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Literatura. Poesía. Poemas. Federico García Lorca. Manuel Altolaguirre. Pedro Garfias. Vicente Aleixandre. Ernestina de Champourcín. Concha Méndez Cuesta. Temas de los poemas

  • Enviado por: Neni89
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  • País: España España
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TRABAJO DE LITERATURA

ÍNDICE

Madrigal apasionado (Federico García Lorca)……………………………………………..03

Fin de un amor (Manuel Altolaguirre)………………………………………………………..06

Umbral de la muerte (Pedro Garfias)…………………………………………………………09

Adolescencia (Vicente Aleixandre)……………………………………………………………..12

Búscame en ti (Ernestina de Champourcín)………………………………………………..14

Ni me entiendo ni me entienden (Concha Méndez Cuesta)…………………………..16

MADRIGAL APASIONADO

Quisiera estar en tus labios

Para apagarme en la nieve

De tus dientes.

Quisiera estar en tu pecho

Para en sangre deshacerme.

Quisiera en tu cabellera

De oro soñar por siempre.

Que tu corazón se hiciera

Tumba del mío doliente,

Que mi carne sea tu carne,

Que mi frente sea tu frente.

Quisiera que toda mi alma

Entrara en tu cuerpo breve,

Y ser yo tu pensamiento,

y ser yo tu blanca veste.

Para hacer que te enamores

De mí con pasión tan fuerte

Que te consumas buscándome

Sin que jamás ya me encuentres.

Para que vayas gritando

Mi nombre hacia los ponientes,

Preguntando por mí al agua,

Bebiendo triste las hieles

Que antes dejó en el camino

Mi corazón al quererte.

Y yo mientras iré dentro

De tu cuerpo dulce y débil,

Siendo yo, mujer, tú misma,

Y estando en ti para siempre,

Mientras tú en vano me buscas

Desde el Oriente a Occidente,

Hasta que al fin nos quemará

La llama gris de la muerte.

Federico García Lorca

En este poema se cuenta una relación amorosa, muy pasional y trágica, marcada por el deseo espiritual y carnal entre los amantes, que se buscan mutuamente.

El tema del poema es por tanto el amor que no llega a ser correspondido y el correspondiente deseo amoroso.

La idea principal expresada es el deseo de uno de los enamorados de participar en la vida del otro.

Entre las ideas secundarias que surgen, una de ellas es el reconocimiento, aunque sea tardío, por parte del otro del amor que sienten, otra de las ideas secundarias es la tristeza que queda cuando ha pasado el amor.

Las ideas se enlazan de forma lineal, pues la idea principal es la primera en aparecer, de ahí se pasa a partir del octavo y noveno párrafo a las ideas secundarias, terminando en un sentimiento de tristeza ante la presencia de la muerte que los separa e imposibilita su amor.

Intentado reflexionar sobre las ideas que el autor expone en este poema, podemos profundizar, encontrando sentimientos de frustración ante un amor que ha terminado y que le gustaría mucho poder recuperar, o en su caso que la otra persona mostrase sentimientos de melancolía con respecto a la relación. Pero se percibe resignación por parte del autor ante la presencia de la muerta, que les acorta el tiempo y que supondrá el fin definitivo de la búsqueda constante que realiza.

En este poema encontramos rasgos comunes de la poesía amorosa, el uso de metáforas, de símbolos como llama, la búsqueda, el agua… y algunas similitudes a la poesía renacentista con el uso de términos contrapuesto y metafóricos, como son corazón con tumba, alma con cuerpo (mostrando en el uso de estos términos que el deseo no solo se limita al ámbito sentimental sino también al deseo erótico, como fruto de la unión con la pareja), la búsqueda con el encuentro (aunque esto supone una búsqueda sin frutos y cruel, que prolonga el sufrimiento producido por el desamor).

En contraposición con lo que supone el amor hoy en día, podemos observar una fuerte evolución ocurrida en muy poco tiempo. Si antes el amor estaba idealizado encontramos actualmente una des-idealización amorosa.

Tenemos una percepción del amor fugaz y pasajera, en la que todo llega pero puede marcharse, y no debemos sentirnos apenados, pues hoy a casi cualquier edad se es aún joven. Todo viene de la irresponsabilidad y el desentendimiento que existe y que se está arraigando en la sociedad, no le damos sentido ni importancia a las cosas.

Porque hoy en día se le da más sentido a al vida, a vivirla y disfrutarla al máximo sin enganches que te impidan hacer lo que quieres cuando y como quieras, no queremos muros en nuestra vida, y el momento de asentar la cabeza cada vez se esta alejando más de nuestras vidas.

Antes el concepto de crecimiento y maduración venía asociado a la búsqueda de una pareja, el tener un trabajo estable y formar una familia. La entrega marital era casi completa, pero lo importante de esta unión era la lucha que se ponía en sacarlo adelante y la idea de que el amor era duradero, llegando incluso a resultar difícil ponerle fin a las relaciones en algunos casos. Antiguamente rara era la persona que había tenido quizás más de tres relaciones en toda su vida, pues generalmente comenzaban los noviazgos muy jóvenes, y muy habitualmente dichos noviazgos se prolongaban hasta el matrimonio. En contraposición, actualmente es casi imposible encontrar un matrimonio en el que ambos sean la primera pareja del otro, o en todo caso la única que han tenido en toda su vida.

Ante esto mi manera de ver las cosas se muestra intermedia entre ambas visiones. Con esto quiero referirme a que por una parte, a la edad de 13 o 14 años somos demasiados jóvenes como para iniciar una relación sentimental verdaderamente estable o que pueda acabar en algo, ya que tenemos no solo toda la vida por delante, sino muchas cosas que aprender, y actualmente a esa edad no es tan maduro como antiguamente, no estamos apenas preparados para la vida cuanto menos para estar con una persona para el resto de tu existencia.

Por otro lado, no me parece adecuado el poco sentido que se le dan a las cosas, y la eterna adolescencia en la que viven muchas personas, que se aferran y hacen de esta su forma de vida. No quieren responsabilidades, lazos ni ataduras, sentimentalmente no necesitan (algunos) estabilidad ninguna, son felices yendo y viniendo, o en el caso de tener pareja, se plantean más tarde la vida en común, pues se persigue, por un lado, una mayor independencia, y por otro actualmente para los jóvenes es más difícil económicamente plantearse la formación de una familia. Por las cusas que sean, queremos más libertad, independencia, sin darnos cuenta que estamos vaciando de sentimientos nuestras vidas, desestabilizando lo que ha venido siendo la regla general para todas las personas y prolongando en el tiempo la maduración y el llamado reloj biológico, que cada vez va sonando más tarde.

Así queda clara mi opinión con respecto a este tema, y mi postura ante este problema no será ni hacer alarde del deseo de estabilidad sentimental ni vivir siempre pensando solo en el presente, prestando poca atención al futuro, que es lo que más nos debe preocupar.

FIN DE UN AMOR

No sé si es que cumplió ya su destino,

Si alcanzó perfección o si acabado

Este amor a su límite ha llegado

Sin dar un paso más en su camino.

Aún le miro subir, de donde vino,

A la alta cumbre donde ha terminado

Su penosa ascensión. Tal ha quedado

Estático un amor tan peregrino.

No me resigno a dar la despedida

A tal altivo y firme sentimiento

Que tanto impulso dio a mi vida.

No es su culminación lo que lamento.

Su culminar no causa la partida,

Lo causará, tal vez, su acabamiento.

(Fin de un amor 1949)

Manuel Altolaguirre

Se cuenta en el poema el lamento ante un amor que ha acabado y repasa lo que para él ha supuesto dicho amor, y el sentimiento que le provoca la asimilación de que ya no volverá a ser como antes.

El tema es fundamentalmente el amoroso, aunque con un matiz melancólico y por otro lado idealizante.

Las ideas se estructuran partiendo del tema amoroso, que se desarrolla a lo largo de toda la obra, y sin abandonarlo nunca se tratan los sentimientos de melancolía, y posteriormente la idealización del amor, como sentido de la vida. Y la forma de acabar el desarrollo de las ideas es resaltando la finitud del amor. Por tanto se presentan las ideas una detrás de otra, sin volver a la idea principal.

De los temas tratados, desde luego el más significativo es el amor, destacando la importancia que se le da en el poema. La forma en que cuenta con tanto detalle nos da ha entender que tiene una motivación de fondo, quizás una experiencia propia que le despertase tales sentimientos.

Este tema es muy seguido por toda la literatura española, siendo uno de los primeros en tratarse y que se encuentra siempre a la cabeza de los más usados por la lírica, sobre todo en lo que se refiere al desamor, a la terminación de éste ya sea por la in correspondencia amorosa, la muerte de uno de los enamorados, la separación espacial, etc., etc.

En el poema, gracias a la utilización de palabras como destino, límite, peregrino, acabamiento…, y del uso de tiempos verbales en pasado, podemos saber que se trata de un amor pasado, q comenzó y terminó en el pasado y que aún se lamenta.

Actualmente cuando se trata el tema amoroso en la poesía (que cada vez la producción de poesía va disminuyendo) hace referencia a amores pasados, amores de adolescencia que se recuerdan con nostalgia, a otros donde lo que realza es el tema erótico y la pasión, tratando el deseo no solo espiritual y sentimental, sino también de la unión física.

Con respecto a la melancolía mostrada, se asemeja mucho a la lírica pastoril, en la que los pastores contaban mediante la poesía el amor hacia una muchacha a la que idealizaban, mostraban su amor describiendo con total ensimismamiento su belleza, y explicaban el trágico (a veces) desenlace de su relación amorosa. Siempre recuerdan a la amada, le lloran y se lamentan por la imposibilidad de poder estar juntos.

Utiliza además términos como destino, camino, peregrino, ascensión, que recuerdan a la poesía religiosa, o al menos trata el tema amoroso con total admiración, es el amor el que le da sentido a su vida, encuentra en él el camino que debe seguir.

Con respecto a esto, no encuentro mucha similitud con la poesía más actual. Si habrán poemas que traten el amor de la misma manera, pero no siguen una corriente, y no destacan un gran número de autores actuales que lo trabajen de esa manera.

Se puede deber a la importancia que se le están dando a otras cosas y que están apartando el tema amoroso de la preocupación social. Lo que prima actualmente es la comodidad de la persona, la integración social en ambientes en el que hay que vivir al máximo, abarcando todo lo que puedes, rozando tus límites y sin desaprovechar tus oportunidades. Se busca vivir a tope, siendo posible para muchas personas, pero haciendo que otras vayan por encima de sus posibilidades. No nos percatamos que tras un gran ascenso viene la caída.

Todo esto no se percibe dentro de la lírica, si está más reflejado dentro de la literatura, o en los textos periodísticos, donde muchos de los reportajes actuales se dedican a tratar el tema de las drogas, la informática, el alcohol, la vida de los famosos, la política, los fraudes…

Pero este nuevo encuadre de la sociedad justifica la poca producción lírica y sobre todo, que no se trate el tema amoroso con tanto fervor, cuando menos idealizante, llegando a tratarlo como si fuese algo religioso. Esto se ha perdido con los años, aunque sigue persistiendo de alguna forma con escritores consagrados como Antonio Gala, y otros poetas menos actuales pero contemporáneos, como fueron la generación del 27, que enriquecieron mucho el panorama de la poesía durante los años alrededor de la Guerra Civil. Aportaron una gran producción, con una temática asombrosamente amplia, rica en recursos y que fomentaron valores en su época mediante la búsqueda de una poesía social.

Por tanto, no estaría mal intentar fomentar en la sociedad valores necesarios, que equilibren el panorama vital, para intentar volver a encauzar las prioridades que hoy en día rigen nuestras vidas, mediante una lírica y una literatura que recoja temas actuales tratados no solo con realismo sino también con intención moralizante, haciendo que nos demos cuenta de la deshumanización de la sociedad y de la ausencia de sentimientos y lógica en nuestros actos.

Necesitamos estímulos que nos hagan comprender que es necesario cambiar, dar un pequeño giro a nuestras vidas; es cierto que es bueno evolucionar y buscar nuestro bienestar y comodidad, pero n por ello buscar solo nuestro disfrute, abandonando todo aquello que nos supone esfuerzo y dedicación.

Y recuperar también esa tradición literaria de la poesía, tan rica en temas y en recursos, capaz de abordar cualquier tema actual con belleza, claridad y detallismo.

Veo por tanto necesario la vuelta, el auge de la poesía, principalmente la amorosa, que es siempre la más recurrida, y que ha estado tan presente siempre.

UMBRAL DE LA MUERTE

Para mi nuca un monte, para mi cuerpo un llano,

Ríos para mis brazos, mares para mi aliento.

Tendido como un tronco en el arcano

Suspendo el corazón y el pensamiento.

Cuántos siglos viví con este anhelo

De tumbarme a lo largo de mi vida

Hasta tocar con la mirada el cielo

Y con los pies la sombra enternecida.

Flotar suave por el tiempo inerte

Olvidándome lento de mí mismo

Hasta quedarme vacío y hueco.

Traspasar los umbrales de la muerte

Y hundirme poco a poco en el abismo

Sin fondo, sin orillas y sin eco.

(De Soledad y otros pesares 1948)

Pedro Garfias

El poema trata la actitud del autor ante la idea de la muerte, y su deseo de que la muerte le sirva de valoración de todo lo que ha realizado a lo largo de su vida.

El tema tratado es la muerte, pero no desde un punto de vista negativo y triste, sino desde la perspectiva del autor, exponiendo lo que para él simboliza la muerte. Es como un stop, todo queda parado, no se siente nada, no hay detrás, es un estado de ausencia, en el que se para todo lo q hayas empezado en tu vida y se quedará por terminar ya por siempre.

Como idea secundaria está el deseo de enfrentarse a esta realidad, que supone para el una etapa más y necesaria, para poner fin a un ciclo.

Las ideas están organizadas desarrollando primero lo que para el supone la idea de la muerte, ausencia de vida, se para la mente y el corazón. Posteriormente trata el deseo de que llegue el momento en el que la muerte actúa como medidora de lo acontecido en tu vida, como una especie de juicio en el que todas las cartas se ponen boca arriba. Termina retomando la idea de muerte, como será el momento en el que le ocurra y como se sentirá mientras esté llegando. Se trata por tanto de un texto cerrado en el que se empieza con la idea principal, se desarrolla la secundaria, y para terminar vuelve a la idea inicial.

De este poema cabe destacar la manera en que trata el tema de la muerte, que asombra bastante la seriedad y tranquilidad con la que lo desarrolla. No supone un tema tabú, doloroso, y cuanto menos trágico. El autor deja claro que para él la muerte es una etapa más de la vida, necesaria para poder completar un ciclo y una experiencia más de nuestra vida.

Se contrapone mucho a lo que venimos esperando de los demás autores de poesía con respecto a la muerte, ya que para todos y a lo largo y ancho de toda la literatura, la muerte ha supuesto un impedimento para vida, algo que corta nuestro disfrute, que nos apena y nos aleja de nuestros seres queridos.

Por ejemplo en la poesía amorosa, la muerte supone un impedimento para el desarrollo del amor, supone la separación de los enamorados, no solo en el ámbito sentimental sino también espacialmente. La muerte supone por tanto dentro de lo malo, lo peor que puede pasarte. En Coplas a la muerte de su padre, de Jorge Manrique, la muerte supone tal trauma para él que no para de exponer su pena, tristeza y desconsuelo; la muerte le ha desgarrado algo dentro, que le impide desarrollar su vida normal, se ha llevado algo tan profundo que le es imposible seguir y volver a tener sentimientos de alegría a la hora de recordar a la persona muerta.

Aquí, Garfias muestra atracción por el momento, expresa su deseo de que llegue para poder experimentarla, comprobar que lo que el asocia con la muerte es verdadero, comprobar que la muerte no solo es como una escoba que barre todo sentimiento y recuerdo, sino que también sirve como aliento, que nos impulsa y que nos insta a vivir intensamente porque en cualquier momento podemos irnos de este mundo y dejar de disfrutar.

Expresa sus ganas de comprobarlo en el segundo párrafo, donde dice: Cuántos siglos viví con este anhelo…”, con ello se refiere al deseo de que con la muerte sea capaz de juzgarse a sí mismo, medir todas las obras realizadas a lo largo de su vida, exponer todo lo que ha pensado, hecho, querido hacer o deshacer, saber si de algo ha servido su estancia en este mundo, comprobar si verdaderamente somos importantes, y eso, es cierto, se comprueba cuando nos hemos ido.

Comparto en cierto modo este pensamiento con el autor, la muerte no solo tiene un matiz negativo, pues gracias a ella, al miedo que le tenemos, intentamos vivir la vida de una manera mejor, de acuerdo con nuestros sentimientos, realizando aquello que nos complementa y que nos desarrolla como personas, intentado formar parte de aquello que llamamos mundo. Y por otro lado la muerte supone, en nuestros últimos momentos, un estado de incertidumbre que no llega a ser desesperación pero si una gran duda. Nos preguntamos por si habrá sido fructífero nuestro paso por la vida de las personas que nos han querido y de las que no, si hemos sido necesarios no solo como persona sino para los demás, no en sentido de dependencia sino como complemento para sus existencias.

La muerte es como ese momento final en el que se ponen las cartas sobre la mesa, se mide todo y se comprueba qué nos ha quedado por hacer, si hemos hecho verdaderamente todo lo que hemos podido. Queremos estirar nuestra vida en línea recta, para verlo todo desde arriba, controlando la situación pero sin poder intervenir, haciendo de esto algo necesario, repasando cada momento de nuestra vida y asumiendo los errores cometidos.

Tras nuestra muerte es cuando se sabe si verdaderamente hemos sido necesarios y queridos por los demás. Una persona no puede valorarse mejor que por el cariño que manifiestan por él cuando ha muerto.

Pienso por tanto que uno no es mejor según lo que se ha llevado en su vida, sino en lo que deja a su paso, el vacío que dejamos cuando morimos es la mejor prueba de que nos han querido.

ADOLESCENCIA

Vinieras y te fueras dulcemente,

De otro camino

A otro camino. Verte,

Y ya otra vez ya no verte.

Pasar por un puente.

-El pie breve,

La luz vencida, alegre-.

Muchacho que sería yo mirando

Aguas abajo la corriente,

Y en el espejo tu pasaje

Fluir, desvanecerse.

(Ámbito 1928)

Vicente Aleixandre

En Adolescencia se cuenta el paso de una etapa a otra de la vida y la manera y rapidez con la que ocurre.

El tema es el transcurso de la vida, que nos hace crecer y madurar, aunque no nos percatamos de lo que ocurre hasta que ha pasado.

Primero se desarrolla la idea principal, que trata de la fugacidad con la que pasamos de una etapa a otra de la vida sin percatarnos de la rapidez con que ocurre este cambio. Y al final se encuentra la vivencia del autor en este momento de la vida, y su situación, ya que aparece como un espectador que contempla el transcurso no solo del tiempo, sino también de la vida.

Este poema es uno de los pocos que el propio Vicente Aleixandre se sabía de memoria, y en él describe con un asombroso pero ligero realismo, el momento en que la persona pasa de una etapa a otra de su vida, rápidamente, causando en nosotros cambios y dilemas que nos cuestan trabajo resolver.

Se supone que a lo largo del tiempo vamos creciendo, pasando de un estado a otro, añadiendo nuevas formas de sentir y de ver las cosas, despertando cosas en nosotros que antes no percibíamos. Todo esto sucede siempre sin darnos apenas cuenta, pues mientras que estamos cambiando no se percibe tanto como una vez que se a pasado por esta especie de transición entre un camino y otro.

Nuestra vida supone el paso por muchos y diferentes caminos, que unimos en nuestra vida mediante lo que aquí Aleixandre llama puentes, y que son el paso de la niñez a la adolescencia (en este caso), de la adolescencia a la adultez… Pero lo que nos imposibilita darnos cuenta de nuestros propios cambios es ese ritmo frenético con el que sucede todo, nunca hay tiempo para mirar atrás y darte cuenta de que estás cambiando, sin un referente con el que compararnos es lógico que no seamos capaces de percibir dichos cambios.

Aleixandre refleja esta rapidez mediante el uso de construcciones como el pie breve, con el que hace referencia a que sucede veloz y sin pausa.

Mediante la referencia que hace al niño mirando las aguas, evocando al mito de Narciso, que busca su reflejo que no para de fluir y desvanecerse en un agua llevada por la corriente, manifiesta que, por un lado, las aguas en las que busca su reflejo no para de corres, están movimiento, por tanto en constante cambio, emula así al crecimiento. Y por otra parte su reflejo fluye y se desvanece, como indicando que no es capaz de percibirlo bien, de que no es consciente de sus cambios, no tiene una imagen clara y firme de sí mismo en ese momento.

En esta etapa de cambio y crecimiento si es cierto que nos enfrentamos a contradicciones, dudas y que a veces no sabemos como reaccionar ante las situaciones, pero esto sucede porque nos estamos formando y no tenemos un patrón lógico que poder seguir, tenemos que buscar bien la forma de responder ante los momentos, porque probando, descubriremos la forma correcta mediante la cual nos enfrentaremos a lo que nos ocurra a lo largo de nuestra vida.

En el poema se expresa muy bien esos cambios de pensamiento, esas opiniones contrapuestas que manifestamos a veces y que nos hacen ser capaces de responder de igual manera a dos situaciones parecidas en momentos diferentes. Aleixandre lo muestra en el verso primero Vinieras y te fueras dulcemente, y en el verso cuarto Verte, y ya otra vez ya no verte. Con esto se percibe con total claridad lo transitorio que son nuestros pensamientos, el cambio que hacemos de unas posturas por otras, apuntándonos a nuevas corrientes y opiniones.

Personalmente este poema refleja con mucha sinceridad y belleza lo chocante que puede resultar este momento en nosotros y sin utilizar ningún ridiculizante a la hora de hablar de juventud. Actualmente tratar el tema de la adolescencia es para algunas personas sinónimo de vandalismo, de incoherencia, de falta de objetividad. Lo abordan como si se tratase de un tema vano e innecesario, ridiculizan esta etapa de la vida o incluso llegan a menospreciar nuestro paso por ella.

Hay personas en la sociedad que piensan que todo lo que tiene que ver con adolescente es carente de valores, como si no tuviéramos moral, ni pensamiento, no quieren saber nuestra forma de pensar y opinan que no tenemos visión de sociedad, que no sabemos lo que pasa en el mundo. Si es cierto que muchas veces nosotros mismos le damos importancia a cosas que no la tienen, no vemos más allá de nosotros mismos, solo nos preocupamos por lo que nos interesa o no pensamos con raciocinio. Pero si somos capaces de tener pensamientos seremos y correctos, cívicos y interesarnos por temas que preocupan a toda la sociedad, somos capaces de velar por intereses a largo plazo y tratar temas verdaderamente importantes. Para conseguirlo solo nos tienen que dar una oportunidad, escogiéndonos bien pueden dar con grandes personas (adolescentes) que miran la vida desde la madurez.

BÚSCAME EN TI

Búscame en ti. La flecha de mi vida

Ha clavado sus rumbos en tu pecho

Y esquivo entre sus brazos el acecho

De las cien rutas que mi paso olvida.

Despójame del ansia desmedida

Que abrasaba mi espíritu en barbecho.

El roce de tus manos ha deshecho

La audacia de mi frente envanecida.

Navegaré en tus pulsos. Dicha inerte

Del silencio total. Ávida muerte

Donde renacen, tuyos, mis sentidos.

Ahoga entre tus labios mi tristeza,

Y esta inquietud que ya empieza

A taladrar mi sien con sus latidos.

(La voz en el viento 1931)

Ernestina de Champourcín

Este poema nos relata los efectos sentidos por la autora estando enamorada pasionalmente.

El tema tratado es el amor, especialmente centrado en la atracción física sin entrar en el sentimiento erótico.

La idea que primero se presenta, por ser la principal, es el amor que ella siente hacia su amado. Despues se abordan las ideas secundarias, que son por una parte los efectos que el amor produce en la escritora, y la entrega personal de ella misma hacia su enamorado.

Este poema es puramente pasional, un amor tan profundo y exacerbado. Expresa muchos sentimientos y todos ellos relacionados no solo con el amor, sino también con la entrega física por parte de la poetisa hacia su amado, pero sin llegar a expresar ningún sentimiento erótico.

En un primer lugar, expresa todo el amor que ella siente, y que lo simboliza con la flecha que ha clavado en su pecho. Con ello hace referencia a que el eje de su vida ha cambiado hacia su enamorado, que él guía sus sentamientos y su pensamiento, y que se siente anclada a él por completo.

Cuando habla de las cien rutas que su paso olvida, hace referencia a las posibles tentaciones, o antiguos amoríos que pudieran nublarle la vista y hacerle abandonar su pasión por su amado. Declara que así que nada externo podrá hacerla desviarse de su camino.

Después va exponiendo los efectos que amor por él tienen lugar en ella, y lo hace mediante metáforas. Dichos efectos que ella narra que siente es, por un lado, el ansia desmedida que abrasaba mi espíritu en barbecho, y el poder que tiene el hombre que tan solo con sus manos es capaz de deshacer la audacia, esto es el valor para atreverse a lo desconocido, refiriéndose a que con tan solo un roce de sus manos él provoca una revolución interior en ella.

Posteriormente aborda la entrega que ella le ofrece, tan ciegamente que llega a ser una entrega física, que se nota muy claramente en el tercer párrafo, cuando ella enumera las acciones que realizara y que se pondrá como meta.

Pero para ella no solo constituye una parte más del amor que siente por él, sino que ella encuentra plenitud y felicidad en estos actos, en verse reflejada en él, pensar que si se vuelca tanto podrán llegar a ser uno.

Este poema usa como base la poesía cancioneril, y se ve reflejado en que hace del amor, un amor muy humano, no idealiza al amado, ni lo idolatra, tampoco refleja un amor estrictamente carnal, sino algo colmado de sentimiento, un amor real y verdadero. Para expresar esto se ayuda del simbolismo que pueden ofrecer determinadas partes del cuerpo, como pecho, brazos, mano frente, pulsos… evidenciando un control total sobre los sentimientos y sobre lo que quiere conseguir.

Este tema fue muy usado por Champourcín, a lo largo de su producción poética durante los primeros años del siglo XX. Encuentra plenitud abordando el tema amoroso, quizás desde una experiencia personal, que parece ser satisfactoria por la manera en que todo ello se traduce en el poema en un amor pleno y profundo, aparentemente correspondido, en contraposición con otros de los escritores de la Generación del 27.

En los años 30 (1930), a la hora de abordar el tema amoroso generalmente lo hacían desde una perspectiva idealizando o de nostalgia y melancolía. La mayoría de los poetas expresaban su desilusión con el amor y los motivos por los cuales de alguna u otra manera habían fracasado sus relaciones amorosas. Ya sea por la trágica muerte del/de la amado/a, por la in correspondencia por parte de estos, la imposibilidad de unión por algún motivo espacial, o simplemente porque se acabó su amor.

De este modo, la mayoría expresa su relación insatisfactoria con el tema amoroso en su poesía.

Por lo que a mi respecta, la forma en que aborda el amor Champourcín da un toque de frescura y algo de originalidad a la producción poética de la generación del 27, ampliando de esta manera no solo en los recursos utilizados, sino también por la distinta forma en que tratan los mismos temas.

NI ME ENTIENDO NI ME ENTIENDEN

Ni me entiendo ni me entienden;

Ni me sirve alma ni sangre;

Lo que veo con mis ojos

No lo quiero para nadie.

Todo es extraño a mí misma,

Hasta la luz, hasta el aire,

Porque ni acierto a mirarla;

Ni sé como respirarle.

Y si miro hacia la sombra

Donde la luz se deshace,

Temo también deshacerme

Y entre la sombra quedarme

Confundida para siempre

En ese misterio grande.

(sombras y sueños 1944)

Concha Méndez Cuesta

El poema trata de la desesperación por aclarar las ideas o sentimientos de una mujer, que suponemos que es la poetisa, y de los temores que le hacen divagar entre diferentes posturas.

La idea principal es la confusión que siente ante no sabemos qué situación. La segunda idea principal es que no sabe como actuar debido a esa confusión que siente; y una idea secundaria es el miedo que teme a tomar la actitud equivocada que la lleve aún más dentro de su confusión y se vea incapaz de escapar de ella.

Se presenta la idea principal, que abarca todo el primer párrafo, en el segundo párrafo se trata la segunda idea importante, y la única idea secundaria que yo percibo se muestra en el tercer párrafo.

Este poema es uno de los más angustiosos de Méndez Cuesta. En él refleja con total perfección una serie de sentimientos que la conducen a una confusión mental tan grande que le impide escoger con claridad la actitud que llevar a cabo, le bloque mentalmente, impidiéndole disfrutar de lo que la rodea.

Comenta la manera en que no acierta la manera en que debe interactuar con el medio, muy bien expresado en el segundo párrafo, indicando de esta manera que no es capaz ni de realizar con seguridad actos tan simples y vanos como respirar.

La luz simboliza la salida de esa angustia, la claridad de pensamiento, es el estado de bienestar que anhela y al que desea llegar, pero como ella bien dice, no acierta a mirarla, no encuentra la manera de salir, no sabe como salir de esa confusión sin marearse aún más.

El aire puede hacer referencia a la tranquilidad, ese respirar hondo que nos ayuda que nos suaviza cuando estamos estresados, pero que ni eso puede abarcar. No sabe como captar ese aire, esa tranquilidad necesaria para pensar y salir de su desconcierto, el temple necesario para enfrentarse a sus ideas y ponerlas en orden dentro de su cabeza.

Teme encontrarse de pronto en un mal camino, ya que se ve si fuerzas como para enfrentarse a más obstáculos. No quiere verse envuelta en un caos que la absorba. Dice textualmente Y si miro hacia la sombra, Donde la luz se deshace, quiere decir con esto que cuando se asoma a su caos mental, en donde empieza a perderse la claridad y seguridad de su pensamiento, no encuentra solución, se pierde divagando entre sus pensamientos y se hunde sin control ninguno. Por ello luego dice que no quiere mirar mucho hacia la sombra porque teme también deshacerse, no se ve prepara para reflexionar mucho más pues puede bloquearse, tiene miedo de verse tan triste y rodeada de tanta inestabilidad que termine por acostumbrarse a eso.

Con respecto a este poema, me cuesta poco entenderlo debido a la gran capacidad de la escritora por hacernos llegar sus sentimientos, que parecen ser depresivos, y la manera en que nos hace partícipes de su preocupación. Personalmente es uno de los que más me gusta, aunque trata un tema algo espinoso, pero seguido a lo largo de la lírica, aunque con diferentes variantes. Otros autores han tratado temas como el dolor de la existencia, expresándonos que la vida es dolor, desde que nacemos hasta que morimos. Otros lo tratan desde la perspectiva de lo difícil que es vivir tras una experiencia traumática, ya sea amorosa, personal, o simplemente de desengaño con la vida o con cualquier factor externo.

Autores como Federico garcía Lorca, tras su paso por Nueva York, da un giro a su poesía, resultando ser más triste y oscura, desengañado por la deshumanización que asola al mundo y que nos hace independientes de los sentimientos de sufrimientos ajenos.

Personalmente no me siento atraída por este tipo de poesía desengañada de la vida, pero la forma que tiene de tratar este tema me deja tan asombrada que hace que me interese bastante. Es porque con esta forma de tratar la tristeza personal añade un nuevo toque a la poesía intimista, no aborda el tema son soberbia y coraje, sino con resentimiento; no hay toque de vanidad ni superioridad con respecto al tema en sus palabras. Habla desde la humildad y el corazón.

Pienso que se debería de fomentar este enfoque, triste y melancólico, pero a la vez tan sofocante que te hace pensar sin sobre valorar la opinión del autor, pues ante el caso por ejemplo de Lorca y J. R. Jiménez, tras su paso por la capital americana, hablan con tal desprecio que no puedo sino pensar que exageran o que prestan demasiada poca atención a lo bueno y humano que hay en toda ciudad por fría que parezca.

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