 64

(39) Ibíd., p. 58

(40) Ibíd., p. 59


(41) Ibíd., p. 155

Teodoro Golfín: “...¿En dónde estás querido Golfín? Esto parece un abismo. ¿Ves algo allá abajo? Nada, absolutamente nada...; pero el césped ha desaparecido, el terreno está removido. Todo es aquí pedrusco y tierra sin vegetación, teñida por el óxido del hierro... Sin duda estoy en las minas...; pero ni alma viviente, ni chimeneas humeantes, ni ruido, ni un tren que murmure a lo lejos, ni siquiera un perro que ladre... ¿Qué haré? Hay por aquí una vereda que vuelve a subir. ¿Seguirla?¿Desandaré lo andado?...” (42)

“...¿Se puede ir por aquí a las minas de Sócrates?...” (43)

“Quién sabe... pero, ¿Qué es esto que veo, amigo mío? ¿Qué sorprendente espectáculo es este?.” (44)

Marianela: “¿Y ese libro dice que yo soy bonita?” (45)

“Calladita está hoy. ¿Quieres echarte?” (46)

Figuras Lógicas

  • Hipérbole: Consiste en expresar un pensamiento con exageración.

Teodoro Golfín: “¡Qué mal juzgas su caridad! Hay seres tan infelices que prefieren la vida vagabunda y miserable a la dignidad que poseen las persones de orden superior. Tú te has acostumbrado a la vida salvaje en contacto directo con la naturaleza, y prefieres esta libertad grosera a los afectos más dulces de una familia. ¿Has sido tú feliz en esta vida?.” (47)

“Pero en ti no hay un misterio solo. Ahora se te ha presentado la ocasión más preciosa para salir de tu miserable abandono, y la has rechazado. Florentina, que es un ángel de Dios, ha querido hacer de ti una amiga y una hermana; no conozco un ejemplo igual de virtud y bondad..., y tú ¿Qué has hecho?... huir de ella como una salvaje... ¿ Es esto ingratitud o algún otro sentimiento que no comprendemos? (48)

  • Retruécano: Juego de palabras, comúnmente por invención de los términos de una cláusula en otra obra siguiente, para que el sentido de esta última forme antítesis con el de al anterior.

En la obra de Benito Pérez Galdós “Marianela” según el análisis que realice no se puede encontrar la Figura Lógica Retruécano.


(42) Ibíd., p. 7

(43) Ibíd., p. 8

(44) Ibíd., p. 11

(45) Ibíd., p. 59

(46) Ibíd., p. 67

(47) Ibíd., p. 141

(48) Ibíd., p. 140


  • Comunicación: Acción de comunicar o comunicarse.

Teodoro Golfín: “Aquí tienes, querida Sofía, un hombre que sirve para todo. Éste es el resultado de muestra educación, ¿Verdad Carlos? Bien sabes que no hemos sido criados con mimo; que desde nuestra más tierna infancia nos acostumbramos a la idea de que no había nadie inferior a nosotros. Los hombres que se forman solos, como nosotros nos formamos; los que, sin ayuda de nadie, ni más amparo que su voluntad y noble ambición, han logrado salir triunfantes en la lucha por la existencia..., sí, ¡Demonio!, éstos son los únicos que saben como se ha de tratar a un menesteroso. No te cuento diversos hechos de mi vida, atañederos a esto el prójimo como a ti mismo, por no caer en el feo pecado de la auto alabanza, y por temor a causar envidia a tus rifas y a tus bailoteos filantrópicos. Quédese esto aquí.” (49)

“Estoy pensando, querida Sofía, que ese animal te inquieta demasiado. Verdad que un perro que cuesta doscientos duros no es un perro como otro cualquiera. Yo me pregunto por qué has empleado el tiempo y el dinero en hacerle un gabán a ese señorito canino, y no se te ha ocurrido comprarle unos zapatos a la Nela.” (50)

  • Graduación: Acomodar o clasificar por jerarquías.

De acuerdo con el exhaustivo análisis de ésta obra no se encontró ningún ejemplo de la Figura Lógica Graduación.

  • Repetición: Realizar una acción más de una vez

En la obra Marianela no se encontró existencia alguna de la Figura Lógica Repetición.

Figuras Pintorescas

  • Símil: También llamada comparación, consiste en relacionar ideas que tengan semejanza empleando palabras comparativas.

Celipín: “Y dormía en las calles, servía de criado, y no tenía calzones...; en fin, que era más pobre que las ratas. Su hermano don Carlos vivía en una casa de trapo.” (51)

  • Metáfora: El sentido figurado que se le da a una expresión.

Narrador: “Sonaba aquello como mil mandíbulas de dientes flojos que mascaran arena; parecía molino por el movimiento mareante; calidoscopio, por los juegos de la luz, el agua y de la tierra; enorme sonajero, de innúmeros cachivaches compuestos por el ruido.” (52)


(49) Ibíd., p. 83

(50) Ibíd., p. 76

(51) Ibíd., p. 51

(52) Ibíd., p. 40


Pablo: “¡Ah! Es mi prima... yo no tenía idea de una hermosura semejante... ¡Bendito sea el sentido que permite gozar de esta luz divina! Prima mía, eres como una música deliciosa; eso que veo me parece la expresión más clara de armonía.”

Estructura

La estructura de Marianela es una estructura lineal ya que respeta el orden cronológico de los hechos durante toda la obra, aunque a lo largo de ésta aparecen algunas evocaciones al pasado, pero éstas no pasan a ser un elemento de primer plano, es decir, cambiar la estructura de la obra; las evocaciones no son profundas es por eso que la estructura es lineal.

Ambiente Social

El ambiente de la obra es en el norte de España. En una zona minera. En aquellos años la clases sociales son: predominando la burguesía, después la clase media y los campesinos. El estilo de vida burgués se ve reflejado en la novela. Los avances técnicos del siglo XIX cambian la vida y costumbres, pues surgieron inventos importantes para la sociedad. Todo esto también se ve en Marianela donde los personajes pertenecen a dos mundos diversos, el mundo de las minas, maquinas, talleres, etc. y el ambiente de la agricultura, campos de trigo, etc. Marianela pasa de uno a otro al igual que Teodoro Golfín.

(53) Ibíd., p. 150

Conclusiones

  • Por medio de éste trabajo mejoré el Analizar un libro.

  • Tuve la oportunidad de analizar esta obra que ya había leído.

  • Aprendí el significado de varios términos como retruécano.

  • Entendí la obra Marianela profundamente.

  • Conocí el estilo del autor y los elementos de los que se vale.

  • Pude mejorar mi capacidad de redacción y ortografía.

  • Pulí mi forma de hacer un trabajo de análisis de mayor seriedad.

Bibliografía:

Pérez Galdós, Benito, Marianela, México, Ediciones Leyenda, 1999, 1ra Edición, 177 pp.

www.artehistoria.com

www.google.com.mx

Diccionario Básico de la Lengua Española, México, Larousse, 1979, 1ra Edición, 655 pp.

Anexo

Los objetivos de este trabajo fueron:

  • El mejorar la forma de analizar un libro.

  • Analizar una lectura elegida por nosotros.

  • El analizar la obra sin ninguna ayuda u orientación del maestro.

Biografía de Benito Pérez Galdós

Benito Pérez Galdós nació en Las Palmas en 1843, el fue el décimo hijo de un coronel del Ejército. En su niñez fue reservado, interesado por la pintura, la música y los libros. La llegada de una prima a Las Palmas lo trastornó emocionalmente y sus padres decidieron mandarlo a Madrid para que estudiara Derecho, en 1862. En Madrid entra en conoce el krausismo por medio de Francisco Giner de los Ríos, el cual lo animó a escribir y lo presenta en la redacción de algunas revistas. Se vuelve una persona que frecuenta reuniones literarias en los cafés, que asiste al Ateneo madrileño, que recorre la ciudad y se interesa por los problemas políticos y sociales del momento y se considera a sí mismo como progresista y anticlerical.

En 1868, viaja a París y descubre a los grandes novelistas franceses. Cuando regresó a Madrid tradujo a Dickens, escribe teatro y, por fin, en 1970 publica su primera novela, La Fontana de oro, con el dinero que le da una tía, ya que en esa época las novelas se publicaban por entregas en publicaciones periódicas, revistas y periódicos, o corrían a costa del autor; la obra era todavía romántica pero en ella ya empezaban a verse sus ideas radicales que aflorarán en la siguiente década. En estos años comienza a escribir los Episodios nacionales, en la década de 1880, su época de máxima creación. También en estos años se compromete activamente en política, ya que de 1886 a 1890 es diputado por el partido de Sagasta, aunque nunca pronunció un discurso. A pesar de la oposición ultracatólica que no le perdonó haber escrito Doña Perfecta (1876), fue elegido miembro de la Real Academia Española. El paso de los años le daban brío y en 1892 se entregó a la reforma del teatro nacional. En 1907 regresó al Congreso como republicano, y en 1909 con Pablo Iglesias, fue jefe titular de la Conjunción Republicano-Socialista. Su pensamiento de izquierda fue el causante de que no le dieran el Premio Nobel. En 1920 murió ciego y pobre en Madrid.

Escala Estimativa

1.-Que los datos de portada estén completos. si no

2.-Que la portada esté correcta. si no

3.-Que el prólogo esté completo y conteste a las preguntas

¿Qué escribí?¿Qué tema trató?¿Por qué lo escribí?

¿Cuál fue la intención?¿A quiénes va dirigido?

¿Cómo esta estructurado?¿De qué fuentes me valí? si no

4.-Que en el Índice aparecen los temas y páginas correctamente. si no

5.-Que tenga los elementos por los que está formado correctamente. si no

6.-Que la extensión de redacción sea la apropiada. si no

7.-Que los pies de página estén completos, en su lugar y correctamente. si no

8.-Que exista ortografía en mi escrito, además de claridad y precisión si no

en cada tema redactado