Mal de las vacas locas

Encefalopatía espongiforme bovina. Priones. Creutzfeldt-Jakob. Sintomatología. Fiebre aftosa. Contagio. Prevención

  • Enviado por: Luna
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
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INTRODUCCIÓN

El comercio globalizado en bienes y servicios, el movimiento de animales a través de las fronteras y la frecuencia del viaje intercontinental en aviones significa que ningún país es inmune al mal de las vacas locas o a la fiebre aftosa o cualquier número de enfermedades existentes, o emergentes.

La recién terminada carretera panamericana desde Colombia hasta Estados Unidos virtualmente garantiza que la fiebre aftosa, ya un problema en América del Sur, llegará a Norteamérica. Ejemplo: un inglés con el virus de la fiebre aftosa en sus zapatos puede subirse a un avión en Londres y estar en una granja ganadera en Texas en cuestión de horas.

Desde 1986, el año en que el mal de las vacas locas y su versión humana se detectaron en el Reino Unido, se ha enviado carne británica a todo el mundo. También productos alimenticios hechos en Inglaterra, que pueden transportar esta enfermedad fatal para los humanos. Ya han aparecido vacas locas en Francia, Italia, Suiza, Alemania, Portugal, Irlanda y España, una docena de países en total.

EL MAL DE LA VACA LOCA

El mal de la vaca loca: ataca el sistema nervioso de las vacas produciendo un 100% de mortalidad. El contagio a los humanos (enfermedad de Creutzfeldt-Jakob )se produce a través de la ingesta de alimentos derivados de animales infectados que provoca depresión, pérdida de la memoria, coordinación y otras funciones como la visión y el habla a medida de su progresión. Finalmente se pierde la motricidad y aparece espasticidad.

SÍNTOMAS DEL MAL DE LA VACA LOCA:

Los primeros síntomas de este mal incluyen demencia, cambios en la personalidad, perdida de la memoria, del juicio y del razonamiento y problemas de coordinación muscular.

Las personas que padecen esta enfermedad pueden tener insomnio, depresión o sensaciones inusuales. Esta no produce fiebre ni síntomas gripales. A medida que la enfermedad avanza, el deterioro mental de los pacientes se agudiza. Generalmente se producen tirones involuntarios, se puede experimentar ceguera o pérdida de control de la vejiga. Eventualmente, puede llegar a perderse la movilidad y el habla y se pude entrar estado de coma. La neumonía generalmente ataca a este tipo de pacientes y puede causar la muerte.

Hay variantes conocidas del SCJ (Creutzfeldt-Jakob) que difieren de algún modo en los síntomas y en el curso de la enfermedad. Por ejemplo, una variante de la enfermedad descripta en Inglaterra y otras partes de Europa comienza con síntomas de psiquiatría y tiene una duración más prolongada. Existe otra variante que se encuentra básicamente en Japón y tiene

un desarrollo relativamente largo, con síntomas que avanzan a lo largo de varios años. Los científicos están tratando de comprender qué es lo que causa variaciones. Algunos síntomas del SCJ pueden ser similares a los de otros trastornos neurológicos progresivos como el mal Alzheimer o el mal de Huntington. Sin embargo, el SCJ causa cambios únicos en el tejido del cerebro, el cual puede ser observado en la autopsia. También tiende a causar un deterioro más rápido en las habilidades de la persona que el mal de Alzheimer o la mayoría de los casos de demencia.

La muerte ocurre entre 6-22 meses depues del comienzo de la enfermedad,

Hasta enero de 2001 ya ha provocado 80 muertes
En España hacia la primer semana de febrero de 2001 sumaban 17 los casos de encefalopatía espongiforme bovina comunicados por el MAPA (Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación), con posibilidades de que en breve sean 19 casos.

CÓMO SE TRATA LA ENFERMEDAD

No hay un tratamiento que pueda curar o controlar el SCJ. Los investigadores han testeado muchas drogas, esteroides y antibióticos y ninguno de estos tratamientos ha demostrado un beneficio considerable. El tratamiento corriente para el SCJ trata de aliviar los síntomas y hacer que el paciente se sienta lo más cómodo posible. Hay drogas que pueden ayudar a aliviar el dolor. Durante la última etapa de la enfermedad, cambiar la posición de la persona puede hacer que se sienta más cómoda y la ayudar a prevenir la ulcera de decúbito. Se puede utilizar un cateter para drenar la orina si el paciente no controla esfínteres y se puede proporcionar alimento endovenoso.
Además el abuso de antibióticos en nuestras granjas fábricas regresa para hacernos daños en la forma de nuevos microbios resistentes a las medicinas, incluyendo la salmonela, E. coli y

camplyobacteria. Un reciente estudio encontró que los animales de granja en América consumen más o menos diez veces la cantidad de antibióticos que la población humana.


QUÉ LA CAUSA

La teoría mayoritaria sostiene que el SCJ y otros EETs no son causados por un organismo, sino por un tipo de proteína denominada prion.
Este tipo de proteína aparece en una forma normal e inofensiva en las células del cuerpo y de un modo infeccioso que causa la enfermedad. Las formas dañinas e inofensivas de esta proteína son casi iguales, pero las dañinas tienen un pliegue que las normales no tienen. El SCJ esporádico puede desarrollarse porque algunas de las proteínas normales de una persona pueden cambiar de pronto hacia la dañina, para luego alterar las proteínas en otras células en una cadena de reacción.

Una vez que aparecen, las proteínas anormales se agrupan y se pegan unas con otras formando grupos denominados plaquetas que pueden verse con potentes microscopios. Las plaquetas pueden comenzar a acumularse años antes de que algún síntoma del SCJ aparezca. No queda claro todavía cuál es la función de las anormalidades en la enfermedad y cómo estas afectan a los síntomas. Alrededor de un 5 a un 10 por ciento de todos los casos de SCJ son hereditarios Estos casos surgen por una mutación o cambio en el gen que controla la formación de la proteína normal.

Mientras que las proteínas en sí no contienen información genética y no requieren de genes para reproducirse. Las infecciosas pueden aparecer si hay una mutación en el gen. Si el gen que contiene la información de la proteína se altera en el esperma o en los óvulos, la mutación puede ser trasmitida a los hijos. Varias clases de mutación del gen que obtiene la información de la proteína han sido identificadas. La mutación particular encontrada en cada familia afecta la frecuencia de la enfermedad y a los síntomas más llamativos. Sin embargo, no todos los que tienen una mutación desarrollan el síndrome. Lo cual sugiere que las mutaciones sólo aumentan la susceptibilidad al SCJ y que hay otros factores importantes aún desconocidos en la enfermedad.

Las proteínas alteradas, priones, atacan las células nerviosas provocando una explosión de la membrana celular, dejando pequeños agujeros que hacen que el cerebro adquiera el aspecto de una esponja. La enfermedad es subaguda a crónica pero de evolución progresiva.

Su curso es fatal determinando la muerte luego de un largo periodo que puede abarcar 20 años.

Hasta el momento se denunciaron 100 casos, con un 80 % de mortalidad en Europa. Como el Alzheimer, el diagnóstico definitivo se logra en la necropsia analizando el tejido cerebral.

En los animales la incubación dura de 5 a 7 años. En 1990 se detectaron los primeros casos, y tan solo en Gran Bretaña se contabilizaron alrededor de 180.000 casos en animales, el 98% del total de los casos de Europa.

Ya en 1991 se dijo que los seres humanos podían contagiarse al comer alimentos derivados de la carne vacuna, pero recién en 1996 se alertó de la peligrosidad para los humanos en Inglaterra.

CONTAGIO

Las diferentes vías de contagios son: oral por la ingesta, transplantes e implantes de órganos y transfusiones de personas afectadas. En EE.UU. la Cruz Roja prohibió donar sangre a personas que hayan viajado al menos seis meses antes a Europa Occidental

Los productos derivados más peligrosos son los elaborados a partir del cerebro, hígado, médula ósea, intestinos, bazo, placenta, amígdalas y glándulas bovinas. La Organización Mundial de la Salud no halló evidencias de la BSE (aftosa, o mal de la vaca loca)en la leche y sus derivados. También se consideró a Australia, Nueva Zelandia, Noruega, Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay como países de riesgo poco probable.

La Organización Mundial de la Salud ha distinguido cuatro categorías de riesgo para los tejidos bovinos

Categoría 1: Riesgo Alto (cerebro, médula espinal y ojos).

Categoría 2: Riesgo Medio (amígdalas, intestino) Bazo , nódulos linfáticos y glándulas suprarrenales.

Categoría 3: Riesgo Bajo (Medula ósea, hígado, timo, pulmones, mucosa nasal, nervios periféricos y páncreas).

Categoría 4: Riesgo no detectable (músculos, corazón, coágulos, riñones, saliva, ovarios, tejido conectivo, testículos, piel y cartílagos).

La Organización Alimentaria y Agrícola de las Naciones Unidas (FAO) ha declarado que todas las naciones deben considerarse en riesgo, aunque muchas parezcan estar mal preparadas. Una reciente encuesta realizada por la administración federal americana de alimentos y medicamentos encontró la aterrorizante cifra de uno de cada cuatro rastros y plantas procesadoras de alimentos americanos no cumple con las medidas necesarias para evitar el mal de las vacas locas.

A parte, la granja moderna no sólo permite pavimentar el camino para las epidemias. Amonotonamos miles de animales genéticamente uniformes en bodegas poco higiénicas, generando una virtual orgía para los microbios. Reciclarnos el estiércol de los animales y los desperdicios de un rastro como alimento. Procesamos la carne a una alocada velocidad en presencia de sangre, heces y otras posibles fuentes de contagio. El transporte de los alimentos a largas distancias crea inagotables oportunidades para la contaminación.

CÓMO AFECTA ECONOMICAMENTE

La leche ha sido el último detonante de la crisis determinada por la enfermedad de la "vaca loca". En un principio, la Comisión Europea estimó por lo menos públicamente que la leche no podría transmitir la encefalopatía espongiforme bovina.

Sin embargo la ministra alemana de Agricultura, Renate Kunast, opinó que los productos lácteos procedentes de reses afectadas por el mal podían ser peligrosos para los seres humanos que la ingerían.

De ser así, la crisis obligaría sin más atenuantes al sacrificio masivo de animales. El hecho es que luego de un año de cavilaciones nadie puede actualmente excluir la posibilidad de que la encefalopatía espongiforme bovina (EEB) pueda ser transmitida a través de la leche y por ende sus derivados, lo cual incluiría potencialmente hasta los chocolates. También las cremas con colágeno pueden ser potenciales vehículos de la enfermedad.

Primero Suiza, seguidos de Bélgica y Holanda prohibieron el ingreso de carne procedente de inglaterra, así como de sus derivados bovinos. De hecho la Argentina ha prohibido la importación de alimentos que contengan derivados de vaca, cabra u oveja (ovinos alimentados con lactancia materna o polvo de hueso contaminado con el agente Serapie), potencialmente existe la posibilidad de incluir en la prohibición la leche en polvo y los helados. La inclusión se refirió a los denominados productos de riesgo de contagio alto y medio. Es importante saber que el cerdo no está implicado en ésta enfermedad por lo cual su consumo no puede producirla.

Dado que la Organización Mundial de la Salud no reconoce a los derivados lácteos como riesgosos, no es posible prohibirles el ingreso, pero se puede sugerir a la población evitar su consumo hasta tanto las investigaciones sean concluyentes.

Lo real es que el consumo de carnes, leches y derivados ha entrado en una franca disminución inducida por la información que surge a raiz de los casos de enfermos, cuyo desenlace es fatal. A tal punto que los consumidores europeos rechazan alimentarse no solo con productos derivados del ganado europeo (afectado por éste mal) sino también de productos de continentes como el americano, australiano y nueva Zelanda que hasta ahora no han registrado casos. Hasta ahora la disminución se estima en un 47%.

La FAO (Organización para la Alimentación y Agricultura de las Naciones Unidas), dió el alerta formal el 26/01/2001 desde Roma para el Mundo divulgando medidas de prevención y calificando de bajo riesgo a paises que hayan importado particularmente desde Inglaterra carnes, harinas y otros derivados en la década del 80. A esos países importadores les sugirió realicen controles sobre su hacienda en busca de posibles casos.

Méjico no importa carne brasileña desde hace 25 años, con motivo de la aftosa. Brasil, que en febrero de 2001 ya lleva perdidos 2.000.000 de dólares por éstas medidas, endureció su postura, diciendo que ésto demora la entrada del Brasil al ALCA más allá del 2005, fecha que

Brasil además antes del presente conflicto se había negado en adelantar como lo pretendía Argentina.

Brasil está estudiando la manera de suspender las importaciones de productos desde el Canadá, tarea que no sería complicada.

Europa deberá gastar una suma cercana a los 900 millones de dólares para combatir el mal de la vaca loca durante el corriente año, el dinero será destinado a comprar carne para evitar la baja de los precios, para sacrificar los animales mayores de 30 meses con sospechas de le enfermedad y para mejorar las técnicas de detección temprana de la misma. Alemania ha sacrificado cerca de medio millón de bovinos hasta ahora, ya que para mediados de año prevée eliminar a dos millones de cabezas. A pesar del pánico, el rechazo al consumo de carne no ha producido una baja más allá del 50% de la cantidad habitual, en febrero de 2001. La carne de origen europeo, ha perdido valor, llegando incluso a costar un 10% de lo que cuesta la de otros orígenes. Esto generó malestar entre los ganaderos franceses, que cometieron atentado contra embarques de carne extranjera. La crisis en Europa va a costar dos o tres años para que se recupere. Habrá que dedicarse a los alimentos orgánicos, abandonar la producción intensiva, reñida con los preceptos ecológicos y dedicarse a generar productos orgánicos esto es sin tecnología que artificialmente los genere.

La ironía es que este modelo de producción alimenticia -- diseñado para colocar a las ganancias económicas por delante de la buena salud animal -- no tiene ningún sentido económico al largo plazo. El mal de las vacas locas por sí ha costado ya a Bretaña más de $1,000 millones de dólares y ha restado $5.6 millones de dólares de las arcas de la Comunidad Europea.

Aún así, la agricultura industrial de animales se está volviendo extensiva. Es la forma de más rápido crecimiento para la producción animal, responsable casi por la mitad de la carne del mundo, de un tercio en 1990. Aunque concentrados en América del Norte y en Europa, comienzan a aparecer corrales de engorda cerca de los centros urbanos en Brasil, Filipinas, China, India y otras partes en el mundo en desarrollo, en donde la demanda de carne y productos animales está creciendo.

LA FIEBRE AFTOSA

LA FIEBRE AFTOSA: es una enfermedad viral altamente contagiosa pero que no afecta al hombre. No es una zoonosis (enfermedad que se transmite del animal al hombre) como es el caso de la BSE (Vaca Loca).

Los serotipos detectados a nivel mundial son 7.

Los tres primeros: A, O, y C son los que están presentes en Latinoamérica. Los SAT (1, 2 y 3) y Asia son lo que se llaman las cepas extra regionales. Son cepas que están en otros continentes pero que deben ser consideradas, porque ante la globalización puede haber aparición de ellas en la región.

A su vez hay subtipos dentro de cada serotipo, que se denominan como A24 Cruzeiro, C3 Argentina-85, A87 Argentina, O1 Campos, etc. Generalmente se los define con un número que describe el año de individualización del serotipo y su lugar de aislamiento.

Es importante conocer los huéspedes. En nuestro país el ganado bovino es la especie fundamental a tener en cuenta, pero esta enfermedad también afecta a todas las especies de pezuña hendida (ovinos, caprinos, porcinos, etc.)

SÍNTOMAS Y DESARROLLO DE LA ENFERMEDAD

Hay un período de incubación como en toda enfermedad viral (ej.: una gripe), cuya duración oscila entre 2 y 14 días. Luego se pasa a una fase donde es posible hacer el diagnóstico clínico por observación directa. Aparece fiebre y vesículas en la boca (lengua y morro), generando babeo. Estas vesículas pueden también aparecer en el espacio interdigital de las pezuñas y en las ubres. Más tarde, estas vesículas se rompen generando una lesión o llaga, que por infecciones bacterianas puede llegar a pústula y generar una infección secundaria.

La fiebre también puede generar pérdida temporaria de la fertilidad en el macho y dificultades en la implantación del embrión en las hembras.

La enfermedad cursa de 8 a 15 días. A veces hay mortalidad en bovinos jóvenes y alta mortalidad en lechones.

Las infecciones secundarias severas pueden terminar en pietín y deformaciones de la pezuña, que a veces produce la inutilización permanente de los animales.

La producción de leche baja por la enfermedad, puede generar mastitis y llegar hasta el secado de las vacas.

Luego de haber cursado la enfermedad ciertos animales pierden el control térmico (animales asoleados), que permanecen con un jadeo constante y no se recuperan.

Todos estos síntomas el productor ganadero los ha visto por años, pero posiblemente los ha olvidado y por eso es bueno tenerlos presente.

CÓMO AFECTA ECONÓMICAMENTE

Esta enfermedad genera importantes pérdidas económicas: las que ve el productor en su establecimiento y las que se refieren al destino de su producción.

Un cuadro de Aftosa en un campo de producción de carne, provoca una significativa reducción de la ganancia de kilos, graves problemas operativos en feed-lots y reducción de la fertilidad por azoospermia (interrupción transitoria de la espermatogénesis).

En el tambo, es crítica la reducción de la producción lechera durante un cuadro de Fiebre Aftosa.

También provoca restricciones en el tránsito interno como se evidencia hoy en nuestro país -entre zonas de diferente status sanitario- o como vemos en la Unión Europea, causando trastornos a las cadenas comerciales habituales.

En el comercio internacional de carnes, la Aftosa provoca cierre de mercados, si bien no hay riesgo de trasmisión por carne fresca o madurada.

CONTAGIO

La trasmisión más directa se produce por el contacto entre animales, es decir, ingresando animales que estén en periodo de incubación, enfermos no detectados o animales portadores a un rodeo sano.

También se transmite por vectores animados (seres humanos en movimiento, otros animales silvestres, etc.) y vectores inanimados (todo tipo de vehículo, camiones de hacienda, maquinarias, forrajes, etc.) que circulan o ingresan al establecimiento.

Hoy que asistimos al desarrollo de una campaña preventiva en la Unión Europea, vemos la cantidad de medidas que se toman para que esta enfermedad no se trasmita.

Sin embargo, a pesar de todos estos controles, el virus puede transmitirse por el aire hasta una distancia de 60 km, pudiendo romper anillos de contención.

Se debe considerar que existen animales en incubación, en los que no se detecta la enfermedad, los que por 2 a 14 días están contagiando vía aerógena o por saliva en el agua de bebida. Además los animales que ya cursaron la enfermedad, pueden seguir eliminando virus hasta dos años después de la infección (animales portadores).

FORMAS DE PREVENCIÓN

Existen dos tipos de medidas para controlar esta enfermedad:

• las medidas de profilaxis sanitaria, que resguardan del ingreso del virus o procuran controlar su difusión, y
• las medidas de profilaxis médica, es decir la vacunación, para su control y erradicación.

A nivel internacional cada vez se pone más énfasis en optimizar las medidas de profilaxis sanitaria, para lograr una rápida detección y contención de la difusión de la enfermedad, con el uso de Rifle Sanitario, restricción de movimientos o vacunaciones perifocales de emergencia.

Las decisiones sobre estas medidas dependen de razones epidemiológicas y económicas.

En caso de diseminación masiva del virus, se puede llegar hasta la vacunación total del rodeo en una región o en todo un país.

CONCLUSIÓN:

Preocuparse simplemente por la rápida expansión de la fiebre aftosa y del mal de las vacas locas no nos ayuda realmente a resolver el problema, mucho menos a comprenderlo. No es coincidencia que la enfermedad de las vacas locas no se haya reportado todavía en las granjas orgánicas de Europa que prohíben la alimentación con restos del rastro, dan a los animales acceso al aire libre y enfatiza la buena salud animal en general. En países como Suecia, que han podido evitar la epidemia con buenas prácticas del cuidado de los animales, los agricultores se han ganado la confianza del público y han recapturado los mercados locales. Los animales sanos también serán la mejor defensa en contra de la fiebre aftosa.

En Alemania, este susto alimenticio ha iniciado un cambio en la política agrícola. Luego de los primeros reportes del mal de las vacas locas, el primer ministro reemplazó al ministro de agricultura con un ecologista y declaró que la política agrícola y las prácticas de producción deben resonar con metas ecológicas y de salud pública. La Unión Europea en general se prepara para una reforma sistemática que va más allá de las soluciones rápidas como las cuarentenas de animales y la irradiación de la carne. (q detienen el mercado económico).

Particularmente pienso que habría que seguir el ejemplo de Alemania y defender un poco más el consumo y la salud publica. Todos los gobiernos necesitan reformas al nivel nacional, pero al fin, es un problema global. El comercio global, las enfermedades son globales, y la protección de la salud pública también debe ser global.

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