Literatura española

Novela de Posguerra. Teatro contemporáneo español. Sender. Ayala. Aub. Chacel. Cela. Laforet. Delibes. Torrente. Benavente. García Lorca. Valle Inclán. Esperpentos

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SEGUNDO TRISMESTRE: SEGUNDO EXAMEN

La novela posterior a 1.936

En torno a 1.955 parece que un buen número de escritores han encontrado un camino: se va a consolidar el realismo social, aprovechando la leve relajación de la censura. La colmena de Camilo José Cela ha sido considerada en cierto modo la iniciadora de tal corriente.

En todos los terrenos hay una tema obsesivo: España, la sociedad española del momento. En 1.962, Luis Martín Santos, con Tiempos de Silencio inicia una renovación de las técnicas narrativas que coincide con la irrupción en España de la nueva novela hispanoamericana. En 1.970 el realismo social ha quedado superado.

A) NOVELISTAS ESPAÑOLES EN EL EXILIO: La prosa narrativa de los exiliados españoles alcanza una dimensión enorme, encontrándose entre ellos algunos de los novelistas más importantes de la posguerra. En España no fue conocida a su tiempo, y sólo los más famosos pudieron llegar, aunque tardíamente.

Ramón J. Sender: Realizó una amplia obra novelística en el exilio. Buena parte de ella está dedicada a la España del primer tercio del siglo XX y la guerra civil. Destacaremos Crónica del alba, (serie de nueve novelas); El rey y la reina (parábola), etc. Sender cultivó además la novela histórica y obras de ambientación americana.

Francisco Ayala: Es más conocido por sus cuentos y narraciones cortas, que hacen de él uno de los grandes cuentistas de éste siglo. Es autor de dos novelas estrechamente relacionadas entre sí: Muertes de perro y El fondo del vaso. Son complementarias, y se sitúan en una imaginaria república hispanoamericana, con un régimen dictatorial que tiene corrupción, etc.. y degradación del ser humano. En ambas se observa la intención moral y la variedad estilística.

Max Aub: Es un autor cuya obra es muy extensa y variada. En sus novelas mostrará desde el realismo tradicional hasta el experimentalismo. Lo segundo lo impone en Jusep Torres Campalas, y lo primero en La calle de Valverde. También escribiría sobre la Guerra Civil: Laberinto mágico, Campo abierto, etc.

Mencionaremos también a Rosa Chacel¸ con La sinrazón; Manuel Andújar, con Llanura, el vencido y el destino de Lázaro, agrupados en una trilogía sobre la España anterior a la guerra. De José Ramón Arana es autor de una excelente novela corta, El cura de Almuniaced, y Segundo Serrano Poncela, con El hombre de la cruz verde.

B) LA NOVELA DE POSGUERRA; DÍFICILES AÑOS 40: En España quedan prohibidas las novelas sociales previas a la guerra, así como las obras de los exiliados. Dadas las dramáticas circunstancias, no puede servir de modelo la novela “deshumanizada”, ni resultan imitables novelistas como Miró, Pérez de Ayala, etc. Retrocediendo más, sólo la obra de Baroja parece servir de ejemplo para ciertos narradores.

La década de los 40 es una etapa de búsqueda, en la que se cultiva la novela psicológica, la poética y la simbólica... marcándose dos fechas como la resurrección del género: en 1.942 con La familia de Pascual Duarte de Camilo José Cela (agria visión de la realidad que inauguró una corriente que se llamó tremendismo) y en 1.945 con Nada, de C.Laforet (Premio Nadal), que causó un fuerte impacto. Por primera vez tras la guerra la dura realidad cotidiana quedaba reflejada en la novela.

Esto iba a ser frecuente en la novela de posguerra, el enfoque desde lo existencial. Los grandes temas van a ser la soledad, la inadaptación, la frustración, la muerte, etc. Aparecerán personajes marginales, revelando todo ello el malestar del momento.

Más que los testimonios sobre la España de la época, lo que resulta característico de los años 40 es el cambio del malestar social a lo personal, lo existencial.

A tales penas escaparán los autores que podríamos calificar “triunfalistas”, o al menos, conformistas o adictos al régimen. Así serán García Serrano, Ignacio Agustí, siendo más complejo el caso de Torrente Ballester, en cuya primera novela Javier Mariño no ocultaba inquietudes, pero tuvo que adoptar un final triunfalista por temor a la censura. Haciendo balance, no son muchas las novelas de aquellos años que siguen vivas. Salvo estas excepciones, domina la pobreza creadora. Algunos autores mostrarán su capacidad de renovación, quedando en primera fila: Cela, Delibes, y Torrente.

C) EL REALISMO SOCIAL EN LA NOVELA: De la angustia existencial pasamos a las inquietudes sociales. Cuando se habla de novela social este calificativo puede usarse en un sentido amplio (la sociedad como tema), o restringido (novela que denuncia la injusticia social). Al fin, la novela social será la corriente dominante entre 1.951 (La colmena), y 1.962 (Tiempos de silencio).

Para muchos críticos, La colmena es la precursora de la corriente con su despiada visión de la sociedad. Otra obra representativa de 1.951 sería La noria, de Luis Romero, a las que podemos añadir dos obras de Delibes: El camino y Mi idolatrado hijo, que muestran con ojos críticos ambientes concretos de la realidad española: un pueblo castellano o una familia burguesa.

Así llegamos a 1.954, “año inaugural” de la novela social en el sentido más escricto. En ese año se dan a conocer Aldecoa, Fernández Santos, Ana María Matute, Juan Goytisolo, Caballero Bonald, etc. El conjunto de estos autores, nacidos entre 1.925 y 1.931 ha recibido la denominación de generación del Medio Siglo. Entre ellos hay evidentes rasgos comunes. Ante todo, la solidaridad con los humildes y oprimidos, la disconformidad ante la sociedad española.., y pronto aparecerán ensayos que tienen valor de manifiestos. Se piensa que el escritor debe comprometerse ante la injusticia social. De ahí que asuma un deber de denuncia que no podían cumplir otros medios de expresión más adecuados.

En lo concerniente a la orientación estética, dentro del realismo dominante pueden señalarse varias actitudes o enfoques, con total predominio de dos: el objetivismo y el realismo crítico.

El Objetivismo se propone un testimonio escueto, sin aparente intervención del autor. Su manifestación extrema fue el conductismo, que consiste en limitarse a registrar la conducta externa de individuos o grupos.

El Realismo crítico, en cambio, no se limita a reflejar la realidad, sino que pone de relieve las miserias e injusticias con ánimo de denuncia. Goytisolo, entre otros, serán partidarios de un realismo crítico. Hay que añadir la presencia de un realismo lírico.

D) LAS TECNICAS Y EL ESTILO: Hablaremos de pobreza técnica. A lo mejor decir esto es exagerado, ya que en muchas novelas sociales el contenido es más importante que la forma.

La estructura del relato suele ser aparentemente sencilla, siendo narración lineal, destacando asimismo la importancia de las descripciones. La acción se va a concentrar en un tiempo y espacio reducidos, apareciendo el personaje colectivo. Junto al personaje colectivo aparece el personaje colectivo. Por último, destacar las técnicas objetivistas y el realismo crítico.

La Sociedad española como tema narrativo

Existe un interés por lo colectivo y por los problemas sociales. La sociedad deja de ser un marco para convertirse en el tema mismo del relato.

· La dura vida del campo: es, tal vez, el tema más abundante. Dos días de septiembre.

· El mundo del trabajo y las relaciones laborales aparecen en obra citada antes.

· Novelas de tema urbano: algunas abordan un amplio panorama (La colmena), pero predominan las que presentan el suburbio, con su miseria. La piqueta, La resaca, etc.

· Novelas de la burguesía: Se hallan en el extremo opuesto, siendo preferentemente la juventud desocupada, abúlica, la que interesa a novelistas como Juan Goytisolo (La isla, Juegos de manos), etc.

Salvo algún caso, las novelas citadas recogen un tiempo contemporáneo del momento en que fueron escritas. Muy distinto es el caso de aquellas que evocan la Guerra Civil, tema bastante frecuente.

El teatro anterior a 1.936

El teatro español del primer tercio de siglo se reparte, a grandes rasgos, en dos frentes:

1.- El teatro que triunfa: Un teatro cómico, benaventino, en verso, poético, que cuenta con el favor del público, continuador en gran parte del que imperaba a finales del XIX

2.- El teatro que pretende innovar: Observamos un nuevo enfoque estético e ideológico:

Generación del 98: Valle Inclán

Generación del 27: Lorca

Años 30: Poncela y Mihura.

LA COMEDIA BENAVENTINA: Jacinto Benavente es la figura más representativa del teatro que triunfa. Tuvo un comienzo audaz con El nido ajeno, pero la comedia fue fracaso: tuvo que retirarse del cartel ante la indignación del público. Benavente entonces puede mantener la carga crítica (y verse rechazado), o aceptar los límites impuestos por el público (y limar asperezas). Al final, escogería lo segundo. El tono cambiará en sus siguientes obras: La noche del sábado, Rosas de Otoño, etc., en las que sigue retratando a las clases altas, con sus hipocresías y convencionalismos.

Sus obras se mantendrán en la línea de la llamada “comedia de salón”, siendo Los intereses creados la obra maestra, en la que critica los ideales burgueses. También intentó el drama rural, siendo aquí su mayor éxito La malquerida. En esa segunda década del siglo, la fama de Benavente ya se ha consolidado. En 1.922 se le concede el Premio Nobel.

Terminó con el teatro romántico (sentimentalista), destacando su habilidad escénica y de diálogo, con el reflejo de ambientes cotidianos.

EL TEATRO EN VERSO: Este teatro combinaba el posromanticismo con el estilo modernista, yendo todo asociado a una ideología tradicionalista que responde exaltando los ideales nobiliarios y los grandes hechos del pasado. De los cultivadores del teatro en verso, pocos merecen recordarse:

· Francisco Villaespesa: Es un autor de poemarios de un modernismo fácil y superficial. Sus dramas son ejemplo de mirada a las glorias pasadas: El alcázar de las perlas, La leona de Castilla, etc.

· Eduardo Marquina: Eduardo alternó también la lírica y el teatro. Las hijas del Cid, En Flandes se ha puesto el sol.., Obras compuestas como una sucesión de estampas, con frecuentes fragmentos líricos.

Dentro de este teatro cabe situar las obras escritas en colaboración por los hermanos Machado. También se inspiraron históricos, como Juan de Mañara. Otras obras son de tema moderno, como La lola se va a los puertos. Un teatro verdaderamente poético y nuevo va a requerir el genio de un Valle Inclán o un Lorca.

EL TEATRO CÓMICO: Nos referimos sobre todo a dos géneros que alcanzan éxito de publico: la comedia costumbrista y el sainete. Los hermanos Álvarez Quintero llevan a escena una Andalucía tópica y sin más problemas que los sentimentales. Para ellos, todo el mundo es bueno, y reina la gracia salerosa: El genio alegre y Las de Caín.

Carlos Arniches presenta dos sectores en su producción; de una parte los sainetes de ambiente madrileño, interesantes por un habla castiza, con obras como El santo de la Isidra, Los milagros del jornal. Su obra vertiente dominante a partir de 1.916 será lo que llamó “tragedia grotesca”, obras en lo que funde lo risible y lo conmovedor, con una actitud crítica ante las injusticias: La señorita de Trevélez.

La Novela Española de los años 60 al 90

A partir de 1.960 comienzan a manifestarse signos de cansancio del realismo dominante en la novela española. Se pasa a propugnar la necesidad de una renovación formal de enfoques más complejos.

Nuestros autores tienen cada vez más en cuenta las aportaciones de los grandes novelistas extranjeros, y pronto causará un fuerte impacto la nueva novela hispanoamericana (Vargas Llosa y Gabriel García Márquez). En 1.962 surge Tiempos de Silencio, considerada como la obra inaugural de una nueva etapa de nuestra narrativa.

A partir de ahí se suceden aportaciones decisivas:

· En los años 40: Cela (La colmena), Delibes (Cinco horas con Mario) y Torrente Ballester (La saga, la fuga de JB).

· Generación del Medio Siglo: Benet (Una meditación, Volverás a región), y Marsé (Últimas tardes con Teresa).

· Años 70: Juan Goytisolo (Señas de identidad), Luis Gaytisolo (Antagonía), y Paco Umbral (Mortal y rosa).

RENOVACIÓN DE LAS TÉCNICAS NARRATIVAS: A continuación, vamos a enumerar las principales novedades que hoy nos ofrece el arte narrativo.

1.- La posición del autor y el punto de vista: Se da la desaparición del autor, se limita a presentar sin comentar. El punto de vista puede de ser único o múltiple. Único si reduce su enfoque para ver las cosas desde un solo personaje. Múltiple si enfoca la historia desde diversos personajes. Esos diversos enfoques pueden dar interpretaciones distintas y hasta contradictorias de la misma realidad. Es la técnica del perspectivismo. En las últimas novelas de Cela y Goytisolo el autor vuelve a reclamar su derecho a intervenir, a comentar; en suma, a no ocultar su condición. Y reaparece el autor omnisciente.

2.- El tratamiento de la anécdota: El argumento es relegado a un plano muy secundario, y ya vimos como la anécdota se atomiza en el caso de la novela colectiva (La colmena). En otros casos, se reduce. A veces se cargará de significación simbólica y a veces se buscan anécdotas propias de géneros considerados marginales. (la novela policiaca, etc.).

3.- Procedimientos de estructuración: Vemos una nueva unidad: la secuencia. Es frecuente que el capítulo desaparezca totalmente y que una novela se componga de una serie de secuencias, separadas por espacios en blanco, sin numerar. (como en Tiempos de Silencio), y hasta hay novelas que se presentan como un discurso ininterrumpido, sin cortes visibles. (Una meditación).

Más importantes son ciertas modalidades de estructura interna: el contrapunto (representar varias historias que se combinan y alternan), y la técnica caleidoscópica (cuando son muchas las anécdotas y los personajes).

El desorden cronológico se ha convertido en uno de los rasgos estructurales más característicos de la novela actual. Otras veces, puede percibirse la influencia del montaje cinematográfico (flash-back, salto atrás), pudiendo ser en ocasiones la organización del tiempo muy caótica, hablando entonces de laberinto

Otras cuestiones concernientes a la estructura interna de la novela serán el tiempo abarcado, el desarrollo discontinuo de la acción y la ausencia de desenlace.

4.- Los personajes: A su concepción afectan el antipsicologismo, el conductismo o la novela colectiva, sabiendo que puede llegarse hasta la destrucción del personaje.

Pero, por supuesto, el análisis de personajes individuales persiste: El protagonista de la nueva novela presenta rasgos muy peculiares (personaje en conflicto con su entorno y consigo mismo, un personaje borroso...), así será el protagonista de Tiempos de silencio.

5.- Las personas de la narración: El relato en tercera persona puede corresponder a un narrador ominisciente, lo que no quiere decir que el autor restrinja su punto de vista al de un solo personaje. La narración en primera persona refuerza tal restricción.

Muy curiosa es la segunda persona narrativa. En unos casos, ese tú es un personaje al que el narrador se dirige. En otros, se trata de un tú autorreflexivo. Estas personas se combinan con libertad y pueden utilizarse las tres personas alternativamente.

6.- Diálogos y monólogos: Uno de los rasgos más notables de nuestra novela más reciente es la disminución del papel del diálogo, a favor de otros procedimientos como el estilo indirecto libre y el monologo interior.

El estilo indirecto libre trata de recoger las palabras o pensamientos de un personaje. Una de las técnicas más importantes es el monólogo interior, consistente en reproducir los pensamientos callados de un personaje, tal como brotarían de su conciencia. Es un poderoso recurso para explorar la conciencia e incluso la subconsciencia. (Destacado en Tiempos de silencio).

7.- Las descripciones: Ciertas descripciones abandonan su tradicional función ambientadora para adquirir un valor en sí. Otras veces la descripción es metafórica o simbólica. (Tiempos de silencio).

8.- Elementos discursivos: Las disgresiones del autor se relacionan con su reaparición, con lo que éste ya no se priva de comentar lo que sucede. Por otra parte.., ya sabemos que la novela tiende a absorber elementos de otros géneros, así se ha hablado de “novela ensayo” o “novela humanística”.

9.- Renovación estilística: Algunas técnicas mencionadas suponen ya grandes innovaciones.., pero señalemos otras:

Se va a tender a borrar las fronteras entre la prosa y el verso: (enriquecimiento metafórico...), adquiriendo la función poética una densidad que nunca tuvo la prosa narrativa. Además se exploran todas las posibilidades de la frase, desde la muy corta hasta la muy larga y compleja.

Señalar que se incorporan elementos antes extraños a la novela, como informes, anuncios, .., y otros elementos a destacar serán los usos de distintos tipos de letra, disposiciones especiales de párrafos o líneas, etc.

10.- La nueva novela y el lector: Como se ha visto, no ha quedado ningún aspecto de la novela sin transformar. Se ha hablado de crisis del género, pero sería más correcto hablar del enriquecimiento de éste. Al principio, estos cambios serán trastornos para el lector, que rompe con sus hábitos.

Localización de Federico García Lorca

Estamos ante un fragmento de La casa de Bernarda Alba, obra del granadino (Fuentevaqueros) Federico García Lorca, nacido en 1.898, siendo en la capital donde comienza sus estudios de letras y derecho, además de estudiar música. Más tarde se instalará en la residencia de estudiantes de Madrid, donde va a entablar relaciones con escritores consagrados y artistas jóvenes, además de los poetas que integrarán la generación del 27.

Durante 1.929/1.930 viaja a Nueva York, experiencia que va a marcar su vida. A su vuelta fundará “La Barraca” (1.932), grupo teatral universitario con el que recorre los pueblos de España, yendo un año más tarde a Buenos Aires, donde obtendrán sus dramas un gran éxito. Volverá a España para ser asesinado en 1.936, siendo considerado durante la dictadura franquista “el poeta maldito”.

Con respecto a su obra, destacó tanto en poesía como en teatro. Fue el líder de la generación del 27, recogiendo en sus obras la frustración, destino trágico y una intensa relación entre lo culto y lo popular. Destacaremos de su obra poética Poema del cante jondo, Poeta en Nueva York y Romancero gitano, siendo especialmente importante las dos últimas.

Su obra teatral se caracteriza por la dimensión humana, la estética y la síntesis entre prosa y poemas. Hay que añadir que su teatro tiene una idea didáctic, acompañado de un enfoque social, pudiéndose dividir su producción en tres etapas:

Un primer momento durante los años 20, comenzando con El maleficio de la mariposa, Títeres de cachiporra, su primer éxito La zapatera prodigiosa y El amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín.

El segundo momento de Federico será el de la experiencia Vanguardista, donde sufre una crisis vital y estética, provocado por la homosexualidad del poeta y la introducción del surrealismo en su obra. Fruto de esta crisis surgirán Comedias Imposibles, El público y Así que pasen cinco años.

Su última etapa será la de plenitud, donde se producirá un giro radical intentando hermanar rigor estético y alcance popular. Son los años de “La barraca”, en los que, en todas sus obras se denota la importancia de la figura de la mujer. Se escribirá en esta época Bodas de Sangre, Doña Rosita la soltera y por último La casa de Bernarda Alba.

El teatro de Valle Inclán

Valle Inclán nació en Pontevedra, y, sin terminar sus estudios marcha a México con deseo de aventuras. Políticamente fue primero tradicionalista: opuesto a la sociedad burguesa, que le parecía fea, se aferraba a los valores antiguos. Pero, a partir de 1.915 da un giro radical: se sigue oponiendo a lo mismo, pero ahora desde posturas revolucionarias.

Su amplia producción abarca todos los géneros, y en todos se aprecia una profunda evolución, paralela a su cambio ideológico. A grandes rasgos, pasa de un modernismo refinado a una crítica desgarrada, con un estilo radicalmente nuevo: el esperpento. Recordemos que fue considerado, con escaso acierto, El hijo pródigo del 98.

LA ETAPA MODERNISTA: Entre 1.902 y 1.905 escribe las Sonatas, cuatro novelas breves (Sonata de primavera, estío, otoño e invierno), que recogen aventuras y amores del marqués de Bradomín, habiendo en ellas la visión, entre nostálgica y decadente, de un mundo refinado y decadente. Por su estilo, suponen para la prosa española lo que supuso Rubén Darío para la poesía. Es una prosa rítmica, rica en efectos sensoriales, elegante, y bellísima.

Escribe luego alguna de sus Comedias Bárbaras (Romance de Lobos, etc.), de ambiente rural gallego, con personajes singulares, pasiones violentas y un estilo más fuerte, como el lenguaje, que llega a ser hasta agrio, pero siempre musical y brillante. Con estas obras, ha iniciado Valle Inclán su “teatro en libertad”.

La evolución se acentúa con la trilogía de novelas La guerra carlista, en la que se muestra el duro contraste entre el heroísmo y la brutalidad de la guerra. El mismo contraste, en estilo: léxico duro, lenguaje duro y desgarrado, etc.

Semejante mezcla de tonos podría apreciarse en las farsas y dramas (La cabeza del dragón, cuento de abril, etc.), observando los mismos cambios en su obra poética (Aromas de Leyenda).

LA EPOCA DE LOS ESPERPENTOS: Hemos llegado a 1.920, fecha en que publica cuatro obras dramáticas decisivas: Farsa italiana de la enamorada del rey, Farsa y licencia de la Reina Castiza, Divinas palabras y Luces de Bohemia, estando presente en todas ellas la deformación esperpéntica.

Pero es Luces de Bohemia la primera obra a la que Valle Inclán denomina esperpento. Con esta palabra designa el autor a esas obras suyas en las que lo trágico y lo burlesco se mezclan, con una estética que quiere ser “una superación del dolor y de la risa”.

Tres son los esperpentos escritos en los años siguientes: Los cuernos de don friolera, las galas del difunto y La hija del capitán, recogidos más tarde bajo el título común de Martes de Carnaval , siendo muy distorsionados. Las mismas características van a tener sus Novelas de la última época: Tirano Banderas, historia esperpéntica de un dictador americano, o la trilogía El ruedo ibérico, en la que reaparece la sátira de los tiempos de Isabel II.

El teatro de Valle Inclán, muy renovador y avanzado para su época, es considerado, junto con el de García Lorca como el más importante del siglo XX en España. Su teatro se caracteriza por ser un arte de ruptura (con todo lo establecido), teatro que crea en libertad. Es un gran renovador del teatro de la época, sobre todo en lo que se refiere a técnicas teatrales: multiplicidad de escenarios y temas y personajes.

Es un teatro no solo para ser representado, sino también leído (como sus acotaciones). En lo que se refiere al contenido, es una crítica abierta a la sociedad de la época.

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