Manipulación política de los medios de comunicación

Comunicacion de masas. Opinión pública. Información. Periodistas. Ideología política. Gobierno. Manipulación de la realidad. Medios de comunicación partidistas

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  • Idioma: castellano
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Introducción.

A partir del conflicto desatado entre el gobierno nacional y entidades representativas del sector agropecuario (apoyadas por los más variados y antagónicos grupos político-económicos) por la aplicación de retenciones móviles a las exportaciones, se han tejido innumerables interpretaciones tendientes a encontrar las radicales motivaciones de la controversia. En dichas interpretaciones han quedado manifiestas determinadas consideraciones relativas a las diversas formas de construcción del relato cotidiano.

El presente trabajo intenta explicar las relaciones de implicancia y determinación que, a través de los distintos discursos, reúnen a la noción de lo real cotidiano con intereses puntuales de determinados sectores. Es decir, entendemos que la idea de realidad en cuanto tal es una construcción que remite y convoca a la sociedad, considerando al hombre en su natural apertura al mundo y productor consumidor de los símbolos que lo rigen. Y al mismo tiempo señalamos que existen factores de poder que condicionan la realidad de (para) las personas. De esta manera, los actores en disputa, no pujan meramente en el ámbito de lo económico o de lo sectorial (o territorial), sino dentro de la órbita (inexorablemente política) del discurso. Por lo cual, nuestro propósito apunta a explicar, aunque de manera sucinta, dos tesis fundamentales que aquí son expuestas a la manera de hipótesis de trabajo: 1) que el conflicto del campo es discursivo; 2) y que los discursos representan a poderes (intereses) concretos.

En cada caso, hemos expuesto ejemplos específicos con análisis de comentarios periodísticos relativos al conflicto. De esta manera, respondemos a los requerimientos de la consigna y nos plegamos a las demandas de una actividad que busca integrar las formalidades teóricas con los aspectos técnico-prácticos de la investigación.

Es válido aclarar que nos referimos al conflicto en cuestión sólo de manera episódica y en la medida en que ilustra las ideas medulares del informe, ya que nuestra labor se orienta a desentrañar: a) el mecanismo (dialéctico) mediante el cual las personas elaboran y conocen la realidad; b) el carácter relativo de lo real inobjetable; c) la ideología que portan los discursos hegemónicos; y d) el poder que opera los símbolos cotidianos.

Entendemos, pues, que hay en el ceno del problema una batalla por el sentido. Los protagonistas discordantes (gobierno, grupos económicos de la comunicación), ejecutores de la lógica mediática (mediatizante), luchan por imponer su interpretación de los paradigmas estructurales de la realidad. El vaciamiento de sentido de dichos paradigmas y su posterior resignificación, es el método operante (y dominante) de los grupos de poder en conflicto. De tal forma, la apropiación e imposición del significado de lo real, determina esa mediatización que despliega una realidad interpretada (y no interpelada) como forma de totalización del sentido que funda y sostiene el Poder. Es decir, lo que vemos (leemos o escuchamos), y por lo tanto aprehendemos de la realidad diaria, no es sino una lucha por el sentido de aquellos conceptos paradigmáticos que configuran una cotidianeidad interpretada conforme las necesidades fundacionales y fundamentales de los grupos de poder. Esta lógica de mediatización de la realidad, responde a una racionalidad instrumental que, a lo largo de nuestro informe, iremos exponiendo y explicando.

En tanto espectadores consumidores del discurso fundante de todo cuanto es y acaece, intentamos conocer la lógica racional que motoriza esta relativización de la realidad. Entendemos que la existencia de una realidad (objetiva) queda suspendida, condicionada por esta racionalidad que instrumenta el estrato substancial de los fenómenos. Toda realidad es (re)significada, por un sujeto interpretador (el Poder) que expone lo dado a través de la malla conceptual de la (su) ideología. Por tal motivo, una aproximación a la esfera funcional de la racionalidad del Poder, nos brindará argumentos para la activa, conciente y responsable interpelación de la realidad; y no, de una obediente lectura.

Intentamos, en cada paso de la investigación, no perder de vista el objetivo último de nuestra empresa. Es por ello que, aunque con mínimas y escuetas referencias y un poco forzados, traemos a la presente exposición algunos conceptos que nos servirán de herramienta para una cabal comprensión del asunto. Y no se trata de exagerados esfuerzos de originalidad literaria, sino de un acercamiento a la teórica indagación con la avidez entusiasta del investigador por cubrir los supuestos que enturbian la labor descriptiva.

Tal será el temple con el que abordaremos la tarea de una reconstrucción de los discursos que conforman la noción de realidad, ajustada en peso y medida a los lineamientos generales del trabajo.

Marco teórico: Lo conceptual, el rastro.

Nos proponemos presentar aquí, los conceptos centrales del informe. Dicha presentación debe entenderse como una exposición de ideas, las cuales representan el patrimonio teórico - ideológico a priori de los miembros del grupo y los frutos de la investigación toda. De ninguna manera es de nuestro interés profundizar o polemizar acerca de las interpretaciones de estas ideas. Hemos tomado de algunos autores, que aquí son citados oportunamente, categorías que hacen a la ejemplificación y argumentación de nuestras proposiciones. De tal forma, no hallará el lector un trabajo de terminología riguroso, dado que no buscamos un “manejo” de las expresiones específicas, atento a las demandas de la exactitud. Exponemos sí, de manera responsable y metódica, nuestras ideaciones respecto de los términos más significativos y sugerentes a la explicación del fenómeno, y la articulación de los mismos al tema de nuestras reflexiones.

Para empezar bastará delinear algunas características de la conformación de lo real humano. La naturaleza de lo humano está determinada por su apertura al mundo (y la plasticidad de la estructura de los instintos), que delimita(n) y permite(n) sus formaciones socio-culturales. Pero la forma específica dentro de la cual se moldea esta humanidad está motivada por dichas formaciones socio-culturales y tiene relación con sus numerosas variaciones. Si bien es posible afirmar que el hombre posee una naturaleza, es más significativo decir que el hombre construye su propia naturaleza o, más sencillamente, que el hombre se produce a sí mismo.

De lo dicho surge claramente que el enunciado de que el hombre se produce a sí mismo no implica de manera alguna una suerte de visión prometeica del individuo solitario.

La auto - producción del hombre es siempre, y por necesidad, una empresa social. Los hombres producen juntos un ambiente social con la totalidad de sus formaciones socio -culturales y psicológicas. Así como es imposible que el hombre se desarrolle como tal en el aislamiento, también es imposible que el hombre aislado produzca un mundo humano. La humanidad específica del hombre y su socialidad están entrelazadas íntimamente. El homo sapiens es siempre, y en la misma medida, homo socius.

Queremos dejar planteado con todo esto, que la existencia humana es co-existencia, que no se concibe dentro de una esfera cerrada de interioridad estática; sino que continuamente tiene que externalizarse en actividad. Esa es su “necesidad antropológica” y en esos términos la han desarrollado Hegel y Marx. Es decir, esta actividad de externalización (también puede utilizarse el vocablo “trabajo”, como oportuno equivalente) es la base del pensamiento humano, de su racionalidad; y al mismo tiempo y de la misma manera, en las relaciones sociales provocadas por dicha actividad también se funda la racionalidad.

En este complejo entramado de relaciones, el hombre va creando un mundo, su mundo. Crea un mundo institucional, con sus símbolos y paradigmas. Y a este mundo institucional lo experimenta como realidad objetiva; tiene una historia que antecede al nacimiento y no es accesible a su memoria biográfica. Ya existía antes de que él naciera, y existirá después de su muerte. Esta historia de por sí, como tradición de las instituciones existentes, tiene un carácter de objetividad. La biografía del individuo se aprehende como un episodio ubicado dentro de la historia objetiva de la realidad. Las instituciones, en cuanto facticidades históricas y objetivas, se enfrentan al individuo como hechos innegables. Las instituciones están ahí, fuera de él, persistentes en su realidad, quiéranlo o no: no puede el hombre hacerlas desaparecer a su voluntad. Resisten a todo intento de cambio o evasión; ejercen sobre él un poder de coacción, tanto de por sí, por la fuerza pura de su facticidad, como por medio de los mecanismos de control habitualmente anexos a las más importantes.

Antes de continuar será lícito hacer una referencia a dos de las consignas más famosas de la sociología, para una aproximación de estos conceptos con las ideas que estructuran nuestro propósito fundamental: la creación de la institucionalidad (simbolicidad), la creación del mundo por parte del hombre y su realización en ese mundo, constituyen el universo social. Y consideramos, pues, a los hechos sociales como cosas, es decir, como facticidades objetivas. En tanto, el objeto de conocimiento para la sociología es el complejo de significado subjetivo de la acción. Entonces, lo social es facticidad objetiva y significado subjetivo. La aparente contradicción no es tal si se consideran como planos de una misma realidad. La sociedad, efectivamente, posee una facticidad objetiva. Y la sociedad, efectivamente, está construida por una actividad que expresa significados subjetivos.

Nuestra pregunta rectora será, en el paso aunque meramente referencial de lo teórico al tema que nos convoca, ¿cómo es posible que los significados subjetivos se vuelvan facticidades objetivas? O ¿cómo es posible que la interpretación subjetiva (con determinados intereses) de un fenómeno en particular, llegue a concebirse como “realidad para todos”?

En la respuesta a esta pregunta van los motivos del presente trabajo. Intentamos exponer que el proceso de construcción de la realidad es dialéctico y necesariamente social. Dada su tendencia a la sociedad, el hombre se externaliza creando universos simbólicos. La objetivación de estos símbolos y su posterior internalización como vuelta a la conciencia humana, son parte del mismo proceso de construcción y conocimiento de la realidad. En la medida en que el hombre trabaja (se externaliza), va realizando un mundo simbólico y paradigmático que, a su vez, le permite realizarse. He ahí la dialéctica. Ahora bien ¿cómo es posible que el hombre, creador de su mundo, internalice los paradigmas estructurales de la realidad como “leyes de la naturaleza”, como empresas no humanas, y hasta supra - humanas?

Esta cuestión nos remite a pensar en una variabilidad histórica de la institucionalización y la relación de esta variabilidad con la manera en que se objetiviza el orden institucional - simbólico. Es decir, debemos hacer referencia al hecho de que determinado orden institucional, es aprehendido como objetividad no humana, realidad inobjetable. En consecuencia, expondremos aquí el concepto de reificación de la realidad social.

La reificación es la aprehensión de los productos de la actividad humana como si fueran algo distinto de los productos humanos, como hechos de la naturaleza, como resultado de leyes cósmicas, manifestaciones de la voluntad divina, o hasta hierofanías. La necesidad social de acudir a la peculiaridad fundacional del relato mítico, estriba en el carácter menesteroso de los hombres. De tal modo, que la realidad aparezca atravesada por fuerzas sagradas, significa la seducción permanente de lo mitológico sobre lo inexplicado, lo vacío, lo ausente. La reificación implica, entonces, que el hombre es capaz de olvidar que él mismo ha creado el mundo humano, y, además, que la dialéctica entre el hombre, productor, y sus productos pasa inadvertida para la conciencia. El mundo reificado es, por definición, un mundo deshumanizado, que el hombre experimenta como facticidad extraña, como un opus alienum sobre el cual no ejerce un control mejor que el del opus proprium de su propia actividad productiva. Entonces, la reificación puede describirse como un paso extremo en el proceso de objetivación, por el que el mundo objetivado pierde su comprensibilidad como empresa humana y queda fijado como facticidad inerte, no humana y no humanizable. Debe destacarse que la reificación es una modalidad de la conciencia, más exactamente una modalidad de la objetivación del mundo humano que realiza el hombre. Aunque aprehenda el mundo en términos reificados, el hombre sigue produciéndolo, o sea que, paradójicamente, es capaz de producir una realidad que lo niega.

Ahora bien, el problema de cuáles son los factores que inciden en la imposición de un universo simbólico hegemónico e inobjetable, es nuestro nuevo desafío.

Inexorablemente, este planteo nos encamina hacia un razonamiento de las implicancias del poder en este mecanismo. Y entendemos, pues, que un grupo de poder puede apropiarse de una (la) definición de la realidad. Es decir, la noción de realidad se ha visto reificada, se ha vuelto cosa ajena al hombre que sólo la experimenta como externa y extraña. Entonces, la relación que puede establecerse entre esta “cosa” y los grupos de poder interesados de la sociedad es de operabilidad, de instrumentación, de comercio. Tal es su extrañamiento. La realidad ha quedado sujeta a las leyes de las cosas, que son manipulables, instrumentables, en fin, sujeta a las leyes del mercado donde todo es vendible y comprable.

Consideramos, como lo plantean Luckmann y Berger, que “cuando una definición particular de la realidad llega a estar anexada a un interés de poder concreto, puede llamársela ideología”.

Lo que nos induce a traer este concepto es la idea de que manifiesta que un mismo universo general es interpretado de maneras diferentes y que esto depende de intereses creados concretos dentro de la sociedad. Al mismo tiempo, esta ideología, es la herramienta mediante la cual se impone y legitima un universo simbólico. La nómina de símbolos paradigmáticos que conforman la realidad, no sólo debe ser apropiada para imponerse y legitimarse como condición fundamental y fundacional del poder, sino también está sujeta a modificaciones mediante mecanismos conceptuales construidos para resguardar el universo “oficial”, el statu quo. De ahí que se nos presente tan propicia y sugerente aquella imagen que expresa mucho más que un juego de palabras de Marx: “las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes de cada época.” Es decir, los mecanismos conceptuales para el mantenimiento de los universos son en sí mismos productos de la actividad social, como lo son todas las formas de legitimación, y rara vez pueden entenderse separados de las demás actividades. Puntualmente, el éxito de los mecanismos conceptuales particulares se relaciona con el poder que poseen los que los manejan. Se manifiesta aquí, una estrecha relación de implicancia condicional entre el poder material y el éxito conceptual.

Hasta el momento hemos dado en presentar la funcionalidad teórico-conceptual de la construcción y aprehensión de la realidad. Hemos expresado la forma en que esa realidad es apropiada (en tanto que se ha vuelto “cosa”) por determinados elencos de poder e internalizada socialmente como realidad unívoca e indiscutible.

A continuación trataremos de aplicar estas ideas a la interpretación de comentarios (periodísticos) surgidos de los medios relativos al recorte espacio temporal temático que hemos dado en hacer para realizar nuestro informe.

En el medio, lo inmediato.

Cuando el más apartado rincón del globo haya sido

técnicamente conquistado y económicamente explotado;

cuando un suceso cualquiera sea rápidamente accesible en un lugar cualquiera

y en un tiempo cualquiera; cuando se puedan experimentar, simultáneamente,

el atentado a un rey en Francia y un concierto sinfónico en Tokio;

cuando el tiempo sólo sea rapidez, instantaneidad y simultaneidad,

mientras que lo temporal, entendido como acontecer histórico,

haya desaparecido de la existencia de todos los pueblos, entonces, justamente entonces,

volverán a atravesar todo este aquelarre como fantasmas las preguntas:

¿para qué?, ¿hacia dónde?, ¿y después qué?"

Martin Heidegger.

En esta edad del mundo, lo mediático pretende administrar todo cuanto de real tenga la realidad. Así es que a menudo oímos y vemos en televisión hablar de “Periodismo independiente” (TN). Esto responde a la lógica no ya de las pasiones (“zánganas”, “corruptas”, “pasadas”), sino de las razones (“eficaces”, “cristalinas”, “epocales”) que hacen de su “no hacer política” la política diaria del sustraer. Es decir, se implanta la idea de una era post - política, donde los asuntos públicos se dirimen en “negociaciones” y los funcionarios de gobierno son “empleados” de los ciudadanos, ejemplares contribuyentes.

Se sustrae, desde el discurso mediático, el sentido del paradigma “político”. De tal forma que el 9 de mayo pasado, se realizó una asamblea en la ruta 14 encabezada por Alfredo De Angeli (Pte. de Federación Agraria de Gualeguaychú) que fue emitida en vivo por varios medios de comunicación. En tal asamblea, el orador principal emitió una serie de consideraciones que valen la pena analizar. Desde luego, el análisis no se pliega solamente sobre las palabras de De Angeli, sino también sobre el decir - no decir de los medios.

En un momento de la conferencia, De Angeli se manifiesta en contra de todo tipo de retenciones y plantea que, “si no les sacan más nada” él mismo, ellos mismos (se entiende, “el campo”), “dispensarían los subsidios” y “pagarían el doble de sueldo” a los maestros, los bomberos, etc. La verborrea comunicacional mediática, supo callar un día en momentos de serias conclusiones. El público ha entendido la lección del discurso mediático en su etapa de poda. La era del discurso mayestático contra el Estado: “recaudador”, “interventor”, “regulador”, “ineficiente”, “que gasta mi dinero” y “corrupto” (por político). El pueblo (De Angeli a la cabeza) sin mediaciones. No debe haber mediaciones entre la Nación y mis ganancias (!), se dice.

El poder del poder comunicacional radica en que todos pensemos “lo mismo”. Lo mismo que el Poder. El Poder impone el se (das Man en Heidegger; on dit en francés y en Sartre). Caer bajo el poder del se (o uno, es decir, lo impersonal) es caer “bajo el señorío de los otros”). Quien así cae “no es él mismo; los otros le han arrebatado el ser. El arbitrio de los otros dispone de las cotidianas posibilidades de ser del `ser ahí'”. (“Ser ahí” o Dasein, así señala Heidegger al hombre en su primera gran obra.) Este punto es esencial: el Poder, al someter mi subjetividad, elimina mis proyectos, mi futuro más propio, lo que hubiera querido hacer con mi vida. Mis posibilidades -al caer bajo el dominio del se - son las del Otro, las del Poder, las que me vienen de afuera. Ya no soy yo quien decide, soy decidido. Escribe Heidegger: “Disfrutamos y gozamos como se goza; leemos, vemos y juzgamos de literatura y de arte como se ve y juzga (...) encontramos `sublevante' lo que se encuentra sublevante”. Y luego: “Todo misterio pierde su fuerza”. (¿No define este concepto la explicitez, la obscenidad del poder comunicacional?)

Pero volvamos a la asamblea. Se ha planteado, que el estado no sirve. Del mismo modo no sirve la política. Ha quedado plantada la lanza de la hegemonía sobre la idea de una refundación del Estado. Un estado emergido de una nueva ruralidad en la sociedad del espectáculo; donde se dictan las prerrogativas desde el costado de una ruta y con una técnica de peaje y control: paso de camiones “cada seis horas”, “internacionales, no”. Ese es un Estado alternativo, no producto espontáneo de la desmesura de sus personajes, sino fruto del formidable retroceso colectivo, incalculable, trágico de nuestra sociedad. Y de la victoria inexpugnable de la lógica mediática bandolera, cuyo oficio totalizante ha devenido desvalijar los hechos centrales, quitar del medio los sentidos que importan ver debajo de la hojarasca, sustraer los significados.

Por la otra parte, desde el gobierno nacional se identificó “al campo” como representantes de la “oligarquía” y retrógrados exponentes del pasado.

Aquí esta en juego el significado de otro paradigma que ya viene siendo instrumentado desde hace tiempo. Al dejar rodar el concepto en el campo mediático de los discursos, se termina por expropiar las dimensiones simbólicas. El pasado significa a la vez, desde una perspectiva mediática totalizante de elencos de poder determinados: los crímenes de la última dictadura militar, las políticas neoliberales de los años '90, la oligarquía agraria, la oposición toda. De esta manera, se pretende identificar en un plano de igualdad cualquiera de estos procesos. Por lo tanto el pasado, sin más, remite discursivamente al aplazamiento histórico, moral, ideológico del otro, en cualquier contienda política.

En consecuencia, se ha barrido con el trabajo del sentido común, ya que para el hombre, la imagen del mundo, le viene ya dada.

A propósito de la disputa agraria, se han montado enormes coberturas periodísticas a fin de tapar todos los blancos, llenar todos los silencios. Se han visto, en cada una de las televisivas emisiones de los discursos presidenciales, pantallas divididas “mostrando” lo que “vale más” (que un millar de palabras), en la edad audiovisual expandida. En la era comunicacional, puede verse la figura presidencial a través de una pantalla partida que transmite en simultáneo las reacciones inmediatas de la otra parte en conflicto. Esta maniobra mitiga momentáneamente, no el deseo de “comprender”, sino el voraz apetito de “ver”. El efecto no actúa sobre el afán de una intelección cabal del fenómeno, sino sobre la mera y obstinada avidez de referencia al mismo. No importa qué se diga, sino que se diga algo (!).

Heidegger casi proféticamente, planteó estos asuntos en Ser y Tiempo. Con la “avidez de novedades” señala otra faceta de igual sometimiento a lo dado, igualmente no verdadera, impuesta, exterior. “Sólo busca lo nuevo para saltar de ello nuevamente a algo nuevo” (parágrafo 36). Esta “avidez” no se detiene en la contemplación, en la serenidad y hasta en el ocio; no se demora nunca, es puro desarraigo, “falta de paradero”. El “tiempo”, es ahora solamente “rapidez”.

Entrevista

Carolina Ariagno: Profesora de Letras, docente de redacción en el Iset Nº18.

Entrevistadores: Andrés Sueta, Mariano Tonero, Sebastián Garavelli

¿Cómo se conforma a través del discurso la noción de realidad para todos? Una realidad inobjetable

Es un invento. Estoy opinando desde un punto de vista al cual llego después de muchos años de estar en distintos lugares. De estar en el lugar del militante revolucionario pasando por muchas etapas a estar donde estoy parda ahora. Puedo hacer una síntesis de una parte de la población de la cual generalmente comparto que hemos hecho ese recorrido y ahora estamos parados de una manera diferente a la que estábamos tiempo atrás. Me parece que hay un denominador común y es el poder. Y cuando se habla de poder se dice el poder del gobierno, y cuando hablamos de poder hablamos del poder que ejerce cualquiera que tiene un pequeño espacio del tipo que fuere, desde la mesa de enlace, la federación agraria o una propagadora de un pueblo, quien tenga un pequeño espacio donde expresarse. Y la creencia que puede influir sobre algún sector de la población, del tamaño que fuere, generalmente lo sobre dimensiona el que estáen ese lugar, cree que tiene mas de lo que tiene, no? Esto se reproduce desde abajo para arriba hasta el infinito, hasta esos centros de poder a los cuales tememos tanto, que son como mounstros fantasmagóricos para nosotros. Entonces durante el proceso que duró la confrontación mas fervorizadas entre los dos sectores, campo y gobierno, en un ángulo estuvo el periodismo con un protagonismo que le dio, de manera explicita, el gobierno. El periodismo siempre tiene un rol protagónico, desde bambalinas, pero protagónico. Esta ves desde el gobierno y los discursos de la presidenta se hablaba de que los medios no ayudaban.

¿Cree que los medios eran “caballitos de batalla” de estos grupos económicos que se enfrentaban con el gobierno?

Si aceptamos esa premisa estamos aceptando que el periodismo es inocente, y es el cuarto poder. No es corporativo en ese sentido. Es una entidad que actúa como reflejo de los intereses de distintos sectores. Es muy interesante para los estudiantes de periodismo, empezar con ese entorno y teniendo un discurso permanentemente identificado con un sector, algunos con el campo, otros con el gobierno. Y eso fue todo, al menos e una lectura que yo fui haciendo durante ese tiempo, no he visto grandes modificaciones, hay dos grande bloques de la información: el que se produjo de marzo hasta Cobos y después el periodo de distensión que estamos viviendo ahora, porque cuando parecía que el problema iba a tomar mayor importancia sobrevino la crisis económica mundial, entonces todos se paran y esta todos asustados en este momento.

En aquel primer bloque, ambos contrincantes gobiernan, y el sector agro apuntaba al resto de la población, queriendo convencerlos de que uno de ellos tenía la razón.

¿Como entienden los medios de comunicación alas personas para luego mostrar su visión de distintos paradigmas como facticidad inobjetable?

Es terrible la respuesta: como objetos de poder una vez más. Creo que hay una subestimación, no un respeto por el publico, en los grandes medios, en las figuras que conocemos en general, no todos porque seguramente todos no lo sean. Pero ¿Cómo nos sentimos nosotros cuando esta frente a esa forma de hacer el periodismo? ¿Hay algo que no nos esta cerrando o sentimos que eso es sólido, que tiene un respaldo en una sociedad que queremos? Creo que no hay que renunciar a ser honestos, pero personalmente no creo mas en las luchas sociales, creo que la lucha hay que darla adentro de cada uno y que eso después se extiende, se difunde y va circulando en la sociedad. Pero no podemos, mientras hacemos eso, dejar de sentir, experimentear, percibir, y “¿a ver a mí que me dice esto?” “¿queme dicen los medios?”, seria interesante que pensáramos que todas las personas a las cuales les llega el trabajo de un periodista, les llegue información que buenamente consigan. Uds. dirán que este pensamiento es de un idealismo total porque los medios responden a distintos grupos de poder, pero no invalida que el periodista sepa en que lugar se está moviendo y que también son personas que elijen.

Yo personalmente creo que estamos mejor, hay quienes dicen “¿como vas a decir que vamos mejor?”, claro que estamos mejor, hay muchas mas gente que se da cuenta, que tiene abierto ese receptor de “¿haber que estoy sintiendo?” y esperar y buscar información de distintas fuentes.

Hay mucho para averiguar en el conflicto del agro y el gobierno. ¿Cómo respondieron los distintos medios de comunicación? ¿Cómo respondemos nosotros como población? Aquí se vio, en este periodo, mucho del funcionamiento que tenemos habitualmente en nuestras relaciones cotidianas: movernos por ideología, por sentimiento. Otra vez trasladado a la política, o a las sociedades sentimiento del fútbol, la dualidad.

¿Lo mejor no es consumir directamente la información sino poder cotejar los distintos puntos de vista?

El periodista opina mucho, además intentan que el lector se “trague” la opinión. Uds. se abran encontrado con gente que no tiene nada que ver con los medios y tienen un nivel de instrucción elemental pero que han hecho análisis brillantes en ese sentido. A mi me da la impresión que en esta época es muy desafiante para los periodistas, porque Uds. van a buscar y llevar información de la manera mas creativa, con nuevos recursos para llegar informando, sin decorar. Como se pueda. La objetividad absoluta es imposible, pero si tenemos un parámetro interno de honestidad profesional, eso termina triunfando.

¿La información que da el periodista tiene que ser una herramienta para pensar y no simplemente un punto de vista?

Hay que procesar con la mayor claridad posible la información y ofrecerla. Si vos la analizas con claridad, la vas a poder transmitir con claridad, y si esta muy teñido, lo mas seguro es que se haga una nota de opinión.

En el grueso de la sociedad ¿es realmente importante estar consumiendo constantemente información? Indiscriminadamente de que medio sea.

Realmente, no creo que sea imprescindible estar informado todo el día, en un punto la gente se intoxica y que además con esa famosa premisa “la mala noticia es noticia” todos los medios se exacerban por conseguirla mala noticia, porque con eso consigo mas publico, mas morbo. Yo no se como seria una sociedad en la cual los medios tuvieran un 50% de buenas y un 50% de malas noticias, pero si creo que cuando yo accedo a la información selecciono a quien consumir para saber que es lo que consumo, si yo voy a leer a Morales Solá voy a tener una opinión X sobre el tema. Si voy a leer una entrevista a Vargas llosa voy a saber donde está parado y así saber donde me ubico yo.

¿Qué importancia tendría, en todo esto, la modificación de la Ley de radiodifusión?

Yo creo que todo depende con la intención con que se hace, en el discurso dan un aspecto de ampliación, de diversificación. Ahora, ¿es coherente eso? No. Yo como escuche al gobierno, y me informe sobre la propuesta, la conclusión que yo saco es que otra mentira, que puede ser en lo formal inocente pero creo que como proviene de una fuente de poder que quiere asegurarse mas poder en ese ámbito, se va a asegurar de marcar los limites para que el acceso a la información sea el que ellos quieren. Es un arma, una concepción totalitaria aun queriendo ponerle el moño de todo lo contrario. Es muy difícil cuando se mueven intereses políticos (poder) que eso no esté teñido de la voluntad de asegurarse el poder en esos ámbitos que tienen quienes lo quieren hacer. Quienes dicen que están al servicio de la población demuestran por lo general que están al servicio de sus intereses, personales. Es muy duro, y además yo entiendo que los jóvenes les debe resultar muy amargo, yo lo digo desde este momento de mi vida, por mí recorrido, no como verdad absoluta.

Objetividad y periodismo independiente son parte del discurso del poder. La objetividad es una entelequia, y creo que es un trabajo personal buscar información y darla con la mayor claridad posible a sabiendas que va a estar teñida de mi punto de vista.

¿La información, el público en general, lo entiende como realidad misma o como información propiamente dicha? ¿Lo que se informa es lo real?

Siempre las personas tienden a creer lo que esta impreso o se dice por un medio. Es una concesión infantil e inconciente “si llego hasta allí tiene que haber pasado por cierto filtro” (la información).

Si no sale por los medios no existe…

Claro. Pero esto era mucho mas así hace pocos años atrás, los cambios con muy vertiginosos. Ahora las personas comunes ya no le dan la relevancia al medio. Creo que ha contribuido a esta falta de credibilidad la baja calidad de la expresión de los periodistas.

¿Se aprendió a desconfiar de los medios? ¿Se desconfía de los medios?

Si fuera así seria muy simple, creo que se va dando un proceso. Vamos aprendiendo. En otra época nos decían que no violaban los derechos humanos, los medios ocultaban la verdad, obviamente por estar amenazados. Pero desde este punto de vista ahora puede estar pasando lo mismo, puede haber otro tipo de presión sobre los medios.

Encuesta

  • Cree que la actitud de los medios fue parcial al informar sobre el conflicto campo - gobierno?

  • No: 46,6% Si: 53,3%

    2- Que le dio mas trascendencia al conflicto?

    A- Impulso mediatico: 40%
    B- Intranscigencia del estado: 40%
    C- Legitimidad del reclamo: 20%

    3- Cual es su principal fuente de informacion?

    A- Radio 20%
    B- Television 46,6%
    C- Diarios: 20%
    D- Internet 13,3%

  • A partir del conflicto, se acerco mas de lo habitual a los medios de comunicacion?

  • No: 53,3% Si: 46,6%

  • Cree necesario mantenerse permanentemente informado?

  • Si: 73,3% No: 26,6%

    Edad Promedio: 27 Años

    Interpretación sobre encuesta realizada:

    Para comenzar el cuestionario elegimos una pregunta simple (Cual es su principal fuente de información?) para tener noción de que medio consume la persona que estamos encuestando. No nos llamo la atención que la mayoría (46.6%) respondiera que la Televisión fuera su fuente principal de información, debido a que la tv no requiere una interacción por parte del televidente y principalmente a que es el medio mas popular de información. Secundando a la TV y en igual porcentaje (20%) respondieron que la radio y los medios gráficos les proveen información, esto quizá responde a la característica personal de cada uno de los encuestados y sus costumbres, como ejemplo escuchar radio al desayunar, o leer el diario mientras desayuna fuera de casa. Si nos llamo la atención, por mas que haya sido el menos elegido, que un 13.3 % tomara como principal medio de información Internet ya que es un medio “frio” que requiere una interacción por parte de la persona

    La segunda pregunta tiene ya mas que ver con el tema en cuestión: Cree que la actitud de los medios fue parcial al informar sobre el conflicto campo- gobierno? El 46.6% respondió negativamente, mientras que el 53.4% de los encuestados considera que los medios tomaron una postura parcial. De la casi paridad del resultado y a nuestro entender los encuestados que respondieron NO, tienen una visión mas critica de los medios, y no lo toman solo como productor de información de forma naiff , sino como empresas que responden a intereses que se ponían en juego en este tema.

    A continuación interrogamos sobre la trascendencia que el conflicto fue tomando en los medios y que pensaba cada uno a que respondía esta misma. Un 40% de los encuestados respondió que la repercusión del duelo gobierno-campo se debía al impulso mediático, es decir, la capacidad que tienen los medios de imponer en la sociedad los temas de los cuales hablar o discutir. Otro 4o% nos contesto que lo que le habia dado mas trascendencia correspondía a la intransigencia del estado y su incapacidad de resolver el problema en forma concreta, rápida y eficiente. Finalmente un 20% se Volco por la tercera opción que atribuía el vuelo que tomo el tema a una legitimidad del reclamo de los sectores agropecuarios.

    Para finalizar, dos preguntas sobre las personas y su relación con los medios:

    Interrogamos si a partir del conflicto, nuestros encuestados se acercaron mas de lo habitual a los medios de comunicación: un 53.4% respondió negativamente, intuimos que se mantienen pendientes de la información reciente y no necesito consumir mas horas de TV, o radio, etc. para informarse de los pormenores de esta situación particular. Tampoco descartamos que este NO se haya debido a falta de interés sobre el tema o el tedio que significo que el tema este siempre presente en todos los medios. Del 46.6% que se acerco mas a los medios, destacamos que quizá la persona se viera incluido o repercutido por el desenlace del conflicto, o también la trascendencia que tomo genero un interés por entender más sobre el tema para poder discutir o tomar partido por alguno de los dos puntos de vista.

    Con la ultima pregunta quisimos saber hasta donde las personas viven al tanto de la información y si cree necesario mantenerse permanentemente informado. El 73.3% de quienes respondieron se manifestaron a favor de la necesidad de mantenerse informado permanentemente, entendemos que en la era de las telecomunicaciones es difícil vivir aislado de la información y de sus medios, ya que tomando como ejemplo lo que esta pasando mundialmente con la caída de las bolsas de comercio, cualquier noticia en el extreme opuesto del mundo puede repercutir en la cotidianeidad de nuestros actos.

    Negativamente respondió un 26.6%, estos encuestados consideran que no es necesario mantenerse informado con continuidad, pensando que la vorágine de los medios por generar y vender noticias hacen que estas sean repetitivas.

    Conclusión. Mediatizarte.

    Hemos intentado, con ideas y ejemplos, exponer lo que para nosotros es la forma y los mecanismos de despliegue de la moderna concepción del mundo en su era de comunicación de masas. Es decir, planteamos las cuestiones de Poder, de Ideología, de Realidad, para adentrarnos en el armazón del dispositivo comunicacional. Desde esa perspectiva, proyectamos nuestras conclusiones acerca del papel que le es dado a (y es asumido por) la sociedad. De la misma manera revelamos lo que implica, desde la óptica mediatizante (inmediatizante, acrítica), la asunción de la realidad en sus manifestaciones fenoménicas.

    Nos propusimos, previamente y durante el decurso de la realización del trabajo, mantenernos a salvo de las discusiones particulares del conflicto. No por pretender ubicarnos en el cauce de cierta objetividad higiénica sino, muy contrariamente, por mantenernos en la costa de lo permanente. Es decir, no recogimos exhaustivamente lo temas de las discusiones coyunturales por no minar nuestras reflexiones de disuasivas y acaloradas manifestaciones de la hora. Sí intentamos, y esperamos que con cierto grado de éxito, señalar las cuestiones que historizan el conflicto. Vale aclarar, las cuestiones que trascienden lo meramente contextual, referencial, contingente.

    Por tales motivos, se nos ocurre plantear aquí nuestro proyecto de una Poética mediática. ¿Qué se propone tal disciplina? Se propone, desde luego, acudir al arte como medio para alcanzar la realidad. “Cuanto más alejado esté el arte de la realidad, tanto peor para la realidad”. Esta bonita y a la vez contundente frase es de Theodor Adorno y resume nuestro compromiso. Por tal motivo entendemos que una auténtica mediatización es la que remite a mediatizar las exhortaciones, los juicios, las sentencias; pertenecientes éstas al tiempo de la reflexión. Esta búsqueda de autenticidad mediática nos acerca a la poesía en la medida en que apunta a lo eterno. Hölderlin planteó que “lo que permanece, lo fundan lo poetas”. El poeta, en tanto nombrador, salva a las palabras y las vuelve eternas.

    He aquí la Poética. He aquí, quienes no escriben para el olvido.

    Bibliografía Específica

    Thomas Berger, Peter Luckmann: - La construcción social de la realidad.

    Èmile Durkheim: - Las formas elementales de la vida religiosa.

    - Las reglas del método sociológico.

    Max Weber: - Economía y Sociedad.

    Karl Marx: - La ideología alemana.

    - El Capital.

    Martin Heidegger: Ser y Tiempo.

    Bibliografía consultada

    Karl Marx: - Escritos tempranos.

    Martin Heidegger: - Introducción a la Metafísica.

    Mircea, Eliade: - Tratado de Historia de las religiones.

    La relación que se establece entre el hombre, en su tendencia a la sociedad, y la noción que tiene del mundo socio - cultural es dialéctica. Hemos tomado este concepto, y los más significativos al acervo conceptual de nuestro trabajo, de Peter Berger y Thomas Luckmann en su libro La construcción social de la realidad, Buenos Aires, Amorrortu Editores, 2001.

    El carácter social de la auto - producción social del hombre fue formulado agudamente por Marx en La ideología alemana, más precisamente en la crítica de Striner.

    Para ampliar y echar una luz esclarecedora sobre la íntima conexión entre la humanidad del hombre y su socialidad, échese un vistazo a la última sección de Las formas elementales de la vida religiosa, de Èmile Durkheim, Buenos Aires, Schapire, 1968.

    Planteamos que “trabajo”, en el amplio sentido de la palabra, es lo que sintetiza la idea de actividad humana. Entendemos, de esta manera, a la infraestructura (unterbau) de los postulados marxistas no como la estructura económica tout court. Así nos plegamos a las interpretaciones que entienden al hombre en la teoría de Marx no en su determinismo económico sino en las complejas implicancias de “trabajo” y “relaciones sociales” provocadas por tales actividades. (superestructura/ueberbau).

    Èmile Durkheim, Las reglas de método sociológico, Buenos Aires, Schapire.

    Max Weber, Economía y sociedad. Mexico, F.C.E., 1964.

    “Realidad sui generis”, para Durkheim.

    La reificación o sobrecosificación (verdinglichung) es un concepto marxista importante, particularmente en las consideraciones antropológicas de los Escritos tempranos (Frühschriften), y desarrollado luego como “fetichismo de las mercancías” en El capital.

    Manifestaciones de lo sagrado. En relación con este concepto tan atractivo, conviene consultar: ELIADE, Miercea, Tratado de Historia de las Religiones, capítulo X, parágrafo 140, pág. 372, Madrid, Cristianidad, 1974.

    Por esta razón Marx llamó falsa conciencia a la conciencia reificadora. Este concepto puede relacionarse con el de “mala fe” (mauvaise foi) de Sartre.

    BERGER, Peter y LUCKMANN, Thomas, La construcción social de la realidad. p. 157. Buenos Aires, Amorrortu editores, 2001.

    Con respecto al término “ideología”, la consideración que creemos pertinente alude al uso que en este trabajo le damos. Como ha quedado expuesto en la cita, no le hemos dado un significado preciso, plegándonos a la decisión de los autores de que aparezca, entre tantos usos e interpretaciones, una vez más, como un neologismo.

    Cfr. Berger y Luckmann, Op. Cit., pp. 157-158.

    “Die Gedanken der herrschenden Klasse sind in jeder Epoche die herrschendenken Gedanken", MARX, K., ENGELS, F., Die deutsche Ideologie, Werke, Berlin, 1978, Band 3, p. 46. Traducción castellana Carlos MARX y Federico ENGELS, La ideología alemana, traducción castellana de Wenceslao Roces, Barcelona, 1972, p. 50.

    Hemos vuelto a ver el video y nuestro ejemplo surge de las anotaciones que fuimos realizando. Bastará decir que la grabación era sobre la imagen emitida en su momento por el canal TN, aquel 9 de mayo.

    HEIDEGGER, Martin, Ser y Tiempo, parágrafo 27, México, Fondo de cultura Económica, 1951.

    Discurso emitido por cadena nacional. Repercusiones en distintas declaraciones de miembros del gobierno.

    Silencio: término al que, desde la lógica de las comunicaciones de masas, se le ha subvertido su significación ética y estética.

    Sein und Zeit (1927). Ser y Tiempo, F.C.E., México, 1951. Nos referimos en este punto a los parágrafos 35 y 36, sobre las habladurías (Gerede) y la avidez de novedades (Neugier), respectivamente. Una tercera forma en la que el ser es ahí, para Heidegger es la Ambigüedad (Zweideutigkeit). Estos son los tres caracteres de impropiedad que conforman la Caída (Verfallen). La caída debe ser comprendida como una posibilidad del Dasein, como un abandono del sí mismo, de la responsabilidad de la existencia, en favor de la tranquilidad proporcionada por el uno (o el se, lo impersonal). Esta tentación forma parte de la existencia misma.

    HEIDEGGER, M. Introducción a la Metafísica, Capítulo I.

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