Los límites de la modernización; Consuelo Corredor Martínez

Industrialización colombiana. Periodos y desarrollo industrial. Bienes de consumo no durable. Aspectos políticos. Mercado interno y externo. Intervención extranjera. Desindustrialización

  • Enviado por: Chamat Duque
  • Idioma: castellano
  • País: Colombia Colombia
  • 4 páginas
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INFORME DE LECTURA.

Capítulo IV del Libro LOS LÍMITES DE LA MODERNIZACIÓN. Autora del Libro: Consuelo Corredor Martínez.

El capítulo IV del mencionado libro se intitula como “El desarrollo industrial: una modernización a medias”. En el documento la autora hace un análisis de las fases que ha tenido el proceso de Industrialización colombiano en el siglo XX, específicamente entre comienzos del siglo XX hasta 1.945 y de 1.945 a 1.975, por lo que es pertinente anotar que la autora hace un recuento del estado de la Industria Colombiana antes de 1.945, en donde la industrialización era incipiente y se basaba en la producción de Bienes de Consumo No durable, bienes intermedios, y en menor medida Bienes de Consumo Final, los cuales eran importados en su mayoría, sino en su totalidad. En aquel período nuestra economía era básicamente agrícola, y estaba muy influenciada por la injerencia de la Iglesia Católica en las ideologías de la población. Todo lo anterior se reflejaba en un esquema industrial de baja Productividad por la concentración de mano de obra en las labores agrícolas. La integración al comercio mundial estaba dada por el sector exportador, tales como los textiles y el comercio del café. Las Obras Públicas prácticamente fueron financiadas por recursos externos, es decir, por los ingresos provenientes de aranceles. De igual manera la mayoría de bienes de capital eran importados. Es principiando 1.930 cuando se observan los primeros impulsos de la Industrialización gracias al proceso de Sustitución de Importaciones, que entres sus ventajas contó con que impulsó el desarrollo de la capacidad industrial instalada para satisfacer la demanda interna con productos como bebidas, alimentos, textiles y bienes de consumo básico. A pesar de esto los Productos Manufacturados tienen poca presencia en nuestra industria interna, y es después de 1.945 cuando estos van a ser importantes en las exportaciones colombianas. Para una mejor comprensión se divide el documento en dos períodos, que en su orden son:

  • Desde comienzos de siglo XX hasta 1.945.

  • Desde 1.945 a 1.975.

(este último período a su vez es subdividido en tres subperiodos, a saber: 1.945-1.958, de 1.958 a 1.968, y de 1.68 a 1.975).

En el primer período mencionado las actividades fabriles se centran en producir bienes de consumo no durable (textiles, alimentos, bebida, tabaco), y la participación de la Inversión Extranjera en muy poca, aunque la que hay se concentra en actividades extractivas como el cultivo de banano, el cultivo de café y la explotación de petróleo mediante economías de enclave. Aunque la Industrialización fue limitada en este período, el auge de las obras pública y las inversiones estatales servirían posteriormente de base a la rápida industrialización que experimento nuestro país en el período posterior a la segunda guerra mundial, en el cual la concentración demográfica tiende a concentrarse en las ciudades en oposición al campo, el cual contó con más concentración poblacional hasta mediados de 1.938. De 1.945 en adelante las ciudades que empiezan a tomar relevancia como grandes urbes son Medellín, Bogotá, Cali, Cartagena y Barranquilla, contando la más pequeña con cerca de 280.000 habitantes (Cartagena) y la más grande con una población de 750.000 habitantes aproximadamente (Bogotá). Las ciudades costeras se vieron impulsadas por su ubicación estratégica como puertos de embarque, mientras Medellín sobresalía por tener grandes industrias textiles como Fabricado y Coltejer.

Observando los aspectos políticos que influyeron en la Industrialización de este primer período, está presente que la voluntad política para promover el modelo de desarrollo liberal se hizo más evidente en la República Liberal que en los anteriores gobiernos conservadores, aunque ello obedeciese más a coyunturas nacionales e internacionales del momento que a objetivos programáticos previamente definidos para conducirnos por la senda del desarrollo. Sumamente perjudicial para el proceso de industrialización fue la primacía de intereses personales a intereses colectivos en el manejo del Estado. La política económica, antes de 1.930, era sumamente concentrada en aquellos sectores económicos fuertes, olvidándose de los sectores menos desarrollados. Con el gobierno de Alfonso López Pumarejo se adelantan reformas de importante contenido ideológico, aunque en la realidad no fuesen llevadas a cabo en su totalidad. Aquellas reformas tuvieron que ver con implementar un modelo liberal de desarrollo, en el cual, y la Autora Corredor Martínez es muy clara en anotarlo, se pueden ver medidas proteccionistas como amigas del liberalismo, cosa que comúnmente no es aceptada porque se asocia el liberalismo con el libre mercado, y el conservadurismo con la intervención estatal. De esta manera el texto es muy claro al indicar que NO todos los gobiernos liberales se basan únicamente en el Libre Mercado, sino que también pueden ser Intervencionistas y Proteccionistas, al igual que los Conservadores. En términos concretos, la historia nos muestra que más que por planes programáticos de desarrollo, las medidas proteccionistas o de libre mercado son implantadas por conveniencias del momento que se basan en los intereses privados de quienes tienen en el erario público la fuente corrupta de sus riquezas. Las discusiones en torno al Proteccionismo o al Libre Cambio estuvieron enmarcadas por la Crisis del Capitalismo Mundial.

En términos generales lo que sucede en la Colombia de mediados de mitad del siglo XX es que existe un “modernismo como ideología” en la que se busca la modernización económica olvidándose del proyecto de Modernidad. Se observa que las veces en que la política pretendió dar garantías al trabajador en el campo, haciendo que éste se quedase en las zonas rurales, respondió más a una necesidad de evitar que los conflictos urbanos aumentasen que a un verdadero deseo por proteger al por años olvidado campesino colombiano. Como señalamos anteriormente, la política implementada por el segundo gobierno de la República Liberal benefició el servicio de educación, reconoció el derecho de la mujer a tener documento de identidad, además de reconocer derechos laborales de huelga ( excepto en los servicios públicos) y que los trabajadores tenían derecho a un salario digno que le permitiese subsistir con los mínimos vitales.

Junto con lo anterior, se observa que mientras el PIB Nacional aumentó considerablemente de 1.945 a 1.975, esos progresos no se vieron reflejados en el poder adquisitivo real de los asalariados, para quienes las utilidades eran ajenas. Los realmente beneficiados fueron los capitalistas que desde muy temprano (1.940) empezaban ya a crear industrias basadas en el modelo del monopolio y el oligopolio, dando lugar con ello a que se limitasen las posibilidades de desarrollo para abastecer la Demanda Externa. Lo anterior era favorecido por la Absorción que las grandes empresas hacían de sus competidoras. En este orden de ideas, los capitalistas no se irían a ver amenazados por la competencia privada y mucho menos estatal. Cuando se implemente el intervencionismo del Estado en la Economía, estas medidas no afectan los intereses particulares, y en caso de que los afecte quien en últimas paga los tributos es el usuario final y la clase media y baja, a la cual les aplican impuestos regresivos.

Continuando con la Política, al desarrollo económico del país le hizo mucho daño las divergencias ideológicas y de intereses que se presentaban entre la clase dirigente y que no encontraba solución sino en las drásticas medidas adaptadas por uno y otro gobierno apenas accedían al poder, dejando en el piso los avances logrados por el anterior gobernante. Las exigencias de los trabajadores eran vistas como subversivas por los gobiernos liberales, por lo que eran reprimidas mediante la fuerza, amparándose en la nueva corriente de “lucha contra el Comunismo” que fue impulsada en plena guerra fría. Entonces se tergiversaban los conceptos y unilateralmente los gobernantes hacían lo que le dictasen los dirigentes de sus partidos, quienes a su vez estaban relacionados con los industriales. El clientelismo va a ser la constante en este período. En vista de que la clase baja tiene pocas posibilidades de progresar, los productos manufacturados se orientan especialmente a la clase alta. La agricultura, como siempre, presente rezagos para responder a la demanda interna, y el único producto en que se centra la atención es el café. En el período de 1.945 a 1.975 el intervencionismo estatal se acentúa debido al antes mencionado proceso de sustitución de importaciones que se incrementó en el período de posguerra.

En el segundo período, comprendido entre 1.945 y 1.975 y específicamente entre 1.945 y 1.958 la política de Sustitución de Importaciones se orienta a los Bienes de Consumo No durable, los cuales están protegidos por los aranceles. Surgen nuevas ramas industriales como el Papel, el caucho, la química, los derivados del petróleo y los productos metálicos. En la siguiente etapa crece el empleo industrial gracias a que la industria se orienta a un Mercado Externo al cual se dirigirán cada vez más productos Manufacturados para limitar lo restringido del Mercado Interno. Es entonces cuando el proceso de acumulación de capital ocurrido en años anteriores, no va a encontrar otra salida que los Negocios ESPECULATIVOS. Esto se debió en parte al “agotamiento del Modelo de Sustitución de Importaciones” que benefició en un comienzo a la Industrial nacional pero posteriormente fue factor de anquilosamiento de la Economía. La Acumulación Especulativo hizo que se experimentase un Proceso de Desindustrialización. Continuando en este orden de ideas, para este período la Inversión Extranjera aumenta mientras la Sustitución de Importaciones avanza hacia bienes intermedios ( fertilizantes, fibras sintéticas, aluminio, ensamble de automotores, maquinaria eléctrica y algunos bienes de consumo durable). De 1.958 a 1.968 se experimenta una GRAN DINAMICA INDUSTRIAL. De manera pues que el impuesto a la renta, el impuesto al consumo agregado y los aranceles proteccionistas eran la principal fuente de ingresos para las arcas estatales, aunque infortunadamente la evasión, según el documento, rondaba el 90%.

En conclusión, el texto expone como los intereses privados no permitieron un desarrollo integral de la sociedad Colombiana, al tiempo que nuestra patria experimentaba una Modernización sin Modernidad.