Literatura postmodernista hispanoamericana

Literatura latinoamericana contemporánea siglo XIX. Postboom. Cuento y novela. Hiperrealismo. Violencia. Drogadicción. Medios de comunicación. Sociedad actual. Homosexualidad. Prostitución

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TRABAJO DE INVESTIGACIÓN

2006

Introducción

El propósito de este trabajo es explicar breve y sencillamente el fenómeno postboom de la literatura hispanoamericana.

A partir de la exposición de sus raíces e influencias, el contexto en que nace y se desarrolla, el señalamiento de sus características principales, los valores éticos y estéticos que lo rigen y cuáles son principales autores se pretende lograrlo. Todo se apoya en conceptos que ofrecen distintos estudiosos, principalmente en torno a la polémica de si existe o no, como movimiento independiente del boom y su vinculo con la postmodernidad.

El postboom una tendencia de la narrativa continental de fin del siglo XX que algunos prefieren llamar sin efectuar los deslindes necesarios “postmodernismo”.

Para comenzar a hablar de él es necesario, para su correcta comprensión, antes explicar que fue el boom latinoamericano.

Contrariamente a lo que muchos piensan el boom no fue un estilo narrativo en si, sino simplemente un fenómeno comercial que consistió, pudiera decirse, en un redescubrimiento para Europa de la literatura hispanoamericana, de ahí su nombre de boom latinoamericano.

El boom fue un fenómeno que elevo la novela latinoamericana a la cima de lo mejor y más avanzado del género en el “ocaso de la modernidad”. Surgió en franca ruptura con el mimetismo maniqueo de la primera mitad del siglo XX para sustituirlo por el privilegio de la imaginación poética, el despliegue de un lenguaje de inusitada riqueza, la invertebración de la sintaxis narrativa, la alucinación de las historias contadas, la diversificación elocutiva y del punto de vista, la cosmicidad intelectual de los protagonistas, la prospección de la existencia mediante fórmulas cognoscentes al modo de de lo “real maravilloso” carpenteriano, el “realismo mágico” garciamarquiano, lo “neofantastico” cortazariano o el “pluralismo focal” y la escritura “invisible” vargallosianos, entre otros novedosos recursos.

Todo esto, unido a una nota permanente de optimismo y al ataque del viejo orden oligárquico y burgués (ahora sí hondamente), caracterizó el brío trascendentalista de los autores del boom.

Dentro de sus autores más sobresalientes están García Márquez, Vargas Llosa, Cortazar, Fuentes, Carpentier y Lezama Lima. Y de las obras con mayor repercusión se cuentan: “La muerte de Artemio Luna”, “El siglo de las luces”,”La ciudad y los perros”, “Rayuela”,”Cien años de soledad” y “Paradiso” que se tiene por uno de los mejores libros escritos en ese siglo.

El postboom, ignorado en sus albores, tal ves inconscientemente debido al esfuerzo enorme de los autores del boom para rescatar la novela del grave agotamiento en que había caído. Según Cortazar fue imprescindible extirpar radicalmente la práctica de los regionalistas y del realismo social ordinario consistente en creer-“que todas las cosas pueden describirse y explicarse como las daba por sentado el optimismo del S-XVIII, es decir, dentro de un mundo regido más o menos armoniosamente por un sistema de leyes, de principios de relaciones de causa a efecto, de psicologías definidas, de geografías bien cartografiadas”

Como una superación de esta tendencia del boom precedente surge el postboom.

La posmodernidad es la crisis de valores históricamente asumidos como paradigmas de la Modernidad, también el cuento y la novela del postboom se nutrieron, de algún modo de las repercusiones de ese caos en nuestra región y, naturalmente, de las características de nuestra propia crisis continental.

Emerge dentro de los trastornos políticos, sociales y económicos en las postrimerías de la década de los 60s y el militarismo de los 70s vino a acelerar el proceso literario que ya estaba en marcha. La disminución de la fe en las “Izquierdas” y en el movimiento comunista internacional (matanza de estudiantes y pobladores en Tlatelolco, México, en octubre del 68 y la intervención soviética en Checoslovaquia también en 1968) fue caldo de cultivo para una nueva forma de ver la vida y para un cambio de paradigma literario en Latinoamérica.

El postboom para muchos todavía, sobretodo fuera de Latinoamérica, no existe como fenómeno independiente al boom, más bien como producto de este. Donald L. Shaw en su libro: “Nueva narrativa hispanoamericana” (Madrid, 1988), afirmó que el boom no había terminado y cataloga a autores como Puig, Sarduy, Bryce, Del Paso y Elizondo como exponentes de un “Boom júnior”. En la misma línea el profesor y ensayista Luis Sainz de Medrano los califica de “epígonos del boom”.

En contraposición y defensa del termino postboom expertos latinoamericanos como el ensayista uruguayo Angel Rama que aseguró que si hubo un rompimiento con el boom en su intervención en el coloquio “The Rise of Latin American Novel” en Washington. El califica a sus autores como “novísimos narradores hispanoamericanos” y “contestatarios del poder”. Antonio Skármeta no se acomodó a lo de postboom y usa “infrarrealismo” o “hiperrealismo”. Otro chileno, Ramiro Rivas los llama “novísima generación”. Juan Manuel Marcos además de postboom los identifica como “cervantistas” en el sentido de la ética y de determinados resortes narrativos empleados por el autor de “El Quijote”. En contraposición llama a los de la década de los sesentas “minotauros”. Lilian Caroy, argentina, nombra al nuevo género “narrativa latinoamericana posterior al boom”, “poética de lo cotidiano” o “de lo trivial:”, también “novísima narrativa”. Mempo Giardinelli a su vez “poética de lo cotidiano”, “estética de la transgresión”, y postmodernidad (con el reparo de que sea una escritura del dolor y la rebeldía). Roa Bastos lo denomina “realismo profundo”

Este fenómeno postboom se nutre de la generalización social de la violencia, la drogadicción, la repercusión de los Medios de Comunicación Masiva, la represión militar de los setenta y ochenta, el desarraigamiento del exilio y el desexilio, etc., además de los clásicos como el amor, la muerte, la pasión pero sutilmente. La situación social de la mujer, la prostitucion, homosexualidad desde una perspectiva más realista que busca dinamitar los tabúes e integrar. Es eminentemente urbano. Con predominio del habla coloquial, sobriedad, enunciación precisa.

Los autores no son propensos al mesianismo grupal o político. Son reacios al “divinismo”, a erigirse en el “gran escritor”. Tampoco se consideran portavoces de doctrinas. Prefieren atacar, sin importar el color del signo político donde ocurren los trastornos, la hipocresía, la doble moral, la intolerancia, el dogmatismo y la agresión contra la integridad física y espiritual de los seres humanos.

El discurso del postboom reúne muchas características del postmodernismo literario y como tal es entendido por muchos, pero tiene importantes diferencias con él.

Los postmodernos exponen un pesimismo enervante, un hondo escepticismo basado en el criterio de que la sociedad ha caído en un gran vació, en una repetición constante y que por ende es incapaz de salir adelante. Que la crisis de valores ha derrotado la idea de progreso. Gianni Vattimo dice que la posmodernidad es el fin de la historia. Según Antonio Blanch: ningún artista posmoderno presenta su obra como expresión de un proyecto de emancipación o de transformación histórica. Aun más, si en el pasado inmediato podíamos asistir a la crisis del objeto, hoy comprobamos la crisis del sujeto y la del arte concebido como actividad educadora de la humanidad.

Esto no es seguido por es postboom. Nuestros escritores actúan y se sobreponen a las trabas del vivir diario. Mempo Giardinelli afirma creer en la posmodernidad como modernidad de la modernidad: “(…) me confieso posmoderno (…) si la posmodernidad es-como creo-la modernidad permanente”;”ser moderno siempre, joven siempre, rebelde siempre, transgresor siempre, y disconforme y batallador como constante actitud ética y estética”. Skármeta por su parte dice: “Mis simpatías socialistas matizan mi obra, pero no la cargan ideológicamente”.

Autoras como Isabel Allende abogan por la ruptura con las cadenas que la mujer carga antológicamente, como el machismo y la sumisión.

Tales obras, sin aportar abiertamente los conceptos, dejan traslucir amor por el hombre y fe en su lucha por la democracia, el mejoramiento humano y la dignidad. Es por eso que rechazan las actitudes autoritarias y los prejuicios.

Autores de clásico renombre son: Augusto Roa Bastos; Manuel Puig; Luis Rafael Sánchez; Antonio Skármeta; Isabel Allende; Mempo Giardinelli; Senel Paz; José W. Montes; Laura Esquivel. Se siguen incorporando más como Roberto Urías Hernández y Amir Valle Ojeda.

Conclusiones

El postboom es independiente del boom.

Es posmoderno pero plantea un concepto de postmodernidad diferente al de los autores no latinoamericanos. Tal ves más enfocado en las masas pobres que en intereses de derecha.

Se constituye en crítico de la sociedad.

Bibliografía

  • Tornés Reyes, Emmanuel. ¿Qué es el postboom? Colección Pinos Nuevos. Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1996.

  • De la Fuente, José Luís. La narrativa del “post” en Hispanoamérica: una cuestión de límites. Revista: Anales de Literatura Hispanoamericana. no. 28-1999.Tomo I. Ed. Servicio de Publicaciones de la Universidad Complutense.

Julio Cortazar: “Algunos aspectos del cuento”. Ed. Casa del las Américas. La Habana,n.60,1970,p.179.

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El postboom hispanoamericano