Lingüística

Comunicación. Niveles del lenguaje. Signo y símbolo. Sincronía y diacronía. Historia de la lingüística. Noam Chomsky. Ciencias lingüísticas. Niveles de análisis lingüístico. Sociolingüística. Fonética. Fonología. Morfología. Sintaxis. Semántica

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Tema 1. La Lingüística y el lenguaje

La lingüística y el objeto de su estudio.

La lingüística es una ciencia que estudia el lenguaje como fenómeno y no como instrumento. La lingüística no es conocedora de idiomas y no coincide con el conocimiento de las lenguas.

Por ello, estudia las lenguas naturales o humanas en sus diversas manifestaciones. Principalmente, busca características comunes entre las lenguas.

Existen dos vertientes:

La teórica trata de comprender la estructura, adquisición, uso y cambio de las lenguas. Esta lengua caracteriza nuestra naturaleza, que define nuestra cultura, historia e incluso el modo de conocimiento, donde también se halla la ciencia.

La aplicativa (o práctica) tiene el objeto de lograr una cierta cantidad de éxito, ya sea en la enseñanza, en la traducción, el diagnóstico y patologías del lenguaje, etc.

El objeto de estudio es tan heterogéneo que se puede confundir con el de otras ciencias. Debe ser sistemáticamente separada de estas ciencias. La ciencia que más se confunde con la lingüística es el lenguaje. La lingüística tiene la capacidad de comprender los fenómenos de todas las lenguas, pero no dispone de la capacidad necesaria para mezclarse con otras ciencias o formar parte de habla popular.

De ahí proviene que la fundamental labor de la lingüística sea la de resolver problemas lingüísticos.

Últimamente, los estudios obligan en cierto modo a que la lingüística se centre en estudios interdisciplinarios como la Antropología o la Tipología lingüística.

A su vez, el carácter de los signos lingüísticos y su organización en los planos de la expresión y el contenido, han ido obligando a la lingüística a estudiar nuevamente la fonética, la fonología, la morfología, la sintaxis y la lexicología. Además la lingüística está regulada a partir de convicciones, actitudes y creencias sociales o individuales protagonizadas por la sociología del lenguaje o la pragmática.

También se ve limitada por ciencias como la neurolingüística o la psicolingüística.

La lingüística aplicada es otra rama diferente que se centra en resolver problemas antes de hacer teorías o antes de analizar problemas lingüísticos.

Aun así, hay muchos campos que la lingüística todavía no ha estudiado.

La comunicación humana: el lenguaje articulado

A partir de los 30 meses, los niños pronuncian sus primeras palabras. Luego tienes un proceso de maduración en el que no evolucionan, pero al año y medio ya forman palabras y oraciones más complejas. Chomsky lo define como capacidad innata en el se sigue el siguiente proceso.

Experiencia del lenguaje… Facultad el lenguaje… y Gramática del lenguaje.

Esos errores o fallo forman parte de la lingüística, concretamente del habla. Las correcciones de los padres, que son las más comunes, generan una mayor riqueza lingüística.

En cualquier lengua, cualquier niño capaz de comprender los principios de la Gramática Universal (U.G. o formación del lenguaje) podrán aprender la lengua de sus padres o lengua nativa.

La comunicación lingüística está compuesta por varios elementos. Los más importantes son:

El signo y el símbolo. La lingüística se limita a estudiar signos con valor simbólico. Los signos de los animales se consideran un pseudo lenguaje, ya que no son signos lingüísticos. Es por ello, que las onomatopeyas son signos que representan la realidad, pero que no son objeto de estudio de la lingüística.

El acto lingüístico. Suele ser individual, pero tiene un fin social (decir a otros algo acerca de algo). Es algo dinámico que se va haciendo a sí mismo para que tenga una raíz histórica ineludible. Requiere de un hablante y un oyente. Tiene un contexto de desarrollo social, adaptado al contexto del receptor. Tiene la función de recrear actos lingüísticos ya experimentados.

La lengua es un sistema de isoglosas (línea imaginaria que separa dos áreas geográficas que se distinguen por un rasgo dialectal concreto, sea éste de tipo fonológico, léxico o cualquier otro) en un conjunto determinado y delimitado. En la lengua es común la intercomprensión (lenguas más ó menos comprensibles que otras). Forma parte de la conciencia del hablante.

La sincronía y la diacronía. La sincronía es la lengua considerada en un momento determinado de su desarrollo. Es más gramatical. En cambio, la diacronía consiste en el estudio de hechos lingüísticos considerados a través del tiempo; y es más común, ya que estudia un idioma en numerosas épocas y no sólo puntualmente.

Los niveles del lenguaje. Hay tres tipos. El lenguaje Universal es saber hablar en general y es el producto de lo hablado. El lenguaje Individual como actividad es un discurso o acto lingüístico en un momento dado; como saber, es un saber expresivo; y como producto, es un texto. El lenguaje Histórico como actividad es una lengua concreta; como “potencia”, es el saber tradicional de una comunidad; y como producto, es algo abstracto ya que puede ser olvidada o formar parte de una tradición lingüística

Historia de la Lingüística

De la antigüedad al siglo XVIII

En el mundo griego la especulación lingüística comenzó esporádicamente entre los filósofos retóricos presocráticos. Se preguntaban hasta qué punto el lenguaje era "natural", hasta qué punto "convencional", hasta qué punto el lenguaje es analógico (estructurado y ordenado mediante reglas), y hasta qué punto es anómalo (variable, irregular e impredecible.) Aparecen cuestiones lingüísticas en algunos diálogos de Platón, Luego, Aristóteles retomó el interés por el lenguaje y trató cuestiones lingüísticas relacionadas con la retórica y la crítica literaria. Fueron los filósofos del Estoicismo los primeros en reconocer a la lingüística como una rama separada de la filosofía.

En la época helenística, el estudio de la lingüística era necesario, ya que el imperio de Alejandro Magno era muy extenso y dentro de él se hablaban muchas lenguas diferentes. Por eso se crearon institutos de enseñanza de la lengua griega (la lengua oficial del imperio), como medio de cohesión y dominio de los pueblos bajo la influencia griega. Asimismo, los estudiosos intentaban preservar los niveles de gramática y estilo griegos que habían alcanzado los grandes autores clásicos. Algunos estudiosos del lenguaje se orientaban hacia la literatura; otros, hacían mayor referencia a los principios lógicos y psicológicos que subyacen al lenguaje.

El mundo romano se heredó la gramática griego, pero fue Marco Terencio Varrón quien realizó una larga disquisición acerca de la lengua latina, en la que investigó su gramática, su historia y su uso contemporáneo. Llegó a la conclusión de que el lenguaje es análogo, está gobernado por reglas; que es tarea del lingüista descubrir y clasificar esas reglas; que existen anomalías, pero que son semánticas o gramaticales y que éstas deben aceptarse y registrarse, pero que no es parte del trabajo del lingüista el tratar de mejorar la estructura de la lengua desafiando el uso establecido. Una opinión bastante revolucionaria, teniendo en cuenta las ideas de aquella época y las de hoy en día. Desde los comienzos de la era cristiana apareció un gran número de gramáticas latinas.

Durante la Edad Media, los textos de Donato y Prisciano fueron esenciales para la enseñanza del latín —la lengua oficial del Imperio Romano de Occidente y posteriormente de la Iglesia—, en que se basaba toda la educación y los estudios lingüísticos. En la etapa conocida como Renacimiento Carolingio, la obra de Prisciano cobró cada vez más importancia, hasta que se convirtió en la base erudita para la enseñanza de la gramática. Alrededor del siglo XII, se produjo un resurgimiento de la filosofía europea a manos de hombres como San Anselmo de Canterbury y Pedro Abelardo, siempre dentro de la Iglesia, único sostén de la educación. A raíz de los contactos que Europa tuvo con la erudición griega del Este se retomó la lectura de los textos de Aristóteles, con lo cual renació el estudio del griego. Gracias a este resurgimiento, cambió la concepción de la gramática latina, considerada más como una disciplina filosófica que didáctica y literaria. Con los estudios gramaticales controlados por los filósofos, se la empezó a considerar como un medio de relacionar el lenguaje con la mente humana. "La teoría del lenguaje con la que operaban los gramáticos especulativos adoptaba tres niveles interrelacionados: realidad externa o formas en las que el mundo existe, sus propiedades reales (modi essendi), las capacidades de la mente para aprehender y comprender éstas (modi intelligendi) y los medios a través de los cuales la humanidad puede comunicar esta comprensión (modi significandi)".

El aporte más importante de la gramática especulativa es la teoría de la gramática universal. Gracias al estudio de las lenguas vernáculas, los gramáticos llegaron a la conclusión de que todos lo seres humanos tienen la capacidad de aprender un lenguaje, y que las diferencias no son más que accidentes. Los estudios gramaticales se dejaron de lado, por considerarse de escaso interés teórico. Lo mismo ocurrió con el estudio de los textos clásicos latinos. Sin embargo, nunca fueron desechados del todo. Y en el Renacimiento fueron definitivamente retomados.

El Renacimiento

En 1492 aparece la primera gramática castellana de Antonio de Nebrija, en la que se eleva esta lengua a la categoría de la Toscana, heredera privilegiada del latín.

Durante todo el siglo XVI aparecen gramáticas de lenguas vernáculas (español, francés), de lenguas indígenas, lo que demuestra la necesidad que tienen el nacionalismo político, por un lado, y la Iglesia por otro, de disponer de un instrumento de identificación y de divulgación respectivamente. A pesar de ello, no decae el interés por el estudio del latín, entre otras razones porque una vez desaparecido el latín vulgar como lingua franca, existe en el Renacimiento la imperiosa necesidad de rescatar el latín clásico como lengua de cultura. Al mismo tiempo, el interés que ha despertado el estudio de las lenguas vulgares hace posible estudios comparativos que buscan sus rasgos comunes y más generales.

La Ilustración

En efecto, durante el Renacimiento, la eclosión de las lenguas vernáculas va a dar lugar a la revitalización de las investigaciones sobre la lengua perfecta o común. En esta línea aparece la Minerva de el Brocense o la conocida gramática de Port-Royal, que actúa como eslabón entre las teorías racionalistas del s. XVII y las del XVIII.

A propósito del origen del lenguaje y sus relaciones con el pensamiento, el siglo XVIII se halla dividido entre hipótesis racionalistas e hipótesis empírico sensistas. Muchos pensadores de la Ilustración están influidos por los principios cartesianos que se habían expresado, a nivel semiótico, en la Grammaire (1660) y La Logique (1692) de Port-Royal. Autores como Nicolás Beauzée y César Chesneau du Marsais intentan distinguir un perfecto isomorfismo entre lengua, pensamiento y realidad, y en esta línea discurrirán muchas de las discusiones sobre la racionalización de la gramática. Frente a ello se encuentra la llamada lingüística ilustrada, representada por Condillac, para quien toda la actividad del alma, además de las percepciones, procede de los sentidos. Esta polémica llegará hasta nuestros días de la mano de Noam Chomsky y su Gramática generativa.

De la gramática comparada e histórica del siglo XIX a Ferdinand de Saussure.

En la lingüística comparada será con la llegada del romanticismo cuando se produzca un importante resurgir de todo lo que tenga que ver con la cultura de los pueblos y de las naciones, con sus particularidades, y en consecuencia, con lo que pudiera significar la expresión del alma del pueblo. En este contexto, uno de los aspectos más apreciados será el de las lenguas nacionales como principal expresión del alma de los pueblos, de ahí el resurgimiento en esta época de abundantes estudios comparativos, etnográficos y descriptivos relacionados con la lengua. Las lenguas tienen vida, se quiere saber cómo son, por qué cambian, para qué se usan realmente, cuál es su origen. Se busca el parentesco entre las distintas lenguas, las leyes que expliquen las analogías, los elementos comunes y diferenciales, etc.

El descubrimiento del sánscrito significa todo un empujón en este sentido. En 1786, William Jones establece el parentesco del sánscrito con el latín, el griego y las lenguas germánicas. Posteriormente, en 1816, en una obra titulada Sistema de la conjugación del sánscrito, Franz Bopp comprendió que las relaciones entre lenguas parientes podían convertirse en una ciencia autónoma. Pero esta escuela, con haber tenido el mérito indisputable de abrir un campo nuevo y fecundo, no llegó a constituir la verdadera ciencia lingüística. Nunca se preocupó por determinar la naturaleza de su objeto de estudio. Y sin tal operación elemental, una ciencia es incapaz de procurarse un método.

El primer error, y el que contiene en germen todos los otros, es que en sus investigaciones -limitadas por lo demás a las lenguas indoeuropeas- nunca se preguntó a qué conducían las comparaciones que establecía, qué es lo que significaban las relaciones que iba descubriendo. Fue exclusivamente comparativa en vez de ser histórica; pero, por sí sola, no permite llegar a conclusiones. Y las conclusiones se les escapaban a los comparatistas, tanto más cuanto se consideraba el desarrollo de dos lenguas como un naturalista lo haría con el cruzamiento de dos vegetales.

Hasta 1870, más o menos, no se llegó a plantear la cuestión de cuáles son las condiciones de la vida de las lenguas. Se advirtió entonces que las correspondencias que las unen no son más que uno de los aspectos del fenómeno lingüístico, que la comparación no es más que un medio, un método para reconstruir los hechos.

La lingüística propiamente dicha, que dio a la comparación el lugar que le corresponde exactamente, nació del estudio de las lenguas romances y de las lenguas germánicas. Los estudios románicos inaugurados por Friedrich Diez -su Gramática de las lenguas romances data de 1836-1838- contribuyeron particularmente a acercar la lingüística a su objeto verdadero. Y es que los romanistas se hallaban en condiciones privilegiadas, desconocidas de los indos europeístas; se conocía el latín, prototipo de las lenguas romances, y luego, la abundancia de los documentos permitía seguir la evolución de los idiomas en los detalles. Estas dos circunstancias limitaban el campo de las conjeturas y daban a toda la investigación una fisonomía particularmente concreta. Los germanistas estaban en situación análoga; sin duda el protogermánico no se conoce directamente, pero la historia de las lenguas de él derivadas se puede seguir, con la ayuda de numerosos documentos, a través de una larga serie de siglos. Y también los germanistas, más apegados a la realidad, llegaron a concepciones diferentes de la de los primeros indo europeístas.

Un primer impulso se debió al americano William D. Whitney, el autor de La vida del lenguaje (1875). Poco después, se formó una escuela nueva, la de los neogramáticos, liderada por alemanes. Su mérito consistió en colocar en perspectiva histórica todos los resultados de las comparaciones, y encadenar así los hechos en su orden natural. Gracias a los neogramáticos ya no se vio en la lengua un organismo que se desarrolla por sí mismo, sino un producto del espíritu colectivo de los grupos lingüísticos. Al mismo tiempo se comprendió cuan erróneas e insuficientes eran las ideas de la filología y de la gramática comparada

Ferdinand de Saussure publicó a los 21 años (1878) Memoria sobre el sistema primitivo de las vocales indoeuropeas, obra que responde a las ideas de la escuela neogramática.

Ferdinand de Saussure y el nacimiento de la lingüística moderna.

La lingüística moderna tiene su comienzo en el siglo XIX con las actividades de los conocidos como neogramáticos, que, gracias al descubrimiento del sánscrito, pudieron comparar las lenguas y reconstruir una supuesta lengua original, el proto-indoeuropeo (que no es una lengua real, sino una construcción teórica).

Con estos precedentes y el impulso de la corriente estructuralista que se adueña de la metodología aplicada a las ciencias sociales y etnográficas, surge la figura del suizo Ferdinand de Saussure, quien señala las insuficiencias del comparatismo al tiempo que acota claramente el objeto de estudio de la lingüística como ciencia —a la que integra en una disciplina más amplia, la semiología, que a su vez forma parte de la psicología social—, a saber, el funcionamiento de los signos en la vida social, en su "Curso de Lingüística General", una edición póstuma de sus lecciones universitarias realizada por sus alumnos.

Lo fundamental del aporte de Saussure como padre de la nueva ciencia fueron la distinción entre lengua (sistema) y habla (realización), y la definición de signo lingüístico (significado y significante). Sin embargo, su enfoque —conocido como estructuralista y que podemos calificar, por oposición a corrientes posteriores, como de corte empirista— será puesto en cuestión en el momento en que ya había dado la mayor parte de sus frutos y por lo tanto sus limitaciones quedaban más de relieve.

Noam Chomsky, en el siglo XX el lingüista estadounidense Noam Chomsky crea la corriente conocida como generativismo. Con la irrupción de esta escuela de éxito fulgurante, puesto que las limitaciones explicativas del enfoque estructuralista eran evidentes, hay un desplazamiento del foco de atención que pasa de ser la lengua como sistema (la langue saussuriana) a la lengua como producto de la mente del hablante, la capacidad innata para aprender y usar una lengua (la competencia chomskiana). Según Chomsky, la capacidad de aprender una lengua es genética. Plantea una cuestión fundamental: el argumento de Platón: ¿cómo es posible que el ser humano aprenda un sistema tan complejo (basado en las jerarquías) a partir de estímulos tan pobres e incompletos? Es decir, la persona que ha aprendido una lengua es capaz de formular enunciados que nunca antes ha escuchado, porque conoce las reglas según las cuales los enunciados deben formarse. Este conocimiento no es adquirido mediante el hábito (sería imposible) sino que es una capacidad innata. Todo ser humano que nace ya lleva consigo esta capacidad, que es la Gramática Universal, reglas gramaticales que rigen a todas las lenguas por igual.

Toda propuesta de modelo lingüístico debe pues —según la escuela generativista— adecuarse al problema global del estudio de la mente humana, lo que lleva a buscar siempre el realismo mental de lo que se propone; por eso al generativismo se le ha descrito como una escuela mentalista o racionalista.

Tanto la escuela chomskiana como la saussureana se plantean como objetivo la descripción y explicación de la lengua como un sistema autónomo, aislado. Chocan así —ambas por igual— con una escuela que toma fuerza a finales del siglo XX y que es conocida como funcionalista. Por oposición a ella, las escuelas tradicionales chomskiana y saussuriana reciben conjuntamente el calificativo de formalistas. Los autores funcionalistas —algunos de los cuales proceden de la antropología o la sociología— consideran que el lenguaje no puede ser estudiado sin tener en cuenta su principal función: la comunicación humana. La figura más relevante dentro de esta corriente tal vez sea el lingüista holandés Simon C. Dik, autor del libro Functional Grammar. Esta posición funcionalista acerca la lingüística al ámbito de lo social, dando importancia a la pragmática, al cambio y a la variación lingüística.

La escuela generativista y la funcionalista han configurado el panorama de la lingüística actual; de ellas y de sus mezclas arrancan prácticamente todas las corrientes de la lingüística contemporánea. Tanto el generativismo como el funcionalismo persiguen explicar la naturaleza del lenguaje, no sólo la descripción de las estructuras lingüísticas.

Tema 2. Las ciencias lingüísticas

2.1. Definición y campos de trabajo de la Psicolingüística y la Neurolingüística.

La psicolingüística trata la cuestión de cómo la gramática representada mentalmente es utilizada en la producción y comprensión del habla. Tiene este proceso:

Esta disciplina analiza cualquier proceso que tenga que ver con la comunicación humana, mediante el uso del lenguaje (sea este el que sea, oral, escrito, etc.). A grandes rasgos, los procesos psicolingüísticos más estudiados pueden dividirse en dos categorías, unos llamados de codificación (producción del lenguaje), otros llamados de decodificación (o comprensión del lenguaje). Comenzando por los primeros, aquí se analizarían los procesos que hacen posible que seamos capaces de formar oraciones gramaticalmente correctas partiendo del vocabulario y de las estructuras gramaticales. Estos procesos se denominan codificación. La psicolingüística también estudia los factores que afectan a la decodificación, o con otras palabras, las estructuras psicológicas que nos capacitan para entender expresiones, palabras, oraciones, textos, etc. La comunicación humana puede considerarse una continua percepción-comprensión-producción. La riqueza del lenguaje hace que dicha secuencia se desarrolle de varias formas. Así, dependiendo de la modalidad visual o auditiva del estímulo externo, las etapas sensoriales en percepción serán diferentes. También existe variabilidad en la producción del lenguaje, podemos hablar, gesticular o expresarnos con la escritura. Finalmente, el acceso al significado varía según si la unidad de información considerada es una palabra, una oración o un discurso.

Campos…

La Neurolingüística se encarga de estudiar el cerebro en relación con la producción lingüística. El cerebro es un órgano muy complejo compuesto de muchas capas. Estudia como diferentes lesiones pueden producir la modificación o completa supresión de la capacidad del habla. Estos trastornos se llaman afasias (globales o parciales). También existe el Retraso específico del lenguaje, producido por motivos genéticos.

Aunque la afasiología es la base histórica de la neurolingüística, durante los últimos años este campo se ha desarrollado considerablemente y nuevas tecnologías se han ido incorporando a la disciplina. El lenguaje es un tema de interés central para la neurología cognitiva, y las modernas técnicas de imagen cerebral han contribuido considerablemente a un mayor entendimiento de la organización anatómica de las funciones del lenguaje.

La disciplina de la psicolingüística está estrechamente relacionada con la neurolingüística, la psicolingüística trata de aclarar los mecanismos cognitivos del lenguaje mediante las técnicas tradicionales de la psicología experimental, incluyendo análisis de indicadores tales como el «tiempo de reacción», «movimiento ocular»,etc.

Otra metodología significativa en la neurología cognitiva del lenguaje es el modelo computacional que puede demostrar la inconsistencia de las hipótesis específicas a cerca de la organización neuronal del lenguaje, mientras promueve nuevas predicciones para futuros estudios empíricos. Actualmente, diseñadores computacionales colaboran más activamente con diseñadores cerebrales coordinados también con psicólogos en programas interdisciplinares de estudio. Estos programas han producido nuevas y significativas aproximaciones en el estudio de la naturaleza del lenguaje, así como en disfunciones en el lenguaje que afectan a millones de personas, tales como el tartamudeo y la dislexia.

2.2. Definición y métodos de investigación de la Geografía lingüística.

La Geografía lingüística es una disciplina auxiliar de la dialectología; con una metodología concreta, se encarga de recoger los hechos lingüísticos en localizaciones predeterminadas para luego situarlos sobre mapas que, finalmente, forman los llamados atlas lingüísticos.

Se reconoce como fundador de la disciplina a Jules Gilliéron, director del Atlas linguistique de la France (ALF), publicado en 1902, por ser el responsable del establecimiento de sus bases. Con todo, la cartografía de resultados de encuestas ya se venía practicando desde años atrás, pero exclusivamente prestando atención al aspecto fonético de las lenguas: de 1881 es, por ejemplo, el Spranchatlas von Nord- und Mitteldeutschland de Georg Wenker y de 1909 el atlas del dacorrumano de G. Weigand.

La novedad del atlas de Guilliéron es, precisamente, la atención que presta al resto de componentes de un idioma, morfológicos y léxicos. Para ello, investigó en toda Francia tomando como referencia a 639 localidades (y un informante para cada localidad) y usando un cuestionario de 1900 preguntas que fue llevado por el dialectólogo Edmond Edmont, que transcribió las respuestas en alfabeto fonético. El resultado fue un atlas con un mapa para cada concepto lingüístico investigado.

Métodos…

2.3. Definición y ámbito de estudio de la Sociolingüística.

Estudio de la relación entre el uso del lenguaje y la estructura de de la sociedad. Tiene en cuenta el origen social, y las circunstancias del individuo (edad, sexo, clase social…), el contexto, la forma de interacción (por carta, por teléfono, en la ópera…); y todos ellos sirven para comprender la estructura y la función del lenguaje utilizado en dicho momento. Algunas de las técnicas que utiliza son propias de ambas disciplinas: cortesía del hablante, respuestas mínimas, marcadores de discurso, sustitución de una lengua, variación y cambios lingüísticos, estándar, variables, variación lingüística, y cambio lingüístico sincrónico o diacrónico.

Por ejemplo, un sociolingüista podría determinar a través del uso de actitudes sociales que el uso del lunfardo podría ser considerado inapropiado en ciertos contextos profesionales en Argentina; también podría estudiar la gramática, fonética, vocabulario y otros aspectos de este sociolecto, mientras que un dialectólogo estudia la variación geográfica de la lengua.

En ocasiones se establece una distinción entre la sociolingüística y la sociología del lenguaje, cuyo foco está en el efecto del lenguaje en la sociedad. Asimismo, la sociolingüística sincrónica se centra en la estructura sociolingüística y las variaciones lingüísticas que dependen de las situaciones y las actitudes de los hablantes, mientras que la sociolingüística histórica o diacrónica se ocupa del cambio lingüístico, la adquisición y la difusión de las lenguas.

Existen cuatro ámbitos:

  • Fonético-Fonológico: Dado que esta no se ve afectada por culpa de problemas de significado, la variación fonológica fue la primera en analizarse. Esto es muy importante por que la convierte en la más fácil de estudiar, siendo la más estudiada. Labov inicia una metodología aplicando el estudio de cinco variables fonológicas en Nueva York, y esta será imitada más adelante por otros investigadores. Más tarde, Bailey, insiste en la simplicidad del concepto de variante de Labov. Un ejemplo eran los estudios llevados a cabo sobre algunos dialectos ingleses en los que se analizaba la variación de (r) al final de una sílaba, en los que no se tenía en cuenta una diferencia importante de estos: si [r] influye o no sobre la vocal silábica. Esto provoca una perdida de información a nivel lingüístico. Diversos autores llegaron a la conclusión de que la posición inicial de palabra es más importante que la posterior. En cuanto a factores sociales, se hace la hipótesis de que la variante tensa (imitación del sonido correcto) es más frecuente mientras más alto es el nivel sociocultural. Existen tres grupos de factores lingüísticos que pueden determinar la variación fonológica: -Contextuales: los conforman los elementos que siguen o anteceden a la variable. -Distribucionales: se refieren al lugar en que aparece el fonema. -Funcionales: tiene que ver con la naturaleza de las categorías gramaticales en las que se incluye la variable.

  • Sintáctico: Silva-Corvalan (Sociolingüística. Teoría y análisis, Madrid, Alhambra, 1988, p.98) establece que la naturaleza de la variación sintáctica no es análoga de la fonológica por estas razones: • Es menos la variación sintáctica que la fonológica en las lenguas. • La escasa frecuencia con la que se puede contar con un contexto de ocurrencia y la dificultad de la obtención de ejemplos del uso de una y otra variante, convierten a la sintáctica en más difícil de medir o cuantificar. • En la variación sintáctica los contextos de ocurrencia son más difíciles de identificar o definir. • Las posibles diferencias de significado entre variantes son un problema en la variación sintáctica. • La variación sintáctica normalmente no está estratificada estilística o socialmente, esta viene determinada por factores completamente lingüísticos.

Hay varios tipos de variables que también se incluyen en este grupo: - De tipo morfológico: aquellas que afectan a la morfología, sobre todo la gramatical, cuya variación no suele implicar a los niveles pragmático y sintáctico. - De tipo categorial: Se trata de las que afectan algunas veces a elementos morfológicos y, casi siempre, a sintácticos, cuya variación suele implicar a los niveles semántico y pragmático. - De tipo funcional: Se trata de las que influyen en la sintaxis y, parcialmente, en la morfología. Estas no suelen estar relacionadas con otros factores semánticos, suelen estar determinadas por factores geográficos, sociolingüísticos, históricos y estilísticos. -De tipo posicional: la entonación suele estar envuelta en todas ellas, y aquí reside su importancia.

  • Léxico: Su estudio se enfrenta a iguales problemas que la sintáctica. Entre ellos destaca el establecimiento de equivalencias entre variantes, que nos lleva a la antigua discusión sobre la existencia o no de la sinonimia. Las unidades léxicas pueden verse semánticamente neutralizadas, pero es muy complicado demostrar que dos o más variantes son equivalentes. Esto se complica más cuando el uso de cierto forma esta influido por connotaciones, impresiones propias, usos comunicativos, es decir, cuando el emisor aplica a su selección léxica criterios que pueden pasar desapercibidos para los oyentes. El estudio de la variación léxica busca explicar la alternancia en el uso de las formas léxicas en unas determinadas condiciones lingüísticas y extralingüísticas.

  • Discurso: Es complicado establecer donde acaba la variación léxica o morfológica y empieza la variación en el discurso. El cambio de referente, de turno o el énfasis son algunas variables de tipo discursivo. Estos ejemplos quizás sugieren la poca conveniencia de un análisis variacionista de tipo discursivo independiente de la variación sintáctica. Debemos mantener aparte este tipo de variación dado que también hay casos de variación discursiva de tipo fónico o léxico.

2.4. Conceptos básicos de la Pragmática.

La Pragmática es un subcampo de la lingüística, también estudiado por la filosofía del lenguaje, que se interesa por el modo en que el contexto influye en la interpretación del significado. El contexto debe entenderse como situación, ya que puede incluir cualquier aspecto extralingüístico: situación comunicativa, conocimiento compartido por los hablantes, relaciones interpersonales, etc. La Pragmática toma en consideración los factores extralingüísticos que condicionan el uso del lenguaje, esto es, todos aquellos factores a los que no se hace referencia en un estudio puramente formal.

Las oraciones en sí mismas comportan un contenido semántico pero su significado e interpretación adecuados no dependen sólo de ese contenido sino que requieren un contexto lingüístico definido para ser interpretadas. Es un hecho elemental bien conocido que una misma oración puede tener intenciones o interpretaciones diferentes en diferentes contextos (puede ser literal, irónica o metafórica). De hecho en pragmática se distingue entre enunciado (acto locutivo) y oración (forma gramatical que toma el acto locutivo). Diversos autores han tratado de caracterizar diversos aspectos el conocimiento pragmático del hablante para explicar como éste hace deducciones e inferencias sobre la intencionalidad de las frases, y junto con la decodificación gramatical que da el contenido semántico literal, interpreta adecuadamente los enunciados.

Referencia e inferencia

La referencia es un acto realizado por un comunicante que envía un mensaje (ya sea hablado, escrito o mediante otros códigos lingüísticos) para identificar algo. Para este fin utiliza determinadas expresiones. Para cada palabra o para cada sintagma existe un "rango de referencia"; una misma palabra puede referirse a numerosas entidades reales. Incluso podemos referirnos a cosas que no sabemos cómo denominar e inventar un nombre o expresión para ellas.

Sin embargo, la inferencia es un acto que realiza el receptor del mensaje (oyente, lector,...) para interpretar correctamente la referencia. Las palabras en sí no refieren, sino que el que refiere es quien las emplea si las conoce o aprende. El éxito de cualquier acto de comunicación depende en gran medida de la habilidad del oyente/lector de inferir lo que el hablante quiere decir.

Teorías pragmáticas

El desarrollo histórico de la pragmática ha dado lugar a diversas explicaciones de aspectos parciales del uso del lenguaje, complementarias entre sí. Dichas teorías o enfoques se aplican sólo a aspectos parciales, por lo que un estudio completo de todos los aspectos puede requerir el análisis por parte de varias de estas "teorías". Las teorías sobre la comunicación humana más frecuentemente citadas en los manuales de gramática son:

  • La teoría de los actos de habla de Searle, basado en el enfoque anterior de Austin, que explica como se producen ciertos malentendidos e identifica algunos supuestos detrás de actos convencionales que permite explicar porqué oraciones con formas gramaticales diferentes tienen aproximadamente el mismo sentido pragmático.

  • La teoría de la relevancia de Sperber y Wilson, es un esquema semiformal que explica como los hablantes hacen deducciones e inferencias a partir de lo que se va diciendo en una conversación o interacción lingüística para ir creando un contexto lingüístico donde interpretar debidamente los siguientes enunciados.

  • El principio de cooperación de Grice es una descripción al estilo de la teoría de juegos de como los participantes en una interacción usan ciertos principios tácitos que facilitan la inferencia e interpretación de lo que se dice.

  • La teoría de la argumentación de Anscombre y Ducrot, es un análisis de los elementos lingüísticos asociados al razonamiento informal. Identifica como los argumentos y las conclusiones son introducidas en una discusión, y caracteriza lo que es un argumento típico pragmáticamente pertinente, aunque no estrictamente lógico.

Tema 3. Los niveles de análisis lingüístico

3.1. Definición y conceptos básicos de la Fonética y la Fonología.

La fonética es el estudio de los sonidos físicos del discurso humano. Es la rama de la lingüística que estudia la producción y percepción de los sonidos de una lengua en específico, con respecto a sus manifestaciones físicas. Sus principales ramas son: fonética experimental, fonética articulatoria, fonemática y fonética acústica.

  • La fonética experimental es la que estudia las propiedades acústicas y físicas de los sonidos del habla, reuniendo los datos y cuantificando los datos sobre la emisión y la producción de las ondas sonoras que configuran el sonido articulado. Utiliza instrumentos como el espectrógrafo, el nasómetro, el glotógrafo, el palatógrafo etc., que muestran bien sea las ondas sonoras del habla provenientes de la boca o de la nariz o de la laringe, ya descompuestas, o las distintas zonas del paladar donde la lengua ha tocado. El conjunto de los datos analizados al medir los sonidos depende únicamente de la precisión del instrumental, así como de otros conocimientos conexos. En los estudios experimentales, se parte del habla de varios informantes y se utilizan medios estadísticos para establecer las tendencias generales en la naturaleza de los sonidos.

  • La fonética articulatoria es la que estudia los sonidos de una lengua desde el punto de vista fisiológico; es decir, describe qué órganos orales intervienen en su producción, en qué posición se encuentran y cómo esas posiciones varían los distintos caminos que puede seguir el aire cuando sale por la boca, nariz, o garganta, para que se produzcan sonidos diferentes. No se ocupa de todas las actividades que intervienen en la producción de un sonido, sino que selecciona sólo las que tienen que ver con el lugar y la forma de articulación. Los símbolos fonéticos y sus definiciones articulatorias son las descripciones abreviadas de tales actividades. Los símbolos fonéticos que se usan más frecuentemente son los adoptados por la Asociación Fonética Internacional en el alfabeto fonético internacional (A.F.I.) que se escriben entre corchetes. Los órganos que intervienen en la articulación del sonido son móviles o fijos. Son móviles los labios, la mandíbula, la lengua y las cuerdas vocales, que a veces reciben el nombre de órganos articulatorios. Con su ayuda el hablante modifica la salida del aire que procede de los pulmones. Son fijos los dientes, los alvéolos, el paladar y el velo del paladar. Los sonidos se producen cuando se ponen en contacto dos órganos articulatorios, por ejemplo el bilabial (p), que exige el contacto entre los dos labios; también cuando se ponen en contacto un órgano fijo y otro articulatorio, y el sonido se nombra con los órganos que producen la juntura, o punto de articulación, como por ejemplo el sonido labiodental (f) que exige el contacto entre el labio inferior y los incisivos superiores. Cuando es la lengua el órgano móvil no se hace referencia a ella en la denominación del sonido. Así, el sonido (t), que se produce cuando la lengua toca la parte posterior de los incisivos superiores, se llama dental. El modo de articulación se determina por la disposición de los órganos móviles en la cavidad bucal y cómo impiden o dejan libre el paso del aire. Esta acción puede consistir en la interrupción instantánea y completa del paso del aire para las implosivas; en dejar abierto el paso nasal pero interrumpido el oral para las nasales; no es básicamente lo mismo en producir un contacto con la lengua pero dejar libre el paso del aire a uno y otro lado para las laterales; en producir una leve interrupción primero y dejar el paso libre después para las africadas; en permitir el paso del aire por un paso estrecho por el que el aire pasa rozando para las fricativas, y en permitir el paso libre del aire por el centro de la lengua sin fricción alguna para las vocales.

  • La fonética acústica es la que estudia la onda sonora como la salida de un resonador cualquiera; esto es, equipara el sistema de fonación con cualquier otro sistema de emisión y reproducción de sonidos. En la comunicación, las ondas sonoras tienen un interés mayor que la articulación o producción de los sonidos, para un determinado auditorio recibe y descodifica la impresión a pesar de que haya sido emitida por medio de una articulación oral, o por medio de un determinado aparato emisor de sonidos o incluso por medio de una cotorra. Para grabar las características más significativas de las ondas sonoras y para determinar el resultado de las distintas actividades articulatorias se puede emplear el espectrógrafo. De forma experimental, para poder llegar a saber cuáles son los rasgos necesarios y suficientes que identifican los sonidos de la lengua, se suprimieron partes de la grabación de la onda sonora y se reprodujeron otras.

La fonología es un subcampo de la lingüística. Mientras que la fonética estudia la naturaleza acústica y fisiológica de los sonidos o alófonos, la fonología describe el modo en que los sonidos funcionan (en una lengua o en lengua en general) en un nivel abstracto o mental.

Por ejemplo, |p| y |b| son unidades distintivas de sonido en el español pero no en chino mandarín, por eso en español se consideran fonemas diferentes pero no en chino mandarín (que usa oposiciones de aspiración más que de sonoridad entre las consonantes labiales).

3.2. Definición y conceptos básicos de la Morfología y la Sintaxis.

La morfología es la rama de la lingüística que estudia la estructura interna de las palabras para delimitar, definir y clasificar sus unidades, las clases de palabras a las que da lugar (morfología flexiva) y la formación de nuevas palabras (morfología léxica). La palabra 'morfología' fue introducida en el siglo XIX.

Este término ha adquirido un significado especializado: 'estudio de las formas de las palabras' y, por extensión, 'estudio de la palabra'. Esto se remonta a una tradición iniciada en los trabajos de Baudouin de Courtnay según la cual están formadas por raíces y afijos que realizan la función del signo saussureano. Y aunque también se deba hablar en lingüística de la forma de los sintagmas y/o de las frases, el término morfología no se aplica a estos últimos; es la palabra, y solamente la palabra, lo que constituye el objeto de la morfología lingüística de acuerdo a un uso general.

La posición en la morfología gramatical es intermedia. Para la tradición estructuralista americana de Bloomfield, la morfología era esencial; en la tradición generativista chomskyana la sintaxis es central y la morfología o bien es relegada a la fonología o bien es ignorada como disciplina independiente. Esas posturas han hecho de la morfología lingüística un campo polémico y de difícil definición en la moderna teoría lingüística. Habitualmente se considera que los patrones morfológicos son el resultado de la gramaticalización y que, en cierto sentido eso es todo lo que hay en morfología. Por tanto, la búsqueda de universales morfológicos y el propio análisis morfológico no serían otra cosa que un estudio de los patrones de gramaticalización.

La morfología explica la estructura interna de las palabras mientras que la sintaxis describe cómo las palabras se combinan para formar sintagmas, oraciones y frases.

La sintaxis, una subdisciplina de la lingüística y parte importante del análisis gramatical, se encarga del estudio de las reglas que gobiernan la combinatoria de constituyentes y la formación de unidades superiores a éstos, como los sintagmas y oraciones.

La sintaxis, por tanto, estudia las formas en que se combinan las palabras, así como las relaciones sintagmáticas y paradigmáticas existentes entre ellas.

3.3. Definición y conceptos básicos de la Semántica.

El término semántica se refiere a los aspectos del significado, sentido o interpretación del significado de un determinado elemento, símbolo, palabra, lenguaje o representación formal. En principio cualquier medio de expresión (lenguaje formal o natural) admite una correspondencia entre expresiones de símbolos o palabras y situaciones o conjuntos de cosas que se encuentran en el mundo físico o abstracto que puede ser descrito por dicho medio de expresión.

La semántica puede estudiarse desde diferentes perspectivas:

  • Semántica lingüística, trata de la codificación y decodificación de los contenidos semánticos en las estructuras lingüísticas.

  • Semántica lógica, desarrolla una serie de problemas lógicos de significación, estudia la relación entre el signo lingüístico y la realidad. Las condiciones necesarias para que un signo pueda aplicarse a un objeto, y las reglas que aseguran una significación exacta.

  • Semántica en ciencias cognitivas, intenta explicar por qué nos comunicamos, y cuál es el mecanismo psíquico que se establece entre hablante y oyente durante este proceso.

  • La semántica lingüística es un subcampo de la lingüística que estudia la codificación del significado dentro de las expresiones lingüísticas. Etimológicamente el término viene del griego semantikos, que quería decir 'significado relevante', derivada de sema, lo que significaba 'signo'.