Malena es un nombre de tango; Almudena Grandes

Literatura española contemporánea. Siglo XX. Agumento. Estructura. Personajes. Estilo. Tiempo y espacio

  • Enviado por: Andraitz
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
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MALENA ES UN NOMBRE DE TANGO

El libro “Malena es un nombre de tango”, en lo que se refiere al argumento, podría llegar a dividirlo en dos grandes partes. En la primera mitad se narra su infancia y adolescencia. Esta parte está cargada de emociones y sentimientos. Ves como la protagonista va entendiendo el porqué de sus actos, descubriendo e imaginando los misterios relacionados con la familia y lo mal que lo pasa al no ser aceptada por ella. La autora plasma muy bien las sensaciones e ideas de cualquier persona de en la adolescencia. La segunda mitad, en cambio, no es tan intensa como la primera y el final en sí es bastante flojo, ya que no le da tanta importancia al final como le debería dar, al menos en mi opinión. Pienso que se debería alargar más en el final, a pesar de que es aquí donde la autora desvela un misterio que quedó pendiente de la etapa de la adolescencia.

En resumen, la obra se podría resumir en una frase que da el psiquiatra al final de la obra, después de que Malena le ha contado toda la historia: "La maldición es el sexo, Malena. No existe otra cosa, nunca ha existido y nunca existirá".

Tratando el tema de la estructura externa; el libro parece un culebrón al contar todo en torno a Malena y las historias secretas de su familia. La distribución de los capítulos que pienso que debería ser mayor y mejor marcada para así tener claro en qué momento de la historia me muevo y así no perderme.

Tratando el tema de los personajes y sobre su caracterización, encuentro que vienen descritos por datos de cómo los ve la narradora, que no es otra que Malena, pero no es el único modo del cual puedo saber algo de ellos ya que algunos personajes en conversaciones con Malena, le dicen como son algunas personas de su entorno, por medio de advertencias y demás.

Como personaje principal, obviamente, está Malena que es un personaje que se me queda cojo, ya que a pesar de ser una chica inteligente, abierta, supervitalista y con una buena formación, universitaria y con idiomas, no sé nada de ella más que sus escapadas vía alcohol y sexo. Nada se dice de sus inquietudes personales más allá de las vías mencionadas anteriormente. Va mucho al cine pero no sé qué película disfruta; en una novela tan íntima y tras alrededor de seiscientas páginas me sorprende no recordar a Malena leyendo o escuchando música.

En el fondo el personaje de Malena con la excusa de un amor frustrado, que se llama Fernando y de la maldición de Rodrigo, no hace casi nada positivo en su vida; simplemente hace el amor, aunque el término que acabo de decir no es el que utiliza la autora para referirse a ese acto, ya que utiliza un término vulgar, propio del vocabulario deseado por Malena.

En relación al resto de los personajes, hay que decir que apenas se salen de lo típico en este ámbito. Para personajes antagonistas está como claro ejemplo a Reina, hermana de Malena, que desde pequeñas, desde siempre, tuvieron diferencias; diferencias que durante la obra se citan mucho, sobre todo en la infancia y adolescencia, etc. Y para protagonista Malena, que he descrito anteriormente.

Como pareja extraña pero muy buena, están los tíos Porfirio y Miguel, uno legítimo y otro ilegítimo pero ambos son unos ángeles, tanto como para permitirse el lujo de cederle a la sobrina mala un ático carísimo en un momento de apuro, y además, lo arregla todo la nueva mujer del padre de Malena. Además hablando de personajes muy buenos está también el tío Tomás, que es el que termina arreglando todos los problemas económicos de la Malena, vendiendo la famosa esmeralda.

Como personajes planos podría nombrar como ejemplo a la abuela materna que quizá sea el personaje más sensato ya que en todo momento no oculta nada, siempre dice lo que cree sin ningún tipo de reparo, y es así durante toda su presencia en la obra.

En cambio para personajes redondos está el abuelo materno, que a primera vista, en el comienzo de la obra se muestra muy distante con Malena, al igual que con los demás, pero que en el transcurso, se muestra más cercano a ella, incluso contándole secretos que muy pocos saben, y haciendo que ella sea de su círculo.

El narrador está en primera persona ya que es Malena, la protagonista, y al estar en esta persona, que además es una mujer, aparece el tema del feminismo fuertemente en toda la obra. Ni en un solo segundo, ni en una sola línea, ni en una sola palabra, la autora se olvida que es mujer, cosa que es evidente, pero que me puede llegar a resultar algo obsesiva. Pienso que el protagonismo de la narradora y como consecuencia el intimismo de toda la narración hace que en algunos momentos Malena resulte agobiante con sus únicos dos temas: la maldición de Rodrigo, su frustrado amor con Fernando, y siempre con el sexo como salida.

Centrándome en el tiempo, la época de esta historia sería a partir de 1960, que es cuando hace la protagonista, Malena, al igual que su hermana melliza Reina, en el seno de una familia de la alta burguesía madrileña. Hasta más o menos la década de los noventa, que sería desde aquí, desde donde se me presenta contada su vida, el pasado que ha tenido, y el presente que tiene. Por lo tanto el tiempo transcurrido sería alrededor de unos treinta años.

Sobre la presentación, en la primera mitad se cuenta su infancia, adolescencia y demás mientras que en la otra habla sobre su presente, por lo tanto estaría ante una estructura de flash-back, ya que desde el presente comienza contando el pasado y termina llegando a la época donde se encuentra.

El espacio dónde se sitúa es en todo momento real y varía de espacios, siendo esta característica muy bien elaborada por parte de la autora, Almudena Grandes. La casa familiar de Martínez Campos con sus comidas dominicales, el colegio de monjas, los veranos en Almavilla,..., están bien logrados al ser narrados con buen ritmo y además curiosamente bien ambientados a pesar de estar contados en primera persona.

El estilo de la autora es claro, ya que utiliza un lenguaje coloquial, llegando a utilizar palabras vulgares en cierto momento, pero debido a su “afición” por las descripciones, llego a pensar que a esta obra le sobrarían bastantes páginas, en consecuencia de la tendencia de la autora en alargar los párrafos para incluir tres o cuatro adjetivos superfluos por redundantes o bien frases tremendamente aclaratorias que encima provocan que el lector pierda el hilo principal del párrafo, y que el ritmo sea muchísimo más lento.