Liderazgo

Dirección de empresas. Cualidades del lider. Habilidades de mando. Empatía

  • Enviado por: Magnolia Esther Jerez Marmolejos
  • Idioma: castellano
  • País: República Dominicana República Dominicana
  • 11 páginas

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LIDERAZGO

¿Por qué liderazgo en las organizaciones de hoy?

No existe una definición universalmente aceptada de liderazgo. Sin embargo, todos los enfoques tienen ciertos (elementos comunes: el liderazgo es un proceso que supone la relación entre una persona y otras, que son sus seguidores. La primera influye en el comporta­miento de las personas para llevarlas en una determi­nada dirección, a través de medios no coercitivos. Un liderazgo eficaz orienta la conducta de las personas hacia el logro de resultados que satisfacen tanto las necesi­dades del grupo u organización, como las necesidades de las personas como individuos.

Una de las reflexiones más interesantes que se des­prenden de la práctica y del cambio de paradigma en la concepción de lo que debe hacer un buen jefe, es pensar que la preocupación por las personas y por los resultados no son antagónicas, sino que por el contra­rio, se encuentran en una relación de condicionalidad recíproca. No es posible alcanzar resultados positivos para el negocio en el largo plazo con personas frustra­das y desmotivadas, como tampoco generar ambientes psicológicamente positivos para las personas cuando el negocio anda mal.

Las teorías de liderazgo situacionales o de contingen­cia, han aportado la necesidad de contar con ciertos crite­rios que permitan discernir cuándo y como enfatizar un estilo de liderazgo centrado más en actuar directamente, considerando las necesidades psicológicas de las perso­nas, de uno centrado en actuar directamente sobre lo que se necesita para lograr sacar adelante la tarea. En estas teorías, el énfasis en uno u otro estilo se establece dentro de un continuo temporal, considerando la evolución de los grupos de trabajo en dimensiones tales como conoci­mientos, habilidades y grado de motivación intrínseca.

CAMBIOS EN EL ESCENARIO EMPRESARIAL Y SUS CONSECUENCIAS PARA EL FACTOR DE LIDERAZGO

CAMBIOS AMBIENTALES

CAMBIOS ORGANIZACIONALES

  • Internalización de la competencia.

  • Abolición de normas.

  • Madurez de los mercados.

  • Creciente rapidez en el desarrollo tecnológico.

  • Crecimiento de las empresas.

  • Diversificación de productos.

  • Expansión territorial.

  • Uso creciente de tecnologías refinadas.

Mayor intensidad competitiva en la mayoría de los sectores industriales.

Mayor complejidad en la mayoría de las empresas.

Creciente necesidad de cambios: hacia un rendimiento superior (por ejemplo, mayor productividad, mayor innovación, nuevas posturas ante la comercialización y la distribución).

Crecientes dificultades en la realización de cambios de forma eficiente y efectiva

Cada vez hay más puestos de trabajo que requieren factor de liderazgo.

Cada vez se hace más difícil conseguir un liderazgo efectivo.

CARACTERISTICAS DE UN LIDERAZGO EFECTIVO

No todas las personas que ocupan cargos gerenciales son líderes y no todos quienes ejercen lideraz­go están o llegan a posiciones gerenciales. De este modo, parece claro que el liderazgo no necesariamente surge de la posición formal que una persona ocupa en la organización, sino que han de darse varios otros factores para explicar por qué algunas personas son capaces de influir positivamente en la conducta de otras personas para orientarse hacia determinados objetivos.

FACTORES QUE EXPLICAN EL LIDERAZGO EFICAZ SEGÚN DISTINTOS MODELOS TEORICOS.

MODELO.

ENFASIS.

RESULTADOS DE LA INVESTIGACIÓN.

TEORÍAS DE RASGOS.

Los líderes poseen ciertas características personales (inteligencia, carisma, fuerza, seguridad en sí mismo, etc.) fuertemente asociadas a factores innatos, que explican su habilidad para influir en otros.

No existen características personales especificas comunes a todos los lideres. No es posible predecir liderazgo eficaz sólo a partir de rasgos personales específicos.

TEORÍAS CONDUCTUALES.

El liderazgo eficaz se relaciona con el estilo -democrático versus autoritario, o una cierta combinación de ambos- que exhiba el líder.

En ciertas condiciones, un estilo autoritario es el más apropiado, mientras que otras, lo es uno democrático. Por lo tanto, debe considerarse otros factores para determinar cuál estilo de liderazgo resulta eficaz, tanto para la tarea como para la satisfacción de las personas.

TEORÍAS DE CONTINGENCIA.

Un liderazgo eficaz se relaciona con las características de la situación que enfrenta el líder: naturaleza de la tarea y características de los seguidores

Los líderes más eficaces son aquellos que han desarrollado la habilidad para identificar qué estilo de liderazgo usar según la situación que enfrentan, y la habilidad para adecuar su estilo a diferentes contingente.

LOS COMPONENTES DE UNA SITUACIÓN DE LIDERAZGO

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Este cuadro constituye un interesante intento de relacionar varios de los componentes que actúan en el proceso de liderazgo y que, en otras teorías, aparecen tratados en forma aislada o parcelada. Quizás lo más interesante resulta ser la incorporación del fenómeno perceptual, en el sentido de que, en gran medida, la forma en que un líder actúa en una situación depende de cómo percibe a sus seguidores, la tarea y a sí mis­mo. Una consecuencia práctica de este principio con­sistiría en ayudar a los líderes a modificar su percep­ción en un sentido que le fuera útil para conseguir los resultados deseados. Sabemos que las percepciones son, por una parte, modificables y, por otra, que determi­nan en forma significativa la conducta de las personas.

Liderazgo y Etica

Si el liderazgo supone la excelencia, considera, por lo tanto, necesariamente la sabiduría práctica que per­mite alcanzar el bien, pues la excelencia en cuestiones humanas no puede estar asociada a la consecución del mal o el error, sino a la búsqueda intencionada del bien y la perfección.

Dicho en otras palabras, el líder auténtico no es sólo aquel que suscita adhesión y mueve voluntades, sino quien lo hace con un propósito humanamente bueno. Y esto implica, por cierto, que el propósito sea bueno para las personas que son lideradas y, al mismo tiempo, para el conjunto de ellas, movilizadas tras un objetivo común.

Es claro, entonces, que el liderazgo, como todas las expresiones de la libertad humana, posee una inevita­ble dimensión ética. El poder -formal o informal- de aunar y conducir voluntades que tiene y ejerce el líder no es bueno en si mismo, no se autojustifica. Es más, sólo adquiere plenitud de sentido humano cuando pre­gunta por un ¿para qué?, cuando quiere un fin que haga más plenas a las personas, es decir, cuando desea y, consiguientemente, persigue activamente el bien humano real. Se ha dicho en innumerables ocasiones que el lide­razgo puede ser positivo o negativo, queriendo señalar con ello que la capacidad de acaudillar a las per­sonas puede ejercerse para buenos o malos propósitos.

Liderazgo y Autoridad

Si el auténtico liderazgo posee un carácter moral, como ya se ha enunciado, requiere fundamentarse en la sabiduría práctica que permite a las personas condu­cir y guiar a otras al bien -co­mún y personal-. Y esta sabi­duría práctica es la autoridad. Lo propio de quien es autoridad, radica, precisamente, en la sabi­duría y capacidad de dirigir a otros hacia el bien personal y conjunto. La misma etimología del término autoridad nos da lu­ces sobre el particular.

La autoridad práctica -o potestad- consiste, por lo tanto, en esa capacidad humana de dirigir a otras per­sonas para hacerlas crecer, desarrollarse o perfeccio­narse.

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LIDERAZGO Y SERVICIO

A la luz de nuestro argumento, es claro que el líder es un servidor. Lo que lo define es su vocación de servicio hacia el bien de los demás, tanto en su dimen­sión personal o individual como en la social o común. Es este un aspecto que, por supuesto, distingue a toda autoridad. Y recordemos que el líder es una autoridad.

El liderazgo implica, entonces, como característica fundamental -y no accesoria o accidental- una abier­ta disposición de servicio, esto es, de entrega al bien de los otros, incluso, si fuera necesario, con prescin­dencia del bien propio.

El líder auténtico se reconoce en su disposición personal a procurar el bien común de las instituciones, movimientos o causas que conduce y, junto con éste, el bien personal de aquellos que son guiados por él. Por supuesto, contrariamente no refleja la presencia de un auténtico liderazgo la preocupación prioritaria por el bien propio, o por ser un servido de los demás.

CARÁCTERÍSTICAS Y VIRTUDES PRINCIPALES DEL LÍDER.

En consonancia con lo antes expuesto, a continua­ción se presentan sucintamente y sin ánimo de exhaus­tividad, las características y virtudes principales que ti­pifican a un <ideal de líder>.

Antes de efectuar una revisión de esas cualidades, parece conveniente señalar que ellas se pueden adqui­r mediante el esfuerzo personal y con el apoyo de otras personas. De hecho, las virtudes son hábitos operativos buenos que se adquieren por repetición de e un mismo tipo de actos. Por ejemplo, se adquiere la virtud de la fortaleza enfrentando las situaciones ad­versas o emprendiendo tareas arduas, cada vez que la ocasión lo demande. De este modo, la persona se va haciendo fuerte, va internalizando los hábitos de la fortaleza.

En virtud de lo expuesto, resulta claro que toda per­sona puede, en principio, desarrollar en algún grado estas características, acercándose al perfil ideal de un líder. No obstante, debe consignarse que las personas tene­mos inclinaciones naturales y que, por eso, nos resultará más fácil lograr el desarrollo de unas que de otras.

Desde esta perspectiva antropo­lógica, puede sostenerse que el líder no nace, pero tampoco se hace com­pletamente. Las características y vir­tudes que le son propias se pueden adquirir durante el proceso de forma­ción personal, pero teniendo como limitación interna las propias inclina­ciones naturales de cada persona.

Una vez efectuadas las precisio­nes anteriores, y de acuerdo a lo pro­metido, procedemos a explicar breve­mente las características y virtudes principales de un <ideal de líder>. Nos parece que estas son:

Sabiduría

El líder ha de tener ideas claras, convicciones pro­fundas y principios sólidos en los cuales asentar sus decisiones y conductas. Sin estas cualidades todas las otras carecen totalmente de sentido.

Prudencia

Sin prudencia no se puede dirigir al bien; no es posi­ble ser autoridad ni líder. Esta constituye, por tanto, la característica fundamental de todo auténtico líder. Y, si bien en parte no despreciable su posesión es fruto de la experiencia de vida, todo líder debe preocuparse por cultivarla evaluando permanentemente el acierto o desacierto de las propias decisiones y acciones.

Justicia

Quien es justo procura permanentemente el bien de los demás y el propio, ordenándolos al bien co­mún, es decir, al bien social conjunto. El hombre justo jerarquiza y ordena bienes y sabe anteponer debida­mente el bien común sobre los bienes personales y, asimismo, el bien de los demás frente a los intereses propios.

Fortaleza

Es una virtud moral clave para el líder. Consta bási­camente de dos dimensiones: la capacidad de resistir y la capacidad de emprender. Al respecto, no cabe duda alguna de que estas características son absolutamente definitorias al momento de efectuar el perfil que debe poseer un líder.

La capacidad de resistir la adversidad, las contradic­ciones y la oposición de los demás a sus propósitos es vital para quien conduce a grupos de personas hacia un objetivo común. De similar modo, también lo es la capacidad de resistir el fracaso en algunos de los inten­tos por alcanzar el fin propuesto.

Por otra parte, casi por definición podríamos decir, no hay liderazgo posible y real que no requiera de una importante dosis de capacidad emprendedora. El líder es, de hecho, un emprendedor permanente en la tarea de conducir a sus dirigidos hacia el fin común.

Perseverancia

Si bien la perseverancia constituye una virtud que puede considerarse parte de la fortaleza, vale la pena una referencia especial a ella debido a la gran importancia que tiene dentro del conjunto de cualidades de un líder.

Sin perseverancia, que implica tener la capacidad de re-emprender el camino una y otra vez si fuera ne­cesario, es imposible un auténtico liderazgo; esto es, aquel que no se confunde con el mero oportunismo o con los intentos de caudillismo aislados y débiles ante las dificultades.

Empatía o compasión

La compasión o empatía, como se puede apreciar, conlleva la voluntad y la capacidad de comunicarse. El líder, como es sabido, es un buen comunicador. Y esta es otra de sus características salientes.

La compasión o empatía, como se puede apreciar, conlleva la voluntad y la capacidad de comunicarse. El líder, como es sabido, es un buen comunicador. Y esta es otra de sus características salientes.

  • Persuasión o retórica

Hemos señalado que el líder es una autoridad po­seedora de una especial cualidad retórica o persuasiva. Esta representa una de sus características más sobresa­lientes. Y consiste básicamente en saber comunicar el bien, en hacerlo objetivo común del cuerpo social diri­gido.

A través de una adecuada retórica logra el líder sus­citar la adhesión de sus seguidores. Por medio de ella, estos últimos hacen suyo el propósito que anima al primero y unen sus voluntades en la común tarea de hacerlo realidad.

  • Alegría

Entendemos aquí por alegría ese ánimo o apetito natural del deseo de vivir que vinculado a la esperanza es característico del líder. Este derrocha deseos de vi­vir, de crecer, de desarrollarse y de desarrollar, de ir siempre en búsqueda de más; básicamente de más humanidad, o de una humanidad más plena. Por ello, la esperanza es cualidad que le distingue y que va ane­ja con la expresión positiva de su propia vitalidad y de sus ideales superiores.

  • Espíritu de servicio y sacrificio

Ya se ha dicho que el espíritu de servicio defi­ne al auténtico liderazgo y lo distingue del que no lo es. Espíritu que se orienta intencionalmente a la búsqueda del bien de los demás. Este lleva apa­rejado inevitablemente la privación y la renuncia -a sí mismo, especialmen­te-, es decir, trae consi­go el sacrificio. Es por ello que al líder no sólo lo distingue un profun­do espíritu de servicio a los demás sino que también un acendrado espíritu de sacrificio por los demás.

  • Magnanimidad

Como se ha visto, el líder debe poseer un espíritu generoso o magnánimo, bien dispuesto para afrontar tareas ingentes y desafíos no menos grandes. Sin un espíritu magnánimo resulta imposible la tarea de un líder. Particularmente, para dar cumplimiento a su pro­pósito de servir y a la consecuente necesidad de sacrificarse en aras de tal anhelo.

  • Humildad

El humilde se conoce a si mismo tal como es y, así, reconoce su propia pequeñez, sus debilidades y falen­cias. Desde este punto de partida, está siempre dis­puesto a aceptar la ayuda, que le permite soslayar y superar esas flaquezas. Pero, por sobre todo, está siem­pre bien dispuesto a aceptar las debilidades de los de­más y a ayudarles a superarlas. Quien cultiva la virtud de la humildad se encuentra en inmejorables condicio­nes para privilegiar una actitud cooperativa -y no sólo competitiva- hacia las otras personas y, en último tér­mino, se halla especialmente dotado para desarrollar una disposición de servicio hacia ellas.

  • Solidaridad o caridad

La solidaridad, la caridad o el amor que, por cierto, resultan impensables sin la humildad, constituyen la quintaesencia la característica más notable de un gran líder. Si repasamos nuestro argumento podemos apre­ciar que la cualidad más importante de un gran líder es su capacidad de amar a los demás -a cada cual del modo que corresponde. Amor que lo impulsa a ser­vir, que lo lleva a la entrega total en pos del bien ajeno, que lo mueve a desplegar una permanente conducta de donación personal.

En esencia, el mejor líder es el que tiene la capaci­dad de amar hasta el extremo, incluso con desprendi­miento del bien personal más preciado, esto es, de la propia vida. Y de ello, la historia nos muestra claros ejemplos.

LIDERAZGO

10

El factor de liderazgo ha pasado a ser significativamente más importante.

Liderazgo

C

CARACTERISTICAS

SITUACIONALES DE

TAREAS REALES

B CARACTERISTICAS

REALES DEL

SUBORDINADO