Luces de bohemia; Ramón María del Valle-Inclán

Literatura española contemporánea siglo XX. Modernismo literario. Contexto histórico. Esperpento. Realidad social española

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MODERNISMO Y GENERACIÓN DEL 98 EN LUCES DE BOHEMIA

La obra Luces de Bohemia está inspirada en el autor modernista Alejandro Sawa, conocido de El mismo Valle-Inclán y Rubén Darío (otro autor modernista que aparece además como uno de los personajes del libro). En esta obra Valle-Inclán emplea algunas características propias del modernismo, tales como el Cosmopolitismo (influencia de otros países) con el personaje Don Gay, tiene una abundancia de recursos retóricos, utiliza cultismos y también la literalización (citas, recuerdos, alusiones simuladas y nombres concretos que el autor utiliza para referirse a otras obras de otros autores). Pero todas estas características que ahora tiene en común con el modernismo no son comparables a la influencia que tuvo sobre Valle-Inclán en la etapa anterior, sobretodo en sus Sonatas. Pero con el paso del tiempo su visión del mundo empezó ha hacerse más sombría, más amarga y desencantada. Así se refleja en Luces de Bohemia, unos de los esperpentos de este autor. Este estilo conlleva una voz traída del habla popular, que designa lo feo, lo ridículo, lo llamativo por escaparse de la norma hacia lo grotesco o monstruoso, que deforma la realidad, utiliza tanto cultismos como argot, emplea estructuras sintácticas con una superposición de campos semánticos opuestos y disonantes. Es una deformación de la realidad contemporánea, presentada de forma humorística y cruel, que contiene una crítica dura contra la organización de la sociedad española. En cuanto a la temática modernista, comparte la temática interior: intimidad del poeta, ya sea vitalista o melancólica. ( tiene una desazón romántica: sus afinidades con el romanticismo son evidentes: análogo malestar, semejante rechazo de una sociedad vulgar, parecida sensación... )

En cuanto a la Generación del 98 reflejada en esta obra observamos características comunes como el predominio de la prosa, su estilo sobrio y austero y, en cuanto a las preocupaciones de estos autores en su literatura, los problemas existenciales: El sentido de la vida y las preocupaciones éticas, morales o religiosas. Además, Ramón María de Valle-Inclán cumple todos los requisitos necesarios para poder pertenecer a este grupo: nacer en años poco distantes (1864-1875), haberse tenido una formación intelectual semejante mediante el autodidactismo, tener buenas relaciones personales (amistad, tertulias, revistas, "Grupo de los Tres"...), participar en actos colectivos propios (homenajes a autores admirados...), presencia de un guía (como Nietzsche, Schopenhauer, Unamuno...), utilizar un lenguaje generacional (la ruptura con el lenguaje precedente) y por último un anquilosamiento de la generación anterior. Todos tenían un espíritu reformista y inconformista con la política del momento, y por ello tenían ideas anarquistas, marxistas, revolucionarias... Los temas que trataban eran el idealismo, el entronque con las corrientes irracionalistas europeas: Nietzsche, Schopenhauer y neorromanticismo, las preocupaciones existenciales y religiosas: interrogantes sobre el sentido de la vida, el destino del hombre è precursores del existencialismo..., y el tema de España: subjetivismo - anhelos y angustias íntimas: exaltación redentora, visión impresionista o escepticismo y en el plano de los valores, ideas y creencias. Todos estos temas podrían relacionarse también con el esperpento de Valle-Inclán.

LUCES DE BOHEMIA EN EL CONTEXTO HISTÓRICO Y LITERARIO DE SU ÉPOCA

En el contexto de Luces de Bohemia nos encontramos un continuo de regímenes políticos: la monarquía de Alfonso XIII, la dictadura de Primo de Rivera, la II República y la Guerra Civil. Unos cambios políticos que no consiguieron sacar a España del atraso. Se suma también el "desastre del 98" (perdida de las últimas colonias).

La situación social tampoco era muy favorable, hubo desórdenes tanto en la ciudad como en el campo. El proletariado urbano tenía unas condiciones laborales durísimas, las centrales sindicales UGT y CNT fueron a la huelga en numerosas ocasiones. También, lo que acabó por coronar todo ello fueron los acontecimientos de la Semana Trágica de Barcelona. El campo estaba muy descontento, ya que estaba generalizado por la durísimas jornadas laborales, rondando la miseria , ya que sus dueños no estaban interesados en mejorar las condiciones de sus arrendatarios ni en invertir en maquinaria.

La economía fue una parte crítica de la sociedad de la época, no se supo sacar rendimiento a la etapa de desarrollo surgido durante la I Guerra Mundial en la que España no participó. Descendió toda la producción y aumentó considerablemente el desempleo.

Valle-Inclán vivió en su niñez el ambiente de la tercera guerra carlista. Los relatos idealizados de la misma que le van llegando hacen que se forje una idea romántica del conflicto. Se declaró defensor y devoto de la tradición y el catolicismo.

Posiblemente su verdadera intención al simpatizar con el carlismo fuese mostrar su aversión y repulsa por la España de la Restauración. Ésta es una repulsa que comparte con el resto de los intelectuales de su época que se inclinan, en general, por soluciones regeneracionistas y no de añoranza del carlismo.

Al estallar la guerra de 1914 Valle se manifiesta partidario de los aliados en contra de la postura de la mayor parte de los carlistas que simpatizan con Alemania.

Al implantarse la Dictadura de Primo de Rivera fue, junto con Unamuno, uno de los escritores que más se significó en la oposición a este régimen. Su postura le supuso arrestos, multas e incluso prisión de dos semanas en la cárcel Modelo. Por todo ello, su teatro y particularmente los esperpentos fueron censurados y no se pudieron representar. El directorio militar veía y con razón, que los protagonistas de los tres esperpentos de Martes de Carnaval eran los militares españoles a los que el autor presentaba de forma grotesca lo que supuso que al publicarse "La hija del capitán" en 1927 la obra fuese secuestrada por orden de la Dirección General de Seguridad.

En esta situación Valle-Inclán recibió jubilosamente la caída de la monarquía e incluso manifestó la necesidad de castigo para Alfonso XIII. Con la llegada de la República se presentó a las elecciones como candidato lerrouxista por La Coruña pero fue derrotado de nuevo.

En el contexto literario encontramos diferentes influencias, como el: Modernismo, Novecentismo y Generación del 98, 27 y del 14.

El Novecentismo es la denominación de un movimiento estético, inicialmente artístico y literario, pero extendido a otros ámbitos de la cultura, que se asocia genéricamente a las vanguardias artísticas y literarias de comienzos del sibglo XX. Agrupa a un conjunto de autores situados entre la Generación del 98 y la Generación del 27 (también se identifica con la denominada Generación del 14), El uso de ambas etiquetas (novecentismo y generación de 1914) no es totalmente intercambiable, puesto que el término novecentismo fue acuñado en catalán por Eugenio d'Ors (noucentisme) con un propósito más restringido al ámbito cultural catalán. Lo desarrolló en un conjunto de artículos publicados desde 1906, donde proponía la idea de un arte social y cívico, superador del modernismo y simbolismo, que consideraba caducos y decadentes. Sus características son:

  • El arte ha de ser imaginativo y debe romper con las visiones pegadas a la realidad (El género más abundante y cultivado es el ensayo, que se extiende a los otros géneros).

  • Pulcritud, distanciamiento, equilibrio, «deshumanización»

  • Intelectualismo ante el hecho artístico.

  • Búsqueda del «arte puro», del arte por el atre, de la poesrá pura y de la autonomía de la obra artística.

  • Renovación del lenguaje.

  • Huida de lo vulgar, de lo fácil y de lo monótono.

  • Dominio del orden, la perfección y la belleza.

  • Rechazo del sentimentalismo y el romanticismo

  • La ruptura con la generación anterior propia de toda generación nueva.

  • Frente al ruralismo de la generación de 1898 (que buscaba en el paisaje y el paisanaje, especialmente el de Castilla, la esencia de lo español), la atención se vuelve hacia la ciudad y los valores urbanos (civiles y civilizadores).

  • Elitismo y concepto de vanguardia estética, intelectual y social.

El término Modernismo, en la literatura en lengua española, denomina a un movimiento literario que se desarrolló entre los años 1880-1910, fundamentalmente en el ámbito de la poesía, que se caracterizó por una ambigua rebeldía creativa, un refinamiento narcisista y aristocrático, el culturalismo cosmopolita y una profunda renovación estética del lenguaje y la métrica. Hay dos posturas fundamentales:

  • La más restrictiva lo considera un movimiento literario bien definido que se desarrolló entre 1887 y 1910.

  • La más amplia considera que el modernismo no es sólo un movimiento literario sino toda una época y la actitud que le sirvió de base.

Las principales características del modernismo son

  • El rechazo de la realidad cotidiana, ante la cual el escritor puede huir en el tiempo (evocando épocas pasadas y mejores) o en el espacio (muchos de los poemas se desarrollan en lugares exóticos y lejanos).

  • La búsqueda de la belleza a través de imágenes muy plásticas.

  • El uso de la mitología y el sensualismo.

  • Una renovación léxica con el uso de helenismos, cultismos y galicismos.

  • El deseo innovador que aspiraba a la perfección que apreciaban en la literatura europea.

LUCES DE BOHEMIA Y LA REALIDAD POLÍTICA Y SOCIAL

Desde 1875, la vida política de España se regía por el sistema conocido como Restauración Borbónica, caracterizado por la alternancia política de dos grandes partidos (liberal y conservador), oligarquía, fraude electoral y caciquismo. Uno de los problemas graves de la Restauración fue la crisis política, tras la muerte de los representantes políticos Cánovas del Castillo y Sagasta. Además Alfonso XIII, intervino excesivamente en temas políticos habiendo aún mayor la inestabilidad política en España.

El gran desarrollo económico de las regiones periféricas (País Vasco y Cataluña) contribuyó al aumento de los nacionalismos en estas zonas, que se vieron beneficiadas por la reinversión en España de los capitales repartidos después del desastre del 98 y de la neutralidad durante la 1º Guerra Mundial. Este aumento de nacionalismo produjo también un aumento en los conflictos sociales.

Luces de Bohemia es una obra con una sátira nacional de la política, la sociedad, la religión...; en definitiva, es una denuncia de la situación española. Con esa obra Valle-Inclán no dirige su crítica social contra individuos, clases o colectivos concretos, sino que es una queja total contra toda la vida nacional, desde la monarquía hasta el mundo de la delincuencia, dejando ver la falta de honor, la corrupción administrativa, la inmortalidad, la falsa religiosidad y superstición, la represión política sobre los más humildes... La conclusión de su protagonista principal, Max Estrella es: “España es una deformación grotesca de la civilización europea” (Escena XII) y también: “España, en su concepción religiosa, es una tribu del Centro de África” (Escena II).

La crítica a los dirigentes políticos es un tema reiterado durante toda la obra, No hay ninguna ideología que participe del sistema burgués que consiga librarse de los comentarios despectivos de los personajes de Valle-Inclán. Así van desde el conservacionismo (Escena IV: ¡Muera Maura!) hasta las tendencias republicanas (Escena III: “¡Castelar era un idiota!”). También critica a la monarquía con su personaje Dorio de Gadex: “¡No, esñor1 El primer humorista es Don Alfonso XII” (Escena VII).

También hace alguna alusión al problema de los nacionalismos, no al problema en sí, pero si a una de sus causas, como en la escena VII, con un diálogo entre Dorio de Gadex y Don Filiberto: Don Filiberto: “Para ustedes en nuestra tierra no hay nada grande, nada digno de admiración. ¡Les compadezco! ¡Son ustedes bien desgraciados! ¡Ustedes no sienten la Partia!” Dorio de Gadex: “Es un lujo que no podemos permitirnos. Espere usted a que tengamos automóvil, Don Filiberto”.

En la obra tiene bastante protagonismo la conflictividad social, los grandes problemas del proletariado y su lucha contra la burguesía. La burguesía se presenta como un grupo que solo busca cuidar sus propios intereses y que es ajena a los problemas de los proletarios. Un claro ejemplo es la escna XI: El Empeñista: “Las turbas anárquicas me han destrozado el escaparate”. La Portera: “Cómo no anduvo usted más vivo en echar los cierres?” El Empeñista: “Me tomó el tumulto fuera de casa. Supongo que se acordará el pago de daños a la propiedad privada”. El Tabernera: “El pueblo que roba en los establecimientos públicos donde se le abastece, es un pueblo sin ideales patrios”.

EVOLUCIÓN DE LA OBRA DE VALLE-INCLÁN. JUSTIFICA LA INCLUSIÓN DE LUCES DE BOHEMIA EN LA ETAPA QUE LE CORRESPONDE

Ramón María de Valle-Inclán cultiva los tres grandes géneros tradicionales: narrativa, lírica y teatro, aunque en ocasiones sus géneros se encuentran mezclados.

La obra narrativa desde la colección de cuentos Femeninas (1895) hasta la publicación de Sonata de otoño (1902) - considerada desde el principio una obra maestra - supuso el despegue definitivo del escritor gallego. Este éxito se vio confirmado con las tres Sonatas restantes.

La trilogía sobre la guerra carlista Relatos de la Guerra Carlista(1908-1909) reafirma el reconocimiento de Valle Inclán como gran escritor si bien la transformación de su prosa modernista hacia el esperpento se va operando desde Los cruzados de la causa y el resto de las obras de esta trilogía y el paso al esperpento narrativo será ya total con Tirano Banderas (1926) .

Valle publicó también cuentos y relatos de horror y de misterio que reunió en libros como Jardín umbrío y un ensayo de estética simbolista La lámpara maravillosa (1916).

En general, tanto las Sonatas como los relatos se inscriben plenamente en la estética modernista. Se aprecia un gusto por lo exótico, lo pintoresco y lo raro, lo exquisito, trabajado y suntuario y, especialmente en las Sonatas, es patente el influjo de D'Annunzio y otros escritores modernistas.

El decadentismo modernista alcanza su plenitud en las Sonatas, "memorias amables del marqués de Bradomín" en las que juega un papel trascendental el erotismo decadente. Proliferan los rasgos decadentes y los toques de perversión: asociación deleitable de amor/muerte, satanismo/religión, esteticismo/sensualidad. En general, en su prosa modernista Valle busca el principio parnasiano "del arte por el arte". Hay una búsqueda continua de la musicalidad al estilo de R.Darío y una huída consciente y continua del realismo y el utilitarismo.

La visión que tiene Valle de la España de su tiempo es cada vez más sombría y negativa y el reflejo de esta visión está en su obra pero el cambio que va del ambiente refinado y de lujosa voluptuosidad de las Sonatas a la mascarada grotesca de El ruedo ibérico no se hace a través de una ruptura tajante y brusca entre un estilo y otro sino gradualmente. Incluso en las Sonatas varios críticos han sabido ver el germen del esperpento en ciertas expresiones irónicas, escenas macabras, animalizaciones....

El autor, ante un mundo monstruoso y absurdo, opera de forma selectiva, desintegra los hechos y ofrece al público lo que más le escandaliza y sobrecoge. Hace una crítica demoledora del orden establecido y el esperpento es a la vez tragedia y farsa.

El propio Valle expuso los nuevos conceptos estéticos en tres textos sobradamente conocidos: Max Estrella (escena XII de Luces de Bohemia), Don Estrafalario en el prólogo y epílogo de Los cuernos de Don Friolera...

Respecto a la cronología del esperpento hay que señalar 1920 como un año decisivo. Aparecen cuatro obras del autor: una tragicomedia de aldea Divinas palabras, esperpento rural y que está considerada obra maestra del teatro universal; dos farsas, Farsa de la enamorada del rey y Farsa y licencia de la reina castiza, y un esperpento, Luces de bohemia. En esta obra Valle transforma y deforma a sus criaturas al pasarlas por el tamiz del esperpento y transmite una imagen monstruosa de la realidad española: instituciones, burguesía, pueblo, nada ni nadie que tuviera alguna relevancia social se salva de la crítica. No cae en la sensiblería ni en la moraleja. Es la obra maestra del esperpento y su estética resume la nueva manera de ver el mundo por parte del autor.

A efectos didácticos la obra de Valle-Inclán se puede dividir en tres etapas, en cada una de las cuales cultiva los distintos géneros literarios: novela, teatro y poesía.

  • Etapa Modernista (aprox. 1898-1910). La principal obra en esta etapa son Las Sonatas; en poesía Voces de gesta, y un libro de estética, La lámpara maravillosa.

  • Etapa de transición del idealismo al esperpento pasando por el mito (aprox. 1910- 1920). En esta etapa destaca, en novela, la trilogía La guerra carlista y, en teatro, las Comedias Bárbaras.

  • Etapa Esperpéntica (aprox. 1920-Ga Civil). A esta época corresponden La pipa de Kif (poesía), Tirano Banderas (novela), trilogía El ruedo ibérico (novela), Luces de Bohemia (teatro) y Divinas Palabras (teatro). El esperpento adquiere en Valle una significación precisa - la obra realizada mediante una estilización sistemática, que deforma y rebaja la realidad. Son los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos. Así vemos que la expresión y el estilo es una estética deformada y que el fondo será siempre la vida miserable de España. El origen del esperpento está en la preocupación, en el propósito de expresar lo español.

La evolución de Valle está movida por un afán de sinceridad. Es una búsqueda de la sinceridad más bien impuesta que deseada y acaba siendo la realidad de un hombre acosado por esta realidad. El episodio final de esta lucha lo es el esperpento. Ya no hace una selección entre los múltiples aspectos de la vida, sino que deja fluir esta vida a borbotones, estilizando, destilando así los hechos y los personajes un zumo amargo, decepcionante.

Si nos centramos en su trayectoria como dramaturgo, el teatro de Valle-

lnclán suele dividirse en cinco períodos:

1. Ciclo modernista. A él pertenecen obras como El Marqués de Bradomín (1906) y El yermo de las almas (1908).

2. Ciclo mítico. Partiendo de su Galicia natal, Valle-lnclán crea un mundo mítico e intemporal. La irracionalidad, la violencia, la lujuria, la avaricia y la muerte rigen los destinos de los protagonistas. Pertenecen a este período la trilogía Comedias bárbaras y Divinas palabras (1920).

3. Ciclo de la farsa. Se trata de un grupo de comedias recogidas en un volumen titulado

Tablado de marionetas para educación de príncipes (1909, 1912, 1920). Estas obras

presentan un continuo contraste entre lo sentimental y lo grotesco, y sus personajes,

marionetas de feria, anuncian la llegada del esperpento.

4. Ciclo esperpéntico. Está formado por Luces de bohemia (1920 y 1924) y el volumen

titulado Martes de Carnaval (1930). El esperpento, más que un género literario, es una

nueva forma de ver el mundo, ya que deforma y distorsiona la realidad para presentarnos la imagen real que se oculta tras ella. Para ello utiliza la parodia.

  • Ciclo final. En esta última etapa Valle-Inclán lleva a su extremo las propuestas dramáticas anteriores: presencia de lo irracional e instintivo, personajes deshumanizados, esquematizados y guiñolescos, y la técnica distorsionante del esperpento. Sus obras quedan recogidas en Retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte.

  • CARACTERÍSTICAS DEL ESPERPENTO Y SU REFLEJO EN LUCES DE BOHEMIA

    Lo fundamental del esperpento son: técnicas de deformación y distanciamiento, y un intento de profundizar en la vida miserable de España: crítica

    En cuanto al distanciamiento, el recurso más utilizado por Valle-Inclán es el de adoptar un punto de vista “desde arriba” o “levantado en el aire”. Este consiste en separarse de lo que se va a contar, ponerse por encima de ello, no implicarse ni identificarse el autor con los personajes… Así se transmite una realidad empequeñecida, desidealizada, deformada.

    Como técnicas de deformación o esperpentización tenemos principalmente tres:

    • Animalización: consiste en presentar al personaje con algún rasgo animal.

    • Cosificación: presentándose como objetos a los personajes.

    • Muñequización: identificando a personajes con “peleles”, “fantoches”, con “máscaras”.

    Respecto al lenguaje utilizado en la obra podemos encontrar:

  • Elementos tomados del lenguaje modernista ya banalizado y vacío. Es el que utilizan todos los bohemios de la obra, incluidos Max y Rubén. Quizá el caso más curioso sea el de Rubén que utiliza constantemente un latiguillo: “¡Admirable!”. En todos los modernistas está claro el uso de un lenguaje literario aplicado a la conversación cotidiana, lo que produce un efecto claramente burlesco.

  • Lo más llamativo del lenguaje de los personajes de Luces de bohemia es la presencia del habla achulada madrileña. Prácticamente se puede rastrear en casi todos los personajes pero especialmente lo utilizan todos los personajes del ambiente nocturno madrileño: modernistas, chulos, prostitutas… Los principales rasgos de este tipo de lenguaje son:

    • Léxico: curda, quinces, morapio, chavelar, chola, guindilla, fiambre, pápiro, apoquinar…

    - Apócope de palabra: La Corres, Don Lati, delega, propi…

    - Modismos: dar p'al pelo, jugar de boquilla, coger a uno de pipi, estar marmota, ¡me caso en Sevilla!, ir de ganchete…

    - Cultismos entre palabras coloquiales: no introduzcas la pata…

    - Vulgarismos: sus (os), cuála, dilustrado, seña…

  • Para caracterizar a los personajes pequeño-burgueses y a las autoridades, utiliza Valle un lenguaje bastante retórico cercano al lenguaje oficial. Es un lenguaje despersonalizado, como sin sujeto que emita la comunicación, es el del BOE. Este es el lenguaje que utiliza el capitán Pitito, el empeñista, el guardia, el retirado, el tabernero… muestran su indiferencia mediante un lenguaje falsamente aséptico.

  • Finalmente, hay un par de personajes que hablan un castellano de extranjeros con abundantes incorrecciones: Mme. Collet y Basilio Soulinake.

  • Esto descrito anteriormente sucede en los diálogos. Aparte de ellos, en las acotaciones se muestra un estilo muy cuidado y literario. Quizá esté en ellas lo más llamativo de la elaboración a que somete el lenguaje Valle-Inclán. Si otros autores teatrales apenas las cuidan pues son concisas notas aclarativas sobre personajes, escenarios o acciones, Valle las desarrolla por extenso y literariamente. Muchos de los rasgos lingüísticos que hemos señalado en los diálogos aparecen también en las acotaciones. Pero estas se caracterizan principalmente por su sintaxis nominal, abundantes enumeraciones asindéticas, metáforas, comparaciones, neologismos…

    LOS PERSONAJES MAX ESTRELLA Y DON LATINO DE HISPANISH

    MAX ESTRELLA: resulta un personaje muy rico en matices, y su papel puede analizarse en el libro desde diferentes perspectivas.

  • Está basado en el escritor modernista Alejandro Sawa. Es un bohemio muy conocido en la noche madrileña de principios de siglo, en cuya vida, e incluso obra, se basa el autor para crear su personaje. Sawa llevó una vida bohemia, primero en Madrid, después en París, donde casó con una francesa (allí vuelve a trabajar para Rubén, su amigo, y allí conoció a algunos poetas simbolistas franceses, Verlaine entre ellos); volvió con su mujer a Madrid, donde no tuvo éxito su carrera literaria, y murió ciego, de hambre y frío en 1909. Su obra, póstuma, se tituló Iluminaciones en la sombra (1910). Su ideología fue siempre radical, cercana al anarquismo.

  • También, en diversos momentos de la obra, se caracteriza al personaje como una encarnación de personajes históricos o literarios. En el terreno de lo “mítico”, nos recuerda al poeta ciego Homero, a Dante bajando a los infiernos madrileños… (Aquí podría apreciarse ya la “esperpentización” de héroes a través del antihéroe protagonista).

  • Desde una perspectiva social está representando simbólicamente al intelectual contemporáneo, específicamente bohemio, con todas sus contradicciones; ese intelectual que se acerca al pueblo-proletariado convirtiéndose en altavoz de sus reivindicaciones. Naturalmente, esto mismo es lo que hace Valle-Inclán, con lo que se está presentando a él mismo mediante ese doble literario. Queda claro esto cuando es Max quien explica lo que es el “esperpento”, la creación de Valle-Inclán, como su propio proyecto.

  • Finalmente, el nombre resulta (como en otros personajes), simbólico, trágica e irónicamente simbólico: “Max Estella”. No es “más estrella”, ni siquiera es una estrella. Es un fracasado escritor, un “Mala Estrella”, como se le llama en algún momento. También es Máximo Estrella cuando tiene dinero.

  • DON LATINO: es el acompañante del protagonista, Max Estrella, en sus “aventuras”.

    Es uno de los pocos personajes del libro para el que no se encuentra en la realidad de la bohemia. Podría ser cualquiera de los modernistas con los que convivía Sawa, pero ninguno en concreto tan cercano al protagonista. Sawa solía ir acompañado de un perro, curiosamente, en una ocasión aparece D. Latino llamado “perro” en el libro (o caracterizando como can). En cambio, para Alonso Zamora Vicente, éste personaje fundamental debe entenderse como un desdoblamiento de la personalidad del protagonista. Si Max representa la parte más noble, Don Latino es lo que su vida hubo también de desengaño y de sablazo. El nombre de Don Latino de Hispalis parece venir de ligar el lugar en que nació (Hispalis, es Sevilla) con el de su estancia bohemia en París, el Barrio Latino.

    Por otra parte, lo mismo que en el caso del protagonista, Don Latino reúne también varias personalidades simbólico-míticas: la de Virgilio guiando a Dante-Max por los infiernos madrileños; quizás la de un Sancho Panza aprovechado de aquel idealista poeta, su dueño; la del Lazarillo guiando y engañando a su ciego amo… Es la figura del criado gracioso típica de comedia española del Siglo de Oro.