Literatura universal

Realismo. Modernismo. Características. Novela realista. Naturalismo. Émile Zola. Balzac. Stendhal. Galdós. Clarín. Rubén Darío. Vanguardias. Surrealismo. Expresionismo. Futurísmo. Dadaísmo. Surrealismo. Baudelaire. Machado. Greguerías. Temas

  • Enviado por: Marcus Brody
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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Cuestiones del Realismo y el Modernismo

  • Rasgos del Realismo como movimiento literario.

  • Los principales rasgos del Realismo como movimiento literario son:

  • Análisis científico de la realidad. Los escritores eran como unos investigadores y pretendían imitar el método descriptivo basado en la observación rigurosa de la realidad, fruto de la influencia de las ciencias experimentales. La documentación se aplicará a los aspectos fundamentales de la literatura como son la descripción de ambientes y costumbres y a la pintura de caracteres y personajes. Obviamente, la imaginación romántica es substituida por la observación minuciosa de la realidad que envuelve el autor.

  • Intención de reforma social. Los realistas proponen solucionas para así intentar eliminar los vicios y males que padece la sociedad en general. Surge de nuevo la idea del “arte útil”.

  • Desarrollo de argumentos verosímiles, con personajes creíbles, ambientes de la vida cotidiana ubicados en su contexto real.

  • Gusto e interés por la realidad inmediata. Los temas principales serán aquellos derivados de la mentalidad burguesa como son el dinero, el poder, la influencia social o las cuestiones políticas del momento.

  • Claro interés por los problemas derivados de las reacciones de los individuos con el medio social.

  • Surgen nuevos personajes que reflejan las tensiones sociales y los conflictos políticos como puede ser el proletariado, mendigos, la clase media...

  • Búsqueda de la precisión, la claridad y la sencillez por parte de los novelistas realistas a diferencia de las formas hiperbólicas románticas. Se procura adaptar el lenguaje empleado en cada personaje dependiendo de su clase social, utilizando así también distintos registros lingüísticos.

  • ¿Qué hereda del Romanticismo el Realismo?

  • Se suele presentar al Realismo como un movimiento totalmente contrario al Romanticismo, pero esto no es del todo cierto. Si más bien el Realismo se centra más en la descripción minuciosa de la realidad, en unos ambientes creíbles y unos personajes verosímiles y el Romanticismo se presenta como un movimiento que se centra en lo exótico y en los sentimientos con finales trágicos, habría que considerar algunas deudas del Realismo con el Romanticismo:

  • El realista desarrolla el gusto por lo regional y local, propio del romántico.

  • La novela histórica romántica suscitó la atención sobre hechos históricos que en el caso del Realismo serán los sucesos contemporáneos, mientras que en Romanticismo se centraban en acontecimientos del pasado.

  • El llamado costumbrismo romántico será la base de la novela realista, al propiciar la creación de tipos, personajes y ambientes que responden con fidelidad a una realidad social y nacional determinada.

  • El tono melodramático y la retórica vehemente, propios de la narrativa romántica, perviven en las técnicas folletinescas a las que recurrieron algunos realistas.

  • El paisajismo romántico anticipó algunos rasgos del detallismo descriptivo de los narradores realistas.

  • Características de la novela realista.

  • Desde aproximadamente el año 1830, la novela se impone como género específico de la época en la literatura europea, la cual ni deforma ni magnifica la realidad. Durante ese siglo XIX se establecen las bases de lo que será el género novelesco, de forma que lo que era un género considerado menor frente a la poesía o el teatro, se convierte en un género de elevada dignidad literaria y que logra una gran aceptación social. Este hecho es debido al gran aumento del número de lectores, sobretodo en la pequeña burguesía urbana, el cual permitió su amplia difusión.

    La novela desarrolla sus posibilidades para mostrar la realidad de las personas y de la sociedad en la que viven. Los rasgos característicos de la novela son los siguientes:

  • La descripción y la presentación de la vida real, estudiada desde todos los ángulos posibles, es el objeto de la narrativa realista. El fin estético del novelista es intentar producir esa impresión de realidad.

  • Los temas, argumentos y asuntos se buscan en la realidad que rodea al escritor. El escritor realista describe minuciosamente la sociedad en la que él vive, para que así el lector pueda reconocerla y compartirla. El lector puede reconocer la mayoría de clases sociales, con la clase media como clase social predomi-nante. El conflicto entre el individuo y la sociedad marca muchos de los argumentos narrativos.

  • La pintura de ambientes y costumbres convierte la novela en un documento social de primer orden, retratando los ambientes más significativos del siglo XIX.

  • Análisis psicológico de los personajes. Frecuentemente se hace un estudio minucioso de la psicología y la fisonomía de los personajes. También estudia muy detalladamente los ambientes sociales de esos personajes. El personaje expresa y revela rasgos propios de su grupo o clase social, junto a su carácter personal. Los estados de ánimo, la conducta y las acciones nos muestran a unos personajes dotados de una gran sensación de autenticidad.

  • Se procura usar un lenguaje natural, sobrio e inteligible para la mayoría. Se suele diferenciar el lenguaje del narrador de carácter más culto, cuidado y literario (que suele ser el mismo escritor), y el lenguaje de los personajes, donde el escritor pone especial cuidado en la reproducción del habla real de los personajes, acorde con su condición social y sus características personales, tanto intelectuales como psicológicas

  • Clara intención crítica por parte del autor. Se decantan por enfatizar y señalar los aspectos más negativos del funcionamiento social.

  • Muchas de las obras realistas se publican por entregas en los periódicos (folletines) antes que en forma de libro, utilizando el periódico como canal de difusión. Generalmente se entregaba mensualmente, hecho que provocaba que en cada capítulo se tuviera que mantener la intriga y mantenerlo en suspenso al final para que el lector siguiera comprando los folletines.

  • Doctrina del Naturalismo.

  • Su creador fue Émile Zola, que expuso la doctrina naturalista con su obra La novela experimental, de 1879. Plantea de un modo didáctico la definición de la novela naturalista. El Naturalismo en si aplica la observación minuciosa del Realismo a unos fines científicos y experimenta con ello.

    Según Zola, el Naturalismo es una nueva concepción del hombre y un nuevo método de estudiar su comportamiento. Pretende ser el científico de la literatura y aplicar a la novela las teorías científicas y filosóficas que se habían desarrollado en la segunda mitad del siglo XIX. Las más importantes corrientes de pensamiento sobre las que se basa su doctrina son:

  • El determinismo biológico y social. El hombre no es libre; la herencia biológica condiciona el destino del hombre. Por otra parte, las circunstancias sociales en las que nace y se desarrolla determinan su comportamiento, sus creencias y actitudes.

  • El experimentalismo. El novelista experimenta con sus personajes, colocándolos en situaciones complejas de modo que se verifique la hipótesis de la determinación social y biológica. Para ello, el autor debe partir de la observación y la documentación rigurosa.

  • El socialismo. El naturalismo es un movimiento antiburgués, que denuncia los males de la sociedad fruto de los valores burgueses, aspira a la igualdad social y refleja la lucha de clases.

  • Obra y estilo de los escritores Balzac y Stendhal.

  • Stendhal:

    Es uno de los escritores más singulares del siglo XIX francés y uno de los más próximos a la sensibilidad de nuestra época.

    En sus obras es un observador singularmente penetrante y un analista cruel que no halaga a nadie. Escribe con palabras netas y desnudas, rechazando el lirismo del vocablo. Crea una obra fría y cerebral, basada en el análisis y la observación. Cree que la novela debe ser un reflejo exacto de la vida.

    Se convierte así en un precedente del realismo. Tiene magníficas dotes de observación psicológica, hábil en la representación del mundo exterior.

    Sus obras más importantes son Rojo y Negro (1830) y La Cartuja de Parma (1839).

    Honoré de Balzac:

    Es el verdadero padre del realismo francés, autor además de una obra inmensa por su amplitud y su documentación. Retrata en varias de sus novelas el tema del ascenso social, la burguesía, pero aún más del mundo de la aristocracia y la monarquía.

    Es un gran creador de caracteres, y esto se demuestra en la obra La comedia humana, conjunto de más de noventa novelas y en las que se mueven más de cuatro mil personajes, tan verosímiles que parecen salidos de cuadros de la época. Apareen en ella Napoleón y Luis XVIII, junto con hombres de negocios, notarios, oficiales retirados, empleados, mujeres mundanas, estudiantes, médicos, advenedizos, asesinos, estafadores y gente honrada.

    Su obra proporciona una amplia panorámica sobre la sociedad francesa, con personajes que reaparecen a través de varias novelas en diferentes momentos de sus vidas. Buen conocedor de la naturaleza humana, supo ilustrar los motivos tanto sentimentales como racionales que determinaban las conductas de sus protagonistas. Muchos de sus personajes persiguen el dinero y el poder. Otra de sus aportaciones es su vívida y deslumbrante exactitud de las descripciones.

    Entre sus obras principales encontramos La comedia humana, dividida en varias series: Escenas de la vida privada, Escenas de la vida de provincias, Escenas de la vida parisina, Escenas de la vida militar, Escenas de la vida del campo y Escenas de la vida política. Esta obra se presenta como la síntesis de toda la primera parte del siglo XIX, abarcando el período posrevolucionario que va desde 1789 hasta 1848. Todos los detalles han sido tomados de la vida real, como también se hallan retratadas todas las clases sociales. Es importante mencionar que cada novela tiene autonomía propia, sin desligarse por eso del conjunto. En ella el autor nos presenta un mundo que salta de lo rural a lo ciudadano, del aristócrata al burgués o al pobre empleado, de la mansión a la pensión de suburbio.

    Destacan Eugénie Grandet (1833), relato en el que la avaricia de un hombre que impone una vida gris a su hija y que es capaz de traicionar incluso a su hermano, queda compensado por la bondad de su hija. El tío Gorrito (1835) es la novela de la abnegación paternal, un padre que se desvive por sus hijas, únicamente interesadas por su dinero y que se avergüenzan de él.

    Ambas ejemplifican al burgués que, de origen humilde, ha sabido introducirse en el mundo de los negocios y reunir dinero.

    Balzac escribió otras obras como Los parientes pobres (1846-47), compuesto por La prima Bette y El primo pones.

    En su obra, el tema del dinero es un motor esencial. Quizá fue el primer autor que usó este elemento de la sociedad burguesa.

    También encontramos otros relatos como Un asunto tenebroso, La piel de zapa, ambas de 1831.

    En general, Balzac describe sus personajes como tipos acentuando sus rasgos; la lucha por la vida, el poder o el dinero figuran en casi todas sus novelas.

  • Características permanentes de la obra de Galdós.

  • Es sin duda la gran figura del Realismo español y el máximo novelista español del siglo, además de ser el más popular y el más leído, el más prolífico y el más dotado de su época.

    Las características permanentes de Galdós son:

  • Una actitud de fondo idealista y romántica.

  • La curiosidad minuciosa en el tratamiento de la realidad y en la descripción de ambientes.

  • Unos personajes con conflictos.

  • Uso del narrador omnisciente.

  • Gran interés por la naturaleza y el mundo de los sueños y del ensueño.

  • Un tono irónico pero a la vez lleno de ternura hacia los personajes.

  • Un lenguaje que refleja las peculiaridades lingüísticas de sus personajes, que en ocasiones predomina el registro popular.

  • Leopoldo Alas, “Clarín”.

  • Leopoldo Alas y Ureña “Clarín” (1852-1901), escritor español, gran analista y perfeccionista que persigue el detalle y entiende la literatura como un trabajo constante y minucioso de gran contenido ético; su método es la prospección positivista propia del Realismo y del Naturalismo y que debe su fama a La regenta considerada como la mejor novela española del siglo XIX.

    Nació en Zamora y pasó su infancia en León y Guadalajara debido al cargo de gobernador civil que por entonces desempeñaba su padre. El bachillerato lo estudió en Oviedo (Asturias) y después marchó a Madrid a estudiar Derecho, y allí entró en contacto con la vida literaria y artística. Se sintió inclinado por el krausismo que conoció por Francisco Giner de los Ríos y empezó a escribir para diversas revistas. Una vez doctorado obtuvo la cátedra de Derecho Canónigo en Oviedo en 1883 adonde regresó de nuevo y ya permaneció allí hasta su muerte.

    Clarín es un intelectual preocupado por conjugar el idealismo con la filosofía positivista y la búsqueda del sentido metafísico o religioso de la vida. Es un gran analista, un perfeccionista que persigue el detalle y entiende la literatura como un trabajo constante y minucioso de gran contenido ético; su método es la prospección positivista propia del realismo y del naturalismo. Chocó con su época por su mordacidad, por sus críticas literarias despiadadas, producto de su misión docente: pretendía elevar el nivel cultural de su país y por lo tanto censuraba el mal gusto y la vulgaridad. Entre sus grandes obras críticas figuran los Solos de Clarín (1881) y Galdós (1912), la obra sobre el otro gran novelista del siglo XIX y que todavía se considera un libro fundamental sobre la obra galdosiana. Escribió también cuentos y dos grandes novelas, La regenta y Su único hijo (1890), en las que plantea el tema del adulterio.

    La regenta (1884-1885) es la obra cumbre de Clarín y tiene como trama central el adulterio, tratado de una manera como jamás antes se había hecho en la literatura española. El realismo europeo había desarrollado un argumento semejante como Madame Bovary del francés Gustave Flaubert, Ana Karénina del ruso Liev Tolstói, El primo Basilio del portugués Eça de Queirós e incluso Los pazos de Ulloa de Emilia Pardo Bazán. En La regenta, la joven, bella, provinciana e inexperta Ana Ozores se casa con Víctor Quintanar, ex-regente de la audiencia de Vetusta (ciudad inventada pero que en realidad es Oviedo), hombre bondadoso, aburrido y mucho mayor que ella. Ana se siente cada vez más frustrada y abatida y se convierte en presa del donjuán provinciano don Álvaro y de su propio confesor don Fermín de Pas, hombre de orígenes humildes, soberbio y ambicioso. Ana cae en los brazos de Álvaro, pero esto no era lo que preocupaba especialmente al autor. Él se fija en el escenario: Vetusta que asiste como un coro a todo lo que se va desarrollando. Además plantea una lucha entre Fermín y Álvaro por la posesión física de Ana como una lucha entre los dos poderes de la ciudad: la iglesia más retrógrada y el caciquismo teñido de liberalismo. El final es la degradación más absoluta de los protagonistas: el regente muere a manos de Álvaro en un duelo esperpéntico, Álvaro huye de una manera cobarde dejando clara su ruindad, la ambición de Fermín se manifiesta como la ausencia total de escrúpulos y moral, y Ana, la intocable regenta, se encuentra con "un beso viscoso" del ser más despreciable de la ciudad.

    En toda la obra se ve claro el sentido crítico y moral de Clarín y las censuras que recibió fueron tantas que, tal vez por eso propició su gran éxito aunque en obras posteriores no llegó tan lejos.

  • Explica qué es el modernismo, sus autores y sus características principales.

  • El Modernismo es un movimiento artístico y cosmopolita que se inició hacia finales del siglo XIX y que se mantuvo vigente a lo largo de los primeros años del siglo XX, hasta la Primera Guerra Mundial aproximadamente, cuyo centro fue indiscutiblemente la ciudad francesa de París.

    Sus primeras manifestaciones fueron dadas gracias al nicaragüense Rubén Darío y en menor medida al cubano José Martí, fruto del deseo general de renovación de la literatura.

    En sus orígenes hay una rebelión contra el espíritu utilitario de la época y el materialismo de la civilización burguesa e industrial. Esta actitud inconformista y de rebeldía la manifestaron los escritores modernistas llevando una vida bohemia y despreocupada.

    En lo estético no oculta su desprecio hacia la literatura inmediatamente anterior, la literatura Realista. Le reprochan a este movimiento su falta de sensibilidad artística por ceñirse únicamente a reflejar la realidad exterior cotidiana y por un hacerlo además con un lenguaje descuidado y carente de interés.

    Fue decisiva en el modernismo la influencia de dos movimientos literarios franceses de segunda mitad del siglo XIX, el parnasianismo, tomando de él la búsqueda de la perfección formal, el ideal de una poesía bella y refinada, los temas exóticos y la consigna del arte puro, y el simbolismo, de los cuales tomó el ritmo, la importancia de las sensaciones así como el arte de evocar y sugerir estados de ánimo vagamente melancólicos. El Romanticismo intimista becqueriano también es importante, la poesía cargada de misterio de E. Allan Poe, el arte refinado de Oscar Wilde y el decadentismo de D'Annunzio.

    Su mayor y más importante representante fue Rubén Darío, considerado unánimemente como el gran renovador de la poesía en lengua castellana en el paso del siglo XIX al XX, tanto en los temas como en el lenguaje como en la métrica. Además de él, encontramos a otros autores modernistas como son Budelaire, Verlaine, Rimbaud, Mallarmé, Válery, Rilke, Visen, Pirandello, O'Neill, Manuel Machado, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez… En general, estos autores se ciñen a alguna vanguardia específica.

  • Explica las principales vanguardias, sus características y en especial el surrealismo.

  • Bajo el término genérico de “vanguardias” se engloban diferentes movimientos, a los que también se conoce con el nombre de “ismos”. Algunos de ellos tuvieron una vida efímera, mientras que otros dejaron una profunda huella. Las características principales de las vanguardias son:

  • Simultaneidad de movimientos e interconexión de los mismos. Son movimientos internacionales, que aparecen y desaparecen con rapidez y cuyos creadores pueden pasar con facilidad a otra vanguardia.

  • Antitradicionalismo: defienden vigorosamente la originali-dad y rechazan lo pasado.

  • Irracionalismo: creen que la razón no puede explicar la realidad considerándola incluso un peligro para la libertad creadora.

  • Gusto por la experimentación. En general rompen las normas lingüísticas y los límites entre las diferentes manifestaciones artísticas y mezclan texto con iconos.

  • Lo que escriben los autores modernistas no pretende copiar la realidad sino pretende mostrar un hecho nuevo, independiente del mundo externo.

  • Elitismo: los vanguardistas se dirigen a un público culto.

  • Se desdeña cualquier concepción didáctica del arte. La obra es un fin en sí misma.

  • Los principales movimientos vanguardistas fueron el futurismo, el cubismo, el dadaísmo, el expresionismo, el creacionismo, el ultraísmo y el surrealismo.

    El cubismo movimiento artístico que se manifestó sobre todo en pintura, cuyo objetivo principal era el de alejarse de la representación naturalista y conseguir plasmar de modo simultáneo sobre la superficie del cuadro un objeto visto desde múltiples ángulos. Desarrollado principalmente por Georges Braque y Pablo Picasso hacia 1907 (Las señoritas de Avignon), alcanzó su apogeo alrededor de 1914 y continuó evolucionando durante la década de 1920. Al rechazar la representación realista seguida desde el renacimiento, el cubismo significó un cambio crucial en la historia del arte, convirtiéndose en el precursor de la abstracción y de la subjetividad artística. Fue una revolución contra el sentimentalismo y el realismo de la pintura tradicional, contra la importancia que se daba al efecto de la luz y el color y contra la ausencia de formas, características del impresionismo. Los cubistas rechazan la perspectiva y el movimiento y le dan primacía a la línea y la forma. Se inspiró fundamentalmente en el arte de las tribus de África y Oceanía. En lo literario, el cubismo perseguía eliminar lo anecdótico, desdoblar el punto de vista, expresar la simultaneidad mediante la supresión de los elementos de cohesión y presentar la realidad desde perspectivas desenfadadas. Su figura más destacada es Apollinaire, famoso por sus caligramas.

    El expresionismo es un movimiento artístico de comienzos del siglo XX basado en la expresión de sentimientos subjetivos, más que en una descripción objetiva de la realidad. Los postulados del expresionismo en el terreno de la literatura, principalmente en la novela y el teatro, son similares a los del arte expresionista y la música expresionista.

    Personajes y escenarios se presentan de un modo distorsionado, con la intención de producir un gran impacto emocional. El pintor austriaco Alfred Kubin escribió una de las primeras novelas expresionistas, La otra parte. Esta obra ejerció honda influencia en el novelista checo Franz Kafka, así como en otros escritores. Los primeros dramaturgos expresionistas fueron el sueco August Strindberg y el alemán Frank Wedekind, cuya influencia resulta palpable en la siguiente generación de autores de teatro a escala internacional. Entre éstos destacan los alemanes Georg Kaiser y Ernst Toller, el checo Karel apek, y los estadounidenses Eugene O'Neill y Elmer Rice.

    El teatro expresionista favoreció la aparición de una nueva concepción de la puesta en escena, los decorados y la dirección. Su objetivo era crear un cuadro escénico perfectamente unificado para aumentar el impacto emocional sobre el público. Entre los directores de teatro expresionista más destacados cabe citar a los alemanes Max Reinhardt y Erwin Piscator, y al ruso Vsiévolod Meyerhold. La influencia de la pintura y el teatro expresionista también se dejó sentir en el cine, que acentuó sus aspectos fantásticos y oníricos.

    Las experiencias atonales del compositor Arnold Schönberg también deben considerarse expresionistas. En la década de 1920 el expresionismo se fundió con el movimiento dadaísta y después con el surrealismo. Con la llegada del nazismo, el expresionismo, como otras manifestaciones vanguardistas, fue perseguido en Alemania acusado de ser un “arte degenerado”.

    El futurismo es un movimiento artístico de comienzos del siglo XX que rechazó la estética tradicional e intentó ensalzar la vida contemporánea, basándose en sus dos temas dominantes: la máquina y el movimiento. El poeta italiano Filippo Tommaso Marinetti recopiló y publicó los principios del futurismo en el manifiesto de 1909. Al año siguiente los artistas italianos Giacomo Balla, Umberto Boccioni, Carlo Carrà, Luigi Russolo y Gino Severini firmaron el Manifiesto del futurismo.

    El futurismo se caracterizó por el intento de captar la sensación de movimiento. Para ello superpuso acciones consecutivas, una especie de fotografía estroboscópica o una serie de fotografías tomadas a gran velocidad e impresas en un solo plano. Aunque el futurismo tuvo una corta existencia, aproximadamente hasta 1914, su influencia se aprecia en las obras de Marcel Duchamp, Fernand Léger y Robert Delaunay en París, así como en el constructivismo ruso.

    El dadaísmo o Dadá es un movimiento que abarca todos los géneros artísticos y es la expresión de una protesta nihilista contra la totalidad de los aspectos de la cultura occidental, en especial contra el militarismo existente durante la I Guerra Mundial e inmediatamente después. Se dice que el término “dada” fue elegido por el editor, ensayista y poeta rumano Tristan Tzara, al abrir al azar un diccionario en una de las reuniones que el grupo celebraba en el cabaret Voltaire de Zurich. El movimiento dadaísta fue fundado en 1916 por Tzara, el escritor alemán Hugo Ball, el artista alsaciano Jean Arp y otros intelectuales que vivían en Zurich (Suiza), al mismo tiempo que se producía en Nueva York una revolución contra el arte convencional liderada por Man Ray, Marcel Duchamp y Francis Picabia. En París inspiraría más tarde el surrealismo. Tras la I Guerra Mundial el movimiento se extendió hacia Alemania y muchos de los integrantes del grupo de Zurich se unieron a los dadaístas franceses de París. En 1922 el grupo de París se desintegró.

    Con el fin de expresar el rechazo de todos los valores sociales y estéticos del momento, y todo tipo de codificación, los dadaístas recurrían con frecuencia a la utilización de métodos artísticos y literarios deliberadamente incomprensibles, que se apoyaban en lo absurdo e irracional. Sus representaciones teatrales y sus manifiestos buscaban impactar o dejar perplejo al público con el objetivo de que éste reconsiderara los valores estéticos establecidos. Para ello utilizaban nuevos materiales, como los de desecho encontrados en la calle, y nuevos métodos, como la inclusión del azar para determinar los elementos de las obras. El pintor y escritor alemán Kurt Schwitters destacó por sus collages realizados con papel usado y otros materiales similares. El artista francés Marcel Duchamp expuso como obras de arte productos comerciales corrientes a los que denominó ready-mades. Aunque los dadaístas utilizaron técnicas revolucionarias, sus ideas contra las normas se basaban en una profunda creencia, derivada de la tradición romántica, en la bondad intrínseca de la humanidad cuando no ha sido corrompida por la sociedad.

    Como movimiento, el Dadá decayó en la década de 1920 y algunos de sus miembros se convirtieron en figuras destacadas de otros movimientos artísticos modernos, especialmente del surrealismo. A mitad de la década de 1950 volvió a surgir en Nueva York cierto interés por el Dadá entre los compositores, escritores y artistas, que produjeron obras de características similares.

    El creacionismo es un movimiento basado en una “teoría estética general” que el poeta chileno Vicente Huidobro comienza a elaborar en 1912 y que expone finalmente en el Ateneo de Buenos Aires, en junio de 1916. Al año siguiente, en París, publica Horizon carré, donde enuncia algunos de los principios creacionistas: “Crear un poema tomando a la vida sus motivos y transformándolos para darles una vida nueva e independiente. Nada anecdótico ni descriptivo. La emoción ha de nacer de la única virtud creadora. Hacer un poema como la naturaleza hace un árbol”.

    En 1921, en la revista L´Esprit Nouveau, Huidobro llega a hablar de tres etapas en el desarrollo del arte:

    • el arte inferior al medio (arte reproductivo);

    • el arte en armonía con el medio (arte de adaptación);

    • la última, correspondiente al creacionismo, el arte superior al medio (arte creativo).

    Coincidente en muchas nociones y prácticas con las vanguardias literarias y artísticas, el creacionismo se enriqueció con los aportes del poeta francés Pierre Reverdy, y fue fundamental, por otra parte, para el despegue del Ultraísmo en España y en América.

    Otros poetas creacionistas, junto con Huidobro, son los españoles Gerardo Diego y Juan Larrea. Se advierten en ellos rasgos como la desintegración de la realidad, la mezcla de motivos poéticos tradicionales y elementos propios de la técnica y los avances modernos, las imágenes basadas en asociaciones dispares, el humorismo y, con él, la burla antisolemne.

    El ultraísmo es un movimiento poético de vanguardia surgido de las tertulias que iniciara Rafael Cansinos-Assens en el Café Colonial de Madrid a finales de 1918 y como reacción contra el amaneramiento de los seguidores del modernismo de Rubén Darío. Es decir, es una vanguardia de origen claramente español.

    Así lo explica un ultraísta como Guillermo de Torre: “como una violenta reacción contra la era del rubenianismo agonizante y toda su anexa cohorte de cantores fáciles que habían llegado a formar un género híbrido y confuso, especie de bisutería poética, producto de feria para las revistas burguesas”. Opinión semejante tiene Jorge Luis Borges, quien, no obstante, acabará renegando de sus orígenes ultraístas.

    Fue importante en su gestación, además, el paso del poeta chileno Vicente Huidobro y su defensa del creacionismo. El movimiento se difundió a través de varias revistas.

    Además de los antecedentes españoles, entre los que se mencionan a Ramón Gómez de la Serna y Juan Ramón Jiménez, es importante destacar la relación del ultraísmo con los movimientos coetáneos de vanguardia: el futurismo, el cubismo, el dadaísmo.

    Sus rasgos fundamentales son: la condensación metafórica; la eliminación de nexos inútiles; el avance de la “imagen refleja o simple”, según los comentarios de Gerardo Diego, hacia la “imagen múltiple”, que supone la identificación más plena entre poesía y música; el valor plástico de la disposición tipográfica, herencia directa de los caligramas de Apollinaire. Los poetas ultraístas más notorios fueron, además de los ya citados: Juan Larrea, Pedro Garfias, Adriano del Valle, Eugenio Montes, José Rivas Panedas, Rafael Lasso de la Vega, Isaac del Vando-Villar, entre otros. El movimiento quedó disuelto al dejar de publicarse públicamente la revista “Ultra en la primavera” de 1922. Dámaso Alonso, aunque lapidario en su crítica —”no pudiendo dominar un ritmo nuevo, eludió todo ritmo y fue a abandonarse en las más plebeyas coplerías”—, no deja de reconocer que no puede entenderse la poesía posterior sin tener en cuenta el ultraísmo.

    El surrealismo o superrealismo / suprarrealismo lanzó su primer manifiesto en 1924, firmado por André Breton, Louis Aragon, Paul Eluard, Benjamin Péret, entre otros. Su carácter revolucionario se advierte en su propósito de cambiar la vida del hombre: la verdadera vida está oculta y aplastada y no se podrá descubrir mientras el hombre no alcance una liberación total. El modo de lograrlo es liberar los impulsos reprimidos en el subconsciente y liberarse de la esclavitud impuesta por la sociedad burguesa.

    En cuanto firmaron el primer manifiesto fue definido como "automatismo psíquico puro" que intenta expresar "el funcionamiento real del pensamiento". La importancia del mundo del inconsciente y el poder revelador y transformador de los sueños conectan al surrealismo con los principios del psicoanálisis. En una primera etapa, el movimiento buscó conciliar psicoanálisis y marxismo, y se propuso romper con todo convencionalismo mental y artístico. En España no llegó a constituir una escuela aunque muchos escritores, aun los que han negado su adscripción al movimiento, reflejan la influencia de la estética surrealista. Según Luis Cernuda, pueden considerarse surrealistas obras como Poeta en Nueva York (a la que habría que agregar obras teatrales como Así que pasen cinco años, El público y Comedia sin título) de Federico García Lorca; Sobre los ángeles de Rafael Alberti; y, sobre todo, Espadas como labios, Pasión de la tierra y La destrucción o el amor de Vicente Aleixandre. El surrealismo tuvo gran difusión en las islas Canarias, donde sobresalen Pedro García Cabrera (1906-1981), autor de Transparencias fugadas y Entre la guerra y tú, y Agustín Espinosa (1897-1939), quien, en Crimen (1934 fue el año de su publicación definitiva), transita géneros literarios diversos: novela, poema, relato breve, diario. En Cataluña, cabe mencionar a J.V. Foix y Juan Eduardo Cirlot. En los países hispanoamericanos también tuvo eco el movimiento surrealista: Pablo Neruda en Chile, quien pasó por Madrid en 1935 y lanzó su manifiesto "Sobre una poesía sin pureza"; Olga Orozco y Enrique Molina en Argentina; César Vallejo en Perú, a pesar de su condena de Breton por el abandono del marxismo; en Cuba Alejo Carpentier, quien elogia la aparición del surrealismo como una victoria sobre el supuesto escepticismo de las nuevas generaciones; en México Octavio Paz, quien ha sabido incorporar en sus reflexiones sobre la imagen y la creación literaria los hallazgos del surrealismo. Tanto en España como en la mayor parte de los países hispanoamericanos, florecieron movimientos literarios que reflejaron o recrearon las vanguardias literarias de las primeras décadas del siglo XX. En mayo de 1968, en Francia, se recuperaron como consignas y guías para la acción muchas frases surrealistas, especialmente las que destacan el poder revolucionario del sueño. Julio Cortázar las ha recogido en Último Round: "El sueño es realidad"; "Sean realistas: pidan lo imposible"; "¡Abajo el realismo socialista! ¡Viva el surrealismo!; "Hay que explorar sistemáticamente el azar"; "Durmiendo se trabaja mejor: formen comités de sueños".

  • Obras y características de Budelaire.

  • Baudelaire considerado como el iniciador de la modernidad poética nació en París el 9 de abril de 1821 y estudió en el Collège Louis-le-Grand. Su infancia y su adolescencia fueron infelices, pues su padre murió cuando tenía sólo seis años. Su madre volvió a casarse y Charles, que odiaba a su padrastro, nunca se lo perdonó. Decididos a poner freno a su carrera literaria, y con la intención de que abandonara sus propósitos, sus padres lo enviaron a la India en 1841. Pero abandonó el barco y regresó a París en 1842, más dispuesto que nunca a dedicarse a la literatura. Con la intención de solucionar sus problemas económicos, empezó a escribir críticas en la prensa nacional. Sus primeras publicaciones importantes fueron dos cuadernillos de crítica de arte, Los salones (1845-1846), en los que analizaba con agudeza las pinturas y los dibujos de artistas contemporáneos franceses como Honoré Daumier, Édouard Manet y Eugène Delacroix. Su primer éxito literario llegó en 1848, cuando aparecieron sus traducciones del escritor estadounidense Edgar Allan Poe. Animado por los resultados, e inspirado por el entusiasmo que en él suscitó la obra de Poe, a quien le unía una fuerte afinidad, Baudelaire continuó traduciendo los relatos de Poe hasta 1857.

    En 1842 alcanzó la mayoría de edad y heredó la fortuna de su padre, lo que le permitió irse de casa y disfrutar de una vida de lujo. Las grandes sumas de dinero que gastó en su apartamento del Hôtel Lauzun, adquiriendo obras de arte, en la noche parisina y en prostitutas. Su estilo de vida decadente y bohemia le dieron fama de excéntrico e inmoral y le hicieron endeudarse para el resto de su vida. Durante este periodo de libertad y ocio, Baudelaire fue, sin embargo, enormemente creativo y escribió muchos de sus mejores poemas.

    La principal obra de Baudeleaire, una recopilación de poemas que lleva por título Las flores del mal, vio la luz en 1857. Inmediatamente después de su publicación, el gobierno francés acusó a Baudelaire de atentar contra la moral pública. A pesar de que la elite literaria francesa salió en defensa del poeta, Baudelaire fue multado y seis de los poemas contenidos en este libro fueron eliminados en las ediciones posteriores. La censura no se levantó hasta 1949. Su siguiente obra, Los paraísos artificiales (1860), es un estudio autoanalítico basado en sus propias experiencias e inspirado en las Confesiones de un comedor de opio inglés, del escritor británico Thomas De Quincey. A partir de 1864 y hasta 1866, Baudelaire vivió en Bélgica. En 1867, aquejado de parálisis y con graves problemas d salud causados por una sífilis mal curada, regresó a París, donde tras una larga agonía murió el 31 de agosto.

    Considerado hoy como uno de los mayores poetas de la literatura francesa, Baudelaire poseía un sentido clásico de la forma, una extraordinaria habilidad para encontrar la palabra perfecta y un gran talento musical; escribió algunos de los poemas más bellos e incisivos de la literatura francesa. Su originalidad, que causaba tanto asombro como malestar, le hace merecedor de un lugar al margen de las escuelas literarias dominantes en su época. Su poesía es para algunos la síntesis definitiva del Romanticismo, para otros la precursora del simbolismo y para otros, finalmente, la primera expresión de las técnicas modernas de la poesía. Baudelaire fue un hombre dividido, atraído con idéntica fuerza por lo divino y lo diabólico. Sus poemas hablan del eterno conflicto entre lo ideal y lo sensual, entre el spleen e ideal. Este libro tiene una estructura unitaria: a través de sus poemas muestra el itinerario espiritual del poeta, que representa a toda la humanidad. El recorrido oscila entre la amargura, el dolor, la miseria de la condición humana y la aspiración hacia una elevación espiritual que supere y trascienda todo. En definitiva, lo que él resumió en los conceptos del spleen e ideal. El spleen es un término inglés que significa “bazo”, lugar donde se localizaba la angustia según las antiguas teorías médicas. De ahí que dicho término pasara a significar “melancolía” o “tedio”. Es por tanto un sentimiento que designa la insatisfacción del hombre ante la visión de un mundo caótico. Frente a este término tan genérico y exacto opone el ideal, como una necesidad de ascender hacia una realidad absoluta. Para conseguirlo usa la herramienta del arte.

    Budelaire reflexiona sobre la poesía; por medio de ella busca una belleza superior y no le importa que se enfrente a la moral o a los cánones tradicionales. El poeta encuentra belleza en la vida de las ciudades y en sus gentes. El libro en cuestión comienza con el poema - prólogo titulado “Al lector”, y concluye con el poema titulado “El viaje”, que sella una trayectoria vital.

    Entre sus obras destacan, además de las ya citadas Pequeños poemas en prosa, sus diarios íntimos Cohetes, y Mi corazón al desnudo. Todas ellas se publicaron póstumos a la muerte del autor.

  • Verlaine y Rimbaud.

  • Verlaine nació el 30 de marzo de 1844, en Metz (Francia), hijo de un oficial del Ejército. Estudió en el liceo Bonaparte de París. Sus primeras obras, entre las que destacan Poemas saturnianos (1866) y Fiestas galantes (1869), se caracterizan por el antirromanticismo propio de los parnasianos. El verso se centra más en los aspectos técnicos que en los sentimientos. En 1870 contrajo matrimonio, pero abandonó a su esposa dos años más tarde para viajar y vivir con el poeta de 17 años Arthur Rimbaud. En 1873 Verlaine, en estado de embriaguez, hirió a Rimbaud de un disparo y pasó los dos años siguientes en prisión. La colección Romanzas sin palabras (1874), escrita durante su estancia en la cárcel, está basada en su relación con Rimbaud. Esta lamentable coyuntura le hizo volver al catolicismo de su infancia y su reconversión inspiró un volumen de poesía religiosa titulado Sabiduría (1881).

    Verlaine dio clases de francés en Inglaterra de 1875 a 1877 y luego regresó a Francia donde dio clases de inglés por espacio de un año. Intentó entonces, sin éxito, convertirse en campesino, con su alumno Lucien Létinois, al que llamaba su hijo adoptivo y a quien dedicó muchas de las elegías de Amor (1888). Létinois murió repentinamente de tifus en 1883. El resto de la vida de Verlaine transcurrió entre periodos de desenfreno alcohólico y periodos de arrepentimiento ascético. Con la publicación de Los poetas malditos (1884), una obra crítica, y Antonio y ahora (1884), una colección de poemas, Verlaine se transformó en poeta simbolista, preocupado por los sueños y la ilusión.

    Su influencia se manifiesta en los poetas franceses posteriores. El sonido de su poesía es por lo general más importante que su significado. También escribió prosa autobiográfica, como Memorias de un viudo (1886), Mis hospitales (1891) y Confesiones (1895). Murió el 8 de enero de 1896 en París.

    Arthur Rimbaud nació y estudió en Charleville (Francia), en el departamento de Ardenas. Dio muestras de una gran precocidad intelectual y comenzó a escribir versos a los diez años. A los 17 escribió un poema sorprendentemente original, El barco ebrio (1871), y se lo llevó al poeta Paul Verlaine. Su obra está profundamente influida por Baudelaire, por sus lecturas sobre ocultismo y por su preocupación religiosa. Su exploración sobre el inconsciente individual y su experimentación con el ritmo y las palabras, que emplea únicamente por su valor evocativo, marcaron el tono del movimiento simbolista e impresionaron tanto a Verlaine que animó al joven poeta a trasladarse a París. Se inició entre ellos una amistad que se transformó en una tormentosa e inestable relación que duró de 1872 a 1873. Viajaron juntos por Inglaterra y Bélgica. En este último país, Verlaine, intentó en dos ocasiones matar a su joven amigo por sus infidelidades, y éste resultó gravemente herido en el segundo intento, por lo que acabó en el hospital y Verlaine en la cárcel. Rimbaud escribió Una temporada en el infierno (1873), un relato alegórico sobre este asunto.

    A la salida del hospital viajó por Europa, se dedicó al comercio en el Norte de África y residió en Harar y Shoa, en la Abisinia central. Verlaine, convencido de que Rimbaud había muerto, recopiló sus poemas en Iluminaciones (1886). En esta obra se encuentra el famoso Soneto de las vocales, en el que a cada una de las cinco vocales se le asigna un color. En 1891, Rimbaud regresó a Francia para ser tratado de un tumor en la rodilla, a consecuencia del cual murió en el hospital de Marsella, en noviembre de ese mismo año. La fuerza de sus poemas escritos entre los diez y los veinte años le hace figurar entre los más originales poetas franceses de todos los tiempos, de carácter simbolista y ha ejercido una profunda influencia en toda la poesía posterior a él.

  • Manuel y Antonio Machado.

  • Manuel Machado, poeta y dramaturgo español que utiliza un lenguaje coloquial con raíces en el modernismo y el folclore al que elevó a la categoría de poesía sin adjetivos.

    Hermano mayor de Antonio Machado, también nació en Sevilla y pronto se trasladó a Madrid con su familia. Estudió Filosofía y Letras y a partir de 1899 vivió en París como traductor y bohemio. Al volver a Madrid publicó su primer libro de poemas Alma (1900), de carácter modernista. Se casó en 1910, se hizo bibliotecario y escribió en la prensa. Cuando estalla la Guerra Civil española (1936) está en Burgos, capital de la España franquista, que le hace miembro de la Real Academia Española en 1938, después de haber escrito versos dedicados al general Franco. Murió en Madrid el 1947.

    En su libro de poemas Alma, museo y cantares (1907) ofrece aspectos más personales de sí mismo que adelantan lo que sería su obra posterior. Esta tendencia de ruptura con el modernismo y el simbolismo, y una utilización de un lenguaje más coloquial, se acentúa en El mal poema (1909) y Canciones y dedicatorias (1915), donde hace patente su apego a Andalucía y su cante, algo que ya había hecho patente en Cante hondo (1912) y profundizará después en Sevilla y otros poemas (1920). A partir de 1926 escribió teatro con su hermano, y entre sus obras se cuentan Desdichas de la fortuna o Julianillo Valcárcel (1926), Las adelfas (1928), La Lola se va a los puertos (1929), La prima Fernanda (1930) y La duquesa de Benamejí (1930), que tuvieron mucho éxito cuando se representaron y están escritas en verso.

    Otros libros de poemas suyos son Phoenix (1936) y Cadencias de cadencias (1943) que, para algunos, suponen su consagración como un buen poeta menor, carente de dimensiones filosóficas y sociales, aunque no por ello desprovisto de interés.

    También publicó libros de crítica literaria como Un año de teatro (1917) y Día por día en mi calendario (1918).

    Antonio Machado (1875-1939), poeta y prosista español, perteneciente al movimiento literario conocido como Generación del 98. Probablemente sea el poeta de su época que más se lee todavía.

    Nació en Sevilla y vivió luego en Madrid, donde estudió. En 1893 publicó sus primeros escritos en prosa, mientras que sus primeros poemas aparecieron en 1901. Viajó a París en 1899, ciudad que volvió a visitar en 1902, año en el que conoció a Rubén Darío, del que sería gran amigo durante toda su vida. En Madrid, por esas mismas fechas conoció a Unamuno, Valle-Inclán, Juan Ramón Jiménez y otros destacados escritores con los que mantuvo una estrecha amistad. Fue catedrático de Francés, y se casó con Leonor Izquierdo, que murió en 1912. En 1927 fue elegido miembro de la Real Academia Española. Durante las décadas de 1920 y 1930 escribió teatro en compañía de su hermano, también poeta, Manuel, estrenando varias obras entre las que destacan La Lola se va a los puertos, de 1929, y La duquesa de Benamejí, de 1931. Cuando estalló la Guerra Civil española estaba en Madrid. Posteriormente se trasladó a Valencia, y Barcelona, y en enero de 1939 se exilió al pueblo francés de Colliure, donde murió en febrero.

    Su primer libro es Soledades, de 1903, unos poemas de carácter modernista, en los que destaca la emoción del momento y el sentido oculto de lo que le rodea. Campos de Castilla, de 1912, supone, aparte de una indagación sobre sí mismo, una consideración poética de un paisaje castellano humanizado de “la España que bosteza” junto con la emoción del amor perdido, y constituye uno de sus libros más conocidos y populares. En 1917 se publicaron Páginas escogidas, y la primera edición de Poesías completas. De esa época queda una importante obra en prosa, de tipo filosófico, Los complementarios, publicada póstumamente, que constituye un conjunto de impresiones, reflexiones acerca de lo cotidiano y esbozos. Nuevas canciones, de 1914, continúa la línea sentenciosa y filosófica donde cada vez destaca más la crítica social, sin que desaparezca la resonancia lírica. Hubo nuevas ediciones de Poesías completas, en 1928 y 1933, con la aparición de dos apócrifos, “Juan de Mairena” y “Abel Martín”, más un tercero que se llama como el poeta, que son autores de los nuevos poemas y de comentarios en prosa. También pertenecen a esta época algunos sugerentes desarrollos poéticos del surrealismo. En 1936, publicó un libro en prosa, Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo, que constituye una colección de ensayos que le presentan como uno de los prosistas menos convencionales del siglo XX. La Guerra Civil le impulsó a escribir poemas de tipo circunstancial y político, como ocurre en La guerra, de 1937, que no desdicen de su producción anterior. En 2001 se publicaron póstumamente sus Prosas dispersas (1893-1936), un volumen que recoge cartas y escritos inéditos de la más variada índole.

  • Juan Ramón Jiménez.

  • Nació en Moguer (Huelva) el 1881, y estudió en la Universidad de Sevilla. Los poemas de Rubén Darío, el miembro más destacado del modernismo en la poesía española, lo conmovieron especialmente en su juventud. También sería importante la lectura de los grandes poetas del simbolismo francés, que acentuaron su inclinación hacia la melancolía. En 1900 publicó sus dos primeros libros de poemas: Ninfeas y Almas de violeta. Poco después se instalaría en Madrid, haciendo varios viajes a Francia y luego a Estados Unidos, donde se casó con la que sería su compañera de toda la vida, Zenobia Camprubí. En 1936, al estallar la Guerra Civil española, se vio obligado a abandonar España. Estados Unidos, Cuba y Puerto Rico, fueron sus sucesivos lugares de residencia. Moriría en este último país el 1958 donde, en 1956, ya muy enfermo, recibió la noticia de la concesión del Premio Nobel.

    La obra poética de Juan Ramón Jiménez es muy extensa, con libros que, a lo largo de su vida, en un afán constante de superación, fue repudiando o de los que salvaba algún poema, casi siempre retocado en las sucesivas selecciones. Entre sus principales antologías se encuentran Poesías escojidas (1917), Segunda antolojía poética (1922), Canción (1936) y Tercera antolojía (1957).

    La influencia del modernismo se percibe en los primeros libros, aunque su mundo poético pronto apunta, como el de Bécquer, hacia lo inefable, con unos poemas elaborados a partir de sensaciones refinadas, sutiles estados líricos y el énfasis en la importancia de las relaciones entre palabra y música.

    Pero el arte de Juan Ramón Jiménez se hace independiente de cualquier escuela, aunque el simbolismo, ya totalmente asumido, siga influyendo en su poesía casi hasta el final. Con el paso de los años su estilo se hace cada vez más depurado, siempre en busca de la belleza absoluta, de la poesía y del espíritu que él intenta fundir con su lirismo esencial interior, sin dejar de ser al mismo tiempo metafísico y abstracto, como se aprecia en Baladas de Primavera (1910) o La soledad sonora (1911).

    Diario de un poeta recién casado (1917) fue escrito durante su viaje a Estados Unidos, donde conoció y se casó con Zenobia. Contiene ritmos inspirados por el movimiento del mar, verso libre, prosa, sugerencias humorísticas e irónicas. El libro supone un canto a la mujer, el mundo marino y a Estados Unidos.

    Siguen Eternidades (1918), Piedra y cielo (1919) y uno de los puntos más altos de su poesía, Estación total, un libro escrito entre 1923 y 1936, aunque no llegó a publicarse hasta 1946. La identificación del poeta con la belleza, con la plenitud de lo real, con el mundo, es casi absoluta. La palabra aúna abstracción y realidad, y el poeta se hace “poeta total”, ejemplo de fusión entre el sujeto y el universo, sin que ello implique abandonar la singularidad de la propia voz.

    Los escritos en prosa que formarían posteriormente la vasta galería Españoles de tres mundos (1942) empezaron a publicarse en diarios y revistas en los años inmediatamente anteriores a su exilio. Otro libro suyo escrito en prosa poética —y al que le debe gran parte de su fama universal— es Platero y yo (1917), donde funde fantasía y realismo en las relaciones de un hombre y su asno. Es el libro español traducido a más lenguas del mundo, junto con Don Quijote de Miguel de Cervantes. Platero y yo es todo un ejemplo de prosa poética modernista. Dedicado por Juan Ramón “A la memoria de Aguedilla, la pobre loca de la calle del Sol que me mandaba moras y claveles”, describe la amistad y el cariño entre un viejo y su burrillo, una relación en la que se funden la alegría, la pena y el agradecimiento. Los dos capítulos elegidos, casi al final de esta pequeña obra, tratan de la muerte de Platero y de la inmediata nostalgia de él.

    Escribió ya en América los Romances de Coral Gables (1948) y Animal de fondo (1949). Con ellos y el poema Espacio, Juan Ramón Jiménez alcanza lo que se ha llamado su “tercera plenitud”, determinada por el contacto directo con el mar.

    En Animal de fondo construye el símbolo con un lenguaje próximo a una religiosidad inmanente y panteísta. La poesía antes que palabra es conciencia; inteligencia que permite al poeta nombrar. El tiempo acaba fundiéndose con el espacio. El poeta simbolista y romántico, metafísico después y puro —que configuran al Juan Ramón Jiménez más hondo e intenso—, se revela finalmente como un visionario y metafísico que mantiene una alta tensión poética a partir de iluminaciones nacidas en lo profundo de su sensibilidad.

    Su interés por simplificar la ortografía (eliminar la g y sustituirla por la j cuando su sonido es el mismo, o renegar de la x en palabras como “estraño”) atiende, más que a una mera preocupación de gramático, a un mayor acercamiento entre el fonema y la grafía que lo representa, seguramente en la línea de las vanguardias que experimentaron con el valor plástico de la palabra en la página. La letra, al fin y al cabo, es la representación pictórica de un sonido, del mismo modo que las notas en una partitura reproducen los acordes de una composición musical.

  • ¿Que son las greguerías?

  • La greguería es un género breve creado por Ramón Gómez de la Serna, próximo al epigrama y a la captación súbita de una imagen cuya gracia reside en la trasgresión de la lógica previsible. También puede asociarse al chiste.

    El mismo Gómez de la Serna define a la greguería como la suma del humorismo y la metáfora y como "el atrevimiento a definir lo que no puede definirse". Por su brevedad, se vincula también con el haiku, ese "telegrama poético", según dice Ramón. Las primeras greguerías remontan a 1910. Su autor eligió este término —cuyo significado original es gritería confusa— por su valor eufónico. Citamos algunos ejemplos: "Aparecen días tan húmedos que hasta los tenedores sienten reuma"; "¡Oh!: puñetazo por sorpresa en un ojo de lo escrito"; "Las románticas se tocaban un bucle como si hablasen por teléfono con ellas mismas". Pueden encontrarse greguerías en ciertas máximas de autores como Enrique Jardiel Poncela, Noel Clarasó, Ricardo Güiraldes y Oliverio Girondo, a quien Gómez de la Serna dedica el volumen de su selección de Greguerías de 1910 a 1960, calificándolo como el "escritor más original y fantasmagórico de la literatura argentina". Uno de los títulos de Girondo, “Membretes”, continúa la estética de las greguerías y ayuda a precisar aún más el significado de este género breve. Un membrete es, según la definición del Diccionario del español actual, de Manuel Seco, el “nombre o título de una persona o de una entidad, impreso o grabado en su papel de correspondencia”. Si al significado estricto, propio de la organización burocrática, se le añade humor, se afirma una tendencia propia de la literatura y el arte contemporáneos: la ruptura con la solemnidad y el gusto por la parodia de las convenciones.

  • Temas constantes del modernismo.

  • Con la crisis de fin de siglo aparecen nuevas concepciones estéticas a las ya conocidas tanto del Romanticismo como del Realismo, y el artista modernista vuelve la espalda a la realidad para refugiarse en la belleza, como son el dandi, el bohemio y el decadente:

    El Dandi adopta una postura aristocrática basada en la primacía del espíritu y de la belleza. Desprecia a la sociedad burguesa que busca la utilidad y el progreso. Debía reunir una serie de cualidades internas y externas: un aspecto muy cuidado, orgullo, dominio de sí mismo y refinamiento cultural. Despreciaba a la sociedad pero a su vez la necesitaba. El logro del dandi consiste en hacer de su persona una obra de arte, en convertirse él mismo en una realización de la belleza. Resulta tremendamente interesante comprobar el elevado número de dandis que aparecen a finales de siglo XIX tanto en la literatura como en los círculos artísticos.

    El bohemio es un marginado social, pero en este caso vive rozando la penuria económica porque la elige antes que renunciar a su ideal de belleza. Esto sí, no se venderá por nada, e incluso se siente solidario con otros marginados de la sociedad. Está muy atado al decadentismo, pero este extrema aún más su posición.

    El decadentismo es una corriente artística, filosófica y literaria europea de origen en Francia que surgió en una época de paso de la economía basada en la libre concurrencia a la de las grandes concentraciones financieras e industriales, dentro de una situación contradictoria que supone el estancamiento económico y la renovación del sistema productivo, la represión de las masas populares y la preocupación por las cuestiones de tipo social.

    Los escritores que se ciñen a esta corriente sienten la decadencia de la civilización a la que pertenecen y presentarán como respuesta la provocación y la rebeldía a través del arte, de la exasperación de los sentidos, de la sensualidad, de lo esotérico, de lo hórrido y del misterio que se encierra en lo satánico.

    A diferencia del positivismo y las expresiones artísticas del naturalismo de las décadas anteriores, inspiradas en una cultura del progreso, los fundamentos filosóficos del decadentismo son de carácter irracionalista, y sus aspiraciones aristocráticas y sus tendencias culturales contrastan claramente con los procesos de democratización social de la época.

    Las actitudes del escritor ante el mundo contemporáneo ha sido muy variadas y será útil tenerlas en cuenta al estudiar la literatura del siglo XX. Las más destacadas son:

  • Evasión y escapismo. Hay artistas que con su actitud buscan la provocación, como el dandi, el bohemio, el decadente o el modernista. También es posible encontrar artistas que se encierran en su mundo para poder dedicarse por completo a su arte.

  • Angustia ante la realidad que les ha tocado vivir, la cual conduce al existencialismo. La filosofía existencialista se desarrolla a raíz de la Segunda Guerra Mundial; pero ya existía una línea de precursores que arranca de la angustia romántica.

  • La esperanza religiosa puede ser respuesta a la angustia. En la fe el escritor encontrará razones para dar sentido a su vida, a pesar de que a veces la religiosidad es conflictiva.

  • La protesta social y política realizada por medio de una literatura que pasa del testimonio a la denuncia, una literatura de combate.