Máquina de escribir

Tecnología. Evolución. Estructura. Inventos

  • Enviado por: Delfin
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MAQUINA DE ESCRIBIR:

La que imprime letras, números y otros signos cuando sus teclas son pulsadas u oprimidas.

En diversos sectores del mundo moderno depende el hombre de esta máquina, que permite escribir con gran rapidez.

El acto de escribir a máquina es, en sí, muy sencillo. La tarea principal es la de aprender de memoria la disposición del teclado.

Las letras están generalmente dispuestas en el teclado en un orden universal.

El papel se inserta en el rodillo o platén, que está situado en un carro que va de derecha a izquierda conforme se hace funcionar el teclado. Un carrete de cinta entintada gira constantemente a través de un angosto espacio enfrente del rodillo. Las palancas de los tipos hacen presión contra dicha cinta para imprimir letras sobre el papel.

Las máquinas de escribir tienen también otros mecanismos para acelerar la escritura y hacerla más exacta. Una palanca de la interlínea está de ordinario montada en el carro. Al ser movida, dicha palanca espacia el papel hacia adelante, a una nueva línea de escritura, y devuelve el carro a la derecha. Hay de ordinario una palanca ajustadora de espacio interlineal, que se puede ajustar o fijar para regular el espacio en blanco entre renglones.

Los marginadores pueden fijarse de modo que las líneas de impresión comiencen exactamente en la misma posición a la izquierda. El marginador para la derecha permite una alineación regular al lado derecho del papel. La tecla de cambio de mayúsculas se emplea para imprimir éstas. Mediante la tecla de cierre de mayúsculas se puede sostener el carro y escribir sólo mayúsculas.

Para proveer espacios entre palabras se pulsa con el pulgar la barra de espacios. En el teclado se encuentra la tecla de retroceso que sirve para que el mecanógrafo pueda hacer retroceder el carro y corregir lo que está ya impreso en una línea. Algunas máquinas llevan un dispositivo para ajustar el teclado al tacto del mecanógrafo.

Evolución de la Máquina de Escribir

Las máquinas de escribir no se generalizaron hasta el siglo XX, aunque la Primera patente para una máquina de esta clase fue concedida alrededor del año 1714. Esta máquina de escribir, que fue inventada por un inglés, no recibió aplicación práctica.

Al principio, las máquinas de escribir se patentaron como mecanismos para ayuda de los ciegos. La patente de la primera máquina de escribir que se registró en los E.U.A, en 1829, correspondió a Guillermo A. Burt. Se llamó tipógrafa, pero ningún modelo suyo sobrevivió.

En 1888 inventó el francés Javier Progin una máquina que utilizaba barras de tipo con una palanca de tecla para cada letra.

Carlos Thurber, un norteamericano, patentó en 1848 una máquina que usaba un juego de barras de tipos situadas alrededor de una rueda de latón. Esta se movía en un eje central, y el tipo entintado golpeaba directamente sobre el papel colocado debajo de la rueda. Su funcionamiento era demasiado lento para que dicha máquina tuviera valor práctico. A. E. Beach, también de los E.U.A., patentó en 1856 una máquina de escribir en la que se empleó por la primera vez las barras de tipo dispuestas en forma de círculo que hacían la impresión sobre un centro común. El año siguiente, S. W. Francis registró una máquina de escribir que utilizaba un teclado semejante al de un piano para actuar las barras de tipo.

La primera máquina de escribir práctica y que se podía fabricar en gran escala fue la obra de tres inventores americanos: Cristóbal L. Sholes, Samuel W. Soule y Carlos Glidden, Sholes, con la ayuda personal y financiera de Santiago Densmore, perfeccionó su máquina de escribir hasta que en 1878 adquirió ésta un valor comercial.

Esta máquina presentaba la mayoría de los principios de la máquina moderna. Usaba un juego de barras de tipo montado en un eje sobre un anillo horizontal, accionadas por palancas conectadas, en turno, por varillas con las palancas del teclado. El papel se insertaba alrededor de un cilindro de caucho y los tipos golpeaban en una cinta entintada para marcar las letras en el papel. Esta máquina tenía carretes reversibles para la cinta, así como un carro movible, que se podía devolver a su lugar al terminar de escribir un renglón. , Un defecto de esta máquina, dotada sólo de letras mayúsculas, era que el cilindro estaba situado en forma tal, que el mecanógrafo no podía ver lo que estaba escribiendo.

Invenciones posteriores aportaron la tecla de cambio de mayúsculas, mediante la cual cada una de las barras podía llevar la letra correspondiente tanto en caracteres mayores colmo en menores. Para usar una u otra bastaba elevar o bajar el cilindro. Francisco Wagner patentó en 1896 la primera máquina de escribir de acción frontal y visible que resultó satisfactoria, pues resolvió las dificultades de funcionamiento que presentaban las anteriores. La introducción de esta máquina estaba destinada a revolucionar por completo la industria de las máquinas de escribir.

2) MÁQUINA DE COSER:

Pocas invenciones son de una utilidad tan amplia y ofrecen tantas ventajas como la máquina de coser. Ella ha revolucionado el trabajo manual en las fábricas y en el hogar, pues la costura es una idea más antiguas artes domésticas.

La primera máquina de coser fue inventada por el inglés Tomás Saint. Patentó éste en 1790 una máquina que poseía muchas de las características de la moderna de costura de cadeneta. Esta máquina estaba principalmente destinada a trabajos en cuero. Tenía una lezna movible, que perforaba agujeros por los que podía pasar el hilo. Nunca se utilizó, ni se benefició su inventor con ella.

Bartolomé Thimonnier, un sastre francés de modestos recursos económicos, inventó, en 1830, una máquina de coser que se asemejaba aun más al modelo actual, y que empezó a tener éxito en Francia. Sin embargo, un grupo de obreros, temerosos de que la máquina los dejara sin trabajo, destruyeron el taller y las máquinas. Thimonnier murió en la pobreza. Mientras tanto, el norteamericano Gualterio Hunt, había inventado, casi simultáneamente, una máquina de coser que tenía una aguja curva, con el ojo en la punta. Esta aguja hacía pasar un hilo a través de la tela para formar un lazo. Por éste pasaba un segundo hilo con el que se formaba una costura de cadeneta. El segundo hilo era llevado por una lanzadera, como en las máquinas modernas. Hunt no logró obtener una patente. El honor de haber patentado, en 1846, la primera máquina de coser que realmente se utilizó le corresponde al norteamericano Elías Howe. Isaac M. Singer obtuvo una patente sobre su máquina de coser en 1851. No obstante, Howe defendió con éxito su prioridad y obtuvo el pago de derechos de invención sobre casi todos los tipos de máquinas de coser utilizados en aquella época.

En 1850 patentó Alíen B. Wilson un tipo diferente de máquina. Hacía ésta uso de un gancho giratorio oscilante para coger el hilo superior, en lugar de la lanzadera deslizante que se usó primero. En 1856 inventó Jacobo Gibbs una máquina que podía usar un solo hilo, formando una costura de cadeneta.

Hay una gran variedad de máquinas de coser, entre las que se incluyen máquinas especiales para coser cuero, sombreros de fieltro, piezas acolchadas, botones, etc. Algunas máquinas tienen varias agujas, y pueden hacer un número de costuras paralelas, simultáneamente.

Los principios básicos de las máquinas de coser no han sufrido alteraciones radicales desde las tempranas invenciones. La aguja con ojo en la punta, el gancho giratorio y la lanzadera deslizante se utilizan aún. El gancho giratorio coge el hilo superior y lo engarza en derredor del inferior para formar la costura de cadeneta. La lanzadera lleva el carrete del hilo inferior, y pasa a través del lazo del hilo superior para formar la puntada. Las primeras máquinas solían moverse mediante una manivela o pedales, pero hoy muchas de ellas funcionan a motor.

3) CAMARA DE FOTOS:

En fotografía, instrumento óptico que se emplea para retratar personas u objetos o para obtener una constancia gráfica permanente de algún suceso.

Los filósofos de la antigüedad grecorromana ya mencionan un artefacto llamado en latín camera obscura, que consistía en una caja enteramente cerrada, salvo uno de sus lados, en que había un pequeño agujero por donde entraba la luz. Los objetos del exterior situados frente a este agujero proyectaban sus imágenes en posición invertida sobre la pared opuesta.

Si esta pared era una pantalla traslúcida, el observador podía ver las imágenes cubriendo su propia cabeza y la pantalla con un paño negro. En una cámara oscura del tamaño de una habitación podía el observador situarse dentro de ella y ver las imágenes proyectadas sobre un lienzo blanco.

La primera descripción detallada de una cámara oscura data del siglo XI. En el XVI las descripciones de los italianos Juan Porta y Daniel Barbaro suscitaron gran interés por este artefacto, que se empezó a usar en diversas formas con fines meramente recreativos.

Hoy se construyen cámaras oscuras en playas y parques de diversión, en forma de casetas o tiendas, en el centro de las cuales hay una mesa sobre la que se proyecta la imagen del panorama exterior, que un dispositivo de lentes y espejos recoge y refleja de modo que no resulte invertida.

La importancia de la cámara oscura surge con su aplicación a la fotografía a fines del siglo XVIII. El descubrimiento de un método para que los rayos lumínicos que formaban la imagen sobre una superficie dejasen una huella en la misma fue la iniciación de la fotografía como ciencia. El aparato utilizado para esta fijación de la imagen tomó, naturalmente, el nombre de su antecesora.

Cámaras Modernas

En la actualidad se fabrican, para uso de aficionados o de fotógrafos profesionales, cámaras de diversos tipos y estilos. Las más comunes son las de cajón, las de fuelle, las cinematográficas, las de miniatura, las ultrarrápidas y muchas otras. A pesar de tanta diversidad, poseen cuatro características comunes: objetivo, obturador y diafragma, portapelícula y caja o estuche.

El objetivo admite la luz y la enfoca sobre la película. El obturador regula el tiempo de exposición, o sea, el paso de la luz a través del objetivo o lente; y en acción coordinada con el funcionamiento del mecanismo del obturador, el diafragma regula la amplitud de la abertura por la que penetra la luz a la cámara.

El portapelícula retiene ésta en su lugar de modo que la luz admitida por el objetivo produzca una "imagen" - no visible de momento - que aparecerá al hacerse el revelado de la película. La caja aloja los diversos dispositivos y forma la cámara oscura, a la que no llega más luz que la admitida en el momento de la exposición.

El ojo humano viene a ser una cámara fotográfica de precisión. En esta última, la luz admitida por el diafragma (función similar a la del iris ocular) se enfoca sobre la película, que equivale en el caso del ojo a la retina; del mismo modo, la misión del objetivo de la cámara es análoga a la del cristalino del ojo.

El Objetivo

La obtención de una buena fotografía suele depender en gran parte del objetivo con que cuente la cámara. El vidrio de la lente deberá ser fino, de alta calidad óptica, a fin de que la imagen resulte definida y clara. El objetivo de menisco sencillo es el más simple de los que se usan en las cámaras para aficionados, ya que consta de una sola lente. Pero hay otros más complicados, como los que suelen llevar las cámaras de mayor precio, que emplean toda una sede de lentes, no siendo extraño que su número llegue a pasar de siete. Las lentes modernas para cámaras finas están recubiertas con fina capa microscópica (0,0068 mm.) de fluoruro de magnesio que contribuye a reducir la reflexión de la luz. No sólo se consigue con esto que pase mayor cantidad de luz a través de la lente, sino que, además, se logra mayor claridad y precisión en la fotografía.

Diafragma, Obturador y Dispositivo de Enfoque

Lo que en realidad se quiere dar a entender cuando se habla de un objetivo de tal o cual luminosidad es la capacidad de su lente o lentes para recoger la luz. Dicha capacidad se rige por dos factores: el diámetro de la lente y la distancia focal (del objetivo a la película). Esto último es muy importante para la transmisión de la imagen a la película, dado que la intensidad de la luz disminuye al aumentar la distancia a que se encuentra la fuente luminosa, es decir, el objetivo.

Las marcas que suelen verse en los objetivos de las cámara, por ejemplo, f/2, f/4,5, etc., indican su luminosidad. Así, f/2 significa que la distancia focal es el doble del diámetro de la abertura máxima del objetivo. Esto equivale a decir que la distancia que media entre la lente y la película es dos veces mayor que el diámetro de la abertura del objetivo cuando se enfoca éste para captar imágenes de cosas distantes. De ordinario, un objetivo f/4,5 ó mayor, es considerado rápido, teniéndose por lento uno de f/11 ó f/16, que son los usuales en las cámaras de cajón.

Habiendo luz solar brillante no es menester toda la luminosidad de un objetivo rápido; así, las cámaras que lo tienen llevan también un diafragma que permite disminuir la entrada de luz. Por consiguiente, cuando hay luz intensa, se reduce la abertura del diafragma antes de tomar la fotografía; en días sin sol, o en interiores, se abre para que admita más luz.

El término de abertura del obturador de la cámara debe ser de gran precisión y, en la mayor parte de los casos, de extraordinaria brevedad. En las cámaras de cajón el obturador suele ser una simple plaquita de metal, mientras que en las más finas está constituido, bien por una serie concéntrica de delgadas hojas de acero, movidas por un sistema de engranajes tan complicado como el mecanismo de un reloj, bien por una pantalla o cortina situada ante la película que se descorre en el momento de la exposición mediante un preciso sistema de muelles. Con tal dispositivo, en lugar de contarse con una sola velocidad para tomar instantáneas, como ocurre con las cámaras de cajón, se tienen ocho o más velocidades, que pueden variar desde un segundo hasta 1/1.000 de segundo.

De ordinario, las instantáneas que toman al aire libre los aficionados sólo requieren una velocidad del obturador de 1/50 de segundo.

Pero si el objeto que se va a fotografiar se encuentra en movimiento, habrá que aumentar considerablemente la rapidez de acción del obturador, pues de lo contrario la fotografía resultará "movida". La razón es muy sencilla: cada movimiento del objeto se reproduce en la película; en consecuencia, mientras menos tiempo permanezca abierto el obturador menos movimiento de la imagen se registrará en la película.

Hay tres factores que influyen grandemente en la eficacia con que funcione el obturador:la dirección en que el objeto se mueve en relación con la ubicación de la cámara; la

velocidad con que éste se mueve y, finalmente, la distancia a que se encuentra el objeto en el momento en que se toma la fotografía. En el primer caso es fácil comprender que se necesitaría una acción rapidísima del obturador para fotografiar de lado un automóvil en plena carrera, a su paso frente a la cámara; en cambio, la rapidez del obturador podría ser mucho menor si la fotografía se tomara de frente, esto es, cuando el vehículo avanza en dirección a la cámara. Respecto al segundo factor, es evidente la influencia que ejerce la velocidad con que se mueve el objeto, y no requiere explicación. La importancia del tercer factor, o sea la distancia, se acentúa a medida que ésta es menor. Así, por ejemplo, se podrá fotografiar con una cámara de obturador lento un avión que evolucione en el espacio, mas no en el momento del despegue o del aterrizaje, en que la distancia a que se encuentra el avión de la cámara es mucho menor.

En las cámaras más finas se logra mayor precisión en los detalles, ya sea que el objeto se encuentre cerca o lejos, mediante un dispositivo de enfoque. En cada graduación de este dispositivo sólo queda enfocada con precisión una zona determinada y bastante reducida. Así, por ejemplo, si el dispositivo ha sido graduado para un enfoque a 3 ms., la lente proyectará sobre la película una imagen más o menos bien definida únicamente de aquello que se encuentre alejado del obturador de 2,40 a 4,20 ms. Fuera de esta zona, lo demás aparecerá un tanto impreciso, es decir, fuera de foco. Sin embargo, con un diafragma iris ajustado de manera que la abertura sea más pequeña, se logra que la zona de enfoque aumente considerablemente. En el caso citado podrían cambiarse los límites a 1,80 y 6,90 ms. La amplitud de esta zona de enfoque se reduce a medida que va siendo mayor la abertura del objetivo y, también, a medida que se acorta la distancia entre el objeto y la cámara. Por ello, cuando se toman fotografías a muy corta distancia con bastante abertura del objetivo, conviene determinar con cuidado la distancia precisa a que se encuentra el objeto y regirse por ella al graduar el dispositivo de enfoque.

Algunas cámaras van provistas de telémetros acoplados a este dispositivo. Otras, entre ellas las llamadas de reflexión y las que usan los fotógrafos profesionales, cuentan con pantallas de vidrio esmerilado que permiten ver previamente la imagen que se proyectará sobre la película, a fin de cerciorarse de que se ha hecho un enfoque correcto.

4)AVION:

Vehículo aéreo más pesado que el aire que se utiliza para transportar personas o carga. Se mueve por acción de hélices o motores de retropropulsión, y se sustenta por efecto de la resistencia del aire a ciertas superficies rígidas.

El hombre trató desde tiempos remotos de imitar el vuelo de las aves. Creyó al principio que bastaba con proveerse de alas e ideó máquinas a las que llamó ornitópteros.

Ninguna de ellas dio el resultado apetecido, y no fue sino hasta mediados del siglo XVIII que principiaron a construirse máquinas capaces de desplazar más aire que el equivalente a su peso, logrando así elevarse del suelo.

Pero la utilidad de estos artefactos (globos y dirigibles) es limitada. La historia de la aviación de hoy es la de los aparatos más pesados que el aire.

Fundamentalmente, los aparatos más modernos de este tipo siguen construyéndose con base en los mismos elementos que permitieron a los hermanos Wright y a Alberto Santos Dumont realizar los primeros vuelos prácticos a principios del siglo XX: alas que soportan el peso del aparato y su carga, y las superficies de cola que sirven para darle equilibrio y dirección. Mediante controles apropiados se hace variar la posición de algunas superficies para que el aparato suba, baje o vire en un sentido u otro.

Cómo vuela el aparato

El avión está provisto de clásico motor alternativo de hélice avanza por la tracción de ésta. La fuerza sustentadora radica en la forma de sus alas, en lo que técnicamente se designa como el "perfil de ala". Esta tiene una cara curva, la superior, y otra plana o casi plana.

Cuando se mueve el aire en torno al ala, debe hacerlo de tal modo que si dos partículas se separan en el borde anterior deben encontrarse en el borde posterior al mismo tiempo. Puesto que la cara superior es de curvatura, y por tanto superficie, mayor que la inferior, la partícula que la recorre describe una trayectoria más larga que la otra y en el mismo tiempo, ésto es, con mayor velocidad.

Existe un principio aerodinámico según el cual a ese aumento en la velocidad corresponde una disminución de la presión y, por tanto, en el caso del ala, un efecto de succión hacia arriba.

Para ilustrar este principio, piénsese en cómo funciona un pulverizador, Por encima de la boca del tubo vertical que comunica con el líquido se hace pasar una corriente rápida de aire, y el efecto de succión hace que suba el líquido y salga mezclado con el aire.

A primera vista puede parecer que un impulso de este tipo no es lo suficientemente vigoroso para sustentar el avión. Debe tomarse en cuenta, sin embargo, que dicha fuerza está actuando sobre toda la gran superficie de un ala y, además, que la gran velocidad del avión da lugar a un empuje realmente notable por unidad de superficie.

En el caso de un avión con motor a reacción el principio de sustentación es idéntico, pero debido a la velocidad muy superior que le imprime aquel las alas pueden ser de superficie mucho menor; así actúan, primordialmente, como órganos de equilibrio para estabilizar el aparato.

Un motor de propulsión a chorro expulsa los gases a tal velocidad que el impacto contra el aire es violentísimo, tanto que, por reacción, el avión es impulsado en la dirección opuesta a una velocidad extraordinaria, ya que el principio físico de la acción y la reacción establece que a todo impulso en un sentido corresponde otro igual y contrario.

5)SUBMARINO:

Buque construido para navegar bajo la superficie del agua, aun cuando también puede hacerlo en la superficie misma, El empleo de este tipo de buques está reservado universalmente a las marinas de guerra, pues son, esencialmente, unidades de ataque. Durante las dos guerras mundiales ocurridas durante la primera mitad del siglo XX los submarinos de los países beligerantes tuvieron una activa participación en las operaciones destinadas a interrumpir el tráfico marítimo. Muchos buques mercantes fueron echados a pique, víctimas de los torpedos disparados por los submarinos y aun llegaron a registrarse hundimientos de grandes acorazados.

El submarino ha demostrado ser útil para ejecutar operaciones de índole variada. Así, por ejemplo, ha desempeñado servicios de vanguardia de una flota, sembrado campos de minas en lugares estratégicos de los mares, desembarcado patrullas de sabotaje, salvado aviadores caídos en el mar y aun efectuado exploraciones bajo las gruesas capas de hielo de las regiones polares.

Historia

Las primeras noticias que se tienen acerca de embarcaciones ideadas para navegar bajo la superficie del agua datan del siglo XVI. En 1580, Guillermo Bourne, oficial de la armada inglesa, dio a conocer su diseño de un buque submarino. Se trataba de un barco de madera provisto de una armazón, revestida de cuero, que servía de cubierta hermética; una vez sumergido el buque, debía ser propulsado desde el interior por medio de remos. Un ingenioso arreglo permitía plegar los lados, a manera de fuelle, con objeto de reducir el volumen de la embarcación a fin de poder sumergirla. La idea de Bourne no pasó de proyecto hasta el año de 1605 en que otro inglés, Magnus Pegelius, la llevó a la práctica, pero sin éxito. El barco construido por Pegelius quedó sepultado en el fango del lecho del Támesis al intentarse la primera prueba. Correspondió a un médico holandés, Cornelio de Drebel, la distinción de haber sido el primer hombre que navegó en un submarino. En un barco que construyó en 1620, semejante al de Bourne, realizó con éxito repetidas pruebas en el Río Támesis, maniobrando sin dificultad sumergido a profundidades hasta de cinco metros. A pesar de la curiosidad demostrada por el público que presenció las pruebas, el gobierno inglés no tuvo interés alguno en investigar las perspectivas que pudiera ofrecer el nuevo invento y el asunto permaneció casi olvidado.

En los primeros años del siglo XVIII renació en Inglaterra el interés por los submarinos y para 1727 ya se habían patentado no menos de 14, de distintos tipos. En un artículo publicado en 1747 en la revista Gentleman's Magazine, un inventor anónimo sugirió que se emplease como lastre agua encerrada en botas hechas con piel de cabra; llenándolas con agua, se sumergía el submarino, y ascendía a la superficie cuando se expulsaba el líquido por una válvula situada en el fondo del buque. Esta idea es básicamente la misma que se aplica hoy en la construcción de submarinos que llevan tanques de lastre.

Las dificultades para resolver los múltiples problemas de hidráulica y de mecánica, sumadas a la arraigada convicción general de que el submarino jamás llegaría a ser un medio práctico de navegación, fueron causa de que se retardara su adopción por las marinas de guerra por lo menos otros 100 años.

El primer intento de usar un submarino para atacar a un buque de guerra tuvo lugar en América, en 1776, durante la guerra de independencia de los E.U.A. Encontrándose anclada en la bahía de Nueva York la fragata inglesa Eagle, los norteamericanos se propusieron hundirla con ayuda de un pequeño submarino, de un solo tripulante, inventado por David Bushnell.

El plan consistía en llegar, bajo la superficie del agua, hasta el casco del buque, colocar de alguna manera una mina rudimentaria hecha con pólvora, la que se haría estallar mediante un detonador de tiempo. El plan fracasó debido a que las gruesas planchas de cobre del casco no permitieron que el intrépido "dinamitero" lograra acoplar al costado del buque la mina y ésta fue a dar al fondo del mar.

Roberto Fulton también realizó experimentos con un submarino construido de acero (el Nautilus), el cual era muy superior 4 todos los que hasta esa época se habían probado. El submarino de Fulton exhibía rasgos avanzados.

En la parte superior llevaba una escotilla que servía como torre de vigía; como lastre empleaba agua y su forma ovoide, alargada, se adoptó después en definitiva, Para la propulsión en la superficie iba provisto de un mástil y una vela que se abatían antes de la inmersión.

Bajo la superficie, la propulsión se lograba accionando a brazo un mecanismo que hacía girar una hélice. Contaba además con un depósito de aire comprimido que servía para ir renovando el aire viciado. A pesar de su empeño, Fulton no consiguió interesar en su invento a los gobiernos de Francia, Inglaterra o de los E.U.A.

Esto ocurría en 1801. En la segunda mitad del siglo XIX otros países, entre ellos España, Francia, Suecia y Rusia, se sumaron a los que venían realizando ensayos con submarinos.

El Submarino Moderno

Con el advenimiento de la era de la electricidad se creyó que se podía solucionar el principal obstáculo que presentaban los submarinos: la falta de un medio de propulsión eficaz. En 1886, los ingleses Campbell y Ash construyeron el primer submarino equipado con motores eléctricos alimentados por acumuladores (PILAS Y ACUMULADORES). A pesar de que los acumuladores se descargaban en poco tiempo, el radio de acción era de 125 kms.

Otro inventor, el norteamericano J. P. Holland, que ya en 1875 había presentado un submarino bastante avanzado, logró al fin, en 1895, que la armada de los E.U.A, le encomendara la construcción de uno. Hizo entrega de él en 1900 y la nave recibió el nombre de Plunger al ser abanderada y entrar en servicio.

Los submarinos modernos tienen un doble fondo y en el espacio intermedio se alojan los depósitos de agua de lastre. Para la inmersión de la nave se llenan estos depósitos con agua del mar y para el ascenso a la superficie se expulsa el agua por medio de aire comprimido.

El interior del submarino está dividido en compartimientos comunicados por puertas que cierran herméticamente. La dirección se gobierna con timones horizontales y verticales. Sumergido el submarino, la visión de los objetos que están por encima de la superficie del mar se efectúa con ayuda de un periscopio. Lleva por lo general diez tubos lanzatorpedos (seis a proa y cuatro a popa), y una dotación de 24 torpedos. Para la propulsión en la superficie cuenta con cuatro motores diesel que en conjunto desarrollan 6.400 c.f. Lleva también cuatro generadores, cuatro motores eléctricos y dos juegos de acumuladores.

En años recientes se ha logrado aprovechar la energía atómica en la propulsión de submarinos. Algunos de los países más adelantados en esta materia, o sean los E.U.A. y la U.R.S.S., parecen ser los únicos que han podido poner en práctica este proyecto, sobre el cual se guarda la mayor reserva. A fines de 1960 la armada norteamericana contaba con una docena de submarinos de este tipo y tenía una veintena en construcción.