Ludwig van Beethoven

Música clásica. Clasicismo. Romanticismo. Sinfonismo. Herencia y evolución musical. Novena sinfonía. Testamento. Sordera. Piano. Wegeler

  • Enviado por: Sheva
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 26 páginas
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'Ludwig van Beethoven'

______Índice______

A)BIOGRAFÍA:...........................PÁG.1

1-.Procedencia....................................................pág.2

2-.Su infancia......................................................pág.3

3-.Primer viaje a Viena.......................................pág.4

4-.Adiós a Bonn..................................................pág.4

5-.Buscando la independencia............................pág.5

6-.La sordera.......................................................pág.6

7-.Crisis...............................................................pág.7

8-.Muerte e inmortalidad....................................pág.8

9-.Su influencia...................................................pág.10

B)Anexo:...................................PÁG.11

1-.Testamento de Beethoven...............................pág.12

2-.Carta a su amada inmortal...............................pág.14

3-.Su maestría con el piano.................................pág.15

4-.Partitura...........................................................pág.15

5-.La música de Beethoven..................................pág.16

6-.Sinfonía nº 9.....................................................pág.17

7-.Fragmento de la carta a Wegeler.....................pág.19

8-.Principales obras.............................................pág.20

C)Bibliografía:

1-.Bibliografía....................................................pág.24

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'Ludwig van Beethoven'

A)

Biografía

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1.- Procedencia:

La familia Beethoven era de origen holandés, lo que se evidencia en el “van” no nobiliario. En este país los antepasados del músico habían sido agricultores y comerciantes. El abuelo del compositor, Louis van Beethoven, se estableció en Bonn hacia 1732. En esta ciudad ocupó el cargo de músico de la corte. Conocido como "El viejo", músico muy respetado y de gran prestigio. Disfrutaba de una posición social y económica respetable, desahogada y dignificada. Más tarde, fue nombrado maestro de capilla del príncipe elector Clemens August de Colonia (Kapellmeister). Para aumentar sus ingresos abrió además un comercio de vinos, lo cual tuvo consecuencias desastrosas en su vida familiar, ya que su esposa murió alcohólica y su hijo Johann heredó de ella el vicio de la bebida.

Las dificultades económicas de los Beethoven comenzaron cuando Johann se convirtió en cabeza de familia al retirarse su padre. Como no carecía aquél de condiciones musicales pudo obtener un puesto de músico en la corte que le significaba a unos ingresos regulares; pero su afición a la bebida y su desorden existencial arruinaron su vida y la de su familia.

Johann, con 24 años, se casó el 12 de diciembre de 1767 con Maria-Magdalena Keverich, de 18 años y de origen humilde, en la iglesia de San Remiego.

Una tremenda tempestad se desencadenaba de las Siete Montañas y descargaba su furia a las orillas del Rin; el viento helado azotaba las puertas y ventanas de las casas, en tanto que la lluvia caía pertinaz y torrencialmente en la corte provincial. Nacía el 16 de diciembre de 1770 en una pequeña buhardilla Ludwig Van Beethoven (en Bonn, Alemania). Hijo de Johann van Beethoven y María Magdalena Keverich. Johann contaba con 27 años y María con 21. Recibió el niño el nombre de Ludwig (en honor a su abuelo, maestro de capilla y padrino en su bautizo), el 17 de diciembre, al día siguiente de su nacimiento, como era costumbre en la época. Por entonces corrieron rumores que otorgaban al recién nacido una oscura procedencia de alta alcurnia, rumores que más tarde, entre 1810 y 1816, se intensificarían, diciéndose que Beethoven era hijo ilegítimo de Federico II.

De este matrimonio acabaron por nacer siete hijos. De ellos tan sólo tres llegaron a la edad adulta: Ludwig, el mayor de ellos y el más importante, Kaspar Antón Karl y Nicolás Johann. El ambiente de la familia Beethoven era el normal de cualquier familia de la burguesía flamenca, campesinos renanos y con dos generaciones de músicos, las inmediatamente anteriores a la llegada al mundo del genio que inmortalizaría su nombre.

En la genealogía de la familia Beethoven , cabe la posibilidad de que exista una relación con antepasados españoles, debido a la ocupación de los Países Bajos por España en aquellas épocas, y concretamente de los distritos católicos de los que procedía la familia.

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2-.Su infancia:

La vida en el hogar de los Beethoven, especialmente después de la muerte del abuelo en 1773, se hizo difícil y desagradable, el carácter dulce y bondadoso de Maria-Magdalena no era adecuado para moderar los excesos de su marido, siempre borracho y cada vez más irresponsable. Aún así, solicito el cargo de su difunto padre y se le fue otorgado. Tenía de aquella el joven Ludwig tres años. Él intentaba pasar el máximo tiempo posible en la calle. Sin embargo, su relativa libertad se vio frustrada a los cinco años, el día en que su padre le advirtió que podía explorar las cualidades musicales de su hijo; soñando en convertirse en lo que Leopold Mozart había sido para el gran compositor salzburgués, Johann van Beethoven exigió a su hijo una completa dedicación al aprendizaje musical, pero, faltó de sensibilidad, se valió de métodos drásticos y despreciables. Lo maltrataba si no le hacía caso a la hora de estudiar las tareas agobiantes que le ponía. De ahí que no sea raro que Beethoven afirmara más tarde que, en él, la vocación musical se había despertado tardíamente, ya que cuando su padre le encerraba durante horas en una habitación con un piano, por lo cual tan sólo sentía odio hacia la música y ganas de acabar con todo aquello a lo que lo estaban exponiendo.

En marzo de 1778, Beethoven fue presentado como niño prodigio en un concierto organizado por su padre. Sin embargo tres años después fue a una gira que resultó ser un auténtico fracaso. Hay que reconocer que éste hizo lo que estuvo a su alcance para proporcionar a su primogénito una esmerada formación musical; primero le puso en manos de un flautista llamado Tobias Pfeiffer, que vivía en su misma casa de la calle Bonngasse, y más tarde confió su educación a otros maestros. Entre ellos, el que ejerció una mayor influencia sobre el joven músico fue Christian Gottlob Neefe, hombre cultivado y sensible que advirtió enseguida el talento excepcional de su discípulo. Bajo su magisterio, Beethoven cambió radicalmente su actitud hacia la música, y su mayor deseo fue convertirse en compositor. A este objetivo sacrificó los demás aspectos de su vida, abandonó muy pronto la escuela, y si, ya en la madurez, logró poseer una amplia cultura humanística fue consecuencia de sus esfuerzos autodidactos.

Neefe enseñó a Beethoven armonía y contrapunto, y le dio a conocer las obras de Bach, Haendel y Haydn; se preocupó también de su situación material, consiguiéndole un puesto de músico en la orquesta de la corte de Bonn, y alentó su inclinación compositiva, mandando imprimir su primera obra: unas variaciones para piano sobre una marcha del compositor Dressler. Por otra parte, logró despertar en el joven músico el amor por la cultura; a los quince años, Beethoven se familiarizó con los escritores clásicos y contemporáneos, conoció los ideales liberales -a los que se adhirió con el calor de un temperamento juvenil y apasionado- y concurrió a algunas clases en la Universidad de Bonn. Incluso mejoró su carrera como músico profesional, ya que el príncipe elector Maximiliano Francisco le tomó bajo su protección, aumentándole sus responsabilidades como músico de la corte y asignándole una paga más sustanciosa. Por entonces, Beethoven compuso sus primeros conciertos y cuartetos, dotados ya de una original inspiración, aunque él mismo los consideraba como simples ensayos de estilo.

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3-.Primer viaje a Viena:

Por su personalidad, Beethoven era incapaz de resignarse a una tranquila vida de músico de corte; ansioso de nuevos horizontes, en 1786, a los dieciséis años realizó un viaje a Viena para conocer al gran Mozart. El deseo del joven músico era recibir clases del autor de las más bellas sinfonías conocidas hasta entonces; sin embargo, por motivos no del todo aclarados, Mozart no pudo o no quiso tomarle como discípulo. En esta decisión debieron influir varios factores, aparte de la cantidad de alumnos y el exceso de trabajo que el compositor salzburgués adujo como razón de su negativa. La entrevista entre el consagrado maestro y Beethoven tiene varias versiones, pero todas coinciden en señalar que Mozart lo escuchó deferentemente, alabó su facilidad de improvisación y manifestó a sus allegados que aquel joven daría que hablar dentro de pocos años. Este dijera a sus amigos: ”Escuchen a este joven, no lo pierdan de vista que alguna vez hará ruido en este mundo”.

Frustrada la razón principal de su viaje, Beethoven -sin dinero, pero entusiasmado con aquel ambiente tan distinto al que estaba habituado a frecuentar- permaneció en Viena durante tres meses; participó en concursos de improvisación musical en los bares de la temprana bohemia romántica y polemizó con los jóvenes estudiantes austriacos. En aquella época, el compositor, que fue siempre bajo de estatura, algo grueso y de aspecto tosco, cuidaba mucho su presencia física, contrariamente a lo que haría años después. La noticia de una grave enfermedad de su madre le forzó a regresar apresuradamente a Bonn, donde llegó a tiempo para asistir a los últimos momentos de la vida de Maria-Magdalena, que murió en julio de 1787. Así escribía Beethoven al Dr. Schade el 15 de septiembre de ese año: "Era tan buena conmigo, tan digna de ser amada, mi mejor amiga". Obligado a hacerse cargo de sus hermanos se vio en la necesidad de pedir el retiro de su padre aquella primera estancia en Viena, Beethoven sacó en claro dos ideas básicas: la de volver a esa atractiva ciudad y residir permanentemente en ella, y la de lograr una independencia económica que le permitiera no estar sometido a los caprichos de los aristócratas.

4-.Adiós a Bonn :

Nombrado segundo organista de la corte de Bonn, Beethoven siguió estudiando, componiendo y dando clases. La señora Von Breuning, cabeza de una de las más distinguidas familias de Bonn, tomó cariño al joven artista y, además de nombrarle profesor de música de sus cuatro hijos, le dio la oportunidad de ampliar su formación cultural. Beethoven se enamoró de Eleonore -hija de esta dama- y a causa de su frustrado deseo de casarse con ella, sufrió el primer desengaño amoroso. Al parecer, el compositor, de carácter huraño y violento, no supo despertar en las mujeres que pasaron por su vida otros sentimientos que un deseo de protección maternal y la admiración natural por su genio creador. Esta se casaría más tarde con el Dr.Wegeler, con los cuales mantendría una relación se amistad durante toda la vida.

En diciembre de 1790, el célebre Joseph Haydn, de paso por Bonn, pudo oír las primeras cantatas de Beethoven; entusiasmado con ellas, quiso conocer al joven compositor, a quien expresó su admiración e invitó a desplazarse a Viena, comprometiéndose a tenerlo como discípulo. Beethoven

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puso de nuevo su atención en la mítica capital austriaca, en la que Mozart fallecería un año después. Al morir Johann Van Beethoven a finales de 1792, dejó Bonn, ciudad que nunca olvidaría, el lugar de: "nuestro padre el Rhin; mi patria, la hermosa región en donde yo vi la luz primera, siempre tan bella, tan clara delante de mis ojos, como cuando yo la dejé"; (Carta a Wegeler, 29 de junio de 1801), "con sus chopos envueltos por la bruma, su maleza, sus sauces, sus árboles frutales"... y sus "Siete Montañas azuladas que dibujan sobre el cielo sus perfiles atormentados, coronados por las esbeltas y bizarras siluetas de los viejos castillos en ruinas". (Romain, Rolland, Beethoven).

Su hijo se consideró ya libre para abandonar su ciudad natal, y antes de terminar el año se trasladó a Viena, donde vivió hasta su muerte.

5-.Buscando la independencia:

Beethoven fue, efectivamente, alumno de Haydn y aprendió mucho con él; sin embargo, las relaciones entre ambos músicos se deterioraron enseguida. El joven de Bonn era desordenado, caprichoso y tozudo, la antítesis del carácter sereno y apacible del viejo maestro. Decepcionado, Beethoven acudió sucesivamente a otros preceptores: Johann G. Albrechtsberger, Johann B. Schenky el famoso Antonio Salieri, del que recibió lecciones durante más de ocho años; así mismo, estudió con Aloys Förster y otros especialistas. Los mejores frutos de estos estudios son los Conciertos para piano, Op. 15 y 19, que estrenó en 1798. Ese mismo año consiguió publicar sus primeras obras, los Tríos Op. 1 y las Sonatas, Op.2. En abril de 1798 dio a conocer su Quinteto, Op. 16 en un concierto benéfico en el que estaba presente el emperador Francisco II.

Al tiempo que ampliaba su formación musical, Beethoven leía con creciente interés a los liberales -en especial a Rousseau-, declaraba su admiración por Napoleón y criticaba con acritud a la aristocracia. Su actitud independiente le forzaba a procurar a toda costa una renta que le permitiera sobrevivir sin depender de mecenas alguno. Como hombre de su tiempo, aspiraba a una sociedad más justa y racionalmente organizada, y, por consiguiente, pretendía con toda lógica escapar del status servil en el que por entonces se habían hallado inmersos todos los músicos, sin excluir, a genios como Bach, Mozart y Haydn. En este sentido, Beethoven fue una personalidad de suma importancia; defendió ardientemente su status de artista, sin aceptar condicionamientos ni limitaciones de ninguna clase. Trató a los aristócratas con orgullo y no les dio oportunidad de que le humillaran. Paradójicamente, esto le valió la apasionada adhesión de un grupo de selectas figuras que admiraban su talento tanto como su carácter altivo e independiente.

La música de Beethoven causaba admiración, asombro y polémica. A partir de 1798, empezó a recibir más encargos de obras de los que podía atender. Ese mismo año escribió la sonata para piano, Op. 13, conocida como “Patética”, y dos años más tarde, la Primera Sinfonía, obra de espíritu de Mozart, pero en la que se adivina ya la poderosa fuerza que transformaría profundamente este género. Hacia esa misma época compuso su Concierto n.º 3 para piano, con un tratamiento hasta entonces insólito de las posibilidades de dicho instrumento, y en 1801 empezó a escribir la Segunda Sinfonía, que incluye una trascendente innovación: el clásico Minuetto del tercer movimiento ha sido sustituido por un Scherzo, ritmo más dinámico y flexible, alejado de las connotaciones cortesanas de la antigua danza.

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En verano de 1802, afectado por su desengaño amoroso con la condesa Giulietta Guicciardi, Beethoven se instaló en una localidad cercana a Viena, llamada Heiligenstadt, de ambiente bucólico; allí completó sus Tres sonatas para violín y piano, Op. 30 e inició la composición de las revolucionarias Sonatas para piano, Op. 31, de las que el mismo autor dijo que “abrían nuevos caminos”. De aquel periodo datan los primeros síntomas de su sordera, que motivaron una profunda amargura en el músico. Aparentemente decidido a suicidarse, escribió entonces el “Testamento de Heiligenstadt”, documento literario desesperado, en el que se manifiesta alegría ante la idea de la muerte.

El poderoso espíritu de Beethoven se impuso, sin embargo, a las desgracias, y el músico siguió viviendo, luchando y creando. Su adhesión a los principios liberales y su temperamento revolucionario hicieron de él un innovador radical en el campo de la creación artística, en el que inició una profunda e importante transformación del arte musical.

6-.La sordera:

Beethoven vivía en Viena rodeado de un círculo de influyentes amigos que aportaban calor humano y recursos a aquel orgulloso compositor que sólo les demostraba el agradecimiento estrictamente necesario. Los más allegados al músico fueron el conde Wald-stein, el barón Van Swieten, Karl Czernny, el príncipe Lichnowsky y el príncipe Lobkwitz, a los cuales se añadieron más tarde el embajador ruso en Viena, conde Andreas Rasumovski, y el archiduque Rodolfo, el más joven de los hijos del emperador Lepoldo II. Con ellos mantuvo Beethoven relaciones de amistad mediatizadas por sus constantes exigencias de dinero y por su creciente misantropía, consecuencia de su involuntaria soltería y de la paulatina sordera que empezó a afectarle a partir de los treinta

años. Este trastorno fue atribuido primero a desórdenes intestinales (disentería) y luego se pensó en que podía haber sido causado por una sífilis juvenil mal curada; lo cierto es que no fue posible detener el proceso, y a partir de 1802 se hizo patente que la situación era irreversible.

Sólo un espíritu titánico como el de Beethoven podía superar tal desgracia. La sordera le llevó a perder su habilidad como pianista, le aisló de la vida social y le agrió definitivamente el carácter, pero la capacidad creativa del compositor se mantuvo e incluso aumentó, si cabe.

En 1803, Beethoven, impresionado por los éxitos de Napoleón, compuso su 3ª Sinfonía, a la que tituló “Bonaparte”, pero al enterarse de la proclamación de éste último como emperador, renegó de su ídolo y cambió el nombre de dicha obra por la de “Heroica”. Esta pieza es fundamentalmente en la evolución del compositor y en el desarrollo de la música posterior; por encima de cualquier limitación de forma o estilo, Beethoven ascendió al universo libérrimo de la creatividad y abrió un camino al Romanticismo, al cual dio comienzo. Entre ese año y los dos siguientes, el músico escribió la Sonata para violín, Op. 47 “Kreutzer”, las Sonatas para piano “Waldstein” y “Appassionata”, su única ópera, Fidelio, y el Concierto para piano n.º 4, considerado el más perfecto de los cinco que compuso. En 1806 escribió su admirable y único Concierto para violín, Op.61, que fue estrenado en diciembre de ese mismo año por el gran violinista Franz Clement. También de ese periodo son sus Cuartetos, Op. 59, dedicados al conde Rasumovski, y la 4ª Sinfonía.

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Beethoven fue haciéndose cada vez más amigo de la soledad, de los paisajes campestres y de la meditación. Al tiempo que la desdicha personal se ensañaba con él, sus obras ganaban en elocuente amor a la vida y a su belleza. La imponente 5ª Sinfonía, compuesta en 1807-1808, es una de las más profundas reflexiones sonoras que la humanidad ha hecho sobre su destino, ese que, según se dice, golpea a las puertas de la vida en las cuatro impresionantes notas iniciales de esta obra suprema. La Quinta precede en sólo unos meses a la 6ª Sinfonía, conocida como “Pastoral”, que el músico compuso durante una breve estancia en el campo. En ella, Beethoven logró plasmar el más sublime canto que se haya efectuado nunca tanta belleza de la naturaleza. La brisa, los aromas, los rumores -que el autor ya casi no podía oír- y los colores del paisaje campestre laten en esta música “programática” con inusitada fuerza; pero más aún puede apreciarse en ella la serenidad y la paz interior que en el ánimo de un hombre desdichado y amante de la vida provocaba la hermosura de la campiña austriaca. Ambas sinfonías fueron estrenadas en un mismo concierto, el 22 de diciembre de 1808.

En 1809, Beethoven compuso el Concierto para piano n.º5, llamado “Emperador”, obra de inusitada belleza, y dos años después comenzó su 7ª Sinfonía, increíblemente festiva y optimista para haber sido escrita por un hombre sumido en la sordera total. De 1812 data la breve y hermosa 8ª Sinfonía, en cuyo segundo movimiento realizó una parodia del aparato conocido hoy como metrónomo.

A pesar de los rumores que circulaban entre las personas cercanas a él sobre sus repetidos enamoramientos, Beethoven siempre elegía a mujeres inaccesibles que pertenecían a la aristocracia, estaban casadas, o las dos cosas a la vez.

En la carta dirigida a su 'amada inmortal' (que se supone nunca llegó a enviar y está fechada en el año 1812), expresa sus sentimientos hacia la única mujer que debió corresponderle. El misterio de la identidad de esta mujer se resolvió en 1977 gracias al musicólogo estadounidense Maynard Solomon. Se trataba de Antonie Brentano, esposa de un mercader de Frankfurt y madre de cuatro hijos. Su sentido ético y el miedo al matrimonio, hicieron que Beethoven huyera de esta relación, a pesar de los conflictos emocionales que le causó.

7-.Crisis:

De 1811 data su último ensueño amoroso: cortejó a la bella cantante Amelia Sebald, que se casó más tarde con un consejero de Estado. En la vida amorosa de Beethoven se señalan, además de las anteriormente citadas: una "bonita y alegre rubia" por la que en su juventud sintió un amor "Wertheriano", Teresa Malfatti, con la que pensó contraer matrimonio, como lo comprueba una carta fechada el 2 de mayo de 1810 en la que solicita al Dr. Wegeler, documentos personales para ese fin, y el pedimento hecho a través de su amigo Gleichenstein al padre de Teresa y que recibió como contestación la siguiente observación de alguien de la propia interesada: "Beethoven es un hombre muy torpe de entendimiento, aunque puede ser el más grande de los genios". Bettina Brentano a quien el maestro conoció en 1810, y la cual llegó hasta el grado de hacer públicas dos cartas sin fecha de las que hasta ahora no se han encontrado los originales (no obstante que ella aseguraba que se encontraban entre su valiosa correspondencia como reliquias sagradas).

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A los 43 años renunció a su anhelo hogareño, no sin apurar antes la copa de la amargura, de la decepción y aún de la burla, aunque conservándose siempre en un plano de dignidad e idealismo.

En la última etapa de su vida había de sentir grandes contrariedades; la sordera total, la ingratitud de su sobrino, la pobreza, la enfermedad, hasta que sobrevino la muerte.

En noviembre de 1825 falleció Kaspar, hermano del músico, y éste inició una larga y difícil lucha legal por la tutoría de su sobrino Karl. Es comprensible el afán de Beethoven por huir de la soledad ganando un hijo adoptivo, ya que sus ideales familiares habían sido frustrados por sus sucesivos fracasos en el terreno sentimental; sin embargo, los resultados fueron penosos. Karl, separado a la fuerza de su madre, no le demostró afecto ni agradecimiento y amargó los últimos años de la vida del compositor. Es también lógico pensar que para aquel joven no debía de ser demasiado atractivo vivir con un pariente anciano, sordo, huraño y cada vez más irritable. Durante esta época se redujo la capacidad creativa del músico, ya que, entre 1815 y 1820 sólo escribió seis obras: las dos Sonatas para violonchelo y piano, Op. 102, las Sonatas para piano, Op. 101, 106 y 109 y el ciclo Canciones a la amada lejana.

Pero el público y toda le gente se estremeció, cuando el concierto y las voces se unen al final de la 9ª sinfonía. Aquí demostró su gran talento y su total madurez al margen de aquello que se lo impedía

8-.Muerte e inmortalidad:

Los rasgos de su carácter están bien definidos: existe en su alma una bondad sin límites; amor a la verdad y a la humanidad; conciencia de su valor; una tenacidad de férrea que no desmaya ante ningún obstáculo. Por otra parte su sensibilidad se manifiesta en exaltados impulsos de fuerza, de alegría, de tristeza y de profunda melancolía, que arrancan del corazón y que hacen vibrar, con la potencia de su sinceridad, las cuerdas de sus semejantes.


Datos acerca de su aspecto físico lo señalan así: "Era bajo, moreno, con el rostro achatado y picado de viruelas, la boca delicada, con el labio inferior saliente y hoyuelo profundo en el mentón; sonreía bondadosamente y había en su conversación, a menudo, un tono amable y alentador. En cambio su risa era desagradable, violenta y gesticulante, rápida" (Moscheles). Cuando se le sorprendía sentado al piano, "Los músculos de su rostro se le saltaban, sus venas se hinchaban, los ojos salvajes se hacían dos veces más terribles "(Kloeber). "Sus ojos parecía que cambiaban de color: en ocasiones se veían grises, azules o verdes".

En los últimos años de su vida Beethoven gozó de gran prestigio artístico -Viena le declaró hijo adoptivo de la ciudad- y vivió con cierta holgura, aunque nunca le sobró el dinero. Aislado y misántropo, se refugiaba en su terrible mundo interior, llevando hasta límites extremos el descuido personal; sin embargo, su música era cada vez más profunda y elocuente.

En 1823 terminó el gran Missa Solemmis, obra admirable iniciada unos años antes que entraña una profunda fe en la justicia última de la vida, y al año siguiente completó la Novena

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Sinfonía. Esta composición, una de las mayores obras artísticas jamás producidas por un ser humano, abre caminos aún más innovadores que sus obras sinfónicas anteriores. Beethoven la concibió como

una monumental alegoría de la vida y la condición de la humanidad, y en el famoso cuarto movimiento incluyó la voz humana, cantando el texto de la Oda a la alegría, de Friedrich Schiller. La obra se estrenó en Viena el 7 de mayo de 1824 y fue dirigida por el propio compositor; el público, emocionado, prorrumpió en aplausos, pero Beethoven, sordo y abstraído en su mundo interior, siguió dirigiendo hasta que le hicieron darse cuenta de que la obra había ya concluido. Pero el público y toda le gente se estremeció, cuando el concierto y las voces se unen al final de la 9ª sinfonía. Aquí demostró su gran talento y su total madurez al margen de aquello que se lo impedía

En el verano de 1826, después de un frustrado intento de suicidio de Karl, que dejó a Beethoven sumamente afectado, éste y su sobrino se trasladaron a Gneixendorf, una pequeña villa cercana a Viena en la que vivía Nicolás Johann van Beethoven, el más joven de los hermanos del músico; pero el fuerte enfriamiento que aquejó al compositor durante su estancia en esta localidad les obligó a volver a la capital apenas dos meses después de su llegada. El estado de Beethoven empeoró en los primeros meses de 1827; el 23 de marzo se le administraron los últimos sacramentos, y el 26 de ese mismo mes falleció, según los médicos como consecuencia de una cirrosis.

Dos días después se celebró su funeral en el cementerio vienés de Währing, al que asistieron más de 20.000 personas. Allí se recitó la oración fúnebre del poema de Franz Grillparzer, cuyo final era ciertamente premonitorio


"El que venga después de él no seguirá, deberá empezar de nuevo, puesto que este precursor ha terminado su obra donde están los límites del Arte". Y dijo: "Este por quien llevamos luto, se encuentra desde ahora en adelante, entre los grandes de todos los tiempos. Recordemos esta hora y pensemos: estábamos allí cuando le enterraron, y, cuando él nos dejó, lloramos".

Se dice que en su Diario Intimo había escrito: "¡Valor! A pesar de todas las flaquezas del cuerpo, mi genio triunfará... ¡Veinticinco años! Los tengo ya, y es necesario que en este año el hombre se revele todo entero".

En 1888, los restos del gran compositor fueron exhumados y trasladados al cementerio central de Viena, en el Zentralfriedhof, frente a la tumba de Franz Schubert.

En el mismo momento de su muerte comenzó la inmortalidad para Beethoven. Ya sus contemporáneos consideraron su fallecimiento como una catástrofe nacional, y el pueblo se volcó a la calle en su entierro; el joven Schubert, a quien le quedaba poco más de un año de vida, llevó uno de los brazos de la caja mortuoria. Desde entonces, el prestigio y la influencia de este compositor no han dejado de crecer.

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9-.Su influencia:

Muy pocos se atreverán a dudar de la poderosa e influyente personalidad de Beethoven en una época de grandes ideales colectivos y de apasionadas declaraciones de principios. Su colosal aportación fue la de abrir el mundo de la música a las nuevas corrientes de ideas, a la nueva sensibilidad, a las nuevas clases sociales que se abrían paso en la historia. A pesar de ello, no pudo ser considerado un mero artista del Romanticismo; su genio es demasiado universal para permitir encasillamientos.

Como músico, Beethoven poseyó en grado superlativo todos los elementos que constituyen la esencia del arte musical; fue un melodista inspirado, un renovador de la orquesta, un pianista excepcional, un revolucionario de las formas y un armonizador audaz e insólito. Pero tal vez la mayor revolución de Beethoven fue la que logró con su defensa heroica, sacrificada e intransigente de la dignidad del artista y de su derecho a crear en condiciones de independencia y bienestar.

Éste es el aspecto más decididamente revolucionario de la colosal figura de este músico, con el que la civilización humana tiene una deuda impagable.

'Ludwig van Beethoven'

Invitación al funeral de Beethoven

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'Ludwig van Beethoven'

B)

Anexo

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1-.Testamento de Beethoven:

A mis hermanos Karl y Johann

“Oh vosotros, nombres que me miráis y me juzgáis huraño, loco o misántropo, ¡cuan injustos habéis sido conmigo! ¡Ignoráis la oculta razón de que os aparezca así! Mi corazón y mi espíritu se mostraron inclinados desde la infancia al dulce sentimiento de la bondad, y a realizar grandes acciones he estado siempre dispuesto; pero pensad tan solo cuál es mi espantosa situación desde hace seis años, agravada por médicos sin juicio, engañado de año en año con la esperanza de un mejoramiento, y al fin abandonado a la perspectiva de un mal durable, cuya curación demanda años tal vez, cuando no sea enteramente imposible. Dotado de un temperamento ardiente y activo, fácil a las distracciones de la sociedad, debí apartarme de los hombres en edad temprana, pasar mi vida solitaria. ¡ Si algunas veces quise sobreponerme a todo, oh cuán duramente chocaba con la triste realidad renovada siempre de mi mal! Y sin embargo, no me era posible decir a los hombres: "¡Hablad más alto, gritad porque soy sordo!" ¿Cómo me iba a ser posible ir revelando la debilidad de un sentido que debería ser en mí más perfecto que en los demás?, un sentido que en otro tiempo he poseído con la más grande perfección, con una perfección tal que indudablemente pocas personas de mi oficio han tenido nunca. ¡Oh, ésto no puedo hacerlo! Perdonadme pues si me veis vivir separado cuando debería mezclarme en vuestra compañía. Mi desdicha es doblemente dolorosa, puesto que le debo también ser mal conocido. Me está prohibido encontrar un descanso en la sociedad de los hombres, en las conversaciones delicadas, en los mutuos esparcimientos, Sólo, siempre solo. No puedo aventurarme en sociedad si no es impulsado por una necesidad imperiosa; soy presa de una angustia devoradora, de miedo de estar expuesto a que se den cuenta de mi estado.

Esta es la razón por la cual acabo de pasar seis meses en el campo. Mi sabio médico me obliga a cuidar mi oído tanto como sea posible, yendo más allá de mis propias intenciones; y sin embargo; muchas veces, recobrado por mi inclinación hacia la sociedad, me he dejado arrastrar de ella; pero qué humillaciones cuando cerca de mí estaba alguien que escuchaba a lo lejos el sonido de una flauta y que yo no oía nada, o que escuchaba el canto de un pastor sin que yo pudiera oír nada.

La experiencia de estas cosas me puso pronto al borde de la desesperación, y poco faltó para que yo mismo hubiese puesto fin a mi vida. Sólo el arte me ha detenido. ¡Ah! Me parecía imposible abandonar este mundo antes de haber realizado todo lo que me siento obligado a realizar, y así prolongaba esta miserable vida, verdaderamente miserable, un cuerpo tan irritable que el menor cambio me puede arrojar del estado mejor en el peor. ¡Paciencia! Se dice siempre; y debo tomarla a ella ahora por guía; la he tomado. Durable debe ser, lo espero, mi resolución de resistir hasta que plazca a las Parcas inexorables cortar el hilo de mi vida. Acaso será esto lo mejor, acaso no, pero yo estoy presto siempre. No es muy fácil ser filósofo por obligación a los veintiocho años, no es fácil; y es más duro aún para un artista que para cualquier otro.

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¡Oh Dios, tú miras desde lo alto en el fondo de mi corazón, y lo conoces, sabes que en él moran el amor a los demás y el deseo de hacerles el bien! Vosotros, hombres, si leéis un día esto, pensad que habéis sido injustos conmigo, y que el desventurado se consuela al encontrar a otro

desventurado como él que a pesar de todos los obstáculos de la naturaleza, hizo cuanto estaba a su alcance para ser admitido en el rango de los artistas y de los hombres de elección.

Vosotros, hermanos míos, Karl y Johann, inmediatamente que yo haya muerto, si el profesor Schmidt vive aún, rogadle en mi nombre que describa mi enfermedad y a la historia de ella unid esta carta, a fin de que después de mi muerte, al menos en la medida que ésto sea posible, la sociedad se reconcilie conmigo. Al mismo tiempo, a vosotros dos nombro herederos de mi pequeña fortuna, si se la puede llamar así, que la debéis partir lealmente, estando de acuerdo y ayudándoos el uno al otro. El mal que me habéis hecho, lo sabéis, os lo he perdonado desde hace mucho tiempo. A ti hermano Karl te doy gracias particularmente por la solicitud de que me has dado testimonio en los últimos tiempos. Hago votos por que tengáis una vida feliz, más exenta de cuidados que la mía. Recomendad a vuestros hijos la virtud, porque sólo ella puede dar la felicidad que no da el dinero. Hablo por experiencia. Ella me ha sostenido a mí mismo en mi miseria, y a ella debo, tanto como a mi arte, no haber puesto fin a mi vida por el suicidio ¡Adiós y amaos! Doy gracias a todos mis amigos, y en particular al príncipe Lichnowski y al profesor Schmidt. Deseo que los instrumentos del príncipe L. puedan ser conservados en la casa de alguno de vosotros, pero que esto no provoque entre vosotros ninguna discusión. Si no pueden seros útiles para algo mejor, vendedlos inmediatamente. ¡Cuán feliz seré si todavía puedo serviros desde la tumba! Si fuera así, con qué alegría volaría hacia la muerte. Pero si ésta llega antes de que haya tenido la ocasión de desarrollar todas mis facultades artísticas, a pesar de mi duro destino, llegará demasiado temprano para mí y desearía aplazarla. Mas aún así, estoy contento. ¿No va a librarme de un estado de sufrimiento sin término? Venga cuando viniere, yo voy valerosamente hacia ella. Adiós y no me olvidéis enteramente en la muerte; merezco que penséis en mí, porque a menudo he pensado en vosotros durante mi vida para haceros felices. ¡Sedlo!

Ludwing van Beethoven

'Ludwig van Beethoven'

Heiligenstadt, 6 de octubre de 1802.

Beethoven dirigiendo una obra

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2-.Carta a su amada inmortal:

Mi ángel, mi todo, mi yo... ¿Por qué esa profunda pesadumbre cuando es la necesidad quien habla? ¿Puede consistir nuestro amor en otra cosa que en sacrificios, en exigencias de todo y nada? ¿Puedes cambiar el hecho de que tú no seas enteramente mía y yo enteramente tuyo? ¡Ay Dios! Contempla la hermosa naturaleza y tranquiliza tu ánimo en presencia de lo inevitable. El amor exige todo y con pleno derecho: a mí para contigo y a ti para conmigo. Sólo que olvidas tan fácilmente que yo tengo que vivir para mí y para ti. Si estuviéramos completamente unidos ni tú ni yo hubiéramos sentido lo doloroso. Mi viaje fue horrible...

"Alégrate, sé mi más fiel y único tesoro, mi todo como yo para ti. Lo demás que tenga que ocurrir y deba ocurrir con nosotros, los dioses habrán de enviarlo...

"Tarde del lunes... Tú sufres. ¡Ay! donde yo estoy, también allí estás tú conmigo. Conmigo y contigo haré yo que pueda vivir a tu lado. ¡¡¡Qué vida!!! ¡¡¡Así!!! Sin ti... perseguido por la bondad de algunas personas, que no quiero recibir porque no la merezco. Me duele la humildad del hombre hacia el hombre. Y cuando me considero en conexión con el Universo, ¿qué soy yo y qué es aquél a quien llaman el más grande? Y sin embargo... ahí aparece de nuevo lo divino del hombre. Lloro al pensar que problablemente no recibirás mi primera noticia antes del sábado. Tanto como tú me amas ¡mucho más te amo yo a ti!... ¡Buenas noches! En mi calidad de bañista, debo irme a dormir. ¡Ay, Dios! ¡Tan cerca! ¡Tan lejos! ¿No es nuestro amor una verdadera morada del cielo? ¡Y tan firme como las murallas del cielo!

"Buenos días, siete de julio. Todavía en la cama se agolpan mis pensamientos acerca de ti, mi amada inmortal; tan pronto jubilosos como tristes, esperando a ver si el destino quiere oírnos. vivir sólo me es posible, o enteramente contigo, o por completo sin ti. Sí, he resuelto vagar a lo lejos hasta que pueda volar a tus brazos y sentirme en un hogar que sea nuestro, pudiendo enviar mi alma al reino de los espíritus envuelta en ti. Sí, es necesario. Tú estarás de acuerdo conmigo, tanto más conociendo mi fidelidad hacia ti, y que nunca ninguna otra poseerá mi corazón; nunca, nunca...

"¡Oh, Dios mío! ¿Por qué habrá que estar separados, cuando se ama así? Mi vida, lo mismo aquí que en Viena, está llena de cuitas. Tu amor me ha hecho al mismo tiempo el ser más feliz y el más desgraciado. A mis años, necesitaría ya alguna uniformidad, alguna normalidad en mi vida. ¿Puede haberla con nuestras relaciones?... ángel, acabo de saber que el correo sale todos los días. Y eso me hace pensar que recibirás la carta en seguida.

"Está tranquila. Tan sólo contemplando con tranquilidad nuestra vida alcanzaremos nuestra meta de vivir juntos. Está tranquila, quiéreme. Hoy y ayer ¡cuánto anhelo y cuántas lágrimas pensando en ti... en ti... en ti, mi vida... mi todo! Adiós... ¡quiéreme siempre! No desconfíes jamás del fiel corazón de tu enamorado Ludwig. Eternamente tuyo, eternamente mía, eternamente nuestros."

*Se piensa que la carta estaba dirigida a una joven llamada Giulietta cuando ésta tenía 17 años. No es en modo alguno una ferviente carta de amor.

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3-.SU MAESTRÍA CON EL PIANO:


Beethoven, en el transcurso de sus deberes en la capilla del Elector, tuvo que acompañar al piano algunos fragmentos de "Las lamentaciones de Jeremías" sobre una nota declamada, para la Semana Santa de 1785. Pidió permiso al cantante para sustraerle de aquella nota, y éste le dio inmediatamente licencia. Aquel jovenzuelo tocaba con un dedo la nota pedal de referencia y con la otra mano improvisaba arriesgadas formas de acompañamiento; el cantante no supo encontrar la nota de la cadencia. Los músicos quedaron admirados de las brillantes facultades de Beethoven, pero el cantante se enfureció, se quejó al Elector y entonces, el joven Ludwig fue amonestado por su osadía...

'Ludwig van Beethoven'

*El piano favorito de Beethoven por su riqueza de tonos fue el broadwood

'Ludwig van Beethoven'
4-.Partitura:

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5-.LA MÚSICA DE BEETHOVEN:

Sus trabajos se agrupan en tres grandes períodos: "Tempranos, Medios y Posteriores".

Los trabajos tempranos: se remontan aproximadamente hasta 1802, mostrando un progresivo control del estilo clásico superior de Haydn y Mozart. Los estudios formales de Beethoven en contrapunto(con Haydn y Johann Albrectsberger), comenzando en 1792, y su estudio privado de la mejor música del tiempo, particularmente las sinfonías de Haydn, mejoró su trato de ambas formas y textura.

Durante este periodo él escribió primeramente para piano y para conjuntos de cámara dominador por el piano. Llegó a los géneros menos familiarizados de cuarteto, sinfonía, oratorio, y ópera con gran sutileza previniendo una comparación con Haydn y Mozart en éstas áreas. Sus primeros cuartetos de seis cuerdas, op.18, data del 1798-1800, la Primera sinfonía de 1800 y 1801 y un oratorio, Cristo en el Monte de los Olivos, en1802-1803.

Los trabajos medios: Un crecimiento general en las proporciones de poder retórico en los trabajos de Beethoven en el período de 1798-1802 culmina con las altamente dramáticas composiciones que marcan el comienzo de este período en 1803. Los primeros de estos -la Tercera sinfonía (Eroica, 1803), la ópera Fidelio (1803-05), y el Waldstein (1804) y las sonatas Appassionata (1804)- tienen un toque heroico que parece responder a las emociones provocadas por la sordera de Beethoven. En los trabajos compuestos de aproximadamente 1806 hasta 1812, este carácter heroico se alterna con una serenidad Olímpica. Las características de las sinfonías y trabajos de cámara de este período son las sinfonías Cuarta (1806), Quinta (1805-07), y Sexta (1807-08); los conciertos para piano número Cuarto (1805-06) y el Quinto (Emperador, 1809); los Conciertos para Violín (1806); los Rasumovs; la Obertura Coroliana (1807); y la música incidental para el drama de Goethe llamado Egmont (1810).

Los trabajos posteriores: Se pierde el atractivo del período medio para Beethoven después de 1812, el año de las sinfonías Séptima y Octava. Los años 1813 y 1814 no son ricos en nuevos trabajos imprevistos, y al comienzo de 1815 su música se volvió generalmente menos dramática e introspectiva. El primer grupo de trabajos en este nuevo estilo incluye el ciclo de canciones "An die ferne Geliebte, op. 98" (A la Amada Distante); la sonata para piano, op. 101 (1816); y las dos sonatas para violonchelo y piano, op. 102 (1815). En estos trabajos (1820-22), y los cuartetos de cuerdas, op. 127,130,131,132, y 135 (1824-26), Beethoven se apegó menos en el árbol clásico -o formato de cuatro movimientos-, dominado por un dramático primer movimiento en la forma sonata, y más en la yuxtaposición de movimientos (de dos a siete) de un ampliamente diferente estilo y carácter. En particular, él favoreció los procedimientos de variación y fuga en los cuales las implicaciones ocultas de estos temas emergen gradualmente. Ocasionalmente revertían los elementos de un estilo heroico del período medio, como, por ejemplo, en la Sonata Hammerklavier, op. 106 (1817-18); la Missa Solemnis (1812-23); y la Novena Sinfonía (Coral) (completada en 1823).

Como Beethoven creció mas apartado, de ambos, alrededores físicos y tendencias estilísticas populares del día, su música tendió incrementadamente a extremos expresivos. Paisajes de contemplación sublime unida con simples melodías folclóricas, recitativos apasionados, y arcaísmos abstractos en una síntesis totalmente personal.

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6-.Sinfonía nº 9:

'Ludwig van Beethoven'

Escritos originales de Beethoven del Coro del Himno a la Alegría

TOTALMENTE TRADUCIDA AL ESPAÑOL

BARÍTONO

¡Oh, amigos, no con esos acentos!
¡Entonemos cantos placenteros
y plenos de alegría!

ODA A LA ALEGRÍA - FEDERICO SCHILLER

BARÍTONO, CUARTETO, Y CORO

¡Alegría, hermosa chispa de los dioses
hija del Elíseo!
¡Ebrios de ardor penetramos,
diosa celeste, en tu santuario!
Tu hechizo vuelve a unir
lo que el mundo había separado,
todos los hombres se vuelven hermanos
allí donde se posa tu ala suave.

Quien haya alcanzado la fortuna
de poseer la amistad de un amigo, quien
haya conquistado a una mujer deleitable
una su júbilo al nuestro.


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í, quien pueda llamar suya aunque
sólo sea a un alma sobre la faz de la Tierra.
Y quien no pueda hacerlo,
que se aleje llorando de esta hermandad.

Todos los seres beben la alegría
en el seno de la naturaleza,
todos, los buenos y los malos,
siguen su camino de rosas.
Nos dio ósculos y pámpanos
y un fiel amigo hasta la muerte.
Al gusano se le concedió placer
y al querubín estar ante Dios.

SOLISTA TENOR Y CORO

Gozosos, como los astros que recorren
los grandiosos espacios celestes,
transitad, hermanos,
por vuestro camino, alegremente,
como el héroe hacia la victoria.

CORO

¡Alegría, hermosa chispa de los dioses
hija del Elíseo!
¡Ebrios de ardor penetramos,
diosa celeste, en tu santuario!
Tu hechizo vuelve a unir
lo que el mundo había separado,
todos los hombres se vuelven hermanos
allí donde se posa tu ala suave.

¡Abrazaos, criaturas innumerables!
¡Que ese beso alcance al mundo entero!
¡Hermanos!, sobre la bóveda estrellada
tiene que vivir un Padre amoroso.

¿No vislumbras, oh mundo, a tu Creador?
Búscalo sobre la bóveda estrellada.
Allí, sobre las estrellas, debe vivir.

¡Alegría, hermosa chispa de los dioses,
hija del Elíseo!

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¡Ebrios de ardor penetramos,
diosa celeste, en tu santuario!


¡Abrazaos, criaturas innumerables!
¡Que ese beso alcance al mundo entero!
¿Os postráis, criaturas innumerables?
¿No vislumbras, oh mundo, a tu Creador?
¡Búscalo sobre la bóveda estrellada!
Hermanos, sobre la bóveda estrellada
tiene que vivir un Padre amoroso.
¡Alegría, hija del Elíseo!
Tu hechizo vuelve a unir
lo que el mundo había separado
todos los hombres se vuelven hermanos
allí donde se posa tu ala suave.

¡Abrazaos, criaturas innumerables!
¡Que ese beso alcance al mundo entero!
¡Hermanos!, sobre la bóveda estrellada
tiene que vivir un Padre amoroso.

¡Alegría, hermosa chispa de los dioses,
hija del Elíseo!
¡Alegría, hermosa chispa de los dioses!

7-.Fragmento de la carta a Wegeler:

"Mi querido amigo: ¡Bajo qué aspecto abominable me has colocado frente a mí mismo! ¡Oh! Reconozco no merecer ni tu amistad ni a ti, tan noble, tan generosamente confiado. He aquí que no puedo compararme contigo. He caído muy bajo, muy por debajo de ti. He causado sufrimientos durante ocho largas semanas al más noble de los amigos. Tú crees que mis sentimientos son menos favorables respecto a ti, ¡el cielo sea alabado! ¡No hay nada de eso! No ha sido un furor que yo haya querido disimular lo que me ha determinado a obrar así contigo, sino mi imperdonable ligereza, que me ha impedido ver la situación como era necesario verla. ¡Dios mío, qué vergüenza ante ti y ante mí mismo!... Ni siquiera me atrevo a pedirte que me devuelvas tu amistad… Mi muy querido amigo, ¿quieres intentar otra vez caer en cuerpo y alma en los brazos de tu Beethoven? Confía en las buenas cualidades que en otro tiempo has encontrado en él. Yo te garantizo que el nuevo templo de la santa amistad que tu construirás será duradero, permanecerá en pie eternamente y ningún azar, ninguna tempestad podrá hacerle temblar en sus cimientos. ¡Duradera-eterna, nuestra amistad!".

Fragmento de la carta a Wegeler 21 de junio de 1801

8-. PRINCIPALES OBRAS:

*2 misas:
-Misa en Do mayor.
-Misa Solemnis en Re mayor.

*1 oratorio:
-Cristo en el monte de los olivos.

*1 ópera:

-Fidelio.

*Música para ballet:

-Las criaturas de Prometeo Ritterschballet.


*Música de escena y Oberturas:
-Egmon.
-Coroliano.
-Las ruinas de Atenas.
-La consagración del hogar.
-El rey Esteban.
-Para un aniversario.
-Mar calma feliz viaje.

*9 Sinfonías:
-3ª: Heroica.
-6ª: Pastoral.
-9ª: Coral.


*5 conciertos para piano y orquesta:

- 5º Emperador



*Obras para orquesta:
-Contradanzas.
-Dos danzas alemanas.
-Dos romanzas para violín y orquesta.
-Doce escocesas.

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*32 sonatas para piano:
-8ª: Patética
-13ª: Quasi una fantasía
-14ª: Claro de luna
-21ª: Appasionata
-26ª: Los adioses
-29ª: Hammerklavier

*Varias series para piano:
-Bagatelas (Para Elisa)
-Danzas

*10 sonatas para violín y piano.

*5 sonatas para violonchelo y piano:
-La Primavera
-Kreutzer

*Otros tríos con piano:


-Archiduque
-Cinco tríos de cuerda
-Dieciséis cuartetos de cuerda
-Tres cuartetos con piano
-Dos quintetos
-Septimino en Mi bemol mayor

*90 obras para una sola voz.

*Arreglos de cincuenta y siete cantos populares: (irlandeses, treinta y siete escoceses, veintiséis galeses y otros)

*5 conciertos para piano:
-Antes de 1795: nº 2 en Si bemol (op.19), que debería haberse denominado nº1
-1795: Nº 1 en Do (op. 15)
-1800: Nº 3 en Do menor (op. 37)
-1809: Nº 4 en Sol (op. 58)
-1809: Nº 5 en Mi bemol (op. 37, llamado "El Emperador")

*17 cuartetos para cuerda:
1798-1800: Números 1 al 6, en Fa, Sol, Re, Do menor, La, Si bemol (op. 18)
-Antes de 1807: Nºs 1 al 3, en Fa, Mi menor y Do (op. 59)
-1809: En Mi bemol (op. 74)
-1810: En Fa menor (op. 95)
-1824: En Mi bemol (op. 130)
-1826: La "Gran fuga"
-1826: En Do sostenido menor (op. 131)


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*7 cantatas profanas.


*65 lieder:
-"Adelaida"
-"Canto elegíaco"
-"In questa tomba oscura"
-Ciclo "A la amada lejana"

*La Batalla de Victoria o la Victoria de Wellington

*Concierto para violín y orquesta


*Triple concierto para violín, violonchelo y piano

*Un concierto para violín (arreglado para piano por el propio Beethoven)

*Concierto para piano, violín y violonchelo:

-1804: Triple concierto en Do (op. 36)

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'Ludwig van Beethoven'

c)

Bibliografía

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1-.Bibliografía:

Libros:

Musicalia (TOMO I)

Salvat S.A de Editores

Barcelona, 1986

Larrouse Universal 2000*

Web:

www.usuarios.lycos.es*

www.ilustrados.com*

www.elrincondelvago.com*

www.lahora.com*

www.lvbeethoven.com*

www.geocities.com*

Programas informáticos:

Encarta 1998

Encarta 2000

Encarta 2001

Encarta 2004*

* Las zonas o libros de consulta que utilicé yo personalmente, son las indicadas con asterisco. El resto, son aquellas que no consulté yo pero fueron utilizadas para elaborar información que encontré distribuida por muchos lugares, sobre todo de Internet ya que aparecía frecuentemente al final de los escritos.

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