Los viajes de Gulliver; Jonathan Swift

Literatura universal del siglo XVIII. Narrativa y novela fantástica inglesa de aventuras. Argumento. Personajes. Crítica social

  • Enviado por: Curro
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
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Aunque siempre se ha asociado esta obra a la literatura infantil, los Viajes de Gulliver siempre han escondido un mensaje frívolo y satírico del autor, al cual le sobra imaginación como para recrear las increíbles historias que en este libro se encierran, siendo una narración imaginativa, ingeniosa y sencilla de leer, por lo que, visto bajo la influencia de esta lupa, está totalmente justificada la atracción de los más pequeños por el conjunto de esta.

En el tiempo en el que fue escrita, bajo una apariencia fantástica e inocente, constituyó una denuncia a muchas costumbres de la época, llegando a retratar en muchos de sus pintorescos personajes a contemporáneos suyos, al igual que muchas de las costumbres de los habitantes de Liliput o Brodiñag no podían ser desconocidas por los ciudadanos de la época.

En conjunto, y en cada uno de los viajes (en algunos con mas acentuación), la obra es una sátira, un ataque ácido contra la vanidad y la hipocresía de las cortes, los hombres de estado y los partidos políticos de su tiempo.

Esconde un conjunto de desgarradas reflexiones acerca de la naturaleza humana, una burla a la sociedad inglesa de su tiempo y por extensión al género humano.

El tema común por excelencia son la sociedad y la cultura. En todas sus aventuras, se ve como la cultura es el colofón en unas descripciones de las que pasan desapercibidos los mensajes que ocultan. Una novela política y de denuncia satírica que se alimentó del doble mensaje para cultivar su éxito, creando a la vez un mundo sugerente lleno de aventuras, las cuales nos harían olvidar, momentáneamente, que nosotros también somos “Yahoos”.

La obra consta de cuatro viajes, de los cuales yo solo tenia constancia de los dos primeros (los clásicos de la literatura infantil):

Viaje a Liliput: país habitado por personas diminutas donde Gulliver comienza sus fascinantes aventuras. Goza de los favores de la corte (como casi siempre ocurrirá en sus aventuras), pero aún siendo él más grande y poderoso que ninguno, se sentía marginado.

Sus habitantes lo veían como un mal, que acabaría con sus alimentos y terminaría comiéndoselos a ellos, por lo que Gulliver tuvo que ganárselos trabajando para ellos y para la mejora de su comunidad.

Iba a ser acusado de alta traición, por lo que decidió escapar a la isla “vecina” de Blefuscú, donde encontró una solución para volver a su patria, cosa que le prohibiría una tormenta infernal.

Viaje a Brodiñag: Curiosamente, en este país la persona diminuta es él, pues sus habitantes eran gigantescos. La tormenta que encuentra en su huida de Liliput lo lleva a conocer a sus nuevos amigos.

La persona que lo encuentra (su amo) decide conservarlo como atracción de su hija, la cual se haría muy amiga de Gulliver. Pero como era de esperar, llega a la corte, pues S.M. lo compra para su entretenimiento (tendrá trifurcas con el enano de la reina).

Finalmente abandona el país en su “casa-flotante” y es rescatado por un barco. Desde este momento los empezaran a tomar por loco, pues sus aventuras no eran creíbles por casi nadie. Llegó a su casa y su mujer no le permitió que volviera a navegar.

Viaje a Laputa, a los Balnibarbas, a gGlubbdubdirb, a Luggnagg y al Japón: Después de permanecer en su casa con su familia, decide volver a adentrarse en aventuras, y se hace a la mar tras dejarse convencer por el ánimo de lucro.

Es objeto de mil y una aventuras más.

En Laputa, conoce a una gente muy extraña, la cual se dejaba llevar por la música y las matemáticas y luego estaban todos chiflados gracias a su “academia de locos”. Con curiosos e inútiles inventos.

La isla volante de S.M. es todo un ejemplo de la verosimilitud de sus habitantes. Sus costumbres algo familiares se ven bajo otro punto de vista.

Glubbdubdrib coge de paso a su huida a Japón. Es una isla habitada por magos, de los cuales Gulliver, como buen conocedor, desea aprender.

En su espera decide visitar Luggnagg, que no tenía nada de especial si no fuese por sus habitantes inmortales. En esta se nos da una lección sobre el deseo y la codicia.

Finalmente llega a Japón, desde donde retornará a Inglaterra.

Viaje al país de los “Houyhnhnms”: Objeto de la sublevación de la tripulación del barco que él mismo capitaneaba, termina siendo abandonado en una nueva isla, la cual era habitada por caballos con sentido de la razón y por los “Yahoos”, que no eran otra cosa sino salvajes de nuestra propia especie.

En esta isla se sentía muy a gusto, pues fue tratado como en ninguna otra. Tanto fue así que vivió en ella hasta que tuvo que dejarla en contra de su propia voluntad. Gulliver llegó a plantear que la compañía de los animales, en concretos de los caballos, es preferible y más estimulante que la de muchos humanos, por lo que no quería volver a convivir con ellos, por lo que decidió quedarse a vivir en una isla desierta.

Pero sus deseos no le valieron de nada al tomar con marineros portugueses, los cuales hicieron caso omiso de sus peticiones pues pensaban que estaba aturdido por la soledad y la desesperación.

Al final, y prácticamente en contra de su voluntad, llegó a su casa cuando todos le daban por muerto.

Gulliver es una persona fuera de lo normal, y no solo por las aventuras vividas, sino por su fácil adaptación a las costumbres, a los idiomas, a los lugares...

Es una persona culta, conocedora de las artes navales, con la que daría gusto hablar, por lo que no es de extrañar el comportamiento de por ejemplo los reyes ante su visita.

Pero a todo esto se le une la sensación de no saber muy bien lo que uno desea. Tanto es así que igual está defendiendo su patria como que está renegando de su especie.

Son cosas muy curiosas las acontecidas en esa persona.

Curioso por ejemplo que en Liliput, aún siendo gigante se sintiese prisionero y en Brodiñag siendo él el pequeñito no se sintiese igual.

Una reflexión que merece la pena dedicarle tiempo: ¿Cómo puede sentirse un ser humano, con capacidad para razonar, si nota que aunque lo posee no puede escapar de su propia circunstancia?

Pero... ¿cómo aún así podría vivir tantas experiencias tan distintas y de todas aprender algo? ¿Por qué siempre le pasaban a él esas peripecias? ¿Serían ciertas? Quizá no podía distinguir si los recuerdos que acudían a su mente eran hechos vividos o solo imaginados...

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