Los adioses; Juan Carlos Onetti

Novela. 1954. Escritor Uruguayo. Lector. Tipo de Narrador. Juego de Voces

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Introducción

El presente ensayo trata sobre la novela “Los Adioses”, enigmática novela corta escrita en el año 1954 por Juan Carlos Onetti, famoso escritor uruguayo. Analizaremos en ella la voz narrativa predominante, es decir, el narrador de la obra. Luego analizaremos las posibles causas o razones del uso de dicho método. Con esto me refiero a cuales son las posibles razones que tubo el autor de la novela para utilizar esta técnica.

Lo que aquí se pretende comprobar es que Onetti utiliza dicho método con el fin de poder crear un vinculo entre el narrador- lector, creando una relación de credibilidad que el segundo le brinda al narrador de la historia. Es decir, crea un vínculo entre ambos al creer, el lector, las especulaciones de narrador.

Los Adioses tiene un tipo de narrador testigo. Él narra acerca de lo que conoce por lo que puede observar desde el almacén, su lugar de trabajo, y también por comentarios de parte de otros habitantes del lugar, tales como el enfermero y la mucama del hotel donde el ex basquetbolista reside. Éste narrador comienza a sentir lástima por el ex basquetbolista, en notoria decadencia física, con unas manos llamativas que detonan (de una vez y para siempre) la atención del relator.

Para entender un poco a lo que se refiere la voz narrativa, se debe tener en cuenta que una narración siempre es narrada por alguien. La voz narrativa, o, en algunos casos, las voces narrativas, estructuran la narración e influyen, de manera muy importante, en la manera en que nos es presentado el mundo ficticio. El narrador es la instancia productora del discurso narrativo.

La novela de Onetti se caracteriza por plantear la crisis del hombre actual, encarnado en los personajes marginalizados que se desarrollan en la trama.

La mirada del Almacenero

Quisiera no haber visto

del hombre, la primera vez

que entró en el almacén, nada

más que las manos; lentas,

intimidadas y torpes...

El lector, un cómplice

(Fig. 1)

'Los adioses; Juan Carlos Onetti'
La novela “Los Adioses” de Juan Carlos Onetti, es narrada mediante un personaje de la historia. Es decir, esta comunicada al lector por medio de un testigo. Éste es representado como un almacenero ex tuberculoso, observador, inquisidor, residente del pueblo hace más de quince años, que observa todo desde su comercio, detrás de su mostrador. Éste, el mostrador, si bien parece ser una barrera respecto al mundo exterior, en realidad él lo observa todo desde allí, esa es su forma de comunicación con el mundo.

¿Pero realmente qué es lo que Onetti pretende a través de esta forma de redacción a través de un tercero?

A mi entender, lo que Onetti pretende, a través de esta novela, es establecer un vínculo entre el protagonista, el almacenero, y el lector, engañando a través de falsas conjeturas que son asimiladas y creídas por el segundo.

Un claro ejemplo es el momento en que se conoce la relación que une al hombre con las dos mujeres que le envían las cartas. En ese instante descubrimos que nosotros, los lectores, también fuimos engañados ante las conjeturas creadas por el protagonista, y que a su vez eran optimizadas por el enfermero y Reina, la mucama del hotel donde el hombre se hospeda.

La historia que cuenta “Los Adioses” presentará al lector entrecruzadas variaciones sobre la vida del protagonista, desde su vida hasta su muerte, manipulándonos a través de teorías equívocas creadas por los presentes del lugar.

La novela hace del lector un testigo y copartícipe de la cadena de los testimonios, y hace que éste ocupe un lugar en la historia comprometiéndose activamente con la interpretación que el almacenero hace sobre la vida del hombre, con respecto a lo que ha visto o le han contado.

Por la utilización de dicho procedimiento narrativo, el lector llega a conocer poco y de manera distorsionada al personaje que se perfila como figura central, y, casi sin percatarse de ello, termina conociendo mejor al que hace de voz narrativa, quien supuestamente debiera tener una importancia secundaria.

Añádase a todo ello el equívoco en que queda el lector al desconocer la realidad del vínculo que realmente une al hombre con ambas mujeres. La propia subjetividad que implica el narrador, marca en sí el grado de certidumbre que el lector ha de asignarle a la narración. Certidumbre resentida aún más por toda la carga de prejuicios, sospechas, rumores y, sobre todo, por las distorsionantes contradicciones manipuladas por el almacenero, por todo lo añadido o silenciado por él.

La novela Los Adioses parece ser una trampa que expone Onetti sobre una escritura en la que se encuentran interrogantes sin respuestas y muchos caminos por escoger entre múltiples alternativas. Esa es la virtud de la obra, provocar al lector para que deje de lado su pasividad y se arriesgue iniciando esa búsqueda hacia la verdad.

Tipo de narrador

Teniendo en cuenta el concepto de narrador como la puesta en relación entre el mundo narrado y el sujeto que lo narra, el tipo de narrador en dicha historia podría decirse que es homodiegético. Esto significa que el narrador participa en calidad de testigo de la historia que se cuenta, y es parte del mundo de lo narrado.

Dicho narrador, el almacenero, crea sus conjeturas sobre la vida y los sentimientos del ex basquetbolista en base a lo que puede observar desde su lugar de trabajo. Éste encarna el típico narrador-testigo totalmente pasivo y ajeno a la acción. Desde esa postura recoge chismes de los habitantes del pueblo, y les añade su propia maledicencia personal.

El narrador puede imaginar algo que sucede, pero que no puede percibir directamente. Es el propio narrador el que imagina al protagonista. Un claro ejemplo citado de la novela es:

“Yo lo imaginaba solitario y perezoso, mirando la iglesia

como miraba las sierras, desde el almacén, sin aceptarle

un significado, casi para eliminarlos, empeñado

en deformar piedras y columnas, la escalinata oscurecida”

Se puede decir entonces que el narrador posee una “visión desde afuera”. Es decir que el narrador sabe menos que cualquiera de sus personajes. Solo nos describe lo que ve u oye, pero no tiene acceso a ninguna conciencia.

La obra de Juan Carlos Onetti se caracteriza por transmitir confianza en su voz narrativa, que debe ver mas allá de las revelaciones del almacén, en lo desconocido. Hasta allí no llega el narrador y, en cierta medida, lo convierte en un entrometido más.

El juego de las voces

Como mencionamos anteriormente la novela se desarrolla mediante el testimonio del almacenero, obsesionado con la historia del ex jugador de básquet. Pero esta observación no se limita a los límites del almacén, sino que el narrador recolecta los datos de los comentarios de los habitantes del pueblo. Así se forma en un enjambre de especulaciones y posibilidades que nunca son con confirmadas, y que el lector, al crear lazos de credibilidad con el narrador, toma como ciertas.

Un ejemplo claro de esto, extraído de la novela, es: “El doctor Gunz le había prohibido las caminatas; pero solamente usaba el ómnibus para volver al hotel cundo llevaba en el bolsillo uno de los sobres escrito a máquina. Y no por la urgencia de leer la carta, sino por la necesidad de encerrarse en su habitación, tirado en la cama con los ojos enceguecidos en el techo, o yendo y viniendo de la ventana a la puerta...”.

Aquí se puede observar una seguridad en sus comentarios como sí el mismo hombre se lo hubiera contado. Y saltan también a relucir las especulaciones creadas por el narrador.

Podríamos citar la frase mencionada por Antonio Muñoz Molina, que dice: «En ese juego entre sugerencias y hermetismo se despliega la maestría de Juan Carlos Onetti, y en él entra el lector y ocupa su lugar en la cadena de las voces y de los testimonios, se compromete activamente, casi chismosamente, en la interpretación de lo que ha visto o creído ver, de lo que le han contado».

Aquí el autor de la frase desarrolla también el tema del “juego de las voces” creado en el pueblo. Juego en el que solo importa una persona, el ex basquetbolista, y junto a él, el triangulo conformado junto con las dos mujeres.

Conclusión

En éste ensayo se puede exponer finalmente que el autor de la novela, Onetti, pretende, a través de la misma, atraer al lector, utilizando la voz narrativa homodiegética con el fin de crear misterio, para capturar con verdaderas y falsas conjeturas al lector.

Se puede concluir entonces, afirmando que:

  • El fin de dicho tipo de narración es crear lazos de credibilidad entre lector-narrador. Onetti “engaña” al narratario a través de falsas conjeturas creadas por el almacenero, y así, transmitidas al lector. Estas conjeturas son asimiladas por el segundo como ciertas, sin percatarse de las posibilidades de error.

Bibliografía

  • Libros:

- Genette, Gérald. Figuras III, capitulo 5.

- Klein, Irene. La narración., capitulo 3: “Elementos de narratología para el análisis del relato. Editorial Eudeba. Buenos Aires. 2007.

  • Fuentes de Internet:

-Rojas, Santiago. California State University, Chico.

Accesible desde: http://www.cervantesvirtual.com

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-Monegal, Emir Rodríguez (1969). Montevideo. Accesible desde: http://www.onetti.net (Consultado 3 Junio 2008)

- Levi, Enrique Jaramillo; Dávalos, M.; Monegal, Emir Accesible desde: http://www.onetti.net

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- Universidad Complutense de Madrid, Ciencias de la Información. Accesible desde: http://corarequena.blogsome.com

(Consultado 12 Junio 2008)

Frase extraída de la novela “Los Adioses”.

Escritor uruguayo (1909-1994).Creador de la novela “Los Adioses”. (Fig. 1)

Escritor español, miembro de la Real Academia de la Lengua Española.