Literatura renacentista

Cultura clásica. Humanismo. Política. Sociedad. Religión. Literatura. España

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SÍNTESIS DE LA LITERATURA RENACENTISTA

  • El Renacimiento

  • ¿Qué es el Renacimiento?

    El Renacimiento es un amplio movimiento cultural -no sólo artístico o literario- que transformó la vida europea durante el siglo XVI. Este proceso de transformación, iniciado ya en el siglo XV, no se produjo con la misma intensidad ni al mismo tiempo en todos los países: mientras que en Italia las primeras manifestaciones renacentistas tuvieron lugar en el siglo XIV, en España no triunfó hasta el reinado de Carlos I (1517-1556).

    Con el término Renacimiento (de «renacer» = «volver a nacer») se hace referencia a la característica fundamental de este movimiento: la recuperación, el resurgimiento de la cultura clásica griega y latina, olvidada durante la edad media. El renacer de la cultura clásica, junto con la valoración del hombre y del mundo, suponen el paso de la cultura teológica medieval a una nueva cultura humanista. Esta nueva cultura humanista, difundida gracias a la aparición de la imprenta, los descubrimientos geográficos y el desarrollo económico, marca el inicio del mundo moderno.

    Contexto histórico-cultural del Renacimiento

    Política. Durante el Renacimiento se formaron los grandes Estados modernos: Francia, Inglaterra y España. Por otra parte, la crisis definitiva del feudalismo permitió el afianzamiento del poder del rey -apoyado por la burguesía y el pueblo llano- frente a la nobleza. Surge así el Estado unitario, formado por súbditos regidos bajo la fórmula de la monarquía absoluta, que, como la de Carlos I en España, se fue imponiendo como forma de gobierno.

    Sociedad. Persistía la división en tres estamentos, determinados por el linaje y la función social: nobleza, clero y estado llano. Pero la separación entre los tres estamentos no era tan rígida, y existía la posibilidad de subir en la escala social gracias al poder de las riquezas y del dinero.

    La nobleza fue perdiendo poder político y militar, pero seguía siendo la dueña de tierras y haciendas. En España, y por orden de importancia, estaba formada por los Grandes de España (en número muy reducido), los Títulos (duques, marqueses, condes), los caballeros, los hidalgos y los escuderos.

    El crecimiento de las ciudades favorece la aparición de una nueva clase social, la burguesía (la palabra «burgués» significaba originariamente «habitante del burgo o ciudad»), dedicada fundamentalmente a actividades comerciales e industriales, que, frente a los ideales guerreros de la nobleza, impone los suyos propios: el trabajo, el dinero, la ganancia, el bienestar material…

    Al estado llano pertenecían el resto de los habitantes: los artesanos, pequeños comerciantes y servidores de las ciudades, junto con la gran masa rural campesina.

    En España, además, y por motivos religiosos, apareció una diferenciación social basada en la limpieza de sangre: cristianos viejos (sin antecedentes judíos o musulmanes en la familia) frente a cristianos nuevos o conversos (judíos convertidos al cristianismo).

    Religión. El humanista Erasmo de Rotterdam es el impulsor de una nueva religiosidad, más personal, auténtica e individualista, y en la que se concede menos importancia a las ceremonias litúrgicas tradicionales. Algunas de las ideas de Erasmo fueron el anticipo de la Reforma protestante de Lutero, que originó la ruptura de la unidad cristiana y apartó de la Iglesia católica a países como Inglaterra, Alemania, Suiza y Países Bajos. La Contrarreforma católica, iniciada en el Concilio de Trento (1545-1563) y apoyada firmemente por la monarquía española, no impidió la consolidación del protestantismo.

    El Humanismo

    Los humanistas, hombres dedicados a los studia humanitatis ("estudio de las humanidades": Gramática, Retórica, Poética, Historia y Filosofía Moral), se propusieron como meta la restauración de los ideales clásicos. Los dos puntos esenciales del Humanismo son:

    • El estudio de las lenguas clásicas griega y latina, especialmente de esta última.

    • La valoración entusiasta del mundo y ser humano, la orientación de la cultura hacia el conocimiento de lo humano y lo terreno.

    El estudio de las lenguas clásicas trajo consigo la difusión y la imitación de los escritores antiguos. El reconocimiento de la dignidad del hombre supuso una nueva forma de entender la vida y el mundo, cuyas notas más distintivas serían las siguientes:

    • El mundo ya no es un simple lugar de paso para la otra vida, sino un lugar bello y digno de ser gozado.

    • El hombre es el centro y la medida del mundo (antropocentrismo, frente al teocentrismo medieval)

    • El ser humano se siente armónicamente integrado en la Naturaleza, fuente de belleza y placer de los sentidos.

    • La perfección humana no radica en el ejercicio de la virtud, sino en el desarrollo equilibrado de todas sus facultades físicas e intelectuales. Por eso el tipo ideal de la época es el cortesano, que, según Baltasar de Castiglione, debe cultivar a la vez las armas y las letras (armonización del clérigo y el caballero medievales) y ejercitar y dominar actividades diversas, desde los juegos físicos a las bellas artes.

    Humanistas famosos fueron, además de Petrarca y Dante, Lorenzo Valla, Marsilio Ficino y Pico della Mirandola en Italia, Erasmo de Rotterdam en los Países Bajos, Tomás Moro en Inglaterra y Luis Vives y Antonio de Nebrija en España.

    La estética renacentista

    • Imitación de lo clásico, considerado como el modelo de perfección.

    • La función principal del arte es crear belleza.

    • En correspondencia con la serenidad clásica, se busca el equilibrio, la armonía, la simetría y la proporción en todas las manifestaciones artísticas.

    • El arte deja de estar supeditado a la religión.

    Temas de la literatura renacentista

    Dentro de la amplia variedad de la literatura renacentista, los temas más frecuentes son:

    • El amor. Sirve para expresar la subjetividad del poeta, sus sentimientos más personales. Por influencia de Petrarca, no se canta un amor feliz y compartido, sino la melancolía, el dolor o la nostalgia, sentimientos ocasionados por la no correspondencia o la ausencia de la amada. Las perfecciones físicas de la amada, idealizada mediante un selecto vocabulario, permiten al poeta participar de lo bello como reflejo de la divinidad (concepto platónico de la belleza). Se canta también el amor místico, que sólo puede expresarse mediante símbolos.

    • La naturaleza. La acción poética o novelesca se sitúa normalmente en paisajes idealizados y eternamente primaverales, con fuentes de agua cristalina, suaves brisas y arboledas y prados verdes (tópico del locus amoenus o descripción idealizada de la naturaleza). Esta naturaleza bucólica, partícipe en ocasiones de los sentimientos del poeta, es el marco adecuado para el lamento amoroso y los refinados diálogos de unos pastores convencionales.

    • La mitología. Los mitos clásicos griegos y latinos, despojados de significación religiosa, se convierten en bellas fantasías o son utilizados como símbolos de las fuerzas de la naturaleza.

    • Otros temas clásicos, como el «Carpe diem» o incitación al goce de la juventud y de la vida, y el «Beatus ille» o elogio de la vida sencilla y retirada.

    Junto a estos grandes temas, surge, en la segunda mitad del siglo, el sentimiento religioso.

  • El Renacimiento en España

  • Períodos

    Cronológicamente, suelen señalarse dos épocas en la evolución del Renacimiento español.

    La primera se sitúa aproximadamente en la primera mitad del siglo XVI, y viene a corresponder con el reinado de Carlos I. En esta primera época, caracterizada por su orientación europea, se asimilan las influencias italianas, se difunden ampliamente las ideas de Erasmo y se introducen los nuevos temas y formas de la literatura (lírica amorosa de inspiración petrarquista, naturaleza bucólica, etc.).

    En la segunda época, que se corresponde con el reinado de Felipe II (segunda mitad del siglo aproximadamente), España, a la cabeza de la Contrarreforma, se cierra a la influencia europea. La cultura adquiere un marcado signo católico y nacional, y la literatura de tema religioso se convierte en la más característica de este período.

    Géneros literarios

    • Poesía lírica:

    • Petrarquista e italianizante: Garcilaso de la Vega

    • De tema religioso, filosófico y moral: Fray Luis de León

    • De tema amoroso y patriótico: Fernando de Herrera

    • Poesía mística: San Juan de la Cruz

    • Poesía épica:

    • Alonso de Ercilla

    • Poesía popular-tradicional:

    • Romancero nuevo.

    • Prosa narrativa:

    • Novela pastoril

    • Novela morisca

    • Novela bizantina

    • Novela picaresca: Lazarillo de Tormes

    • Prosa didáctica

    • Prosa histórica

    • Prosa religiosa:

    • Santa Teresa de Jesús

    • Cervantes

    • Teatro:

    • Religioso

    • Culto y clasicista

    • Popular

  • La poesía en el siglo XVI

  • Juan Boscán (1493-1542)

    Aconsejado por el embajador veneciano Andrea Navagiero, con quien se encontró en Granada en el año 1526, empieza a utilizar en la literatura castellana los temas y las formas de la poesía renacentista italiana: sonetos, canciones, tercetos encadenados y octavas reales, utilizando para ello el verso endecasílabo. El ejemplo de Boscán fue seguido por su amigo Garcilaso (las poesías de ambos fueron publicadas después de su muerte por la viuda de Boscán).

    Garcilaso de la Vega

    Nació en Toledo en 1501, de familia noble. Participó en diversas campañas militares al servicio del emperador Carlos I y viajó como diplomático por varios países europeos. En 1525 se casó con Elena de Zúñiga, pero un año más tarde conoció a la que sería su gran amor platónico -pues no fue correspondido- y la musa inspiradora de sus poesías, la dama portuguesa Isabel Freire (la Elisa de sus versos).

    Desterrado por el emperador a una isla del Danubio, regresó más tarde a Napóles, donde entró en contacto con la cultura italiana. Tras una estancia de dos años en esta ciudad, reanudó su actividad militar. Murió en Niza en 1536, a consecuencia de las heridas sufridas en el asalto a una fortaleza del sur de Francia (la de Muy, en Provenza). Por su doble condición de guerrero y hombre de letras, Garcilaso representa el Ideal del perfecto cortesano renacentista.

    La producción literaria de Garcilaso, exclusivamente poética y poco extensa, está formada por:

    • tres églogas;

    • treinta y ocho sonetos;

    • cinco canciones;

    • una epístola;

    • dos elegías; y

    • ocho composiciones de tipo tradicional, en versos octosílabos.

    Excepto las de tipo tradicional, las demás están escritas en metros italianos: endecasílabos y heptasílabos.

    Las obras de Garcilaso no fueron publicadas hasta 1543, año en que la viuda de su amigo Juan Boscán publicó las poesías de ambos en un solo volumen.

    Las églogas. Son composiciones poéticas, generalmente dialogadas, en las que unos pastores, en medio de una naturaleza idealizada, hablan sobre temas amorosos.

    La Égloga I consta de 421 versos, distribuidos en estancias (estrofas de un número variable de versos endecasílabos y heptasílabos que se combinan a gusto del poeta) y consta de tres partes: una breve introducción en que se describe el bucólico escenario de la acción y dos extensas intervenciones de los pastores Salicio y Nemoroso. Salicio se queja de la indiferencia de su amada Galatea, y Nemoroso evoca su amor a Elisa y expresa el dolor por su muerte. Los dos pastores representan distintos estados espirituales vividos por el propio Garcilaso respecto a Isabel Freire (simbolizada en Eíisa y Galatea): el desengaño amoroso y el dolor ante su muerte.

    La Égloga II, escrita en forma de diálogo, mezcla los temas amorosos con un elogio al Duque de Alba.

    La Égloga III describe un paisaje idealizado de las orillas del río Tajo, de cuyas aguas surgen cuatro ninfas que tejen ricos tapices mitológicos.

    Los sonetos. Predominan los temas amorosos, con elementos mitológicos. Son famosos el que se refiere a la muerte de Isabel Freire («Oh dulces prendas por mi mal halladas...») y el que desarrolla el tema del Carpe diem («En tanto que de rosa y azucena...»).

    Las canciones. Están formadas por estancias, y destaca entre todas la titulada Oda a la flor de Gnido, dirigida a una dama napolitana de la que estaba enamorado un amigo suyo. En esta canción utiliza por vez primera Garcilaso un nuevo tipo de estrofa: la lira (7a, 11B, 7a, 7b, 11B), nombre que proviene del primer verso de esta canción: «Si de mi baja lira...».

    De las dos elegías, una está dedicada a Boscán y la otra al Duque de Alba; la epístola está dedicada también a Boscán.

    Temas de su poesía:

    • El amor. Inspirado en Isabel Freire, es un amor auténtico, sentido y vivido. La exploración minuciosa de los diferentes estados de ánimo por los que atraviesa, principalmente el dolor causado por la indiferencia de la amada y después por su muerte, constituye el motivo central de sus poesías.

    • La naturaleza. Es una naturaleza poéticamente idealizada, apacible y armoniosa, escenario y testigo del sufrimiento amoroso del poeta, y que participa en ocasiones de sus sentimientos.

    • La mitología. Usada unas veces como motivo estético y otras como expresión y proyección de sus sentimientos personales.

    Otros poetas italianistas, seguidores de Garcilaso, fueron Gutierre de Cetina (autor de un famoso madrigal amoroso: «Ojos claros, serenos...»), Hernando de Acuña y Diego Hurtado de Mendoza.

    Fray Luis de León

    Nació en Belmonte (Cuenca) en 1527, pero toda su vida aparece vinculada a Salamanca, de cuya universidad fue profesor. A pesar de su condición de fraile agustino, en 1572 fue procesado y encarcelado por la Inquisición; se le acusaba de no cumplir las normas de la Iglesia sobre comentarios y traducciones de la Biblia. Después de casi cinco años de prisión, fue declarado inocente. Murió en el año 1591.

    Obras en verso: Son treinta y cuatro poemas, ninguno de los cuales fue publicado en vida del autor (la primera edición de sus poesías la hizo Quevedo en 1631). Ejercieron gran influencia en él los clásicos Horacio y Virgilio, así como Garcilaso.

    Tema principal de su poesía: la búsqueda de una serena felicidad, la aspiración a la paz interior y el rechazo de las inquietudes mundanas (con la naturaleza como refugio); el ansia de huida de este mundo y la contemplación del más allá. Pertenecen a este tema sus odas más famosas:

    • Vida retirada (o Canción de la vida solitaria: «¡Qué descansada vida...!»), inspirada en el famoso poema Beatus ille... de Horacio. Resume la realidad vital del poeta, que vive en un mar de luchas y aspira sólo a la paz espiritual, la armonía y la unión con Dios.

    • Noche serena («Cuando contemplo el cielo...»), canto a la noche estrellada que despierta en el poeta la añoranza del cielo y el deseo de evadirse de este mundo.

    • A Francisco Salinas («El aire se serena..."), dedicada a un músico ciego, amigo suyo. Expresa la idea platónica de que el arte -la música, en este caso- sirve para liberar el alma de las impurezas mundanas y elevarla a la contemplación del «bien divino».

    • A Felipe Ruiz («¿Cuándo será que pueda...? »), que expresa su ardiente deseo de conocer la Verdad pura y absoluta.

    De tema religioso son sus odas En la Ascensión («¿Y dejas, pastor santo...?») y De la vida del Cielo.

    De tema histórico es su Profecía del Tajo, inspirada en don Rodrigo.

    La estrofa utilizada en la mayoría de sus poesías es la lira. Además, Fray Luis fue un excelente traductor de varios poetas clásicos y algunos textos bíblicos.

    Obras en prosa:

    • De los nombres de Cristo, escrita en forma de diálogo, comenta los diferentes nombres que Cristo recibe en la Biblia: Pastor, Amado, Cordero, etc.

    • La perfecta casada, tratado sobre las virtudes que debe poseer la esposa ideal cristiana.

    • Exposición del Libro de Job, traducción del libro bíblico acompañada de comentarios personales: la resignación de Job ante el dolor y los desengaños le sirven como ejemplo en su propia vida.

    Otros poetas de la escuela salmantina

    • Francisco de Aldana, «el divino», autor de sonetos amorosos, poemas mitológicos y una epístola en verso titulada Carta para Arias Montano.

    • Francisco de la Torre, autor de numerosos sonetos -amorosos o bucólicos, a la manera de Garcilaso- y una colección de églogas. Muchas de sus poesías tienen como escenario la noche, usada a modo de confidente de sus estados de ánimo.

    • Francisco de Medrano, autor de sonetos y odas al estilo horaciano.

    • Francisco de Figueroa, que escribió unas Canciones a «Fili».

    San Juan de la Cruz

    Nació en Fontiveros (Ávila) en 1542. A los veintidós años ingresó en la orden de los carmelitas (fue entonces cuando cambió su nombre, Juan de Yepes, por Juan de la Cruz). Animado por Santa Teresa de Jesús, emprendió la reforma de la orden, lo que le supuso numerosas incomprensiones e incluso la prisión durante ocho meses. Murió en Úbeda (Jaén) en 1591.

    Significado de su obra. San Juan de la Cruz concebía la poesía como un medio de comunicarse con Dios. Por tanto, sus versos son la expresión de la doctrina mística (unión del alma con Dios) y de su experiencia personal en ese campo.

    Obra poética. Pueden distinguirse dos grupos de poemas:

  • De tipo tradicional: romances, villancicos, glosas a lo divino, escritos en su mayoría en el verso tradicional castellano, el octosílabo.

  • Los tres grandes poemas místicos: Noche oscura del alma, Cántico espiritual y Llama de amor viva.

    • Noche oscura del alma. Describe simbólicamente el proceso de unión mística del alma con Dios: en una noche oscura (símbolo de la oscuridad en que está sumida el alma), una muchacha (el alma) sale de su casa para ir al encuentro del Amado (Dios); al encontrarse, tiene lugar la unión mística. Es una breve composición formada por ocho liras.

    • Cántico espiritual. Subtitulado Canciones entre el alma y el Esposo, es el poema más extenso: cuarenta liras. En él, la esposa (el alma) sale en busca de su Amado (Dios). Después de preguntar por él a las criaturas de la naturaleza, lo encuentra reflejado en una fuente. Tras un diálogo bellísimo entre ambos, se produce la unión amorosa, símbolo de la unión mística. En el poema aparecen descritas las tres vías místicas: la vía purgativa, la vía iluminativa y la vía unitiva.

    • Llama de amor viva. Breve poema de veinticuatro versos, repartidos en seis estrofas, que describe en tono exclamativo el estado del alma abrasada en la llama del amor divino.

    Al margen de su significación religiosa y su sentido simbólico, estos tres poemas pueden ser considerados como ejemplos inigualables de poesía amorosa.

    Obra en prosa. Para ayudar a interpretar sus poesías, cargadas de significados simbólicos, escribió cuatro tratados en prosa que recogen las interpretaciones y comentarios sobre los respectivos poemas del mismo nombre:

    • Subida del Monte Carmelo (comentarios sobre la Noche oscura).

    • Noche oscura del alma

    • Cántico espiritual

    • Llama de amor viva

    La lengua y el estilo: extraordinaria intensidad expresiva, empleo de símbolos, abundancia de exclamaciones ante la imposibilidad de explicar con palabras las experiencias místicas, paradojas ("música callada", "soledad sonora", "vivo sin vivir en mí"...).

    Fernando de Herrera

    Nació en Sevilla en 1534 y murió en la misma ciudad en 1597. Dedicado al estudio y a la poesía, y enamorado platónica y secretamente de la esposa del conde de Gelves, representa el tipo de hombre de letras retraído y solitario.

    Teoría poética. La poesía, según Herrera, requiere un lenguaje muy distinto al del habla corriente: más culto y rico -con neologismos, latinismos, hipérbatos, metáforas, alusiones mitológicas, etc-, accesible sólo a una minoría culta. Estas ideas, expuestas en sus "Anotaciones" a las obras de Garcilaso, le convierten en poeta representante del manierismo, claro antecedente del barroco.

    Obra poética:

    • De tema amoroso: de inspiración petrarquista, expresa ei dolor y la tristeza producidos por su amor imposible y platónico a doña Leonor de Milán, esposa del conde de Gelves.

    • De tema patriótico y heroico: Canción a la batalla de Lepanto, exaltación de la victoria cristiana sobre los turcos, y Canción por la pérdida del rey don Sebastián, sobre la derrota sutrida por ese rey portugués en el norte de África.

    Poesía épica

    Inspirada en modelos clásicos (Virgilio) o italianos (Ariosto, Tasso}, trata temas históricos y de exaltación nacional en largos poemas en octavas reales. La obra más famosa es La Araucana, de Alonso de Ercilla, de tema americano, pues narra las luchas entre los españoles y los indios en el valle de Arauco (Chile). Destaca también La Austriada, de Juan Rufo, sobre la figura de don Juan de Austria.

    Poesía popular-tradicional

    En la primera mitad de siglo, algunos autores, opuestos a las nuevas modas de origen italiano, continuaron utilizando los versos tradicionales castellanos, especialmente el octosílabo. El más conocido es Cristóbal de Castillejo, autor de Diálogo de mujeres y de Reprensión contra los poetas españoles que escriben en verso italiano.

    Se imprimieron romances en pliegos sueltos, y de éstos se tomaron la mayoría de los recogidos en el Cancionero de Amberes. En el último cuarto de siglo se produjo el auge de los romances nuevos o artísticos, escritos por autores conocidos, de temas líricos, novelescos y pastoriles.

  • La prosa en el siglo XVI

  • La novela pastoril

    Creada en Italia por Jacopo Sannazaro con su novela Arcadia, se caracteriza por los siguientes rasgos:

    • Tema amoroso.

    • Protagonizada por refinados pastores.

    • Ambientada en una naturaleza idealizada y bella.

    • Acción lenta y complicada.

    • Lenguaje exquisito y artificioso.

    La primera novela pastoril publicada en España, hacia 1559, fue Los siete libros de Diana (o La Diana), de Jorge de Montemayor. Otra obra pastoril famosa fue la Diana enamorada, de Gil Polo (posteriormente, también Cervantes y Lope de Vega cultivaron el género pastoril).

    La novela morisca

    Producto de la idealización del mundo árabe después de la Reconquista, este tipo de novela relata las peripecias de un personaje musulmán adornado de todas las cualidades y virtudes. La principal novela morisca del XVI es la Historia del Abencerraje y de la hermosa Jarifa, de autor anónimo, que apareció intercalada en La Diana de Jorge de Montemayor.

    La novela bizantina

    Novela de intriga sentimental, narra los viajes, peripecias y aventuras de los enamorados que, después de los peligros y la separación, se reencuentran felizmente. El modelo fue Teágenes y Cariclea, de Heliodoro, escritor griego del siglo III. La novela bizantina más famosa en castellano es Los trabajos de Persiles y Segismunda, de Cervantes.

    La novela picaresca

    Es la más importante aportación de la narrativa del Renacimiento. La primera novela picaresca es el Lazarillo de Tormes (1554), a la que siguió la Vida del picaro Guzmán de Alfarache (1599). Sus características principales son las siguientes:

    • Es una novela autobiográfica: el protagonista -el picaro- cuenta su vida desde la infancia hasta la situación en la que se encuentra en el momento de narrar.

    • El protagonista es un antihéroe: hijo de padres sin honra, de orígenes humildes, no le mueve ningún ideal espiritual ni la fama o el honor. Guiado por la primaria necesidad de vivir, aspira únicamente a asegurarse la existencia, principalmente a no pasar hambre.

    • El protagonista, por su desarraigo social, es un personaje itinerante que anda siempre de un lugar a otro, sirviendo a varios amos (lo cual permite al narrador recorrer todas las clases sociales).

    • El protagonista aspira, en vano, a mejorar su situación social.

    • A diferencia del resto de la narrativa del XVI, idealizada y fantástica (novela de caballerías, pastoril, etc.), es una novela realista, que muestra el estado de la sociedad de la época.

    El Lazarillo de Tormes

    Autor, fecha y ediciones. El Lazarillo -cuyo título completo es La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades- apareció en 1554, en tres ediciones simultáneas publicadas respectivamente en Burgos, Alcalá de Henares y Amberes. En ninguna de las tres aparece el nombre del autor. El carácter anónimo de la obra -habitual, por otro lado, en los libros de entretenimiento y piedad de la época- puede explicarse por la dura crítica social de algunas de sus páginas, en especial contra el clero. La autoría del Lazarillo -atribuido a diversos escritores: Diego Hurtado de Mendoza, Fray Juan de Ortega, Sebastián de Horozco...- es un problema aún por resolver. Se ha apuntado que su autor podría haber sido un reformador erasmista, debido a la sátira antieclesiástica que contiene, o un judío converso que hubiera querido ocultar su nombre. Se desconoce también la fecha en que fue escrito el libro.

    El Lazarillo obtuvo un gran éxito, pero en 1559 fue prohibido. Se autorizó de nuevo su publicación en 1573, pero suprimiéndole los capítulos IV y V y expurgando el texto de frases irreverentes. No se volvió a publicar completo hasta el siglo XIX.

    Estructura de la obra. La obra está escrita en forma de relato autobiográfico, ficticio: el picaro, narrador y protagonista, cuenta en primera persona su vida. Consta de un prólogo y siete tratados o capítulos de extensión desigual. En el prólogo, el narrador autobiográfico se dirige a un Vuestra Merced, noble y desconocido señor, para explicarle la situación en que se encuentra, lo que el propio protagonista llama "el caso". Y para que se entienda bien su "caso", decide contarle a Vuestra Merced cómo ha sido su vida hasta entonces. De esta manera, el Lazarillo puede considerarse como una larga carta en la que el narrador da cuenta de su vida a otra persona. Pero no lo hace sólo para informar, sino también para defenderse y justificar su comportamiento presente. La obra se podría dividir en tres partes: linaje, nacimiento y vida familiar (principio del tratado I); aprendizaje, andanzas y experiencias (final del tratado I y tratados II, III, IV, V y VI); vida y situación en el momento de escribir (tratado VII).

    Contenido argumental. Tratado I: Nacimiento de Lázaro a orillas del río Tormes, en Salamanca. Vida familiar (padre ladrón). Entra al servicio de un ciego, astuto y cruel, al que acompaña desde Salamanca hasta Escalona. Después de varios episodios, se aparta del ciego gastándole una broma cruel. Tratado II: En Maqueda, sirve a un clérigo avaro. Harto de pasar hambre, le roba la comida a su amo, por lo que es despedido. Tratado III: Sirve en Toledo a un escudero, muy orgulloso y preocupado por su honra y su nobleza, pero que vive miserablemente. Lázaro tiene que mendigar para comer él y su amo. El escudero desaparece (el criado alimenta a su amo; el amo abandona a su criado). Tratado IV: En Toledo, entra al servicio de un fraile de la Merced, con el que gasta, en ocho días, los primeros zapatos que ha tenido en su vida. Tratado V: Durante cuatro meses sirve a un buldero (vendedor de bulas) desvergonzado que vive a costa de la ingenua devoción de la gente. Tratado VI: Se emplea con un maestro de pintar panderos y con un capellán, para el que trabaja durante cuatro años como aguador (vendedor de agua). Tratado VII: Tras servir como ayudante a un alguacil (oficio que deja por peligroso), consigue el cargo de pregonero, especialmente de vinos. El arcipreste de San Salvador le toma bajo su protección y le casa con una criada suya. La gente murmura de los tres, pero Lázaro cree que vive prósperamente y "en la cumbre de toda buena fortuna". (Éste es precisamente el "caso" que le mueve a dirigirse a ese desconocido Vuestra Merced para contarle su vida: los rumores que corren por la ciudad de que su mujer es la amante del arcipreste. Todos los episodios están en función de este "caso" final.)

    Originalidad del Lazarillo

    • Aunque incorpora elementos y episodios de origen folklórico, en el Lazarillo estos episodios se integran plenamente en la biografía del protagonista y sirven para explicar su vida y las circunstancias de su "caso".

    • Por vez primera, una narración deja de ocuparse de héroes, caballeros o valientes guerreros y pasa a contar las aventuras de un personaje socialmente insignificante y de condición humildísima.

    • Es una novela realista: la realidad contemporánea -la sociedad española del siglo XVI- es el escenario de los hechos (frente a los mundos irreales o idealizados de la novela de caballerías, pastoril, etc.). Hay también una intención de crítica social, particularmente contra los clérigos (por el hidalgo del Tratado III no siente sino compasión).

    • El protagonista cambia, evoluciona, se va formando según las experiencias y los hechos que vive (a diferencia de los héroes ya formados, siempre iguales a sí mismos de las novelas anteriores).

    El estilo. El Lazarillo, acorde con su carácter realista, está escrito en un lenguaje sencillo y llano, con abundantes expresiones del habla popular.

    (Para el Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán, cuya primera parte se publicó en 1599, véase, en “La síntesis de la literatura barroca”, La prosa en el siglo XVII.)

    Las novelas de caballerías

    En las novelas de caballerías, un caballero andante, modelo de heroísmo y fidelidad amorosa, se enfrenta a todo género de personajes fantásticos, a los que vence. Los ideales que le mueven son siempre los mismos: la defensa de los débiles, el amor a su dama y el gusto por las aventuras.

    El más famoso de los libros de caballerías -de gran éxito a finales del XV y especialmente en el XVI- fue sin duda el de Amadís de Gaula.

    La primera edición del Amadís de Gaula apareció en 1508, preparada por Garci Rodríguez de Montalvo (o Garci Ordóñez), el cual afirma en el prólogo que ha corregido los tres primeros libros, añadiendo el cuarto y el quinto, titulado Las Sergas de Esplendián. Esto, y las referencias al libro hechas ya desde mediados del XIV, hace pensar en la existencia de un Amadís anterior al de Montalvo.

    La novela, que obtuvo un éxito extraordinario, narra las fantásticas hazañas y aventuras de Amadís, el cual, para merecer el amor de su amada Oriana, lucha contra caballeros, gigantes y encantadores hasta vencer al Emperador de Occidente y retirarse con ella a la Ínsula Firme.

    Prosa didáctica

    En la prosa didáctica -la preferida por los erasmistas, que defendían una literatura útil y que sirviera para educar- destacan los autores siguientes:

    Alfonso de Valdés, autor de Diálogo de Mercurio y Carón (la llegada de las almas que Carón ha de transportar al otro lado de la laguna Estigia sirve al autor para su sátira de las diferentes clases sociales) y Diálogo de las cosas ocurridas en Roma, justificación del emperador Carlos I con motivo del saqueo de Roma.

    Juan de Valdés, hermano gemelo de Alfonso de Valdés, muy conocido por su obra Diálogo de la lengua. En ella expone una serie de consejos sobre el correcto empleo del castellano y defiende un estilo sencillo y natural ("El estilo que tengo me es natural, y sin afectación alguna escribo como hablo...").

    Fray Antonio de Guevara, que escribió, entre otras obras, Menosprecio de corte y alabanza de aldea, destinada a ensalzar las ventajas del campo sobre la ciudad; Epístolas familiares, ochenta y cuatro cartas sobre los más variados temas; y Reloj de principes, biografía imaginaria del emperador romano Marco Aurelio.

    Pedro Mejía, autor de Silva de varia lección, obra miscelánea que trata sobre las más diversas materias.

    Huarte de San Juan, conocido por un curioso libro titulado Examen de ingenios.

    Prosa histórica

    Destacan las obras referidas a la conquista de América (Crónicas de Indias).

    Bernal Díaz del Castillo, autor de la Verdadera historia de los sucesos de la conquista de Nueva España, sobre la conquista de Méjico.

    Fray Bartolomé de las Casas, que en su famosa obra Brevísima relación de la destrucción de las Indias defiende a los indios y critica los excesos de los conquistadores españoles.

    Gonzalo Fernández de Oviedo, que escribió una Historia general y natural de las Indias.

    Francisco López de Gomara, autor de una Historia General de las Indias.

    Otros autores de prosa histórica fueron: Diego Hurtado de Mendoza, autor de Guerra de Granada. El Padre Mariana, que escribió una Historia de España.

    Prosa religiosa

    Literatura ascética: trata sobre el esfuerzo personal que debe realizar el espíritu para alcanzar la perfección moral. El autor más conocido es Fray Luis de Granada, cuya obra principal es la Guía de pecadores.

    Literatura mística: trata de describir las experiencias, inefables muchas veces, que se alcanzan en el estado espiritual más alto, el de la íntima unión del alma con Dios. Según los místicos, el alma ha de pasar por tres fases o vías hasta llegar a la unión con Dios: vía purgativa (purificación de los vicios y pecados mediante la penitencia), vía iluminativa (el alma se ilumina al someterse a la voluntad de Dios) y vía unitiva (el alma se une a Dios, produciéndose el éxtasis que anula los sentidos; esta unión es inefable, no puede describirse con palabras).

    Santa Teresa de Jesús

    Teresa de Cepeda y Ahumada (luego Teresa de Jesús) nació en Ávila en 1515, en una familia de doce hermanos. A los veinte años ingresó en la orden carmelita, que luego ella iba a reformar, fundando las Carmelitas Descalzas (ella misma fue la fundadora de diecisiete conventos). En uno de sus múltiples viajes por toda España murió en Alba de Tormes (Salamanca) en el año 1582.

    Obra: Excepto algunos versos, comprende principalmente obras en prosa relacionadas con su actividad religiosa y reformadora, escritas algunas de ellas por consejo de sus confesores o de religiosos amigos. A pesar de que no le movían intenciones literarias, supo expresar en lenguaje sencillo y humano -y ése es uno de los mayores méritos de sus libros- las más altas experiencias místicas y espirituales. Sus obras principales son:

    • El libro de su vida (titulado inicialmente Vida de la Madre Teresa de Jesús, escrita por ella misma), especie de autobiografía espiritual, escrito con gran sencillez y viveza.

    • Libro de las Fundaciones, que relata el proceso de fundación de los nuevos conventos.

    • El castillo interior o Libro de las siete moradas, considerada su obra cumbre, describe las siete "moradas" o habitaciones del castillo del alma, por las que ésta ha de pasar en su camino de perfección: tres de esas moradas corresponden a la vía purgativa, tres a la iluminativa y una, la séptima y última, a la unitiva.

    • Camino de perfección, tratado ascético dirigido a las monjas.

    La sencillez y la naturalidad son los rasgos más característicos de su estilo.

  • El teatro en el sialo XVI

  • Teatro religioso. Continúa la tradición medieval, con piezas breves sobre temas bíblicos o vidas de santos, autos del Nacimiento y de la Pasión, etc. Algunas de estas piezas se conservan en el Códice de autos viejos.

    Teatro culto y clasicista (o teatro humanístico). Imitaba las tragedias de los clásicos, en especial de Séneca. Escrito en verso, sobre temas históricos y legendarios, y respetando las unidades de acción, lugar y tiempo. Destacan Fray Jerónimo Bermúdez y Lupercio Leonardo de Argensola. Sobre temas de historia nacional basados en crónicas y romances escribió Juan de la Cueva (Tragedia de los siete infantes de Lara, Muerte del rey don Sancho).

    Teatro popular. El autor más importante es Lope de Rueda, que fue también actor. Inspirándose en la Comedia dell'Arte italiana, basada en la intriga y los episodios novelescos, compuso varias comedias. Pero su fama se debe a los pasos, obras breves en prosa, de carácter cómico, con personajes populares (el protagonista suele ser el "bobo", antecedente del "gracioso" del teatro del XVII) que hablaban en el mismo lenguaje del público. Los más conocidos son Las aceitunas, La tierra de Jauja y El convidado. Los pasos son el precedente de los entremeses del siglo XVII.

    Otros autores importantes:

    • Torres Naharro, que escribió ocho comedias, reunidas en un solo volumen con el título de Propalladia.

    • Gil Vicente, autor de piezas religiosas, farsas costumbristas y comedias (Don Duardos). Destaca en sus obras, escritas en portugués y castellano, el tono lírico, conseguido por la inclusión de canciones de la poesía tradicional.

  • Cervantes

  • La obra de Cervantes se desarrolla entre los siglos XVI y XVII, a caballo entre el Renacimiento y el Barroco, en pleno Siglo de Oro.

    Vida. Miguel de Cervantes Saavedra nació en Alacalá de Henares en 1547. En 1569 marchó a Italia, donde sirvió como paje del cardenal Acquaviva- En 1571 participó como soldado en la batalla de Lepanto, donde a causa de las heridas perdió el uso de la mano izquierda. Continuó como soldado algún tiempo, y al regresar a España desde Napóles, fue apresado por los piratas turcos. Llevado cautivo a Argel permaneció allí cinco años en prisión (1575-1580). Tras varios intentos frustrados de fuga, los frailes Trinitarios pagaron su rescate y pudo regresar a España. A partir de entonces comenzaron sus años más oscuros. En 1584 se casó con Catalina de Salazar y publicó La Galatea. Probó también fortuna en el teatro y vio representar algunas de sus obras, pero sin demasiado éxito. Ejerció el oficio de recaudador de provisiones para la Armada Invencible y, más tarde, hizo de recaudador de impuestos. En ambos cargos tuvo problemas con la justicia y por dos veces fue llevado a la cárcel de Sevilla (precisamente en la cárcel empezó a concebir el Quijote). Se instaló luego en Valladolid.

    En 1605 se publicó la primera parte del Quijote, que obtuvo un éxito extraordinario. En 1608 se trasladó a Madrid, donde, entre grandes apuros económicos, continuó escribiendo (Novelas Ejemplares, segunda parte del Quijote...). Murió el 23 de abril de 1616, pocos días después de haber escrito el prólogo de su última novela, Los trabajos de Persiles y Segismunda.

    Obra poética. Aunque puso gran empeño en ser poeta -"la gracia que no quiso darme el cielo", según sus propias palabras-, su obra lírica no es demasiado conocida. El Viaje al Parnaso (1614), extenso poema en tercetos en el que pasa revista a los poetas españoles de su tiempo, es su obra más famosa. Otras composiciones poéticas aparecen intercaladas en sus novelas y obras de teatro, especialmente en La Galatea y La gitanilla. Destacan entre ellas el soneto con estrambote Al túmulo de Felipe II y la Epístola a Mateo Vázquez, escrita en tercetos.

    Obra teatral. Tampoco tuvo demasiado éxito como autor de teatro, que era el género que más posibilidades económicas ofrecía en aquella época. Sus dos primeras obras, en verso, responden a la moda del teatro clasicista (verosimilitud, ley de las tres unidades): Los tratos (o El trato) de Argel, sobre sus años de cautiverio en esa ciudad, y El cerco de Numancia, sobre el asedio y la resistencia heroica de los numantinos frente a los romanos. En 1615 publicó un volumen titulado Ocho comedias y ocho entremeses nunca representados. Entre las comedias, escritas ya según la fórmula de Lope de Vega, destacan Los baños de Argel, Pedro de Urdemalas y El rufián dichoso.

    Los entremeses (como los pasos de Lope de Rueda) son piezas breves de carácter humorístico, acción sencilla y personajes populares, que se representaban en los entreactos de las comedias. Los más famosos son El retablo de las maravillas, La guarda cuidadosa y La cueva de Salamanca.

    Las novelas de Cervantes

    • La Galatea (1585), novela pastoril al estilo de La Diana de Jorge de Montemayor: los personajes son pastores idealizados, el tema es amoroso y la acción transcurre en una naturaleza idílica ("locus amoenus").

    • Las Novelas Ejemplares (1613), conjunto de doce novelas cortas, así llamadas porque en todas ellas, según Cervantes, podía encontrarse algún ejemplo moralmente provechoso. Éstos son los títulos: La gitanilia, El amante liberal, Rinconete y Cortadillo, La española inglesa, El licenciado Vidriera, La fuerza de la sangre, El celoso extremeño, La ilustre fregona, Las dos doncellas, La señora Cornelia, El casamiento engañoso y El coloquio de los perros.

    • Los trabajos de Persiles y Segismunda, publicada después de su muerte, en 1617. De acuerdo con el esquema de la novela bizantina, cuenta las aventuras de dos enamorados que, tras un largo y accidentado viaje por varios países, llegan a Roma, donde se casan (los trabajos a que se refiere el título son los naufragios, peligros, secuestros, etc., por los que pasan los protagonistas).

    El Quijote.

    La primera parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha se publicó en 1605, y la segunda, en 1615.

    Intención. El propósito inicial de Cervantes no fue otro, según él mismo afirma, que el de "poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerías". Pero esta intención primera pronto se vio desbordada, pues el Quijote es mucho más que una parodia de los libros de caballerías.

    Composición. La obra se halla estructurada formalmente en dos partes, y su acción se organiza en torno a las tres salidas de don Quijote. Las dos primeras se narran en la primera parte, y la última, en la segunda.

    La primera salida comprende los capítulos II a VI, desde que es armado caballero en una venta hasta que, herido y maltrecho, es devuelto a casa por un vecino suyo; mientras guarda cama, el cura y el barbero le queman la mayoría de sus libros.

    La segunda salida, en compañía ya de Sancho, comprende los capítulos VII a LII. En ella ocurren las aventuras de los molinos de viento, del yelmo de Mambrino, de los rebaños, de los galeotes, de los pellejos de vino, etc. Entre las aventuras de don Quijote se intercalan algunas narraciones cortas: la historia de Marcela y Grisóstomo (novela pastoril), la del Cautivo (novela morisca), la de Cardenio y Luscinda (sentimental) y la del Curioso impertinente. Aparecen también los dos famosos discursos de don Quijote: el de la "Edad de Oro" y el de "Las armas y las letras". Finaliza con el encantamiento de don Quijote y su regreso a la aldea.

    La tercera salida se narra en los setenta y cuatro capítulos de la segunda parte, con un recorrido geográfico más amplio (desde la Mancha a Barcelona, y regreso).

    Argumento. El caballero manchego Alonso Quijano pierde el juicio de tanto leer libros de caballerías. Queriendo imitar a los héroes de esas novelas, cambia su nombre por el de Don Quijote de la Mancha y se lanza al mundo en busca de aventuras. Le guían nobles ideales: deshacer agravios, proteger a los débiles, implantar justicia y merecer el amor de Dulcinea del Toboso, nombre que él da a una ruda labradora de un pueblo cercano llamada Aldonza Lorenzo. Armado de forma grotesca y montado en un viejo caballo, llamado Rocinante, llega a una venta -que él imagina ser un castillo-, donde es armado caballero entre las burlas de todos. Libera a un muchacho de los malos tratos de su amo. es golpeado brutalmente por unos mercaderes y un vecino lo devuelve a su casa. Ya repuesto, inicia la segunda salida, acompañado por un labrador, Sancho Panza, a quien ha convencido para que le sirva como escudero a cambio de riquezas y poder. Tras numerosas aventuras de las que siempre sale malparado -lucha contra unos molinos de viento que él confunde con gigantes, liberación de unos criminales que después le apalean...-, se retira a hacer penitencia a Sierra Morena. Sus amigos el cura y el barbero, que han salido en busca suya, lo encierran en una jaula y lo traen engañado al pueblo.

    En la segunda parte, de nuevo en compañía de Sancho, llegan al reino de Aragón, donde son objeto de las burlas de unos duques: nombramiento de Sancho como gobernador de la ínsula Barataria, aventura de Clavileño. Tras muchas aventuras, se dirigen a Barcelona, ciudad en la que don Quijote es derrotado por el Caballero de la Blanca Luna. Éste, que es en realidad su amigo Sansón Carrasco, le impone la condición de volver a su tierra. Don Quijote, triste y apenado, regresa a su pueblo, donde muere al poco tiempo, después de haber recuperado la razón.

    Personajes. Don Quijote, sobre todo en la primera parte, no distingue entre la realidad y la ficción. Más aún: transforma la realidad para acomodarla a sus ideales. En la segunda parte, en cambio, se inicia un proceso de "desquijotización": ve las cosas tal como son, y son los demás los que le cambian la realidad para burlarse de él con aventuras fingidas. Don Quijote es considerado como símbolo del hombre idealista que lucha por imponer su verdad contra el mundo. Sancho Panza, contrapunto del Quijote, representa el sentido práctico de la vida, la visión realista y materialista de las cosas. Sin embargo, también él evoluciona a medida que avanza la novela, aproximándose, en una progresiva "quijotización", a la visión idealista de su amo.

    La lengua y el estilo. La lengua abarca todos los niveles, y cada personaje emplea el nivel de habla que le corresponde: Don Quijote se expresa a veces con el lenguaje altisonante y afectado de los héroes caballerescos, y con naturalidad en otras ocasiones; Sancho recurre al lenguaje popular, con numerosos refranes y expresiones coloquiales.

    El Quijote de Avellaneda. En 1614 apareció en Tarragona una continuación apócrifa del Quijote con el título de Segundo tomo del ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha, firmado por Alonso Fernández de Avellaneda, de quien sólo se sabe que era aragonés. En este falsa segunda parte, don Quijote es un loco vulgar, y Sancho un rústico maleducado. Cervantes, para salir al paso del incidente, se apresuró a publicar la auténtica segunda parte del Quijote y respondió en el prólogo a los insultos dirigidos a él por Avellaneda, que se había burlado de su vejez.

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