Los sueños de Lucrecia; Richard Kagan

Estudios Hispánicos. Historia de España siglo XVI. Inquisición

  • Enviado por: Utopia
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas
publicidad
publicidad

1.FICHA BIBLIOGRÁFICA

-AUTOR. Richard L. Kagan

-TITULO: Los sueños de Lucrecia - Política y profecía en la España del siglo XVI

-Lugar y fecha de edición: Madrid, 1991

-Nº de págs: 259

-Estudio preliminar: del autor Richard L. Kagan

2-AUTOR:

Los sueños de Lucrecia; Richard Kagan
Richard L. Kagan (1943- ), es un importante hispanista y además catedrático de historia en la universidad John Hopkins de Meryland (EE. UU). El mismo se presenta así en la página de la universidad a la que pertenece

“Soy profesor de la historia y de lo idiomas romance y Literatures., y he sido un miembro del departamento de la historia de la Universidad John Hopkins desde 1972. Me especializo en la historia de la Europa moderna temprana, con énfasis particular en Habsburgo, España y su imperio de ultramar. También tengo intereses en historia del arte, la historia de la cartografía, y la historia urbana. Mi investigación de la corriente se centra en la escritura de la historia en España moderna temprana y en la América española colonial, así como la imagen de España en los Estados Unidos. Mis publicaciones incluyen a estudiantes y a la sociedad en la España moderna temprana (1974), pleitos y litigantes en el castile, 1500-1700 (1981), sueños de Lucrecia: Política y Profeía la España del siglo XVI (1990), e imágenes urbanas del mundo hispánico, 1493-1793 (2000). Soy también el redactor de ciudades españolas de la Edad dl Oro (1989) y (con Geoffrey Parker) de España, Europa y el Mundo atlántico (1995). Mi España y América: Los orígenes del Hispanismo en los Estados Unidos estarán pronto publicados por la universidad de la prensa de Illinois”.

 3-LA OBRA:

-ESTRUCTURA:

La obra se compone de 6 capítulos, con una introducción y una conclusión. Además cuenta con el calendario de los sueños de Lucrecia, así como una parte dedicada a las abundantes notas y referencias del autor a lo largo del libro. La estructura de la obra no es clara sino que los distintos bloques temáticos aparecen entremezclados a lo largo de los capítulos. En estos se trata acerca de la vida de Lucrecia, de un recorrido de la importancia del pensamiento profético a lo largo de los tiempos, dando un contexto al caso de Lucrecia; el contexto político, así como del papel de la mujer en la sociedad de la época. También aparecen las interpretaciones del autor sobre Lucrecia, sus sueños y los personajes que la rodearon y por último del proceso y resolución del tribunal de la Inquisición.

En el primer capítulo, se hace una descripción exhaustiva de la vida de Lucrecia y de sus conocimientos. En el segundo capítulo, aparece una introducción de la cultura onírica de la época, a la que sigue el comienzo de la historia de Lucrecia como profeta a través de sus sueños. El tercer capítulo trata específicamente de lo referente a los sueños de Lucrecia, su estructura, forma, objetivo, crítica, etc. El cuarto enlaza los sueños de Lucrecia con la política y la mentalidad de la época, haciendo una interpretación según la cual los sueños serían una forma de oposición política encubierta, cuyo objetivo era la lucha a favor de Antonio Pérez y en la cual se vieron envueltos varios profetas, además de Lucrecia, así como gentes de la corte. El quinto trata acerca del papel en la sociedad de la mujer, del paso ante la vicaría de Lucrecia, el culto a esta y los antecedentes al proceso de la Inquisición, del cual se encarga el último capítulo.

-PARTES

Se pueden diferenciar tres partes fundamentales. En primer lugar, el contexto histórico- político, así como el papel de la mujer en la sociedad de la Edad Moderna. En segundo lugar, el pensamiento profético, apocalíptico y la oniromancia de la época y en tercer lugar el caso de Lucrecia, en el que se incluirían la vida de esta, los sueños y el proceso inquisitorial al que se vio sometida ella y sus seguidores, todo esto como una manifestación del contexto histórico y de la mentalidad de la época.

-CONTENIDO

-contexto político y de la mentalidad de la época.

La tradición profética occidental data del Antiguo Testamento. En la Alta Edad Media las profecías sobre el día del Juicio Final se hicieron muy destacadas, especialmente con san Isidoro de Sevilla. Durante la Edad Media, los astrólogos hicieron circular por la corte las llamadas “profecías de cumplimiento”, en las cuales se reforzaba el papel de los reyes como defensores de la Iglesia y su objetivo era llevar a buen recaudo la Reconquista y luchar contra el Islam. En la Edad Moderna, seguían siendo importantes las visiones y profecías.

La oniromancia es una de las disciplinas de las artes adivinatorias, que fueron muy prolíficas durante la Edad Media y también en la Edad Moderna, aunque sus orígenes son muy antiguos y se han dado tanto en occidente como en oriente. La oniromancia se relaciona con el mundo profético y apocalíptico, que constituye otras de las disciplinas destacas en esta época. Además, las manifestaciones oníricas constituían una forma de oposición religiosa, política o social utilizada por las ventajas que permitía la no implicación directa. De esto es ejemplo la historia de los sueños de Lucrecia.

Por otro lado, destaca en el contexto la consideración de la mujer en la sociedad y desde el punto de vista de la Iglesia. La sociedad de la Edad Moderna era una sociedad misógina, que veía a la mujer como un ser que por su mayor debilidad y sensibilidad, era más proclive a las visiones y al mundo de las profecías. Podía ser por su carácter, mejor mediadora de Dios que los hombres, pero también podía tender a la imaginación excesiva y a ser más susceptible a la acción demoníaca. Por eso, aunque si hubo mujeres profetas importantes, tales como Teresa de Jesús que fue canonizada, normalmente las mujeres o bien no eran tomadas en serio o bien las autoridades se guardaban de vigilarlas y procesarlas en cuanto resultaran un problema.

Los historiadores consideran los sueños proféticos y las visiones como un medio para el acceso de las mujeres a la vida política, permitiéndoles también participar en debates teológicos y tener cierta importancia en la vida pública. En este aspecto destacan Juana de Arco o la llamada monja de Lisboa, que la protagonista de este libro parece conocer.

La protagonista se sitúa más entre los conocidos como profetas callejeros, que solían darse en periodos de coyunturas económicas o políticas. Los profetas callejeros son un tipo de profetas laicos, comunes en la Edad Media y en la Edad Moderna. El profeta callejero más destacado fue Savonarola. En España destacan Piedrola y Juan de Dios

Durante la Edad Moderna, tras la Reforma y la Contrarreforma, se persiguió con más viveza a los profetas y visionarios, para reprimir cualquier tipo de sedición religiosa o política. En España, esto vino a ser controlado por la Inquisición, institución que había sido creada para acabar con la existencia de minorías religiosas, especialmente con los judíos. Tras las expulsiones de estos y de otras minorías, como los moriscos, se centraron más en otras formas de herejía o de oposición política o a lo establecido, dentro de la población cristiana. Especialmente se vino a perseguir a los cristianos nuevos, así como a los judío-conversos y moriscos.

La España de Felipe II se caracterizaba por ser la más importante potencia europea del momento, vinculada por lazos dinásticos a la monarquía germánica y que poseía bastos territorios. A pesar de la gran importancia y buen momento que vivía España, la monarquía tenía numerosos problemas internos. Todo esto se vio reforzado tras la derrota de la Armada Invencible, ya que manifestaba la inestabilidad de la monarquía de Felipe II. Esto derivó en el reforzamiento de la persecución de agitadores u opositores políticos. En este contexto se da el caso del secretario real Antonio Pérez, en el cual se vieron envueltos los partidarios de Lucrecia. Este fue acusado de traición como consecuencia de una serie de intrigas en la corte.

-historia de Lucrecia:

Lucrecia de León, fue un ejemplo de profeta en el contexto dicho, que llegó a tener un gran eco en la sociedad de la época, contando con el apoyo de personajes de la corte y de alta alcurnia. Pertenecía a una familia de clase media. Su padre, Alonso Franco, era una agente legal encargado del papeleo burocrático. Su empleo más destacado tuvo relación con los banqueros genoveses, que eran unas de las fuentes que les proporcionaban créditos a la corona. El mayor afán de Lucrecia y su madre era el de encontrarla un esposo pues ya había alcanzado el límite para casarse en una muchacha de la época. Lucrecia era una joven, que en principio no se salía de lo corriente. Acudía con frecuencia a las iglesias y era vista como una mujer honesta y casta, contando con muy buena reputación. Sin embargo, su casa era escenario común de reuniones de todo tipo de gentes para hablar sobre diversos temas, especialmente de política y sobre los sueños de Lucrecia.

La educación de Lucrecia era la típica de una mujer de su época y de su clase, pues se suponía que apenas sabía leer y casi no sabía escribir. Sin embargo, se demostró en el proceso que Lucrecia sabía leer y escribir con soltura y que sus conocimientos eran bastante abundantes. Sin embargo, Lucrecia se presento en el proceso, al que le llevarían sus sueños, como una mujer iletrada e ignorante, que había sido engañada por la gente de su alrededor. Los conocimientos que poseía Lucrecia, tuvieron que deberse a una gran inteligencia que le dotó de una enorme capacidad de memoria, permitiéndole contar con grandes conocimientos sobre todo tipo de temas. Sus nociones acerca de política se vieron influenciados por las aportaciones de su padre, del contacto con diversos personajes de la corte, así como de su propia experiencia en ésta. Sus conocimientos sobre las distintas disciplinas adivinatorias de la época, se les acusa a sus contactos con importantes profetas, como Juan de Dios, Piedrola, sor Maria de la Visitación, etc. Pero sus principales fuentes fueron los encargados de la transcripción de sus sueños: Alonso de Mendoza y fray Lucas de Allende, tanto en el ámbito de la política como en el del pensamiento apocalíptico y escatológico de la época.

La aparente casticidad y buena reputación se vieron manchadas cuando Lucrecia se quedó embarazada de uno de sus seguidores, Vitores, con el cual tuvo una niña no estando casada.

Por último de la vida de Lucrecia cabe destacar la mala relación con su padre, al cual identifica en los sueños con el monarca Felipe II.

-los sueños de Lucrecia:

Sus sueños empezaron siendo Lucrecia una niña y el padre de esta se los prohibió por las posibles repercusiones que podía tener con la Inquisición. Este fue uno de los motivos principales de la enemistad entre padre e hija. La madre de Lucrecia, por el contrario, vio los sueños como algo positivo y siempre la animó en ello porque tenía la esperanza de que esto podía ayudarla a hacerse un hueco en la sociedad y a encontrar un marido. Pronto tuvo contactos con Alonso de Mendoza y con su amigo fray Lucas de Allende, que se convirtieron en sus confesores y transcriptores de sus sueños.

Se obtuvieron más de 400 sueños, algunos autobiográficos y otros de carácter profético acerca del futuro de España. Estos se basan en una crítica a la monarquía de Felipe II respecto a su forma de gobernar, a la situación política y económica de la monarquía española y de la sociedad. Profetizaba la destrucción de España a causa del mal gobierno, que vendría a través de las incursiones de Isabel I de Inglaterra, aliada con los musulmanes que conquistarían y arrasarían España. La esperanza estaría en un Mesías, Miguel, al que identifica con Piedrola, un personaje llamado el soldado-profeta, junto con un grupo de seguidores que se refugiarían en una cueva. Este derrotaría a los ingleses y a los musulmanes y se convertiría en el nuevo rey y ella se casaría con él, convirtiéndose en la nueva reina.

Los sueños eran parecidos; se caracterizaban por la presencia de tres personajes, lo llamados “hombres ordinarios”, que le presentaban a Lucrecia una serie de imágenes alegóricas y que la trasladaban a distintos lugares y países para mostrarse profecías. Estos sueños eran didácticos, pues los tres hombres pretendían enseñar a Lucrecia lo que ellos sabían. Solían interpretar las alegorías que le presentaban. Los sueños tienen continuas referencias al pensamiento profético y apocalíptico de la época, especialmente se los relacionaba con el libro de Esdras.

Lucrecia profetizó la pérdida de al Armada Invencible, una de las pocas profecías que se cumplieron. Esto le sirvió para que aumentara el número de seguidores que apoyaban su empresa.

La crítica de sus sueños era de carácter político acerca de la figura de Felipe II y de los personajes influyentes de la corte, a los que se culpabiliza de la próxima destrucción de España. Felipe II es identificado con el rey Rodrigo, último rey visigodo, el cual ha pasado a la historia por se considerado un traidor pues con él se dio término a la época visigoda en España, permitiendo la ocupación musulmana. Por otra parte Lucrecia le culpa de no ser un buen padre, identificándole con el suyo propio, al no haber sabido encontrar un esposo para su hija, la infanta Isabel. También le hace responsable de la muerte de sus esposas y de su hijo el infante Carlos. También critica la corrupción interna, tanto política, administrativa como fiscal, que derivan en al mala situación caracterizada por un gran pobreza de la población. Otras acusaciones que se le hacen es el no haber cumplido lo establecido en el Concilio de Trento y su egoísmo al haber gastado tanto dinero en la construcción del Escorial.

-proceso inquisitorial:

Según el autor parece ser que los sueños de Lucrecia se inscriben en una forma corriente de oposición política encubierta característica de la época. En torno al caso de Antonio Pérez surgieron una serie de seguidores, que pretendían su liberación. Entre estos estuvo Piedrola, cuyas profecías también sirvieron de crítica a la monarquía. Cuando este fue procesado y expulsado de Toledo, el grupo de seguidores de Antonio Pérez necesitó a una nueva persona que les sirviera como líder de la causa, que fue Lucrecia.

Durante un tiempo el proceso de transcribir los sueños de Lucrecia y su extensión pública, no trajeron ninguna consecuencia, pero con la derrota de la Armada Invencible y a causa de las posibles consecuencias relativas al crecimiento de oposición a la monarquía y de revueltas, se la tomó en cuenta. Fue entonces cuando Lucrecia fue detenida y estuvo un tiempo en la vicaría, en la que se le interrogó. Gracias a la intervención de fray Luis de León, Quiroga, el inquisidor real, no le dio importancia a las acusaciones que contra ella se habían dado y la sentenció a una pena mínima consistente en la reclusión en un convento. Mendoza consiguió trasladarla a la casa de una amiga, que vivía cerca de un convento en Toledo, donde pudieron seguir con las transcripciones.

El paso por la vicaría solo produjo una mayor aceptación de las profecías de Lucrecia y el aumento de sus seguidores. Las acusaciones contra Lucrecia se pusieron otra vez en marcha por la intervención de Chaves, opositor a Quiroga. Este inició una investigación, en la que se requisó una serie de pruebas y rápidamente se inició el proceso inquisitorial, deteniendo a Lucrecia y a las personas de su círculo. El proceso duró unos 5 años y en ese tiempo no se pudo obtener una inculpación verídica por parte de Lucrecia. La defensa parece que fue planeada entre los miembros. Lucrecia siempre se presento como una mujer ignorante que había sido utilizada por fray Lucas de Allende y Alonso de Mendoza. Los otros acusadores menores como Vitores y Casaos manifestaron no haber creído nunca en los sueños de Lucrecia y apenas haber intervenido. Allende acusó a Mendoza de ser el verdadero cerebro de la agrupación y Mendoza se defendió diciendo que era un ultraje su detención e intentando conseguir el apoyo papal para su excarcelación.

Durante el proceso se cambio de jueces y de casi todos los funcionarios por una serie de irregularidades que se dieron. Mientras Lucrecia tuvo una hija. Los nuevos jueces fueron más duros que los anteriores y Lucrecia fue sometida a tortura varias veces, pero no se consiguió a penas nada. Solo se avanzó algo en una ocasión que dijo que los sueños habían sido una mentira creada por Mendoza y Allende o en la que ella no había tenido nada que ver y en otra ocasión admitió haber inventado ella también sueños. Esto contradecía a sus confesiones normales en las cuales había mantenido que los sueños eran reales y no una creación de nadie. Sin embargo, siempre volvía a la postura inicial y nada se pudo conseguir.

Los jueces discutieron sobre el origen de los sueños y sobre si estos eran o no reales. Se llego a la conclusión que habían sido una invención y que por lo tanto no eran ni de origen divino ni tampoco demoníaco. Se decidió que todo había sido una trama de sedición en contra del monarca. Los castigos que se les impusieron a los acusados fueron bastante leves. Lucrecia fue sentenciada a 100 azotes, la expulsión de Madrid y la reclusión de ésta en una casa religiosa. Algunos de los imputados como Sacamanchas o Casaos murieron durante el proceso y no se les pudo castigar. Vitores fue desterrado durante 2 años de Madrid y Toledo. Allende obtuvo como pena un año en una institución religiosa y Mendoza fue castigado a 6 años en un monasterio, donde acabó sus días.

4-COMENTARIO PERSONAL

Esta obra me ha servido para adentrarme en la España de la Edad Moderna, así como para ampliar mis conocimientos sobre ella y al igual que la asignatura en general, me sirven como una introducción al estudio sobre esta época, no solo en el ámbito histórico sino también en el ámbito social, especialmente en cuanto al papel de la mujer en la época, así como para comprender la mentalidad y el pensamiento. Por otro lado, la lectura de este libro me ha aportado un gran interés sobre la Edad Moderna.

LOS SUEÑOS DE LUCRECIA DE RICHARD. L. KAGAN

Los sueños de Lucrecia; Richard Kagan

Vídeos relacionados