Los pazos de Ulloa; Emilia Pardo Bazán

Literatura española contemporánea del siglo XIX. Realismo. Naturalismo. Narrativa. Novela realista y naturalista. Biografía. Argumento. Estructura. Temas. Personajes

  • Enviado por: Empollona Enmascarada
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 5 páginas
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PRIMERO DE BACHILLERATO CURSO 2005-6

Emilia PARDO BAZÁN Los Pazos de Ulloa

Trabajo monográfico

  • Contextualización: Realismo y Naturalismo

  • El Realismo es una corriente literaria de la última mitad de siglo XIX que nació a raíz de la filosofía materialista y utilitarista de la burguesía dominante (ya fuera para apoyarla o criticarla). Vinculado a la ciencia positivista del momento y la fotografía, como movimiento pretende reflejar detallada y documentalmente los ambientes observados por el autor así como su realidad contemporánea (oponiéndose de ésta forma al Romanticismo, movimiento hiperbólico, pasionalmente obnubilado por el exoticismo y la extravagancia en los personajes). Debido a su carácter testimonial, la descripción del Realismo adquiere un papel primordial. Nace así también la novela realista (que continuará el Costumbrismo romántico). Más tarde, la novela realista acabará transformándose en novela psicológica al agotar la descripción externa y comenzar a describir la psique de los personajes (influida por el Espiritualismo de fin de siglo).

    Se considera el Naturalismo como una evolución del Realismo, del que fue prácticamente contemporáneo. Como éste, el Naturalismo se opone al Romanticismo huyendo de la evasión y fijando su punto de observación en la realidad material, pretendiendo explicar los problemas de la sociedad con procedimientos deterministas así como el comportamiento humano, que supone producto de la herencia genética y el entorno social en que se ubica el individuo. Como podemos observar, el Naturalismo contiene un importante componente de crítica social, que, pese no poderse manifestar en un principio debido a su intención intrínseca de reflejar la realidad objetivamente, acaba apareciendo, no explícitamente, sino implícitamente, al mostrar escenas de extrema y repulsiva injusticia social.

    El Realismo y el Naturalismo son sumamente parecidos entre sí (ya que pretenden reflejar la realidad tal y como es); su diferencia radica en que el Realismo se fija más en la burguesía y sus intereses, y es más descriptivo, mientras que el Naturalismo se concentra en las clases más bajas, explicando la raíz de los problemas sociales materialista y mecanicistamente. El Realismo es más positivista, el Naturalismo es ateo y pesimista.

  • Emilia Pardo Bazán: La autora y la obra

  • Emilia Pardo Bazán nació el 16 de septiembre de 1851 en La Coruña, siendo la hija única de don José Pardo Bazán y Mosquera y de doña Amalia de la Rúa Figueroa y Somoza.

    Recibió una educación esmerada y completó sus estudios en Madrid, donde solía pasar los inviernos su familia debido a la militancia de su padre en el Partido Liberal Progresista.

    El 1868 se casa con un estudiante de Derecho, José Quiroga, a los 16 años, y el 1873 emprende un viaje por toda Europa con su marido y familia, que despertará sus inquietudes intelectuales, aprendiendo así los distintos idiomas de los países a los que viajaba (deseaba poder leer los autores de dichos países en su idioma original).

    Al regresar a España, entra en contacto con el Krausismo a través de Francisco Giner de los Ríos, con quien trabaría amistad; dicho movimiento la guiaría a su vez hacia autores como Descartes, Santo Tomás, o los clásicos grecolatinos.

    El 1876 tiene su primer hijo, Jaime, y se da a conocer literariamente al ganar un concurso convocado en Orense para conmemorar el centenario de Feijoo; 5 años después, gracias a su amigo Francisco Giner, publica su primer libro de poemas, que lleva el nombre de su hijo.

    El 1880 escribe su primera novela, Pascual López, y un año después, Un viaje de novios (embarazada de su segunda hija Carmen), prólogo del cual es vital para comprender el significado del Naturalismo en la obra de la autora, así como la serie de artículos La cuestión palpitante, publicada entre 1882 y 1883. Éste último año escribe La tribuna, siguiéndola El cisne de Vilamorta, Los pazos de Ulloa (1886), La Madre Naturaleza (1887), Insolación y Morriña (1889), Una cristiana y La prueba (1890), La piedra angular y Memorias de un solterón (1891) y Doña Milagros (1894).

    En 1891 funda, completamente sola, Nuevo Teatro Crítico, revista que pretende rendir homenaje a Feijoo, y en 1892, la Biblioteca de la Mujer.

    Colaboró en numerosas publicaciones periódicas, como La lectura, en la que empezaría a publicar La quimera en 1903, obra que vería la luz como libro dos años después.

    En 1906 es nombrada Presidenta de la Sección de Literatura del Ateneo de Madrid, año en que estrena, sin éxito, su obras de teatro Verdad y Cuesta abajo, y en 1908 publica La sirena negra. En éste último año, Alfonso XIII le otorga el título de condesa, en reconocimiento de su relevancia literaria.

    En 1910 es consejera de Instrucción Pública. El 1912, socia de la Sociedad Matritense de Amigos del País. El 1914 se le impone la Banda de la Orden de María Luisa y recibe la Cruz Pro Ecclesia et Pontifice del Papa Benedicto XV. El 1916 es nombrada catedrática de Literatura Contemporánea de Lenguas neolatinas en la Universidad Central por el ministro de Instrucción Pública. Tal es su valor social y literario.

    El 12 de mayo de 1921, una complicación de la diabetes que padecía le provoca la muerte, siendo enterrada cripta de la capilla de la Concepción de Madrid.

  • Tema central y temas secundarios

  • Central: el tema central es difícil de definir, por la multiplicidad de asuntos tratados en la novela, aunque podría decirse que trata sobretodo la influencia del ambiente sobre los seres humanos (puede apreciarse en el personaje central de Julián).

    Secundarios: como temas secundarios podríamos apuntar la decadencia aristocrática y el caciquismo, el embrutecimiento rural...

  • Argumento

  • Julián, un joven párroco de carácter apocado y “femenil”, se traslada a la casa señorial de los Pazos de Ulloa para hacer uso de sus funciones eclesiásticas y ayudar a recomponer el archivo de contabilidad de la propiedad. Allí conocerá a Don Pedro, el Marqués de Moscoso, propietario de los Pazos, su criado Primitivo, padre de Sabel, una cocinera con la que el Marqués mantiene una relación ilícita de la que ha nacido Perucho, un niño salvaje que gusta de acompañarse de animales, etc.

    Julián intentará durante toda la novela seguir lo que él considera un deber para con su Dios, poniendo orden y paz cristiana en los Pazos, mas le será imposible, a pesar de sus intentos fervientes de humanizar a Perucho, o lograr desposar al Marqués con Nucha (una prima de Don Pedro que desarrollará una gran afinidad con el párroco, de la que se enamorará).

    Finalmente, tras que el caciquismo y la lucha política del momento pongan fin a la vida de Primitivo, el mayordomo que era en realidad el auténtico amo de los Pazos a la práctica, siniestramente implicado en conflictos económico-políticos, Julián se enclaustrará en una parroquia de montaña lejos de los Pazos.

  • Narrador y punto de vista

  • Encontramos un narrador en tercera persona de punto de vista externo, pero que conoce todos los detalles de la historia, así como de los personajes, incluyendo sus pensamientos y sentimientos, es decir, se ha usado un narrador omnisciente.

  • Personajes más destacados y caracterización. Evolución a lo largo de la novela.

  • Julián: es un joven párroco acabado de salir de la escuela sacerdotal y enviado a los Pazos para colaborar en la administración de la propiedad. Tiene un carácter débil, afeminado (“linfático” incluso), y su adaptación al ambiente rural nunca acaba de ser total. Intimidado por todo cuanto le rodea, ya sea la naturaleza y sus fuerzas representadas en la hacienda, que le resultan extrañas, ya sea los criados y señores de la zona, con los que mantiene un contacto estéril y desconcertante. Durante la novela, verá su temperamento puesto a prueba por éste entorno y las distintas dificultades que le surgirán, que acometerá como pruebas de Dios, al que siempre será fiel. Finalmente, verá anclada su fe en la figura de Nucha y su hija, que se le asemejan a la Virgen y Cristo, aunque se verá separado de ellas.

    Nucha: esposa de Don Pedro, de salud frágil y carácter débil, es la otra antagonista a la ruralidad y brutalidad representada por el resto de personajes de la novela junto con Julián. A pesar de su intento por adaptarse, finalmente se verá repudiada por su familia (sobretodo por su hermana Rita), su marido (a raíz, en especial, del nacimiento de su hija, que el Marqués espraba que fuera barón, pero también por su mala salud) y los propios Pazos, personificados en la familia de Sabel, que la ven como un intruso que pone en peligro sus objetivos. A lo largo de la novela, verá empeorar su salud física (detrimento que también sufre su salud mental, cayendo, en especial tras su parto, en una especie de obsesión paranoica por su hija); tras las elecciones, tomará la decisión de fugarse con su niña y Julián, a quien considera su único amigo y confesor fiel.

    Don Pedro: el Marqués, propietario de los Pazos. Al inicio de la novela, vive en el caos más animal: tan desordenado como su archivo se encuentra su vida, ya que vive en una “huronera” gobernada, no por él, sino por su mayordomo Primitivo y Sabel, con la que tiene un hijo (Perucho) sin ni siquiera estar casados. Tiene un comportamiento brutal: vive para la caza, y cuando se enfurece, maltrata a cuantos le rodeen. Se mantendrá impasible en éste campo durante toda la novela, incluso tras el matrimonio con Nucha, que en un principio parece humanizarle, haciéndole más tierno y tratable.

    Primitivo: mayordomo en los Pazos, domina la propiedad con una jerarquía animal que respeta al Marqués por cortesía formal. Consiente todos los excesos de su hija, Sabel, y extiende su poder económico con tratos rayanos en el feudalismo hasta más allá de la hacienda de Ulloa. Morirá al emprender su lucha política durante las elecciones, usando a Don Pedro, que es en todo momento un pelele en sus manos para conseguir sus propósitos, ocultos por su mutismo y mirada fiera.

    Perucho: el hijo de Sabel y el Marqués, con cuatro años de edad se comporta como un perro, durmiendo con ellos incluso. Nadie en los Pazos intenta civilizarlo hasta la llegada de Julián y/o Nucha, y tiene un papel más relevante como arífice desencadenante de las situaciones clave en la acción que como un personaje activo.

    Sabel: criada y cocinera del Marqués, hija de Primitivo, madre de Perucho. Personaje de principio a fin secundario, es una prolongación del ambiente de los Pazos. Sabel trae consigo el desorden animal, un “aquelarre” de personajes oscuros y confusos, el pecado y la depravación bajo el ojo cristiano y casto de Julián.

    El Tuerto: mata a Primitivo, es una prolongación del mundo que representa Sabel y su familia.

    Cabe destacar la oposición entre Julián y Nucha y el resto de personajes: los primeros, débiles pero civilizados, se verán atrapados bajo el influjo de la naturaleza salvaje de los segundos.

  • Estructura interna y externa.

  • Podríamos dividir la estructura interna en 3 partes, que se corresponderían con el patrón clásico de planteamiento-nudo-desenlace. El planteamiento abarcaría desde el capítulo I al VI (en que Julián se entera del origen de Perucho); el nudo, desde el capítulo VII (en que Julián toma la determinación de casar al Marqués) hasta el capítulo XXVI, donde se pone punto final al asunto de las elecciones; el desenlace, comienza en el capítulo XXVII y finaliza con el último capítulo, el XXX, siendo éste último una conclusión aún más concisa y concentrada de la novela.

    En cuanto a la estructura externa, el libro consta de 30 capítulos estructurados en dos libros: el primer tomo alcanza hasta el capítulo XI, hincándose el segundo con el XII.

  • Espacios: rurales y urbanos. Su significado.

  • Espacios rurales: los Pazos de Ulloa y alrededores (Cebre…): mundo incivilizado y feudal, representado por una naturaleza virgen, salvaje, impermeable a la humanización y por los personajes antagonistas de la historia, embrutecidos y de pensamiento tan oscuro como los paisajes de la última parte de la historia. Reflejan la realidad gallega que Emilia Pardo Bazán intentaba criticar y reparar.

    Espacios urbanos: Santiago de Compostela: representa la civilización y una influencia positiva, tanto como elemento conceptual en la trama de la novela, como, literalmente, dentro de la historia, para el Marqués. Abogados, políticos, etc, viven o provienen de allí, aunque, siguiendo con el realismo de la novela, también son personas humanas, y sufren y fallan como todo hombre (se puede observar sobretodo en el transcurso de las elecciones).

  • Tiempo: externo (época, referencias concretas) e interno (tiempo que transcurre y ritmo narrativo).

  • Encontramos cuantiosas referencias al tiempo externo, sobre todo durante la lucha electoral relatada en el libro: la mención a O'Donell, personaje histórico real de la época, la alusión a algunas reformas constitucionales… que evocan el año de creación y publicación de la novela: 1886, así como años cercanos.

    El tiempo interno, por su parte, podría separarse en dos períodos: el primero, comprendería la acción principal, y, aunque no está definido, comprende entre uno y dos años; el segundo dura aproximadamente diez años y se centra en el último capítulo de la historia, en que Julián vuelve a los Pazos tras su marcha.

  • Lengua y estilo: cambios de registro, lenguaje coloquial, descripciones. Galleguismos.

  • Podemos observar un gran dominio estilístico en la autora de la novela, que logra pasar de un estilo estándar-semiculto a un registro vulgar-coloquial de forma realista, verista, convincente y acurada. El lenguaje culto no deja de ser por ello comprensible y relata los hechos con un estilo tan rayano en la poesía que, sobre todo en la descripción de paisajes, evoca más el modernismo o el romanticismo que el realismo teórico de la novela. Esto le da a la narración un valor ambiental imprescindible y agradablemente comunicativo. El uso de un lenguaje coloquial e incluso regional colabora a la transmisión objetiva de realidad que se persigue con el naturalismo de la novela, y demuestra el gran conocimiento que poseía la autora de la lengua popular. En cuanto al estilo de las descripciones, cabe destacar el de la descripción física de los personajes. La particularidad de éste tipo se basa en el uso de calificativos altamente cargados de significado, lo cual facilita la creación de imágenes acuradas y muy comunicativas con pocos términos reales (obsérvese la descripción del Arcipreste y su hermana y la de las ancianas de la residencia Limioso, ambas en el capítulo XV). Con ésta técnica tan visual, la autora a logrado reducir las descripciones a su base, eliminando las letanías adjetivales, quizá más propias del realismo, pero que sólo lograrían provocarle tedio y cansancio al lector. Finalmente, queda anotar los siguientes galleguismos, una simple muestra del despliegue en la novela: rapaz, meiga, trasno, pucho, bico, chosco, porta, millo

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