Manzana jesuítica de Córdoba

Cristianismo. Monumentos religiosos. Iglesia Católica. Órdenes religiosas. Compañia de Jesús. Jesuíta. Estructura. Historia. Patrimonio. Alta Gracia

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La Manzana Jesuítica.

Los testimonios de la acción de la Compañía de Jesús, orden fundada por Francisco de Loyola, ocupan un lugar de privilegio en la provincia de Córdoba. La Manzana Jesuítica de esta cuidad, comprende un bloque integrado por ciertos edificios de gran importancia cultural como la Iglesia de la Compañía de Jesús, la Capilla Doméstica, la Residencia de los jesuitas y el Rectorado de la Universidad Nacional de Córdoba -antiguo Colegio Máximo de la Compañía de Jesús- con sus dependencias administrativas, Claustro, Salón de Grados, Biblioteca Mayor y Colegio Nacional de Monserrat.

En estos lugares se deleitará al encontrarse con un pasado riquísimo en valores culturales e históricos sino también con los paisajes y caminos que esta travesía obliga a desandar.

Manzana jesuítica de Córdoba

Estas dos grandes manzanas son tierras entregadas por el Cabildo de Córdoba.

¿Quiénes son los Jesuitas?

San Ignacio de Loyola, fundador de la Orden, nació en 1491, pertenecía a una familia noble y era militar.

Hacia 1522 decide dejar las armas y sumarse a las huestes de la Iglesia. Iniciados sus estudios para ordenarse como sacerdote, conoce en París a Francisco Javier, Diego Lainez, Pedro Fabro y Alfonso Samerón, con quienes compartiría la formación de una nueva orden, la Compañía de Jesús. Bajo el lema “Por la mayor gloria de Dios” lucharían por la educación de la juventud y las misiones evangelizadoras en los nuevos territorios conquistados. Desde entonces la Orden de San Ignacio de Loyola sería conocida por el prestigio académico de sus colegios y universidades.

La Historia.

Jerónimo Luis de Cabrera fundó la ciudad de Córdoba en 1573. Cuando los jesuitas se radicaron, a principios de 1599, era aún una ciudad muy pequeña que contaba que contaba con pocos vecinos. Entre ellos los encomenderos (vecinos feudatarios), fueron duramente cuestionados por los “servicios personales” exigidos a los encomendados como tributo, lo que llevó a la decisión de privar a la orden de contribuciones. Obligada a sostenerse de manera autónoma, a partir de 1616 organizaron un sistema de Estancias, convento - factorías cuya función era la de proveer de sustento económico a la Orden y sus emprendimientos, ya que comprendieron desde un inicio que no se podía depender de los aportes de los vecinos.

Fundaron el Noviciado hacia 1608, obra a la que siguieron el Colegio Máximo en 1613 (hoy Universidad Nacional de Córdoba) y el Convictorio de Monserrat en 1687.

Sin embargo toda esta obra sería interrumpida el 12 de julio de 1767, cuando Carlos III a través de una Real Cédula, ordenara la expulsión de los jesuitas de España y, por lo tanto, de América. El teniente del rey, sargento mayor Fernando Fabro, fue el portador del terrible mandato. Mantuvo a los jesuitas en el refectorio (comedor) del Colegio Máximo hasta el 22 de julio. Entonces fueron subidos a carretas y llevados hasta Buenos Aires, donde serían embarcados en una fragata con destino a Italia.

EL REGRESO.

En 1836 los jesuitas volverían convocados por Juan Manuel de Rosas, pero deberían soportar una nueva expulsión en 1843. Vencido Rosas, en 1852 se autoriza el reingreso de la Orden a Córdoba, pero recién en 1860, regresarían a la Campañía de Jesús. Mucho era lo que había ocurrido desde su partida: la revolución de mayo de 1810, la independencia de 1816, guerras civiles entre unitarios y federales… Los jesuitas se encontraban ahora en un Estado en proceso de unificación. Sus bienes habían sufrido distintas suertes: la Universidad y el Colegio de Monserrat pertenecían al Estado Nacional, las estancias, a particulares y la Iglesia presentaba terribles pérdidas. Pero esto no amedrentó a los jesuitas que remontaron la labor que alguna vez debieron interrumpir.

Actualmente, la Iglesia de la Compañía de Jesús, la Universidad con su magnifica biblioteca, y el Colegio de Monserrat, ofrecen el testimonio de lo que una vez fue un esplendoroso complejo.

Patrimonio de la Manzana Jesuítica.

Iglesia de la Compañía de Jesús: (1640-1616) La austeridad de la fachada contrasta con la rica ornamentación del interior del templo. Está construido en forma de cruz latina con una capilla a cada lado (antiguamente la de Naturales al norte y la de españoles al sur: diferentes escalas sociales). Se destaca la bóveda construida en forma de quilla invertida (que posee 10 m. de ancho) hecha de cedro de Paraguay, el friso de las empresas sacras, el retablo tallado y restaurado varias veces por los guaraníes (es ahí cuando pierde un poco el barroco) y el púlpito trabajando con la técnica del dorado a la hoja, al igual que la bóveda. Las paredes son de piedra y miden 1.20 de ancho. Alli hay también pinturas del siglo XVII de los patrones jesuitas. El altar era de plata altoperuano pero ahora es de madera del siglo XX.

Manzana jesuítica de Córdoba

Capilla Doméstica: (1644-1668) Esta capilla de uso privado de los jesuitas es un fiel representante de la exquisitez estética en equilibrio con la precisión de ingeniería. Su bóveda esta construida con cañas, yeso y cuero. Posee pinturas naturales y sus paredes son talladas en el siglo XVII.

Su cubierta, al igual que la del templo principal, y el retablo del período jesuítico permiten apreciar en su máximo esplendor el barroco americano.

Universidad Nacional de Córdoba: Es la primera universidad del país (1609). El edificio que constaba originalmente de una sola planta corresponde a la tipología del convento urbano. El patio mayor fue a su vez el primer jardín botánico. Ampliamente reformado a lo largo de los siglos, el 2000lo enfrentó a la última intervención.

El Colegio Nacional Monserrat: Este edificio al igual que el de la Universidad consta de un gran patio. Era residencia de la Universidad. En 1927, se reforma el edificio, modificando el patio y agregando la torre del reloj, hoy símbolo del Colegio en base al proyecto arquitectónico Jaime Roca en el lenguaje neoplateresco.

El Museo Histórico de la ciudad: Fue inaugurado el 8 de diciembre del 2000. Los visitantes al recorrer sus claustros y salas abovedadas podrán maravillarse con la voluminosa Librería Jesuítica, apreciando las diversas ramas del saber de aquellos tiempos y valorando los minuciosos trabajos de imprenta. Hay seis salas que albergan libros traídos de Europa. Había 10.000 volúmenes que se han ido dispersando con el pasar de los años. En 1899 se completa la Colección Jesuita. Hoy en día hay 2.800 volúmenes sobre todo de teología, muchos de ellos escritos en latín.

Continuando con el recorrido, el visitante tendrá la oportunidad de encontrar, en los documentos del archivo General Histórico de la Universidad, testimonios de hechos y sucesos que escribieron nuestra historia.

Al ingresar al salón de grados se podrán conocer las costumbres y las ceremonias académicas que tuvieron lugar en la Universidad desde el período colonial.

En una de las antiguas galerías del Colegio Nacional de Monserrat, se exhiben instrumentos del siglo XIX que pertenecieron al Gabinete de Física y que atestiguan el alto nivel científico en la formación impartida por el tradicional establecimiento.

Las Salas de Exposición Temporarias albergan exhibiciones referidas a la historia de la Universidad Nacional de Córdoba e importantes donaciones efectuadas por particulares que acrecientan el acervo de la Casa de Trejo.

ALTA GRACIA

La Estancia de Alta Gracia, de 1643, situada en el corazón mismo de esa localidad, es seguramente la de mayor actividad en la actualidad. El templo es hoy la iglesia parroquial de la ciudad y en la Residencia funciona el Museo Nacional "Casa del Virrey Liniers". Además, se destaca el famoso tajamar que ha pasado a ser un elemento identificatorio de Alta Gracia. En 1599 los jesuitas se radican en Córdoba, en el solar cedido por el Cabildo de la ciudad, donde existía desde 1589 una pequeña ermita que pronto resultó insuficiente para albergar a religiosos, estudiantes y fieles. Por ello, a partir de 1606 comienzan las obras de edificación que darían forma a la actual Manzana Jesuítica. Sucesivamente se agregan construcciones destinadas al Colegio Máximo (1610), Universidad (1622), Real Colegio Convictorio de Nuestra Señora de Monserrat (fundado en 1687 pero instalado en su actual emplazamiento en 1782, tras la expulsión de la Compañía) y Noviciado (hacia 1710). La Iglesia y la Capilla Doméstica fueron construidas entre 1644 y 1671. La antigua ermita, una de las construcciones eclesiásticas más antiguas que se conserva en el país, constituye la Sacristía de la Capilla Doméstica.

Las estancias jesuíticas de Córdoba son una muestra singular de la organización productiva de los religiosos de la Compañía de Jesús en el país, que ha llegado a nuestros días a través de una arquitectura esmeradamente preservada.

Si bien la historia demostró que las estancias se adquirieron con fines económicos para el mantenimiento de colegios y otras casas de estudio, como es lógico "participaron también de cierto sentido misional, constituyéndose en centros de irradiación religiosa".

Las estancias de Jesús María, Caroya, Santa Catalina, La Candelaria y Alta Gracia pueden ser recorridas en un circuito de 250 Km por pintorescos caminos serranos.

Estos establecimientos rurales del siglo XVII, junto a la Manzana Jesuítica de la ciudad de Córdoba, todos monumentos históricos nacionales, fueron declarados Patrimonio Cultural de la Humanidad, en el año 2000.

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