Literatura en el Barroco

Siglo XVII. Contexto histórico y social. Corrientes estética. Poesía barroca. Culteranismo. Conceptismo. Narrativa. Teatro. Renovación teatral. Biografía. Obras. Estilo. Escuelas. Personajes. Góngora. Quevedo. Lope de Vega. Calderón de la Barca

  • Enviado por: Stan Dante
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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ÍNDICE.

1.- Introducción 2

2.- Contexto histórico- social del siglo XVII. 2

2.1.- Reducción de la población. 2

2.2.- Crisis económica. 2

2.3.- Problemas religiosos y sociales. 3

3.- Pensamiento y estética del Barroco. 3

4.- Corrientes estéticas de la poesía barroca 4

4.1- El culteranismo. 4

4.2- El conceptismo. 4

5.- Góngora 5

6. Quevedo: 6

6.1 La poesía de Quevedo 6

6.2 Prosa de Quevedo 6

7. La narrativa Barroca 7

8. El teatro del s. XVII 7

8.1 Fiesta teatral 8

9. Renovación teatral de Lope de Vega. 9

9.1 Características. 9

9.2.- Personajes 9

9.3.- Temas. 10

10. Lope de Vega. 11

10.1.- Vida. 11

10.2 Obra. 12

10.3 Estilo 13

10.4 Escuela 13

11. Calderón de la barca 13

11.1.- Vida. 13

11.2 Obras 14

11.4 Escuela 15

Bibliografía. 15

1.- Introducción

El barroco es la nueva etapa (s. XVII) en la que confluyen tendencias que nacen y se desarrollan en el Renacimiento. Artísticamente, el ideal de belleza basado en la naturalidad y la mesura se agota, y surge un nuevo estilo que complicará y retorcerá las formas y exagerará los sentimientos.

Hay una profunda transformación espiritual de la España de la época. Ideológicamente, la decadencia del Imperio, la crisis social y el avance de la ideas contrarreformistas quebrarán la confianza en el hombre y en la bondad de la naturaleza, y un desolado pesimismo existencial desvalorizará todo el terreno.

2.- Contexto histórico- social del siglo XVII.

En el siglo XVII se produce el fin de la hegemonía española en Europa y en el comienzo de una profunda crisis que afectará a todos los ámbitos de la vida.

2.1.- Reducción de la población.

Las continuas guerras, la emigración América y las frecuentes epidemias conducen a una impresionante reducción de la población en todo el país, y sobre todo en Castilla: de aproximadamente diez millones de habitantes en el siglo XVI se pasa, a finales del XVII, a ocho millones, seis en opinión de algunos.

2.2.- Crisis económica.

La mala administración, el abandono y retroceso de la agricultura, el injusto sistema de la repartición de la tierra y la casi desaparición de la ya exigua industria hicieron agudizaran las desigualdades sociales y que la miseria se extendiera cada vez más. Las ciudades y caminos de España se llenaron de una población creciente de ocioso, mendigos, pícaros, delincuentes, etc., de la que dará cuenta la novela picaresca de la época. La situación se vio agravada por la constante inflación y los continuos cambios de valor de la moneda, a los que recurría el Estado para aumentar ficticiamente los ingresos.

2.3.- Problemas religiosos y sociales.

El enfrentamiento entre católicos y protestantes, hincado en el siglo XVI con la reforma y contrarreforma, provocó, a largo de la nueva centuria, las llamadas guerras de religión europeas, en las que España tomó parte activa como defensora de los ideales contrarreformistas y conservadores del catolicismo del papado de Roma. Además, desencadenaron en el interior del país graves hechos: persecución religiosa (judíos, herejes, protestantes…), expulsión de los moriscos, triunfo de un clima de absoluta intolerancia ideológica (Inquisición, autos de fe…), etc. Todo ello fue forjando en la sociedad española un sentimiento generalizado de pesimismo y desconfianza.

Por otra parte, el fenómeno social especialmente español, que surgió en el siglo XVI y alcanzó su máximo apogeo en el siglo XVII, fue el triunfo de una estéril y absurda concepción del honor, unido al concepto de linaje y de limpieza de sangre (ausencia de antepasados o musulmanes).

3.- Pensamiento y estética del Barroco.

Ideológicamente, el Barroco supuso el fin de la hermosa utopía defendida por los humanistas del Renacimiento. La jubilosa exaltación de la vida terrena y la fe en el ser humano, considerado centro y resumen de la perfección del mundo, desaparece. La noción del pecado original resurge y se torna a concebir al hombre como una criatura dañina, suma de imperfecciones y maldades. La naturaleza descubre el lado efímero y transitorio, y la vida presente es vista como un conjunto de falsas apariencias, comparable a un sueño. La serena quietud renacentista dejará paso al gusto por lo dinámico, a fin de reflejar los constantes cambios que los efectos del tiempo y de la muerte imprimen en las cosas: las formas se distorsionan y el arte tiende a excitar violentamente la sensibilidad mediante todo tipo de excesos.

Esta percepción de la inestabilidad de la existencia en todo lo que tiene de aparente y fugaz generará un profundo sentimiento de desengaño. El hombre barroco sabe que lo que hoy es hermoso mañana dejará de serlo, que lo que parece real pude ser ilusorio, que lo que aparenta ser verdadero puede ser falso. Por eso el Barroco es también un arte de contraste en que lo feo convive con lo bello, lo grandioso con lo nimio, lo delicado con lo grotesco, etc. El Barroco pondrá así al descubierto facetas de lo humano ocultas hasta ahora, buscando siempre lo original, capricho y sorprendente. La sencillez y naturalidad de estilo con el que el renacimiento plasmaba el equilibrio espiritual y la armonía cósmica cederán paso ahora a una estética complicada, artificiosa y extravagante y por ello difícil y minoritaria, apta para reflejar las violentas pasiones de una nueva sensibilidad que se debate entre extremos.

La antigüedad clásica seguirá siendo una fuente de inspiración, pero sus viejos mitos podrán ser objeto de un tratamiento tanto ennoblecedor como burlesco; los grandes problemas de la existencia podrán ser afrontados con absoluta seriedad o desde una comicidad a menudo sarcástica; los poetas podrán celebrar por igual el amor sublime que el gesto intrascendente de la dama peinándose o poniéndose un anillo.

4.- Corrientes estéticas de la poesía barroca

El gusto Barroco por lo complicado y artificioso, así como la búsqueda de lo original e impactante, darán lugar a una literatura oscura y difícil en la que desde el siglo XIX se suelen distinguir dos corrientes estéticas que, aunque a veces se plantean como contrapuestas, son en realidad complementarias: el culteranismo y el conceptismo.

4.1- El culteranismo.

El culteranismo representa la culminación de los elementos ornamentales con el objetivo de plasmar un mundo de belleza ideal en el que lector se evade por puro placer estético. Los virtuosismos de la forma prevalecen sobre el contenido o mensaje; lo importante, pues, no es lo que se dice sino cómo se dice. El culteranismo lleva el último extremo los recursos de la lengua creando audaces metáforas, comparaciones e hipérboles, violentando las sintaxis a base de hipérbatos, haciendo continuas alusiones mitológicas, etc. Todo ello da como resultado un estilo recargado y oscuro que exige del lector una extensa cultura.

4.2- El conceptismo.

El conceptismo pretende, en cambio, atraer la atención del lector hacia el contenido, un significado profundo a base de agudos juegos de ideas. Usa deliberadamente un lenguaje conciso en el que las palabras se cargan de intención y evocan más de un significado. Se intenta decir mucho con pocas palabras, y por ello el resultado son textos de gran densidad y dificultad de interpretación.

Los recursos más utilizados por los escritores conceptistas son:

  • Paranomasia.

  • Dilogía

  • Elipsis.

  • Paradoja.

5.- Góngora

'Literatura en el Barroco'
De nombre completo: Luís de Góngora y de Argote fue el realizador de la reforma poética del culteranismo. Era un escritor de temperamento agrio y polémico, que nació en Córdoba en el 1561. Se cuenta que solía decir <<Deseo hacer algo, no para muchos>> expresando así su intención de escribir sólo para una minoría que pudiera entenderle. Lo consigue mediante la utilización de recursos que no son nuevos en su tiempo, pero que él mezcla y acumula con extremada audacia. Utiliza, también, los mitos clásicos en sus sonetos y en sus dos grandes poemas (Fábula de Polifemo y Galatea, Las Soledades), como elemento de creación estética y acumulando latinismos tanto léxicos como sintácticos, originales y artificiosas metáforas, complicadas perífrasis, etc., consiguiendo crear un universo poético de exquisita belleza.

Góngora también cultiva la poesía en metros tradicionales, algunos irónicos y burlescos, de clara inspiración popular, que en general ofrecen un tono más transparente. Sin embargo ambos tipos de producción, que se alternan a lo largo de su obra, con el tiempo evolucionan hacia una mayor oscuridad y complicación formal.

6. Quevedo:

Francisco de Quevedo y Villegas, nacido en Madrid en 1580, es el máximo representante del conceptismo y autor de una inmensa cultura humanística. Protegido por el duque de Osuna, participó activamente en la política de su tiempo y, al ser éste destituido, fue desterrado. Al morir Felipe III, regresó a la corte. Posteriormente se enemistó con el conde-duque de Olivares y fue encarcelado en un calabozo durante cuatro años. La caída del privado le permitió marchar a la Torre de Juan Abad, donde murió poco después.

6.1 La poesía de Quevedo

Su obra poética, que se publica póstumamente con el nombre de El Parnaso Español, comprender poemas de temática diversas:

. Poemas satíricos y políticos (Epístola satírica y censoria); poemas irónicos y

burlescos (Érase un hombre a una nariz pegado), en los que la realidad

aparece grotescamente deformada.

. Poemas filosófico-morales, en los que el desengaño y la desilusión barroca

hallan su máxima representación con temas como el paso del tiempo, el

carácter inevitable de la muerte, la fugacidad de todo lo terreno, la brevedad

de la vida, etc. Algunos ejemplos son: Fue sueño ayer, mañana será tierra, Miré los muros de la patria mía.

. Poemas amorosos. Quevedo, Aunque como hombre fue un ser misógino,

como poeta escribió algunos de los más bellos poemas de amor. Un ejemplo es: Cerrar podrá mis ojos la postrera/sombra.

6.2 Prosa de Quevedo

En la prosa de Quevedo alternan igualmente la hondura de pensamiento con el sarcasmo más desengañado. Su prosa doctrinal (La cuna y la sepultura), de inspiración cristiana, se caracteriza por el severo moralismo, y su prosa política, que se aparta de las tendencias de Maquiavelo, contiene una aguda crítica de la España de su tiempo.

La prosa satírica halla su máxima expresión en los Sueños, donde lleva a cabo una sarcástica crítica de las costumbres de su tiempo, y en una novela picaresca: la historia de la vida del Buscón llamado don Pablos en la que, como es propio del género, el pícaro cuanta en primer persona la historia de su vida.

La obra no contiene la fuerte crítica social del Lazarillo ni del Guzmán de Alfarache, pero el insuperable humorismo del autor nos ha dejado páginas inolvidables por las audaces caricaturas con que extrema la fealdad física y moral de sus personajes.

7. La narrativa Barroca

La narrativa alcanza un gran auge en el siglo XVII los libros de caballerías, que no vuelven a escribirse a raíz de la publicación del Quijote, continúa todas las tendencias narrativas de la canturía anterior.

. La novela picaresca: Guzmán de Alfarache (1599), de Mateo Alemán; El

Buscón (1626), de Quevedo; La pícara Justiana (1612), de Francisco López de

La Úbeda.

. La novela satírica y costumbrista: El diablo cojuelo(1641), de Luis Vélez de

Guevara.

. La novela pastoril: La Arcadia (1589) y La Dorotea (1632), de Lope de Vega.

. La novela bizantina: El peregrino en su patria (1604), de Lope de Vega.

8. El teatro del s. XVII

Al comenzar Lope de Vega su producción dramática, había en España tres tipos de teatro: el religioso, el cortesano y el popular.

Heredero del antiguo teatro litúrgico medieval, el teatro religioso alcanzó gran importancia en el barroco con los denominados autos sacramentales, obras de un solo acto y personajes alegóricos (el Hombre, el Pecado, el Amor, la Providencia…), que desarrollaban un tema espiritual relacionado con la eucaristía o la redención de Cristo.

Las representaciones de teatro cortesano, que tenía lugar en palacios o residencias reales (la Zarzuela, el Buen Retiro..) con motivo de ciertas fechas (cumpleaños de miembros de la familia real, fiestas relevantes..), se caracterizaban por los efectos especiales, riquísimos decorados y variados juegos de luces. Las obras eran, fundamentalmente, comedias mitológicas, fantásticas y musicales (ópera).

En el siglo XVI las obras de teatro popular se representaban en las calles, en las plazas públicas y en los patios de las posadas. A finales de siglo empezaron a surgir en las capitales unos lugares específicos que, al ser recintos cerrados, permitían controlar la asistencia de público y, por tanto, obtener ganancias económicas. Eran los llamados corrales de comedias, explotados con fines benéficos por cofradías piadosas, hermandades u hospitales.

Los corrales eran patios interiores situados entre varias casas en los que se levantaba, a unos metros de altura, un tablado a modo de escenario, sin telón no decorados. En el lado opuesto se hallaba la “cazuela”, reservada a las mujeres de todas las clases sociales, excepto las nobles. Los “aposentos”, situados en los balcones y ventanas de las casas que cerraban el patio, eran las localidades más caras, reservadas exclusivamente a la nobleza. A los lados del patio había gradas y bancos, ocupados por gente de cierta categoría social (comerciantes, funcionarios, artesanos…). Finalmente, de pie, en el patio, se situaba la mayoría del público y sobre todo los hombres del común, llamados “mosqueteros”, temibles por sus reacciones violentas cuando la obra no les gustaba.

8.1 Fiesta teatral

En un principio el teatro de los corrales carecía de decorados, pero más tarde se introdujeron ciertos recursos escénicos y decorados, a imitación del teatro palaciego. Las representaciones teatrales tenían lugar a plena luz del día, de ahí que muchas veces los corrales se protegieran con toldos del sol o de la lluvia.

Se iniciaba el espectáculo con canciones y música de guitarra, vihuela y trompetas para avisar al público que el espectáculo iba a comenzar. A continuación se recitaba una loa, especie de prólogo en verso para ganarse la benevolencia del público, alabando la ciudad donde tenía lugar la representación y a los espectadores. En la loa también se presentaba a la compañía y se pedía silencio. Seguidamente se representaban los tres actos, intercalando en los entreactos un entremés de 15 minutos. El segundo solía ser cantando, o bien un baile o una opereta bufa. Por último, acabado el tercer acto, la fiesta terminaba con otro baile o un fin de fiesta.

9. Renovación teatral de Lope de Vega.

Cuando se afirma que Lope de Vega es el creador del teatro nacional, no se quiere decir que el teatro anterior tenga poco valor, sino más bien que este autor consiguió renovar el género dramático y fijar la fórmula a la que habrían de ajustarse, a partir de entonces, las obras. Éstas son sus principales innovaciones.

9.1 Características.

División de la comedia en tres actos. Frente a los cinco actos propios del teatro clásico, Lope defiende la división de la obra dramática en tres actos o jornadas, de forma que la estructura externa se adapte mejor a las tres partes fundamentales del contenido de la acción: planteamiento, nudo y desenlace.

Ruptura de las tres unidades. La de acción (frente a una única acción, pueden darse acciones paralelas); la de tiempo (no existe un límite para el tiempo abarcado por la historia representada, que en la preceptiva clásica no debía exceder las veinticuatro horas); y la de lugar (la acción puede transcurrir en lugares distintos y no en un solo espacio).

Mezcla de géneros y estilos. En una misma obra puede aparecer fragmentos trágicos y cómicos, personajes nobles y criados, lenguaje culto y vulgar; todo mezclado, como en la vida misma.

Variedad métrica. Utilización de los más variados tipos de versos y estrofas.

Incorporación de elementos líricos. Bailes y canciones pueden interrumpir el curso de la acción, añadiendo espectacularidad a la historia representada.

9.2.- Personajes

A partir de Lope se crea una galería de personajes-tipo que a lo largo de todo el siglo XVII irán apareciendo con pocas variantes en obras y dramaturgos diferentes.

Personajes clase social alta:

· El viejo (el padre, el tutor, el rey, etc.).

· El galán (caballero o noble apuesto, valiente, idealista, dotado de altas cualidades: paciencia, constancia, generosidad,…y que se mueve a impulsos del amor).

· La dama (complemento femenino del galán, y fundamentalmente bella, está en el escenario para amar, fin al que se entrega).

Personajes clase social inferior:

· El gracioso o la figura del donaire. Generalmente el criado del galán, al mismo tiempo que su consejero y amigo. Es realista, práctico, cobarde hasta la exageración y el ridículo, cínico; ama la buena vida. Utiliza un lenguaje desafiado y chistoso. Es la contrafigura del galán y representa el mundo real del público frente al mundo idealizado de aquél. Sus aspiraciones rompen la tensión que la trama de la obra crea en el espectador.

Otros personajes:

· El poderoso. Noble, violento y despótico.

· El villano, que pese a su procedencia rural es un gran defensor de la limpieza de sangre y del honor.

9.3.- Temas.

Aunque el teatro del siglo del siglo XVII presente una gran variedad de asuntos, en su mayoría pueden adscribirse a los siguientes núcleos temáticos: el amor; la fe religiosa; las leyendas y la historia nacional (romances, crónicas…). Por encima de todos estos temas planea el tema del honor y la honra, bases del orden social y bienes que toda persona tiene el derecho y el deber de preservar; de allí la obligatoriedad de la venganza, pública o privada, cuando alguien es o se siente deshonrado. (< las manchas de honra se levan con sangre>). El honor debe anteponerse a la propia vida o a la de los seres queridos y sólo cede ante el respeto al rey, encarnación del bien común de la patria. Por otra parte, aparece asociado a la idea de limpieza de sangre (ausencia de antepasados judíos o musulmanes) y a la clase social nobiliaria. A partir de Lope, el sentimiento del honor se extendió también a los campesinos, siempre que fuesen <cristianos nos viejos>.

10. Lope de Vega.

10.1.- Vida.

Lope de Vega nació en Madrid en el seno de una familia humilde. Llevó una vida agitada e intensa, llena de apasionadas historias amorosas. Se enamora de Elena Osorio y cuando ésta le abandona, divulga unos poemas ofensivos contra ella y es condenado a destierro. Se alista en la Armada Invencible y se casa por poderes con Isabel de Urbina. Terminando el destierro entra al servicio del duque de Alba, muere su esposa y se casa con Juana Guardo, al tiempo que vive una intensa relación amorosa con una mujer casada, Micaela Luján.

Muere su segunda esposa y su hijo Carlos Félix y víctima de una profunda crisis espiritual, se ordena sacerdote en 1614. Con todo, pronto vuelve a enamorarse (1616), esta vez de la actriz Marta de Nevares, también casada. Con ella Lope tiene más hijos y alcanza una extraordinaria popularidad. En 1623 su felicidad se desvanece: Marta queda ciega y pierde la razón, Lope pasa apuros económicos y una hija suya huye con un galán. Lope cuida abnegadamente durante diez años de Marta de Nevares y, cuando ésta muere, la sobrevive por poco tiempo. Muere en Madrid en 1635 y un inmenso gentío acude a su entierro.

El inconformismo y la falta de convencionalismo de la vida personal de Lope no tiene nada que ver con su conservadurismo ideológico. Lope ideológicamente, fue conformista y respetuoso con el orden social de su época. Defendió los valores políticos y religiosos dominantes: el orden monárquico, la estratificación social basada en el principio del privilegio, la teología y la moral católica, los conceptos de honor y de limpieza de sangre, etc.

Pese a conocer muy bien la realidad social de la España de su época (miseria, derrumbe económico, injusticia social…), Lope siguió exaltando sus grandezas y glorias pasadas por ellos su teatro, salvo algunas obras como Fuenteovejuna y Peribañez, además de actuar como un medio de propaganda de los valores más tradicionales y reaccionarios fue un arte de evasión, pues a través de sus obras ofrecía al público la ocasión de olvidar o compensar la dura realidad que estaba viviendo.

10.2 Obra.

Aunque se dedicó principalmente al teatro, Lope cultivó todos los géneros literarios, desde la novela corta hasta la poesía lírica, pasando por la épica culta, con una sola excepción: la novela picaresca. Su lírica, que en gran parte figura insertada en sus obras teatrales, se caracteriza por la variedad.

Dentro de su producción en prosa, destaca una novela pastoril, La Arcadia, una novela bizantina, El peregrino en su patria, cuatro novelas cortas, a imitación de las novelas ejemplares de Cervantes, y una novela dialogada - como la Celestina - en la que evoca sus memorias de juventud: La Dorotea.

Lope fue el dramaturgo más solicitado por las compañías teatrales y por el público de su época, hasta el punto de que se utilizó la frase < es Lope> para ponderar un objeto de alto valor. En cierta ocasión nos llega a decir que ha escrito más de mil ochocientas comedias. Aunque la cifra sea un poco exagerada, estimaciones moderadas de hoy día hablan de 317 obras auténticas, de 27 muy probables y de 74 dudosas.

El grupo más importante lo forman las comedias basadas en un motivo histórico o legendario. Destacan en este grupo Peribañez y el Comendador de Ocaña, Fuenteovejuna. El mejor alcalde, el re,. El caballero de Olmedo, Los siete infantes de Lara

Fuenteovejuna: se basa en un suceso histórico: en 1476, ante los abusos del comendador Fernán Gómez, el pueblo de Fuenteovejuna se levantó conta él y lo mato. Al no poder encontrar a un culpable, el rey decidió perdonar a todos.

Muy interesantes también son las comedias de asunto inventido ( El villano en su rincón y El castigo sin venganza) o las deliciosas comedias de costumbres o de capa y espada, como los locos de Valencia , El acero de Madrid, El perro del hortelano, la dama boba, los melindres de Belisa y otras muchas mas.

10.3 Estilo

En una obra tan abundante como la de Lope es difícil hablar de un único estilo. Amigo de Quevedo y rival de Góngora, se sintió más cerca del conceptismo que del culteranismo, aunque la admiración que sentía por Góngora le llevó a imitarle en más de una ocasión. Sin embargo, al igual que Cervantes, Lope defendió siempre un estilo basado en la naturalidad, la claridad y la llaneza expresiva, circunstancia que el permitió granjearse en los corrales el aprecio del público que llegó a adorarle.

10.4 Escuela

Las innovaciones de Lope de Vega alcanzaron un rápido éxito y fueron muchos los dramaturgos que copiaron sus fórmulas. Guillén de Castro (1569-1613) es autor de un famoso drama histórico, Las mocedades del Cid. Tirso de Molina (1584-1648) escribió la primera manifestación teatral del tema de don Juan en El burlador de Sevilla y un importante drama teológico en el que se debate el tema de la predestinación, El condenado por desconfiado. Juan Ruiz de Alarcón (1581-1639) escribió interesantes comedias en las que pone de manifiesto su conocimiento de la psicología humana, como La verdad sospechosa o Las paredes oyen.

11. Calderón de la barca

11.1.- Vida.

Se ha dicho que la biografía de Calderón es < la biografía del silencio>, pues en contraste con la de Lope de Vega, es muy poco lo que se sabe de su vida personal y privada. Nació en Madrid en 1600 y estudió primero con los jesuitas y después en las universidades de Alcalá y Salamanca. Su dedicación al teatro comenzó muy pronto y rápidamente se convirtió en un autor famoso. A partir de 1635 lo encontramos al frente de los espectáculos de palacio por deseo expreso del rey Felipe IV. Sin embargo en 1651 se ordena sacerdote, renuncia al puesto palaciego y vive retirado durante unos años en Toledo. 1663, el rey lo nombra su capellán de honor y le hace volver a Madrid, donde muere el 25 de mayo de 1681.

Hombre de carácter reservado, sombrío y pesimista, manifestó siempre su adhesión a los valores ideológicos tradicionales. Sus obras, que a diferencia de las de Lope carecen de referencias y datos autobiográficos concretos, revelan una concepción de la vida y una ideología conservadoras y rígidas.

11.2 Obras

Su producción literaria, aunque no llege a la magnitud de la de Lope de Vega, es bastante considerable: 120 comedias, 80 autos sacramentales y buen número de entremeses, loas, etc. Tradicionalmente se han distinguido en la obra de Calderón dos estilos o maneras diferentes:

. En primero (hasta aproximadamente 1629) el autor sigue muy de cerca el modelo de la comedia de Lope y sus recursos escénicos. Predominan las llamadas <comedias de enredo>: La dama duende (1629), Casa con dos puertas mala es de guardar (1629), El príncipe constante (1629), etc.

El drama El alcalde de Zalamea (1642), aunque fue escrito cuando Calderón ya llevaba tiempo cultivando el segundo estilo, corresponde enteramente a este primero. En él se lleva a sus últimas consecuencias el <código del honor> ya utilizado por Lope.

. El segundo estilo, a partir del 1629, corresponde a su madurez y a él corresponden obras filosóficas: La vida es sueño (1635), La hija del aire (1653), En esta vida todo es verdad y todo es mentira (1659), etc.; mitológicas: El mayor encanto, amor (1635), Eco y Narciso (1658), La estatua de Prometeo (1672), etc.; y sobre todo, los autos sacramentales: La vida es sueño (1635), El gran teatro del mundo, (h. 1645), etc.

En esta etapa adquieren gran relevancia, por una parte, los elemento ideológicos y simbólicos, y por otra los elementos escenográficos. Frente a la pobreza del decorado y de los recursos escénicos de la estapa anterior, ahora se convierte en fundamental todo lo que forma parte del espectáculo teatral: decorados, música, efectos especiales..

11.3 “La vida es sueño”

En esta obra dramática se desarrollan simultáneamente dos acciones o historias en una (la principal) se explica como el rey Basilio de Polonia tiene encerrado en una torre a su hijo Segismundo para evitar que se cumplan las nefastas perdiciones que la posición de los astros anunció el día de su nacimiento. Pasado el tiempo, Basilio duda de la veracidad de su interpretación de los astros y decide probar a Segismundo. Le da un bebedizo y lo llevo dormido al palacio. Segismundo despierte en medio de la pompa de la corte y pronto de muestras de un carácter iracundo y soberbio y mata a un criado. El rey vuelve a encerrarlo en la torre, haciéndole creer que las escenas de palacio no han sido más que un sueño. Pero el pueblo, enterado de que tenia un legitimo heredero, se subleva a favor de Segismundo. Se desata una guerra civil. En el enfrentamiento bélico resulta derrotado el rey Basilio, y cuando parece que el oráculo está a punto de cumplirse, Segismundo, lleno de prudencia y cordura, perdona a su padre y establece un orden justo.

En la acción secundaria, Rosaura, una joven huérfana de madre y desconocedora de la identidad de su pare, llega a Polonia, disfrazada de hombre, a fin de vengarse de un noble que la ha abandonado después de haberle dado palabra de matrimonio. Rosaura lucha valientemente para recuperar su honor.

11.4 Escuela

Próximos a la densidad conceptual de Calderón figuran dos importantes autores. Francisco Rojas Zorrilla (1607- 1648), autor de Del Rey abajo, ninguno y Agustín Moreto (1618- 1669), que escribió hábiles comedias como El lindo don Diego y El desdén con desdén.

Bibliografía.

Libro: Lengua y literatura castellana 3º eso, de Gloria Dunantez y otros de la editorial EDITORIAL BAULA, 2002.

Fotos extraídas de:

www.trazegnies.arrakis.es

www.endrino.cnice.mecd.es

http://parnaseo.uv.es/Ars/Estudios/M_Pascua.htm

http://frasescelebres.blogia.com/2004/octubre.php

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