Lobo Negro, un skin; Marie Hagemann

Literatura universal contemporánea del siglo XX. Narrativa social alemana. Novela juvenil. Escritores alemanes. Skinheads. Juventud neonazi. Argumento. Wolfgang Schawarzer

  • Enviado por: Raxy
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 11 páginas

publicidad
cursos destacados
Iníciate con Ableton Live
Iníciate con Ableton Live
El curso da un repaso general por las órdenes y menús más básicos, para poder generar...
Ver más información

Curso completo de piano - Nivel básico
Curso completo de piano - Nivel básico
Este curso de piano está pensado para todos aquellos principiantes que deseen comenzar a tocar el piano o el...
Ver más información


ARGUMENTO

Wolfgang Schawarzer se acaba de rapar la cabeza para entrar en una tribu de skinheads; allí será conocido como “Lobo Negro”.

Pronto vivirá con otros skinheads en el búnker, los demás son sus colegas y se llaman: Dolf, Jon, Andy, Fried.

Esto fue debido a los problemas familiares; su padre se emborrachaba cada noche, y al llegar a casa, les pegaba; a su madre a sus hermanas, a su hermano pequeño; que muchas veces tenía miedo e iba dormir con él; y a él, pero no tanto. A su madre y a sus hermanas las violaba, alguna vez los vecinos intentaron hacer algo, pero no sirvió de nada. Un día, su hermana Manu, ya completamente desesperada, salió al balcón a pedir ayuda, pero nadie la escuchó o no quiso escucharla; entonces cuando llegó su padre, cayó abajo y murió. El padre no escarmentó con esto, seguía con lo mismo, así que un día Wolf, decidió que ya no podía seguir así, y cuando vio que su padre estaba pegando a su madre y a su hermana, le quitó las manos de encima y le advirtió que no lo volviera a hacer; desde entonces ya no fue lo mismo, volvió la tranquilidad.

Una noche estaba con Andy en la calle bebiendo unas cervezas y le “echaron el guante” a él, unos turcos, lo pasó mal, pero salió ileso de la pelea; Andy había ido a buscar a los demás, le salvaron la vida, pero no pudieron coger a ningún turco. Otra noche ellos se vengaron, eran cinco caminaban hacia la estación cuando se encontraron a un turco (aunque les pareció ver otro) y se enfureció, así que fue hasta él y le atizó con la cadena; pero al asfalto, entonces, el turco sacó una navaja y eso le enfureció más, así que le atizó con la cadena, lo rodearon y le fueron dando cadenazos hasta que uno le dio en la cabeza. Estaba sangrando y le dejaron en paz. A la mañana siguiente la noticia estaba redactada en el periódico. Los policías fueron al búnker y se llevaron a él y a Andy a comisaría, pasaron tres días en prisión preventiva, la policía no había podido probar nada. Pasaron los días... y se encontró una noticia de la muerte del turco; la policía sospechaba de ellos. Tenía que hacer unos cambios con que decidieron vestirse de otra forma para no parecer skins y así la policía dejaría de sospechar. En esta época él pasaba mucho tiempo con Andy y una tarde fueron a ver a su padre para presentárselo. Un día Andy cayó enfermo; Wolf no estaba muy seguro de comunicárselo a nadie por lo que le pudiera pasar, pero sino Andy moriría, y era su mejor amigo; así que tenía que hacer algo. Lo llevó a casa de su padre y cuando se recuperó estuvo meditando por qué mataron al turco, de por qué hacían siempre lo que les mandaban, de por qué no podían ser libres de pensamiento... y de otras muchas cosas.

En el camino hacia un albergue de refugiados, unos skins lanzaron un cóctel molotov, se incendió todo y Wolf buscando a Andy; se acordó de verlo entrar en la casa ardiendo, no se lo creía hasta que de repente salió con un paquete en los brazos; había salvado a un hijo de refugiados, él no sabía qué pensar. Un skin salvando a un hijo de refugiados, eso no podía ser, le apalearían como a un turco o peor. En cuanto se dio la vuelta, ya le estaban pegando unos skins, y lo mataron.

Wolf, en la cárcel, meditó sobre lo de Andy; el le había dejado una carta en la que le decía que ya no podía seguir así, que cuando le delataran que buscara a su padre para que le hiciera de abogado y que había sido estupendo ser su amigo; también estuvo meditando sobre volver con los skins o no. No lo tenía claro. Unas veces le apetecía; otras no.

LOBO NEGRO, UN SKIN

UNO

Un joven llamado Wolfgang Schwarzer, con anchos pómulos y ancha nariz, como si alguien la hubiera aplastado, al que le dicen Lobo Negro por ir vestido con cazadora negra, vaqueros negros y por tener ojos negros, es el que manda sobre todos los demás para atacar a todo inmigrante que se les ponga por el medio.

Wolf, cogió la chaqueta, en la que llevaba una chapa que ponía ”estoy orgulloso de ser alemán”. Esa chapa se la habían regalado en el aniversario del Führer, el padre de Dolf, Motte, que era el que les comprendía y el que les había facilitado el búnker, que es donde viven.

En la estación estaban Wolf y Andy, bebiendo y buscando a los turcos. Los demás llegarían más tarde porque Jon estaba afeitándoosle la cabeza. De repente a Andy le echaron el guante por detrás, ¡eran los turcos!. Les rodearon a los dos, pero ellos eran cinco. Wolf no veía a Andy, ¿dónde se había metido?. Wolf intentó sacar la navaja, pero dos de ellos le habían sujetado por la espalda. Uno de los turcos sacó una navaja y se la colocó a Wolf bajo el gaznate. Wolf le pegó un pisotón a un turco, rápidamente le tiraron al suelo y el de la navaja se arrodilló sobre su tripa. El turco le volvió a poner la navaja en la garganta y Wolf intentó gritar, pero un turco le metió un puñetazo en la cara, y otro le metió su pañuelo en la boca. De repente se oyeron unas voces y los turcos salieron corriendo, eran los compañeros de Wolf, porque Andy había salido corriendo a buscarlos. Regresaron al búnker para seguir hablando.

DOS

En el búnker tienen una mesa en el centro y banderas como la de la cruz gamada o la alemana. Todas las noches cuando se iban, las quitaban para mayor seguridad.

Wolf se sentía furioso por lo que le habían hecho la noche anterior. En las paredes del búnker habían colgadas cadenas de bicicletas y de motos, para cualquier eventualidad. Wolf cogió una y la escondió bajo su chaqueta, los demás también llevaban cadenas y bates de béisbol. Los cinco iban de camino a la estación, de repente vieron a un turco que iba hacia a ellos haciéndose el loco. A Wolf le pareció ver otro pero no estaba seguro. Wolf volteó la cadena al aire. El turco se encogió e hizo ademán de largarse. Wolf miró a su alrededor. ¿Había otro o no? Estaba seguro de no haberse equivocado. Wolf fue hacia el turco y arremetió contra él. El turco sacó una navaja. Wolf le volvió a atizar, y los demás skins le rodearon al turco. Una vez que el turco estaba en el suelo, Freíd y Jon siguieron golpeándolo, y hasta que no paro de moverse no se fueron los skins.

TRES

Se marcharon todos a su casa. A la mañana siguiente, la madre de Wolf le vio con la cabeza rapada, y leyó en el periódica que había sido apaleado un turco, seguramente pos los skinhead. Wolf cogió dinero y se fue al búnker.

Al llegar, Andy estaba muy nervioso y le dijo que el padre de Dolf les había avisado de que no tardaría en llegar la policía. Recogieron rápidamente todo lo del búnker. Cerraron con llave y corrieron escaleras arriba. La puerta de la casa estaba abierta, al igual que la salida del sótano al exterior. Mientras subía oyeron pasos abajo, seguro que era la policía. Siguieron corriendo hacia el desván, donde lo escondieron todo. Al bajar, Andy y Wolf, estaba la policía, que les hicieron unas preguntas. Bajaron junto con la policía al búnker. Allí les siguieron haciendo preguntas.

La policía se los llevo en el coche, pero los soltaron enseguida.

CUATRO

Cuando tenían doce años fundaron su banda. En ella estaban Dolf, Freíd, Jon y Wolf. Cerca del colegio había un gran solar donde se sentaban a echar un pitillo y ponían la radio casete a tope. También hacían pequeños robos, pero más tarde robaban las bicicletas en el colegio y se escapaban de las clases. Vendían las bicicletas, y con lo que ganaban se compraban cigarrillos, cervezas y cintas. Todo iba de maravilla, hasta el invierno. Pero al final les cogió la policía y no podían estar en el solar, a si que se tuvieron que ir a la estación, donde no tardaron en hacerse skins.

CINCO

El padre de Dolf, el viejo Motte, les invitó a su casa. Quería decirles que tenía un nuevo búnker. Les dijo que allí habían ultras de los de verdad. Ese búnker también estaba debajo de la casa pero que había que entrar por el otro lado, por la parte de atrás. Les dijo que con una condición. Que todo el grupo celebrase una reunión con el al menos cada quince días. Estuvieron de acuerdo. Un día Dolf afirmó que quería ser su Führer, pero Schneider dijo que no; porque el quería ser el Führer. Al mismo tiempo de dio un empujón a Dolf, y Dolf le atizó un puñetazo en el ojo. Scheneider le dijo que se las pagaría. Al rato vieron el sótano. Las paredes estaban pintadas de marrón, la bandera de la cruz gamada colgada de la pared. En el centro una mesa. Un estante con revistas, colchonetas en un rincón, una nevera, y como no, la música.

SEIS

Las ventanas estaban cerradas y cantaban. Cuando cantaban el estribillo por segunda vez, Dolf fue al armario, casi a la vez que Schneider. Volvieron a darse un pequeño empujón y se repartieron los bates. Iban por la calle callados. Llevaban bates. Dolf también llevaba un puño americano y Fried llevaba escondida una cadena de bici. Cuando llegaron a la estación no habían turcos. Seguramente habría ido la policía, pero la policía no podía estar en todos los sitios a la vez. Dolf dijo que podían estar en la calle Kreuz, así que allí fueron. En el interior había luz, así que se abalanzaron y se pusieron a dar golpes alrededor. Uno de los turcos se había encerrado en el baño. Al salir levanto las manos pero alguien dijo que venía la policía, y salieron todos por la puerta trasera. Luego cada uno se fue a su casa.

SIETE

Wolf antes de entrar en su casa, oía como chillaba su padre, porque estaba otra vez, borracho, pero esta vez no tenía el miedo que siempre tenía cuando era más pequeño. A los nueve, a los diez, a los once, a los doce. Al cumplir los trece se escapó por primera vez. Günther, su hermano pequeño, solía ir a meterse en la cama de Wolf. Cuando su padre los veía les pegaba una paliza con un tubo de goma. Su madre intervenía raras veces ,y cuando lo hacía, se llevaba unos moratones. Wolf alguna vez gritaba aunque lo tenía prohibido. Un día fue un vecino y les llevo a su casa, y desde entonces no se le ve el pelo.

Una vez Wolf fue al Departamento de Protección de Menores. Pero no hicieron nada porque decían que no tenían pruebas. Aunque Wolf estuviese lleno de morados. Una mañana salió a la calle y apaleó en el colegio a uno que le parecía un poco blando. Sin embargo, a la mañana siguiente volvía a estar de pie, y se dirigía al huerto de las afueras de la ciudad a contarle las penas a sus repollos. Aquella noche Wolf estaba a tope. Al oír vociferar a su padre, entró, le agarró y le dijo que se detuviera en el acto. Estaba sacudiéndole a su madre. Su hermana ya estaba tirada, llorando. Wolf se plantó ante é y le quito el trozo de manguera y le metió a su padre en la habitación. Wolf le dijo a su madre que durmiera en su cama y el durmió en una colchoneta en el pasillo, y así noche tras noche. De esta forma nadie recibía ni un solo golpe.

OCHO

A la mañana siguiente Wolf se levantó a las once. Su padre se había ido a trabajar, y su hermana Dany al colegio. Su hermana Manu murió un día que su padre quiso ir a por ella. Ella salió al balcón y empezó a gritar, pero los vecinos no lo quisieron oír, solo una anciana llamó a la policía. Justo cuando llegó la policía, Manu cayó volando hacia ellos desde un séptimo piso. Su padre, muy asustado corrió escaleras abajo, aunque no tenía ninguna necesidad de hacerlo, porque en esos casos siempre acude a tu casa una nube de policías que te hacen muchas preguntas. El padre decía que solo había querido impedir que saltara.

Su madre le trajo un té a Wolf. Le dio dinero y le dijo que era por lo que hizo la noche anterior. Cuando se fue Wolf, dijo adiós y su madre le miró de hito en hito. Estaba orgullosa de Wolf. Wolf cerró la puerta y vagabundeo por el desagradable corredor. Apestaba a orines y a sudor y a otras cosas.

NUEVE

Wolf fue a la estación de metro, donde tomó el siguiente tren en dirección a la ciudad, pero tenía que llevar cuidado, porque viajaba sin billete. Llegó a la tienda. Esta tenía un escaparate del que pendía una cortina corriente y moliente, para que no supieran lo que vendían. Wolf estuvo hablando con Scheuerer, el dueño, sobre su futuro trabajo. El padre de Dolf conocía a un mecánico, que fue el que le hizo el contrato y le dijo que si conocía a alguien que pensase como él.

En la tienda habían revistas sueltas y en cajas. Las que estaban en cajas eran las prohibidas. También habían uniformes, pegatinas, chapas y cruces gamadas por todas partes. En un rincón de la trastienda había un par de botas usadas, por las que le pidió cuarenta euros.

DIEZ

De regreso a casa iba feliz. Bajó en la estación central. Allí había un grupo de skins. En esta ciudad hay unos cinco o seis grupos, aunque no mantiene ninguna relación entre ellos. Solo se conocen.

Wolf siguió andando por el pasaje comercial. Se encontró con muchos conocidos. De repente alguien le pegó un empujón por detrás. Wolf se disponía a devolvérselo cuando notó que no había sido con mala intención. Wolf vio un anuncio en el que ponía: “¿Quién mató a Özan Ugür?”. Debía tratarse del turco al que mataron Wolf y su pandilla. En el anuncio, un poco más abajo había un retrato robot de un skin. En el que ponía que había sido realizado con las indicaciones de un testigo. Uno de los skins que había allí le dijo que si habían sido ellos. Wolf se hizo el loco y se fue. Comenzaba una época mala para los skins. Habían detenido a Schneider.

Ya en el búnker, Dolf dijo que no se podía permitir que se notase a primera vista que eran skins, y también dijo que había que llevar cuidado con los turcos porque cualquier día podían coger a alguno de ellos y machacarlo. A kühler se le ocurrió una idea. Era atrapar a un turco, y primero antes de matarlo, negociar un poco.

Al día siguiente empezaron a rebuscar por todas partes y consiguieron algo para disfrazarse. Cuando se vieron unos a otros les pareció muy divertido.

ONCE

El padre de Dolf dijo que había que poner orden, y que a el le tenían que llamar, señor Motte. Jon dijo que no le convencía, y se marchó. Motte dijo que estaban reunidos porque era necesario poner orden. Que ese orden les daba fortaleza y si no la tenían no podían hacer nada por Alemania. Motte seguía hablando de que cuando tuvieran ese orden habría que dar órdenes. También les dijo que si podía traer a las próximas reuniones a dos chicos de un grupo que dirigía el. Nadie se opuso. A partir de entonces se reunieron a menudo con el grupo de Wolf. Uno se llamaba Bernd. Aún iba al colegio. Tenía dieciséis o diecisiete años. Siempre llevaba una libreta en la que apuntaba cosas importantes, canciones...

DOCE

Algo cambió en aquella época. El grupo era diferente. La única razón no era que Motte hubiese traído a esos chicos. Había algo más. Entre ellos se saludaban al modo nazi. Fuera nos limitábamos a levantar el brazo. Pero había algo más. De repente teníamos una meta común. Éramos uno. Creíamos en nosotros mismos porque alguien creía en nosotros.

Una noche Motte, escribió en la pared la palabra “fuerza”. Dijo que todo el mundo quería ser fuerte, y ellos también tenían que ser fuertes, porque al fuerte lo escuchan, y eso se podía conseguir con el orden. Junto a la palabra fuerza, escribió también la palabra orden.

Motte les dijo que le tenían que llamar señor Motte, que el saludo entre ellos sería ¡Heil Hitler!,menos en la calle, donde todavía no se podía saludar de esa manera, así que levantarían la mano derecha y mirarían fijamente a los ojos. Todos decían que había sido una noche fascinante. La noche siguiente, Motte, escribió la palabra compañerismo.

Nación Alemana

Fuerza - Orden

Violencia - Enemigo

Fortaleza

Debajo de Fuerza y Orden. Motte leyó de Mi lucha, de Hitler. Cuando terminó de leer, Kühler preguntó que quien tenía la culpa, y Motte le dijo que durante años les habían convencido de que los culpables eran los alemanes. Pero que eso no era cierto, porque Hitler pretendía los objetivos correctos.

TRECE

En esa época, Andy y Wolf pasaban mucho tiempo juntos. Wolf lo llevó con Scheurer. Poco tiempo después, paseaban por la ciudad los cinco, cuando de Andy le dio un empujón a Wolf y le dijo que estaba su padre. Se parecía mucho a Andy. Su padre se acercó y le saludo, Andy se limitó a mirarlo. Su padre le dijo que podía ir a verlo cuando quisiera. Andy había pensado alguna vez si no sería mejor regresar a su casa. Andy siempre estaba en el sótano y eso le obligaba a estar en las reuniones, en las broncas, en las borracheras... etc. El padre de Andy les pregunto a Wolf y a Andy si querían ir al día siguiente a cenar a su casa. Asintieron y se marcharon. Cuando llegaron a la estación, Dolf dijo que acababan de desmantelar una red de tráfico de drogas. Allí habían muchos policías, que observaban a su grupo con desconfianza. Al fin de cuentas seguían buscando al asesino del turco, a pesar de que schneider continuaba detenido.

CATORCE

Al día siguiente, fueron a ver al padre de Andy. La cena era maravillosa. Andy le preguntó que era lo que tenía encima de la mesita. Su padre le contestó que eran recortes de periódicos, y se puso a leer uno, y entonces hubo una pequeña disputa. Andy saco dos hojas que llevaba. Eran de un discurso de Hitler. Cuando acabó de leerlo, siguieron discutiendo. Andy dijo que todavía tenia un discurso. Sublime. Y empezó a leer.

Cuando acabó de leer, fue al magnetófono y puso una cinta. Su padre reaccionó con bastante vehemencia y brusquedad. Entonces su padre salió de la habitación precipitadamente. Andy cogió una salchicha, queso y dos botellas de cerveza. Después pintó con el spray una cruz gamada en la moqueta de su padre. Y se fueron.

QUINCE

Cuando ,Wolf y Andy, estaban sentados en un banco, Andy le dijo que le apetecía volver a vivir con su padre, pero es que cada vez que lo ve, se arma un follón.

Andy estubo un buen rato hablando de su padre. Su padre decía que los extranjeros no te quitaban el trabajo y que el odio que sentía hacia los extranjeros procedía de la marcha de su madre. Entonces sentías rabia. La odiabas.

Wolf le dijo que abreviara un poco, que se hacía demasiado largo. Entonces Andy paró de hablar. Wolf se puso a hablar de Scheuerer y de Motte. Decía que ellos habían construido poco a poco todo su armazón mental. Les había hablado de la gran Alemania, de los judíos, del paro, de las drogas y de los traficantes. También de la importancia de la familia alemana. No podían fumar. Ni tomar drogas. Sólo beber.

DIECISÉIS

Eran skins, pero también algo más. Como skin en realidad solo estás contra algo. Quieres machacar algo que odias. Pero como verdadero ultra aspiras a algo más: deseas restaurar el viejo orden. Eso significa disciplina, imponer ese orden: fuera jays, fuera judíos. Fomentar el sentimiento alemán. Música marcial. Y a pesar de todo, faltaba algo.

Andy había vuelto a ver a su padre. Andy y su padre. Su padre no quería forzarle a volver. Andy seguía formando parte del grupo. A pesar de sus dudas.

DIECISIETE

Motte intentaba a veces darles alguna misión. Una de ellas en el cementerio judío, tenían que hacer destrozos. En realidad eran sus chicos los ultras los que se encargaban de todo, ellos solo les echaban una mano. Aunque solo hacían lo que les mandaban cuando les apetecía. Motte se cabreaba.

Uno de los ultras dijo que cerca había un asilo de ancianos judíos. Vieron salir a un anciano, y le rodearon para divertirse. Le dijeron que se tenia que coser la estrella de David y que en ese momento solo le darían un aviso. Le dijeron que se arrodillase a pedirles perdón y cuando se levantó, Dolf le empujó le dio una patada.

Andy en el colegio, insultaba a los maestros y se pegaba con muchos.

Entonces ocurrió lo de la chica skin. Dolf se la ligó primero. Pero Schneider se la había birlado al salir del talego y Dolf quería recuperarla. Se pelearon y Dolf se quedó con ella. Estaba pasándoselo bien con ella en el sótano cuándo entró Schneider...y Motte. Schnieider se fue y le dijo que se las pagaría.

Esa misma noche Dolf fue detenido en su casa. Por el asesinato del turco. ¡Schneider cerdo traidor! ¡Eso no se hace! ¡Ay, si se hubiera dejado caer sólo un ratito por allí!

Las cosas empeoraron todavía más cuando tuvimos que ir a la asamblea de partido de los Guardianes del Orden.

Dolf les mandaba cartas desde el talego.

DIECIOCHO

Andy cayó enfermo y Wolf sentía auténtico pánico por él. Andy tenía más de cuarenta grados. Wolf quiso ir a buscar a un médico, pero Motte se montó en cólera y le dijo chillando que si quería que le descubrieran su escondite. Wolf se quedó una noche con Andy poniéndole paños húmedos en la frente y dándole de beber. A Motte no se le ocurrió otra cosa que montar una velada política. Cuando Fried ya estaba borracho pretendía dar aguardiente a Andy. Fue entonces cuando Wolf se decidió a llamar al padre de Andy. Su padre quería llevárselo a casa inmediatamente. Pero si Wolf hubiese descubierto el búnker, lo hubiesen liquidado. Al fin, Motte, pareció comprender y trajo unas aspirinas, decía que se repondría, aunque Wolf no pensaba eso. A los demás todo aquello les daba lo mismo.

El padre de Andy y Wolf, se pusieron de acuerdo en utilizar un taxi. Wolf llevó a Andy como si fuera un niño pequeño. Tuvo que llevarlo hasta una esquina lejana, para no revelar el escondite.

Cuando se lo llevó fue todo muy rápido. El médico, un amigo del padre de Andy, dijo que Wolf le había salvado la vida. Su padre y Wolf se turnaban para no dejarlo solo en el hospital.

DIECINUEVE

Andy se restablecía lentamente. Pasaron los días.

De repente explotó. Andy se arrojó sobre la almohada y se echó a llorar. Wolf no sabía que le estaba pasando. Se limitó a mirarlo. De repente empezó a decir que lo habían matado. Wolf le preguntó que a quien habían matado. Lo del turco casi se le había borrado de la cabeza. Andy seguía diciendo que un turco era una persona. No paraba de hablar y de martillar con los puños sobra la cama. Wolf le decía que se tumbase en la cama que no podía hacer esfuerzos. Pero él seguía. Wolf deseaba irse. Andy lo notó. Saltó de la cama, correteó de un lado a otro, y finalmente comenzó a dar vueltas alrededor, como si quisiera cercarlo. Wolf no sabía lo que hacer, pensaba que Andy estaba loco. Andy no paraba de hablar. Wolf se levantó y paseó de un lado a otro de la habitación.

Andy yacía sobre la cama. Parecía cansado. Wolf también estaba cansado de escuchar a Andy. Wolf no pudo soportarlo más y salió corriendo, dando un portazo. Corrió por la ciudad, dando vueltas sin parar. Wolf fue al búnker. Había reunión. Por el altavoz resonaban las palabras del Füherer. Había música dentro, en esas palabras. Pero las de Andy resonaban todavía dentro de la cabeza de Wolf. Se levantó y se fue corriendo.

VEINTE

Scheuerer y Motte querían celebrar con nosotros el diecisiete de agosto. Era el aniversario de la muerte de Rudolf Hess. Había un acto público en Wundsiedel y a lo mejor viajábamos juntos hasta allí. Scheuerer y Dolf habían dicho que esa noche había que dar una sorpresa total.

El padre de Dolf había contado un montón de cosas del viejo Hess. Un modelo, según sus palabras. Siempre había apoyado a Hitler. La juventud actual necesitaba modelos como él. Hess y sus compañeros sí que habían sido unos grandes hombres: leales, concienzudos, disciplinados. Scheuerer advirtió de que en este mundo enloquecido ya sólo podían orientarse si pensabas en el todo. Y el todo es su lucha, por ellos y por su nación.

Primero tuvieron una reunión llena de cordialidad. Los dos viejos habían traído también a sus chicos. Habían hecho un fuego de campamento en una granja, tenían cerveza y cantaban canciones. El granjero, que también era nazi, participó intensamente. Dijo que Alemania podía sentirse orgullosa de contar con chicos como ellos.

Wolf le dijo a Andy que momentos como esos no se olvidarían aunque vivieras mil años. Andy asintió con la cabeza. Estaba delgado y pálido. Desde su enfermedad no hablaba mucho.

VEINTIUNO

En el camino había un albergue de refugiados. Los chicos de Scheuerer llevaban algo. Y eso seguro que respondía al modo de pensar de Hess. Luego lanzaron lo que llevaban (un cóctel molotov) hacia el albergue.

Hubo una tremenda explosión. Se rieron todos menos Wolf y Andy. De repente se abrió la puerta y unas figuras oscuras en pijama salieron dando saltos. Pero Scheuerer y sus chicos intentaron volver a introducirlos a empujones en la casa en llamas. Luego Scheuerer y los camaradas se largaron. Motte también conocía el camino. Los demás quisieron seguirles, pero estaban algo perdidos.

De repente se oyó la sirena de los bomberos y llegaron también la policía. Wolf vio una sombra que entró corriendo en el interior del edificio. A su espalda estaba la policía delante los bomberos, y en medio ese batiburrillo de voces extranjeras pidiendo ayuda entre alaridos y llantos. ¿Dónde estaba Andy? A Wolf le vino a la cabeza la sombra que había visto antes. Una madre chillaba sin parar de alzar los brazos hacia el cielo. De repente apareció en la ventana del primer piso con un paquete en los brazos. Los bomberos colocaron inmediatamente una escalera. Andy salvó a un hijo de refugiados. Wolf pensó que estaba loco, porque le matarían los demás skinhead cuando viesen al día siguiente los titulares de los periódicos. “Un skinhead salva a un bebé de un albergue de refugiados en llamas”. Lo liquidarían.

De repente, Wolf, oyó gritos. Era Andy. Corrió tan aprisa como pudo en dirección a los gritos. Procedían del bosque. Apenas bajó de la escalera, Andy se perdió entre la multitud y desapareció. La multitud le había protegido. Pero Wolf estaba seguro de que con sus camaradas no sucedería lo mismo.

Nuevos gritos entre el crepitar de las llamas. Ambulancias que con el estridente ulular de sus sirenas abandonaban el lugar a toda velocidad.

Wolf se detuvo. Se oían voces y pasos. Miró tras él. A su espalda, la policía. Corrió y se escondió tras un árbol. Entonces Wolf vio a alguien tirado en el suelo. Sangre. Uno le pegaba una patada. Le pisoteaba la cabeza. Era Andy. Wolf vio a uno que agarraba un enorme garrote y tomaba impulso preparándose el golpe...

Entonces la policía le sujetó el brazo por detrás. La policía llego de todas partes. Tiraron al los skins al suelo.

Wolf miró hacia allá. Andy ya no se movía ni se oían gemidos. La sangre manaba de su cabeza e inundaba su frente. Yacía boca arriba. Le habían matado. Le habían matado su camarada, los amigos.

Entonces a Wolf se le fue a la cabeza todas las frases de Andy: “es corto de entendederas, una persona es una persona, no matarás...

De repente agarraron a Wolf con violencia. Calló al suelo. Policía.

VEINTIDÓS

Andy ha muerto. Wolf se pasaba todo el día dándole vueltas a la cabeza. El no quería pensar que había muerto. Wolf quería buscarle, pero por mucho que quisiera no podía porque estaba preso. Los demás skins de las celdas de al lado gritaban; “traidores”. Ellos se creían que Wolf se había puesto de acuerdo con Andy para rescatar al niño de la casa en llamas.

Cuando Wolf recordaba cosas de Andy, de pronto surgía una imagen ante el, la imagen de Andy. Wolf creía que él vivía en una casa ardiendo y se salvaba a sí mismo. Al niño que era. Y con ello murió y salvó.

Los skins seguían diciendo que eran traidores.

VEINTITRÉS

La policía, su madre, todos me preguntaban lo mismo, que como había sucedido.

Scheuerer estaba encarcelado. Y Dolf. Y todos los demás. Le echaban a Andy la culpa del asesinato del turco. Wolf quiso decir la verdad, pero a pesar de todo no lo hizo.

Wolf volvió a despertarse en la enfermería. Se había puesto fuera de el mismo. Lanzando golpes a diestro y siniestro.

¿Cómo sucedió lo de Andy? Wolf dijo que Andy le había escrito una carta. La había dejado en su casa junto a su cama.

Wolf,

Wolf, sé que pronto va a pasar algo

Wolf, sé que tiene que pasar algo.

Ya no puedo aguantar más,

Y los demás lo notan,

Y no puedo soportarlo.

No estuvo mal eso de tener de repente una

meta. ¿Qué metas nos ofrece nuestra sociedad?

Sin embargo, después se convirtió casi en una secta, en una falsa religión. Todo se supeditaba

A la gran meta. La decisión personal ya no importa.

Se podía utilizar la brutalidad y la violencia para

alcanzar la meta.

El Führer decide. No se puede preguntar.

Todo es uniforme.

¡Entrega incondicional! ¡Siempre en lucha!

¡No puedo participar en eso! Estoy asustado porque

no tengo la firmeza suficiente. ¡Ponte en pie,

sin necesidad de apoyo!

Muchas ideas eran buenas. Muchas ideas

Eran malas. Pero no conozco el camino.

Ha sido estupendo que fueras mi amigo.

Andy

P.S.: Si necesitas un abogado defensor, habla con mi padre. Creo que él lo hará, por mí y por ti. Al menos eso me ha dicho.

Wolf se negó a hablar con el otro abogado. Quería que le defendiera el padre de Andy. Él le aconsejó a Wolf que si no era capaz de hablar que se tomase el tiempo necesario.

VEINTICUATRO

Wolf empezó a hablar lentamente. Después funciono. Wolf le preguntó que porque su hijo era así. Su padre le pregunto que como era. Wolf le contestó que fuese capaz de pintar cruces gamadas, de ofender a su profesora... y que dijese al mismo tiempo: “una persona es una persona”. Su padre dice que no lo sabía.

Wolf caminaba de un lado a otro de la celda. Su padre dijo que tal vez había tanto odio en él, o tanta agresividad que la única forma de liberarse de ella fuese pintar cruces gamadas e insultar. Wolf le pregunto que de dónde nacía ese odio. Y su padre le contestó que ese odio esta en todos ellos y que lo tenían que aprender a controlarlo. Pero si sufrían demasiadas decepciones el odio crecía y la posibilidad de controlarlo disminuía. Su padre le ayudó a aclararse consigo mismo. El padre de Andy seguía hablando, decía que él creía que los culpables de que sucedan cosas así son muchos. Andy era bueno. Una persona es una persona. No matarás. Respeto, preguntas, valor..., en realidad conocía todo eso. Él era bueno, y sin embargo actuó de otra manera. Quizá no era lo bastante consciente de su propia valía. Quizá estuvo demasiado solo. Tuvo que irse.

El padre de Andy se fue de allí. Wolf quería dormir. El padre de Andy le dijo que podía ir a verle cuando saliese de allí.

Wolf pensaba:”Ahora se a dónde ir, aunque no sé si lo haré. No quiero volver con los skins. De eso estoy seguro.

Sin embargo, tal vez acabe regresando con ellos. Me conozco. Soy un pichafloja, un subordinado obediente. Es lo más cómodo, lo que siempre he hecho. ¿Lograré cambiar? ¿Iré a ver al padre de Andy? A veces me apetece.

Otras no. ¿Quién sabe?”

VALORACIÓN PERSONAL

El libro me ha gustado, sobre todo en la forma de escribirlo, porque es muy real, entretenido y trata sobre varios aspectos, pero no me ha gustado el pensamiento de ser tan, tan fascistas.