Lírica clásica

Poesía griega y romana. Elegía. Epigrama. Yambos

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¿ QUÉ ES LA LÍRICA?

I

Qué duda cabe de que los orígenes de lo que hoy se entiende por lírica pasan en gran medida por lo que fue, es y será la lírica griega. Es por ello que para poder tener una visión de conjunto lo primero que deberíamos hacer sería aproximarnos, aunque sea mínimamente, a aquel fenómeno.

Entre los años 720 y 438 a.C.ca., es la lírica el género predominante o conjunto de géneros predominante. En torno a la primera fecha podemos citar el prosodion dedicado al Apolo de Delos por Eumelo, en cuanto a la segunda cabe fechar la muerte de Píndaro. Con posterioridad la lírica declina, si exceptuamos claro las apariciones corales en el teatro, la elegía y el yambo, cultivados estos dos hasta el final de la antigüedad como géneros ya puramente recitados, no cantados.

En principio el término “lírica” designaría una poesía cantada con acompañamiento de un instrumento musical: la lira o cítara, instrumentos de cuerda y la doble flauta, no obstante, ocasionalmente se habla de otros instrumentos. Salvo en la lírica hexamétrica, no suele haber monodia, sino coral o combinación monodia-coral; se tiende a evitar la composiciones estíquicas (salvo e lírica hexamétrica y en los trímetros yámbicos); su lengua se suele basar en dialectos locales (jónico, laconio y lesbio) o en otros artificiales (jonio homerizante de la elegía, el dorio homerizante de la lírica coral), volviendo a exceptuar la lírica hexamétrica.

En resumen podemos decir que se trata de un tipo de composición catada en un ambiente festivo, ante un grupo de participantes en la fiesta que intervienen de uno u otro modo en la celebración poética.

Desde el punto de vista del contenido la lírica es una poesía dirigida por el yo, un yo que se autoidentifica dando su “sello”, a un tú sobre el cual pretende influir.

Enlazando ya con la lírica romana, debió de haber infinidad de formas primitivas de hoy perdidas y su origen primigenio no fue distinto del de otros pueblos: el culto, el canto que acompaña al trabajo, así como una serie de costumbres arraigadas en la vida del pueblo y su conducta. Con ello surge la canción como secuencia más o menos rítmica de sonidos o repetición formular. En este contexto debemos entender la palabra carmen no sólo como poema sino también como expresión en que la lengua está sometida a unos patrones rítmicos, cadencias, recursos estilísticos etc., i.e., nuestra “función poética”.

II

La mayoría de las formas líricas latinas son herencia de sus correspondientes griega aunque como con otros géneros literarios el genio romano no hizo de ello una mera copia sino que imprimió una idiosincrasia característica.

La elegía hereda, en este sentido, la forma, el metro con que en Grecia se transmitió, pero innova dando un giro hacia lo interior, hacia lo íntimo: lo amoroso (Catulo), lo personal (Tibulo), lo doloroso (Propercio), todo ello sin olvidar otras composiciones de corte erudito (Heroidas y Fastos...).

El epigrama en manos de los romanos experimentó también una aproximación a lo íntimo y “cordial”, aproximándose a lo lírico en su forma (con el empleo del endecasílabo falecio) y en su contenido (por su acercamiento a lo íntimo), con lo que se aproxima con esto último al concepto de lírica moderno.

Con los yambos Horacio actúa de manera similar. Por un lado emula a Arquíloco como inventor del género; la forma epódica y el ritmo yambo-trocaico se encuentran ya en éste, pero el tratamiento que de ellos hace es un tratamiento lírico: fijación de cesuras y patrones silábicos, tendencia al isosilabismo, etc.

En cuanto a la poesía bucólica, sin duda fue su mayor cultivador Virgilio, que tuvo luego continuadores , pero ninguno de su talla.

Por otra parte y más directamente ligados a las composiciones líricas, i.e., a los nueve poetas del canon griego, cabe destacar los cuatro libros de Carmina de Horacio cuyo más claro antecedente lo constituye algún poema de Catulo. Horacio supone la adaptación al Lacio de las formas estrictamente líricas de los griegos si exceptuamos las propias de la lírica coral porque a diferencia de lo sucedido en Grecia, la lírica coral existente ( cantos rituales de los Salios, himno a Iuno Regina, canciones de marcha de los soldados en el triumphum) nunca llegó a tomar forma literaria y sólo hay ejemplos aislados hasta la llegada de la brillante lírica coral cristiana.

Pese a que la división tripartita de los géneros (drama-épica-lírica) poéticos nos parezca completamente natural, ni Platón, ni Aristóteles, ni Horacio se hace semejante partición. Por tanto, puesto que no podemos encontrar una caracterización específica y expresa de la lírica como género literario en la antigüedad, sólo resta recabar información de poetas y personajes célebres a cerca de la lírica a fin ver qué concepto se tenía. Analizando, pues, los vocablos elegido a la hora de referirse a este tipo de composiciones (carmen Lesbius, cantus Lesbius etc.) se constata una identificación lírica-canto lesbio, aunque a diferencia de éste, los poemas líricos romanos eran compuestos para ser leídos o a lo sumo recitados. En consecuencia, la utilización de términos como carmen/cantus, no supone una ejecución cantada de las composiciones líricas a las que se refiere sino que serían dos tecnicismo más o menos anquilosados y desplazados sintácticamente. Personajes como Quintiliano y Tito Livio parecen, por otra parte, agrupar bajo un mismo patrón lírica. elegía yambo y epigrama como si hubiese una comunidad mental de actitud poética existente entre esos géneros (lo subjetivo, lo afectivo, lo expresivo) y ello pese a que formalmente se caracterizaran de maneras muy distintas.

III

Como conclusión, después de cotejar el concepto de lírica en Grecia y Roma con el actual, resta indicar la evolución del mismo. Así se ha ido pasando paulatinamente, de una concepción formal etimológica en el caso de los griegos (lírica mélica...), a una formal métrica para los romanos (donde prima el verso eólico), para terminar en a una concepción de puro fondo donde ya no importa ni el modo de ejecución, ni el metro, sino sólo la actitud mental (lo subjetivo, afectivo, expresivo ) como es la concepción moderna del término que nos ocupa.

Bibliografía:

-López Férez(Ed.): Historia de la Literatura Griega. Cátedra. Madrid, 1988.

-Luque Moreno J.: “Consideraciones en torno a la Lírica Latina”