Los orígenes de la nacionalidad hispanoamericana; John Lynch

Historia de América. Nuevo imperialismo. Nacionalismo incipiente. Independencia de la metrópoli

  • Enviado por: Gabriel Verbeek
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
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Carrera: Abogacía 1

Materia: Historia I

Autor: Linch.

Título: Revoluciones Hispanoamericanas.

Capitulo I

Los orígenes de la nacionalidad Hispanoamericana.

El nuevo imperialismo.

A finales del siglo XVII se había emancipado de su dependencia inicial de España, la riqueza mineral era un patrimonio decreciente, las sociedades americanas fueron adquiriendo identidad, desarrollando mas fuentes de riqueza mejorando su economía de subsistencia.

Con motivo de las injusticias, escaceses y elevados precios por parte del sistema monopólico Español, las colonias ampliaron el comercio entre ellas lo que genero un desarrollo vigoroso del comercio intercolonial; acompañado de un cambio social, formándose una elite de terratenientes, que no tenía acceso al poder político.

Este nuevo equilibrio fue notable por la disminución del tesoro que llegaba a España, ahora las colonias se apropiaban de una mayor parte de su propio producto empleando su capital en su administración, defensa y economía, desarrolandose su propia industria de astilleros en cuba, Cartagena y Guayaquil, adquiriendo una autosuficiencia global en la defensa.

Así, la riqueza de México se sostenía mas a si mismo que a España, cuando se cerró el primer ciclo minero la economía se reorientó hacia la agricultura y el ganado; aunque Perú no fue autosuficiente en manufacturas, por lo demás no dependía de las importaciones de España. Cubriendo sus necesidades de consumo dentro de América, particularmente con lo proveniente de México y Asia. Invirtiendo la mayor parte de su capital en si mismo, enviando un mínimo porcentaje a España.

Los Hispanoamericanos tenían poca necesidad de independencia formal porque gozaban de una considerable independencia de facto. Un siglo mas tarde la situación era diferente, el peso del imperialismo aumento como resultado de la renovación del control imperial de 1765. Detener esta expansión de Hispanoamérica era el objetivo del nuevo Imperialismo de Carlos III, la reforma colonial era parte de un proyecto mas grande en el que intentaban recuperar a España del peso del pasado recuperando el poder y el prestigio.

En el curso de su reinado (1759-1788) dirigió a España a un renacer político, económico y cultural dejando una nación mas poderosa que la que había encontrado. España estaba preocupada por el equilibrio del poder colonial, por la penetración y expansión británica, después de un siglo de inercia, España volvió a tomar a América en sus manos creando nuevos virreinatos y designando funcionarios, los intendentes que eran instrumentos de control social; la corona quería gobernar América sin gastos.

Respuestas Americanas.

En un momento a principios del siglo XVII, periodo de gran crisis económica la corona dejó de pagar el salario a sus principales funcionarios en América, en vez de pagarles permitió que comercien directamente con los indios, ejerciendo un verdadero monopolio en su jurisdicción. Los mercaderes garantizaban a los funcionarios salarios y gastos mientras que estos obligaban a los indios a aceptar adelantos de dinero y equipos para extraer así productos, los que luego estos mercaderes exportarían o consumo, de esta manera todos estos grupos se satisfacían.

Por otra parte la desventaja era que disminuía el control imperial sobre la política y los intereses locales porque sus administradores dependían del comercio y no de un sueldo y los indios eran reducidos a una forma de servidumbre de la que no podían escapar, lo que desencadenó en Perú la rebelión india de Tupac Amarú en 1780.

En interés de una administración. humana y racional se abolió este sistema por decreto en 1786, introduciendo la paga a los funcionarios, esto fue en México, y también en Perú en 1784. El nuevo sistema también garantizó a los indios el libre comercio con quienes quisieran.

En 1767 fueron expulsados los jesuitas que gozaban de un poder económico por sus propiedades y actividades empresariales, aunque no se dio ninguna razón de esta, fue principalmente un ataque a la semi-independencia de estos. La política Borbónica era la oposición a las corporaciones que gozaban de privilegios. Un ejemplo es la Iglesia, sostenida por sus fueros y sus riquezas, uno de los objetivos de los reformadores borbónicos era la disminución de la inmunidad de la iglesia y colocar el clero bajo jurisdicción de los tribunales seculares. Aunque reaccionó enérgicamente, no se enfrento con los borbones, el bajo clero cuyo fuero era el único patrimonio que poseían les fue enajenado para siempre.

Otro centro de poder era el ejercito pero la metrópoli procedió con mas cuidado, como España nunca tuvo dinero para mantener tropas en América tuvo que depender de las milicias coloniales, las que a mediados del siglo XVIII fueron reorganizadas y ampliadas. Pero además de querer erosionar a los extranjeros y destruir la autosuficiencia de las colonias, se esforzaron en incrementar los ingresos, para lo que ampliaron el monopolio estatal del tabaco y administraron directamente la acaballa (impuesto que aumentó de un 4 a un 6%) y lo exigía rigurosamente, pero a partir de 1765 la resistencia a la tributación fue constante y hasta violenta, e implacable la oposición del cabildo, donde se también impuso el control borbónico.

Esto generó una mejora en las finanzas de los cabildos pudiendo dirigir sus energías a las obras públicas y los servicios, pero a pesar de las presiones por parte de los agentes que supervisaban a los cabildos, en 1790 en una inesperada oposición los concejales comenzaron a exigir el derecho al cobro de impuestos y el control de los gastos. Entre 1765y 1766 se abandonan las reglas seculares, bajan las tarifas y abolieron el monopolio de Cádiz y Sevilla, abrieron libres comunicaciones entre los puertos de la península y el caribe y autorizaron el comercio intercolonial, sumando el permiso para comerciar con colonias extranjeras desde 1795, ampliándose así el comercio entre Hispanoamérica y Europa.

De igual manera, los Españoles mantenían el monopolio en la navegación y comercio transatlántico, pero el libre comercio además tenía un defecto básico y era que no podía responder con rapidez a las demandas externas. Se mantuvo subdesarrollado, con las importaciones abiertas pero con pocas exportaciones, los mercados de Chile, Perú y el Río de la Plata estaban saturados causando la baja de precios para los consumidores y arruinaba a los mercaderes locales.

El problema crucial era la desprotección de las colonias y la manufactura europea inundando todo y las economías locales incapaces de absorberlas incrementando la producción y las exportaciones. Aunque existían conflictos entre las colonias, también existía una clara idea universal, el deseo de que algún gobierno cuidara los intereses de los Americanos, que se limitara a proteger la libertad y la propiedad.

La segunda conquista de América se vio reforzada por la importante cantidad de inmigrantes procedentes de la península, que llegaban en busca de un nuevo mundo, entre 1780-1790 el nivel de inmigraciones fue cinco veces superior al anterior. Así llegan a la argentina familias Alzaga, Anchorena, Martínez de Hoz, agentes de conquista comercial y precursores de la oligarquía argentina. España no se fiaba de los americanos para los cargos de responsabilidad política, pero gradualmente los americanos no solo empezaron a pedir mas cargos, sino mas elevados en sus propio países, y la exclusión de los españoles.

La diferencia entre la primer conquista y la segunda era que la primera era la conquista de los indios y la segunda, un intento de controlar a los criollos, la hostilidad de los americanos hacia los españoles tenía matices raciales. Los mulatos y los indios eran considerados seres inferiores, la aristocracia de varios países resistía en casos ferozmente el avance de la gente de color. Esta gente de color estaba condenada a ocuparse de los servicios domésticos, trabajos de agricultura o bajos oficios.

En 1810, en una violenta revolución social en México, demostró a los criollos lo que ya sospechaban, que eran ellos los guardianes del orden social y la herencia colonial.

El nacionalismo incipiente.

Las peticiones de cargos públicos y protección por parte de los criollos expresaban una conciencia de identidad, que solo encontraría satisfacción en una independencia. El imperio estaba dividido, en virreinatos, capitanías y audiencias, estas divisiones promovían un sentido de arraigo local, la dificultad de las comunicaciones separaban aun mas las colonias, los borbones mejoraron caminos y comunicaciones además de los servicios postales. Algunas colonias disponían de excedentes agrícolas y mineros para exportar a otras y quebrantaron las barreras legales puestas al comercio intercolonial, luego con la abolición oficial el imperialismo estimuló el comercio interamericano.

Los virreyes y otros funcionarios españoles o criollos asumieron la posición regionalista de su colonia y la apoyaron contra sus rivales, Buenos Aires se convirtió en una especie de metrópolis que controlaba las comunicaciones fluviales, canalizando el comercio hacia si misma, los americanos aprendieron que las rivalidades intercoloniales eran consecuencia del dominio colonial y que necesitaban un control independiente sobre su propio destino.

En 1771 el cabildo de México proclamo que los mexicanos tenían derecho exclusivo a ocupar cargos públicos en su país, que tenían prioridad sobre los españoles.

La literatura que circulaba en Hispanoamérica, con relativa libertad, no significaba que quien poseía un libro aceptaba sus ideas, a menudo los lectores americanos querían estar informados de lo que sucedía en el mundo, aunque el gobierno español intentaba impedir que llegaran las noticias y la propaganda este impedimento fue vulnerado por una invasión de literatura en España y América.

La encarnación de libertad y republicanismo de Estados Unidos colocó un poderoso ejemplo ante Hispanoamérica, además el comercio era un canal no solo de mercaderías sino de libros e ideas. En el curso del siglo XVIII comenzaron a redescubrir su tierra en una original literatura americana, entre los primeros escritores encontramos a los jesuitas, anteriormente expulsados, que se convirtieron en los precursores literarios de los americanos, escribían para desvanecer la ignorancia, y para destruir el mito de la inferioridad y degeneración del hombre, describieron la naturaleza y la historia de sus países, riquezas y cualidades. Clavijero, se encargo de resaltar las diferencias étnicas entre España y México, algunos escribían para el extranjero y otros para sus compatriotas.

En 1808 España dejo a las colonias sin metrópoli, antes de la catástrofe final España sufrió dos décadas de humillación nacional. Sorprendida por la revolución francesa e impotente ante el poder de Francia, España fue cayendo en crisis. En marzo Francia ocupó Madrid, en mayo Napoleón proclamó a José Bonaparte rey de España y de las Indias forzando abdicar a los anteriores. En España el pueblo comenzó a combatir por su independencia y los liberales a preparar una constitución. Las cortes de Cádiz promulgaron la constitución de 1812 que declaraba a España y América una sola nación, que prometía una representación a los americanos, pero desigual de España y aunque prometía reformas se les negaba la libertad de comercio. La conquista francesa de España, el colapso de la España de los Borbones hicieron un daño profundo a las relaciones entre España y América, por lo que los americanos tuvieron que preocuparse desde entonces por su propio destino, tomando a partir de ese momento decisiones autónomas, cobrando impulso rápidamente la independencia.

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