Luis Buñuel

Cine español. Cinematografía. Surrealismo. Etapas. México. Francia. Simbolismo películas. Estilo buñuelino

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GUION

1. Introducción................................2

2. Infancia de Buñuel........................3-5

3. La Residencia de estudiantes y la generación del 27......................................6-10

4. Buñuel en Francia.......................11-13

5. El sueño de Un perro Andaluz............14-16

6. Una nueva moral en la vida de Buñuel....17-20

7. El amor y Buñuel........................21-23

8. De Hollywood a las Hurdes...............24-26

9. Sus primeros fracasos...................27-29

10. Vuelta a América.......................30-31

11. Viaje a México.........................32-34

12. Películas Mexicanas....................35-38

13. Las películas más importantes de Buñuel39-54

13.1 Buñuel, adaptador de relatos literarios

13.2 El Ángel exterminador y Simón del desierto

13.3 Viridiana

13.4 Caprichos de la imaginación

14. Buñuel y la muerte.....................55-58

15. Conclusión.............................59

16. Bibliografía...........................60


1. INTRODUCCIÓN

Al comenzar a realizar este trabajo, no pensaba llegar a conocer tanto a Buñuel, pero a base de leer libros sobre el como Mi ultimo suspiro, en el cual se describe en primera persona toda la vida y las diferentes experiencias del propio Buñuel, me he dado cuenta del gran artista y a la vez persona que fue.

Buñuel tiene una de las mejores marcas del cine a nivel mundial, considerado por algunos el mejor director del mundo, quizás porque muchas de las cosas y películas que a hecho a lo largo de su vida, han tenido una gran trascendencia posterior. Lo que hace, que todo que se hable, escriba de este genio sea necesario e indispensable para el estudio del cine en esa época no tan lejana.

En mi opinión y en la de otra mucha gente, este trabajo ayuda a mejorar aspectos como la responsabilidad, el orden, la constancia... Cosa que en realidad es cierta.


2. INFANCIA DE BUÑUEL

En 1923 muere el padre de Buñuel, con lo que sus vinculaciones familiares comienzan a desatarse. Luis siempre había estado mucho más unido a su madre, quien va a apoyar económicamente los primeros pasos de su hijo

Luis Buñuel Portolés nace en 1900, en Calanda, un aislado pueblo de la provincia de Teruel. Ochenta años después de su nacimiento, y en el primer capitulo de Mi ultimo suspiro, su entrañable libro de recuerdos, en el capitula que titula Recuerdos de la Edad Media nos describe así su ambiente natal:

“ Se puede decir que en el pueblo en que yo nací, la Edad Media se prolongo hasta la Primera Guerra mundial. Era una sociedad aislada e inmóvil, en las que las diferencias de clase estaban bien marcadas. El respeto y la subordinación del pueblo trabajador a los grandes señores, a los terratenientes, profundamente arraigados a las antiguas costumbres, parecían inmutables. La vida se desarrollaba horizontal y monótona, definitivamente ordenada y dirigida por las campanas de la Iglesia del Pilar”.

El niño Luis Buñuel nace en el seno de una de las familias más ricas de la burguesía aragonesa, que vive a caballo entre Calanda y Zaragoza. A los siete años, sus padres lo llevan al colegio de los Jesuitas de Zaragoza. Luis es uno de los mejores alumnos en todas las materias, excepto en conducta. Su carácter que desde la infancia busca la libertad, no se somete con demasiada facilidad a la férrea disciplina del colegio del Salvador, y una de sus habituales gamberradas acarrea la expulsión. Las misas y comuniones diarias, los ejercicios espirituales influirán sin embargo en el carácter del niño Buñuel que en su edad adulta poseerá una disciplina de hierro, casi clerical.

Atracción y rechazo serán dos sentimientos constantes que mantendrá con respeto a lo largo de toda su vida. Atracción por ese apartamento del mundo del que hacen gala los religiosos, por la singularidad de su comportamiento frente al resto de los mortales, rechazo porque, en muchos casos, ese apartamento es antiviral, egoísta e interesado.

Según él, Buñuel perdió la fe a los dieciséis años aunque también dice que esa perdida va a ser relativa. Buñuel desplaza mas bien su fe hacia otros caminos. Alguno de ellos, como el misterio, esta bastante cerca de la religión, otros como el azar, posibilitará después su vinculación a credos estético-morales de gran fuerza, como el surrealismo. Amante de las paradojas, impertinente, humorista, Buñuel gustara definirse “Ateo por la gracia de Dios”.

Perdida la fe católica pero abierto a las corrientes irracionalistas no olvidara nunca la formación religiosa que recibiera de su infancia, ni, sobre todo, a la gente de Iglesia que participara de los primeros años de su vida.

Su cine, de Un perro andaluz a Ese oscuro objeto del deseo, esta poblado de religiosos, movidos casi siempre por intenciones irónicas, pero portadores, por lo general de cierta conmovedora simpatía.


3. LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES Y LA GENERACIÓN DEL 27

Tendría trece o catorce años cuando Buñuel salió por primera vez de Aragón por primera vez. Iba invitado a casa de unos amigos de su familia que veraneaban en Vega de Pas, cerca de Santander. Al atravesar el País Vasco, descubrió maravillado un paisaje nuevo, inesperado, realmente distinto del que había conocido hasta entonces.

Veía nubes, lluvia, bosques encantados por la bruma, musgo húmedo en las piedras... Fue una impresión maravillosa que siempre perdurara. La tierra del Bajo Aragón es fértil, pero polvorienta y terriblemente seca. Podía pasar un año y hasta dos sin que se viera congregarse las nubes en el cielo impasible.

Nuestra fe era realmente ciega, por lo menos hasta los catorce años, y todos creíamos en la autenticidad del celebre milagro de Calanda, obrado en el año de gracia de 1640. el milagro se atribuye a la Virgen del Pilar, llamada así porque se apareció al Apóstol Santiago en Zaragoza, encima de una columna, allá por los tiempos de la dominación romana. La Virgen del Pilar, patrona de España, es una de las dos grandes Vírgenes españolas, la otra es la de Guadalupe.

Ocurrió que en 1640, la rueda de una carreta le aplasto una pierna a un vecino de Calanda y hubo que amputársela. Ahora bien, este hombre era muy piadoso e iba todos los días a la Iglesia, metía el dedo en el aceite de la lamparilla de la Virgen y se frotaba el muñón. Una noche, bajó la Virgen del cielo con unos Ángeles y estos le pusieron una pierna nueva.

Tras pasar un feliz año en el instituto, donde la lectura de Darwin y otros científicos y filósofos le apartan ya del todo de la religión católica, ingresa, a los diecisiete años, en la madrileña Residencia de estudiantes, la institución educativa laica por donde pasará toda la elite intelectual y artística del primer tercio del SXX, que un historiador de nuestra literatura ha considerado con acierto como la Edad de Plata de la cultura española.

El modelo educativo de la Residencia, que era uno de los centros docentes de la Institución libre de Enseñanza, se fundamentaba en la Universidad Inglesa, y aunque había en ella cierto puritanismo, las líneas maestras educativas estaban a años luz del Zaragozano Colegio de los Jesuitas.

En ese ambiente abierto a la cultura, Buñuel tantea varios caminos e inicia estudios distintos. Termina licenciándose en letras en la rama de Historia, en el año 24 sencillamente porque la licenciatura en letras era la que se pedía a los lectores de Español en las Universidades Extranjeras, y la gran ilusión de Buñuel es salir al exterior y ampliar horizontes. En la residencia sobresale por su fama de bromista, por sus excelentes facultades para el deporte, por sus primeros pinitos literarios y, sobre todo, por su atención a todo lo innovador, a toda vanguardia, por su afición al cine y al teatro, y sobre todo participando como actor en los montajes que se hacen en el internado.

Buñuel participa de ese epicentro cultural que pronto va a dar sus frutos: gran parte de la generación del 27 se forma precisamente en la Residencia. El inquieto joven lee a Marx, a Engels, a Freud, a Dostoievsky... Disfruta, como sus compañeros de generación, del cine cómico norteamericano. Vive intensamente, una época que sabe simultanear el arte con la vida.

Sus relaciones con la generación del 27, su rico anecdotario con los escritores y artistas más importantes de esa generación, van a ser negativas: ligado a ella por su afán primero de búsqueda, de innovación se separa del grupo en cuanto la mayor parte de los poetas comienzan a elaborar lo que él considera un falso neopopularismo, con un nuevo lenguaje demasiado trabajado, con procedimientos imaginativos dependientes en exceso de la razón, la inteligencia y lo que llamamos buen gusto.

Aborrece, asimismo, esa especie de vuelta al clasicismo que denota la obra de varios poetas del grupo. El poeta que más admira del 27 es por ejemplo, Juan Larrea, uno de los mas personales y exigentes de la moderna poesía española, y ya a distancia recuerda a Pedro Garfias, Vicente Hidrovo etc.

Sus primeros intentos literarios, recogidos en la edición Buñuel. Obra literaria preparada por el profesor Sánchez Vidal, lo unen al movimiento ultraísta y, sobre todo a la literatura de Ramón Sánchez de Serna, de la que siempre se sentirá de alguna manera deudor. La libertad metaforica de las greguerías de Ramón, su ingeniosa fantasía, su humorismo, la atención que el escritor pone en el tratamiento de los objetos, que en sus textos cobran verdadera vida, serán rasgos decisivos de lo que luego será el cine de Luis Buñuel. Max Aub, al referirse a la devoción de Buñuel por la obra de Ramón, declarará cosas muy interesantes como estas:

“ La Greguería era y es una forma de no tomar la vida en serio. No se trata de simbolismo: quien diga que esta lleno de greguerías, estaría en lo cierto”.

Frente al amor que Buñuel siente por la literatura de Ramón, contrasta la aversión que experimenta por la poesía de Juan Ramón Jiménez, en aquellos años el poeta mas alabado y temido de España. Conocida es la brutal carta que Buñuel y Dalí envían a Juan Ramón con motivo de la aparición de Platero y yo, que postrara al hipersensible poeta varios días en la cama.


4. BUÑUEL EN FRANCIA

En 1923 muere el padre de Buñuel, con lo que sus vinculaciones familiares empiezan a desatarse. Luis siempre había estado mucho más unido a su madre, quien va a apoyar económicamente los primeros pasos artísticos de su hijo. La muerte del padre, del principio de autoridad para Buñuel, coincide curiosamente, en España, con el nacimiento de un gran régimen autoritario, ya que en el año 23 se instala la Dictadura de Primo de Rivera. Luis, que se licencia en Historia un año mas tarde, esta deseoso de romper amarras.

Desaparecido el padre, apareció el dictador, consigue que Eugenio D´Ors lo lleve a Paris, a la recién creada Oficina Cultural Franco Española. En 1925 Buñuel vive ya en la capital Francesa, por aquel entonces la metrópoli artística del mundo: allí pasará un periodo de cinco fructíferos años que van a ser esenciales para la formación del hombre y del artista que hay en él.

En Paris, Luis Buñuel, hasta entonces un buen aficionado al cine, descubre las grandes posibilidades que este medio artístico puede llegar a desarrollar. Acaban de pasar loa años cruciales del gran cine cómico norteamericano y es la época de las conmovedoras epopeyas del cine soviético y de las impresionantes películas expresionistas alemanas. Y va a ser, precisamente el descubrimiento de las obras del realizador expresionista Fritz Lang la chispa que generará la vocación cinematográfica de Buñuel:

“Fue al ver las tres luces cuando comprendí sin la menor duda que yo quería hacer cine. Algo que había en aquella película me conmovió profundamente, iluminando mi vida. Esta sensación se agudizó con otras películas de Fritz Lang como Nibelungos y Metrópolis”.

Tocado por la magia del cine, se inscribe en L´Academie du Cinema, centro de formación de actores regido por el cineasta impresionista Jean Epstein. El nombre del joven aragonés comienza a sonar en ciertos círculos artísticos franceses pues poco antes había logrado dirigir en Ámsterdam, una versión teatral de El Retablo del Maestro Pedro de Falla.

Colaborara como ayudante de dirección de Epstein en dos películas de este realizador: Mauprat y La Chute de la Maison Usher, este ultimo basado en el relato de Edgar Allan Poe, autor dilecto de los surrealistas, con quienes Buñuel comienza a contactar. Estas aproximaciones al grupo surrealista, así como sus muy distintas concepciones de lo que debe ser el cine, hacer que pronto rompa con quien le enseñó a los primeros rudimentos del nuevo lenguaje.

El joven cineasta sueña, y ensueña. El sueño, la ensoñación ampliamente cultivados a lo largo de su vida, serán motivos de inspiración de la mayoría de sus obras, y punto importantísimo de contacto con el surrealismo, el moderno movimiento vanguardista, encabezado por André Breton, al que se vinculara Buñuel con toda su fuerza.

Con respecto al papel esencial que el sueño va a jugar en su propio mundo, Luis Buñuel escribirá en Mi Ultimo Suspiro: “Dicen que, durante el sueño, el cerebro se protege del mundo exterior, que es mucho menos sensible a los ruidos, a los olores y a la luz. Pero, por el contrario, parece estar bombardeado desde el interior por una tempestad de sueños que afluyen en oleadas. Miles y millones de imágenes surgen, pues cada noche, para disiparse casi enseguida, envolviendo la tierra en un manto de sueños perdidos”


5. EL SUEÑO DE UN PERRO ANDALUZ

La unión de dos sueños, uno de Salvador Dalí y otro del propio Buñuel dará origen a la primera película de ambos, Un perro andaluz.

“Dalí me invito a pasar unos días en su casa y, al llegar a Figueras, yo le conté un sueño que había tenido poco antes, en el que una nube desflecada cortaba la luna y una cuchilla de afeitar hendía un ojo. Él a su vez, me dijo que la noche anterior había visto en sueños una mano llena de hormigas. Y añadió ¿Y si, partiendo de esto, hiciéramos una película?”.

Dicho y echo. En poco menos de una semana escriben el guión. El acuerdo entre los dos amigos es total. Siguiendo unos postulados tan simples como difíciles de realizar, abren de par en par las puertas de lo irracional. En principio, solo admiten las imágenes que les impresionan, sin averiguar él porque de cada impresión. Buñuel y Dalí siguen, aparentemente, los métodos de trabajo propuestos por la asociación libre de pensamientos e imágenes y por lo que los surrealistas denominaban escritura automática.

Sin embargo, las sucesivas visiones de la película, los estudios psicoanalíticos que se han vertido sobre la misma, nos hacen pensar en una estructura mucho más pensada que la que planearon inicialmente sus autores.

La película, rodada en París en el año 29, es financiada por la madre de Buñuel. El éxito de Un perro andaluz es similar al escándalo que produce. Buñuel, que había planteado la película como una verdadera provocación, protesta por la favorable acogida que se dispensa a su película al referirse, en la “Révolution Surrealiste”, la revista del grupo de Breton, a quienes han encontrado “Bello y poético lo que no es, en el fondo, mas que una desesperada, una llamada a la muerte”.

Un perro andaluz se inicia con el sueño antes citado de Buñuel: un ojo humano es seccionado por una navaja mientras las nubes ocultan parcialmente la luna. A partir de esta, su primera película, la mirada del espectador va a cambiar, o, por decirlo con mas propiedad va a tener que cambiar.

Como todo el arte moderno, ya no servirá el ojo del realismo, del naturalismo, aquella mirada que solo identificaba las imágenes de lo lógico y lo racional. Una nueva mirada abierta al sueño, al inconsciente, a la libertad, casi siempre oprimida por las normas y los usos sociales.

Esta película, excesiva y violenta, que mezcla el sueño y la vida, la realidad y el deseo, haciendo gala de un humor cruel que pone al descubierto las represiones y el puritanismo de la moral católica, esta película que utiliza la agresión como elemento estructural y de ruptura, es calificado por Andre Breton como el equivalente cinematográfico de la escritura automática.


6. UNA NUEVA MORAL EN LA VIDA DE BUÑUEL

Buñuel a los surrealistas franceses, devora al Marques de Sade, se empapa de la rica cultura francesa, entra a formar parte de l movimiento surrealista francés, y allí se encuentra según él, “Como pez en el agua”. La obra cinematográfica de Buñuel será tan universal porque reunirá, de momento, dos culturas, la española y la francesa: “El irracionalismo de Goya, el ingenio de Ramón Gómez de la Serna, junto al extravagante racionalismo de Sade o las insólitas imágenes de los surrealistas franceses, y a estas dos culturas habrá que añadir poco después la americana, que, a partir de 1947, comenzara a formar parte del bagaje cultural de Buñuel, cuando, instalado en Méjico, reinicie en el país hermano su carrera cinematográfica”.

“El surrealismo escribe Buñuel en convicción y conocimiento de causa, no hace mas que animar la realidad corriente con toda clase de símbolos ocultos, de vida extraña, yacentes en el fondo de nuestra subconciencia, y que la inteligencia, el buen gusto, la mierda poética tradicional, habían llegado a suprimir por completo. Por ello es tan vital, esta tan cerca de la vida primitiva del salvaje y del niño”. Por otra parte, mientras Andre Breton define la nueva vanguardia como dictado de pensamiento, al margen de todo control de la razón y de toda preocupación estética o moral, Buñuel ve en el surrealismo un nuevo movimiento poético, revolucionario y moral. Ese es tal vez el lado más personal que aporta Luis Buñuel al movimiento surrealista, lo que constituye su mayor originalidad: Ese énfasis que pone al cineasta en las posibilidades de desarrollar una nueva moral a través del surrealismo.

“Lo que conservo de aquellos años, mas allá de todo descubrimiento artístico, de todo afinamiento de mis gustos y pensamientos, es una exigencia moral clara e irreductible a la que he tratado de mantenerme fiel contra viento y marea”.

“Por primera vez en mi vida, había encontrado un moral coherente y estricta sin una falla. Por supuesto aquella moral corriente, que nos parecía abominable, pues nosotros rechazábamos en bloque los valores convencionales. Nuestra moral se apoyaba en otros criterios, exaltaba la pasión, la mixtificación, el insulto, la risa malévola y la atracción de las simas”.

Y el arma secreta para instaurar esa nueva moral es, por tanto para Buñuel como para el resto de los surrealistas, el escándalo. Un perro andaluz lo había demostrado con creces, también lo demostrará casi toda la filmografía del artista:

“Contra las desigualdades sociales, la explotación del hombre la influencia embrutecedora por parte de la religión, el militarismo burdo y materialista, vieron durante mucho tiempo en el escándalo el revelador potente, capaz de hacer aparecer los resortes secretos y odiosos del sistema que había que derribar”.

Precisamente para tratar de derribar este sistema, varios de los componentes del grupo surrealista se afilian al partido comunista Francés, entonces en la vanguardia política y social. Buñuel, recordando aquellos ilusionados tiempos, llega a decir que el objetivo verdadero del surrealismo era el de hacer estallar la sociedad, cambiar la vida. Pero la máxima fundamental del gran poeta presurrealista francés Rimbaud, reivindicando ahora por los surrealistas, nunca fue cosa fácil, y el surrealismo, a la postre cambiara mas el arte que la vida.

Esta banda de idealistas, que harán suyo el escándalo, el cultivo de los sueños, la liberación del inconsciente, el amor libre, la escritura automática, el absurdo, el azar e incluso el terrorismo cósmico no podrá, sin embargo, dejar de ser engullido por el propio sistema que intentaba desestabilizar.

Los surrealistas conseguirán lo que menos les preocupaba inicialmente, el reconocimiento artístico y sociocultural. El surrealismo triunfó en lo accesorio, y fracaso en lo esencial.


7. EL AMOR Y BUÑUEL

Además de modificar la sensibilidad artística, de abrir definitivamente el camino a una nueva sensibilidad, la obra de los surrealistas contribuirá, si no a cambiar, a modificar, hasta cierto punto la vida. Y esa modificación se hará patente, sobre todo, en el campo del amor.

Luis Buñuel realiza, en 1930 el gran poema cinematográfico del movimiento surrealista, La Edad de Oro, una obra en la que Buñuel, ya apartado de Dalí va a dar un paso adelante muy importante en su carrera artística al sustituir, en buena parte las obsesiones sociales, que reprimen y aplastan a los individuos. La Edad de Oro es un gran canto al amor y a la revolución, un canto que nos demuestra que nada hay tan revolucionario como el amor.

El amor para Buñuel, como para casi todos surrealistas, es un sentimiento indispensable para vivir, para actuar, para pensar. Un sentimiento tan poderoso que la sociedad temerosa de su fuerza, lo intenta encauzar, porque, en el fondo, lo considera antisocial.

“Ninguna sociedad organizada favorece el amor. Hablo de la pasión entera, total, que se alimenta de ella y para ella misma: el amor loco. Este amor aísla a los amantes, los hace rebeldes a todo deber social o cualquier lazo familiar, los lleva a destituirlo todo. Este amor da miedo a la sociedad y esta usa todos sus medios para separar a los amantes como se separaría a dos perros”.

En efecto, la sociedad intenta separar a los amantes de La edad de oro como se separaria a dos perros. L´amour fou, el amor loco, es la culminación del romanticismo, un romanticismo al que se la añade el frenesí de la pasión surrealista. A partir de La edad de oro, el amor se va a manifestar, en las películas de Buñuel, de dos maneras principalmente: L´amour fou, el amor con mayúsculas, un amor, un amor que abrasa a los amantes, que los consume en un mismo fuego, y el amor con minúscula, traumatizado, egoísta, en el que entran poderosamente en juego las obsesiones fetichistas, sadomasoquistas, a las que, por otra parte, nunca fue ajeno Buñuel.

En la fase de preparación de esta gran película sobre el amor y la muerte, Salvador Dalí y Luis Buñuel rompen su estrecha amistad, por causa de Gala, la ex mujer Paul Eluard, que cautiva por esta época al joven Dalí. Este influido por su amada, se convertirá en un insaciable perseguidor del oro, distanciándose así para siempre de su amigo.

El estreno de La edad de oro, promueve un nuevo escándalo, mas sonado que el de su primera película. A partir de aquí el escándalo va a acompañar a Buñuel a lo largo de toda su dilatada carrera. A las pocas semanas de exhibición, acrecentada por la fama de inmediata que la película adquiere en los círculos surrealistas e izquierdistas, los fascistas destrozan el cine donde se proyecta La edad de oro y rasgan los cuadros de la exposición que se había montado en el vestíbulo. Estos actos de barbarie serán recreados mucho mas adelante por Buñuel al final de su Journal d´une femme du chambre (Diario de una camarera), pero al hilo de otras anécdotas.

La edad de oro ya había cumplido su misión.


8. DE HOLLYWOOD A LAS HURDES

Entre tanto Buñuel acepta la llamada de Hollywood. El delegado General de la Metro en Europa, impresionado por la visión de La edad de oro, ofrece a Buñuel una larga estancia en la Meca el cine, con el propósito inicial de que el joven y revolucionario cineasta se familiarice con la avanzada técnica cinematográfica norteamericana.

Antes de partir a Norteamérica, solicita la aprobación del grupo surrealista para emprender el viaje: Ninguna objeción. En los platos de HOLLYWOOD se limita a ser mero observador de los rodajes de la Metro esta realizando y toma contacto con los medios de producción de las grandes compañías norteamericanas, experiencia que le resultara muy interesante en su ya inminente etapa de productor de Filmófono.

Seis meses después regresa a Francia y, al poco tiempo se proclama en España la Segunda República. Atraído por una de sus prolongadas estancias, con un presupuesto económico ridículo realiza su tercera película, Las Hurdes, mediometraje conocido también bajo el nombre de Tierra sin pan.

“Aquellas montañas desheredadas me conquistaron enseguida. Me fascinaba el desamparo de sus habitantes, pero también su inteligencia, y su apego por su remoto país, a su “Tierra sin pan”. Por lo menos en una veintena de pueblos se desconocía el pan tierno. De vez en cuando alguien llevaba de Andalucía algún mendrugo que servia de moneda de cambio”

Después del rodaje, Buñuel, sin dinero tuvo que montar el mismo, los fotogramas de la película, encima de una mesa de cocina. Como no tenía moviola, miraba las imágenes con lupa y las pegaba como podía. Seguramente, descartó imágenes interesantes por no verlas bien.

En las Urdes, Buñuel descubre por si mismo lo que en otro tiempo señalará Ander Bretón: la propia realidad puede ser tan surrealista como la imaginación más alucinante. Buñuel regresando a raíz del rodaje de las Urdes, se convierte en una especie de entomólogo de la vida humana, revelando con ello facetas increíbles de lo que llamamos pomposamente realidad.

Tierra sin pan, pese a su pobreza material, se convierte en un documento socio-político-antropológico impresionante. Mientras los niños mueren de hambre, en la escuela se les enseña a respetar los bienes ajenos, la propiedad privada, mientras los Hurdanos viven en miserables cubículos donde la higiene es una ilusión, la iglesia del pueblo rebosa de riquezas.

Ese cruel surrealismo que la organización del social del hombre, llamado civilizado genera, se nos muestra en las terribles y al mismo tiempo bellas imágenes de Buñuel, con todas sus chirriantes contradicciones. La agresión al espectador que era un componente buscado en Un perro andaluz e incluso en La edad de oro, aparece aquí sin apenas ser perseguida: la visión de la película produce un fuerte y escalofriante contraste entre la dureza agresiva de la realidad y el tono de lectura de la voz en off, un tanto impasible también ante los horrores que desfilan por la pantalla.

La Segunda Republica prohíbe Las Hurdes poco después de la proyección de la película en una “Premiere” que se realizó en el cine “Palacio de la prensa” de Madrid.


9. SUS PRIMEROS FRACASOS

Tres películas innovadoras, tres proyectos revolucionarios, y casi tres fracasos a la hora de poder comunicar esas experiencias en público. Solo “Un perro andaluz” consigue, pese hasta las decenas de denuncias presentadas contra ella, mantenerse en el cartel mas de ocho meses en Paris.

La proyección de la Edad de oro es interrumpida por la violencia de los atentados ultraderechistas y la exhibición de Las Hurdes es imposibilitada desde su primer pase publico. Sin embargo Buñuel no se amilana por eso e inicia en Madrid, tras la experiencia de Tierra sin pan y posiblemente a causa de su matrimonio con Jeanne Rucar, una interesante carrera como productor cinematográfico.

De 1934 a 1936 produce sobre media docena de comedias en Filmófono, la productora cinematográfica más importante de la Republica. En Filmófono se intenta realizar un cine comercial, popular y digno que logra, en líneas generales, adaptar los modelos de cine de Holywood a las características del cine español. Esta interesante experiencia será abortada, como tantas otras iniciativas, por la Guerra Civil Española.

Algunas de las producciones republicanas de Buñuel, como Don Quintín el amargao, película basada en la obra Arniches, o La hija de Juan Simón, alcanzaron un gran éxito comercial. A pesar de la opinión despectiva que Buñuel tendrá al cabo del tiempo tendrá de estos trabajos de producción, la labor desarrollada en estas películas ampliará considerablemente su experiencia global del proceso de elaboración de una película y cimentará la bien ganada fama que adquirirá después como realizador enormemente económico y seguro de su oficio.

Cuando estalla la guerra civil, Luis Buñuel, al igual que otros tantos artistas e intelectuales, abraza la causa republicana. Durante la guerra trabaja en la embajada de Paris, en una misión que mezcla el cine con la diplomacia, e incluso hace sus pinitos en el complejo mundo del espionaje.

Pasados los años y cicatrizadas ya las viejas heridas, enjuiciara así la Guerra Civil Española: “En 1936, el pueblo Español tomó la palabra, por primera vez en su historia. Instintivamente atacó primero a la Iglesia y a los grandes propietarios, representantes de una antiquísima oposición.

Del otro lado, del lado fascista, los crímenes eran cometidos por los españoles mas ricos y mas cultivados. Eran cometidos, en mayor numero, sin verdadera necesidad, con una frialdad mortal.

Eso me permite decir hoy, con cierta serenidad que, en el fondo, el pueblo era mas generoso”.


10. VUELTA A AMERICA

Al finalizar la guerra civil, Buñuel regresa a América. Durante unos meses intenta trabajar en Hollywood, sin conseguirlo. Por fin en Nueva York, logra un interesante trabajo como Editor Jefe del Museo de Arte Moderno de Nueva York. En la gran ciudad norteamericana se reúne con numerosos miembros del grupo surrealista, que habían emigrado a Estados Unidos a causa de la Segunda Guerra Mundial. Buñuel comienza a rehacer su vida, alejado de la inestabilidad que sufre el cine en esta época. Pero esta tranquilidad durara poco. En 1942 aparece en Ingles La vida secreta de Salvador Dalí. En ese libro Dalí habla de del ateo Buñuel, calificativo que en los Estados Unidos de aquellos tiempos era mas grave que el de comunista. Poco antes un grupo de católicos intransigentes de Washington le había acusado, como no, de comunista.

Buñuel recuerda a este respecto en Mi último suspiro su brillante paradoja: “Soy ateo, por la gracia de Dios” cita que en el fondo solo es aparentemente contradictoria.

No cree, desde luego, en ese Dios de premios y castigos que durante tanto tiempo adoptara la religión católica. Respeta, sin embargo lo que la religión tiene de misterio y rechaza su anti-vitalismo, su mirada puesta en el mas acá, todo lo que conlleva la inmediata realidad. Tampoco cree demasiado en la ciencia, ese moderno dios que se han sacado de la manga las nuevas tecnologías.

Y junto al misterio, Buñuel colocará al azar. En esas dos palabras se centra la profesión de fe del artista y del hombre. Buñuel dijo en varias ocasiones que si fuéramos capaces de devolver nuestro destino al azar y aceptar sin desmayo el misterio de nuestra vida, podría hallarse próxima una cierta dicha, bastante semejante a la inocencia.

Buñuel fiel a sus principios, devuelve su destino al azar y, tras buscar infructuosamente trabajo durante varios meses, lo encuentra, por verdadero azar, mas allá de las fronteras norteamericanas, en México, donde se instala en 1946.


11. VIAJE A MÉXICO

De 1946 a 1964, Buñuel realiza en México 18 películas, de un total de 32 que configuran su filmografía. Después de estar mas de 15 años sin rodar una película, Buñuel no solo recobra, el pulso del gran realizador que era, sino que consigue convertirse en muy pocos años, en uno de los mejores directores cinematográficos más seguros y económicos del mundo.

Es sorprendente recordar que en ninguna de sus películas mexicanas utiliza mas de 24 días de rodaje y tan solo tres o cuatro días de montaje. En realidad Buñuel va montando la película en el mismo proceso de rodaje o filiación y la seguridad con que rueda va a ser proverbia.

Poquísimos metros de película descartó quien supo ser artesano al tiempo que gran artista, calificativo al que hay que hay que acudir por mas que le repateara al propio Buñuel, que siempre huyó de las palabras grandilocuentes.

Buñuel, al referirse en su libro de memorias a este largo periodo mexicano, pide comprensión y disculpas por la irregularidad de estas películas, perfectamente comprensible por las exigencias de los productores con los que trabajó y con la precariedad económica con que se rodaron.

La gran lección que podemos extraer de este ejemplar periodo mexicano de la obra de Luis Buñuel reposa en los magníficos resultados que el realizador logra partiendo de unos materiales tan inconsistentes, de unos temas tan vulgares, tan descaradamente comerciales. Con una sabiduría y una capacidad irónica notables, Buñuel consigue convertir típicos melodramas, como Susana la perversa, Él o La vida criminal de Archibaldo de la Cruz, en películas inquietantes, en las que la inteligencia y el misterio brillan por doquier. Pocos artistas han sabido sacar mejor provecho a los pocos talentos con los que iniciaron su andadura.

Su orgullosa modestia, su despreocupación para las relaciones publicas, impidió que títulos como, Los olvidados, Susana, La hija del engaño, Subida al cielo, El rió y la muerte, Archibaldo de la Cruz, e incluso Nazarín, El Ángel exterminador, o Simón del desierto, fueran saludados en su momento como obras importantes que eran, maestras en algunos casos.

El tiempo se ha encargado de resaltar las bondades de muchas de estas películas mexicanas, su frescura sin par, su inteligente ironía, su conmovedora ternura. Con la perspectiva irónica que nos otorga el tiempo hasta ahora transcurrido podemos decir, que de 1950 a 1955 Buñuel alcanza en México su fase de mayor madurez como productor cinematográfico, rodando en cinco años, una docena larga de títulos tan inolvidables como Los Olvidados, Él, o El Archibaldo, Robinsón Crusoe o Eso se llama Aurora, que rueda respectivamente en Estados Unidos y Francia.

Estamos, ante su época de más grande, en su periodo dorado como realizador, aquel que partiendo de Los Olvidados, (1950) se cerrará prácticamente con Simón del desierto (1965). En esos quince años marcados definitivamente por México, hallamos casi toda la filmografía de Buñuel, y desde luego, sus obras mas destacables, hechas las oportunas salvedades con títulos de gran riqueza, incluso testamentarios, como Tristana (1970) o Ese oscuro objeto del deseo (1977).


12. LAS PRIMERAS PELÍCULAS MEXICANAS

Las dos primeras películas mexicanas que Buñuel realiza en México, Gran Casino y El gran calavera, que son melodramas cómico musicales tienen tal éxito de publico que Oscar Dancingers, su productor, le anima a realizar una obra mas personal, que enlace mas directamente con su primer cine.

Surge entonces Los Olvidados, una película estremecedora que nos ofrece la cara miserable y tercermundista de la fabulosa ciudad de México. Buñuel regresa con Los Olvidados, al surrealismo por la mera mostración, procedimiento que con tanto acierto había cultivado en las Hurdes. Solo que ahora lo hace a través de la ficción, y no del documental, y lo mas importante: “Con el transcurso de los años, el feroz e impasible Buñuel, ha ganado en humanidad, en ternura. Alejado del ternurismo paternalista de las películas neorrealistas de Vittorio de Sica, Buñuel consigue lo que el neorrealismo Italiano raras veces consiguió: comunicarnos la feroz injusticia del mundo. Y comunicárnoslo con inteligencia poética, con la emoción y la rabia que prodúcela visión de las terribles injusticias del mundo”.

Como les ha ocurrido casi siempre a las obras mas valientes y arriesgadas de Buñuel, Los Olvidados es, inicialmente, un gran fracaso comercial que desata al tiempo la indignación de ciertos sectores sociales, en este caso del exacerbado nacionalismo mexicano, que no puede tolerar, como antes sucediera en España, con Las Hurdes, que un Español, les mostrara la otra cara de la moneda, aquellas dolorosas realidades que casi todos queremos ocultar.

Tiene que dar que hablar la película en Europa para que regrese a México con el respaldo de la cultura Europea y sea aceptada y vista con otra óptica.

En el mismo año 50 nuestro cineasta realiza Susana, la perversa, uno de sus divertimentos mas inteligentes. Ya en esta película, Buñuel nos muestra la estupidez de los hombres ante la mujer. Un aspecto de Buñuel que pocos estudiosos han planteado es la perspicacia con que juzga generalmente las relaciones erótico amorosas entre hombres y mujeres, siendo en sus películas las mujeres, casi siempre seres mas profundos y fuertes. En el caso de Susana Buñuel se lamenta, tal vez injustamente de no haber subrayado mas su irónico final, un final feliz chirriante que contrasta, surrealísticamente con lo que ha sido la película hasta su ultimo tramo.

De las tres películas que realiza en 1951, la mas interesante es, Subida al cielo, donde nos recrea las insólitas aventuras de Manuel Altoaguirre que fue el productor de la película. Una mujer sin amor, es una curiosa adaptación de Maupassant que Buñuel no apreciaba demasiado. El tercer titulo de 1951 fue La hija del engaño, es una segunda versión, muy divertida, ciertamente, de Don Quintín el amargao, que ya había producido en los años treinta para la republicana Filmófono.

Tras la aventura norteamericana de Robinson Crusoe, personalísima adaptación del relato de Defoe, dirige, en 1952, Él, una de las obras maestras que llevó a cabo en México. En Él, y a través del retrato de un paranoico, Buñuel nos muestra las obsesiones machistas de los hombres mediterráneos, obsesiones que, por desgracia, pueden atravesar con mucha facilidad las fronteras.

Francisco, el protagonista, interpretado por Arturo de Córdova, es un personaje patético, que produce en el espectador sentimientos que van del ridículo a la piedad. El humor negro sumamente brillante, demoledor, al tiempo que piadoso sobresale en esta, como en todas sus grandes películas mexicanas.

En realidad, podemos decir que este Buñuel maduro de México no solo ha ganado en humanidad y ternura a la hora de mostrarnos su mundo, sino, sobre todo en humor, en un humor irónico e inteligente que le lleva a emparentarse con las mejores películas de Hitchcock, aunque el humor de Buñuel sea más denso y contrastado que el del maestro ingles. La sensación de veracidad que produce Él es tan grande que psicoanalistas presentaban con frecuencia la película a sus alumnos. Pero este hecho no resta, en absoluto, belleza ni sensibilidad estética a esta extraordinaria producción.

La resolución plástica de muchas de las secuencias de Él alcanza una maestría difícilmente igualable. Después de admirar secuencias cono las iniciales de la película, resueltas en largos desplazamientos de cámara, uno se pregunta donde estaría fundamentada aquella injusta fama que Buñuel llegó a tener durante cierto tiempo de cineasta descuidado y despreocupado de los aspectos formales de una película, cuando ésta, como otras muchas secuencias de otras de sus películas, lo ponen a la altura de la elegancia y calidad de un Hitchcock.


13. LAS PELÍCULAS MAS IMPORTANTES DE BUÑUEL

13.1 BUÑUEL ADAPTADOR DE RELATOS LITERARIOS

Luis Buñuel va a ser uno de los grandes adaptadores cinematográficos de relatos literarios. Una de las escasas excepciones que confirman la regla de que, muchas veces, la película basada en una obra literaria desmerece bastante si se la compara a su fuente original. En el caso personal de Buñuel, sus adaptaciones cinematográficas, sobre todo las dos basadas en sendas novelas de Galdós, son superiores a los materiales novelescos de los que parten.

Esta bondad de las adaptaciones buñuelinas radica, principalmente en que Buñuel elige novelas muy afines a su mundo poético personal, en que capta a la perfección lo esencial de las novelas seleccionadas y en que no solo los mundos novelescos que trata de acercar a su propio mundo sino que el propio mundo de Buñuel se instala en los de Galdós y compañía.

Por otra parte, en la mayoría de sus adaptaciones literarias, aproxima los relatos originales a épocas más cercanas, a épocas que él conoce de primera mano. Tristana le acerca a los años veinte. Con Le journal d´une femme de chambre hace otro tanto, y Nazarín la sitúa en el México de Portirio Díaz. Por ultimo, salvo raras excepciones, como Cumbres Borrascosas, las obras de las que parte son cinematográficamente hablando abarcables, ya que sus características espaciales y temporales se adecuan a las posibilidades del cine.

Nazarín en 1958 es uno de los personajes mas completos de Buñuel. Como en el caso de Él, su obsesión, en este caso positiva le llevará al fracaso. El padre Nazario abandona todo lo que tiene y en, la pobreza mas evangélica, se lanza al mundo, como un nuevo Don Quijote, para socorrer a los mas pobres y necesitados.

Sin embargo esta dura senda de santidad elegida le lleva paradójicamente a engendrar mas el mal que el bien. Intentando restablecer el amor y la justicia, deja a su paso pese a el mismo, el odio y la injusticia. En su caso, como en el de Viridiana, su prima hermana, la caridad está mas cerca del orgullo que del desprendimiento altruista. Y es, precisamente, a raíz de la patética revelación final cuando adquiere su verdadera dimensión humana, en medio de los atronadores tambores de Calanda que subrayan dramáticamente ese admirable momento cumbre.

Durante el rodaje de Nazarín sucede un hecho ocioso en apariencia, pero revelador, en el fondo, de la manera de hacer de Buñuel, de su estetica de la sobriedad y la eficacia.

Gabriel Figueroa, el director de fotografia de la película, que ya habia realizado con Buñuel trabajos tan notorios como el de Él, pero que no hacia alarde de un esteticismo tan ineficaz como bello, había preparado, un encuadre estéticamente irreprochable, con el bello Popocatepelt al fondo y las nubes blancas recorriendo el cielo. Buñuel no pudo aguantar tanta belleza y dio media vuelta a la cámara, colocándola frente a un paisaje superficial.

El gran Buñuel, tras la anécdota, extraía la siguiente conclusión: Nunca me ha gustado la belleza cinematográfica prefabricada, que, con frecuencia hace olvidar lo que la película quiere contar y que, personalmente, no me conmueve.


13.1 EL ANGEL EXTERMINADOR Y SIMON DEL DESIERTO

Tras dirigir La Fièvre monte à El Pao (1959), coproducción franco-mexicana con un prostero Gerard Philipe a la cabeza del reparto, realiza dos extraordinarias películas: una en Estados Unidos, The Young One (1960) donde analiza detalladamente uno de sus temas mas admirados y otra en España, la misma Viridiana (1961), de la que mas adelante hablaremos con mas detenimiento. Al año siguiente, y de nuevo en México, Buñuel concluye una película que le sitúa en la cumbre cinematográfica mundial: El Ángel exterminador (1962).

Como en Viridiana, Buñuel parte, en esta ocasión, de un guión original, un guión basado en una representación teatral, llega a casa del adinerado Móbile, con el propósito de cenar amigablemente. Después de cenar pasan al salón y, cuando se disponen a salir de la casa, no pueden hacerlo. Algo se lo impide. Durante un largo periodo de tiempo permanecen encerrados en el gran casón, alcanzando en este encierro situaciones verdaderamente, limites. Las normas sociales burguesas desaparecen en cuanto el hambre aparece y llega la desesperación, y los cultos y acomodados burgueses se convierten en verdaderas fieras.

A lo largo del relato, Buñuel se permite verdaderos golpes de efecto surrealistas, cuajados de humor y desenfado, que contrastan violentamente con la desesperada situación de lo buenos burgueses.

La película no únicamente se basa en lo insólito de la situación, sino en la importante situación dramática que adquiere en allá el recurso de la repetición. Repeticiones que inciden, una vez, y otra, en las absurdas y mecánicas costumbres sociales de nuestra era del desarrollo. Lo insólito y lo repetitivo, como elementos estructurales del drama, serán vueltos a utilizar, de una manera mas sofisticada, en El discreto en canto de la burguesía.

Buñuel lamentó no haber rodado El Ángel exterminador en México, en vez de en Paris o en Londres, en medio de una atmósfera de mayor lujo y sofisticación, con lo cual el contraste entre el refinamiento inicial de los burgueses y su progresiva desesperación y animalización hubiera sido todavía más lacerante.

El núcleo temático de El Ángel exterminador responde a una de las principales constantes buñuelinas: uno o varios personajes que no pueden hacer todo aquello que desean. Esa dialéctica que existe entre la realidad y el propio deseo, por traer a colación el magnifico genérico de Cernuda.

El propio Buñuel sintetiza agudamente el meollo de su película: “Lo que veo es un grupo de personas que no pueden hacer lo que quieren hacer: salir de una habitación. Imposibilidad inexplicable de satisfacer un sencillo deseo. Eso ocurre a menudo en mis películas”.

En la Edad de oro una pareja quiere unirse, pero no lo consigue. En Ese oscuro objeto del deseo, se trata del deseo sexual de un hombre en trance de envejecimiento, que nunca se satisface. Los personajes de El discreto en canto de la burguesía quieren a toda costa cenar juntos pero no lo consiguen.

Simon del desierto (1965), realizada tras Le Journal d´une femme du chambre, es la ultima película de Buñuel en México. Inspirada en la leyenda Áurea, que había leído en la Residencia de Estudiantes animado por Lorca, es una pequeña obra maestra pletórica de ingenio y desenfado, y por supuesto de humor. En este mediometraje a pesar suyo, se nos muestra la vida de un anacoreta subido en una columna, desde la que aleja de los hombres y dice acercarse a Dios.

Como en el caso de otros importantes personajes religiosos del cine de Buñuel, busca la santidad, pero, realmente, lo que alcanza es el orgullo. Gran aficionado a la simbología religiosa, Buñuel se mueve por esta historia muy a gusto, y, sobre todo, se divierte enormemente narrando las tentaciones y renuncias de este patético personaje que acabara siendo trasladado, sorprendentemente, a nuestro tiempo, en concreto a una discoteca de Nueva York, en compañía del Diablo y de una copa de alcohol, envuelto en el ruido ensordecedor de un rock y en los saltos africanos de una juventud muy lejana de las situaciones que hemos visto anteriormente en la película.

El infierno es nuestro mundo, el mundo en que vivimos, parece decirnos Buñuel, como si Simón hubiera cedido a las tentaciones eróticas de Satán convertido en una bella mujer que tiene atado y bien atado a este moderno estilita.


13.2 VIRIDIANA

En 1961 regresa a España para rodar Viridiana, transcurridos ya 24 años sin haber pisado suelo español. “Pasé primero por Barcelona y luego, por Zaragoza, antes de regresar a Madrid. No hace falta decir la emoción que experimenté al encontrar de nuevo los lugares de mi infancia y juventud. Al igual que a mi regreso de Paris, diez años antes, me echaba a llorar a veces, al pasar por tal o cual calle”.

Viridiana surgió a raíz de una fantasía erótica de Buñuel en la que, tras hacerle beber un narcótico, abusaba de la entonces bella Reina de España, Maria Cristina. En la película el viejo Don Jaime, interpretado por Fernando Rey, narcotiza a su sobrina, la joven novicia Viridiana, a la que previamente ha vestido de novia, y la besa en su antiguo lecho conyugal doce años atrás murió su propia esposa en la noche de bodas. Buñuel centra en Viridiana sus obsesiones personales que logra engarzar perfectamente a las que siempre fueron constantes hispánicas: la represión y el erotismo, el fanatismo religioso, la ensoñación desenfrenada, la ironia, que en la película llega a ser despiadada.

Viridiana es otro ser que, ocultando en realidad una inmaculada soberbia, intenta hacer un bien que en realidad solo produce calamidades. Convertida en coheredera de la propiedad de Don Jaime, que se ahorca tras su frustrada noche de amor con la narcotizada Viridiana, la cual crea en su casa una especie de albergue para los mendigos y delincuentes de la zona con el propósito de cristianizarlos y reformar con ello, sus bárbaras costumbres.

Sin embargo, lo único que consigue es dejar sin trabajo a los criados de la casa. Cuando tienen la menor oportunidad, los esperpénticos moradores de los alojamientos del servicio, toman materialmente la casa y violan a su santa protectora. El orgullo de Viridiana ira desapareciendo merced a estos crueles acontecimientos, que Buñuel siempre nos da en una clave tragicómica y manifiestamente irónica, y a su creciente interés por Jorge, el hijo natural de Don Jaime.

El final de la película es el comienzo de la humanización de Viridiana, que, aceptando humildemente sumarse a esa partida de cartas que juegan Jorge y Ramona, entra a formar parte del triangulo erótico amoroso que cierra la película, marcándose con ello el definitivo fracaso de sus anhelos de redención.

El cambio estilístico dado por Buñuel en su renacimiento como director cinematográfico en México no importo demasiado. El escándalo surge con Viridiana, una vez mas. Antes de iniciarse el rodaje, los republicanos españoles de México desatan una campaña contra Buñuel por el hecho de acceder a venir a rodar en la España franquista.

Tras el pase de la película en el festival de Cannes, donde es presentada bajo pabellón español en un alarde de interesada apertura por parte del Ministerio de Información y Turismo, gana “exequo” la Palma de Oro. Pero el periódico del Vaticano, L´Observatore Romano, la acusa de sacrílega Y Viridiana es inmediatamente prohibida en España.

Un periodo tan crucial, como se pudo comprobar en las líneas anteriores, de su obra como la etapa mexicana, no ha podido verse, de una manera sistemática y mayoritaria, hasta el invierno y la primavera de 84, tiempo en que TVE2 programó un ciclo completo de la obra mexicana de Luis Buñuel debido a su reciente fallecimiento en 1983.


13.3 CAPRICHOS DE LA IMAGINACIÓN

Durante el rodaje de Diario de una camarera, Buñuel reúne un equipo que va a ser prácticamente el que seguirá trabajando con el hasta su ultima película. De este equipo, con el que el viejo director se va a encontrar muy bien, sobresalen el productor Serge Silberman, y el joven guionista Jean Claude Carrière, que profesaba una gran admiración por Buñuel y llegó a conocer profundamente el mundo poético del realizador, seria quién ordenara y redactara Mi ultimo Suspiro, el interesante libro de memorias de Buñuel al que tantas veces he aludido a lo largo de este trabajo.

Belle de Jour (1966) es la película que supone el respaldarazo definitivo y total, internacionalmente hablando, al cine del maestro Buñuel. Es por otra parte la película de Buñuel que mejor funcionó comercialmente hablando. Mas por lo escabroso del tema, que por sus virtudes cinematográficas. A pesar de ser una de las obras obras de menos carácter del director, supera con creces la novela del mismo titulo en que se inspiró Buñuel para realizar la película. Su mayor atractivo reposa, en su divertida vertiente fetichista, tan cara al viejo realizador.

Buñuel por esta época, se siente mas libre que nunca: “Solo hacia los sesenta o sesenta y cinco años comprendí y acepte plenamente la inocencia de la imaginación. Necesité todo este tiempo para admitir todo lo que sucedía en mi cabeza no concernía a nadie mas que a mi, que en manera alguna se trataba de lo que se llamaba “malos sentimientos” de manera alguna de un pecado, y que había que dejar ir a la imaginación, aun cruenta y degenerada, adonde brevemente quisiera”.

En medio de esta saludable libertad imaginativa, realiza La Voie lactée (La vía Láctea 1968), una especie de película de aventuras teológicas en la que Buñuel se divierte de lo lindo haciendo desfilar por la pantalla la historia de las mas importantes herejías que ha suscitado la religión cristiana.

La película, que prosiguen en buena parte el camino abierto por Simón del desierto, supone una burla contra todas las formas de intolerancia religiosa y una reafirmación del humor y del vitalismo, que aparecen encarnadas en la atractiva figura de un Cristo juvenil y risueño. Película itinerante, con una estructura parecida a la de la primera parte de El Quijote. Pocas veces alcanza Buñuel como aquí un grado tan alto de desenfado imaginativo.

“Puse en Tristana muchas cosas a las que toda mi vida he sido sensible” escribe Buñuel en Mi ultimo suspiro. En efecto, esta segunda adaptación de Galdós fue planeada como el testamento cinematográfico vital del realizador. El rodaje tuvo lugar en Madrid y Toledo, ciudad esta ultima a la que Buñuel adoraba desde que la frecuentó en los años 20, y la acción de la película la situó asimismo en la segunda década del siglo, una época llena de agitaciones estéticas y sociales que el joven artista que antes era Buñuel conoció muy de cerca.

Al igual que Viridiana, Tristana es una historia de amor entre un viejo y una joven, Fernando Rey y Catherine Deneuve. Pero lo que verdaderamente desarrolla la película es un proceso de destrucción real: El de la joven protagonista de la historia, la triste Ana, Tristana. Este personaje que, aparece al comienzo de la película como un Ángel de pureza e inocencia, terminara destrozado, destruido, muerto moralmente por causa del nefasto papel que sobre esta criatura han ejercido las normas y las conveniencias de una sociedad hipócrita en inhumana.

El alma de Tristana, al finalizar la película, está tan seca como esa pierna de madera que con tanta maestría nos presenta el fetichista Buñuel, que consigue unas imágenes tan inquietantes que causarían la admiración mas rendida de otro ilustre fetichista llamado Alfred Hitchcock.

La pierna ortopédica de Tristana, como la cuerda con la que salta la niña Rita en Viridiana, la que servirá para que Don Jaime se ahorque y con la que se sujetará después los pantalones un mendigo que mas tarde violara a Viridiana, es uno de esos objetos llamados Buñuelinos que poseen vida propia, que llegan a convertirse, en mi opinión, realmente en un personaje mas de la película.

Tristana termina siendo la historia de una doble destrucción: la del personaje femenino central y la de un mundo, el de la vieja burguesía, condenada a desaparecer, lenta pero irremisiblemente.

Lentamente, porque Buñuel, dos años mas tarde, realiza otra de sus agudas, irónicas y estilizadas radiografías de la burguesía: Le charme discret de la burgeoisie (El discreto encanto de la burguesia). Aunque en este caso, el cineasta opera en la alta burguesía parisina, mientras que en Tristana analizaba la vieja burguesía provinciana española o en diario de una camarera, la burguesía rural francesa.

El discreto encanto de la burguesía es una de las películas de Buñuel formalmente mas brillantes, mas exquisitas. Como en El Ángel exterminador, un grupo de personas intenta realizar una acción, bastante sencilla, sin conseguirlo. Aquí unos cuantos amigos intentan repetida e ineficazmente cenar juntos.

Si en Tristana los elementos zuréales estaban latentes, aflorando solo en momentos contados, en El discreto encanto de la burguesía, las situaciones surreales, y, sobre todo, el absurdo, están a la orden del día. De echo esta película, que alcanzaría el Oscar a la mejor película extranjera del año 1973, es uno de los ejemplos mas claros, y también mas tardíos, del automatismo psíquico, que tanto apasionará a los surrealistas. Igual que en todas las ultimas películas de Buñuel, la frontera entre lo onírico y lo real, entre lo soñado y lo vivido, no existe.

La libertad para Buñuel, en estos tiempos en los que tanto presume de haberla conseguido buena parte de la sociedad de consumo, sigue siendo un huidizo fantasma. En Le fântomé de la liberté (El fantasma de la libertad 1974), el viejo Buñuel retoma muchos de sus recuerdos infantiles y juveniles, y logra explotando al máximo la técnica del “collage”, una de sus películas mas ingeniosas. La fuerza y la profundidad de sus películas de los años cincuenta y de los primeros sesenta no las encontramos ya ahora. Sin embargo, estas últimas películas de Buñuel tienen una notable capacidad lúdica.

Mientras tanto el viejo cineasta sigue manteniéndose fiel a sus postulados ideológicos iniciales. En unas declaraciones de esta época que cita Carlos Fuentes en su prologo al libro del psicoanalista mexicano Fernando Cesarman sobre el cine de Buñuel, encontramos palabras como estas: “El pensamiento que me sigue guiando hoy, a los setenta y cinco años, es el mismo que me guio a los veintisiete. Es una idea de Engels. El artista describe las relaciones sociales autenticas con el objeto de destruir las ideas convencionales de esas relaciones, poner en crisis el optimismo del mundo burgues y obligar al publico a dudar de la perennidad del orden establecido”.

Y ese pensamiento sigue impregnado, en efecto toda la producción ultima de Buñuel. En todas sus ultimas películas, como en toda su filmografia, plantea la busqueda de una moral personal, la búsqueda de la verdad de la que hay que huir en cuanto uno cree haberla encontrado. En todas ellas se burla inteligentemente de los rituales sociales y nos pone en presencia del fortuito misterio.


14. BUÑUEL Y LA MUERTE

A finales de los setenta, van muriendo sus mejores amigos de la época surrealista: Man Ray, Calder, Max Ernst, Prevert... Buñuel que siempre fue un hombre abierto a la amistad, se va quedando solo. Solo con sus recuerdos.

Y esta soledad se acentúa a partir de 1977, cuando termina su ultima película: Cet obscur objet du désir, Ese oscuro objeto del deseo. El oscuro objeto del deseo de la ultima película de Buñuel es la mujer, la hembra inasequible que el protagonista de la película intenta repetitiva e infructuosamente hacer suya. Fernando Rey, vuelve a ser, una vez mas, el alter ego cinematográfico del propio Buñuel.

Ese oscuro objeto del deseo esta basada en la novela de Pierre Louis La femme et le pautin y nos presenta un mundo en el que el absurdo y el sinsentido están a la orden del día. Termina, por ejemplo con un bombazo, producto de un atentado terrorista.

En él ultimo guión en que trabaja, el cual ya no llega a realizar, nos habla de los cuatro nuevos jinetes del Apocalipsis: la superoblación, la ciencia, la tecnología y la información. Este mundo que nos envuelve, el del consumo, el terrorismo, la contaminación, el de la constante amenaza nuclear, un mundo en el que la naturaleza ha sido vuelta del revés por el hombre, le resulta cada vez más ajeno.

En los últimos años de su vida, el impenitente viajero que fue Luis Buñuel apenas viaja. Teme morir lejos de su tierra, de su ya hogar mexicano.

La muerte por lo tanto no le sorprende. Le llega el ultimo fin de semana del mes de Julio de 1983. sin estridencias, acompañado de su familia y de unos pocos amigos íntimos.

El entrañable Luis Buñuel se fue, pero nos ha quedado una obra riquísima y difícilmente abarcable. Una obra en la que se ve la mano de un agudo, certero y, al tiempo conmovedor y entrañable humorista. Agudo y certero porque critico, a través de la mejor de las técnicas cinematográficas, por la mera mostración, todo aquello que le disgustaba de nuestra civilización poscristiana y cientifista. Conmovedor porque su conocimiento del ser humano fue verdaderamente profundo, e incluso se cristalizaban en el mismo muchas de las contradicciones que desgarran al hombre del Siglo XX. Entrañable porque sentía, en esa mente impregnada de corazón que tanto lucimos y sufrimos los mediterráneos esas constantes hispánicas, que hasta del hombre ya maduro, el recuerdo castrador de la figura paterna, la influencia totalizante de la mitología católica, de la tentadora idea de trasgresión o pecado, del plúmbeo peso de las llamadas instituciones en el orden ético, económico y social de los individuos.

Pero, sobre todo, nos deja el sabor de muchas impecables imágenes impregnadas de amor, de una inteligentísima capacidad irónica, de misterio y hechizo también. Porque Buñuel era, además de un sobrio y eficaz narrador, un poderoso y delicado poeta. A mediados de los años cincuenta, participo en un acto académico en la universidad de México, con una intervención titulada El cine, instrumento de poesía. En ella nos decía, que el cine estaba inventada para realzar los sentimientos subconscientes, aunque la poesía no es empleada para realizar cine.

Su cine si lo hizo. Creo un mundo que, a pesar de ser complejo y personalísimo, logró universalizarse, un mundo poético que muchos estudiosos nos comienzan a revelar y que muchos de los hombres y las mujeres que, en estos inicios del Siglo XXI, todavía siguen haciendo posible el milagro de hacer películas, tienen, y tendrán, cada vez mas presente.

Buñuel guardo su ironía y su sentido del humor hasta en su lecho de muerte: “Al aproximarse mi ultimo suspiro, imagino mi ultima broma. Hago llamar a aquellos de mis viejos amigos que son ateos convencidos como yo. Entristecidos, se colocan alrededor de mi lecho. Llega entonces un sacerdote al que yo he mandado llamar previamente. Con gran escándalo de mis amigos, me confieso, pido la absolución de todos mis pecados y recibo la Extremaunción, después de lo cual, me vuelvo de lado y me muero”.

FIN


15. CONCLUSIÓN

Espero que tras haber realizado todo el trabajo de investigación, haber empleado muchas horas en la biblioteca, y en casa, pueda sacar una buena nota ya que he aprendido muchas cosas que antes no sabia, que espero que me sirvan para un futuro no muy lejano, o sino como culturilla general.

Pienso que Buñuel ha sido un ejemplo, un modelo a seguir para todo el que se plantee ser director. Desde pequeño y en su juventud tenía las cosas bien claras y no tenia ningún miedo de enfrentarse a criticas ni a malas épocas como ya le pasó con la Guerra Civil Española, ya que el era de izquierdas absolutamente y además, ateo.

He aprendido muchas cosas al hacer el “Trabajo de Historia” sobre Buñuel del que apenas sabia que nació en Calanda y que fue director de cine, y sobre su entorno y el entorno del cine en esa época además, del arte en general en aquella época.

Como ya he dicho Buñuel está considerado como uno de los mejores directores del mundo ya que sus películas, algunas no exentas de críticas y polémica, tuvieron una gran trascendencia en el futuro. He llegado hasta a admirar a Buñuel por lo que hizo y por como lo hizo.


16. BIBLIOGRAFÍA

  • Aranda, José Francisco. Luis Buñuel “Biografía critica” Ed. Palabra en el tiempo Barcelona 1970

  • BUACHE, Freddy. “Luis Buñuel” Punto Omega. Guadarrama. Madrid. 1976

  • BUÑUEL PORTOLÉS, Luis. “Mi ultimo suspiro” Plaza & Janés. Barcelona. 1982

  • CARRIÈRE, Jean Claude. “El cine de Luis Buñuel” Festival de Cine de Huesca. Zaragoza 1993

  • SÁNCHEZ VIDAL, Agustín. “Luis Buñuel, Obra literaria” Heraldo de Aragón. Zaragoza. 1982

  • SÁNCHEZ VIDAL, Agustín. “El mundo de Luis Buñuel” Caja de ahorros de la Inmaculada” Zaragoza 2000

  • VV.AA “La imaginación en libertad” Editorial de la universidad complutense. Madrid 1981

OTRAS FUENTES

www. Buñuel.org

BUÑUEL PORTOLES, Luis. “Mi último suspiro”. Plaza & Janés. Barcelona. 1982 Pag 14

SÁNCHEZ VIDAL, Agustín “Luis Buñuel. Obra literaria”. Heraldo de Aragón. Zaragoza 1982. Pag 34

Ibidem Pag 59

Ibidem Pag 78

Ibidem Pag 96

BUACHE, Freddy “Luis Buñuel” Punto Omega. Guadarrama. Madrid. 1976. Pag123

Ibidem Pag 132

Ibidem Pag 154

Ibidem Pag 156

Ibidem Pag 176

BUÑUEL PORTOLES, Luis. “El cine de Luis Buñuel” Festival de Cine de Huesca. Zaragoza Pag 156

Ibidem Pag 183

BUACHE, Freddy Op. Cit Pag 184

BUÑUEL PORTOLES, Luis. Op. Cit Pag 204

BUÑUEL PORTOLÉS, Luis. Op. Cit Pag 149

BUÑUEL PORTOLÉS, Luis. “El cine de Luis Buñuel” Festival de Cine de Huesca. Zaragoza 1993 Pag 245

BUÑUEL PORTOLÉS, Luis. “Mi ultimo suspiro” Plaza & Janés, S.A. Barcelona Pag 246

BUÑUEL PORTOLÉS, Luis. “Mi ultimo suspiro” Plaza & Janés, S.A. Barcelona Pag 303

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