Luis Cernuda

Literatura española contemporánea. Siglo XX. Poesía y lírica. Generación del 27. Poetas. Amor cernudiano. Pasión

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  • Idioma: castellano
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Poeta

¿Cómo se forja y surge el genio? Sin duda tienen que darse una serie de circunstancias. Analizarlas no permite establecer conclusiones universales como si de leyes científicas se tratara. Pero pueden ayudar a comprender. Haber nacido en Sevilla, haberse movido por la magia de sus jardines, de sus patios y de sus calles estrechas, y haber recorrido sus alrededores, donde un día, de repente, es atravesado por la flecha de su destino como poeta. Pertenecer a una familia pequeñoburguesa donde se respira un ambiente de seriedad y rigidez afectiva, ser retraído y tímido, tener pocos amigos en la infancia, descubrir la poesía leyendo a Bécquer. Observar que, en el despertar sexual de la adolescencia, la atracción es hacia el propio sexo, sentirse distinto, sentirse señalado por los compañeros del instituto porque escribe versos. Cursar con desgana una carrera universitaria, empezar a conocer a grandes figuras de la literatura del momento, querer ser como ellos, leer a clásicos y modernos, publicar su primer libro de versos y encajar críticas negativas, huir de Sevilla... Todo ello sin duda crea un carácter hipersensible, especialmente receptivo con la belleza del mundo, sufriendo, pero también gozando con más intensidad que otros. Un carácter que busca más un aislamiento que le permita concentrarse en las pequeñas y grandes cosas que para otros pasan desapercibidas, pero no para los ojos del poeta, verdadero intérprete de las esencias del mundo. En Cernuda hay dos exilios: el suyo propio con respecto a todo lo que lo rodea y el provocado por la guerra civil, que se superpondrá al primero. Su existencia es la de un conflicto permanente entre sus deseos y la realidad, entre el placer y el dolor, entre el amor —historias no duraderas, y que terminan mal— y el deseo de amar. Entre la amistad y el afecto y la decepción, el recelo y la susceptibilidad. Entre las ideas de justicia social y el desencanto de la política. Entre su elitismo y un mundo de vulgaridad que nace de la ignorancia, de la necesidad y de la miseria. Entre el recuerdo, la nostalgia y el amor a España y el rencor hacia sus paisanos. Y, sobre todo, una gran soledad. De todo ello fluye su creación, para suerte nuestra.

Su imagen, la que de él nos ha quedado en los testimonios de sus contemporáneos y en las fotografías, acusa esa expresión de seriedad, de ensimismamiento, a veces con una sonrisa melancólica, o con una sonrisa forzada, como quien se resigna a asumir las mezquindades y ofensas de la vida. En su rostro destacan unos rasgos andaluces inconfundibles, piel oscura, ojos oscuros, pómulos un tanto salientes, bigote recortado, todo ello bajo el negro pelo atezado y ceñido. Su atuendo habitual es el de un dandi, con el traje y la camisa bien planchados, buenas corbatas, botines, sombrero y guantes. Incluso alguien dijo de él que lo vio usar monóculo. Su atildamiento y elegancia se suelen interpretar como una forma de protegerse, de distanciarse. Como un escudo. Nos lo imaginamos caminando por aquella España llena de aristas, observando con estupor el desarrollo de los acontecimientos.

 

Biografía

Vida y Obra

Nació en Sevilla en 1902, hijo de un padre militar, y se educó en un ambiente de rígidos e intransigentes principios. Empezó a estudiar Derecho en la Universidad de Sevilla y allí conoció a Pedro Salinas, el cual fue su profesor. En los años veinte se trasladó a Madrid, donde entró en contacto con los ambientes literarios de lo que luego se llamaría la Generación del 27. Pasa un año como lector de español en la Universidad de Toulouse. Al proclamarse la República, la recibe con ilusión, y siempre se mostrará dispuesto a colaborar con todo lo que fuera buscar una España más tolerante, liberal y culta. Durante la Guerra Civil participó en el II Congreso de Intelectuales Antifascistas de Valencia, y en 1938 dio unas conferencias en Inglaterra, de donde ya no regresó a España, iniciando un triste exilio: Inglaterra, Escocia y, desde 1952, México. Su primera obra, Perfil del aire (1927), estaba en la línea de la poesía pura. De su estancia en Francia surgió Un río, un amor (1929), influido por el surrealismo. Donde habite el olvido (1934) es un libro desgarrador por la sinceridad con la que aborda el fracaso amoroso. Desde 1936 agrupa toda la poesía que va produciendo bajo el título La realidad y el deseo, al que va añadiendo poemas. En el exilio publicó Las nubes (1940), Con las horas contadas (1950-1956) y Desolación de la quimera (1962). También escribió interesantes ensayos literarios y colaboró en revistas y periódicos mexicanos como Excélsior o Novedades. Murió en la ciudad de México en 1963.

Luis Cernuda

Obra de Cernuda

La poesía cernudiana comienza a tomar cuerpo a partir de aquella decisiva experiencia para el poeta durante su servicio militar, en efector, es en 1924 cuando empieza Cernuda a escribir los poemas que integran su primera obra Perfil del aire, en el año 1948, el poeta escribe su apología y crítica.

En el mismo año de la publicación de Perfil del aire, Gerardo Diego, incluye en las páginas de su revista Carmen la Égloga II de Gracilazo, con los que toma el poeta una trayectoria aún más clásica en su concepción de la poesía.

En 1928, empieza a redactar su primera obra de carácter surrealista, a la que titula Un río, un amor.

El no haber encontrado con sus dos libros anteriores la vía de expresión que necesitaba para desarrollar todo cuanto latía en su interior, así como la situación de inestabilidad, tanto económica como social y profesional, fueron circunstancias suficientemente determinantes para que Cernuda buscara en el surrealismo la libertad expresiva que requería, así como cierta liberación de sus personales opresiones.

Compone Cernuda Un río, un amor, libro publicado en 1929, cuya temática general es no sólo la expresión desolada de la ausencia del amor, sino también la desafiante y crítica actitud de Cernuda vuelto ya contra el medio que le hostiga y le margina.

Dos años más tarde de la publicación de Un río, un amor, empieza a trabajar en Los placeres prohibidos. La técnica surrealista está mucho más desarrollada en esta nueva obra.

En tono lírico aumenta expone y defiende el poeta su inclinación amorosa. Es notable en este libro la ruptura de la lógica sintáctica y la gran extensión de los versos.

El amor cernudiano, más platónico y contemplativo que dionisiaco o sexual, aparece en este libro cargado de un fuerte erotismo, que ansía la posesión del objeto amado o deseado.

La quinta serie de La Realidad y el Deseo, que tituló Cernuda con un verso procedente de la Rima LXVI de Gustavo Adolfo Bécquer, donde habite El Olvido, supone el cierre del os que podría denominarse la primera etapa.

Donde habite El Olvido, uno de los más acertados hallazgos líricos del poeta sevillano, y donde aún es perceptible la huella del surrealismo, es el libro desesperado, por cuanto se refiere tanto al amor desesperado como a la actitud que toma Cernuda frente a la vida.

Tras de la pérdida del amor - << La caricia es mentira, el amor es mentira, la amistad es mentira>>, escribe en el último poema del libro-, nada queda sino el <<recuerdo de un olvido>>.

Esta obra, escrita entre los años 1932-1933, esboza ya l a determinación vital que va a regular casi el resto de la producción cernudiana, es decir, el retorno a la Naturaleza.

Con ello, logra Cernuda ampliar su visión del mundo y de sí mismo, lo que es va observable en la sexta colección de su obra poética, Invocaciones a las gracias del mundo, título que, en la tercera edición de La Realidad y el Deseo, quedó reducido sencillamente a Invocaciones.

Invocaciones es la colección de poemas donde se produce la culminación amorosa, desarrollada a través de Un río, un amor, Los placeres prohibidos y Donde habite el olvido, si bien ahora recurre el poeta, gracias a la enriquecedora influencia de Hölderlin, a un enfoque pagano del mismo, a una sublimación del amor en aras de ensalzar la mitología y la Naturaleza.

Los poemas de esta serie alcanzan un tono mucho más pasional que en ninguna otra obra, bien como expresión de todo lo desarrollado en la anteriores respecto amor y del deseo, o bien como crítica del medio social o mora que los pretende reducir a un sistema de aceptadas convenciones. El sarcasmo, la ironía, el escepticismo, de igual manera que la reafirmación de sus propias tendencias amorosas y la conciencia de su destino en el entorno histórico que lo determina, hacen de Invocaciones una de las manifestaciones cernudianas más palpitantes y desagarradas.

No por todo ello deja de ser esta obra suya un profundo hallazgo de su creatividad que, sin duda, le prepara el camino hacia la producción de lo que hemos dado en denominar su segunda etapa poética o, dicho de otra manera, el periodo de su madurez lírica.

La primera manifestación del segundo periodo poético es el libro Las nubes, séptima serie de La Realidad y el Deseo, empezada a redactar en 1936, año en que, como se sabe, se desencadenó la guerra civil española.

Su poesía, nada desgarrada ni altisonante, adquiere una intensidad y una hondura capaces de penetrar en el alma de todo lector sensible.

La poesía cernudiana, por otra parte, conecta con todas las corrientes estéticas hasta el momento: la grecolatina, la barroca, la romántica y las corrientes de vanguardia como son el surrealismo, cubismo e impresionismo.

Afortunadamente, su poesía goza en la actualidad de la estima que se le negó en vida, siendo referencia segura para todos los jóvenes autores que se van asomando al panorama poético actual.