Los estudios culturales

Filosofía. Sociedad y cultura. Clausura del conocimiento. Iglesia. Mundo moderno. Subalternidad. Humanidades. Ciencias Sociales. Latinoamérica. Desdisciplinar lenguajes y escritura

  • Enviado por: Christian León Mantilla
  • Idioma: castellano
  • País: Ecuador Ecuador
  • 4 páginas
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¿Qué son los Estudios Culturales?

Universidad Andina Simón Bolívar

Sede Ecuador

Según Jacques Derrida el mundo contemporáneo vive, por un lado, “la clausura del libro”, por otro, la “apertura del texto”. Frente a la enciclopedia teológica y la palabra divina, se abren las escrituras descentradas propias de nuestra modernidad tardía. Tras la figura paterna de Dios cayó la ilusión de verdad absoluta y los significados universales.

Todo enunciado, incluso el más objetivo se presenta relativo y plural, mediado por los engranajes del texto. En esta encrucijada, la reflexión sobre la cultura y la sociedad se replantea. Los paradigmas de las Ciencias Sociales, que entienden la cultura como un libro abierto listo para ser leído, entran en crisis. Ese no-lugar, solo imaginable en la mente Dios, desde donde pretendía pensar el mundo occidental desaparece y revela la nueva preocupación de nuestro tiempo: los lugares a partir de los cuales se construyen los saberes, sus aparatos de legitimidad y sus mecanismos políticos de calificación y descalificación del conocimiento. Es en este contexto que surgen los Estudios Culturales, (EE. CC.) como una estrategia de actualización de la reflexión sobre la sociedad y la cultura en la era del texto. EE.CC., son una serie de prácticas intelectuales localizadas que parten de la descentración del discurso metafísico para proponer una arqueología del lenguaje y la cultura.

Frente a la, estratificación, gerarquización y universalización que plantea el pensamiento moderno, los EE.CC. esgrimen una estrategia indisciplinada y rizomatica, que elimina los limites y compartimientos del pensamiento occidental. De esta manera se hace posible, el libre flujo los saberes que conectan en una red infinita los distintos puntos del espacio social y cultural. Porque tras de todo orden existe una voluntad de poder, la dominación de unos pueblos sobre otros, de una cultura sobre otra, se sustenta en la imposición de normativas y códigos permitan el establecimiento un mundo segmentado construido sobre el deslindamiento de los campos de la cultura. Trazar limites y linderos es construir una realidad mesurable, por tanto fácil de manejar y dominar. En el campo del pensamiento este particular proceso de estratificación y gerarquización se plantea a través de un triple proceso de disciplinamiento que comienza en la subjetividad, pasa por el intelecto y finaliza con la institucionalización de las disciplinas académicas. La estructuración del pensamiento instrumental, por medio del cual occidente ha legitímalo y ejercido su dominio, pasa por el establecimiento de la ciencias modernas. Los EE. CC. plantean que solo a partir del indisciplinamiento de las ciencias se puede generar las “epistemologías fronterizas” (Mignolo), “lecturas a contrapelo” (Guha) o los “espacios intersticiales” (Hopenhayn) que dejan ver las fisuras orden colonial, que revelan el universo plural y múltiple del subalterno.

En Latinoamérica, a partir de los años ochenta, gran cantidad de problemáticas socio-culturales son reformuladas desde esta perspectiva, porque muchas de las realidades del subcontinente no encajan en aquellos compartimientos trazados por las ciencias occidentales, como consecuencia de ello, sufren un proceso de subalternización. Se presentan como realidades inferiores que no han alcanzado un desarrollo suficiente o su mayoría de edad. Esta particular situación ha planteado el auge de los EE. CC. que se presentan como una matriz multiforme y fluctuante a tono con la realidad latinoamericana.

Los EE. CC. ofrecen herramientas conceptuales híbridas y polimorfas que permiten el abordaje de las complejas realidades culturales de América Latina. La irreducible “diferencia” del subcontinente, que se interpreta como malformada y caótica desde las categorías disciplinarias clásicas, tiene la posibilidad de traducirse a un lenguaje académico gracias a los EE. CC. Esta traducción se presenta como una mediación entre la singularidad latinoamericana que John Beverley la denomina “La cosa real” %intraducible según Jacques Lacan%, y la comunicación que siempre es de orden relacional. Ciertos saberes y realidades que permanecían forcluidos o reprimidos salen a la luz al estructurarse como un lenguaje, el lenguaje de los EE. CC.

Esta capacidad de traducción, o dialogo de lo diferente, se articula gracias a la condensación de tradiciones intelectuales distintas que confluyen y se reordenan a la luz de la singularidad latinoamericana. Estas tradiciones, que alimentan el corpus de los EE. CC. latinoamericanos, pero al mismo tiempo se redimensionan desde las practicas culturales de nuestras culturas, pueden resumirse en cinco grupos :

  • Pensamiento posmoderno europeo: como lo sugiere Alfonso de Toro en el artículo citado la posición epistemológica de los Estudios Culturales latinoamericanos nace de una reapropiación del pensamiento posesestructuralista y postmetafísico de pensadores como Foucault Deleuze Lyotard, Derrida, Baudrillar y Vattimo. Estos pensadores, que bien pueden ser calificados de posmodernos, problematizaron las pretensiones de validez y universalidad del pensamiento de la Ilustración, abriendo el camino de descentración, relativización y localización de los saberes. En el lenguaje de Derrida, permitieron la apertura del texto.

  • Estudios Culturales anglosajones: como lo plantean muchos autores, EE. CC. nacen en los años 50 en la Universidad de Birmingham, bajo la tutela intelectual de Stuart Hall. A partir de una reelaboración de las las teorías marxistas, muchos intelectuales de habla inglesa plantearon las múltiples determinaciones y sobredeterminaciones que se producían entre las estructuras económicas y los procesos culturales. El reconocimiento de esta mutua dependencia entre economía y cultura %desconocida por el marxismo economicista% inaugura uno de los ejes fundamentales de los EE.CC. y abre las puertas a la interdisciplinariedad. En esta línea se podría situar a Raymon Williams, Marshall Bergman y Frederich Jameson. Por otra parte, en Norteamérica la radicalización de los Estudios de Área, plantean un enfoque transdiciplinario que escapa a la parcelación del saber nacida en el mundo académico occidental. El transitó de la literatura a la cultura que hace Beverley, es un ejemplo claro.

  • Poscolonialismo: autores como Homi Bhabha, Gayatri Spivak o Immanuel Wallerstein, han demostrado como la racionalidad moderna eurocéntrica, genera un representaciones binarias que producen la idea de un centro y reproducen un mundo periférico a él . Esta división dual del mundo (el centro y la periferia) no solo sería una estructura político-económica cono lo expusieron las teorías marxistas del Imperialismo y de la Dependencia, sino también una matriz cultural. La estructuración geográfica, económica y política, %sistema-mundo según Wallesrtein% plantea una gerarquización cultural y un ejercicio de dominación por parte del primer mundo. A esta situación histórica de subordinación cultural, étnica, social, política y económica se puede definir bajo el nombre de “colonialismo”. Los EE.CC. se autodefinene como un instrumento para visivilizar el colonialismo, pero al mismo tiempo se muestran como una estrategia de descolonización. Según, Bhabha, el mundo colonial es el mundo del pensamiento dualista, desatar las diferencias y escapar de la dialéctica del amo y el esclavo abriría una nueva manera de pensar y una nueva forma de pensar por fuera de las categorías de la modernidad occidental: “el poscolonialismo”. Los EE. CC. buscan convertirse en un pensamiento posdialéctico que permita visibilizar las diferencias por fuera de los encasillamientos duales impuestos por el colonialismo, en un mundo globalizado en el cual las categorías de adentro y el afuera ya no existen.

  • Subalternidad: partiendo de la experiencia del Grupo de Estudios Subalternos de la India, liderado por Ranajit Guha, uno de los grandes derroteros EE. CC. en Latinoamérica es el estudio de los sujetos subalternos, que no aparecen en el registro hegemónico pero que se muestran activos y creadores en los espacios intersticiales del poder y orden. Los EE. CC. pueden ser entendidos como una gran reflexión localizada sobre los espacios de la subalternidad.

  • Literatura, artes, humanidades y Ciencias Sociales y movimientos contestatarios de Latinoamérica: otra de las grandes fuentes de los EE. CC. latinoamericanos es todo el bagaje heredado de cultura latinoamérica. La teoría de la Dependencia, el modernismo, el boon literario, la pedagogía del oprimido, o la teología de la liberación son algunos ejemplos. En los campos de las humanidades, la literatura y las artes, el cine, pero también en los saberes ancestrales, en el relato mítico y en los movimientos contestatarios se pueden percibir gran cantidad de practicas, saberes y comportamientos que desbordan el orden y el disciplinamiento impuesto por la colonialidad.

  • Haciendo una compilación de estas cinco vertientes, los EE. CC. en Latinoamérica se presentan como una práctica particular que rebasa el simple academicismo que plantean los Cultural Studies al estilo norteamericano, pero también el escepticismo y la desmovilización propia del pensamiento posmoderno. Plantean un ambicioso ejercicio de actualización de los discursos anquilosados de la ciencia y pretenden una reformulación de las estructuras de pensamiento desde los movimientos teóricos y críticos del Tercer mundo. Según Daniel Mato, desde Latinoamérica se plantearía un estilo particular de pensar las practicas intelectuales. En primer lugar, el compromiso ético y político de la reflexión orientaría los procesos epistémicos, hasta el punto de convertirse en una fuente metodológica. En segundo, nuestro subcontinente reaclama la incorporación del saber no académico en la constitución misma de los campos de estudio. Es saber milenario y el saber político acumulados por los grupos subalternos son una fuente enriquecedora para la reflexión intelectual. En tercer lugar, Mato plantea la necesidad de romper la división rígida del trabajo intelectual. Frente a su versión algosajona, fría y distanciada, los EE.CC. latinoamericanos serían prácticas ardientes y paradójicas que aceptan las normas y el lenguaje de la academia, con el con el objeto de criticarla y ponerla en cuestión, por medio de la incorporación del saber no académico.

    Cabe aquí plantearse algunas preguntas y dudas, muy personales desde luego, sobre ese ser paradójico de los EE. CC. Siguiendo las ideas de Mato, la relajación de las fronteras entre los saberes académicos y no académicos, llevaría a una cuestionamiento profundo de la racionalidad argumentativa del discurso académico. Los mecanismos de validación de los eneunciados sujetos a un proceso de argumentación lógico-racional, el uso de criterio de autoridad y el de propiedad intelectual %manifiesto en la cita científica y la nota bibliográfica% y la utilización de un léxico especializado constituyen una forma de disciplinamiento de la escritura que aun no ha sido puesta en cuestión. Por otro lado, no existiría disciplinamiento de la subjetividad y el conocimiento, sin el disciplinamiento del lenguaje. El dominio de la función referencia sobre las otra funciones del lenguaje, el predominio de la palabra informativa sobre la emotiva y la exclusión de sujeto de la enunciación de sus enunciados, y la ausencia de ritmos, figuras y metáforas plantean una estructuración rígida y estricta que constriñe las capacidades comunicativas de los textos. Este disciplinamiento del lenguaje también es objeto de la crítica de los EE. CC. latinoamericanos. En virtud de ese diálogo necesario entre los saberes académicos y no académicos los EE. CC. plantean como tarea inevitable des-disciplinar el lenguaje y la escritura.

    Derrida, Jacques, “Elipsis”, en La escritura y la diferencia, Anthropos, Barcelona, 1989, pp. 402-409.

    Hago mías las palabras de Alfonso de Toro, “Fundamentos epistemológicos de la condición contemporánea: postmodernidad, postcolonialidad en dialogo con América Latina” en Del Toro, Alfonso (Ed.), Teoría y crítica de la Cultura y Literatura. Investigaciones de los signos culturales, Vol.11, Vervuert/Iberoamericana, Alemania, 1997, p. 27.

    Deleuze, Gilles y Guattari, Felix, “Rizoma” en Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia, Pre-textos, España, 2000. pp. 9-32.

    Walsh, Catherine, “¿Qué saber, qué hacer y como ver? Los desafios y los predicamentos disciplinares, políticos y éticos de los estudios (inter) culturales desde América Andina” en Walsh Catherine (Ed.), Estudios culturales latinoamericanos. Retos desde y sobre la región andina, UASB/Abya Yala, Quito, 2002.

    Wallerstein, Immanuel, “La cultura como campo de batalla ideológica del sistema-mundo moderno”, en Castro-Gómez (Ed.), La reestructuración de la Ciencias Sociales en América Latina, Instituto Pensar/Centro Editorial Javeriana, Bogotá, 2000, pp. 174-184.

    Bhabha, Homi, El lugar de la cultura, Manatial, Buenos Aires, 2002.

    Hardt, Michael y Negri, Antonio, Imperio, s/ed. Impreso UASB, 2001, pp. 109 y 110.

    Mato, Daniel, “Estudios y otras prácticas intelectuales latinoamericanas en cultura y poder”, en Mato, Daniel (Ed.) Estudios y otras prácticas intelectuales latinoamericanas en cultura y poder, Clacso, Caracas, 2002. pp. 23-25.