Madame Bovary; Flaubert

Literatura universal contemporánea del siglo XIX. Narrativa. Novela realista. Argumento. Personajes

  • Enviado por: Andoni Torrontegui
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 7 páginas
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MADAME BOBARY

“MADAME BOBARY”

Madame Bovary” comienza narrando la historia de Charles Bobary, un joven campesino, que se titula de médico. En el pueblo de Tostes se casa con una viuda algo mayor, pero rica. En el ejercicio de su labor este hombre se enamora de Emma, hija de uno de sus pacientes. En ese entonces su actual esposa fallece y queda el camino libre para su futuro matrimonio con Emma, que desde ahora comienza a adjudicarse el indiscutido protagonismo del libro. Esta campesina en su adolescencia habiase llenado la cabeza de novelas románticas, pero no encontró en el matrimonio la solidificación de estas, desilucionandose y cayendo enferma. Este hecho gatilló, que su esposo pensara en cambiar de aires y mudarse, efectivamente emprenden vuelo hacia Yonville. Es en esta ciudad en donde Emma da a luz a su hija Berthe, a quién no le dio mayor importancia. Cansada de esta vida campesina y rutinaria, se deja envolver por la fantasía de la otra realidad, de la vida del lujo, y encuentra consuelo en los bienes materiales que la llevan a su perdición. Deseosa de vivir como en las novelas, se deja seducir por Rodolphe, un burgués, con el cual, desata un profundo romance, que lleva un periodo de felicidad para Emma. Sus romances no termina ahí, ese es solo el comienzo, ya que luego de una desilusión con su primer amante encuentra en Léon, un oficinista, una segunda chance. Por distintos motivos el pasante decide romper con ella. Finalmente Emma se entrega a las extravagancias, al afán de poseer objetos de valor. la lleva a endeudarse al punto que no puede pagar una exorbitante deuda, además se cuestiona su vida, su infelicidad, sus amores, su poca preocupación por su hija, esposo y familia. Se da cuenta que solo ha pensado en sus caprichos, en sí misma, encontrando como su única salida el suicidio, antes de reconocer su error.

La novela podemos clasificarla en el marco de la literatura femenina. Para entender esta narrativa debemos interiorisarnos en la teoría del género y la disyuntiva entre lo uno y lo otro.

La teoría del género o la reinterpretación de la cultura, desde la distinción femenino masculino, nace por que anterior a ella existía una visión universal, pero en verdad era la interpretación masculina y no universal. El concepto de hombre pasó a contener el de mujer, produciendo una neutralización de las ideas. Ante esta situación la teoría del genero planteó que en la cultura no podía haber neutralización. Entonces ayudada por una categoría de análisis, que plantea que al abordar un fenómeno cultural hay que identificar si es visto desde lo central(masculino) o marginal(femenino), se puede afirmar que el hombre hace creer a la humanidad que las cosas han sido de ese modo, relegando al punto de vista femenino a lo visto desde afuera(marginal). Para la teoría del genero afirmar que lo masculino es inferior a lo femenino, es por cierto caer en el mismo error de los hombres, y no es este su objetivo, lo que en realidad se propone es la igualdad.

A este dilema se le reconoce como la distinción entre lo uno y lo otro. Lo uno es lo conocido, lo escrito en detalle, lo estudiado, por lo anterior lo uno se convierte en lo oficial, claro está que dentro de él se encontrará el hombre. Lo otro se le reconoce por lo ignorado, desconocido, no descrito, por eso es lo no oficial, clasificando a la mujer en este grupo. La teoría del genero prueba que la humanidad históricamente dentro de esta preferencia por lo uno se ha identificado con lo masculino. Por ejemplo Zeus el padre de los Dioses es hombre y las Diosas mujeres son inmensamente inferiores. Esta concepción acarrea como consecuencia que nuestra unidad de medida sea lo masculino, mientras lo otro sea una unidad de medida degradada, por lo tanto no puede ser considerada en el desarrollo de la colectividad.

La relación entre lo uno y lo otro es solamente por una cuestión razón de poder, entonces es arbitraria y discriminatoria.

Ante tamaña dificultad la teoría del género nos plantea que esta oposición es posible desde un punto de vista histórico, no obstante el verdadero problema es que la consideremos natural. Para probar que es falsa esta creencia natural, nos presenta la confusión entre sexo y género. El sexo masculino y femenino es erróneamente identificado con género masculino y femenino respectivamente. El sexo en la categoría biológica del individuo, es de carácter inmodificable. En la clasificación sexual la diferencia entre hombre y mujer es mínima limitándose a órganos genitales y de reproducción. Culturalmente el sexo es la identidad adquirida a partir de un conjunto de reglas de una colectividad. Por otra parte el género es un aprendizaje, un proceso cultural. Entonces podemos asegurar que se nace con sexo, pero se hace el género, ya que podríamos suponer que si a un niño no lo hubiesen educado como hombre no sería hombre. Esto nos da el derecho de emitir como un falso supuesto que el sexo determina el género. Con esta afirmación le quitamos el mejor argumento a lo uno y lo otro acerca de esta concepción natural.

La hipótesis que se intentará demostrar en el siguiente trabajo es que “Madame Bobary” es una novela de la literatura femenina, en la cual están fuertemente representadas las oposiciones del mundo femenino y masculino. Para demostrar nuestro supuesto debemos tener en cuenta distintos aspectos tales como, el espacio intimo, la influencia de lo intimo en la percepción del tiempo, las transgresiones del sistema desde una perspectiva marginal y la caracterización del sistema.

En primer lugar refiriéndonos al espacio intimo, debemos precisar que existen tres dimensiones de análisis dentro de este, en términos psicológicos, sexuales(eróticos) y de cotidianidad. La primera dimensión de los términos psicológicos se refiere a que lo femenino apunta a la introspección, el sujeto femenino tiende a ponerse a sí mismo como constante objeto de reflexión, cuestionamiento y problematización. Es relevante una reflexión acerca de los afectos, relaciones emocionales que establece, además de una reflexión acerca del pasado, visión nostálgica de la vida. Por otra parte lo masculino tiene una visión para nada instrospectiva, fijando su norte en el presente. Madame Bobary nos hace más fácil la comprensión del concepto anterior con esta declaración :

“Se acordó de las soleadas tardes veraniegas...” “...!Que feliz era entonces! ¡Que libertad! ¡Cuantas esperanzas e ilusiones! Ninguna le quedaba ya.”

Como segunda dimensión podemos identificar la sexual o erótica, en este mundo interno es fundamental la conciencia femenina de su sexualidad, entendida en término de pareja y desde la maternidad. También se busca romper con la concepción de la mujer, que solo sirve para la reproducción, con ideas como una sexualidad heterea angelical, espiritualizada. Aunque la búsqueda de placer y goce en la mujer es vista pecaminosamente, no así en el hombre que es normal y aceptable. Incluso son frecuentes los testimonios de irrealización de las mujeres, debidos a las condiciones sociales. En la mujer esta sexualidad no realizada la lleva a la rebelión.

“La propia apacibilidad de su vida la invitaba a rebelarse y la estreches doméstica ponía en su alma ensueños de grandeza, y la paz conyugal le inspiraba deseos adúlteros”

Además la relación de “Emma” con sus amantes es importantísima en estos términos.

“¡Tengo un amante! ¡Tengo un amante!, se repetía una y otra vez. Se deleitaba con aquella idea como si hubiera sentido florecer en ella una segunda pubertad. Por fin saborearía las delicias del amor, aquella fiebre de felicidad que había llegado a creer no sentiría jamás. Entraba en un mundo maravilloso en el que todo sería pasión, éxtasis, delirio.”

Como tercera dimensión encontramos al mundo de lo cotidiano que está representado por el hogar, la familia(lo intimo). “Emma” sufre una conmoción cuando descubre que en París el mundo cotidiano es lujo y dinero, se fascina, ya que para ella la función del mundo cotidiano es fundamental, su manera de recrear este mundo parisino, las mas de las veces fue el gran gasto de dinero en cosas materiales. Podríamos decir que era su consuelo.

“Adquirió un reclinatorio gótico, y en un mes gastó catorce francos en limones para limpiarse las uñas; escribió a Rouen encargando un vestido azul de casimir, compró en casa de Lheureux el más hermoso de los chales...”

En definitiva descubre que el mundo de lo cotidiano que tanto aborrecía, por lo aburrido, puede ser un mundo maravilloso en París.

“Su viaje a la Vaubyessar había abierto una brecha en su existencia, a la manera de que la tempestad forma en una noche cimas profundas en las montañas. Pero no podía hacer nada más que resignarse; guardó celosamente su vestido en la cómoda, incluso los zapatos de raso, cuyas suelas amarilleaban a causa de la resbaladiza cera del parquet, había rozado algo cuya huella no se borraría con facilidad”.

“Frecuentemente cuando hablaban de París ella acababa por exclamar:

  • ¡Que bien viviríamos allí!”

Terminado ya el análisis de las tres dimensiones de lo intimo pasemos a la influencia de este en la percepción del tiempo. Se refiere a que cuando lo intimo prevalece en el sujeto, la percepción del tiempo varía, en relación con el tiempo oficial. En “Madame Bobary” podemos identificar dos formas de comportamiento del tiempo. En primer lugar se nos plantea a la novela constituida en gran medida por el tiempo de la imaginación, con episodios contenidos en la imaginación de Madame Bobary, los cuales son como burbujas temporales que el autor usa para ordenar los episodios. La ensoñación de nuestro protagonista genera el tiempo, por ende será caótico y con múltiples regresiones.

“Acordóse de su ansia de lujo, de las privaciones de su alma, de las bajezas del matrimonio, de la intimidad de sus sueños, caídos en el lodo como golondrinas heridas, de cuanto había deseado, de lo que rechazó, de lo mucho que hubiera podido tener, Y todo, ¿por qué? ¿Por qué?”

La segunda forma es el tiempo de la reiteración o la circularidad del tiempo. Madame Bobary tiene un objetivo, llevar a cabo su realización, en esos esfuerzos emprende aventuras vitales, aventuras que buscan hacerla más plena. Transformando a la novela en un ciclo de búsqueda, encuentro y frustración. Primero con el propio Charles, luego con Rodolphe que la deja lista para emprender la huida y la abandona, cayendo en una gran enfermedad, finalmente Léon que la deja por temor a su futuro incierto con ella.

Continuando con el análisis de los conceptos, nos topamos con las transgresiones del sistema(lo uno) desde una perspectiva marginal(lo otro). Teniendo en cuenta que todo ser que se revela es portador de una conciencia superior, podemos declarar que Emma es portadora de una conciencia más lúcida de los hechos de su tiempo, ella desde su problemática femenina se convierte en una conciencia superior, respecto de las limitaciones sociales y culturales de su época. Transgrede lo tradicional de la concepción femenina, comportándose diferente a las mujeres de su época. Claro es que corrompe el matrimonio, en su relación con sus amantes ella domina a los hombres, en su rol materno una reflexión acerca de la maternidad y desprecia su clase social campesina prefiriendo París.

De estas transgresiones es posible aya ejemplos si volvemos algunas páginas atrás. Excepto de una, referida a su control sobre los amantes.

“No discutía nunca sus ideas; sometíase a sus gustos: se iba convirtiendo en el amante de Emma mas que esta en la del joven. Ella sabía dirigirle palabras tiernas y darle besos que le robaban el alma. ¿ Donde había aprendido Emma aquella corrupción, casi inmaterial a fuerza de profunda y disimulada?”

No podemos obviar la caracterización del sistema, que prefiere la formalidad a la verdad, o sea, es capaz de sacrificar la verdad con tal de sostener el orden.

“Mentir se convirtió para ella en una necesidad, una manía, un placer, hasta el extremo que si afirmaba que el día anterior había pasado por la acera derecha de tal calle, había que creer que lo había hecho por la izquierda.”

Esta formalidad representada por un conjunto de ritos sociales como la institución del matrimonio, que cuya forma ignoraba a la existencia o no de amor en la pareja, solo es un contrato social, una forma de ascenso, una manera en el fondo de ser legitimado al sistema social. La formalidad prima por los sentimientos.

“... e incluso hay damas en el fauborg Saint Germain que se enamoran de ellos, lo cual les depara ocasión de hacer muy buenos matrimonios.”

Otra ejemplificación de esta formalidad es la identidad de clases, cada clase social en los tiempos de “Madame Bovary” sustenta su identidad en ciertos hábitos sociales, comportamientos. Los cuales son siempre externos como la vestimenta, el tema de conversación etc...

“Homais le arrastró consigo al gran “Restaurante Normandie”, donde entró majestuosamente, sin quitarse el sombrero, creyendo que era muy provinciano descubrirse en un lugar público.”

La identidad de clases también se manifiesta en la diferencia que hay entre la provincia y París. “Emma” era provinciana, no pobre, pero una gran diferencia con la burguesía parisina, que plantea un modelo social más abierto, flexible, modelo del cual se enamora “Madame Bovary”. Su gran quiebre ocurre cuando descubre que la fiesta está en otra parte, en París.

  • “Además - añadió -, cuando se vive en el campo...

  • Sí - asintió Emma-. No vale la pena.

  • Muy cierto - replicó Rodolphe -. ¡Y pensar que ni una sola de estas personas es capaz de comprender el buen corte de una prenda!

Hablaron entonces de la mediocridad de la vida campesina, de las existencias que consumía, de las ilusiones que marchitaba.”

Como convicciones desde las cuales se revela Madame Bobary, indentificaremos que esta recoge el ideario romántico(romanticismo), novela amorosa, el sentimiento por sobre la razón y la expresión máxima del sentimiento el amor, la libertad.

-“¿Se debe a tener que partir? - insistió Emma-. ¿Por abandonar lo que amas, tu vida de siempre? ¡ah! Lo comprendo... Pero ¡yo no tengo a nadie en el mundo! Tú lo eres todo para mí. También yo lo seré todo para ti: familia patria... Te cuidaré y te amaré”

Sumado un deseo de trascendencia en desprecio a este deseo de aseguración burguesa.

En último lugar la exaltación del individuo por sobre lo colectivo, por un lado, socialmente la descripción de lo femenino de “Madame Bobary” coincidiendo con este ideario romanticista, por otra parte el sujeto y su visión crítica del sistema.

- “¡Siempre lo mismo! - exclamó Rodolphe-. Los deberes, siempre ¡los deberes! ¡ Ya estoy harto de esas palabras! Es una porción de viejos zopencos con chalecos de franela, un grupo de santurrones de sacristía, el que continuamente nos grita: “¡El deber; el deber!” ¡Voto a tal! El deber es sentir lo grande y amar lo bello, no aceptar los convencionalismos de la sociedad, con la serie de ignominias que esa sociedad nos impone.”

Al cabo, podemos determinar que la novela es un constante ir y venir de diferencias entre el mundo femenino y el masculino, claro es que el espacio intimo, la influencia de lo intimo en la percepción del tiempo, las transgresiones del sistema desde una perspectiva marginal, y la caracterización del sistema son elementos que nos ayudaron a confirmar nuestro supuesto inicial.